Titulo original: Growing Up Black

Autor original: Elvendork Nigellus

Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling. La historia es de Elvendork Nigellus


El lunes después del funeral, Druella Black dejo la mansión Malfoy y se mudó permanentemente a Grimmauld Place para ayudar a su suegra, para el gran alivio de Sirius, que estaba más que feliz de mudarse de nuevo a Windermere Court. Harry estaba simplemente feliz de que las cosas estuvieran regresando más o menos a su acostumbrada rutina.

El miércoles después del funeral, Harry y Draco retomaron sus lecciones. Cassiopeia coloco a los chicos en un programa intensivo, incluyendo todos los temas que estarían viendo en su primer año en Hogwarts.

-Para el momento en que empiecen la escuela, espero que tengan los libros de su primer año memorizados- dijo en un tono que no daba oportunidad a negativa. – Ustedes son los vástagos de la más Noble y Antigua casa Black. No va a ser beneficio para ninguno de los dos el ser sobrepasados por magos de un nivel inferior al de ustedes-

Ambos chicos mejoraron constantemente su trabajo con la varita, aunque Draco continuo teniendo una ligera delantera por encima de Harry cuando este lanzaba el hechizo de manera normal. Para Harry esto era algo bastante frustrante, especialmente porque sabía que cada hechizo que utilizaba le vendría de manera fácil si lo hacía en parseltongue. Al principio estaba sumamente tentado de pasar las lecciones afuera practicándolos con Parseltongue, pero solo consiguió con esto que le fuera más difícil el practicar de manera normal. Pero como no quería que Cassiopeia se enterara de esta habilidad decidió hablar con Sirius.

-Eso es bastante extraño- respondió Sirius mientras acariciaba su suave barba. – No veo porque el utilizar tu habilidad como parseltongue afecte tu hechizo cuando los haces de manera normal-

-Quizás debería utilizar parseltongue todo el tiempo y no preocuparme por hacerlo de la otra forma.- sugirió Harry.

Sirius levanto una ceja. - ¿Y cuándo las otras personas se enteren?-

-Que lidien con ello- replico de manera casual.

Sirius negó con la cabeza, - No me gusta, creo que deberías evadir utilizar el parseltongue por el momento y fortalecer tu magia con la forma tradicional, por lo menos por un tiempo-

-¿Pero no debería de practicar en parseltongue también?-

-Pareciera que viene de manera natural aun sin que practiques ¿Cuáles son los hechizos más avanzados que puedes hacer en parseltongue?-

-He pasado por todos los hechizos del tercer año sin problemas-

-¿Qué hechizos puedes hacer de la manera normal?-

Los hombros de Harry decayeron, sabia la respuesta. – Estoy luchando para poder mantenerme al mismo nivel que Draco.-

-Enfócate en tu trabajo de manera normal.- dijo Sirius, desordenándole el cabello a su hijo. – Una vez que hayas logrado alcanzar el mismo nivel, quizás puedas traer el Parseltongue de nuevo-

A Harry no le gustaba el estar privándose de utilizar su habilidad, pero el consejo de Sirius tenía sentido así que Harry decidió seguirlo. Con el tiempo, logro alcanzar a Draco, aunque su rendimiento nunca sobrepaso lo que se esperaría de un joven mago de su edad, para gran frustración de Cassiopeia, su única excepción parecía ser en las clases semanales de magia especial, donde Harry parecía tener una habilidad única. Esto tranquilizaba a Cassiopeia un poco pero a la ves la confundía.

-Magnifico Aries- dijo ella un viernes, después de que Harry había logrado el hechizo de sangre hirviente en su primer intento. – ¿Porque es que logras manejar estos hechizos con tanta facilidad, pero en los otros solo demuestras una determinada mediocridad en tu trabajo?

-No se tía Cassie- dijo Harry rápidamente. Draco le dio una mirada preocupada pero no dijo nada.


Mientras que los chicos tenían sus lecciones cada mañana, Sirius aprovechaba para visitar a Remus. El hombre lobo estaba desempleado por el momento, así que estaba más que feliz de pasar la mañana hablando con su viejo amigos junto con unas cuantas botellas de cerveza de mantequilla.

-¿Cómo estas llevándolo Canuto?- le pregunto Remus un día.

Sirius se encogió de hombros. – Bien, generalmente lo que estoy es exhausto.-

Remus asintió. – No estoy sorprendido, con todo el trabajo que has estado haciendo- sonrió. - ¿Quién hubiese adivinado cuando tenías 16 que entrarías felizmente al rol de Jefe de la Familia Black?-

Sirius sonrió. – Todavía no Moony, el abuelo aún está respirando o por lo menos estaba la última vez que verifique.-

-Actuando como Jefe de Familia entonces- Remus frunció. - ¿Cómo está hiendo eso? No creo que sea placentero para ti el estar atascado con tu familia.-

-Bueno el quedarme con la familia fue una de las condiciones que la tía Cassie puso para poder hacerme cargo de Harry- le explico Sirius. – Sabía en lo que me estaba metiendo, pero en realidad no ha sido tan malo como pensé que sería. Creo que todos nos hemos suavizado un poco- sonrió entre dientes. – Aunque para estar seguros deberías de preguntarme de nuevo en un par de meses, es poco el tiempo que tengo en Inglaterra.-

-Probablemente ayuda que algunas de tus relaciones menos placenteras ya no están.- apunto Remus.

-Ciertamente, probablemente me volvería loco si tuviera que vivir con mi madre de nuevo o si tuviera que jugar a ser amable con Bella. casi me volví loco quedándome en Grimmauld Place con la abuela. – pauso un momento reflexionando. – Hay otra cosa también.-

-¿Qué cosa?-

-Antes, cuando huí, no tenía nada en común con mi familia, ahora todos tenemos una cosa en común.-

Remus entendió a lo que se refería. – Harry.-

-Exactamente, no lo pensé posible, pero en verdad pareciera que quieren y se preocupan por él de manera genuina, inclusive la tía Cassie, aun en su manera perversa.-

Remus hizo una mueca. – No creo que ella sea capaz de querer o preocuparse por nadie.-

-Tu solo estas molesto por que fuiste sujeto a sus técnica de interrogatorio, eso es todo-

-¡Ella uso la maldición Cruciatus en mí!- exclamo Remus.

Sirius se encogió de hombros. – Para ser justo Moony, para el momento, ella pensó que Dumbledore y tú estaban planeando robarse a Harry y enviarlo de vuelta a vivir con esos horribles Muggles.-

-Has estado pasando demasiado tiempo con tu familia Canuto.- observo Remus. – Estas cogiendo sus expresiones-

-¿Puedes pensar en una mejor descripción para los Dursleys? – demando Sirius. – Tú sabes al igual que cualquiera lo horrible que trataban a Harry-

Remus acepto el punto y Sirius cambio de tema.

-Me gustaría que por fin me dejaras darte algo de oro.- dijo Sirius haciendo un puchero. – Este lugar le vendrían bien algunas reparaciones y ahora que el abuelo se fue, soy terriblemente rico.-

-Da la casualidad Canuto.- replico Remus. – Que herede una pequeña fortuna-

Esta respuesta toma a Sirius fuera de guardia. -¿De verdad?-

-Al parecer James y Lily querían que heredara todo su oro si algo le pasaba a Harry.-

Sirius asintió. –Eso tiene sentido ¿Entonces por qué no has hecho algo con el dinero y este lugar?-

-No me pertenece, es de Harry.-

Sirius resoplo.-Harry tiene más que suficiente oro, sabes que es mi heredero.-

-Tú podrías tener otros hijos, sabes-

Sirius sonrió con nostalgia. – Desgraciadamente Moony, por más vergonzoso que sea para mí, un donjuán de semejante calibre, mi tiempo en Azkaban ha hecho que esa opción sea ….. Poco probable-

Remus tomo un intenso color escarlata y se limitó a decir – Entiendo-

-Incluso si pudiera, Harry seguiría estando más que cómodo económicamente- continúo Sirius. – Está obteniendo la herencia del Tío Alphard, del abuelo y Bisabuelo a través de mí, por supuesto, pero la Tía Cassie no tiene hijos así que decidió dejar todo directamente a Harry. El tío Marius me dijo que está planeando hacer lo mismo, su único hijo murió hace varios años. A este ritmo Harry está en camino a convertirse en el Mago más rico de Gran Bretaña, así que puedes utilizar el oro de Harry sin sentirte culpable, querido Moony-

-No es lo correcto Sirius.- respondió tercamente Remus. – Ese oro debería ir a manos de Harry, he logrado salir adelante hasta ahora y sospecho que podre seguir haciéndolo perfectamente.-

Sirius suspiro. – Si tú lo dices Moony.- pauso un momento. – Por cierto hay algo más de lo que necesitamos hablar.-

-¿Y qué será?-

-Estoy preocupado por Dumbledore, estuve observándolo en el Ministerio y parecía estar viendo a Harry más de lo que me gustaría.-

-¿Crees que sospecha la verdad?- pregunto Remus.

-Espero que no.-

-¿Por qué no le decimos? Podemos decirle lo que sucedió contigo y Peter, mostrarle lo feliz que es Harry, quizás dejaría todo como esta.-

Sirius resoplo. – Lo siento Moony, pero perdí toda confianza en la sabiduría de Dumbledore cuando descubrí como lucho para mantenerme en Azkaban.-

-Para ser justo él pensó que eras culpable.-

-Él pudo haber hablado conmigo primero.- gruño Sirius. – Por lo que Lucius me ha dicho, Dumbledore le ha dado más oportunidades a Snivelly de lo que me ha dado a mí nunca. ¡Además mira lo que le hizo a Harry!-

Remus suspiro. – No puedo decir que yo esté muy feliz que digamos con Dumbledore en estos momentos. ¿Por qué crees que estaba observando a Harry?-

-La verdad es que no tengo la menor idea de que está tramando y eso no me gusta. Quiero hacer algo para remediar eso.-

-Sirius, ¿Qué tienes en mente?-

Sirius le dio una sonrisa traviesa y pregunto. - ¿Dime Remus alguna vez fantaseaste de niño con ser un agente secreto?-


Una tarde, unas cuantas semanas después del funeral, Sirius escoltaba a Harry y Draco hasta la mansión Malfoy después de haber terminado sus lecciones, donde encontraron a Narcisa junto a Clytemnestra en el salón de baile.

-¿De qué se trata esto mama?- pregunto Draco.

-Ahora que han llegado a la edad de 10 años chicos, tendrán permiso de asistir al baile de navidad en el ministerio.- explicaba Narcisa. – Van a encontrar a muchas jóvenes bellas de acorde a su edad y espero que ambos actúen como corresponde a dos jóvenes Magos de su nivel.-

Ambos chicos se miraron con pánico, Harry ya estaba abriendo su boca para protestar pero Sirius cortó lo que sea que iba a decir con una sonrisa.

-Cuando Cissy dice que se les "permitirá" naturalmente ella quiere decir se les "requiere".-

-¡Pero no sabemos cómo bailar!- protesto Harry, verdaderamente horrorizado.

-Por eso que tú y Draco van a estar asistiendo a clases de baile todos los días hasta que llegue el Baile de Navidad.- replico Narcisa. – Vamos a comenzar con el Vals.-

-Cissy y yo vamos a mostrarles primero, para que así tengan una idea de cómo se debería de ver.- añadió Sirius.

Con un movimiento de su varita la música comenzó, hizo una reverencia frente a Narcisa y ella asintió con la cabeza a manera de cortesía. Harry nunca había visto nada como esto, su papa y tía bailaban con gracia por todo el salón, dando vueltas y moviéndose en perfecto balance, ni una vez se salieron de los pasos. Era fascinante, él estaba seguro de que jamás podría bailar de semejante manera y si juzgaba la expresión de incredibilidad en el rostro de su primo, Draco opinaba de la misma manera. La música termino y todos aplaudieron.

-Por supuesto que no esperamos que bailen de esa manera en estos momentos. Cissy y yo hemos estado bailando juntos desde que éramos niños.-

A continuación procedieron con la tortuosa clase, Harry estaba con Narcisa y Draco con Clytemnestra, comenzaron a enseñarle los pasos, no pararon ni un momento y trabajaron arduamente, para el final de la clase ambos chicos estaban exhaustos.

-No puedo creer que dejaste que la tía Narcisa te convenciera de hacer esto.- se quejó Harry con Sirius una vez que llegaron a la casa. – Es una tortura.-

Sirius sonrió. – En realidad fue mi idea.-

-¿Tuya?- Harry estaba indignado.

-Por supuesto, me sentí en shock cuando me entere de que tú y Draco no habían empezado con sus clases de baile todavía, yo comencé cuando tenía 5 años.-

Harry hizo un puchero. – No veo la razón por la cual tenemos que tomar estas clases ahora ni nunca.-

-Vigila la quejadera, además, ¿Cómo esperas ganarte a todas las jóvenes si ni siquiera puedes bailar? Confía en mí, un día me vas a dar las gracias por haber tomado estas clases.-

Harry se limitó a hacer una mueca molesta. – Me duelen los pies.-

Sirius no puedo evitarlo y se rió con gusto. – Tu disfrutas de tocar el piano, ¿Verdad?.-

-Lo normal.- replico Harry, pero Sirius le dio una mirada y el chico gimió. – Esta bien, si lo disfruto mucho.-

-¿Disfrutabas practicar al principio?-

Harry sabía a donde se quería dirigir Sirius con todo esto, pero sabía que lo mejor era seguirle la corriente que discutir. – No-

-¿Estabas molesto con el Tío Marius y la Tía Clytemnestra por hacerte tomar las lecciones?-

-No de verdad.- dijo Harry descaradamente. – Todavía me sentía tan agradecido porque me habían rescatado de los Muggles que me sometía voluntariamente a todo tipo de torturas.-

Sirius rodó los ojos. – Y ahora que eres un exasperante chiquillo consentido ¿Las aceptarías tan fácilmente?-

Harry sonrió. – Probablemente no.-

-¿Y no estas alegre, me atrevería a decir agradecido, por haber sido forzado a tomar esas horribles clases de piano?-

-Si.- admitió Harry. – Ya veo tu punto.- dijo sonriendo. – Pero aun así tengo permitido el que me desagrade las clases de baile por el momento, ¿Correcto?-

Sirius revolvió el cabello del chico. – Siempre y cuando te acuerdes de vigilar la quejadera.-


A principios de Noviembre Lucius y Narcisa fueron a España por una semana, así que Draco fue a quedarse a Windermere Court mientras ellos estaban afuera. Una noche mientras los chicos estaban jugando ajedrez en el salón, Sirius entro apresuradamente y cerró la puerta. Estaba llevando su ropa Muggle y una expresión sospechosa.

-Rápido.- urgió, tirándoles un bolso lleno de ropa Muggle a las manos de los chicos. – Todos están arriba, es ahora o nunca.-

Los chicos sonrieron y rápidamente se cambiaron a sus vaqueros, camisas y chaquetas. Sirius abrió la puerta que daba hacia el pasillo de entrada. Nadie estaba ahí aparte del elfo doméstico, que estaba cantando por la bajo mientras retiraba el polvo.

-Mopsy- siseo Sirius. -¿Hay moros en la costa?-

-No maestro Sirius. – replico Mopsy en susurro. – El maestro está en su estudio, la Señora está bordando y la Señorita Cassie está en su cuarto.-

Sirius asintió. – Voy a salir con los chicos. ¿Qué le vas a decir a cualquiera que pregunte dónde estamos?-

-Mopsy va a decir que el Maestro Sirius está llevando al Maestro Draco y al Maestro Harry a una salida educacional.- recito el elfo domestico con orgullo.

Sirius le sonrió con cariño. – Eres un buen elfo Mopsy.-

-Gracias Maestro Sirius. – dijo Mopsy haciendo una reverencia. Sirius abrió la puerta y los chicos salieron al pasillo de entrada, pero se paralizaron cuando escucharon pasos familiares en las escaleras.

-Es mejor que se vayan ya Maestro Sirius. – dijo Mopsy rápidamente. – No se preocupe, Mopsy va a retardar a la Señorita Cassie. – El elfo desapareció por la escalera y Sirius guió a los chicos fuera de la casa. Parado al frente del número 17 de Windermere Corte estaba un Coupe negro y elegante.

-¿Dónde está el Diablo?- pregunto Draco.

-En Francia por supuesto.- replico Sirius. – No esperabas con honestidad que trajera a esa cosa hasta aquí, ¿Verdad? Este es un V8 Vantage, no te preocupes, tan bien es divertido. – abrió la puerta y prácticamente empujo a los chicos hacia el asiento trasero, antes de deslizarse al asiento del copiloto. Un mago que ni Harry ni Draco reconocían estaba sentado detrás del volante.

-Chicos me gustaría presentarles a Remus Lupin.- dijo Sirius mientras el carro se escurría dentro del tráfico. – Él es un viejo amigo mío y de James de nuestra época en la escuela.-

-¿Remus Lupin?- repitió Harry, el nombre le sonaba familiar y de repente hizo clik. – ¡Tú debes de ser Moony!-

-Sip, eso es correcto.- dijo Remus. – Y tú debes de ser Aries y tú Draco, he escuchado mucho de ambos.-

Draco se rió por lo bajo. – No tanto como hemos escuchado nosotros de ti. El retrato de James Potter solía contarnos historias sobre ti y el tío Sirius, todo el tiempo.-

-¿Es cierto que tu pegaste el gato de Filch al candelabro que está en la sala común de Slytherin durante tu tercer año?- pregunto Harry con entusiasmo.

Remus se sonrió. – Me temo que si.-

-¿Y el incidente con el calamar gigante durante su sexto año?- pregunto Draco igual de entusiasmado.

Remus hizo una mueca.- Creo que voy a tener que hablar con el retrato de James sobre que historias les cuenta.-

-En realidad fue papa quien nos dijo esa.- dijo Harry con ironía. Remus hizo otra mueca y Sirius dejo salir una carcajada perruna.

-Por supuesto que lo hizo, mejor ten cuidado Canuto, si no eres cuidadoso con tus historias, estos dos bribones podrían terminar quemando el castillo antes de que terminen su primer año.-

-Siempre cabe la posibilidad de Durmstrang.- dijo Harry casualmente, mientras Draco le daba un codazo.

-Callate Aries, no hablemos sobre eso.- gruño. – No nos van a enviar a Durmstrang.-

Harry sonrió. - Beauxbâtons, alors. Nous déjà parlons français.-

-Aries.- dijo Sirius bruscamente.- Nous l'avons discuté mille fois. La décision est faite. ¿Quel est le quatrième règle pour la vie avec Sirius?-

Harry suspiro. -Sirius locutus est, causa finita est.-

-Ne l'oublie jamais, mon grand.-

Draco decidió que era el momento de cambiar de tema. – Así que Señor Lupin ¿A dónde nos dirigimos?-

-No estoy del todo seguro, solo estoy siguiendo las indicaciones de Sirius.-

-Ya lo verán cuando lleguemos.- dijo Sirius. – Prometo que no se sentirán decepcionados.-

10 minutos después llegaron a un estacionamiento y dejaron el carro, mientras Sirius los guió hacia un restaurante turco.

-Este lugar prepara las mejores kebabs del oeste de Estambul- proclamo alegremente.

-¿Kebabs?- pregunto Harry. - ¿Qué son?-

-Carne servida en un palito.- explico Remus.

-¡Moony!.- regaño Sirius. – Kebabs son uno de los logros más sublimes que el ser humano ha creado.-

-¿Mejores que la pizza?- Draco estaba impresionado ante semejante posibilidad.

Sirius paro un momento reflexionando. – Esa es una pregunta difícil, la verdad es que no se si hay algo mejor que la pizza, pero las Kebabs están definitivamente en el mismo nivel.-

Los ojos de los chicos se agrandaron de sorpresa y Remus solo rodó los ojos. Entraron al restaurante solo para encontrarse al final de una larga cola.

-¿Cuánto tiempo vamos a tener que esperar?- pregunto Remus en tono quejoso.

- ¡Vigila la quejadera! – respondieron Harry y Draco al unisonó, mientras Remus se reía.

-¡Me olvide por completo sobre las reglas! Veo que los tienes entrenados Canuto. – dijo con cariño, pero Sirius no les estaba prestando atención, en cambio estaba haciéndole señas a un hombre que se encontraba parado al lado de la cocina, el hombre dio un pequeño brinco cuando vio a Sirius y se apuró a acercarse hasta él.

-Buenas Noches Señor Black.- saludo el hombre alegremente. – Es muy bueno el poder verlos de nuevo. ¿Cómo ha estado?-

-Muy bien, gracias Mehmet- respondió Sirius. – Permíteme presentarte a mi hijo Aries, mi sobrino Draco y a mi buen amigo el señor Lupin.-

-Es un placer el conocerlos.- saludo Mehmet amablemente.

-Mehmet Tosun es el dueño de este bello restaurante. – les explico Sirius, antes de volver su atención a Mehmet. – Les estaba diciendo antes de entrar que tú tienes los mejores kebabs del oeste de Estambul, y por lo que veo muchas personas opinan igual que yo.- le dio una radiante sonrisa al dueño y pregunto en tono casual. -¿Es muy larga la espera?-

-Para usted Señor Black no hay ninguna espera.- respondió Mehmet y les hizo señas para que lo siguieran.

-¡Un momento!- protesto un Muggle bastante pasado de peso con un grueso bigote que estaba parado al lado de una delgada mujer con un largo cuello, le tomo un breve momento, pero finalmente los reconoció y Harry se puso pálido mientras se encontraba al frente de su Tío Vernon y su Tía Petunia, puedo escuchar a Remus jadear en sorpresa.

-¿Puedo ayudarlo en algo Señor?- le pregunto Mehmet en tono amable al Tío Vernon.

-Mi esposa y yo hemos estado esperando aquí por 20 minutos. – dijo el Tío Vernon. – Si alguien debería de conseguir una mesa somos nosotros.-

-El señor Black tiene reservaciones. – le explico Mehmet.

-¡Nosotros llamamos temprano y usted dijo que no aceptaban reservaciones!- se quejó la Tía Petunia en tono chillón.

-Ellos tienen una reservación permanente señora.- Mehmet les dio la espalda a los Dursleys y guió a los 4 magos hacia una mesa con cierta privacidad casi al final del salón. Remus se acercó y le susurro algo a Sirius en el oído, los ojos del animago brillaron salvajemente.

-Si me disculpan por un momento.- dijo a sus compañeros mientras se sentaban. – Necesito utilizar un momento el baño.-

Camino hasta salir de su vista y un par de momentos después Harry escucho un familiar chillido.

-¿Quién dejo entrar a este monstruo?- grito la Tía Petunia. – ¡Has algo Vernon!-

Harry salto de su asiento y se dirigió de nuevo al frente para ver que estaba ocurriendo. Llego justo a tiempo para ver a un enorme y familiar perro negro aliviándose en la nueva cartera de la Tía Petunia antes de que Mehmet viniera con una escoba para echarlo, Harry regreso de nuevo a la mesa con una enorme sonrisa en su rostro.

-¿Qué paso?- pregunto Draco.

-Un perro callejero se coló a la entrada y se orino en la cartera de la fastidiosa mujer Muggle que se quejó antes.- le explico Harry, mientras se reía, Remus hizo una mueca y sostuvo su cabeza entre sus manos.

Sirius apareció de nuevo después de un par de minutos.

-¿Te sientes mejor?- pregunto Harry con una sonrisa.

-Mucho.- respondió Sirius brillantemente, se sentó finalmente y se encargó de ordenar la comida. Inicio la comida con unos pasteles de queso en forma de cigarros acompañados con una variedad de sabrosas cremas para untar, les explico todos los nombres que eran bastante exóticos en opinión de Harry, pero aun así no logro retenerlos en su mente. Después tuvieron la ensalada antes de que llegara la carne. Sirius ordeno diferentes tipos de kebabs: de cordero, de pollo, de salmón, unos que eran una mezcla de carne y cordero. Harry y Draco devoraron la deliciosa comida tranquilamente.

-¡Tenias razón Tío Sirius!- exclamo Draco. – ¡Los Kebabs están definitivamente al mismo nivel que la pizza!