Se hallaba en un lugar blanco, pulcro como si en aquel lugar no pudiera entrar ni una sola mota de polvo; el aire que la rodeaba también era blanco impidiéndole ver a su alrededor, como un humo, pero tambien era cálido y puro, tranquilizador en definitiva ¿dónde se encontraba?

Comenzó a caminar poniendo todos sus sentidos en alerta, un acto instintivo adquirido durante años, tanto en los entrenamientos como en las misiones.

El humo comenzó a despejarse, lo que le permitió captar el lugar en que se encontraba, se parecía mucho al templo, pero estaba vació y silencioso, altamente extraño ¿es posible que aquel lugar fuera el templo? No, no lo era, no podía serlo, no al menos el que creció, lo más probable es que aquello fuera una sombra suya.

Siguió caminando cada vez más convencida de que aquello no era más que un mero producto de su cabeza.

Al poco, noto que había algo más allí o alguien, sus sentidos no podían definirlo o concretarlo, espero, a que aquello que allí se hallaba se manifestara; poco a poco unas seis figuras con andares humanos cubiertas con capas blancas con la capucha tapándoles el rostro la rodaron contemplándola en absoluto silencio, ella se mantuvo a la expectativa sin saber bien si debía o no hablar en ese momento. Permanecieron en silencio lo que le pareció un largo rato, la presencia de esas figuras la ponía algo nerviosa aunque su intuición le decía que no corría ningún peligro junto a ellas. Finalmente se decidió a hablar.

- ¿Qué es este lugar?

- No lo sabemos – dijo la figura que estaba frente a ella – como se suele decir, tu mandas.

- De modo que estoy muerta.

- No – dijo la figura que estaba a la derecha de la primera – solo estas en lo que podríamos clasificar como un coma, aunque no es un coma en si.

Se produjo un nuevo silencio, que ella aprovecho para tratar de digerir la información oculta en las palabras que le acababan de decir, dedujo que el lugar en el que estaba era aquel que tenía una fuerte presencia en su vida, en cuanto a lo del coma que no era coma no lo comprendía del todo supuso que tarde o temprano conocería la respuesta, afortunadamente la habían enseñado a ser paciente.

- Presiento que hay algo que no has comprendido – dijo la figura que estaba a la izquierda de la primera.

- Podría ser.

- ¿Y no preguntas por ello?

- La respuesta se presentará ante mi cuando sea el momento.

Otro momento de silencio, se sentía como si la estuvieran valorando. Tras unos instantes decidió realizar una nueva pregunta.

- ¿Quiénes sois?

- Antecesores – respondió la figura que estaba tras ella.

¿Antecesores? se preguntó ¿no era posible? ¿o si?, su mente era un torbellino en ese momento, se tomo un momento para relajarse y aclararse, si era posible ellos eran quienes habían caminado por el templo antes que ella, y aquello demostraba que no eran una leyenda. De modo que ellos serían sus jueces, genial.

- ¿Cuál es el veredicto?

- No hay veredicto – dijo la primera figura – serás tu quien lo dicte, con aquello que hagas desde ahora hasta que despiertes.

- Es decisión tuya – dijo la segunda figura.

- Iras a un lugar en el que volverás a tener once años – dijo la tercera figura – espero que las decisiones que tomes te ayuden a encontrarte a ti misma de nuevo.

Las seis figuras extendieron sus brazos y una neblina blanca la rodeo, envolviéndola y transportándola a trabes del tiempo y el espacio, finalmente la neblina se despejo y cayo de bruces sobre el césped, quedando inconsciente.