Mordió sus labios con fuerza evitando que cualquier sonido salga de ella. No se contuvo aún cuando el metálico sabor a sangre empezó a inundar sus sentidos.

La presión en sus caderas aumento de forma dolorosa y todo su cuerpo reaccionaba al compás que imponía su compañero.

Movió sus piernas intentando aferrarse mejor al cuerpo sobre ella pero las manos de él no la dejaban. Arañaba con fiereza su piel y sentía sus dientes recorriendo parte de su cuello y mentón.

Con los ojos entrecerrados apenas era consciente de los cabellos azules que se movían en un vaivén seductor frente a sí llenando su sentido del olfato con su peste, el asqueroso olor que perseguía a Suigetsu se impregnaba poco a poco en su cuerpo.

Arqueó su espalda invadida por una ola de placer y dejo que usara su cuerpo como quisiera. Una de sus piernas fue colocada en el hombro de Suigetsu, las manos que antes restringían sus movimientos ahora acariciaban la punta de sus pezones, apretándolos, tirando de ellos, lastimándolos sin importar lo que su dueña sintiera.

-Di mi nombre Karin -Suigetsu continuó adentrándose en el cuerpo de la chica mientras se inclinaba aún más para obtener su respuesta.

La pelirroja se acercó a su oreja y tres sonidos fue todo lo que pronunció. Sonrió con infinita satisfacción al notar el cambio en el chico agua y no le importó que la mano que hasta hace poco le daba placer impactara en su mejilla. Lamió la sangre que manaba de su labio y volvió a repetir nuevamente esas tres sílabas, una u otra vez mientras cerraba sus ojos gritando satisfecha al sentir la calidez del semen de Suigetsu escurrir entre sus piernas.

Suigetsu se apartó de ella bruscamente, apretando los dientes, furioso.

Karin rió y con las pocas fuerzas que le quedaban empezó vestirse.

-¿Por qué?-Suigetsu la tomo del brazo y la volteó para que lo viera.

-¿Por qué que?

-Sasuke. ¿Acaso es todo en lo que piensas, aún cuando soy yo el único que te desea?

Le había dolido que fuera el nombre del portador del sharingan lo que saliera de los labios de la pelirroja. La odiaba, la odiaba...

-Basta.-Se cubrió la nariz con una de sus manos, Suigetsu estaba cambiando su chakra y le era molesto.

-Me canse... No quiero ser el único que ceda...

-¿Qué harás?

-Largarme de una vez.

-¿Y a dónde iras solo?-Se empezó a vestir lentamente, le daba algo de asco ponerse la ropa con el cuerpo sudado.

-A cualquier lugar dónde tu horrible tono de voz no alcance.

-Imbécil, tu peste inmunda es difícil de ignorar aún a kilómetros de distancia-Se colocó sus lentes y volteó a verlo. Estaba molesta, no entendía por qué no sólo se iba como todas las veces que tenían sexo.

-No me mires así.

-Eres basura, así miro a las basuras como tú.

Suigetsu se rió con fuerza.-Me decís basura cuando te encanta que te lo meta por atrás.

-¡Cállate!

-Te gusta revolcarte en basura, ¿verdad?-Se acercó a la pelirroja y la arrinconó contra el grueso tronco del árbol-Te encanta...-Lamió su mejilla y le mordió el cuello.-Sucia.-Susurró en su oreja.

Karin se quedó helada en su lugar. Entrecerró sus ojos y apretó sus manos contra la madera. Era incapaz de responder a eso, a eso, y a todo lo que sucediera ahora.

El chico se separó rápido de ella mientras sonreía. Salto hasta la rama más cercana lejos de una posible agresión. Karin parpadeó sin entender lo que sucedía. Fijo su vista en Suigetsu y cuando lo vio desaparecer reaccionó de su letargo.

A unos metros de distancia aún podía oír el "idiota" que gritó su compañera de grupo.

Fin.

Nota final: Es una mierda pero espero te guste igual xD