Bueno aquí esta la segunda parte (:

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Los días pasaron y en el instituto InuYasha caminaba por los pasillos. Notaba como muchos de sus compañeros lo miraban y se reían a sus espaldas, se sentía realmente solo. Intentando no escuchar nada apresuro el paso y se encontró con Kikyou que salía de clases. El solo la ignoro aun seguía enojado. Kikyou intento seguirlo pero Naraku la detuvo.

-Gente como él no pertenece a nuestro mundo Kikyou-dijo Naraku con fingida lastima. Kikyou solo lo miro y siguió caminando junto con sus amigas.

Kikyou muchas veces le mando e-mails a InuYasha queriendo hablar con él pero el joven platinado nunca le respondió, hasta que uno de los e-mails decía "yo te pregunte y me lo negaste, solo recuerda eso". InuYasha al leer eso se sintió horriblemente mal, si tan solo hubiera sido sincero con ella jamás lo hubieran humillado

En el restaurant InuYasha no tenía los ánimos de siempre. Estaba limpiando el piso y cuando intento levantarse se resbalo y cayó al piso. El solo se los quito para arrodillarse de nuevo y seguir limpiando.

-InuYasha, ¿Qué haces? –pregunto Miroku acercándose a él.

-Limpio el piso –dijo como si fuera lo más obvio.

-Vamos levántate –dijo Miroku tomándolo del brazo- me refiero ¿a qué haces con tu vida?

-Soy camarero, hago los que hacen los camareros Miroku.

-¿Qué te ocurre InuYasha? –Dijo preocupado Miroku- ¿no ves que tienes suerte?, porque tienes una familia que te quiere, confiamos en ti y tú debes confiar en ti mismo.

En ese momento entraron Sesshoumaru y Kouga azotando la puerta como de costumbre y uno de los adornos de Takemaru de callo de la pared rasgando el papel tapiz. InuYasha se volteo rápidamente y al mirar la pared se quedo pálido. En ella estaban escritas las palabras que hacía mucho tiempo no escuchaba.

"No por miedo a errar vas a dejar de jugar"

-Padre, InuYasha acaba de arruinar tu pared –dijo Sesshoumaru.

-¿Cómo? –Dijo Takemaru mirando a la pared- si tienes razón, bueno, te lo descontare de tu paga y tapa esas estúpidas palabras.

Todos los presentes miraron silenciosamente. Esto ya se estaba poniendo mal, InuYasha lo miro y solo susurro: No por miedo a errar vas a dejar de jugar.

-Voy a comprar un masaje ador nuevo, vamos chicos-dijo refiriéndose a Kouga y Sesshoumaru- necesito que podes el jardín hoy.

-No –respondió InuYasha fríamente. Todos lo miraron sorprendido pero a la vez alegres.

-¿Qué dijiste? –dijo Takemaru volteándose incrédulo.

-Ya me oíste, renuncio. Renuncio a tu familia, renuncio a este trabajo y me voy a ir de la casa –dijo InuYasha decidido.

-¿Enserio? ¿Y a donde se supone que vas a vivir? –dijo Takemaru riéndose. InuYasha se quedo callado, ciertamente no lo había pensando.

-Conmigo –dijo Miroku acercándose a InuYasha.

-No puedes liberarte de mi tan fácil –dijo Takemaru enojado.

-¿Sabes algo? Puedes hacerle cosas al restaurant de mi madre, puedes derrochar el dinero en lo que quieras pero ya no vas a arruinarme la vida –dijo InuYasha firme mientras pasaba junto a Takemaru y se dirigía a la puerta.

-Espera InuYasha- dijo Miroku comenzando a avanzar.

-Un paso más y de despido- dijo Takemaru deteniéndolo.

-¡Oh! Eso no será necesario, porque yo también renuncio, la única razón porque lo aguante todos estos años fue por ese chico-dijo Miroku señalando a InuYasha –pero ya que se ha liberado de ti no tengo nada que hacer en este lugar- termino la frase para luego irse con él.

-¿Saben qué? ¡Yo también renuncio! –dijo Sango rompiendo la libreta y dejándola caer al suelo- Miroku mi amor espérame.

-Yo también renuncio –dijo Jakotsu saliendo de la cocina. Así todos los presentes abandonaron el restaurant dejando solo a Takemaru y sus hijos.

En la casa de Miroku. InuYasha sacaba su ropa de una caja mientras que Miroku y Sango le acomodaban la sala para que durmiera.

-Lamento que se hayan quedado sin trabajo por mi culpa –dijo InuYasha cerrando la caja.

-No te preocupes por eso –dijo Sango sonriendo- ya encontraremos otro trabajo.

-Sango tiene razón –dijo Miroku tranquilamente- además ya Takemaru me tenía arto.

-aun no entiendo porque nunca le mostraste tu fuerte carácter –dijo InuYasha viendo a Miroku.

-Porque yo sabia que tu si lo arias –dijo Miroku terminando de acomodar el sofá.

-¿Seguros que puedo quedarme? –pregunto InuYasha algo nervioso.

-¡Claro! No dejaríamos que fueras a ninguna parte –dijo Sango dulcemente.

-Gracias chicos –dijo InuYasha con una sonrisa mientras se sentaba en un sillón – hace tiempo que no me sentía en casa.

- Vivías con la familia Addams –dijo Sango riendo- es imposible que te sintieras como en casa.

-Sango tiene razón –dijo Miroku riendo también.

-Chicos…Necesito hacer algo esta noche, voy a llegar tarde no me esperen –dijo InuYasha de repente, Sango y Miroku lo vieron sorprendidos pero luego sonrieron.

En el instituto todos hacían un alboroto por las olimpiadas que se llevaría a cabo. En el vestuario de las chicas InuYasha caminaba rápidamente buscando a Kikyou ocultando su sonrojo aunque no le importaban los comentarios de las chicas que lo miraban sorprendidas. Por fin encontró a Kikyou, esta hablaba con Kagura pero cuando esta lo vio acercarse le dijo a su amiga que volteara.

-InuYasha –dijo sorprendida Kikyou al verlo y se levanto de donde estaba sentada.

-¿Querías hablar conmigo, no? –dijo InuYasha fríamente.

-Sí, escúchame se que crees que soy una…

-¿Cobarde? ¿Falsa? –dijo InuYasha interrumpiéndola.

-Bueno, escúchame.

-No, tu escúchame-dijo InuYasha cortante – resultaste ser exactamente lo que pensaba una hipócrita niña consentida. Yo nunca he fingido ser alguien más, siempre he sido así y fue a mí al que todos humillaron y tú ni siquiera hiciste nada para defenderme o mejor dicho defendernos.

Todas se quedaron calladas al escuchar esto, Kikyou no sabía que decirle quería hablar con él pero ahora no sabía que decirle.

-Mira, no vine aquí para gritarte. Solo quería decirte que se lo que es tener miedo de demostrar quién eres, yo lo tenía pero ya no. ¿No fuiste tú la que me dijo que no me dejara someter? Mírate tú no quieres esto y aun así lo haces ¿Sabes Kikyou? Ya no me importa lo que piensen de mi porque yo creo en mí mismo y sé que las cosas van a estar bien –dijo InuYasha tranquilamente- y aunque no tenga familia, trabajo ni dinero para la universidad eres tu quien me da lástima…

-Oye, se acabo el tiempo. Faltan cinco minutos –dijo Ayame entrando por detrás.

-¡Ya voy! –dijo Kikyou desesperada.

-Yo se que la persona que me mando esos e-mails esta dentro de ti, esa chica valiente, soñadora, fuerte, de la Kikyou que yo me enamore no de esta que se deja manipular por todos y que no quiere decir lo que de verdad quiere, pero yo no puedo esperarte. Porque esperarte seria como esperar que llueva en esta sequia….inútil y decepcionante –dijo InuYasha con algo de tristeza, luego se voltio y salió de los vestidores.

Todas las chicas se quedaron calladas pero muy sorprendidas por las agallas que tenía ese chico. Kikyou se sentía mal, era la segunda vez que lo dejaba irse sin hacer nada. InuYasha tenia razón estaba comportándose como una cobarde.

-Muy bien, es hora-dijo Ayame y las chicas empezaron a cambiarse. Kikyou desesperada se recargo de uno de los casilleros.

Al salir de los vestidores InuYasha dio un suspiro, no sabía de donde había sacado esa fuerza. Comenzó a caminar por el pasillo cuando se encontró con Kagome.

-¡InuYasha!

-Kagome, ¿Qué estás haciendo aquí? –pregunto InuYasha sorprendido.

-Sango y Miroku me dijeron donde podrías estar y pensé que necesitabas a una amiga –dijo Kagome abrazándolo- cielos, estoy orgullosa de ti, enfrentaste a tu padrastro y a Kikyou en un solo día ¿Cómo te sientes?

-Te lo diré cuando recupere el aliando- dijo el platinado- Hagamos algo juntos.

-En realidad, estaba pensando en ir a las olimpiadas, pero entenderé si tú no quieres ir –dijo Kagome con una mano en la nuca.

-No, está bien. Voy a ir –dijo InuYasha decidido.

-¿Enserio? –pregunto Kagome algo incrédula.

-Claro, puedo soportarlo –dijo el chico sonriendo- además si no voy, ¿Quién te explicara los movimientos?

Kagome solo rodo los ojos un instante para luego comenzar a caminar hacia la salida.

-Me gusta lo que te pusiste, ¿Qué personaje eres hoy? –pregunto InuYasha mientras caminaban.

-Ninguno, yo misma –dijo Kagome sonriendo.

-Es tu mejor imagen.

En las olimpiadas Naraku estaba con sus amigos viendo las olimpiadas.

-Les tengo una gran noticia chicos –dijo Naraku mientras sonreía triunfalmente.

-¿Qué pasa hermano? –pregunto Onigumo curioso.

-No es oficial, pero creo que Kikyou y yo vamos a volver –dijo Naraku feliz.

En ese momento llegaron las gimnastas para hacer sus mejores acrobacias, empezaron a calentar pero Kikyou no estaba muy concentrada.

-¡Kikyou! –la llamo Keiko, esa al verla se voltio- bueno hija, este es el importante, concéntrate y gana. Todos cuentan contigo.

En las gradas InuYasha se sentó junto con Kagome con la frente en alto. Podía soportarlo además Kagome quería ver las olimpiadas y no quería que por su culpa dejara de disfrutar lo que más le gustaba.

-¿Estas seguro de esto InuYasha? –pregunto Kagome preocupada.

-Si, créeme lo podre soportar –dijo InuYasha tranquilamente.

-Eso espero InuYasha…porque sabes que podemos hacer otra cosa –insistió Kagome.

-¡Tonta! Ya deja de preocuparte tanto –dijo InuYasha quejándose.

Las olimpiadas comenzaron, el tiempo paso muy lentamente para InuYasha pero no era tan malo después de todo perdía mas tiempo explicándole a Kagome que viendo las olimpiadas. Pero Kikyou no paso desapercibido a InuYasha en el momento en que lo vio perdió el equilibrio y se cayó de la viga de equilibrio quitándole puntos.

Faltaban solo 10 segundos para terminar, muchas chicas habían sido descalificadas. Solo quedaba una chica del sur del país y Kikyou cuando se estaban preparando para las siguientes acrobacias todos comenzaron a gritar el nombre de Kikyou.

-Esto no es lo que Kikyou quiere –dijo InuYasha decepcionado.

-¿Enserio? InuYasha esa niña superficial es la mejor –dijo Kagome sorprendida.

-Lo es, porque la obligan –dijo InuYasha suspirando- Kagome se que dije que lo soportaría pero creo que no, me voy de aquí –dijo InuYasha parándose de su asiento.

-Está bien InuYasha –dijo Kagome comprensiva- yo te diré como termina.

-Gracias –dijo el platinado para comenzar a caminar entre la gente.

En el campo Kikyou estaba a punto de hacer su más maravillosa acrobacia que le había enseñado Kagura antes del torneo, Keiko y la entrenadora le daban ánimos desde afuera, Kikyou empezó a ver todo a su alrededor y vio como InuYasha se estaba yendo de las gradas, sonrió para luego bajarse de la viga de equilibrio y salir del lugar.

¿Qué sucede? –dijo Keiko enfurecida mientras la tomaba del brazo.

-¡Me largo! –le dijo Kikyou fríamente.

-¿Qué haces? Echaras a perder tu sueño

-No, mama. Mas bien el tuyo –dijo Kikyou con una media sonrisa- entre a la universidad y voy a ser doctora te guste o no –la pelinegra se zafó del agarre de su mama, se acerco a Kagura que estaba en las gradas y le dijo- Es tu torneo, ve y gana.

Kagura solo sonrió y se dirigió hacia el campo mientras Kikyou comenzó a correr hacia las gradas, Keiko y Naraku le gritaban que regresara. Kikyou llego a las escaleras de las gradas al mismo tiempo que InuYasha, solo que él estaba más arriba. Kikyou subió rápidamente hasta llegar donde estaba el, InuYasha la miro sorprendido.

-Kikyou ¿Qué estás haciendo? –pregunto InuYasha confundido al ver a la chica más popular frente a él y no en el campo.

-Algo que debí hacer hace mucho tiempo.

Lo siguiente fue mejor de lo que él podría haber esperado. Ella se acerco hasta sus labios y lo besó, el se sorprendió y quedó atónito unos segundo. La estaba besando, no podía creerlo, inmediatamente se dispuso a corresponderle el beso. Pero Kikyou se separo de el al momento que sintió una gota de agua sobre su mejilla. Ambos miraron el cielo y vieron como se cubría de nubes negras mientras gotas de agua comenzaban a caer sobre ellos.

-Lamento haber esperado a que lloviera –dijo Kikyou acariciándole la mejilla.

-Está bien –dijo InuYasha mientras la volvía a besar. En ese instante Naraku los miraba muy enfadado mientras la lluvia aumentaba y en el campo Kagura hacia una excelente acrobacia a pesar de que la viga de equilibrio estaba mojada, eso le dio muchos puntos y por lo tanto fue la ganadora de las olimpiadas.

-No puedo creerlo –dijo Kagome con una sonrisa en los labios- el instituto es lo mejor

InuYasha y Kikyou se separaron un poco para sonreír cuando escucharon que Kagura había ganado, luego de unos segundos volvieron a besarse. InuYasha sostenía firmemente a Kikyou de la cintura mientras esta posaba sus manos por su cabello plateado profundizando el beso.

Ese día ganamos las olimpiadas. Pero lo que más recordare, es que conseguí a mi princesa y que me dio un buen resfriado, aunque después de eso todo se arreglo.

Después de las olimpiadas se ve a InuYasha guardando las cosas de su habitación en cajas para mudarse con ayuda de Kikyou.

-Lamento las condiciones –dijo InuYasha avergonzado, realmente no quería traer a Kikyou a su horrible ático pero esta le insistió.

-InuYasha no tienes porque avergonzarte –dijo Kikyou dulcemente- los que deberían sentir vergüenza es tu familia que te obligo a vivir aquí teniendo esta semejante casa.

-Bueno…tienes razón –dijo InuYasha mientras cerraba la ultima caja- creo que ya hemos recogido todo.

-Si, eso creo –dijo Kikyou viendo a todos lados, para fijarse en un libro- creo que te falto eso-señalo el libro.

-¡Oh! Sí, mi cuento de hadas –dijo InuYasha mientras levantaba el libro que había tirado días atrás y al hacerlo un sobre azul cae de él.

InuYasha extrañado levanta el papel para leerlo junto con Kikyou y una media sonrisa se forma en el rostro de ambos.

Mi madre tenía razón, el cuento de hadas contenía algo importante.

Los oficiales empiezan a secuestrar los autos de Takemaru, Sesshoumaru y Kouga. Takemaru sale de la casa corriendo histérico.

-¡Esperen! ¡Puedo pagar las multas! –dijo mientras corría con las manos llenas de dinero.

-En realidad, voy a vender tus autos para ir a la universidad-dijo InuYasha, Miroku estaba detrás de él cruzado de brazos y Kikyou tomando de la mano a InuYasha.

-¿De donde sacaste que puedes vender nuestros autos?-dijo Takemaru con cara de ofendido al igual que sus dos hijos.

-Son míos –dijo InuYasha sonriendo triunfante.

-Así es, son de el –dijo Miroku frunciendo el ceño. Detrás de el apareció un hombre alto de traje y se dirigió hacia Takemaru.

-Soy fiscal del distrito, ¿había visto alguna vez esto? –le pregunto mostrándole el papel que habían encontrado Kikyou e InuYasha.

-Jamás he visto eso-dijo Takemaru. El hombre negó con la cabeza.

-¿No firmo usted como testigo?-dijo el hombre mostrándole su propia firma.

-Yo nunca había visto el testamento oculto de mi esposa –dijo Takemaru serio. InuYasha, Miroku y Kikyou pusieron los ojos en blanco.

-Me temo que tendrá que acompañarme –dijo el fiscal- por que le queda una sanción de muchos dólares por todo esto.

-Creo que debieron haber sido más amables con InuYasha-dijo Kikyou fríamente.

Takemaru y sus hijos miraban enojados a InuYasha mientras los fiscales comenzaban a llevarse sus autos y a esposarlos para llevarlos a la comisaria.

En fin, según el testamento decía que la casa, el restaurante y todo lo demás me pertenecía a mí

Luego de eso Sesshoumaru y Kouga estaban dentro de dos botes de basura e InuYasha los vigilaba de cerca.

Resulta que mis hermanastros sabían donde había quedado mi carta de aceptación

Sesshoumaru salió donde estaba con fideos en la cabeza y del otro bote salió Kouga con un papel en la mano.

-¡La tengo!-grito Kouga pero en ese momento Jakotsu tiro a la basura un montón de pescado podrido haciendo que les callera encima.

El restaurant de mi madre recupero su vieja gloria y su antiguo nombre

Se ve la imagen del restaurant de la madre de InuYasha. Adentro se ve a Takemaru lavando los pisos con los incómodos patines.

Takemaru hizo un trato con el fiscal y está pagando su deuda con la sociedad en el restaurant, bajo el ojo vigilante de mi nuevo socio.

Miroku aparece detrás de Takemaru con una sonrisa en el rostro. Takemaru intenta pararse y cuando lo logra aparecen Sesshoumaru y Kouga chocando con él y los tres caen al suelo.

Mis hermanastros aprendieron a trabajar en equipo.

En la casa de Kikyou estaba Keiko sonriendo mientras la pelinegra le mostraba los folletos de la universidad donde asistiría para ser una gran doctora.

La madre de Kikyou entro en razón y olvido lo de las olimpiadas.

Ahora vemos a Kagome frente a un espejo con la cara llena de barros, toma una crema que tiene en frente. La imagen cambia y tiene la cara completamente hermosa.

Hasta las cosas le fueron bien a Kagome

-Todo es posible usando "Belive" –dijo mientras sostenía un tubo de crema. Ahora era actriz en un comercial.

Le dieron un comercial y además de tener un comercial también consiguió novio

Kagome estaba en medio de un grupo de gente que le aplaudía para luego ser agarrada por la cintura de su nuevo novio Hojo con una sonrisa en los labios.

Bueno, recuerden que si haces mal todo te va mal…Naraku recibió su merecido en un juego de futball donde se cayó y ahora no puede ser deportista nunca más.

Se ve a Naraku histérico gritándole al doctor que la tenia que competir en los juegos de futball porque ese era su sueño y lo único que lo mantenía popular.

Sango y Miroku se fueron de vacaciones a Miami, como su segunda luna de miel…Después de todo se lo merecían.

Se ve a Sango y a Miroku paseando por las playas de Miami sonrientes disfrutando de aquel soleado y fantástico día.

La ciudad de Kioto se vía clara y brillante, como solo se ve después de la tormenta

Se ve la gran ciudad de Kioto desde un mirador con una vista espectacular por toda la ciudad y los encantos de esta.

En cuanto a Kikyou y a mí, bueno al fin recupere mi celular. Ambos terminamos yendo a la universidad juntos y vivimos felices y comimos felices para siempre.

En un restaurant de lujo estaban InuYasha y Kikyou cenando maravillosos platos bajo la luz de la luna, velas y decoración con flores de campanilla.

-Esto es maravilloso –dijo Kikyou encantada- no tenias porque molestarte.

-Kikyou…por ti aria lo que sea –dijo InuYasha tiernamente- te quiero mucho

-Yo también te quiero –dijo Kikyou tomando sus manos y luego recordó algo – ¡Oh! Creo que esto te pertenece –término diciendo la pelinegra al momento que metía sus manos en su cartera y sacaba un celular.

-¡Mi celular! –dijo InuYasha sonriendo mientras tomaba el celular pero Kikyou no se lo dio tan fácilmente y riendo se fundieron en un beso tierno- gracias por guardarlo.

-No hay de que –dijo Kikyou al momento de separarse- te quiero tanto, sabía que hubiera sido una tonta si te perdía mi amado príncipe.

-Vamos Kikyou, no soy un príncipe –dijo InuYasha sonrojado.

-Claro que si eres mi príncipe –dijo Kikyou sonriendo mientras lo volvía a besar.

-Te amo Kikyou

-Yo también te amo InuYasha

FIN

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Bueno siento que el final me quedo simple ;3; pero espero te guste Mica (: nos vemos en los proximos fanfic que haga :DD te amo mucho amiga lenda 3 3