Titulo original: Growing Up Black

Autor: Elvendork Nigellus

Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.

Notas del Traductor: Lamento la tardanza, entre la uni, practicas y cosas de familia, no he podido sentarme a traducir.


Remus Lupin luchaba desesperadamente por mantener su ansiedad en control mientras entraba en la oficina de Dumbledore. Sirius finalmente había logrado persuadirlo de que este era el camino correcto que debían tomar, aunque el retrato de James había tenido que ayudar para lograr convencerlo. Sirius y James siempre habían tenido una misteriosa habilidad para lograr convencer a Remus de hacer cosas que muy en el fondo él consideraba equivocadas. El gato de Flich en tercer año era tan solo uno de los muchos ejemplos que podía dar.

-Buenas Tardes Remus- lo saludo Dumbledore con el característico brillo en sus ojos. - ¡Que sorpresa tan agradable! Por favor toma asiento- haciendo un gesto señalo un pequeño plato con dulces. - ¿Te gustaría un caramelo de limón?

-No, gracias profesor.- replico Remus mientras tomaba asiento.

-Me alegro de verte Remus. Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos.-

-Sobre eso profesor, deseo disculparme. No fue justo de mi parte el culparlo por lo que paso con Harry.-

-Te aseguro mi joven amigo que no puedes culparme por ese trágico accidente más de lo que yo lo hago.- Dijo Dumbledore seriamente. – Era mi responsabilidad el proteger a Harry y falle en hacerlo. Solo puedo esperar que mi error no traiga consecuencias terribles en el futuro.-

Remus mordisqueo su labio antes de seguir hablando. – Deseo hablar sobre eso también. He decidido que no importan los errores que se hayan cometido aun así es mi deber el ayudar a pelear de cualquier manera en que pueda.-

Dumbledore sonrió. – Me alegro de escuchar eso. De hecho, hay una tarea inmediata para la cual creo eres el mejor candidato. Entiendo que puede ser difícil para ti emocionalmente y quiero que te sientas libre de declinarla o de desistir en cualquier momento.-

-Gracias profesor. ¿Qué desea que haga?.-

-Como sabes Sirius Black ha sido liberado de Azkaban por tecnicismos. – explico Dumbledore. – Viendo hacia tras supongo que hemos debido de darle un juicio, pero aun así dudo que eso hubiese cambiado el veredicto. James mismo me dijo que planeaban utilizar a Sirius como su guardián secreto y realmente a quien más hubiesen elegido. – Remus quería levantarse y defender a su amigo, pero Sirius se lo había prohibido de manera tajante. Así que se forzó asentir tranquilamente.- No me siento cómodo teniendo a un mago tan peligroso libre. Por lo que sabemos podría estar en estos momentos buscando a Lord Voldemort para traerlo de vuelta.-

Remus pensó que lo más probable es que Sirius estuviera jugando Quidditch con Harry Potter en el jardín de alguna de las casas de su familia. Aunque en voz alta se limitó a decir. – Tendría sentido el colocar a una personas que se encargue de monitorear sus actividades.-

-Precisamente. ¿Y quién mejor que un viejo amigo?-

-¿Yo, profesor?- respondió Remus fingiendo sorpresa. - ¡Es imposible que yo pudiera hacer semejante cosa! El traiciono a james, Lily y a Harry, dudo seriamente que estemos en buenos términos el uno con el otro.-

-En todo caso, espero que puedas encontrar el coraje para ser amigo una vez más de Sirius Black. Vigilar sus movimientos, ver de quien es amigo, de esa manera podríamos saber la naturaleza de sus planes.-

Remus bajo la cabeza. – Si no hay nadie más, supongo que podría, por James y Lily.-

-Y por Harry.- le recordó Dumbledore.

-Y por Harry.- acordó Remus, mientras soltaba un suspiro. – Esta bien, lo voy hacer.-

-Gracias Remus.- dijo Dumbledore con una sonrisa benevolente. – Sé que vas hacer un trabajo excepcional.-

Remus se levantó, ansioso por salir de la oficina que sentía cada vez más pequeña. – Supongo que eso es todo profesor.-

Dumbledore levanto un dedo. – En realidad hay otro asunto que me gustaría conversar.-

Remus se sentó nuevamente con resignación. – Si-

Tengo una fuerte curiosidad en conocer más sobre Aries Black. He escuchado rumores de ciertas fuentes de que el niño podría tener un talento extraordinario y podría tener una desgraciada facilidad en las artes oscuras. Estoy seguro que dado su linaje esto no te sorprende.-

Remus negó con la cabeza. – Él es mitad Black y Mitad Malfoy. Dudo que pueda conseguir una combinación más dañina que esa.-

-Precisamente.- acordó Dumbledore. – Descubre lo que puedas sobre el chico. Todo lo que podamos aprender ahora puede ser de vital importancia en el futuro.-

-Voy hacer lo mejor que pueda.- respondió Remus asintiendo.

-Eso es todo lo que podemos hacer.- replico Dumbledore. –Tengo una última cosa que discutir contigo.- abrió una gaveta de su escritorio y saco una capa que tenía una textura fluida como el agua. Remus no pudo reprimir el jadeo de sorpresa.

-¿La capa invisible de James? Pensé que se había perdido.-

-James me la dejo poco antes de morir.- le explico Dumbledore. – Me entere de que los Potter te hicieron su heredero, en el caso de que algo le sucediera a Harry.-

-Si eso es correcto.-

Dumbledore le entrego la capa a Remus. – Me encantaría el poder quedármela, es un artículo fascinante. Sin embargo, pienso que es lo correcto que tú la tengas.- sonrió. – Además, podría ser útil en el caso de que necesitaras explorar la casa de la familia Black.-

-Gracias profesor.- dijo Remus sinceramente. – Voy hacer buen uso de ella.-


En la noche del Baile del Ministerio de Diciembre, Clytemnestra se tomó un largo tiempo en dejar a Harry listo. Lo vistió en un antiguo juego de túnicas de gala que había utilizado Pollux para su boda: eran de terciopelo azul, bordada con hilos de oro, adornada con diamantes y zafiro alrededor del cuello.

-Tía Clytemnestra ¿Tengo que usar estas túnicas?- se quejó Harry. –Deben pesar por lo menos una tonelada.-

Su tía se arrodillo y le acomodo la parte de atrás. -¿Qué es lo que tu padre siempre dice? Oh, si ya recuerdo. "Vigila la quejadera" que frase tan maravillosa. Levanta tus brazos.-

Harry se quejó de nuevo.- Tengo otras túnicas de gala. Unas que pesan mucho menos que estas.-

La Squib se levantó y coloco ambos manos en su cadera. – Pensé que te gustaría honorar a tu bisabuelo, utilizando algo que perteneció a él. Pero si no deseas hacerlo, estoy segura de que podemos conseguir otras túnicas. Por supuesto, eso requeriría más trabajo de mi parte y probablemente terminarías llegando tarde al ministerio…-

Harry bajo la mirada. – Lo siento tía Clytemnestra, voy a dejar de quejarme.-

-Que buen chico eres.- coloco los toques finales en su túnica y dio un paso atrás para admirar su trabajo. – Creo que estás listo. Corre y muéstraselas a tu tío, está en su estudio.-

Harry recorrió el camino hasta el estudio del Tío Marius, el viejo hombre estaba sentado en un sillón confortable con un libro en sus manos y su pipa favorita entre sus dientes. Harry toco a la puerta y el tío Marius levanto la mirada.

-¡Increíble!- exclamo cuando vio a Harry. - ¿Y quién es este guapo chico?-

-La tía Clytemnestra dijo que quería verme. – explico Harry.

-Y ella estaba en lo cierto.- replico el Squib. – Da una vuelta para verte mejor.-

Harry dio una vuelta y el tío Marius asintió aprobatoriamente. – Cada centímetro de ti se ve como el heredero de la casa Black. Estoy seguro que tú y tu padre tendrán una noche maravillosa.-

-¿Tu y la tía Clytemnestra no vienen?- pregunto Harry.

-Creo que es mejor que no vayamos.- dijo el tío Marius delicadamente. – Nuestras familias han sido muy amables en el pasado, dejándonos regresar a la familia y todo eso. Y no nos haría ningún bien el hacer las cosas más complicadas para ellos.-

-Porque son Squibs.- dijo Harry débilmente.-Eso no es justo.-

-¿Quién dijo que la vida era justa? Jugamos con la mano que nos tocó, eso lo único que podemos hacer pequeño.-

-Me gustaría que las cosas fueran diferentes.-

-Se cuidadoso con lo que deseas.- le dijo su tío severamente. –Piénsalo, si tu tía y yo fuéramos aceptados sin problemas en el mundo mágico, nunca hubiésemos ido con los Dursleys esa noche y tú estarías encerrado en el armario debajo de las escaleras en estos momentos, en vez de estar preparándote para asistir al Baile en el ministerio.-

Harry sonrió. – Tienes un talento en poner las cosas en perspectiva tío Marius.-

-Años de escuela Muggle hacen eso en uno.- le respondió el tío Marius.- Ahora corre y ten una buena noche. No te preocupes por tu tía o por mí, fuimos invitados al palacio de Buckingham mañana.-

Harry se alejó del estudio de su tío y se dirigió hacia el salón, donde la Tía Cassiopeia estaba esperando, vestida en túnicas negras y sobrias, su cabello como siempre recogido en un rígido moño. Harry pensó que ella se veía más como si fuera a un funeral que aun baile, pero conociendo a su tía estaba seguro de que ella se sentiría más alegre y relajada en un funeral, en especial si era en honor a una de las muchas personas que ella detestaba. La vieja bruja reviso minuciosamente el atuendo de Harry mientras se acercaba.

-La Squib sabe cómo hacer sus cosas, le concedo eso.- fue su único comentario.

Esperaron ahí por unos cinco minutos antes de que ella empezara a golpetear con su pie de manera impaciente.

-¿Donde esta ese padre tuyo?- chasqueo como si Harry estuviera cometiendo un error. – Si nos hace llegar tarde juro por Merlín que lo voy a cruciar en cada centímetro de su cuerpo hasta el resto de su vida.-

Harry hizo una nota mental de que el amenazar a alguien con la maldición Cruciatus, se volvía extraordinariamente inefectivo después de la enésima vez que uno lo hacía sin llegar a llevarlo a cabo.

-¿No has escuchado sobre llegar a la puntualmente tarde? Tía Cassie.- saludo Sirius mientras entraba magistralmente al salón. Llevaba un conjunto de túnicas de tela de oro con adornos de terciopelo rojo y rubíes.

La tía Cassie resoplo. – Pareces un anuncio andante del equipo de Quidditch de Gryffindor.-

-¿Cómo lo adivinaste?- replico Sirius con los ojos abiertos. – Me tomo siglos el lograr que todo quedara de manera correcta.-

La vieja bruja volteo los ojos. – Creíste que me podrías engañar.- replico. – Pero sé que de hecho esas túnicas fueron un regalo para Pollux del Ministro de Magia Marroquí.-

Su sobrino sonrió deslumbrantemente. – Me atrapaste. ¿Partimos?-

Los magos y la bruja se acercaron a la chimenea y partieron vía polvos Flu al Ministerio.


Daphne Greengrass estaba al lado de su amiga Pansy Parkinson viendo a los chicos mientras entraban al salón de baile del ministerio.

-Ese es Vincent Crabbe- dijo Pansy, refiriéndose a un chico grueso. – Una familia decente, por supuesto, pero él es un poco estúpido.-

Daphne suspiro. - ¿Podría haber por lo menos un mago en Gran Bretaña que no sea un endogámico?-

Pansy sonrió. – Ese no es un comentario muy amable que digamos.-

-Lo siento, Dos entonces.-

Pansy se rió un poco más.

Justo en ese momento una familia de tres entro al salón, todos rubios, con característica aristocráticas. –Oh, mira Daphne. ¿Acaso no es el un sueño?- dijo en tono soñador.

Daphne le dio una mirada al chico, quien tenía rasgo aristócratas. –No esta tan mal.- admitió.

-Ese es Draco Malfoy. Lo conocí dos años atrás mientras estaba de vacaciones con sus padres en España. Mi padre dice que su padre tiene mucha influencia en el ministerio.- arrastro a Daphne por la manos. –Vamos a saludarlo.-

Daphne siguió a su amiga resignadamente, fueron caminando hasta donde se encontraba Draco que había tomado posición cerca del ponche una vez que sus padres se habían separado para presentar sus respectivos saludos.

-Buenas Noches Draco.- susurro Pansy. – Es tan agradable verte de nuevo.-

Draco la miro por un momento antes de finalmente reconocerla. – Oh, Hola Pansy.-

-Daphne permíteme presentarte a Draco Malfoy.- dijo Pansy. – Draco esta es Daphne Greengrass.-

-Mucho gusto.- saludo Daphne tranquilamente.

-El placer es mío.- replico Draco. Sus ojoso divagando por el salón como si estuvieras buscando a una persona. - ¿Han visto a mi primo Aries Black?-

-Ohh, ¿No es ese el hijo de Sirius Black?- exclamo Pansy. - ¿En verdad viene hoy?-

-Eso espero.- respondió Draco, aun viendo alrededor. –El tío Sirius dijo que ambos venían.-

Daphne temblé un poco ante la manera casual en que Draco hablaba sobre el infame mago.

-¿Cómo es él, Draco?- pregunto Pansy entusiastamente. –Dicen que él fue uno de los seguidores más peligrosos del que no debe ser nombrado.-

Draco se rió. – El tío Sirius es cool. Es increíblemente divertido estar cerca de él, pero ciertamente no deseas estar cerca cuando esta de mal humor.- miro hacia la puerta y sonrió. – De hecho ahí está él, tan discreto como siempre.-

Ambas chicas se dieron la vuelta para ver a una bruja con cara estricta, vestida con una túnica negra, entrando detrás de ella dos magos en túnicas opulentas que sin duda eran padre e hijo. El mayor tenia cabello algo largo y una prolija barba. Daphne estaba segura que cuando era joven debe haber sido sumamente atractivo, pero ahora estaba demasiado delgado y su mirada cargaba cierto embrujamiento peligroso. En lo personal a ella no le atraía en lo más mínimo pasar tiempo con un mago como ese, sin importar que Draco dijera que era "Cool".

-¡Mira esas túnicas!- exclamo Pansy. – Deben haber costado miles de Galeones. ¡Y las túnicas del chico también! Lo que yo daría por tener túnicas así.-

Pero Daphne no estaba pensando en las túnicas del chico, sus ojos estaban fijos en el rostro del Joven Black. Aries Black lleva sus insolentes túnicas como si fueran nada, de manera casual, como si fueran tan solo un deber que tenía que cumplir. Sus brillantes ojos azules brillaban con picardía y el chico caminaba con la misma confianza de su padre, de quien sabe que el mundo está a sus pies.

-Él es espectacular.- se encontró diciendo en voz alta. Se sonrojo un poco una vez que se dio cuenta de lo que había dicho.

-¿Quién, el tío Sirius?- pregunto incrédulo Draco.

-No tontito.- le respondió Pansy en voz soñadora. – Tu primo.-

Draco resoplo. -¿Aries?-

-¡Oh, Merlín!- grito Pansy. – Viene hacia acá.-

Era verdad, Aries Black se había alejado de su padre y estaba caminando hacia donde estaba Draco.

-Buenas Noches Draco.- saludo con un pronunciado acento formal de clase alta. Daphne se preguntó si había tomado lecciones para sonar así. Se volvió hacia las chicas y sonrió. – Creo que no he tenido el placer de conocer a estas encantadoras jóvenes.-

-Daphne, Pansy, este es mi Primo Aries Black.- dijo Draco. – Aries estas son Daphne Greengrass y Pansy Parkinson.-

Aries agacho la cabeza a modo de saludo. – Me siento honorado de poder conocerlas.-

-Igualmente.- murmuro Daphne, la orquesta pasó a tocar un vals, Draco y Aries intercambiaron una mirada, parecía que se estaban comunicando de manera silenciosa, finalmente Aries asintió con la cabeza y se acercó hacia Daphne extendiendo la mano en señal de invitación.

-¿Me podría conceder este baile Señorita Greengrass?- le pregunto.

Daphne asintió y coloco su mano sobre la de él, fueron hasta la pista de baile y Aries comenzó a bailar. No tenía ni de casualidad la habilidad de su padre, que estaba en esos momentos danzando elegantemente alrededor del salón con una bruja morena que Daphne no reconocía, pero Aries logro hacerlo bastante bien y Daphne se descubrió disfrutando el baile.

-Así que Señorita Greengrass, ¿Supongo que está comenzando en Hogwarts el año que viene?-

-Correcto.- replico. – Estoy esperando con ansias.-

-¿A qué casa cree que va a ir?- le pregunto él.

-Slytherin es la más probable.- respondió Daphne. – Toda mi familia a ha estado en Slytherin.-

-Igual que la mía.- replico Aries. – Excepto por mi papa, él estuvo en Gryffindor.-

Ella levanto una ceja. - ¿De verdad?-

-¿Te parece eso una sorpresa?-

-Un poco.- admito Daphne.

Aries se rió. –Papa tiene un carácter muy atrevido. No le gusta mucho el deslizarse en la sombras aunque si es necesario lo hace.-

-Eso no suena mucho como el Sirius Black del que todos hablan.- la chica se sonrojo. – Discúlpame, no he debido haber dicho eso.-

-¿Por qué no? Es verdad, ¿No es cierto?- dijo Aries con una sonrisa. – Dime, ¿Cómo es este Sirius Black del que todos hablan?-

Daphne se tomó un momento para responder. – Dicen que él fue uno de los grandes seguidores de tu sabes quién. Dicen que engaño a sus amigos por años para después traicionarlos.-

Aries sonrió.- Eso solo te demuestra que tan bien todos los demás "conocen" a mi papá. Un montón de idiotas.-

-Mi padre dice que el profesor Dumbledore…-

-Por favor no menciones a ese tonto amante de Muggles en mi presencia Señorita Greengrass. – respondió Aries fríamente haciendo por primera vez sentir algo incomoda a Daphne.

-Lo siento.- replico la chica y siguieron bailando sin hablar por un tiempo. Daphne tomo una respiración profunda. – Dígame Señor Black. ¿Quién es el real Sirius Black el que nadie conoce?-

Aries sonrió. – Mi papá es el mejor padre del mundo. Nada lo atemoriza y es leal a sus amigos sin importar nada. Tiene un gran sentido del humor y ama llevarnos a Draco y a mí, a diferentes tipos de aventuras. Pero no deseas molestarlo, pero tampoco es estricto. Solo tienes que seguir sus reglas.-

-¿Y tiene muchas reglas?-

Aries negó. – Solo cinco.-

-¿Tan pocas?- Daphne estaba sorprendida. Su familia tenía muchas más reglas. -¿Cuáles son?-

-La primera es la que más seguido utiliza: "Nada de quejadera". Papá no soporta el escuchar a personas que se quejan, en especial cuando sus voces se ponen todas agudas y nasales.-

Daphne se rió. – No hubiese pensado que esa fuera la más importante.-

-Están ordenadas según se le fueron ocurriendo cuando él estaba en la escuela.- le explico Aries. – La segunda es: "Si el sol aún no se ha levantado, tampoco lo hará Sirius". Nunca olvides esa, porque si no las consecuencias podrían ser terribles. Draco se encontró en problemas durante el verano por esa, él es una de esas personas que se levanta temprano.-

-¿Cuál es la siguiente?- pregunto la chica con una sonrisa.

-"Nunca le mientas a Sirius". Esa es probablemente la más importante, si tomas prestado algo de él y lo pierdes es mejor que se lo digas. De todas formas lo va a descubrir y si has mentido el infierno te parecerá una maldición agradable.-

Daphne se sonrojo. - ¿No le importa que maldigas?-

Aries la miro sin comprender. -¿Disculpa?-

-Dijiste una palabra inadecuada.- le explico ella.

-Disculpa.- murmuro Aries un poco avergonzado. – A la tía Narcisa tampoco le gusta. Debería haber sido más cuidadoso al frente de una joven.-

-No me importa.- dijo Daphne rápidamente. – Es solo que mis padres son muy estrictos en cosas como esas y me sorprendió que al Señor Black no le importara.-

-¿Papa?- Aries se rio. – No, para nada. De hecho él es una mala influencia en ese sentido.-

Daphne lo acompaño en la risa, por alguna razón encontraba sumamente entretenido el imaginarse a un mago como Sirius Black maldiciendo. - ¿Y cuál es la cuarta regla?- pregunto.

-"Sirius locutus est, causa finita est"-

La chica rodó los ojos. – Sirius ha hablado, el caso está cerrado.-

-Papá dice que esa es la regla que cubre a todas las demás. – dijo Aries. – El odia si sigues discutiendo una vez que él ya ha tomado una decisión.-

Daphne arrugo el entrecejo. – Pensé que habías dicho que estas reglas se le ocurrieron cuando él estaba en la escuela-

-Y así fue.-

-¿Y sus amigos no tuvieron objeciones a esa?-

Aries se rio. –Por supuesto que tuvieron objeciones. El mejor amigo de mi papa, mi padrino James Potter tenía sus propio juego de reglas y una de ellas era exactamente la misma solo que con "James" en vez de "Sirius". Aun ahorita mi papá siempre está discutiendo con el retrato de James sobre quien tiene la última palabra.-

-¿Cuál es la quinta regla?- pregunto Daphne.

-Probieren geht über Studieren.- replico Aries con una sonrisa.

-¿Disculpa?-

Aries se rió nuevamente. – Es alemán, significa "Intentar es mejor que estudiar" Papá dice que esa es su filosofía en la vida.-

Daphne negó con la cabeza. – Bueno ciertamente parece que el Sirius Black que tú conoces no tiene que ver mucho con el Sirius Black del que todo el mundo habla.-

La música llego a su fin y ellos pararon de bailar, Aries la escolto de nuevo hasta la mesa.

-Ha sido un placer el bailar con usted Señorita Greengrass.- dijo con una ligera reverencia. –Espero tener el honor de repetirlo de nuevo en alguna oportunidad.-

Daphne se sentó en la mesa viendo fascinada como el chico se alejó para hablar con la bruja con quien su padre había estado bailando. Finalmente Pansy regreso de donde ella había estado bailando con Draco.

-Dime.- dijo entusiasmadamente. - ¿Cómo es él?-

-Interesante.- Daphne replico con una sonrisa. – Y no se ve como un endogámico.-

-Por supuesto.- se rio Pansy. – Mi madre dice que es igual que con los caballos. Todo depende de la calidad de con quien uno se esté reproduciendo.-