Ángel mío

Capítulo 1 Rutina… ¿o no?

Biiiip

Ugh, otro día de escuela, otro día en el infierno mismo. Talvez suene como cualquier adolescente hablando sobre la escuela pero para mí la escuela era mi infierno en el sentido más literal de la palabra.

Se preguntaran por que…

Pues yo no soy la típica estudiante de EUA, para variar soy muy gordita (peso 80kg) y para agregarle la cereza al pastel era patosa a más no poder, a cada rato me caía tanto que tuvieron que poner rampas en la escuela.

Intentaba lucirme usando caros perfumes y ropa moderna, pero no servía de nada y lo único que hacían era burlarse de mí o simplemente ignorarme.

Y como toda joven tenía un amor platónico Edward Cullen, era el hombre más guapo que hubiera pisado la Tierra, un Adonis, desgarbado pero no por ello menos atlético, de facciones hermosas y cabello color bronce que siempre estaba despeinado. Era el sueño de cualquier chica porque además era un perfecto caballero.

Aunque como para toda la comunidad estudiantil de Forks era totalmente invisible para el, a excepción de mi mejor amigo Jacob Black, y no me importa si es un hombre un hombre lobo.

El siempre me había apoyando y yo igual cuando se convirtió en lobo. Y cuando viene aleja a quienes se burlan de mí.

Cuando me levanté para bañarme y vi el reloj en la mesita de noche vi que eran las 7:30, iba a llegar tarde si no me apresuraba.

Y como mi monovolumen era demasiado lento decidí simplemente vestirme con lo primero que encontré, y comerme un paquete de galletas. Me eché rápidamente un nuevo perfume de fresas y salí como rayo (sorpresa no me caí), conduje rápido a la escuela y al notar que aún había gente en el estacionamiento vi que tenía el tiempo justo.

Tenía tanta prisa en llegar a mí clase que no noté por donde caminaba hasta que choqué con una pared de concreto, que aseguraba no haber estado ahí el día de ayer, aunque mejor dicho era alguien, pero nadie aquí era de roca… o sí?

Cuando caí escuché una maldición, unos golpes y alguien que se quejaba, levanté la mirada para pedir disculpas con quien haya chocado y vi la mirada sonriente de Emmett Cullen, me sonrojé furiosamente y bajé la mirada.

-¡Que estúpido eres Emmett!, probablemente la lastimaste- dijo una voz aterciopelada y sensual que yo conocía muy bien, inmediatamente la reconocí como perteneciente a Edward Cullen.

-Perdón, perdón- gritaba el otro- ¿estás bien compañera?

-Ssí- seguía en el suelo, con la mirada gacha y totalmente roja, debía de dar pena.

-Que mal educado eres Emmett- le regañó Edward-¿Te ayudo?- me miró directamente, y cuando lo voltee a mirar a los ojos parecía que me tenía total y completamente hipnotizada, simplemente no podía dejar de ver esos brillantes y dorados ojos.

Y cuando nuestras manos se tocaron sentí una corriente eléctrica pasar de mi mano a la suya, y de la suya a la mía.

-Sí-me agarró la mano, yo cada vez más roja, y me levanté-Gracias.

-Aquí tienes tu útiles-me dijo Emmett- lo siento otra vez.

-No hay problema -le contesté y me dí la vuelta para dirigirme a mi clase.

Suspiré hondo mientras intentaba hacer oídos sordos a todos los insultos que me hacían.

-Aplanadora, ¿por qué no estás en una construcción?

-Háganle espacio no vaya a ser que nos pise.

Y así continúan hasta que llega el profesor, todas las clases el mismo infierno.

En el descanso es mucho peor, por lo que o la pasó en la biblioteca con mis libros o dentro de mí auto escuchando música y tratando de prepararme para la siguiente clase.

Gracias a que era buena estudiante-todo se me queda a la primera- tenía ya asegurada una beca total en Harvard, y aparte suficiente dinero para comprarme un buen auto.

Pero no lo hacía no vaya a ser que me lo lastimen.

Lo único bueno que me pasó hoy y en todo lo que llevo en todos mis años de escuela fue mi "accidente" con los hermanos Cullen, al salir me dirigí a mi casa intentando no llorar.