Decepción

Albus le miraba con ojos vidriosos, excitados. Estaba sentado encima de la cama, y se quitaba la túnica con aire divertido y decidido. Después de sonreír, empezó a desabrocharse lentamente los botones con sensualidad.

-Mírame- dijo, con voz ronca. Luego de desabrocharse la camisa caminó con pasos lentos , pequeños y serpenteantes.

A Scorpius nunca le pareció la habitación más pequeña, o las camas tan sugerentes y cómodas. Pensó en las sábanas verdes y gruesas (estaban en invierno) que pronto acabarían en el suelo. Y en lo mucho que podrían disfrutar.

-Scor, ¡Me ha salido un pelo! ¡Mira! Guau…