Disclaimer: Hola a todas otra vez, aquí me tienen con otra nueva historia de nuestra pareja favorita Candy y Albert. Por supuesto que todos los personajes de Candy pertenecen a sus autoras originales Mizuki e Igarashi. Solo los tome un ratito prestado para esta nueva historia de amor.

Aclaración: Los personajes de esta historia son (OoC).

Espero que les guste


Un demonio con cara de ángel

Por

The Ladycat69

Capitulo 1

En la prestigiosa mansión Andrew. El heredero de la millonaria fortuna se dirigía a paso ligero por las escaleras. En donde alguna una vez en su vida había sido feliz. Caminaba por los enormes pasillos con tan elegancia, siempre seguro de sí mismo. Su gabardina negra se movía con su caminar, dando apariencia de misterio. Un ángel, era lo que parecía, con su largo cabello rubio dorado, sus ojos azul zafiro, piel bronceada, bastante alto, atlético, de buen porte.

A sus 29 años era un hombre endemoniadamente poderoso y atractivo. Era deseado por muchas mujeres y envidiado por los hombres. En realidad era considerado uno de los Casanova más seductores. No había mujer que se le resistiera a sus encantos, ni a su seducción, ni hombre que fuera rival para él. Tomaba lo que quería, cuando lo quería. Muchas habían tratado de conquistarlo o enredarlo, pero Albert era cuidadoso, malicioso y desconfiado con las mujeres. No importaba con cuantas mujeres se acostara, ninguna había llegado al pedazo de hielo que tenia por corazón.

Albert William Andrew era la tentación que cualquier mujer desearía tener en su cama. Una tentación peligrosa. Era un hombre temerario, arrogante, soberbio, altivo, posesivo y dominante. Era el tipo de hombre que podía ser despiadado si deseaba. Si ese hombre con cara de ángel, era el mismo demonio en persona.

Llego hasta la enorme puerta de roble, tocando suavemente. Lo que nunca imagino que al cruzar esa puerta, estaría trazando su destino. Donde más tarde nacería la más exquisita obsesión por una mujer, que lo llevaría a la locura. A unos sentimientos antes desconocidos. Al deseo de poseer a cualquier costo.

-Tía Abuela como se encuentra—pregunto el rubio parado en la puerta de la habitación.

Lady Elroy era la hermana menor de su abuelo y tía de su padre. Era una mujer amargada, prejuiciosa y controladora. Se rumoraba que solo había amado a un hombre en su vida. Pero que este la dejo plantada, para casarse con otra mujer. Por el cual nunca se caso. Llenando su alma del más puro odio.

-Albert mi niño hermoso, que bueno que viniste…deseaba hablar contigo…ven acércate—la anciana hizo un gesto con la mano, para que se sentara cerca de ella.

-Aquí estoy…le sucede algo—dijo el joven dándole un beso en la frente.

-No mi niño…aunque ya sabes mi corazón está cansado. Pero dime como van las cosas…no he sabido nada de aquel asunto…lo has olvidado…has olvidado tu promesa—

-Por supuesto que no…nunca…pagaran lo que hicieron—

-Me alegro…por qué no debes olvidar, lo que esa familia le hizo a tu hermana…oh mi dulce Angélica tan inocente…porque se tuvo que enamorar de ese demonio de Damián White…el malnacido la sedujo, la embrujo hasta la locura…para después de usarla, se casara con otra…eso llevo a tu hermana a la locura. Suicidándose. Aunque White se haya muerto…hay que continuar…solo espero que se esté pudriendo en el infierno—Albert sentía la rabia creciendo en su alma. Aunque era un niño cuando eso pasó, recordaba la forma en que había muerto su hermana.

-Descuide Tía Abuela…pagaran en carne propia…se lo juro—el rubio decía apretando fuertemente sus puños.

-Toda esta saliendo como lo paneado…dime que esta arruinada-

-Todo está saliendo como lo planeamos…ahora esta arruinada, ningún banco la ayudara…dentro de 6 meses Penélope White estará en la calle—dijo con una maliciosa sonrisa.

-Ten cuidado con ella y con esas mocosas…parecen ángeles, pero son manipuladoras…brujas—

-Descuide Tía…no hay nada que yo pueda desear de alguna de ellas—dijo con una sonrisa, sin saber que con esas últimas palabras, trazo su destino.

Una vez que su sobrino saliera de la habitación, dejándola sola. Comenzó a reírse, todo estaba saliendo de acuerdo a sus planes. Había estado años elaborando su venganza. Ahora solo era cuestión de tiempo para ver a Penélope White destruida.

-Falta poco maldita bruja, para que pagues lo que me hiciste sufrir…disfrutare verte en la miseria Penélope, de donde nunca debiste haber salido—dijo soltando una carcajada.

Un avión que venía desde Washington, había aterrizado al fin en el Aeropuerto Internacional Cincinnati Kentucky. Una hermosa mujer de cabellos rubios rizados, ojos verde esmeralda, de piel tan blanca como la leche, con una figura de diosa. Recogía su equipaje.

Candy White había llegado a Kentucky. A sus cortos 20 años era trabajadora y responsable. Nunca quiso marcharse de la granja, pero a petición de su abuela, acepto la beca de enfermera para a estudiar en otro estado.

Candy era la mayor de tres hermanas. Siempre se preocupo por su familia, enviando sin falta, mes tras mes, casi todo su sueldo para sus seres amados. Era amable, servicial, atenta, cariñosa, de sonrisa tierna y contagiosa. A pesar de su delicadeza, era de carácter rebelde e indomable. Así era Candy, libre como viento y peligrosa como el mar.

Caminando con paso seguro entre la gente, buscaba con la mirada a su familia. En una esquina mirando hacia todos lados, una joven de cabellos negro, arreglaba sus anteojos por quinta vez, tratando de ver entre las personas a su hermana.

-¡Patty!—grito una joven rubia sacudiendo su mano saludándola entre la multitud.

-¡Candy!—grito de igual forma su hermana, corriendo entre las personas, llego abrazándola…-Candy qué bueno que ya estás aquí—dijo derramando unas lagrimas.

-Patty donde esta abuela Pony y Annie, porque no vinieron—dijo mirando a todos lados.

-Hay Candy…la abuela no está bien de salud…por eso Annie se quedo con ella…Candy han pasado tantas cosas en estos meses—dijo llorando.

-Cálmate Patty, vamos me cuentas camino a casa—ambas hermanas salieron del aeropuerto, hacia la vieja camioneta.

En el camino Patty le conto los problemas que tenían con la granja. A pesar que ella trabaja y ella mandara todo el dinero que podía, la deuda era inmensa. El banco que siempre les había prestamos por años, ahora les negaba. La extraña aparición de un tal Andrew, que le había prestado el dinero. Donde la abuela firmo un contrato poniendo la granja como garantía. Como los girasoles murieron misteriosamente, perdiendo la cosecha. Ahora estaban a punto de perder la granja en unos meses. Como eso había hecho que la salud de su abuela se deteriorara. Aquello último hizo enojar a la rubia. Así continuaron todo el camino. Así fue como Patty en cuestión de minutos le había resumido todo lo que había pasado en los pasados meses.

Dos horas más tardes. Candy respiraba aquel fresco aroma de campo. Mientras observaba los caballos que había en los alrededores. Habían llegado a los predios vecinos, faltando poco para llegar a su hogar. La joven sonrió con nostalgia al recordar cómo sus hermanas y ella corrían por todos esos terrenos de la mano de sus padres. Estaba tan metida en sus pensamientos, que ni noto cuando llegaron a la granja.

-Llegamos Candy…la abuela Pony se pondrá feliz—sacándola de aquellos hermosos recuerdos. La rubia sonrió al ver que nada había cambiado, todo estaba como siempre lo recordaba. Ahí estaba de vuelta en la "Granja Girasol". Pero su sonrisa se fue de sus labios, al ver donde debían estar sembrados los hermosos girasoles, no había nada hermoso. Aquello no podía ser cierto, todo estaba seco y destruido. La cosecha se había perdido. Se había arruinado.

-Patty que paso aquí…como paso todo esto—dijo la rubia con un nudo en la garganta, por primera vez en muchos años, veía como se había arruinado la cosecha. Todo el trabajo de su abuela se había ido al pozo.

-No sabemos…casi estaba lista…solo se murieron de la noche a la mañana—dijo la joven con lagrimas.

-Porque no me escribiste sobre esto…hubiera venido antes—

-Porque todo estaba bien Candy…solo sucedió… ¿perderemos la granja Candy?...nos iremos a la calle—pregunto su hermana con un hilo de voz.

-No digas eso…la abuela Pony no va a perder Patty…encontrare una solución para salvar la granja…ya verás, estaremos bien—Patty se abrazo a su hermana…-Por ahora necesito saber que paso-

-¡CANDY!—gritaba una joven desde el pórtico de la casa. Ahí estaba su pequeña hermana Annie, que corrió hacia ella abrazándola con fuerza.

-Hola Annie linda…donde está la abuela Pony… ¿está bien?—dijo sonriéndole a su hermana. Pero antes de que ella pronunciar alguna palabra.

-Candy mi niña…qué bueno que ya estás aquí—ahí estaba su abuela adorada. La rubia corrió hacia los brazos abiertos de su abuela.

-Si abuela Pony, ya estoy aquí…estoy en casa—dijo la rubia entre los brazos de la anciana. Mientras las lagrimas bajaban por sus mejillas.

Hasta aquí el primer capitulo

Espero que les haya gustado…quise cambiar algo el carácter de Albert. Espero que mientras vaya surgiendo la trama lo amen o lo odien.

No olviden dejan comentarios

Abrazos

Ladycat