Nuevamente, la historia se inspira en el libro y película NEVER LET ME GO, los personajes pertenecen a HOSHINO KATSURA, y el titulo de este capítulo proviene de la canción Wish, que aparece en la serie NANA y que canta OLIVIA.

Me disculpo por la demora, por un momento había pensado en dejar ambas historias, pero me arrepentí, aún no estoy del todo bien, pero tengo más ánimos así que lo seguiré. Gracias a las personas que leyeron esto antes. Lo seguiré por ustedes si es que aún les interesa.

WITHOUT YOU:

WISH

Luego de darnos un fuerte abrazo y soltar una que otra lagrima de parte de cada uno, luego de más de un año sin vernos caminamos por los pasillos, yo con mayor facilidad que Lenalee que caminaba con cierta dificultad luego de haber realizado su primera donación unos meses atrás. Conversamos sobre nuestros días en la orden y ella me comento sobre sus días en las cabañas y su tiempo de cuidadora, aunque no había durado mucho en este último; su primer paciente del que estuvo a cargo tuvo graves complicaciones en su primera cirugía y acabo por morir en su segunda donación y ella se había sentido culpable desde entonces, sin poder hacer un buen trabajo como cuidadora a su parecer, aunque yo creía que solo se trataba de mala suerte, pero también era cierto que el corazón de Lenalee se hubiera destrozado mucho más con cada donante que viera terminar, al final todos terminaban y ponían un fin a su existencia, ese era el destino para el que habíamos sido creados después de todo. Lenalee me sonrío, cogiéndome de la mano, distrayéndome de mis pensamientos mientras me confesaba que se sentía más animada con la idea de ser una donante que una cuidadora, diciéndome que le parecía que funcionaba mejor de ese modo, yo le sonreí con tristeza, pensando que quizás tuviera razón pero eso también acortaba su vida.

Le pregunté por Lavi intentando volver a animar las cosas y ella me comento feliz que había tenido suerte y que el chico pelirrojo había acabado siendo su cuidador, aunque ella misma no sabía si es que había sido por suerte o algo más; seguían siendo pareja como lo habían sido antes de partir a las cabañas y se lamento de que no pudiese ver a Lavi, pero él se hallaba con otro paciente en esos momentos.

Aunque, seguro no tarda mucho y consigues verlo hoy, debe estar por llegar–me ánimo luego de que le dijera la hora. Nos detuvimos en el patio central, sentándonos en unas bancas mientras disfrutábamos de nuestro tiempo a solas luego de que Link accediera a dejarnos charlar en paz hasta que volviera de atender unos asuntos y regresara a buscarme; me recordé mentalmente agradecérselo cuando volviera por mí.

¿Sabes algo de Kanda…?–le pregunté, mordiéndome el labio tras hacer esa pregunta, viendo como su mirada se tornaba más seria y negaba con la cabeza. Dirigí la mirada al cielo mientras aguardaba por que continuara hablando sin querer enseñarle mi mirada luego de recibir su respuesta, Lenalee siempre había podido reconocer mis sentimiento con solo fijar su mirada en la mía por unos instantes y lo que vería en ellos no era algo que le quisiera enseñar.

La última vez que lo vi fue en las cabañas, pero lo llamaron para hacerse cuidador antes que a Lavi o a mi; lo último que supe fue que estaba trabajando como cuidador, al parecer es bastante bueno en ello, pero no trabaja en este hospital…–Asentí con la cabeza, un tanto decepcionado por no poder verlo, a la vez que soltaba un suspiro de alivio, que Lenalee interpreto de forma errada –Lo siento Allen-kun, yo…

¿Por qué te disculpas Lenalee? –le pregunté con una sonrisa, la mejor sonrisa que había tenido desde que ellos habían dejado la orden, me sentía realmente feliz al saber que Kanda estaba vivo, había pensado lo peor y ahora me reprochaba a mi mismo mentalmente.

"¡Pero claro que está vivo!, Kanda no es alguien que muera fácilmente"

Seguro querías verlo, porque tú, a ti te gusta Kanda, ¿No es verdad…?– La mire sorprendido sin saber que decir, mientras sentía mis mejillas arder ante la sola mención de su nombre, más aún con la seguridad con lo que lo decía Lenalee, que ahora se reía divertida. –Lavi y yo lo pensábamos antes, cuando estábamos en la orden y por tu cara ahora mismo sé que no me equivocaba Allen-kun–baje la mirada, dejando que los cabellos me cubrieran el rostro, mientras miraba al suelo apenado al pensar que lo habían sabido todo el tiempo –Por eso los dejábamos más tiempo solos para ver si le decías lo que sentías, pero nunca lo hiciste, ¿verdad?, quizás debí animarte a hacerlo antes de que nos fuéramos a las cabañas…

No te disculpes Lenalee– me apresure a decirle con una sonrisa, prediciendo lo que estaba a punto de decir.

Aún así… oh, Allen-kun, ¿Al final oíste la canción que te recomendé?, de ese disco…–Esta vez mi sonrisa no había conseguido el efecto que esperaba y esa expresión triste y llena de culpa no desaparecía de su rostro, aunque no tenia por que sentirse así; supongo que eso era porque era una persona demasiado amable y que siempre quería que todos los que la rodeaban estuvieran felices.

Aún lo tengo, siempre la escucho, es una canción muy linda–Le comenté en un segundo esfuerzo por animarla y esta vez le sonreí con mayor sinceridad al ver que lo conseguía y el brillo volvía a resplandecer en sus ojos violeta.

¡Verdad que sí lo es!, Lavi siempre me molestaba por cantar las canciones de ese disco una y otra vez, decía que era como esos discos rallados que repiten la misma parte siempre–me dijo riendo, para luego guardar silencio, colocando una expresión más seria en el rostro que la hacia parecer una muñeca sin vida, acabo bajando la mirada al piso a lo que la mire con curiosidad, reconociendo luego en su mirada oscurecida de que quería hablar, una de las cosas que había temido hablar con ella. –Allen-kun, se han oído unos rumores… de que ahora hay un nuevo director y que Komui…–me miro mordiéndose el labio inferior incapaz de terminar lo que quería decir, baje la mirada al cruzarla con la suya, sus ojos imploraban por la verdad; fruncí el ceño con dolor mientras cogía su mano pensando que esto era lo último que querría decirle y mientras que ella me miraba con una vaga ilusión en su mirada cristalina.

Esperando…

Es cierto…– le respondí, viendo su mirada quebrarse finalmente, notando como se opacaba por segundos para luego resplandecer como el cristal mientras se llenaba de lagrimas, cayeron algunas en silencio sin que supiera que decir para consolarla, hasta que al final me abrazo sollozando. La sostuve entre mis brazos con pesar, lamentando tener que ser yo quien le confirmase los rumores y por habérselo dicho con tan poca delicadeza, pero ¿Existe acaso una manera delicada de decir algo así?, la muerte de una persona es algo que duele, no importan las palabras, el golpe que significa una noticia así siempre será un gran impacto. Fue así como nos encontró Lavi, notando de inmediato que había pasado con solo mirarme le devolví la mirada sintiéndome culpable, pero el solo me acaricio el cabello, despeinándome para luego coger en sus brazos a Lenalee besándole ambas mejillas y luego la frente, acariciándole los cabellos con delicadeza mientras le sonreía.

El sentimiento de culpa no se iba de mi pecho, parecía aferrarse a él como lo hace un parasito a su hospedero, pero en ese momento se apodero un sentimiento más de mí, una ligera envidia por verlos así, en pareja, al mismo tiempo que una triste sonrisa se formaba en mis labios. Suspire mirando al cielo, pensando en Kanda y en si acaso le volvería a ver alguna vez, preguntándome si había perdido mi oportunidad de ser feliz por tardar tanto y pensando que si le hubiera dicho lo que sentía aquel día, ¿qué respuesta hubiera recibido?.

Volví a verlos juntos, sonriendo, contento de que al menos mis amigos hubieran conseguido estar juntos antes de que se les acabase el tiempo. Lavi había estado antes con otras chicas, pero nunca había sonreído así, nunca había acariciado a otra chica con tanta delicadeza; con solo verlo podía saberlo; si la amaba, la amaba de verdad y para él, ella era única en el mundo de entre todas las personas que habían allí y quizás Lavi jamás había amado antes de ver realmente a Lenalee. Miré al cielo, preguntándome si allá arriba existiría algo y si existía, ¿estaban Mana y Komui mirando desde allí? Sonreí al oír que el llanto de Lenalee comenzaba a decrecer mientras era abrazada por Lavi, cosa que yo no había conseguido en todo ese tiempo abrazándola.

"¿La ves Komui?, le has dado mucho dolor con tu partida, pero puedes estar tranquilo, Lenalee tiene a alguien que la ama y sabrá cuidarla como querías tú"

Cuando a Lenalee le mejoraron un poco los ánimos nos pusimos a payasear con Lavi, consiguiendo hacerla reír luego de un rato hasta que la acompañamos a su habitación del hospital, dejándola dormir mientras quedábamos Lavi y yo a solas; ya estaba anocheciendo y Link seguía sin llegar, me preocupaba un poco, pero teniendo a Lavi al lado era difícil concentrarse en tus propios pensamientos.

¡Hacia tanto tiempo sin verte moyashi-chan! –me dijo dándome un fuerte abrazo, de esos que guardan tanto cariño que te dejan todo el cuerpo con dolor y te impiden respirar, y Lavi era muy cariñoso, demasiado a veces, como ahora que me estaba asfixiando en uno de sus tradicionales abrazos de oso; al final logre quitármelo de encima soltando un suspiro de alivio mientras recobraba el aliento, encontrándome con un Lavi más serio cuando volví a verlo. –Quería agradecerte Allen, Lena me había preguntado por lo de Komui y no sabía cómo decírselo…

Está bien Lavi, no tienes que agradecer…–le aseguré con una sonrisa sincera, dándole unos golpecitos en la espalda intentando animarlo un poco, pues aún parecía preocupado por lo que acababa de pasar con Lenalee –Lenalee se pondrá bien y tú estarás allí para ella cuando este triste, ¿verdad? –me miro sorprendido, poniéndose tan rojo como su propio cabello mientras que yo me reía, confirmando lo que había pensado hacia un rato: Lavi en verdad estaba muy enamorado de Lenalee.

Lo dices como si nos fuéramos a casar o algo, ¡ya pareces un sacerdote!, hasta te puedo oír diciendo "en salud y enfermedad hasta que la muerte los separe" –me dijo imitando la voz de esos sacerdotes que aparecen en las películas, nos reímos por un rato hasta acabar con una sonrisa triste en el rostro –Y la verdad… ¿seguro acaba así, eh?, aunque no podamos casarnos de verdad no la voy a dejar sola.

Lo sé…

Bueno, ¡cambia esa cara tan triste!, dime, ¿Cómo conseguiste salir de la orden?, eres muy joven para comenzar las donaciones…–Y ahí estaba nuevamente esa actitud curiosa de Lavi, esos ojos que lo observaban todo sin dejar pasar nada por alto. Recordé entonces que ellos se habían ido antes de que pasase lo de Neah, comprendiendo entonces su pregunta, le sonreí.

Seguramente comience con las donaciones este año

Intente explicarle en detalle todo lo que sabía sobre mi propia situación, comentándole sobre Neah y Cross más abiertamente de lo que había hecho con Lou Fa en la orden, aunque omitiendo algunas cosas sobre aquel extraño encuentro. Lavi lucia pensativo y bastante preocupado, diciéndome que iba a intentar investigar sobre Neah y contactar luego con Link con alguna excusa para decirme lo que descubriera, yo simplemente le di las gracias, preguntándome el por qué de esa expresión en su rostro. Estábamos en una charla más animada cuando apareció Link para llevarme de regreso al departamento, siendo recibido por una sonrisa de mi parte aunque hubiera querido poder estar un tiempo más ya era bastante tarde, Lavi no tardo en hacerle un apodo a mi cuidador, comenzando a llamarle "dos puntos" por unas marcas que tenia Link en la frente, mientras le pedía con la insistencia de un niño pequeño que me diera permiso de quedarme a dormir, pero yo sabía que no iba a acceder.

Walker ha tenido bastante agitación por un día y debe dormir en su propia habitación. Vámonos Walker.

"Lo sabía"

¡Aww, Hombre!, ¡pero que aguafiestas eres dos puntos…!–se quejó Lavi, poniendo mala cara, para luego darme un firme abrazo deseándome las buenas noches, le pedí que me despidiera de Lenalee y que esperaba volver a verlos pronto antes de salir del recinto con Link unos pasos detrás de mí, agitando la mano con una sonrisa a modo de despedida una vez alcanzamos la puerta de salida, Lavi me devolvió la sonrisa despidiéndose de igual modo, lo vi quedarse allí detenido con la mano en alto por unos momentos para luego bajarla, desde la distancia no podía distinguir que expresión había en su rostro y no tuve tiempo para seguir pensando en ello, mientras Link me apresuraba a continuar.

Apenas llegamos al edificio no tarde en darle las gracias, sonriéndole sinceramente, Link solo asintió con la cabeza, diciendo que le alegraba verme de mejores ánimos; volvimos a la rutina que se había fijado antes de aquel día, solo que las melodías que tocaba ahora tenían tonadas más alegres. Me estaba permitiendo soñar un poco, tener esperanza en que quizás podría ver nuevamente a Lavi y Lenalee, que tal vez podría ver nuevamente a Kanda ahora que sabía que estaba con vida y con solo saber eso mi corazón se regocijaba en alegría.

En la vida las cosas siempre tienen altos y bajos, como en las notas de una partitura y ahora me llegaría una noticia no tan agradable luego de ese tiempo de paz; estábamos en invierno, uno de los inviernos más fríos que recuerdo, pero no el peor, había nevado por esos días y ahora hacia un frio de esos que te penetran por completo, hasta los huesos. Link venia de una de sus típicas salidas y yo le recibí animado, pues me estaba enseñando como jugar ajedrez y por más que perdiera, no me desanimaba y esperaba derrotarlo algún día; estaba por retarlo a una nueva partida de ajedrez pero la expresión en su rostro me detuvo, llevábamos más de un año juntos a esas alturas, en ese tiempo había podido ver a Lavi y Lenalee al menos dos veces al mes gracias a Link que decía que mi visita a mis amigos resultaba un complemento al tratamiento altamente efectiva, y no es que tomara medicamentos, pero Link insistía en que yo padecía algún tipo de depresión y que debía curarme pronto de ello haciendo cosas agradables como comer, escuchar y tocar música, salir a caminar, practicar deportes y ver a mis amigos; yo estaba seguro que lo que tenia no era ninguna depresión, solo era que me desanimaba no haber podido ver a Kanda en todos esos meses, le había comentado a Link que había otro amigo del que no sabía y me gustaría ver, pero no me había consentido con ello y no me atrevía a preguntar por él, era como si hubiera desaparecido del planeta y a veces temía que así fuera, no tenían noticias suyas ni Lavi ni Lenalee y el silencio de Link no era un buen augurio tampoco, así que en ese momento temía que me diera una noticia sobre Kanda, una mala noticia, pero no fue así.

Walker, en dos semanas más realizarás tu primera donación.

Me miro con su expresión seria por un momento, analizando mi rostro esperando a ver cuál sería mi reacción ante aquella noticia, yo lo mire igualmente, asintiendo con la cabeza luego de permanecer quieto por un momento, recordando luego lo del juego invitándolo a jugar como si ese se tratase de un día como cualquier otro y no tenía por qué dejar de serlo, aún me quedaba tiempo, eso me repetía a mí mismo, aunque mis acciones dijeran lo contrario. Acabe por perder antes de lo que acostumbraba hacer, ganando más miradas de parte de Link, hasta que fue el mismo quien rompió el silencio, forzándome a salir de mi mutismo.

Estoy seguro de que realizarás perfectamente tu primera donación, Walker, fuiste hecho especialmente para ello y no debería haber ningún tipo de complicaciones; además de ello con el plan que hemos seguido de alimentación y ejercicios deberías estar en excelentes condiciones, tus ánimos también han mejorado y creo que estas mentalmente preparado para la donación…

Gracias Link– le sonreí amablemente luego de oírle decir todo eso, con esa forma suya de decir las cosas y que de algún modo lograba calmarme un poco. Estaba por marcharme a mi habitación cuando volvió a hablarme.

Sin embargo… ¿Es eso lo que te preocupa?

Negué con la cabeza, pensando por un momento en mis palabras antes de hablar. Era cierto que me preocupaba un poco la donación, pero no era porque temiese que fuera a salir mal ni nada por el estilo, solo era que el tiempo corría y corría y sentía que por más que avanzara yo seguía en el mismo lugar, y lo que en verdad temía era que se acabara mi tiempo y que yo siguiera allí, congelado en el tiempo sin poder avanzar, quedarme estancado entre la nieve.

Estaba preocupado, pero con tus palabras ahora me siento mucho mejor–Volví a avanzar hacia la puerta, pero volvió a llamarme con el mismo tono que la vez anterior y supe que no me saldría de esa tan fácil; tampoco era como si fuera a mentirle a mi cuidador, con todo el tiempo que llevábamos juntos había aprendido a confiar en él y hablar con Link siempre se me había hecho más fácil, él siempre escuchaba con atención y en silencio, sin hacer interrupciones, sin juzgar…, así que me atreví a decirle la verdad. –Link…, hace un tiempo quería preguntar si es que sabias algo sobre Kanda…

¿Es eso? –me pregunto, a lo que asentí con la cabeza, dándole la espalda sin atreverme a mirarle, esos ojos veían demasiado y temía que pudiera hacer si descubría lo que sentía por ese tonto japonés con complejo de samurái. –Kanda Yuu es un cuidador, sin embargo tiene una agenda muy ajustada y no he podido contactar con él, si es eso lo que te preocupa me esforzare en conseguirte un tiempo con él.

¡¿De verdad? ¿Podrías hacerlo Link? –le pregunte, volteando a verlo emocionado, sin esperar ese tipo de respuesta, sintiendo como mi sonrisa se iba ensanchando con cada palabra que oía.

Pero antes debes terminar tu primera donación Walker–Se apresuro a recordarme sin cambiar su expresión seria, mientras yo le agradecía para luego irme corriendo hasta mi dormitorio.

"Después de la donación"

¡Gracias Link! ¡Lo haré lo mejor que pueda!

Le dije cuando había llegado al umbral de la puerta; vi su expresión ablandarse levemente mientras asentía con la cabeza, antes de cerrar la puerta con el corazón golpeándome con fuerza en el pecho con una vitalidad que no sentía hace tiempo.

"Podré verlo…, si Link lo dice, seguro será así"

Una sonrisa se apodero de mi rostro, al mismo tiempo que un calor se formaba en mi pecho, cerré los ojos deteniéndome por un momento para luego ensanchar la sonrisa y acabar por meterme en la cama, esa noche en mis sueños aparecieron recuerdos de antaño cuando Lavi, Lenalee, Kanda y yo aún estábamos en la orden, cuando Komui aun estaba con vida y apartaba con lapsos de locura a todo quien se acercase a Lenalee, y finalmente viaje mucho más atrás en el tiempo, viendo la sonrisa de Mana y entonces todo se volvió negro y las imágenes desaparecieron de mi cabeza mientras caía en un sueño más profundo y vacio.