XXX 2º Finales de julio

La mujer trabajaba en su próximo guión sin demasiado entusiasmo, últimamente no encontraba la manera de continuar con la historia. Si bien se le ocurrían varias ideas ninguna terminaba de encajar con lo que el director y la productora tenían pensado. En estos momentos, escribir un musical con toques de humor, de amor y de locuras por amor, no conseguía engranarse en su cabeza de tal manera que la historia fuese comercial. Además, las canciones escogidas en un principio no terminaban de gustarle y lo último que le apetecía era pasarse horas buscando en Internet posibles canciones para el guión.

El hombre salió de la ducha, era algo que no podía dejar pasar tras una noche de sobresaltos, pues amanecía bañado en un sudor frío. Al levantarse tan temprano supuso, erróneamente, que tendría algo de tiempo para vagar por el piso sin tener que fingir delante de los demás, pero al llegar al salón sus hijos le esperaban mirando la televisión.

La escena de los mismos frente al televisor tan temprano sorprendió al hombre, pues solían aprovechar todo lo posible para dormir y más aún en verano. Claro está que él desconocía que algunas de las veces en que se despertaba en medio de la noche lo hacía con un grito desgarrador provocando que sus hijos tampoco durmieran mucho. Esa mañana había sido una de las veces.