Disclaimer: Los personajes de esta historia no me perteneces (Aunque me gustaría) ni pretendo sacar ningún provecho al utilizarlos. El universo de Harry Potter fue creado por J. K. Rowling y el buen Doctor es propiedad de la BBC y el señor Rusell T. Davis (o ahora es Moffatt, whatever).

Notas de autor al final del capítulo. Enjoy:

El otro Barty Crouch

-¡Es el mejor buscador del mundo!-Ron Weasley, aguijoneado de pronto por un ataque de fervorosa devoción, se había encaramado sobre la mesilla del señor Diggory, y, ignorando las burlas de sus hermanos, hacía ondear con alegría la bandera de la derrotada Bulgaria.

-¡Krum! ¡Krum! ¡Krum! ¡Krum!

-¡Más rápido que una gacela! ¡Más ágil que un halcón! ¡Krum es mucho más que un atleta!-El pelirrojo parecía al borde del colapso, mientras gritaba, Fred y George corrían a su alrededor con los brazos abiertos, se habían anudado al cuello la bandera blanca y verde de Irlanda como si de una capa se tratase.

-¡Krum! ¡Krum! ¡Krum! ¡Krum!

-¡Haz el favor, Ronald! Cualquiera diría que te has enamorado-Ginny reía descontrolada, la tienda entera estalló en sonoras carcajadas, hasta Percy esbozó una sonrisa mientras golpeaba suavemente la cabeza de su hermana menor con la cubierta del libro que intentaba leer.

-¡Oh sí! Ya lo creo-Empezó Fred, sin dejar de correr para burlarse del colorado pelirrojo-: Viktor te amo…

-¿Más rápido que una gacela?-En labios de George, siguiendo el ritmo que su hermano había marcado, las palabras de Ron parecían más bien una oda romántica en honor del buscador búlgaro-. ¿Mucho mejor que un halcón?

-… y mi corazón sólo es para ti.

-¡Oh, Vicky, te amo!-Siguieron los dos a coro, la pequeña Ginny, que se había unido a los gemelos, danzaba alegremente sin dar la mínima importancia a la mirada molesta de Ron, el menor de los hombres Weasley hubiese preferido tragarse sus palabras.

Harry, que los había estado mirando en silencio, esbozó una media sonrisa, aunque, de nuevo, la imagen de aquel anciano acudió a su mente y agachó la vista hasta posarla en el suelo, desde que aquella pesadilla lo asaltara en mitad de la noche, se había instalado dentro de él la certeza de que algo terrible iba a suceder de un momento a otro.

-Quidditch, quidditch y más quidditch, ¿Es que la gente no sabe hablar de otra cosa?-Hermione parecía molesta, aunque el moreno no supo si protestaba en serio, o la chica se había unido a las constantes bromas de la tribu pelirroja- Vaya, Harry, ¿Te ocurre algo? Pensé que eras hincha de Irlanda…

-Lo soy, lo que pasa es que esta mañana… -El moreno cayó de pronto y sacudió la cabeza antes de seguir hablando, desde donde estaba sentado le llegaba con nitidez el jolgorio que los ganadores habían organizado afuera, él no pretendía estropearle a nadie la fiesta con sus miedos tontos e irracionales.

-¿Qué ha pasado?-Insistió Hermione, la chica llevaba dos humeantes tazas de chocolate caliente entre las manos y dejó una frente a Harry con una cálida sonrisa que invitaba a hablar.

-Oh, nada, tuve una pesadilla, supongo que todavía me afecta lo que ocurrió el año pasado…-Hermione asintió con la cabeza, había una nota de comprensión en sus ojos cuando se inclinó hacia delante para evitar que alguien más pudiera escucharlos.

-¿Soñaste con Él?

Harry asintió con la cabeza, sin quererlo en realidad, le reveló a la castaña los detalles de su sueño.

-Bueno, había una mansión enorme, muy descuidada, sólo en una de las ventanas se podía ver luz. Un anciano, todavía más descuidado que la casa, corrió hacia allí con un bastón en la mano, todo estaba oscuro Hermione, y yo lo seguía sin poder intervenir en la escena… Fue como ver otra vez los recuerdos del diario de Tom Riddle-Se detuvo de nuevo, Hermione, que escuchaba atentamente, tomó con cuidado la mano de Harry, animando al chico para que éste siguiese hablando-. Bien, el caso es que el hombre se acercó allí donde la luz brillaba, tuvimos que subir varias escaleras antes de ver iluminada una estancia al final de un corredor. Él estaba allí, Hermione, Lord Voldemort, yo lo vi, no era humano, era… fue muy rápido, no era más que un montón de carne informe con los ojos muy rojos.

Entonces Hermione se estremeció, Harry sabía lo que iba a decir a continuación, ella acariciaría con cuidado el dorso de su mano, y con voz muy calma, mientras negaba con la cabeza, diría algo muy similar a: "no te preocupes, Harry, sólo fue una pesadilla", pero él continuó hablando antes de que ella pudiese siquiera abrir la boca.

-Espera, Hermione, eso no fue todo, Voldemort tiene un plan y me necesita para cumplirlo.

-¿Un plan, Harry? ¿Qué clase de plan?-Hermione había palidecido, apenas miró de soslayo al señor Weasley mientras el hombre pasaba por su lado y salía de la tienda sin siquiera prestarles atención.

-No lo sé, lo hablaba con Pettegrew y otro hombre que no había visto antes, les daba órdenes, la rata traidora parecía muy asustada por lo que su amo pretende hacer, el parecía más de acuerdo, no dejaba de reír como un loco todo el rato… hasta que Nagini entró en la habitación, arrastrándose entre las piernas del viejo y ellos nos… bueno, lo descubrieron espiando y Voldemort lo…

Algo pasó entonces, porque el jolgorio se vio interrumpido por un fuerte estruendo y lo que había sido alegría se convirtió en pavor, de pronto, los gemelos dejaron de cantar, y Percy, como movido por un resorte, se precipitó fuera de la tienda indicando con un gesto a sus hermanos que no se moviesen de allí.

-¿Qué sucede?-Hermione dejó de lado el relato de Harry cuando el mediano de los hermanos Weasley volvió a asomar la cabeza al interior de la tienda, una mueca de espanto cruzaba su rostro y las gafas se le habían resbalado hasta la punta de la nariz.

-¡Son mortífagos, corred!-La varita temblaba en su mano y la sola orden del prefecto perfecto fue suficiente para que la risa se congelase en el rostro de todos los pelirrojos- Vosotros, ocupaos de Ginny, escondeos en el bosque y no se os ocurra salir hasta que os lo ordene, ¿Entendido?

Cuando uno de los gemelos asintió con la cabeza-los nervios a Harry no le permitían asegurar si se había tratado de Fred o de George-, Percy volvió a desaparecer en el incierto exterior de la tienda y Harry, que lo había escuchado en sepulcral silencio, se precipitó tras él.

Lo que vio cuando el viento helado de la noche golpeó su rostro provocó un escalofrío que recorrió la espina dorsal del moreno, frente a él, en toda la extensión del campamento, la gente corría despavorida, tiendas ardían, hechizos extraños surcaban el cielo y, allí a lo lejos, ocultos entre las sombras, un ejército de hombres encapuchados se aproximaba irreductible.

Varios metros por delante de él, Percy Weasley corría con la varita fuertemente asida al frente, seguía presuroso a su padre y al señor Diggory, ellos, en nombre del Ministerio, corrían a través de las llamas, al encuentro de la horda de encapuchados que cubría sus rostros con una espeluznante máscara plateada.

El primer instinto del Niño que Vivió, ya con la varita en su mano, fue seguir a los Weasley y defender a la familia muggle que, sobre los encapuchados, levitaba y bramaba con horror, aunque, cuando avanzó un paso para seguir a los adultos, escuchó un fuerte grito y una mano aferró su brazo.

-¡Ni lo pienses, Harry!-De la nada, Ron y Hermione habían aparecido junto a él, sus dos amigos lo arrastraron, a pesar de sus quejas, en la dirección opuesta- ¡Mortífagos, Harry! ¿Es que no sabes lo que son?

-No-La pregunta de Hermione, tan fuera de lugar, le pareció incluso ridícula y aunque ella todavía aferraba su brazo, el moreno se apresuró tras George en la espesura para no perder a los gemelos de vista.

-Es lo que queda de su ejército, Harry-Respondió ella, por la carrera, su voz experta le llegaba entrecortada-. Seguidores de quien-tú-sabes.

El chico, azorado, se detuvo de pronto y provocó un quejido de su castaña amiga cuando ésta chocó contra su cuerpo, aunque él, absorto, no prestó atención, había vuelto la vista atrás, las luces de distintas fogatas podían verse a través de la espesura y el eco de los gritos hacía martillear sus sienes.

Después de su tortuosa pesadilla, ¿Podía ser sólo coincidencia?

-Han venido por mí-Musitó y ni siquiera toda fuerza de la que Hermione hizo acopió lo movió del lugar, Ron y sus hermanos, se habían perdido en la oscuridad-. ¿Recuerdas, Hermione? Mi sueño, el plan de Voldemorto, esto tiene que ver con él.

-¡Cómo sea, Harry, corre!-La chica parecía asustada, miraba nerviosamente a su alrededor, oteando la negrura con la respiración agitada y sin soltar a Harry, segura de que si lo hacía, él solo correría al encuentro de los mortífagos- ¡Fred! ¡George! ¡Ronald!

Hermione aceptó que se había perdido y volvió a tirar del chico con gesto incasable, pero las piernas de él no hacían caso y las adustas ramas de los árboles se habían aliado en su contra, el campamento todavía se consumía en llamas, pero ya ningún grito se escuchaba en la lejanía… Nada, hasta aquel alarido que los hizo estremecer a ambos.

-¡Morsmordre!

Distinto a los demás, aquel sonido procedía de la dirección opuesta y, guiado por la intensa luz verde que iluminaba el nuevo cielo, Harry corrió al encuentro de la voz desgarrada que había pronunciado el conjuro.

Lo vio entonces, de pie en mitad del claro: era el mismo hombre, el mismo desquiciado que, con Colagusano, hacía compañía a Voldemort en la vieja casucha de su sueño, y por primera vez, Harry Potter se asustó realmente por el dolor agudo en su cicatriz y la conexión que le unía al Señor Tenebroso.

El tipo, alto y escuálido, lo miró un instante, y una sonrisa malévola cruzó su rostro, era siniestro el modo en que la mueca de su cara hacía resaltar sus pómulos, y la luz verde del cielo reflejaba en sus ojos oscuros, prácticamente escondidos tras la maraña de cabello castaño que caía despeinado sobre su frente, embutido en un ajado abrigo y una risa de demente que no se apagó hasta que, como había llegado, se perdió en la negrura.

Harry, cuando fue capaz de salir de su estupor, fijó la vista en el brillante cielo, allí, opacando la luz de la luna, una calavera danzaba amenazante con una serpiente entre sus fauces. La cicatriz se estremeció de nuevo.

-¿Qué es eso?-Preguntó a la nada, y Hermione, que había permanecido tras él todo el tiempo, recostó la mano en su hombro.

-Es la Marca, Harry, su marca-No necesito más explicación. Su ejército, su marca… El Señor Tenebroso estaba cerca, en alguna sucia casona no muy lejos de allí, el Niño que Vivió podía olerlo.

-¡Están allí!-Una voz y cientos de pasos resonaron de pronto, se extendían a su alrededor, Harry creyó, antes de verlos, que los mortífagos los habían encontrado- ¡Desmaius!

Hermione y él se lanzaron al suelo al mismo tiempo, sus cabellos azotados por la ráfaga de aire de decenas de hechizos simultáneos sobre sus cabezas, cuando todo pasó y Harry alzó la vista de nuevo, se sorprendió al ver que era el señor Weasley el que corría hacia ellos.

-¡Esperen!-Gritaba, apartando a empellones a uno de los hombres- ¡Están conmigo! ¡Esperen!-Cuando llegó hasta la pareja jadeaba pesadamente por la carrera- ¿Estáis bien? ¿Dónde está Ron?

-Con los gemelos. Nosotros los perdimos, fue…

-Fue culpa mía, señor Weasley-Se excusó Harry, restando importancia al asunto con un gesto de la mano, en algún momento durante la huida debió golpearse con algo, pero sólo entonces sintió la calidez de la sangre cayendo por su rostro.

-Está bien, no pasa nada, pero, ¿Acaso visteis a quién…?

-¡Potter!-Otro hombre, aquel repeinado funcionario que trabajaba en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional y era el jefe de Percy, se plantó frente a Harry de pronto, en su rostro, la mueca de espanto era evidente- ¿Cómo lo has hecho, Potter?

Harry negó con la cabeza, Crouch, así se llamaba el hombre, señalaba con su enguantada mano la marca en el cielo, pero sus avispados ojos rehusaban mirarla.

-¿Qué dices, Barty?-Arthur, colega de Crouch en el ministerio, lo miró como si fuese la primera vez que lo hacía en la vida, de pronto, sus impecables modales se habían esfumado- ¡Es imposible que él lo hiciera, no es más que un niño!

-Dis… disculpe, señor Crouch-Hermione, como la alumna aplicada que era en Hogwarts, había alzado la mano y pedía en silencio permiso para hablar-, había un hombre allí, el lanzó el conjuro con una varita. Yo no lo vi bien, pero Harry…

-¿Harry qué?-Bartemius volvió a interrumpirla, sus ojos saltaban de un chico a otro, parecía al borde del colapso nervioso- ¿Lo vio? Muy conveniente señor Potter, diga, Granger, ¿Cómo era el supuesto hombre?

Hermione volvió a negar con la cabeza.

-¿Sabe convocar la Marca, señorita Granger? Parece muy bien informada al respecto-Aquel sequito de aurores que los había rodeado en el claro y que ahora peinaba la zona, miraba con estupor a Crouch, como si sus palabras no fuesen más que sandeces y él un total desquiciado, hasta podía resultar cómico ver cómo le temblaba el perfecto bigote de cepillo.

-¡Por Dios santo, Barty!-Arthur trató de interceder por los suyos, aunque su propia estupefacción le forzó a saltar contra el hombre- No puedes hablar en serio, lo mejor será que me lleve a los chicos y…

-Nadie se moverá. ¡Entrégueme su varita, Potter!-Harry tragó saliva, negó con la cabeza y en los labios de Bartemius Crouch, una triunfal sonrisa que él podría jurar haber visto antes, generó un escalofrío aterrado allí en su espina dorsal.

-¡Vamos, Harry!-Le apremió Hermione con un suave gesto.

El Gryffindor, sólo pudo negar de nuevo.

-Yo… no la tengo… señor.

Desde luego, a partir de ahí, las cosas sólo podían ponerse peores, porque Crouch ensanchó su sonrisa y parecía dispuesto a culparle de nuevo, pero un agudo carraspeó, llegó de pronto en su ayuda.

-Disculpe amo Bartemius, Winky encontró la varita-Una pequeña elfina, colorada y atemorizada, asomó de entre los pliegues de la capa de Crouch, el hombre, que la miró con avidez, siguió el movimiento hasta los ojos de Harry, ambos lo habían visto al mismo tiempo.

-Es mía-Admitió el joven, alargando una mano para poder recuperarla-, debió de caerse mientras corría, yo…

-Ya, ya, Potter-Lo cortó por enésima vez el señor Crouch-, son legendarios sus golpes de suerte, desde este momento a esa cicatriz-Después, como movido por impulso de rabia se volvió hacía Winky con la mano alzada- ¡Elfina! Desagradecida desobediente, te ordené que te quedaras en la tienda, ¿Qué hacías en mitad de un bosque con la varita de un mago en la mano?

-¡Señor Crouch!-Hermione, furiosa, se plantó ante Harry, indignada por el modo en que Crouch castigaba públicamente a su sirviente.

-¿Fuiste tú?-Exigió saber, la pequeña Winky se sacudía con fuerza y lloraba sin control- ¡Convocaste la Marca!

-¡Había un hombre!-Insistió Harry, acariciando con calma el antebrazo de su amiga- Era alto, estaba allí mismo, ¿Cuántas veces debo repetirle que lo vi?

-¡Cállese, Potter!-Crouch ni siquiera lo miró, con un tirón seco le arrebató la varita a su elfina y unió la punta con la de la suya propia- Sólo hay que comprobarlo, ¡Prior Incantato!

Con un suave destello, desde la varita de Harry, surgió a lo alto una pequeña y fantasmal copia, de aquella Marca que cubría el cielo e infundía miedo en quien la observaba.

Hermione tragó saliva, pero Harry ni siquiera se sorprendió.

-¿Y bien, señor Potter?-Crouch le devolvió la varita con un gesto soez y el chico sólo boqueó en respuesta, aquello era tan descabellado que no sabía que excusa podía dar- ¿Tiró la varita, o el extraño hombre se la arrebató? Tal vez quiera culpar a mi elfina una vez más, motivos le sobran señor, pero ese conjuro es demasiado complejo para un simple sirviente.

-Por favor, Bartemiues, entra en razón-Arthur volvió a adelantarse a las palabras de Harry, el propio señor Weasley parecía extrañamente fuera de lugar-, de entre todas las personas que había hoy aquí, Harry sería la última que invocaría la Marca, sobre todo después de lo que Volde… quién-tú-sabes hizo a sus padres, no es una broma para él, en cambio, tú elfina, podría aprender el hechizo con facilidad y se vería obligada a cumplir con una orden, creo que si de buscar culpables se trata…

Como si las palabras de Arthur hubiesen obtenido el resultado deseado, Crouch saltó como un desquiciado contra Arthur, su sequito de aurores, no dejaba de contemplar en silencio, contrariados por la escena.

-¿Qué insinúas, Weasley?-Bramó, sus ojos fuera de las órbitas- ¡Yo no tengo trato con mortífagos! Ni ahora ni nunca, ¿Acaso lo que sucedió años atrás no lo demuestra?

-Nadie pretendía…

-Mi elfina será castigada convenientemente, Weasley-Continuó, sin escuchar una sola de las palabras de Arthur-, pero el ministerio no le quitará los ojos de encima a tu chico, ¿Queda claro. Potter? Ándate con ojo, muchacho.

-¡Crouch! ¿Qué hace? Fudge le espera para…-Ludo Bagman, con un regio *plop* que sacudió la espesura apareció de pronto con un paraguas en la mano y un bombín en la cabeza, sus ojos se desorbitaron al contemplar la Marca- ¡Oh, santo cielo! ¡Por Merlín! ¿Qué ha pasado aquí?-Su vista recorrió la escena con excesiva incredulidad- ¡Oh, madre de Dios, Weasley! ¿Qué hace aquí? Llévese inmediatamente al señor Potter, ¡Por Morgana, pobre muchacho! ¡Barty, el ministro querrá una explicación ahora mismo! Ya lo creo que sí…

-Pero Ludo, el chico…

Crouch parecía haber perdido todo el ímpetu de golpe, sus ojos, más serenos, también miraban a todos lados con confusión.

-El chico no está a salvo, tiene que descansar en un lugar seguro… Corra, señor Weasley, todavía quedan trasladores con los que evacuar la zona… ¡Apurese!-El hombre, ayudándose del paraguas para caminar, animó al trío a que se fuera con un pomposo gesto de la mano, cuando Crouch asintió en acuerdo parecía cansado y derrotado de pronto.

-Claro, no se preocupe, Ludovic, nos iremos ahora mismo-Confirmó Arthur, arrastrando a Harry fuera del alcance de Crouch, por si éste cambiaba de opinión- ¡Corred! Debemos encontrar a los chicos antes de irnos… Molly pondrá el grito en el cielo cuando lo sepa.

Todo el viaje de vuelta, Hermione lo pasó protestando sobre el trato que Winky había recibido de su dueño.

-0-

El año en Hogwarts no había empezado tranquilo, pues el incidente había eclipsado la reñida victoria irlandesa y se había convertido en la indiscutida portada de "El Profeta", todos hablaban de ello como un accidente aislado, cosa de fanáticos problemáticos que no darían la cara en mucho tiempo o pasarían una buena temporada en Azkaban, pero Harry, que había visto a Lord Voldemort y su nuevo secuaz, que los había escuchado hablar plácidamente de algo similar a un regreso, se sentía intimidado e incomprendido la mayor parte del tiempo, ni siquiera Ron y Hermione le creían cuando repetía lo vivido en su sueño hasta la saciedad.

No hablaban de ello, y a todos les parecía mejor así, en lugar de preocuparse por algo del todo incierto, se limitaban a caminar con calma por los terrenos del colegio, auspiciados por un Sol demasiado fulguroso para un principio de Setiembre en Escocia.

-¿Qué tal si hacemos una visita a Hagrid?-Sugirió el moreno una vez alcanzado el gran sauce- Llevamos una semana aquí y no hemos ido todavía.

-Está bien, tengo curiosidad por ver a que horrible criatura llama mascota este año- La mueca de Ron se volvió espantada cuando el recuerdo de Aragog le golpeó la memoria.

-No todas fueron malas-Arguyó Hermione, la chica aceleró el paso para dar alcance al joven Weasley, Harry, por el contrario, escuchaba a medias la conversación de sus amigos, enfrascado todavía en sus pensamientos-, acuérdate de Buckbeack.

-¡Oh, sí! Un animal encantador, hizo muy buenas migas con Malfoy…

Los dos se adelantaron con paso acelerado, tan divertidos que no vieron como la sonrisa se congelaba en el rostro de Harry. El moreno, que los veía caminar frente a él, paró de golpe cuando sintió el ardor extenderse por su frente, desde la cicatriz hasta la punta de sus pies.

Creyó que las piernas la fallarían y un grito desgarrado escapó de su garganta, sabía, porque Dumbledore se lo había dicho, que aquello no debía pasar, que sólo Voldemort o su presencia podían provocar algo así. Como había hecho durante los mundiales de Quidditch alzó la vista al cielo, sus ojos, en cambio, no encontraron nada esta vez, el atardecer escoces seguía tan azul e impoluto como instantes antes.

No vio nada, pero una voz aguda y familiar retumbó con fuerza en el fondo de su cabeza "Él está aquí", dijo y el habitual siseó con que Voldemort hablaba le sonó a Harry vulgarmente asustado.

Después, como si nada hubiese ocurrido el silencios se hizo de nuevo en su interior y como había llegado, el dolor se disipó de pronto. Cuando Harry abrió los ojos, mareado y confuso, Ron y Hermione lo sostenían para evitar que cayera.

-¿Qué ocurre, Harry?-La castaña, con mucho cuidado, lo ayudó a sentarse en el suelo, sobre el césped todavía húmedo por alguna lluvia pasada- ¿Estás bien?

-Es él, Hermione-Masculló, palpándose la frente con ansia-, tienes que creerme, sólo puede ser él.

-¿Voldemort?-Ron, negaba con la cabeza, como a la mayoría de magos, pronunciar su nombre lo hacía estremecer.

-Disculpa, ¿Volde… que?-El chico dio un respingo, a sus espaldas, una voz curiosa había sonado de improviso- ¿Eso es un lugar? ¿Podéis decirme dónde estoy?

Los tres amigos se volvieron a un tiempo, buscando al mismo tiempo sus varitas y al dueño de la voz, pero cuando lo encontraron, justo a sus espaldas, la escena les desencajó la expresión.

Era un hombre el que los miraba a ellos con la misma extrañeza con la que le devolvían la mirada, como si los desquiciados fuesen ellos y no hubiese nada raro en su sorpresiva aparición, su cabeza, sin embargo, era lo único que sobresalía entre las puertas dobles de una extraña cabina de color azul, que, instantes atrás, no había estado allí.

-¡Vamos, chicos! No es más que un error en el sistema, si me decís donde estamos lo podré corregir y seguir mi camino, aunque no puede haber fallado por mucho… un par de años luz como máximo-El tono de su voz había descendido, ahora parecía hablar para sí mismo mientras miraba detalladamente todo a su alrededor.

-¿Años luz?-Ron, ante la mirada inquisitiva de Hermione se vio forzado a contener una risotada.

Harry lo miró largo rato, algo en su rostro le resultaba familiar, las miradas de ambos entraron en contacto, luminoso verde y marrón profundo, la cicatriz de su frente, como si diese coletazos de vida, le sacudió una vez más y entonces lo reconoció.

-¡Es él!-Bramó, apuntando con su varita al tipo.

-¿Soy yo?-Había salido totalmente de la cabina y lo miraba con una ceja cómicamente alzada.

-¡Es el mortífago, Hermione! ¿No lo recuerdas? El que invocó la Marca Tenebrosa.

-Uhm… ¿Tenebrosa? Creo que no soy yo-Despacio, tan despacio como Harry se había acercado, el hombre levantó las manos, demostrando así que no llevaba arma alguna, y sus ojos examinaban la varita de Harry con evidente curiosidad.

La chica lo miró también, vestía con una gabardina que cubría un traje azul a rayas, completado con unas deportivas, le daba el aspecto de roquero típicamente inglés.

-Yo no lo vi, Harry, no sé si…

-Voldemort te envía, ¿A matarme?-El moreno parecía furioso, por alguna extraña razón, sentía que la partida había empezado y Voldemort llevaba ventaja.

-¡Por Dios, claro que no!-El hombre sonrió ampliamente y con un hábil gesto de la mano le arrebató la varita a Harry para examinarla con cuidado- Hace siglos que no veía una de estas… literalmente. Dime, muchacho, ¿Sabes usarla de verdad o sólo pretendes asustarme?

-¡Expelliarmus!

La varita de Harry voló de las manos del supuesto mortífago y Hermione la cogió con un ágil salto.

-Sabemos usarla, lo haremos a menos que nos diga quién es usted-Harry retrocedió varios pasos y Hermione le devolvió su varita, los tres amigos apuntaban con recelo al extraño visitante.

-Yo soy El Doctor…-Si la esperaban, no hubo más respuesta que aquella.

-¿El Doctor qué?-Ron frunció el ceño como si tratase de dilucidar un extraño enigma.

-El Doctor-Repitió, como si así pretendiese zanjarlo.

-¿Doctor Eldoctor?-Un codazo de Hermione y el pelirrojo dejó de intentarlo.

-No, sólo El Doctor, y ¿Vosotros sois…?

-Soy Harry Potter-El Niño que Vivió se apartó el enmarañado cabello que cubría su frente y le mostró al Doctor la famosa cicatriz, él, que se había inclinado hacia delante para verla mejor, alzó las cejas con estupefacción y alargó una mano como si pretendiese tocarla. Harry quiso apartarse una vez más, pero el dedo del hombre tocó la marca, y Harry volvió a estremecerse de verdad.

-¿Te duele, muchacho? No tiene un aspecto demasiado saludable-Frunció el ceño como si algo le inquietase de repente, la juguetona sonrisa con que había encarado al trío se había borrado de sus labios- Es curioso, ¿Verdad? Si te toco… -Volvió a hacerlo, puso el dedo índice sobre la cicatriz de Harry y otro quejido de éste le demostró que estaba en lo cierto- ¿Es eso habitual, Harry Potter?

-Nunca le había dolido-Aunque Harry la reprendió por ello, Hermione se apresuró a contestar, se mordió el labio con impaciencia, desde que Harry le explicó su sueño, sabía que algo no iba bien-, ¿Sabe que es lo que pasa?

-No tengo ni la más remota idea-Contestó con total sinceridad-, aunque no deja de ser un curioso fenómeno digno de estudio.

De nuevo parecía hablar para sí mismo, del interior de su chaqueta había sacado unas gafas cuadradas que colocó sobre la punta de su nariz, con ellas examinó con cuidado al chico, paseando el dedo sobre la cicatriz sin tocarla.

-Interesante, Harry Potter, muy interesante…

El moreno trataba inútilmente de zafarse, la cercanía del Doctor, su mueca concentrada, le resultaba evidentemente incómoda.

-¿Qué hace?-Inquirió con molestia, Ron y Hermione, absortos por la escena, no trataron de defenderle- ¡No me toque!

-Lord Voldecomosellame te la hizo, ¿Verdad?-Harry no contestó, los oscuros ojos del Doctor, por encima de las gafas, buscaron la confirmación de Hermione de inmediato- ¿Verdad, castaña?

Hermione asintió, estaba francamente intrigada y había bajado la varita, fuese lo que fuese ese hombre, no era un mortífago.

El Doctor sonrió con modestia, feliz como si acabase de hacer el descubrimiento del siglo.

-Hay una conexión entre tú y él, ¿A que sí, Harry Potter? ¡Él puede sentirlo! No eres tú, es Voldenosécuantos, él reacciona a mi presencia… ¿No es genial?-Como movido por un resorte, el supuesto Doctor se lanzó por el sendero de grava que conducía al castillo, cuando había andado varios metros, paró de golpe y miró sobre su hombro, Harry, Ron y Hermione seguían allí parados, mirándole a él y a su cabina de forma alternativa- ¡Vamos, chicos! Tengo que ver al profesor Dumbledore, esto va a ser divertido-Lo último, como si ellos no pudiesen oírle, lo había añadido entre dientes.

-¿Conoce al profesor?-Hermione fue la primera en seguirle y Harry todavía parecía receloso cuando siguió a Ron.

-No, de nada, ¿Es simpático, Hermione?-La chica frunció el ceño de forma exagerada e intercambió miradas interrogativas con Ron, ¿Ella le había dicho su nombre?

-Disculpe… Doctor, ¿Si no conoce al profesor, cómo sabe…?

Hogwarts se adivinaba a lo lejos, los tres amigos escoltaban al hombre con premura, pues sus pasos, joviales y enérgicos, se adelantaban enseguida a los de ellos.

-¡La cicatriz de tu amigo es una mina!-Hermione sonrió, había algo en la emoción de aquel hombre que resultaba contagiosa- Con sólo tocarlo he visto todo lo que podía necesitar… No te enfades, Harry, no pretendía hacerlo, tus pensamientos tienen demasiada fuerza, ellos se abalanzaron sobre mí, ese Lord tuyo debe pasárselo en grande hurgando en tu mente.

La última frase del Doctor resonó en la cabeza del Gryffindor hasta que llegaron frente a las puertas de Hogwarts, olvidó por completo su pretendida visita al guardabosques. No dijo nada, pero se sintió de pronto vulnerable, como si su mente fuese una puerta abierta, y Voldemort formase parte de él.

¡Hola! Harry Potter conoce al Doctor, ¿Qué saldrá de ahí? Ni yo misma estoy muy segura, pero espero que sea algo bueno. Antes que nada, por favor, es mi primer crossover, pido clemencia.

Me aprovecho burdamente de que Tennat, el eterno décimo, es también Barty Crouch Jr. Eso será importante en la trama, pero ya no diré nada más.

Dudas, quejas, sugerencias, patadas en la entrepierna. Todo eso en los comentarios ;)

Un beso y gracias por tomaros el tiempo de leer. Ailvis Malfoy.