Este es el capítulo entero. Capítulo hecho para DEBILIDADES, historia mía. Para saber de qué habla, entren en DEBILIDADES.

RECUERDO 4

Después de aquella charla, Freezer me llevó a una habitación, me dijo que se encontraba cerca de la de Cell, y la verdad, es que no sabía si eso me hacía sentir más segura, lo único que sabía, o por lo menos, yo notaba, es que la felicidad estaba por caer. Fue así como mi primer día en… sea donde quisiese que estuviese, iba a comenzar.

Me desperté… no se cómo por que estaba súper cansada, y además, no tenía despertador, el caso, es que me había levantado a las 8:32, no sabía si había gente por los pasillos, ni salí, ya que… tenía hambre, mucha hambre, desde que llegué no había comido absolutamente nada, y mi estómago iba a desfallecer, ¿aquí se desayunaría?, yo diría que sí, ya que había bastantes humanos por aquí. Y por orden de mi estómago, salí de mi habitación, topándome con alguien a quién no me hacía mucha gracia ver.

─Ven conmigo si quieres comer algo. ─Si, era el Cell, humano… y lo prefería así. Pero había descubierto, que aquí, si que se desayunaba, y no dude un segundo antes de seguirle.

Cada vez me sorprendía más, ya que en el sitio donde me encontraba, era enorme, pasillos y más pasillos, puertas y espejos… por todos lados. Yo sólo me concentré en Cell, caminaba despacio, derecho y firme… absorto de todo lo que le rodeaba… o eso parecía.

Tardamos poco en llegar, era una sala, mesas por todos lados… y no se me paso por alto… que al entrar, todo el mundo se levantó… haciendo una reverencia… parecían sincronizados, por supuesto que le hacían la reverencia a Cell, pero no sabía que tuviese un cargo (si se le puede llamar de alguna forma) tan alto. Nada mas hacer la reverencia (con un simple asentimiento) todas las miradas pasaron a mí. Me entró un escalofrío, allí no había mucha gente… todos humanos… o por lo menos, lo parecían, pero todos me miraban… vi miradas de odio, tristeza, comprensión… pero sobre todo… envidia… aún sin saber por qué, por que claro… ¿Qué me podrían envidiar a mí?

Cell se paró, y yo por consiguiente, también.

─Siéntate allí, yo ahora vuelvo. ─me señaló una mesa en una esquina, parecía más elegante que las demás… la mesa era de unos tres metros cuadrados… más grande de lo normal. Y a los dos segundos de haberse ido Cell, yo, tragué seco, me acerqué lentamente a la mesa que me había señalado. Sentía que en algún momento, alguien saltaría sobre mí para hacerme daño, pero nada de eso ocurrió. Y al sentarme en una de las cinco sillas que allí había, me sentí muchísimo más aliviada, y entonces, suspiré.

Me centré más en mirar en donde me encontraba. Una sala bastante grande, mesas de diferente tamaño, pero ninguna superaba en la que estaba, iluminada por tres fluorescentes grandes de color azul, dándole a la sala un aspecto siniestro. La mayoría de las mesas estaban vacías, exceptuando cinco de las mesas, que estaban llenas, en total, 9 hombres, cinco en una mesa, y cuatro en la otra. Todos hombres, al parecer humanos, ninguno superaba los 30 años, y todos, sin excepción, me miraban. Tres de ellos me sonreían, los otros seis, me miraban indiferentes. También me fijé que ninguno tenía nada sobre las mesas, algunos estaban de brazos cruzados, ¿Será que esperan a alguien? Y efectivamente, eso era. Las puertas del "comedor" se abrieron, entró un hombre, bajito y calvo… delgado y fuerte… y detrás de él… venían todas las emociones juntas, magulladas… tristes, rabiosas, envidiosas… si… todas ellas… en fila de a dos. Niñas que no superaban los 16 años. Las más mayores, iban detrás, serias… al parecer tranquilas, pero con un toque de miedo en los ojos. Desde que había venido… ¿Dónde estaban todas esas niñas? Al entrar todas en la sala, algunas se me quedaban mirando, ¿sorprendidas? Si, esa era la palabra, a algunas se les desprendía la mandíbula, otras abrían los ojos. Claro, que siempre estaba ella, LA ENVIDIA, el general de todas aquellas sensaciones que se clavaban en mí. Me fije en las chicas, la mayoría ojerosas, ojos rojos, delgadas… parecían mal nutridas, y sucias, como si no se hubieran lavado en días. No eran muchas chicas, pude contar 18.

Detrás de las chicas, apareció Cell, miraba al frente, con esos ojos verdes intensos. Fue hacia donde se encontraban las mesas donde se sentaban los hombres, y se puso entre ellas, pero no sin antes, echarme una mirada para comprobar que estuviese ahí, después, volvió su mirada hacia las chicas que se encontraban en frente. El hombre que encabezaba a las chicas, cogió a una de las primeras, la cogía del antebrazo, fuertemente, la arrastró hacia una mesa, una mesa solitaria. La chica, en ningún momento se quejó. Así, 4 más, hasta que el hombre volvió a coger a una de las chicas, y entonces, un hombre de los que estaban en la mesa, se levantó, fue hasta la chica, y la cogió de la mano. Era diferente, no la trataba con dureza, ni era un bruto, simplemente la cogió de la mano, no se podía decir, que muy frágilmente, pero si con cuidado. El hombre se llevó a la chica hasta una esquina de la habitación, la sentó en una silla, y él la sentó a su lado, aquella chica no tendría más de 13 años. Estaría pendiente de ellos.

Y así, con todas las chicas menores de 14, luego, las más mayores. Ningún hombre volvió a coger a ninguna niña. Todas esparcidas por el comedor. Cell ni se inmutaba, siempre mirando al frente. Sólo quedaban 8 niñas… 8 hombres…

El hombre en cabeza, cogió a una de ellas, y como suponía, un hombre se levantó, fue hasta la chica, la cogió bruscamente, y se la llevó a una mesa. Claro que para sorpresa para mi, nada más que la chica se hubo sentado, el hombre se inclinó hacia ella, y le dijo algo que no supe identificar, lo único que se, es que la chica, soltó una lágrima, sólo una. Y entonces el hombre, se acercó a sus labios, y la besó, no parecía una beso brusco, y mucho menos violento, me atrevería a decir que tenía algo de ternura… aunque tal vez sea mi imaginación. Y lo más raro, es que el beso, fue correspondido, fue un beso corto, no más de cinco segundos. Y no tenía nada que ver con el que me dieron a mí.

Los casos de las demás chicas, fueron algo parecido, claro que sin la ternura de por medio. Cómo todas, el hombre iba, la cogía del brazo, se la llevaba a una mesa, y luego le daba un beso, alguno más agresivo, otro más apasionado… pero ninguno con aquella ternura de por medio.

Después de que las chicas se hubiesen sentado en su correspondiente sitio, empezó a llegar más gente, claro que todos hombres, más jóvenes, más viejos, delgados… eso si… a todos les sobraban músculos por todos lados. Algunos ocuparon asiento con alguna de las chicas, otros solo se sentaban en grupo, claro que todos pasaron por el lado de Cell haciéndole una reverencia, y cómo no, la mayoría me miraban.

Ya todos colocados en sus sitios, Cell, volvió a mirarme, se acercó a mí, y se sentó a mi lado derecho. Y cada vez, sentían las miradas que se me clavaban por todos lados. A los pocos minutos de estar allí sin hacer nada… alguien me llamó, si… era mi estómago, me rugía una barbaridad, y no sabía si alguien lo escucharía. Y ya por fin…Freezer entró por la puerta. Todo el mundo se levantó, ¿Debería yo hacer lo mismo? Entonces, le miré a los ojos, entendí por sus ojos que no hacia falta, y como Cell, tampoco me levanté. Detrás de Freezer, venían otros dos hombres, a uno me daba la sensación que le conocía de algo… era un hombre bajito… con mucha barba, anteojos, y una pequeña calva…claro… ya me acuerdo… era el Dr. Post, claro, que la última vez que lo "vi" estaba dentro de mi mente, y algo cambiado. Y el otro hombre… jamás lo había visto, era diferente a los demás, ojos oscuros, pelo corto azabache, delgado atlético, piel pálida… interesante. Freezer se sentó a mi lado, al lado de Freezer el Dr. Post, y a su, lado aquel hombre. Este me miró.

─¿Nos podríais presentar, no? ─dijo él mirándome con un toque de sorpresa.

─Por su puesto ─añadió Freezer ─Yhasa… ─vaya, que raro sonaba mi nuevo nombre… será mejor que no se me olvide. ─al Dr. Post ya lo conoces, y este… es Guía, nuestro… encargado de personal.

─Mucho gusto ─me dijo Guía sonriéndome, y yo, lo único que pude hacer, es devolverle una sonrisa sincera de mi parte. ─Y… ─dijo mirando a Freezer ─¿Se puede saber por qué esta señorita está hoy acompañándonos? ─Freezer le sonrió de lado, y me miró.

─Ella es... ─volvió a mirarle a él. ─Especial. ─No pude sino sonreír otra vez.

─Eso, está claro, si no, no estaría aquí. Lo que yo digo, es… ¿Qué la hace especial?

─Su fuerza interior ─le dijo Freezer mientras me posaba la mirada. Podía sentir su mirada… me penetraba… y yo, no podía quitar la mirada de sus ojos de hielo… curioso… sus ojos… diferentes a todos lo que haya visto jamás…me transmitían un brillo… aunque tal vez en sus ojos, lo único que pude materializar, fue el brillo de unos de los fluorescentes que se apagó. Él pestañeó, será mejor que quites las manos de la mesa. ─Le miré un poco confundida, pero eso fue lo que hice, al igual que todos en ese comedor, y a los pocos segundos, una ráfaga de viento, me pasó en la cara, pestañeé, ese milisegundo, bastó para que la mesa, ya estuviera repleta de manjares exquisitos: tostadas, bollos de crema, de nata, chocolate… salado, salchichas beicon, tortitas… zumos, café, chocolate…frutas… de todo… y sólo de oler y mirar, mi estómago ya había llenado, si, ojala fuese cierto. Y antes de coger nada, me fijé en los demás, puede ser que fuesen formales a la hora de comer, o puede ser, que comiesen como cerdos… a mi me pareció, que era una mezcla… o se, normal, como todo el mundo. Vi como Freezer se echaba un poco de café, el Dr. Post, cogía un bollo de nata, Guía, cogía un par de salchichas y beicon, el único que me faltaba, fue Cell, y él, no cogió nada, miraba al frente. Yo solo me fijaba en cómo los demás comían, mientras que en mi plato no había nada… entonces, algo me quitó de mis pensamientos.

─Yasha… deberías comer algo, hoy va a ser un día muy duro ─yo le sonreí, y agité la cabeza energéticamente.

Aquí, empezaba mi festín, me eché un poco de zumo de naranja, cogí un bollo de chocolate… y mis ojos brillaban, me sentía llena… si, es una exageración, pero en mi casa, no entraba chocolate, y el que entraba, estaba claro que no era para mi, en mi casa, solo comía pan con un poco de mantequilla, y algunos días, muy pocas veces, podía permitirme ir a casa de Bra a desayunar… y cuando volvía… mejor sería que me hubiese lavado los dientes… pero ahora… no se si sería el día más feliz de mi vida… pero estaba muy feliz… después de acabar el bollo, cogí una salchicha… estaba en el cielo. Y mientras yo comía, había alguien, que no paraba de observarme, si, sentía la mirada de Cell en mi lado izquierdo, solo se que yo estaba demasiado ocupada en comer para darme cuenta de algo.

Cuando ya mi festín había acabado, me puse a observar. Había algunas parejas que me interesaban. La primera, la chica de no más de 13 años, la que observé primero. El hombre no comía, pero ella si, comía despacio, y se le notaba medianamente feliz, por llamarlo de alguna forma, estaban bastante cerca de mí, y no me costó ningún problema observarlos. El chico la miraba fijamente, parecía tranquilo, con los brazos cruzados, sentado a su lado. Y de vez en cuanto, la decía algo que no llegaba a entender, pero la reacción de la chica, normalmente, siempre era el mismo, sonreír… si… sonreír, una ligera sonrisa en el rostro, no era de tristeza, pero tampoco de felicidad. También me di cuenta, de que hubo algunas miradas hacia mí, parecía que hablasen sobre mí… bueno… no parecía… hablaban sobre mí, ¿Es que era raro lo que yo estaba haciendo? Y si era eso, ¿Qué estaba yo haciendo? Y la verdad es que todo el mundo hablaba sobre mí, no es muy difícil averiguarlo, cuando la mayoría de los hombres y niñas allí presentes, me miraban cada dos por tres, se volvían, hablaban, y luego volvían a mirarme para hacer así, un circulo infinito. Después de aquella pareja, me fije en la siguiente que había logrado cautivarme, fue aquella pareja en la que el hombre decidió por lo más sano darle un beso a la chica… pero no un beso cualquiera… un beso correspondido, yo no se si sería por obligación, que seguro era lo más lógico, pero ninguna de las demás chicas, correspondió a ningún otro, as i que esa era mi segunda pareja. Estaban bastante lejos de mí, y solamente podía ver a la chica de frente, ya que el chico, me daba la espalda. Ella tenía los ojos rojos, no lloraba… pero si que lo había hecho, Ninguno de los dos comía, y ella tenía la mirada gacha, más bien ausente, parecía no estar en la sala. Esa chica tendría unos 15 años, bastante joven para estar aquí, al igual que todas. Y entonces, millones de preguntas se me vinieron a la mente, ¿Cuánto tiempo llevan aquí? ¿Eran felices en donde vivían?, ¿Querrían volver? Y si no querían, ¿Estaban felices aquí? Por la pinta que tenían algunas… yo diría que no, pero había algunas, que no parecían tan… tristes. Quería seguir con mis pensamientos, pero no pude, ya que alguien, me interrumpió.

─Yo que tú, no las miraría mucho. ─era Guía. Pude fijarme en los demás, ya no comían, básicamente, por que la mesa estaba súper limpia… ¿Tanto tiempo había estado absorta en mis pensamientos? Miré mi pulsera-reloj, las 9:40,

No sabía por qué no podía mirarlas mucho, pero yo, seguí haciéndolo,

─¿Quieres ir a hablar con ellas? ─miré al dueño de la voz, Freezer. Vaya… no sabía que contestar… aunque yo tenía algunas preguntas… y ellas, tenían las respuestas. Entonce, yo tragué en seco, y asentí ligeramente. ─Pues entonces, será mejor que vayas, dentro de un rato, nos iremos. .yo volví a asentir, pero un poco más animada.

Me levanté de la silla despacio, y si antes, tenía miradas en mí, ahora… tenía el doble. Caminé despacio buscando a mi objetivo… no me atrevía a hablar con las que estuviesen acompañadas, a si que busqué a alguien más bien indefenso, y lo encontré. Una chica de pelo castaño, ojos oscuros… ojeras… tendría unos 11 años… me acerqué a ella cuidadosamente, por que pensaba que se asustaría… y algo así paso, me senté justo en frente de ella, y en reacción al levantar la cabeza, pegó un bote, y tragó en seco. Los ojos se le agrandaron, y parecía haberse quedado sin respiración.

─Hola… ─le dije flojito… ya que no quería que nadie me oyera. Ella me miraba… sus ojos me decían que tenía miedo… mucho miedo… pero a la vez estaba sorprendida. Mi intención, era tranquilizarla.

─No me tengas miedo… tú eres mayor que yo ─eso pareció calmarla un poco. Noté cómo la chica cogía aire lentamente.

─Hola… ─se atrevió a decir ella. La sonreí para que se tranquilizara.

─¿Llevas mucho tiempo aquí? ─le dije directamente. Ella negó con la cabeza. ─¿Tienes familia? ─ella, asintió. ─¿Y eras feliz? ─volvió a asentir.

─Era muy feliz.

─Que suerte.

─¿Tú no eras feliz? ─se atrevió a decir. Pero la chica, cómo si me hubiese dicho algom malo, se tapó la boca. ─Perdona… no era mi intenció faltarte el respeto… por favor no… ─de que hablaba… faltarme el respeto… la pare de inmediato…

─No… perdóname a mi por ser tan directa, ¿Por qué te disculpas? ─Ella pareció un poco sorprendida.

─Tú… ¿No me vas a castigar? ─fruncí el entrecejo.

─¿Por qué haría algo como eso? ─Ella abrió más los ojos.

─Da igual… ─bajó la mirada

─Sabes… ─me miró a los ojos ─mi padre me pegaba, no me gustaba nada mi vida, incluso deseé no existir. ─parecía que se había quedado un poco cortada, a si que le sonreí débilmente. ─¿Cómo te llamas?

─Yo… me llamo Samantha. ¿Y tú?

─Yo me llamo Yasha. ─ella me sonrió.

─Yasha… ¿Tú sabes donde estamos? ─Era una pregunta confusa, por que no sabía si se estaba refiriendo a que ella lo sabía y quería confirmarlo, o que ella no lo sabía, y me estaba preguntando a mí, si yo lo sabía. Yo negué con la cabeza.

─Estamos en una nave. ─sin duda, era la primera opción. Una nave…

─Pero eso sólo existe en las películas… ─ella negó con la cabeza.

─Yo lo he visto con mis propios ojos, estamos sobrevolando California, o por lo menos, eso es lo que comentaban esta mañana.

─¿Por qué estamos sobrevolando California? ─ella se encogió de hombros. Y todavía, piensa que voy a creer que estamos en una nave… es ridículo, estaremos en un avión… aunque… esto es demasiado grande…

─Solamente vamos a Japón para recoger a gente. O a otro planeta, es el único sitio donde se descarga y se monta gente. ─abrí los ojos… o sea, me está diciendo, que… vamos a otro planeta… ahora si que se la ido la hoya… a otro planeta dice… ─Ya se que no me crees, no se cuanto faltará apara ir a otro plantea, pero cuando vayamos… tendrás un terrible dolor de cabeza.

─Pero, ¿tú no habías dicho, que llevabas poco tiempo aquí? ─ella, volvió a asentir.

─Exacto, solo llevo una semana y tres días. ─me estaba vacilando… por que eso era lo que parecía. ─eso es muy poco, aquí algunas llevan años, sobre todo las mayores. ─me dijo en un susurro. ─Verás, ¿ves a la chica pálida, de ojos azules? ─yo, levanté un poco la cabeza, y vi a la chica, estaba sola, parecía la mayor, y es que lo era. ─es la mayor, tiene 16 años, y lleva aquí… siete años. ─7 años… estaba alucinando… 7 años… aquí. ─Si, es mucho tiempo, las demás, llevan 3, 4 años. ¿Y tú, cuanto tiempo llevas aquí?

─Dos días. ─si, era realmente poco. Samantha pareció sorprendida.

─Llevas aquí dos días y… ─tragó en seco ─¿Por qué estás con ellos? ─Hizo una señal con la cabeza, señalando la primera mesa en la que me senté.

─Pues… no lo se, Freezer dice que soy especial.

─Ya… Tú puedes llamarlo por su nombre… nosotras ni si quiera podemos mirarlo.

─¿Por qué?

─Él, junto con Cell, son los que llevan todo esto. No sabes la suerte que tienes…

─Ya veo… ¿tú por qué estás sola?

─Mi… amo… no necesita comer.

─Entonces él morirá. ─ella negó con la cabeza.

─No… él no necesita comer, por que no es humano. ─ahora si que me estaba vacilando.

─Es imposible… ─entonces me acordé… Cell… tampoco es humano… y muchas cosas empezaban a encajar. ─Como Cell ─le dije yo a ella.

─Exacto, utilizan máquinas para eso.

─Vaya… entonces Freezer…

─Él si… aunque… se oyen rumores… de que antes, él, no era humano.

─Y… tú… ¿Por qué estás en este lugar?

─Me raptaron, y…luego me enviaron con un hombre, que no es hombre. ─Algo me decía, que mi antiguo amo, tampoco era humano, y si yo me pude "salvar", es que tuve mucha suerte… pero las demás chicas… que les harían sus amos… un escalofrío, me recorrió la espalda. Y ojala yo, no tuviera que experimentarlo jamás.

─Mañana también estarás, ¿verdad? ─ella asintió y me dedicó una sonrisa. ─Pues mañana hablamos, hoy me espera un largo día. ─Samantha volvió a asentir, y yo, me levanté y me fui. Claro, que mi don de la oportunidad, era excelente, a si que cuando yo me levanté, Freezer también lo hizo. Me hizo una señal con la cabeza para que saliéramos de allí.

Y este, había sido mi primer desayuno de muchos, esa, había sido la primera conversación de muchas, y ahora, el día seguía, por que aún, me quedaba mucho por descubrir, mucho que explorar, mucho que sentir.