Hola a todos,esta historia se la dedico a una amiga mía que me pidió hacer esta historia^w^. Espero que os guste. Los personajes Hetalia no me pertenecen. Se agradecen comentarios y/o criticas.

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Capitulo 1 Encuentro

Siempre iba allí cuando se sentía demasiado solo o estaba deprimido por algo, desde que la unión soviética se había dispersado su casa siempre estaba sumida en un silencio que a veces incluso le aterraba y otras veces le hacía recordar cosas que estaban mejor olvidadas.

Desde su casa hasta aquel lugar que conocía quedaba un rato y el camino era difícil por culpa de la nieve. Aquel día se dirigía ese lugar porque aparte que había sido dura la reunión que siempre era igual: América proponía una idea absurda luego Inglaterra le levaba la contraria o le corregía su lenguaje, después Francia se metía con ellos dos llevándoles la contraria, China ofreciendo dulces como si fueran críos y que parasen de una vez, por otro lado Japón no daba su opinión y Suiza le decía que dijera su verdadera opinión, Italia montando alboroto con sus "Ve~" o diciendo "Pasta" de la forma que él siempre lo decía. Y todo seguía así durante un rato hasta que Alemania intervenía y ponía orden como era debido. Esa vez los países Bálticos no estaban tenían una reunión aparte y no podían asistir.

No solo iba allí por lo de la reunión a eso ya se había acostumbrado a pesar de lo dura y larga que se volvió pero...su hermana menor le volvió acosar y le daba miedo cuando su hermana se ponía así, aparte que Ucrania le había dicho que quería quedar con él pero no se presento a la hora acordada y su hermana mayor siempre había sido puntual.

Aquel lugar era como su sitio secreto, un lugar que solo él conocía y hacía que su corazón se volviese cálido y superase aquel dolor de tristeza que tenía desde hace muchos siglos. Era un campo de flores amarillas rodeadas por la nieve pero que cuando nevaba no se cubrían por la nieve era un sitio especial desde su punto de vista, aparte que parecía como si brillasen, iluminando todo el lugar haciéndote sentir que en cagabas en ese lugar y que lo demás no era realmente importante como si fuera una madre dándote un amor cálido cuando te abraza. Y la hora en donde aquel campo se volvía más hermoso era cuando llegaba la noche y un manto de estrellas lo cubría por encima pudiéndose ver algunas de las constelaciones más famosas.

El camino aquel día era muy difícil y estaba tardando más de lo normal, hacía demasiado viento pero tenía que ir allí no podía aguantar más aquel día y se tenía que agarrar la bufanda para que no saliese volando por culpa del viento, porque para él esa bufanda también era una de las cosas más valiosas. Cuando consiguió pasar la frontera del país al que representaba el camino se volvió más llevadero pero aun había algo de viento.

Se encontró con los países Bálticos pero no tenia tiempo para saludar aparte que Letonia ya estaba temblando y eso que se encontraba lejos de ellos, Lituania y Estonia por su parte ni se enteraron estaban de espaldas aunque seguramente se extrañarían al ver a Letonia de esa forma y intentarían que se calmase. Siguió su camino todo serio o eso parecía aunque en el fondo su corazón latía con dolor y tuvo que usar también la mano con la cual agarraba la bufanda y también intentando que su corazón no se cállese. No sabía porque le había afectado tanto que su hermana mayor no hubiese ido, muchas otras veces lo había echo y no se había puesto así como estaba ahora, seguramente también era por culpa de su hermana menor que siempre aparte de acosarle le recordaba que nadie quería ser su amigo, o incluso su terrible infancia si se lo proponía pero para eso ya estaba aquella cicatriz que tenía pero que nunca le había contado a nadie lo que podía llegar hacer aquella marca.

Al fin divisaba aquella iluminación procedente de las flores amarillas, había intentado plantar un girasol pero por algún fenómeno extraño se quedo entre una mezcla de aquellas flores y un simple girasol, esa mezclada era la que le hacía sonreír porque sabía en su corazón que nunca moriría y que sería como aquellas flores especiales para él. Acelero el paso, quería llegar cuanto antes y sentarse en el medio del campo siendo rodeado por esa iluminación que dejaba su frialdad aparte y recordaba que él también podía ser cálido a su manera. Cuando llego se le dibujo una sonrisa en su rostro, la cual no daba para nada de miedo era cálida,tierna,dulce...andaba con cuidado aunque las flores parecían separarse para dejarle pasar,se quedo mirando el cielo una vez se encontraba en el medio, estaba atardeciendo y era un atardecer precioso.

-¿Qué haces aquí?-Dijo una voz-

Ivan se asusto no conocía esa voz aunque le resultaba conocida, no quería que nadie le encontrase allí pero sin duda alguien le había encontrado. Se fue girando lentamente teniendo cuidado hasta que pudo ver quien era quien le hablaba,era Iceland¿Que hacía él ahí?¿Y donde estaban los demás países Nórdicos? Miro a su extraño animal si mal no recordaba aquel ave era un frailecillo y le hacía recordar vagamente a aquel país que tenía un osezno y siempre iban juntos, aquella persona era Canada pero tampoco había notado su presencia en la reunión aunque bueno todos los países se olvidaban de él.

-Yo siempre vengo aquí...pero no sabía que era tu casa...-Bajo la mirada no tenía ganas de buscar bronca y mucho menos de una pelea innecesaria-

-No pasa nada...por cierto¿Como te llamas?...-Extrañamente sonreía también de la misma forma que él-

-Yo soy Ivan Braginski, y represento al país de Rusia...-Se sorprendió que no conociera su nombre y mucho menos que no supiera que país era-

-Se que nación representas pero no sabía tu nombre, es un placer conocerte Ivan, yo me llamo Emyl y represento al país de Iceland -Sin perder la sonrisa ni un momento ni mostrando miedo alguno- A se me olvidaba este de aquí se llama y es mi amigo -Señalaba al ave que tenia posada en su hombro-

-Encantado de conoceros...yo...me tengo que ir...ya...-Estaba nervioso aunque también ilusionado había encontrado a alguien que no le temía y esa situación le incomodaba-

-Puedes quedarte si quieres no pasa nada de verdad -cerro los ojos sonriendo- Además me gusta tener visita que no sean los de mi familia...-Se arrasco la nuca algo nervioso-

Iceland se le acerco y ambos después de estar un rato mirándose se sentaron en el suelo bueno Emyl por su parte tumbándose mientras que el frailecillo estaba en su pecho recibiendo acaricias de su dueño. A Ivan no le importaba tener esa compañía era tranquilo, y estaban disfrutando de aquel lugar tan maravilloso pero notaba como le miraba cada poco tiempo y eso hacia que sus mejillas se sonrojasen levemente pero oculto su rojez con al bufanda haciendo como si tuviese frío.

En el mismo instante que había visto al ruso no había podido parar de sonreír le y y mucho menos de mirarle,su corazón al oír la voz del ruso le dio como un salto de alegría, para él ese sentimiento era algo extraño pero no le quiso darle más vueltas a la cabeza y se quedo mirando el cielo estrellado acariciando a Mr. Puffin. Quería volver a entablar una conversación con Ivan pero no sabía muy bien como hacerlo...no quería meter la pata pues también sabía lo de su doble personalidad o su genio. Su mente no paraba de darle vueltas al mismo asunto pero preguntarle porque estaba allí no era una buena opción no quería parecer cotilla o algo pro el estilo. Al final soltó un suspiro levemente dejando de acariciar a su frailecillo.

-¿Te encuentras bien?-Pregunto el ruso con voz dulce y mirándole sin nada de sádico en sus ojos-

-¿Eh? Cla-claro que sí, simplemente que no se me da bien dar conversaciones...-Con los ojos cerrados pareciendo que estaba dormido-

-No pasa nada ¿Da?...de todas formas ya es muy tarde ¿Da? Y supongo que tendrás que volver a casa ¿Da?- Lo dijo con tono dulce y sonriendo como un niño-

-Primero vivó solo, mi familia y yo no hablamos mucho y mucho menos vivimos juntos largos periodos de tiempo, segundo ya soy mayorcito para saber cuando debo irme a casa y tercero...¿Qué significa "Da"?- Mirando al ruso incorporándose quedándose sentado y estar más o menos a la misma altura que el ruso-

-Se dice Da, y es como si tu dijeras si pero en mi idioma- Sonreía como si no le importase todo lo que hubiese dicho Emyl-

Iceland no pudo evitar reírse le había echo gracia la forma en la que sonreía el ruso, se había percatado que todo el discursito de que vivía solo,etc. Sobraba y que Ivan solo quería chinchar le un poco como si fuera un niño pequeño pero había que admitirlo él también había caído como un niño pequeño respondiendo le de esa manera y en aquel tono, Ivan no tardo en reírse con él.

El tiempo seguía pasando y ya había entrado mucho la noche para la desgracia del ruso quien aun tenía un largo camino de vuelta a casa pero como se lo estaba pasando tan bien junto a Emyl no se dio cuenta de la hora que era hasta que ya fue demasiado tarde y no había remedio alguno. Los dos estaban tumbados con las manos en la cabeza y Mr. Puffin bueno se había tumbado en el suelo también en medio del ruso y de su amo como intentando separarlos. La conversación que tenía con Emyl era muy entretenía y habían terminado hablando de las constelaciones que veían y de las historias que conocían acerca de ellas, echándose unas risas al final de cada historia. El ruso se percato de algo y era que a Iceland y a su hermano Noruega nunca les había visto sonreír y eso que solo se los había topado en reuniones que convocaban a todas las naciones, se preguntaba por que no era así en las reuniones o su hermano el cual parecía incluso más frío que él...a lo mejor era había pasado algo parecido como su terrible infancia pero no le dio más vueltas, tenía que irse para su disgusto.

-Lo siento Emyl...tengo que irme ya...es muy tarde y bueno de mi casa aquí hay un buen rato caminando, ya nos veremos si eso otro día¿Da?- Dijo mientras se levantaba del suelo-

-Oh...que pena que te tengas que ir Ivan...-Su tono era algo de tristeza y también se levanto del suelo para despedirse como era debido- Espero volver a verte pronto Ivan...-Bajo la mirada-

-Anda dejame tu móvil...-Puso la mano par aque se lo diese-

-S-Si...-Saco el móvil de uno de sus bolsillos de la chaqueta y se lo dio al ruso-

-Marcaba las teclas a gran velocidad- Toma ya esta...ahora tendrás mi numero por si quieres quedar y eso...-Le devolvió el móvil a Emyl-

-Gra-gracias...y mañana ten seguro que te llamare -Volvió a cerrar los ojos sonriendo-

Se estrecharon la mano en despedida aunque el ruso juraría que Emyl no quería soltarle pero seguramente serían alucinaciones suyas debido al cansancio,etc. Y emprendió el camino de vuelta a casa levantando por ultima vez el brazo despidiéndose de Emyl, sonriendo cálida mente y volviendo a su casa feliz,deseando que llegase el día siguiente para que Emyl le llamase. Había conseguido hacer un amigo bueno más o menos pero un gran comienzo y su corazón saltaba de felicidad y no ocultaba su sonrisa cálida por una vez tenía un motivo para sonreír de verdad.

Cuando ya no vio al ruso salto de alegría abrazando a Mr. Puffin y lanzando le un poco hacía arriba y volviendo le a coger, no entendía porque estaba así de feliz y su corazón latía con esa calidez pero sin duda mañana llamaría al ruso para volver a quedar y pasárselo bien , sonriendo de oreja a oreja volvió para su casa todo feliz con las manos en la espalda y en su hombro tenia a Mr. Puffin. También había encontrado algo por lo que sonreír de verdad y no sacar esa falsa sonrisa para que su familia no se preocupara por él y tener encima a su hermano.

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Notas deShifty Braginski (autor): Le he puesto Emyl a Iceland porque me gustaba ese nombre para él, al fin el ruso tiene un amigo pero la historia no acaba aquí les invito a seguir leyendo y a descubrir como acaban estos dos¿Se aran amigos de verdad?¿Como reaccionaran mañana todos los demás al verles tan felices?¿Emyl llamara a Ivan o simplemente ara como su hermana?

Espero que a alguien le guste n.n y que os haya gustado, se admiten criticas, sugerencias etc. Como he dicho antes los personajes de hetalia no me pertenecen.