Escaflowne

Vuelve

Capitulo 1: "Juntos otra vez"

Tokio, Japon (mañana)

La mañana estaba preciosa. El sol brillaba en su punto más alto y el clima cálido de ese día encajaba perfectamente con las olas y el olor del mar.

Hacía ya media hora que los estudiantes habían entrado a clases, menos una joven de cabellos marrones que, por culpa del maldito despertador, tenía que correr si no quería que la regañen más de lo que ya la iban a regañar.

Hitomi corría con mucha destreza, esquivando obstáculos y personas, el cabello le chocaba contra la espalda y su respiración era muy agitada. De cuando en cuando trataba de frenar su falda, que amenazaba con levantarse más de la cuenta.

Cuando finalmente ingreso a su clase, pidió disculpas al profesor, que la miraba con un aire de superioridad y altanería propia de los profesores muy ancianos. Tomo asiento y trato de prestar atención todo el resto de las clases hasta la hora del almuerzo. Yukari busco a su amiga y salieron a los jardines a almorzar juntas.

Yukari era la que más cosas hablaba y comentaba, Hitomi solo la escuchaba y asentía. Luego de diez minutos así, la primera se sintió incomoda y decidió reclamarle a su amiga.

Yukari: ¡Hitomi! ¿Puedes decirme que diablos te sucede? Solo me respondes con "Si" o "No", ¡Háblame!

Hitomi miro sorprendida a su amiga.

Hitomi: Lo siento, Yukari. Es que no dormí muy bien anoche y hoy tuve que correr muchísimo para poder llegar mínimamente a tiempo. Tuve otra vez un sueño sobre Gaea.

Yukari era la única con la que Hitomi había compartido su experiencia de hacia un año y era la única que le hubiese creído de todas maneras.

Yukari: Otra vez con eso… Deberías dejar atrás a "Gaea", a "Van" y a todos esos amigos que has hecho, Hitomi.

Hitomi: No puedo olvidarme de todo eso. No con los sueños y las visiones que tengo últimamente.

Yukari: ¿Sobre qué son ahora?

Hitomi cerró sus ojos y una suave brisa le movió el cabello mientras hablaba.

Hitomi: Gaea está en llamas, Van muestra sus alas y pelea junto con Allen y los ejércitos de Fanelia, que había sido recientemente reconstruida. Millerna corriendo por las calles hacia el mar, junto con un niño y una niña, con ella estaban Merle y un muchacho rubio. Y, de repente, una luz brillante golpea el puerto. Y luego despierto. Siempre es lo mismo, Yukari. Debo tratar de entender lo que quiere decir.

Yukari: Y si... No, no sería posible.

Hitomi: Y si… ¿Qué?

Yukari no termino de hablar y se quedo pensativa. Hitomi estaba ansiosa hasta que su amiga termino su frase.

Yukari: ¿Y si intentas volver?

Fanelia, Gaea (noche)

Los gritos resonaban en todo el palacio. Era entrada la noche y todos se sobresaltaron. Merle fue la primera en llegar y a ella la siguieron las mucamas y algunos doctores y guardias.

Van estaba gritando y moviéndose bruscamente en su cama. Estaba cubierto de sudor y sus brazos se sostenían con fuerza de las sabanas.

Van: ¡Hitomi! ¡Hitomi! ¡Hitomi! ¡Detente! ¡Si vas con el morirás, Hitomi! ¡Prometiste que te cuidarías para volver junto a mí! ¡Hitomi!

Merle estaba aterrada. Los guardias trataban de sostener a Van, mientras los médicos lo revisaban en caso de que hubiesen envenenado a Su alteza. De pronto, Van se calmo y despacio su cuerpo se elevo y una brillante luz comenzó a elevarlo cada vez mas.

Las personas alrededor del rey estaban atónitos y Merle intentaba sujetar a Van.

Merle: ¡No, amo Van! ¡Amo Vaaaaaaaaaan!

Merle cayó al suelo cuando no pudo sujetar más al joven rey. Y cuanto más arriba estaba Van, mas desaparecía la luz en el cielo hasta no dejar rastro de su aparición, excepto por los testigos que seguían sin poder creerlo.

Merle: Era… Era la misma luz que se llevo a Hitomi… Que se la llevo a la Luna Fantasma.

En caso de que algo le pasara a Van, quien quedaba a cargo de toda Fanelia era la persona más allegada a él, que era registrada en los Libros del Rey. La persona dejada a cargo era Merle.

La mañana siguiente a ese acontecimiento Merle fue conducida por un sabio en sus deberes reales. También se dispuso toda una unidad militar especializada para encontrar al verdadero soberano de Fanelia, mientras la provisoria Princesa cumplía con el deber de Van. Allen ya había sido notificado sobre lo ocurrido y se encaminaba a una reunión con la Princesa Merle. Todo era demasiado irreal, demasiado abrumador. De un día para otro, Van desaparecía con una luz extraña y Merle gobernaba Fanelia.

Tokio, Japon (tarde)

Las clases habían concluido en el instituto. Hitomi volvía a casa observando el mar en el camino. Aunque era más largo ella siempre iba por allí para poder estar cerca de ese gigante de agua salada. Le permitía pensar en todo lo que la preocupaba, y lo que la preocupaba en ese momento eran esos sueños tan extraños. Una cosa llevo a la otra y termino pensando en Van.

Le pasaba siempre eso, en ese año no había podido dejar de pensar ni un solo día en el, por más que tratara de no hacerlo. Sus sentimientos hacia Van no se había modificado ni un poco, pero no sabía si volvería a verlo algún día. Ella era consciente del amor que había entre ellos, pero la distancia no era la distancia común en una pareja común. El vivía en otro planeta, en un lugar mágico.

Dos lágrimas rodaron su mejilla hasta tocar su pecho. Quería verlo, quería estar con él, quería discutir nuevamente con Van, quería estar junto a él todo el tiempo que le fuera posible.

Y de repente su deseo se hizo realidad.

Pudo divisar un canal de luz brillante, el mismo que la había transportado a Gaea. ¿Podía ser cierto? ¿Alguien de Gaea estaba en su ciudad? ¿Sería alguna amenaza para la gente común, como cuando salió de allí el dragón y Van?

Hitomi se desvió de su camino y siguió esta nueva dirección. Se dirigió al canal de luz lo más rápido que pudo y cuando llego este estaba desapareciendo. Cuando desapareció por completo, había dejado atrás a un joven de cabellos negros y piel morena, y en el cuello de este, un collar que hacía un año atrás la chica que el amaba le había regalado.

Hitomi estaba shockeada. No podía creer lo que veía, realmente era él. Era Van. Su Van.

Van abrió lentamente los ojos. Sentía el calor de la arena en su pecho desnudo y el frio repentino del agua del mar mientras iba y venía la marea. Cuando se incorporo sobre sí mismo, miro hacia adelante y allí estaba, la chica de la Luna Fantasma. Se veía un poco diferente con el cabello pasando los hombros pero sin tocar la mitad de la espalda, "estoy muerto, porque Hitomi solo podría estar en el cielo" pensó él.

Hitomi: ¡Van!

Ella no pudo contener las lágrimas más tiempo y de los ojos verdes empezó a salir todo un año de espera y deseo de ese reencuentro.

El muchacho se levanto torpemente y corrió a estrechar a la chica contra su cuerpo, tratando de adivinar si estaba realmente con ella o estaba muerto. Ella le devolvió el abrazo con tanta fuerza como su corazón se lo permitió y los dos dejaron salir un llanto que exaltaba la alegría de su encuentro.

Hitomi: Van, Dios, Van… Te he echado tanto de menos…

Van: Realmente estoy aquí y ahora contigo, Hitomi, esto es muy irreal. Creí que no podría volver a verte más. Me había resignado a ello.

Cuando el shock del reencuentro después de tanto tiempo paso, Hitomi y Van se dieron cuenta de donde estaban y la situación tan extraña que se les presentaba.

Hitomi: ¿Cómo fue que llegaste hasta aquí, Van?

El no podía proporcionarle una respuesta del todo clara, ya que ni el mismo sabía el porqué de esa transportación.

Van: Estaba teniendo una pesadilla y, no sé cómo ni por qué, una luz, igual a la que te llevo a Gaea, me envolvió y me trajo hasta aquí, ¿Así que este es el lugar del que vienes, esta es la Luna Fantasma?

Hitomi: Si, lo es. Aquí es de donde vengo y donde me crie.

Van observo todo a su alrededor los edificios, las casas, las calles. Todo era nuevo para él. Ahora entendía a Hitomi la primera vez que se encontró en Gaea, recordaba la confusión en su rostro, sus extrañas ropas y su corte de cabello como si fuera un muchacho.

Mientras Van se asombraba con el mundo de la Luna Fantasma, Hitomi observaba el rostro de ese joven rey en silencio.

Hitomi: Creo que vas a tener que quedarte en mi casa, Van.

Van: ¿Eh? ¿Ah? ¿Pero a tus padres no les resultara un poco extraño que alguien como yo se quede a dormir? No soy exactamente la clase de "amigo" que ellos deben esperar que lleves

Hitomi: Mis padres están de viaje durante 3 meses. No habrá problema si te quedas en la habitación de mi hermanito.

Van se ruborizo. Estaba por vivir temporalmente en el hogar de la mujer que quería, y estarían completamente solos. Para alguien como él, no estaba bien visto que un hombre viviera con una mujer sin casarse, pero ellos no iban a hacer nada y además no tenia adonde ir, allí el solo era un muchacho extraño, no un rey.

Hitomi se incorporo de la arena y ayudo a Van a hacerlo. Ya estaba a punto de anochecer, el mar se había tornado de un naranja muy bello. El camino a la casa de ella fue muy silencioso, ninguno sabía muy bien de que podían conversar en esos momentos. Caminaban el uno junto al otro sin tocarse, hasta que Hitomi tomo la mano de Van, haciendo que él se sorprenda, pero sin quitar su mano de la de ella. Esto era lo que ellos habían estado esperando durante mucho tiempo, querían decir tanto que finalmente no decían nada.

Todos los transeúntes que los veían se quedaban observando al muchacho con extrañeza. Van tenía el torso desnudo, un par de pantalones blancos y estaba descalzo. Era muy extraño ver a alguien así en invierno. Seguramente pensaban que ese chico estaba loco o algo así.

Una vez que llegaron, Van observo todo en la casa de Hitomi. Todo le resultaba extraño y fascinante. Era muy diferente a como eran las casas en Fanelia, y en toda Gaea en realidad.

Ya había caído la noche en la ciudad. Hitomi preparaba la cena para ella y para Van. Había dejado solo a Van para que se diera una ducha y había preparado ropa para el joven rey. Hacia un tiempo había encontrado ropa bastante juvenil en la habitación de su hermano, ella creía que él quería aparentar más edad de la que en realidad tenia, siempre había sido un chico muy precoz.

Ya estaban los platos servidos y no estaba segura de si llamar a Van o ir a buscarlo a ver si todo andaba bien, estaba tardando bastante.

Toco la puerta del baño y se escuchaba una lucha dentro.

Hitomi: ¡Van! ¿Todo está bien?

Van: Estas cosas son muy raras, Hitomi. No logro que este tubo metálico tire agua, por mucho que lo golpee.

Una risa en voz baja salió de boca de Hitomi. Decidió que debía entrar y enseñarle a usar todo a Van, como él había tratado de hacerla sentir bien cuando estuvo en Gaea.

Abrió la puerta con una luminosa sonrisa que se volvió un rojo intenso, rosando el bordo cuando vio que Van estaba completamente desnudo. Los dos quedaron inmóviles y rojos y rápido él se tapo y ella se dio vuelta y cerró la puerta de un golpe.

Van: ¡No entres cuando estoy desnudo, por dios!

Hitomi: ¡Perdón! Solo quería enseñarte a usar la ducha.

Van: Esta bien, ahora si entra, Hitomi.

Luego de enseñarle a usar cada objeto en el baño, Hitomi dejo solo a Van. Mientras él se higienizaba y relajaba, ella salió al balcón de la sala y contemplo el océano. Era increíble estar otra vez en el mismo lugar que Van, estaba realmente feliz, pero sabía que algo estaba a punto de ocurrir. Van había tenido pesadillas y ella visiones, no era un combo que pronosticara nada bueno.

Gente! Este es mi nuevo fic, después de aaaaaaños sin publicar ni escribir nada. Les comento que ya salí de la secundaria y este verano (en Argentina estamos de vacaciones) voy a tratar de ponerme al día con mis fics, que están súper abandonados. Ojalas les guste esta historia que tiene sus años en mi computadora y le hice unos retoques para publicarla, comenten así veo si la sigo!