Hola a todos,esta historia se la dedico a una amiga mía que me pidió hacer esta historia^w^ Sinceramente no pensaba continuarla pero encontré el capitulo y decidí retocarlo,lamento comunicar que este sera el ultimo capitulo pero al menos la historia estará terminada. Los personajes Hetalia no me pertenecen. Se agradecen comentarios y/o criticas.

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Capitulo 3 El amor de las flores amarillas.

Se encontraba tumbado en su cama pensando en el buen día que había pasado junto con Emyl,en verdad le añoraba a pesar de haber estado hace unas horas con él. No conseguía conciliar el sueño al pensar en como reaccionarían los demás países al enterarse sobretodo su hermana pequeña...pero tenia claro que se enfrentaría a su hermana si era necesario. Se acurruco debajo de sus mantas durmiendo solitariamente en aquella enorme casa,escuchando en la lejanía el viento de la tormenta de nieve que chocaba contra los cristales de la ventana.

Como héroe que era debía llamar a todos para que pudiesen hablar a la vez con los países nórdicos ya que las cosas se habían puesto serias. Ahora se debatía si llamar al ruso o no porque al parecer la cosa iba con él,le llamo sabiendo que no se lo iba a coger y si se lo cogía pues mejor pero tenia la sensación que se olvidaba de alguien pero no se acordaba de quien. Intento que el ruso le cogiera el teléfono llamándole por lo menos tres veces al final desistió pues los países que habían sido convocados esperaban tras la linea telefónica.

-Ya estamos todos.-Dijo Alfred sonriendo ampliamente comiéndose una hamburguesa.-

-¿Se puede para que nos llamas?¿A caso te olvidaste de la diferencia horaria?.-Dijo Inglaterra bastante irritado como de costumbre por culpa del francés.-Oh venga Francia deja de cantar esa absurda canción de amor.

-¿No te gusta,mon amour?.-Pregunto el francés aunque poco tardaron en volver a empezar a discutir.-

-SE QUIEREN CALLAR DE UNA MALDITA VEZ.-Grito Noruega fríamente sorprendiendo a todos que no fuera Alemania quien gritaba.-

-¿Porque están los países nórdicos en esta...-Pregunto china aunque no sabia como llamar a eso.-

-Llamemos le super conferencia por teléfono.-Dijo Alfred empezándose a reír pero tardo poco en parar.-Los nórdicos me llamaron al parecer algo paso con Iceland y Rusia.

-Bueno,Iceland fue a ver a Rusia hoy...en verdad no nos importa que haga un amigo pero...-Hablo Dinamarca para luego se oyera como un golpe.-

-Pegando le a Dinamarca por lo que había dicho.-Si nos importa,el caso es que todos sabemos como es ese ruso y no quiero que ande con hermano. Esto es una advertencia si Rusia le pone una mano encima a Iceland todos ustedes caerán incluido el ruso.¿Entendieron?

-¿¡QUE!?.-Gritaron los demás países ante aquella medio declaración de guerra menos mal que no estaba Rusia en esa conferencia.-

-Calmémonos...-Hablo Alemania aunque a lo lejos se oía un "kesesesese".- Todos iremos a casa de Iván ha hablar detenidamente y ustedes países nórdicos también. Pero veo absurdo esta conferencia.

Alemania fue el primero en colgar viendo como su hermano se reía ante lo que le iba a pasar al ruso si las cosas seguían así. Italia se había quedado dormido en el sofá abrazado a un cojín algo que hizo que el alemán sonriese. Francia e Inglaterra se fueron al mismo tiempo discutiendo como no,parecían una pareja de recién casados por como se comportaban. A China le entro hambre al igual que Japón y ya aprovecharon para irse a comer algún tentempié.

Todos se terminaron yendo de aquella conferencia pero los nórdicos no se quedaban tranquilos,al menos no del todo. Noruega opto por ir a ver a su hermano y hablar seriamente con él,le iba a prohibir ver al ruso ademas también estaba la hermana del ruso,parecía una demente que debería de estar encerrada en un manicomio,hasta que se le bajaran las hormonas.

Se encontraba en su casa,avivando el fuego de la chimenea esperando a que el ruso llamara por la puerta,ahora le tocaba a él ir a su preciado hogar, estaba nervioso ya que comparado con Rusia parecía una cuarta parte del enorme país que era Iván. Tampoco sabia que cocinar pero si le pidió a Finlandia unas cuantas botellas de vodka,quería que su invitado estuviera lo mas cómodo posible,incluso Mr. Puffin estaba acicalándose las plumas y ayudaba a su amigo humano.

Tenia el ceño completamente fruncido,su hermano pequeño se iba a enterar de eso ademas pasaba de hablar con el ruso e ir hasta su casa,con los brazos cruzados esperando a que su preciado hermano Iceland abriera la puerta,solo esperaba que su pajarito no se le cagara encima o no estirara de su preciado rizo,eso sin mencionar su broche el que tanto adoraba y que cuidaba como un tesoro.

El timbre sonó haciendo que el islandés saliera abrir la puerta con una enorme sonrisa dibujada en su rostro,su frailecillo ahora estaba en su hombro posado pues ambos esperaban a la persona que habían conocido. Su sorpresa fue al abrir la puerta encontrarse con el noruego delante de ellos,la sonrisa que tenían dibujada fue arrancada de sus rostros,como si una tormenta de nieve hubiera arrancado arboles de cuajo. Aquella sonrisa fue sustituida por una mirada mas seria y fría.

-¿Que es lo que quieres,hermano?.-Pregunto Emyl.-

-Hablar contigo¿Me dejas pasar o espero a que me convierta en una estatua de hielo?-Se notaba en su tono de voz que estaba enojado.-

-El frailecillo alzo el vuelo posándose en el respaldo de una silla que había en la cocina mirando por la ventana. Tenia que admitir que le caía bien el ruso,no era como habían dicho.-

-Le dejo pasar y acto seguido cerro la puerta,no tenia mucha ganas de hablar.-

-Se acomodo en el sofá mirando a su hermano seriamente.-¿Qué es lo que tienes con el ruso?

-Ahora estaba sorprendido por aquella pregunta.-¿A que viene eso?

-No somos tontos,Emyl. Sabemos que ayer estuviste con el ruso viendo su país,así que me limito a repetírtelo¿Qué es lo que tienes con él?

-No es de tu incumbencia...Yo no me meto en tu vida.-Volvió abrir la puerta para que se marchara de su casa algo que el noruego pareció entender.-

-No voy a permitir que ese cerdo se aproveche de ti.-Tras decir eso se largo de la casa de su hermano para volver a su hogar.-

Las conversaciones entre los dos siempre eran cortas,odiaba que su hermano mayor se comportara así con él pero suponía que era normal,solo quería protegerlo pero nadie se había molestado en conocer mas al ruso. Le vio en aquel campo de flores amarillas como realmente era,un niño con el corazón roto,un alma que pidió ayuda por muchos siglos y nadie quiso ayudarlo incluso ahora pide ayuda pero ya en las sombras,en el silencio. Su corazón no era frio,ni cruel,era el corazón de alguien quien nunca conoció el amor correspondido ni el amor familiar. Cogió su abrigo no pensaba permitir que atormentaran al ruso,porque unicamente se hicieron amigos y posiblemente algo mas,llamo a su frailecillo no pensaba dejarle solo pero de pronto se le ocurrió una pequeña idea que tal vez podría funcionar.

-Necesito que vayas a donde esta el ruso.-Atándole una flor amarilla a la pata con cuidado.-Cuando vea la flor sabrá a donde tiene que ir...

-¿Estas seguro de esto?.-Pregunto Mr. Puffin no habla pero su dueño le entendía pasaba como el oso de Canadá.-

-Si,lo estoy.-Dijo inmediatamente el islandés.-

-Le amas¿verdad?-El ave se dejo coger por su dueño para salir a la calle.-Sabes la gente hace mucho tiempo atrás,se comprometía uniendo les un lazo rojo entre sus manos.

-Un sonrojo se puso en sus mejillas.-No pienso comprometerme,le acabo de conocer.-Abriendo la puerta con cuidado.-

-Pero sera la única forma de que estáis juntos,al parecer todos están en contra de ustedes dos. El ruso tiene buen corazón,al menos cuando esta contigo...-Fue lo ultimo que dijo el frailecillo antes de emprender el vuelo a la casa del ruso. Aprovecharía cada corriente de aire para volar lo antes posible,solo esperaba que nadie le disparase por el camino.-

Su propia casa se había vuelto un caos,no pararon de llegar representaciones de diferentes naciones del mundo, pero quien fue la fresa del pastel fue cuando entro América. No paraban de discutir y parecía estar retenido en contra de su voluntad,quería ver a Emyl,quería pasar mas tiempo con él,al fin tenia un amigo que no le temía,que no se ponía a temblar ante su presencia,etc. Se encontraba sentado en una especie de sofá que estaba al lado de la ventana,miraba la nieve caer y el cielo lleno de nubes grises,sin duda alguna iba a ser un día gris,lleno de tristeza sin ganas de hacer nada. Escuchaba a las naciones discutir,cuando le preguntaban algo antes de poder contestar volvían a empezar los insultos o acusaciones que nadie entendía claramente. Alemania incluso esa vez estaba metiendo baza pues su querido italiano estaba llorando desconsoladamente por un insulto que recibió de un país nórdico. Su hermana mayor intentaba calmar a Italia junto con Canadá,que de milagro se había enterado de la reunión.

Su sangre empezaba a hervir a medida que los segundos pasaban,la situación no mejoraba parecía que iba a peor,sin darse cuenta había echo que empezara a disminuir la temperatura de la casa a pasos agigantados. Lastima que los países nórdicos y unas cuantas naciones mas estuvieran acostumbradas al frio,así hubiese echo callar a todos de golpe. Solo tendría que descender aun mas la temperatura porque podía igualarla a la del polo norte sin problemas,aunque necesitaba ayuda del General Invierno para ese cometido. A pesar que todos le estaban gritando para que parase,solo hubo una cosa que hizo que Rusia se calmara,un pequeño frailecillo se veía a lo lejos,costándole volar por las ráfagas de viento que sin querer había creado,un efecto secundario cuando hacia que la temperatura descendiera tan rápidamente.

-Mr. Puffin...-Dijo el ruso,sorprendiendo a todos los presentes,sobretodo a los países nórdicos.-

-Eso es imposible,siempre esta al lado de mi hermano.-Contesto noruega cruzándose de brazos.-

No hizo intención de contestar, saliendo a la calle logrando escapar al aprovechar la oportunidad cuando las demás naciones se fueron a mirar por la ventana. En la próxima reunión cuando quisiera escabullirse diría que hay un ovni en el cielo,de seguro que así lograría salirse con la suya. Sonriendo con su sonrisa infantil,al abrir la puerta de la casa un viento gélido se colo dentro,en otras circunstancias hubiese cerrado rápidamente pero no esta vez que se encontraba preocupado por el islandés.

Voló hasta la casa del ruso a no ser que se hubiera equivocado de camino,cosa que dudaba mucho. Al fin le vio,solo tenia que volar un poco mas y luego a posarse en el hombro para descansar. El aterrizaje no se le daba muy bien ya que no se encontraba en su hábitat por suerte Rusia le abrió las manos para facilitárselo. Posándose entre sus manos algo cansado,enseñándole la flor amarilla,no pensaba hablar con él,no aun pues la confianza mutua era algo que se debía forjar con el tiempo.

Las demás naciones miraban aun por la ventana al parecer nadie estaba reaccionando de la forma correcta. Al ver la flor comprendió al lugar donde debía,abrazo al pájaro con cariño pero sobretodo con cuidado,sonriendo de una forma cálida y aquella sonrisa era muy difícil de ver en el ruso. Se dio la vuelta mirando hacia la ventana,viendo la cara de todos sobretodos las de los países nórdicos que aprecian completamente sorprendidos al ver a Mr. Puffin lejos de su dueño.

-Tengo que irme¿Da?.-Medio grito sonriendo.-Luego seguiremos esta entretenida reunión que estábamos teniendo¿Da?-Mirando al frailecillo con ternura y cariño.-Gracias Mr. Puffin...

Emprendiendo el camino a paso acelerado hacia aquel campo de flores amarillas,teniendo a la pequeña ave acomodada entre sus brazos. No podía expresar con palabras la ilusión que le hacia ver a Emyl,quería abrazarlo,quería tenerlo cerca de su lado a pesar de los miles de problemas que tendrían en el futuro,pero los superarían juntos. El viento chocaba contra su cara de forma casi cortante,la nieve aprecia atrapar sus pies bajo la nieve como si quisieran detenerlo,pero ni si quiera la madre naturaleza podría detenerle y tampoco los países que se encontraban en su casa. Cada segundo parecía eterno¿Cuando podría llegar al lado de Iceland? No era justo de la forma que pasaba el tiempo,cuando estaba solo el tiempo pasaba rápidamente lleno de preocupación pero cuando estaba con el islandés el tiempo pasaba rápidamente y sin ninguna preocupación,unicamente sintiendo aquella calidez que siempre quiso.

Las demás naciones rápidamente salieron a la calle siguiendo las huellas que el ruso había dejado en el manto blanco de la nieve. Los primeros en aquella carrera de persecución eran los países nórdicos temiendo por la seguridad de Iceland. No comprendían porque se había echo amigo del ruso aunque podría ser un buen aliado en el futuro pero también podría ser peligroso.

En el campo de flores amarillas que parecían brillar bajo la luz de la luna,en donde estaba rodeado de nieve pero aquellos copos de nieve no se atrevían a entrar a tan hermoso lugar. Esperando sentado a que su mejor amigo,Mr. Puffin,hubiese llegado bien a la casa del ruso,sin haberse desviado del camino por culpa de alguna corriente de aire o por alguna tormenta o ventisca. Esperaría todo el tiempo que hiciera falta,mirando las estrellas de aquella hermosa noche,rezando para ver al ruso,rezando por él y que no le hubiera pasado nada malo. Escuchando pisadas en la nieve haciendo que se girase para ver quien venia,sonriendo cálida mente al verle de nuevo.

Al fin llego al lugar en donde una vez se conocieron, se quedo embobado mirando a Iceland,ver como veía las estrellas,ver como la luna y la luz de las estrellas se reflejaban en él y en sus ojos era hermoso,como sacado de un cuento de hadas. Acercándose con cuidado pues no quería lastimar a ninguna de aquella maravillosa flor,cogiéndoles de las manos a Emyl,parecía que las palabras sobraban en aquel momento en donde sus miradas se cruzaron,nada mas existía para ellos,el tiempo incluso se detuvo como si Cronos,dios del tiempo,quisiera llevarle la contraria al ruso.

Voló hasta el hombro de su dueño,acariciándole con su cabeza en la mejilla,le había extrañado y el viaje había sido largo y cansado. Pero verle sonreír de aquella forma,era lo que deseaba para él,la felicidad.

Sacando de su bolsillo una cinta de color rojo,quería hacerlo aunque en su mente se repetía como podía hacerle caso a su amigo plumifero. Atando la mano del ruso junto con la suya,no sabia como se hacia bueno simplemente no recordaba pues para ellos el tiempo no funcionaba igual que a los humanos,para ellos cien años eran un simple suspiro. Viendo la cara de sorpresa del ruso,parecía que él si recordaba o al menos sabia de que iba la cosa,se preguntaba si su frailecillo le había dicho lo mismo.

Los países nórdicos llegaron a ese hermoso prado sorprendiéndose de lo que estaban viendo,poco tardaron las demás naciones en unirse quedándose completamente sorprendidos. Ninguno se atrevió a pasar a aquel campo de flores amarillas,en ese instante todos comprendieron lo que estaba pasando y lo que iba a pasar en un futuro.

Estaba sorprendido porque Emyl estuviera atando sus manos con la cinta,aunque el recordaba que también se usaba una copa y tenían que beber los dos de la misma copa,pero estaba bien así. Solo esperaba poder dar la talla,ser suficiente para Iceland pero sobretodo poder protegerlo de todo mal. Pensaba encerrar a su lado sádico dentro de él para siempre,el pasado era el pasado,ya no existía la unión soviética y nunca resurgiría de sus cenizas. Ahora solo quería centrarse en el presente y en el futuro,un futuro que seria compartido con aquella persona que conoció en ese mismo campo de flores amarillas.

-Quiero estar contigo,Iván Braginsky.-Dijo Emyl sacando al ruso de sus pensamientos. Luego miro a los que estaban presenciando aquella escena.-Quiero estar al lado de Rusia...Noruega,Dinamarca,Finlandia,Suecia...por favor...dejarme estar con él,estoy feliz a su lado y...

-Esta bien,esta bien.-Dijo el danes sonriendo ampliamente.-

-Finlandia y Suecia sonrieron mirándoles asintiendo con levedad con la cabeza,aceptándolo.-

-Noruega al fin se atrevió a entrar con la mirada seria completamente. Mirando a su hermano que decía "Por favor" pero se quedo mirando al ruso callando así a su hermano.-Si le haces algo,te juro que lo pagaras muy caro. Si le quitas su corazón o alguna cosa sádica de esas que haces te matare a sangre fría. Y mas te vale que le dejes pasar tiempo con su familia y que venga a casa con todos nosotros,los fines de semana.-Dijo cruzándose de brazos mirando al ruso.-

-No se creía lo que su hermano decía pero sonreía ampliamente y de forma cálida como hacia mucho que no sonreía.-Nii-san...

-Ten por seguro que así sera,Noruega. Te lo prometo y si quieres lo ponemos por escrito para que puedas usar bombas atómicas con ayuda de América,en caso de que incumpla mi promesa.-Sonriendo de forma infantil aunque termino riéndose con levedad.-

-Asintiendo con la cabeza mirando luego a su hermano Iceland.-Entonces podéis proceder.

Viendo como su hermano se ponía un poco al margen,las demás naciones entraron en el campo de las flores amarillas,mirando con atención aquella unión de dos países. No había peleas por partes de Inglaterra y Francia,incluso América había dejado de comer y beber,no podía ser mas perfecto aquel momento.

Las flores que parecían brillar en la noche,fueron testigos de aquella unión en donde dos naciones que se conocieron en una noche,se convirtieron en amigos y que con ayuda del tiempo aquel lazo de amistad se transformo en un lazo de amor. Uniéndolos hasta el fin de los tiempos.

…...

Notas de Shifty Braginski(autor): Lamento al tardanza de casi dos años...no tenia inspiración para terminarlo ni si quiera sabia si terminarlo como acabo el rol que empece con una amiga(cosa que acabo realmente mal) o terminarlo bien como hubiese querido que acabara esta pareja. Me quede con la segunda opción,solo espero que les guste el final de esta historia. Muchas gracias por leerlo,esperare sus reviews y sus criticas,etc.
Nunca dejen de leer y mucho menos no olviden de imaginar,un saludo de parte de Shifty Braginski.

Espero que a alguien le guste n.n y que os haya gustado, se admiten criticas, sugerencias etc. Como he dicho antes los personajes de Hetalia no me pertenecen.