Templo Jedi, sala del consejo.

Se hallaba el consejo al pleno reunido, hacía cuatro años que Obi-wan Kenobi se había unido al consejo y unos meses que habían conseguido detener a los Sith. Se encontraban deliberando que harían con cierta maestra Jedi que todavía seguía sin recobrar el conocimiento; todos coincidían en que debía concedérsele la oportunidad de explicar por que había actuado de tal forma, pero sabían que aquello era indefendible.

- No podemos ponerle una condena sin que se allá pronunciado – dijo Adi Galia, la cual tras muchos esfuerzos había logrado sobrevivir.

De repente una neblina apareció ante ellos, de la que salieron seis figuras encapuchadas, Yoda supo enseguida de quienes se trataba e intercambio una mirada con el Maestro Windu.

- ¿Qué se os ofrece? – inquirió el maestro Windu con su habitual voz firme y su expresión un tanto intimidante.

Una de las figuras se adelanto a las otras y hablo.

- Aquella a quien vais a juzgar cuando despierte, sometida por nosotros a una prueba esta, una prueba de la que vosotros seréis jueces, para esa prueba en niña la hemos transformado y siete años pasara que aquí serán siete meses; sus determinaciones en la búsqueda por a si misma encontrar marcaran si en luz o oscuridad vivirá.

- Para sobre ella tomar la mejor decisión observarla 24 h deberéis – dijo una segunda figura haciendo aparecer en el centro de la sala una semiesfera de proporciones considerables – mediante este instrumento podréis observarla.

Después tal como habían aparecido desaparecieron.

- ¿Qué debemos hacer? – pregunto uno de los miembros del consejo.

- Seguir la recomendación que hecho sida ha – manifestó Yoda – observarla debemos, yo creo.

- Deberíamos establecer turnos durante las noches – propuso Adi Galia.

- Durante el día todos observaremos – dijo Mace Windu firmemente – y cada noche se quedara uno a observar e informara al resto.