Titulo original: Growing Up Black

Autor original: Elvendork Nigellus

Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling. La historia es de Elvendork Nigellus

Nota del traductor: Disculpen que tardara tanto en publicar, pero tuve unos incidentes fuera de mi control, pero les traigo dos capítulos como recompensa


El miércoles 05 de Septiembre, el siguiente artículo apareció en el Diario Profeta:

P. C. BLACK MUERTO A LOS 78

Un heredero de una de nuestras más antiguas y provocativamente escandalosas familia de sangre pura, Pollux Cygnus Black, fue en muchos sentidos una reliquia de una época que felizmente ha pasado, escribe Rita Skeeter, enviada especial. El sobrino del infamemente celebre Sirius Black, Ministro de Magia de 1918-1924, 1926-1928, 1930-1934 y 1936-1939, Pollux Black siguió con orgullo los pasos de su tío. Causo un gran revuelo cuando decidió dejar la escuela para casarse con Irma Crabbe a los trece años (La novia tenía doce años), que se convirtió en un escándalo en toda regla cuando solo seis meses después nació su hija Walburga. P. C Black completo su educación en su casa bajo una tutela privada y con el tiempo adquiriría una reputación bien merecida por sus estudios en la Jurisprudencia de la Magia.

Su obra magistral, El rol de los Siete Estatutos de Hegesipo en la formación del código hermético de 764, que vendió unos trecientos ejemplares y sigue siendo considerado como una obra definitiva sobre el tema.

Con la muerte de su padre en 1943 P.C. Black tomo el asiento de su padre en el Wizengamot y entro a presar servicio público. Paralelamente, según varias fuentes de muy buena reputación tanto en Inglaterra como en el continente, comenzó a canalizar altas sumas de su recién adquirida fortuna para apoyar al Mago Oscuro Grindelwald, por lo cual le fue concedida la orden de Pureza Primera Clase por el propio Grindelwald.

Después de la derrota de Grindelwald, el Sr. Black se dedicó a defender las prerrogativas de las familias de sangre pura en nuestro país. Fue el autor de una serie de importantes leyes, como la Ley sobre Sucesiones de 1959 y la Ley para el Reglamento Interno de Trabajo de 1966, y fue el Presidente del Comité Permanente para la Revisión del Estatuto Internacional del Secreto de los Magos de 1957 a 1969. En 1967 sirvió por 6 meses como el Jefe Mago del Wizengamot. El Sr. Black considero este momento como el logro máximo de su carrera, aunque sus colegas lo recuerdan como un tirano brutal durante el tiempo que estuvo en el cargo, dando lugar a su expulsión ese mismo año por el Jefe Mago Albus Dumbledore.

En 1968 instigo los famosos disturbios de Sangres Puras como respuesta a la ley de Derechos de los Squibs, llevando a la renuncia forzada del Ministro de Magia. De 1973 a 1975 dirigió la delegación británica de la Confederación Internacional de Magos. En 1976 se retiró de la vida pública y se trasladó a Transilvania con el fin de dedicar más tiempo a su gran variedad de actividades recreativas, otra de las razones fueron las estrictas restricciones de la caza de Muggles que Inglaterra tiene. En 1986 regreso con el fin de pasar más tiempo con su bisnieto Aries Black, cuya madre había fallecido a principios de año.

Consiguió su último triunfo legal un par de meses atrás, cuando logró con éxito debido a un tecnicismo que el Wizengamot liberara a su nieto Sirius Black de la prisión de Azkaban. Quien es mejor conocido por haber traicionado a James, Lily y Harry Potter entregándolos al mago oscuro Quien-No debe- ser Nombrado, además de por la muerte de Peter Pettigrew y una docena de Muggles, lo que demuestra una vez más que la manzana podrida no rueda lejos del árbol.

A P.C. Black lo sobrevive Irma Crabbe Black, su esposa por 65 años, su hermana Cassiopeia, su hermano Marius, su nieto Sirius, sus nietas Bellatrix Lestrange, Andromeda Tonks y Narcisa Malfoy, sus bisnietos Aries Black y Draco Malfoy y su Bisnieta Nymphadora Tonks. Antes que él fallecieron, su hermana Dorea Potter, su hija Walburga Black, sus hijos Alphard y Cygnus y su nieto Regulus.

Debido a su estatus de ex Jefe Mago del Wizengamot, su cuerpo residirá en el Ministerio el Jueves, 06 de septiembre y el viernes, 7 de septiembre. Los servicios fúnebres se llevarán a cabo en Londres, en la iglesia parroquial de San Wulfstan a puertas cerradas el sábado 8 de septiembre a las 11 de la mañana.


La semana en que murió Pollux paso para Harry en un borrón rápido. El lunes comenzó como siempre, él y Draco fueron a su lección con la tía Cassie en Windermere Court antes de dirigirse a Grimmauld Place, donde encontraron a Sirius y a Narcisa esperando por ellos. Pollux se encontraba bastante lucido cuando llegaron y converso con sus Bisnietos por media hora sobre Quidditch, los tres felices de estar compartiendo ese momento, antes de que la inconciencia lo reclamara nuevamente. Los chicos se sentaron ahí con su Bisabuela por otros 43 minutos antes de que Pollux muriera.

Fue repentino, se encontraba respirando más o menos normal hasta el último minuto, después hubo un extraño sonido de ahogo. Momentos después, Pollux dejo su cuerpo. Por un horrible minuto pareció que el mundo se había acabado y después el infierno se desato. Irma estaba sumergida en un estado de histeria y tuvo que ser escoltada por Narcisa hasta su cuarto para que se pudiera recobrar un poco. Sirius se hizo cargo, llamo a Kreacher y comenzó a dar órdenes. Después de una hora el mendimago forense arribo y en opinión de Harry y Draco eso inauguro una serie de visitantes y papeleo increíbles. Los chicos querían ayudar, pero no tenían idea de lo que estaba sucediendo y tampoco sabían cómo ayudar. Eventualmente Sirius les dijo amablemente pero con firmeza que se quedaran aparte y los chicos se obligaron a hacerle caso.

Esa noche Clytemnestra los recogió y los llevo a Windermere Court, donde ambos niños se quedaron por el resto de la semana, mientras Sirius estaba ocupado con todos los detalles del funeral e Irma se negaba a que Narcisa se apartara de su lado. Clytemnestra se encargó de hornearles tartaletas y leerles libros en voz alta, cualquier cosa para mantener a los niños distraídos. No tuvieron lecciones esos días, excepto por Clytemnestra todos los adultos parecían preocupados con las preparaciones del funeral o con detalles legales, el testamento y cartas. Nadie prohibió como tal que los niños jugaran, pero a la misma vez ninguno de los chicos se sentía de ánimos como para hacer nada en especial. Pasaron la mayor parte de la semana leyendo, tocando música juntos (Harry en el piano y Draco en el violín), practicando hechizos o jugando ajedrez.

El viernes en la tarde ambos chicos se vistieron con túnicas calurosas de terciopelo negro con el fin de acompañar a la familia en el Ministerio donde cerrarían el féretro. Hubo un número de aburridos discursos, como era de esperarse. El Ministro de Magia habla largamente sobre las muchas contribuciones de Pollux al mundo mágico, seguido por una cantidad de palabras vacías de Albus Dumbledore, que Harry veía por primera vez. Había escuchado por su Bisabuelo en muchas ocasiones sobre la larga enemistad entre ambos magos, pero Dumbledore se veía perfectamente feliz estando ahí parado repitiendo banalidades entusiastas como si de verdad hubiese apreciado a Pollux. Harry se sentía enfermo de ver al viejo Director, por lo que tuvo que retirarse un momento a mitad del discurso. No podía explicar que era lo que lo hacía sentir tan molesto sobre el comportamiento de Dumbledore, sobre todo cuando sabía que el discurso del Ministro había sido igual de insincero. Todo lo que Harry sabía era que Dumbledore estaba parado ahí mintiéndole nuevamente al mundo, justo como lo había hecho cuando dijo que Harry estaba muerto.

Eventualmente Harry se logró componer y regreso a la cámara de entrada, donde Sirius estaba agradeciendo a todos los asistentes en nombre de la familia, dado que Arcturus estaba demasiado enfermo como para asistir. Habiendo visto solo al Sirius alegre y juguetón, Harry estaba sorprendido de ver con qué facilidad había entrado al rol para el cual había sido preparado durante toda su crianza. Tenía que darle crédito, Sirius no había repetido ni una vez ninguno de sus agradecimientos ni había aprendido de memoria los grandes logros que Pollux había tenido en su vida. Tampoco había mentido, en cambio Sirius hablo sobre el cuidado que Pollux sentía por su familia y el gran cariño que había mostrado a sus dos bisnietos, al igual que reconociendo brevemente la deuda que tenía el con su abuelo. Eran palabras honestas y dignas, Harry se sentía muy orgulloso de su papa.

Después del corto servicio, Harry y Draco tuvieron que esperar con el resto de la familia y aceptar las condolencias que le deban los invitados. Clytemnestra los había preparado cuidadosamente para esta ardua tarea, pero ambos niños la encontraron agotadora. Se acababan de sentar por un momento en un pequeño sofá en la recepción cuando el Ministro de Magia vino a saludarlos. Harry y Draco saltaron para prestarle atención.

-Hola chicos- dijo el Ministerio. – Por favor permítanme expresarles mis más profundas condolencias por la muerte de su Bisabuelo. El Sr. Black fue un buen hombre.-

-Gracias Ministro- murmuraron los chicos.

-¿Recuérdenme cuáles son sus nombres?- pregunto el Ministro en voz amable.

-Yo soy Aries Black- dijo Harry. – Mi padre es Sirius Black y mi madre es Regina Malfoy.-

-Yo soy Draco Malfoy. Mi padre es Lucius Malfoy y mi madre es Narcisa Malfoy.-

-Sí, puedo ver los parecidos familiares. Ambos se parecen a sus padres.-

-Gracias Ministro.-

Albus Dumbledore pasó y llamo la atención del Ministro.

-Por aquí Dumbledore- dijo. – Quiero que conozcas a los Bisnietos de Black. Este es Aries Black y Draco Malfoy.-

-¿Cómo están?- dijo el viejo hombre, viendo a ambos chicos por encima de sus anteojos de media luna. – Por favor acepten mis condolencias por la pérdida de su Bisabuelo.-

-Gracias señor.- dijo Draco pero Harry lo fulmino con la mirada en silencio. Este era el hombre que había mandado a Sirius a prisión y había tratado de mantenerlo ahí. Este era el hombre que había mandado a Harry a vivir con los Dursleys y que le había dicho a todo el mundo que él estaba muerto cuando por fin había sido rescatado. Este era el hombre que su Bisabuelo había odiado hasta el mismo día de su muerte, pero que aun así tenía la arrogante presunción de pararse al frente de todas esas personas y hacer como si todo hubiese estado bien entre Pollux y él.

-Pollux y yo nos conocimos por muchos años- dijo Dumbledore.

-Eso escuchamos.- replico Harry en voz fría, Draco lo miro extrañado.

El Ministro se rió nerviosamente. – Así que chicos díganme, ¿Cuándo están comenzando Hogwarts?-

-El año que viene Ministro.- replico Draco. Harry continuo fulminando con la mirada el viejo Director.

-Ah- dijo Dumbledore. – Entonces estaremos viéndonos de nuevo muy pronto.-

-Si no nos queda de otra.- dijo Harry bruscamente. Dumbledore le dio una mirada apreciativa antes de despedirse de los chicos. El Ministro lo siguió al poco tiempo. Una vez que se habían ido ambos, Draco arrastro a Harry hacia un corredor.

-¿Qué fue todo eso?- demando.

-No sé a qué te refieres- replico Harry inocentemente.

-No me mientas Aries- espeto Draco.-Te conozco demasiado bien. ¿A que estabas jugando con Dumbledore?-

-No lo soporto- murmuro. – El termina arruinando todo. Arruino la vida de papa, arruino la del Bisabuelo. Y se atreve a venir a conversar con nosotros como si todo estuviera bien actuando como si hubiese sido un gran amigo del bisabuelo.-

-Es un funeral. ¿Qué se supone que debe hacer? ¿Decirle a todo el mundo cuanto odiaba al Bisabuelo?-

-No tiene por qué mentir- protesto Harry. –Papa no dijo ni una mentira. Hubiese preferido que Dumbledore se quedara en su casa a que viniera y nos sometiera a toda esa basura-

-Te entiendo Aries- dijo Draco. –De verdad lo hago. No me gusta el viejo amante de Muggles. Pero tenemos que mostrarle algo de respeto, vamos a ir a Hogwarts el año que viene.-

-Quizás podríamos persuadir a mi papa y a tu mama junto con el tío Lucius par que nos cambien a Durmstrang.- sugirió Harry con esperanza.

Draco rodó los ojos. – Como si eso fuese a pasar. Enfréntalo Aries, vamos a pasar los próximos siete años en la escuela de Dumbledore.-

Harry maldijo violentamente en Parseltongue y Draco retrocedió unos cuantos pasos.

-¡No uses magia aquí!- dijo rápidamente. – Estamos en el Ministerio por Merlín.-

Harry hizo una mueca. – No estaba utilizando Magia.-

-¿Qué estabas diciendo?- demando Draco.

-Te lo diría pero me temo que tú mama Scourgify tus orejas.-

Draco se sonrojo un poco. –Oh ok. Al menos trata de comportarte civilmente con Dumbledore, por el bien de ambos.-

-Fui perfectamente civil. – dijo afectadamente. –Mantuve mi boca fuera de problemas y no deje que saliera ni una palabra de lo que verdaderamente pienso de él.-

-No tenías por qué decir nada.- murmuro Draco. – Creo que tú mirada fulminante bajo la temperatura del salón por lo menos 10 grados.-

-¿Fahrenheit o Centígrados?-

-Cállate Aries.- el chico rubio miro a su primo directamente a los ojos. - ¿Es seguro para nosotros el regresar adentro o tengo que decirle a la tía Clytemnestra que tengo dolor de estómago y lograr que nos lleve a casa?-

Harry suspiro. –Me voy a comportar.-

-Sera mejor que lo hagas, porque si haces una escena en el funeral del Bisabuelo, voy a ser yo el que pague las consecuencias. Tú te podrías salir con la tuya así cometieras un asesinato.-

Harry pensó en su Bisabuela quien estaba apenas logrando llevar toda la situación y en Sirius que había puesto mucho esfuerzo en la organización de todo esto. No lo había pensado, pero en verdad pudo haber convertido todo esto en un horrible desastre. Su rostro decayó.

-Lo siento Draco. No tenía la intención de crear una escena.-

Su primo sonrió y coloco una mano en su hombro. – No puedes evitarlos Aries. Es tu lado Gryffindor, te hace realizar estúpidas cosas.-

Harry levanto una ceja. -¿Acaso estas acusando al legítimo Heredero de Slytherin de tener cualidades Gryffindor?-

-Tú tienes de Heredero de Slytherin lo que yo tengo de Morgan Le Fay. – se burló Draco.

Harry soltó un largo y profundo siseo, Draco rodo los ojos.

-Vamos andando idiota.- dijo. – De regreso adentro.-

Harry hizo una reverencia con elegancia. –Después de usted Señor Le Fay.- Draco le dio una palmada en la cabeza y caminaron de regreso al salón.


El día siguiente los recibió con una mañana gris, triste y una fina llovizna que no paraba de caer, mojando poco a poco a todo. Harry estaba parado junto a Sirius en el cementerio, el resto de la familia estaba alrededor de la fosa abierta, envueltos firmemente en sus gruesos abrigos y llevando grandes paraguas, el ataúd de Pollux fue bajado a la tierra y el vicario siguió hablando.

-… por lo tanto, entregamos su cuerpo a la tierra, la tierra a la tierra, las cenizas a las cenizas, polvo al polvo, con esperanza cierta y segura…-

"¿Esperanza?" Pensó Harry amargamente. "¿Cuál esperanza? La de la muerte del Bisabuelo. Él se fue y no va a regresar."

Nunca había pensado mucho sobre la muerte, sabía que James, Lily y Regina estaban muertos, pero nada más los había conocido por medio de los retratos, de alguna manera nunca había caído en cuenta sobre el hecho de que la gente muerta en algún momento habían vivido, habían sido reales, personas de carne y sangre con familias, amigos, esperanzas y sueños. La idea de Pollux como uno de esos retratos, atascado por siempre en dos dimensiones, lo repulsaba. Nunca antes un retrato le había parecido tan falso, como el reflejo mínimo de alguien que una vez había sido real, alguien que había perdido por siempre.

Los dolientes se formaron en una fila, cada uno con puño de tierra en sus manos que lanzaron al féretro.

-Adiós Bisabuelo- susurro Harry mientras soltaba su puño, el sonido de la tierra golpeando contra el féretro resonó en sus oídos y se aferró fuertemente a la mano de Sirius mientras caminaban hacia la salida del cementerio para dirigirse a Grimmauld Place.

Draco y Abraxas caminaron silenciosamente detrás de ellos y se colocaron al lado de Harry. Los muggles pasaban en sus carros, cornetas y radios sonando, una intrusión no deseada en el dolor de la familia. Al menos el clima parecía simpatizar con ellos y parecía como si el cielo llorara, suavemente, dolorosamente.

Llegaron finalmente a la casa y entraron, Kreacher había preparado montañas de comida, listo para cualquier visitante que deseara venir a presentar sus respetos a la familia. Harry no se sentía como para recibir condolencias de nadie hoy.

-¿Papa?- soplo con voz ronca. Sirius miro hacia abajo con compasión en sus ojos grises.

-¿Qué sucede hijo?-

-Me siento muy cansado. ¿Puedo irme a casa?- pregunto Harry.

-Déjame llevar a Draco y Aries a casa conmigo Sirius. -Sugirió Abraxas. – Tú vas a estar ocupado todo el día de todas maneras y los niños necesitan una oportunidad de descansar.-

Sirius asintió – Gracias papa- le dio un palmadita a Harry en el hombro. – Esta noche paso recogiéndote-

Harry asintió y siguió a su abuelo y primo hacia la chimenea.


Más tarde en la noche un exhausto y casi dormido Sirius, Flu a la mansión Malfoy, encontró a Harry acostado en el sofá acurrucado al lado de Abraxas quien estaba sentado con las piernas cruzadas mientras hojeaba la última edición de la revista "Transfiguración del día de Hoy" Abraxas levanto la vista para ver a Sirius entrar a la sala.

-¿Ya se fueron todos?- pregunto.

Sirius asintió. –Finalmente, la abuela se fue a la cama y Kreacher se está encargando de la limpieza. ¿Cómo esta Aries?-

-El pobre niño esta tomando duro la muerte de Pollux, mucho más que Draco.-

-Bueno Aries tuvo que lidiar con la muerte de su mama a una edad muy joven.- dijo Sirius pensativamente. – Sospecho que le molesta más profundamente el perder a los que ama-

Abraxas sonrió mientras veía a su nieto dormido. – Él no quería alejarse de mí hasta que tú vinieras a buscarlos. Insistió en que se mantendría despierto.-

Sirius se rió entre dientes. –Sí, los niños de 10 años tienen una tendencia a sobrestimar sus propias habilidades en ese sentido. Gracias por complacerlo.-

-Los abuelos viven para mimar a sus nietos- replico Abraxas, pauso un momento. - ¿Disculparías a este anciano por dispensar un poco de consejo paternal?-

-Absolutamente- dijo Sirius con una sonrisa. –Necesito toda la ayuda que pueda recibir-

-Has entrado de manera admirable a tu rol como Futuro Jefe de la Casa Black esta semana. Todo ha ido de manera esplendida, Pollux hubiese estado orgulloso y estoy seguro de que Arcturus también lo estará una vez que escuche al respecto-

-¿Pero?-

Abraxas toma una respiración profunda. – Dejaste a Aries en un segundo plano, al margen. Él y Draco han esto por su cuenta toda la semana.-

-La tía Clytemnestra estuvo cuidando de ellos.- apunto Sirius.

-Ciertamente ella estuvo cuidándolos y sin duda haciendo un admirable trabajo.- respondió Abraxas rápidamente. – Y entiendo la necesidad de ello en estas circunstancias y los chicos también entienden. Pero vas a tener cada vez más mayores responsabilidades a medida que el tiempo pase Sirius, más y más excusas que te van alejar de tu hijo. Todas van a verse increíblemente importantes en el momento. No dejes que el abandonar a tu hijo por cumplir con tus deberes se vuelva una acción automática, como se ha convertido con Narcisa y Lucius.-

- Me preocupo por Aries más que cualquier cosa en el mundo- protesto Sirius.

-Lucius y Narcisa también se preocupan por Draco.- replico Abraxas. – Quizás más de lo que ellos nunca llegaran a saber. Y ese es precisamente el problema. – suspiro. – Confía en mí en esto Sirius. He hecho grandes e importantes cosas en mi vida y ahora, a mi edad mayor descubro que cambiaría todas ellas por haber pasado más tiempo con mi hijo.- sonrió con nostalgia. – Aries va a Hogwarts el año que viene, tú ya te has perdido 9 años de su vida. Si no eres cuidadoso vas a despertar un día para descubrir que planificaste y alineaste todo de manera perfecta para un heredero que en verdad no conoces.-

Sirius asintió. – Gracias papa. Voy a tener en mente lo que me has dicho.-

-No me malinterpretes Sirius, pienso que eres un maravilloso padre. Aries te adora. Solo deseo que las cosas se mantengan de esa manera entre ustedes.-

-Respeto eso, Gracias.- Sirius miro a Harry. –Ahora, si voy a ser un maravilloso padre esta noche debería llevar a Aries a su cama-

-No lo despiertes.- dijo Abraxas. – Puedo hacer que Dobby prepare tu habitual habitación. Puedes quedarte aquí esta noche.-

Abraxas llamo al elfo doméstico y Sirius lo siguió por la ornamentada escalera hasta la habitación de huéspedes, levitando a Harry por todo el camino. Lo deposito suavemente en la cama y subió a la segunda cama que Dobby había colocado. Justo acababa de colocar su cabeza en la almohada cuando Harry se movió.

-¿Papa?- murmuro -¿Eres tú?-

-¿Soy yo?- susurro Sirius.

-Pensé que no ibas a venir.-

-Lo prometí.- le recordó Sirius.

Harry se quedó acostado calladamente por un minuto y Sirius pensó que se había quedado de nuevo dormido.

-Tú te vas a morir algún día ¿Verdad papa? – pauso un momentos. – Al igual que mis padres lo hicieron.-

Sirius sintió como sus ojos se humedecieron y un pequeño nudo se formó en su estómago. – Si Harry.- dijo con voz ronca. – Si voy a morir, todos mueren, tú lo sabes. Pero eso no va a suceder hasta dentro de mucho tiempo.-

-No lo sabes, no con seguridad.- dijo Harry con resignación. – Mis padres eran jóvenes cuando murieron.-

Sirius suspiro. – Pero eso fue durante una guerra. Voldemort se fue.-

-Podría haber otra guerra- apunto Harry. – El-que-no-debe-ser nombrado no fue precisamente el primer señor oscuro en existir y probablemente no sea el último. Podrías morir en un accidente. ¿Y si chocas con el Diablo? ¿Y si hay un incendio?-

Sirius salió de su cama y se subió a la de Harry, acostándose al lado. Coloco su brazo alrededor de los hombros del chico.

-Supongo que tienes razón. Uno nunca sabe, podría morir mañana.-

-Igual podría morir yo. – replico Harry. Y Sirius tembló, no permitiéndose considerar esa posibilidad. – O Draco, o el abuelo o los squibs.-

-Todos morimos eventualmente.- dijo Sirius. – Todo lo que puedes hacer es vivir cada momento por todo lo que vale. Y sabes que, no creo que lo que amamos verdaderamente nos abandonan por completo.-

-¿Así que crees que en verdad hay una oportunidad de que haya una vida después de que mueres?-

Sirius sonrió a su ahijado, su hijo. – Vivimos en un mundo maravilloso Harry. ¿Quién sabe que maravillas nos esperan después de la muerte?-

Harry abrazo fuertemente a Sirius. – No quiero perderte-

Las lágrimas comenzaron a correr por el rostro de Sirius. – Yo tampoco quiero perderte Harry.-

Padre e Hijo se mantuvieron abrazados, ninguno de los dos queriendo soltarse y poco a poco cayendo en el sueño.