Bueno, bien dicen que la inspiración llega de todas partes. Esto me llego viendo un comercial de crema para aclarar la piel...sí...pero no se preocupen, no hay nada de cremas aclaradoras en este fic.

Inazuma Eleven (c) Level 5 (pero ya verás Level 5, algún día...èwé)


Capítulo 1

"Todo comenzó una tarde en el parque"

Hiroto/Midorikawa

Eran unos minutos pasadas las 2, y como todos los días, Hiroto Kiyama salió de su hogar para dirigirse a un parque que quedaba cerca de su casa.

Él iba, todos los días sin excepción, y se sentaba en una banca especifica. Y se quedaba ahí, sentado, por unas cuantas horas.

Era un hábito que cualquiera encontraría extraño, pero es que Hiroto tenía una muy buena razón. Y es que exactamente a las 2 en punto, una chica llegaba al parque y se sentaba debajo de un árbol de cerezo. A unos pocos metros de donde estaba el pelirrojo.

Hiroto iba pues, simplemente para ver a aquella chica.

Todo había comenzado un día cualquiera, en el que Hiroto, aburrido, fue a ese pequeño parque que quedaba cerca de su casa, y mientras caminaba, se encontró con la chica en aquel lugar.

Fue un acontecimiento muy extraño. Hiroto nunca había creído realmente en esas cosas, pero fue exactamente como si fuera amor a primera vista.

Así,decidió regresar al día siguiente, con el hermoso descubrimiento que aquella chica estaba ahí nuevamente. Y así empezó a acudir todos los días, por el hecho de nada más poder verla, aunque fuera de lejos.

Aquella muchacha, de piel bronceada y cabellos verdes, siempre sujetos en una coleta, nunca levantaba la vista de un libro que llevaba. Siempre que estaba sentada bajo aquel árbol, llevaba consigo un libro y un balón de futbol. Cosa que Hiroto, hasta ahora, nunca había visto que usara.

Y la chica peliverde se quedaba ahí. Leyendo hasta que el cielo comenzaba a tornarse rojo, y entonces suspiraba, se ponía de pie y se iba por el mismo camino por el que llegaba, lado contrario a donde estaba Hiroto sentado.

En todo aquel tiempo, nunca había dirigido una mirada a Hiroto, y éste no sabía si aquella chica conocía su existencia.

Tal vez era tonto que este no se hubiera decidido acercársele y hablarle. Pero el pobre chico no se armaba de valor. No era muy bueno hablando con chicas. Ni siquiera con Ulvida -que podía considerar su amiga- se llevaba muy bien que digamos.

Sin embargo, ese día algo distinto ocurrió.

Varios niños pequeños venían corriendo desde lejos, y en el alboroto que traían fueron a dar justo a donde la chica peliverde se encontraba tranquilamente. Unos de los niños tropezó entonces con el balón de futbol, el cual salió volando y llegó rodando hasta donde el pelirrojo estaba sentado. Este lo tomó y volteó de nuevo.

La chica se puso de pie y los niños se disculparon con ella apenados. Ella aceptó sus disculpas y entonces se volteó, buscando su balón y dandose cuenta donde estaba. Hiroto la miraba atentamente. Ella subió la mirada.

Y ahí fue donde sus miradas se cruzaron por primera vez. Ojos negros sobre los verdes del chico pelirrojo.

El corazón de Hiroto dio un salto. La chica fue caminando directo hacia él. Con una sonrisa amable en su rostro, pero…mientras más se acercaba, la chica pareciera como si…

-Disculpa, ¿me puedes regresar mi balón?-dijo y entonces fue cuando Hiroto cayó en la cuenta de que ella…

Era él.

Hiroto se quedó ahí, pasmado, sin saber bien que pensar. Todo este tiempo él la…lo había visto, él había soñado con acercarsele, y todo este tiempo ella siempre fue un chico.

Hiroto se había enamorado de…

Sus mejillas se sintieron calientes. Y sus ojos se abrieron desmesuradamente en realización.

El chico lo miró algo confundido- Este… ¿me escuchaste?

-Em…yo-Hiroto sacudió su cabeza tratando de organizar sus pensamientos-yo, sí, disculpa, ten.-Y extendió sus brazos para que el otro tomara la pelota.

-Gracias.

Y entonces Hiroto tenía que hacer una decisión.

Bien, sí, era un chico en realidad, pero eso no cambiaba el hecho de que Hiroto estuviera…enamorado de él. Y realmente tenía muchas ganas de hablarle, de mínimo conocer su nombre. Aparte…

Antes del que chico pudiera girarse e irse, Hiroto habló: -H-hola.-extendió su mano.-Me llamo Kiyama Hiroto.

El peliverde parpadeó algo extrañado, pero luego sonrió. Un gusto, yo me llamo Midorikawa Ryuuji.-Estrechó su mano.

Midorikawa, pensó Hiroto con deleite.

-Siempre vienes a este parque ¿verdad? Todos los días te veo sentado en esa banca.

Hiroto abrió sus ojos sorprendido. No podía creer que Midorikawa lo había visto, pensaba que no lo había notado en todo aquel tiempo.

-Bueno, yo suelo venir aquí porque en mi casa me aburro.-dijo improvisadamente.

-vaya, que coincidencia. Yo también.

Hiroto sonrió, emocionado de estar hablando finalmente con él, después de tanto tiempo. Entonces fijó su vista en la pelota.

-Y, ¿juegas futbol?- había visto que siempre cargaba aquella pelota, pero le extrañaba que nunca hubiera jugado con él.

-¡Claro! Me encanta, siempre traigo el balón conmigo, con la intención de jugar…pero jugar yo solo no es tan divertido.-rió avergonzado.

-Yo puedo jugar contigo-Hiroto desvió la mirada,-si tu quieres.

-Sería genial-Midorikawa aceptó.

Hiroto asintió animado, y junto con Midorikawa, tomaron el balón y comenzaron a jugar.

Midorikawa era bueno jugando y tenía mucho entusiasmo al intentar superar a su rival. Pero Hiroto no se quedaba atrás, se movía rápidamente y controlaba la pelota con cuidado.

Entonces Midorikawa, en uno de sus intentos por esquiva a Hiroto, pisó mal y se cayó.

-Uff-bufó.

-¿Te encuentras bien?-Hiroto se paró a su lado.

-Sí, no pasó nada.

Sin embargo, Midorikawa se quedó ahí acostado, viendo el cielo. Y fue cuando notó su color anaranjado.

-Oh, ya es tarde…ya debería irme a mi casa.

Hiroto miró el cielo también y asintió.-Sí, yo creo también debería irme ya.

Le dio la mano al peliverde para que pudiera ponerse de pie. Midorikawa la tomó y se puso de pie, quedando muy cerca de Hiroto.

La cercanía hizo que ambos se ruborizaran un poco. Comenzaron a caminar, hasta llegar al árbol donde Midorikawa siempre se sentaba.

-Aquí me voy por este lado.-señaló el pelirrojo.

-Muy bien, Hiroto. Espero vernos luego.

-Aquí estaré mañana.-sonrió.

-Perfecto…sabes, me caes bien.

Hiroto sintió su corazón acelerarse.-Tu también.

Y así ambos fueron hacia sus casas.

Hiroto no podía dejar de pensar.

No podía negar que sentía algo por Midorikawa. No podía estar seguro que era lo que le causaba saber que estaba enamorado de un chico…pero por ahora no podía hacer nada. Ya el tiempo haría que lo que tuviera que pasar, pasara. Aparte...había una razón por la cual Hiroto estaba feliz de que Midorikawa fuera hombre:

Hiroto nunca ha sido bueno para hablar con chicas.


Y eso fue todo. Espero lo hayan disfrutado.

No, no me pregunten como demonios Hiroto no se dio cuenta que era un chico, él simplemente nunca se fijo en su ropa...o su falta de atributos.

Bueno, bueno si quieren reclamar dejen review y tomaré todo en cuenta. Gracias.