Después de ese "lujoso" desayuno, Freezer me llevó a la sala de entrenamiento número 5, ya que fue la única a la que me dejó entrar.

Al entrar, me quede observando la sala, toqué una de las paredes, me dio la sensación que era de plástico-goma, más blando de lo que me parecía, al igual que el suelo. Freezer fue hasta una de las paredes, la que justo estaba a mi derecha, y tocó la pared, y entonces, la pared, se abrió en dos, como si fuera una puerta corrediza, una de las puertas la hecho a un lado, dejando ver una clase de materiales, había de todo. También me fije, que dentro de ese pequeño armario, a la derecha, había una especia de máquina, con muchos botones y palancas. Y eso, fue lo que Freezer sacó primero. Sacó la máquina, y la puso a un lado, se parecía a un aspirador, claro que sin el tubo para absorber.

─Es una máquina para aumentar la presión. ─me dijo Freezer sin mirarme. ─Es para que te acostumbres, avanzas rápido a si que no te será ningún problema, empezaremos flojo. ─Freezer tocó unos de los botones y… vaya… si que subía, notaba unas cuantas piedras en la cabeza. ─tienes que decirme lo máximo que puedes soportar, así iremos más rápido. Intenta moverte. ─empecé a caminar, y la verdad es que de momento, no era tan difícil. Es verdad que sentía un poco más de peso, pero podía moverme perfectamente.

─Puedo aguantar. ─Freezer asintió, y le dio a otro botón, me fijé en la marca, pasó de 3 a 5, y la presión, volvió a aumentar. Esta vez, me costaba más, pero aún así, no tenía problemas para caminar.

─Se que puedes caminar, pero haremos más ejercicio, a si que así está bien. ─y después de decir eso, Freezer, desapareció, yo parpadeé un par de veces. ─Ven aquí. ─giré mi cabeza, y allí estaba, en la otra punta de la sala. ─intenta venir corriendo. ─yo estando todavía un poco (bastante) sorprendida, salí corriendo… o por lo menos intentarlo, y la verdad, es que correr, era mucho más difícil que andar. Miré mi reloj-pulsera, las 10:28, vaya que el tiempo pasa rápido.

Pues bien, así consistía mi entrenamiento, por lo menso, hasta las 12:09, si, así me tuvo unas dos horas. Corriendo. Cuando llegaba a él, se esfumaba, y aparecía al otro lado de la sala. Es verdad que quería hacerlo bien, y empecé fuerte, pero… a la media hora, ya no podía más, a si que, me dijo que no hacía falta hacer tanto esfuerzo, aunque disminuí el esfuerzo, acabé agotada.

─Bien, descansa cinco minutos, ahora continuamos. ─me dijo Freezer después de haber estado corriendo caso dos horas. Ahora continuamos…

─Y ¿Cuándo se acaba el entrenamiento? ─le dije intentando recuperar el aliento.

─Entrenaremos hasta la hora de comer… hasta las dos ─yo resoplé, todavía me quedaban dos horas de entrenamiento. ─Ahora te costará muchísimo menos moverte. ─Y era verdad, ya no me sentía tan pesada como antes.

Los cinco minutos se me pasaron en tres pestañeos, y yo, seguía sin aliento.

─Ahora, vamos a ver que fuerza tienes. ─Freezer se puso delante de mí, estiro una mano con la palma abierta. ─golpeame. ─que le golpease… en la mano… es fue lo que hice. Apreté el puño, y lo lancé, con todas mis fuerzas. ─Puedes hacerlo más fuerte, te he visto hacerlo mejor ─mejor… pero si era con todas mis fuerzas… Lo volveré a intentar. Lancé mi puño otra vez, pero creo que no surgió efecto. ─Haber, no concentres todas tus fuerzas en el puño, tienes que transmitirme la fuerza a mí. No aprietes el puño hasta que no me hayas dado. ─Haber… no estaba muy segura de lo que había dicho, pero se dice que a la tercera va la vencida, a si que allá que fui. Cerré el puño sin apretar, cerré los ojos dos segundos para concentrarme. Abrí los ojos, y al milímetro de haberlo tocado, apreté el puño con todas mis fuerzas. Y esto, me dio buena sensación. Él sonrió de lado.

─Así se hace, ahora, quiero que te entrenes con esto ─dijo llendo hacia donde estaba el pequeño armario, y sacando una especie de saco de boxeo. Lo puso en frente mía. ─Tienes que conseguir romperlo ─romper… vaya… ¿Cómo era posible romper eso?

─No creo que pueda.

─Pues tendrás que entrenar duro, ya que por la tarde, cuando entrenes con Cell, te será mucho más fácil enfrentarte a su entrenamiento. ─Algo me decía, que Freezer estaba siendo conmigo mucho más blando de lo que sería Cell.

─Lo intentaré…

─El saco no se caerá en ningún momento, lo único que puedes saber, es que cuando le des un golpe crítico al saco, estés preparada, ya que… puedes resultar herida. ─¿Por el saco?, ¿como podría atacarme?, era solo un saco… ¿no?

Pues allí estaba yo, pegando puñetazos y patadas a un saco de boxeo… y mi misión de romperlo, cada vez la veía más lejos. ¿Cómo quería que rompiese eso? ¿Por qué no la rompía él?

─¿Quieres que te haga una demostración? ─leía mi pensamiento…el caso… es que yo asentí. Me aparté un poco, dejándole a él. Se puso en frente del saco, se posicionó, agarró al saco por arriba y lanzó un puñetazo. Enseguida, yo abrí la boca… lo había roto… con un simple puñetazo… ─No es tan difícil, solo tienes que saber controlar tu fuerza. ─uf… eso iba a ser mucho más difícil de lo que me había parecido a simple vista… el chico se apartó para dejarme el hueco de antes, y ocupar mi sitio. Y de verdad que lo volví a intentar… ─Por lo menos, tienes que conseguir que el saco se mueva. ─y lo volví a intentar… pero… eso era imposible. Y por más puñetazos y patadas que yo le diese, eso no se movía de ahí. No se cuanto tiempo llevábamos, pero se me estaba haciendo eterno. El sudor caía de mi frente… Y además, no me había percatado hasta entonces, pero… no me había cambiado de ropa desde que llegamos… o sea, que llevaba la ropa del colegio, compuesta por un polo blanco, y unos pantalones de chándal azul marino, ya que hasta 5º no podíamos llevar la falda del colegio. Pero bueno… mejor esto que la falda.

─Ya vale por ahora. ─menos mal, ya no podía más. ─Digamos… ─dijo cogiendo el saco ─Que esta ha sido la parte Teórica ─la parte teórica… pero… si no he hecho mas ejercicio en mi vida… eso significa que luego… ─Luego tendrás la parte práctica, y va a ser muy duro. Por lo menos, hemos avanzado algo. ─que me diga en qué… por que no he hecho nada… ni si quiera he podido mover un simple…saco de boxeo... ─Ahora, vayamos a comer. ─Miré mi reloj, las 14:09. Me quedé esperando a Freezer a que guardara las cosas… pero cuando quitó la máquina… wuau… que bien me sentía… más ligera, sentía que me había quitado un peso de encima… literalmente… las piedras que sentía, habían desparecido.

Freezer guardó todo en el pequeño armario, para luego salir por la puerta detrás de mí. Y los dos, nos dirigimos al comedor. Para mi sorpresa, éramos de los últimos… todo el mundo ya estaba sentado… parecía que había menos gente, quizás algunas chicas… pero por lo que vi, Samantha, ya estaba allí. Y como al principio, todos se levantaron nada más que Freezer hubo entrado por la puerta. Sonreí a Samantha, y ella me devolvió la sonrisa.

─Quédate a comer con ella. ─me dijo Freezer antes de que llegásemos a la mesa. Yo asentí con una sonrisilla. Volví a la mesa de Samantha, y me senté en frente de ella, como esta mañana.

─Hola ─le dije. ─Vengo a comer contigo.

─Genial

─Y así pasé la comida, hablando con Samantha de nosotras, de lo que nos gusta, de la Tierra, de la supuesta nave en la que estábamos, y de muchas cosas más que… me llamaban mucho la atención.

─Sabes… todo el mundo está hablando de ti. ─me dijo ella comiendo un poco de puré patatas que había en su plato.

─¿Y que dicen de mí?

─Muchos te tienes envidia… por no decir la mayoría.

─Ya, ya me había dado cuenta de eso… pero… no entiendo muy bien por qué…

─Pues… estás de ese lado ─me dijo mirando discretamente a donde se sentaban los "jefes", yo la miré un poco confundida ─Ellos son los jefes… nadie puede hacerles nada… además… tienen una fuerza impresionante….

─Ya… ─dij recordando el saco echo añicos.

─También hablan de que has estado entrenando… te vieron en la sala número 5. ─yo asentó ligeramente.

─Estube entrenando con Freezer… ,por la tarde… me toca con Cell.

─¿Por qué entrenas?

─Es que tú no entrenas? ─ella negó.

─No… nosotras… no servimos para entrenar y defender la nave… nosotras… no servimos para eso… ─dijo agachando la cabeza. Sabía más o menos a lo que se refería… pero intenté cambiar de tema.

─Entreno por que… si te digo la verdad, no se por qué entreno, a mi no me dijeron si quería. ─ella levantó la cabeza… y me miró.

─Algunas de nosotras si que entrenan… pero solo con el amo, vamos…, si el quiere, pero no es lo más común, por que si ella muere sea cual sea la causa, al amo le da lo mismo, se busca otra y ya ─yo asentí.

─Para estar poco tiempo aquí, sabes mucho…

─Solo hablo con las demás chicas. ¿Ves a la chica que está sentada con aquel hombre a tu derecha? ─yo miré hacia donde me señalaba. Los reconocía perfectamente, aquella pareja tan entrañable… diferentes a todas las demás… por lo menos… ella estaba feliz… o se le notaba… Yo asentí a Samantha. ─Pues ella, aunque tiene que aparentar lo contrario, es muy feliz aquí… y su amo… la respeta, no es como los demás. Además… él tampoco es humano… solo la hace compañía a ella. ─Claro… todo encajaba…

─Ellos… se quie…. ─no pude acabar por que Samantha me tapó la boca con la mano… pero pareció arrepentirse a los pocos segundos ya que al parecer… ella miraba justo a donde estaban los "jefes", bajó la mirada rápidamente, quitando la mano. Yo miré hacia atrás… tenía a las cuarto personas mirando a Samantha con cara de muy pocos amigos… el primero en coger mi mirada fue Cell, que la quitó en segundos… luego Guía, que solo me dedicó una sonrisa, el Dr. Post, no me miró… y por último Freezer, yo no quería que castigaran, o que la hicieran algo peor por mi culpa… miré los ojos de Freezer y lo que vi no me gustó nada… tenía que hacer algo… lo que fuera… y como si todo se hubiera solucionado, negué con la cabeza… ligeramente… rogándole con la mirada que no hiciese nada… y él, por sorprendente que fuera… se relajó y asintió, dando por concluido ese tema. Yo me volví a Samantha. Seguía mirando hacia abajo.

─No pasa nada ─ella levantó la cabeza bruscamente.

─Perdona no…

─Da igual… no pasa nada…

─Si… es que… no puedes decir algo como eso… ─ella bajó más la voz ─está prohibido tener sentimientos entre nosotros… solo es eso… ─yo asentí. ─Gracias… ─la sonreí.

Entonces, el fluorescente, hizo aparición, bajé las manos, y al pestañear, la mesa estaba reluciente. Miré a Samantha, ¿ella podría explicarme que es este fenómeno mágico?

─Son gente de otro planeta, tiene mucha velocidad, si vas a la cocina, fácilmente te encuentres a alguno parado. Yo nunca los he visto, pero dicen que son las criaturas más bellas del universo. ─vaya… tendré que ver alguno algún día. Y la verdad, es que me gustaría… pero ahora, la comida ya se había acabado, y tocaba el tiempo libre antes de entrenar con Cell. Miré mi reloj, las 15:22. Si que se me había pasado rápido la comida… Me giré, y miré a Freezer, se acercaba a mí. Al pararse, miró a Samantha.

─No vuelvas a hacer lo que hiciste ─le dijo.

─Perdone señor. ─le dijo a ella, que agachaba la cabeza. La mirada del chico pasó a mí.

─Tienes tiempo libre hasta que Cell vaya a buscarte, de momento, será mejor que te quedes en tu habitación. Y si quieres salir, será mejor que te quedes cerca de alguno de nosotros cuatro ─asentí ─Ya he informado a Cell de tu progreso, ahora será mejor que te retires. ─yo volví a asentir.

─¿Te acuerdas de donde queda tu habitación? ─Yo lo pensé un rato… es verdad que había muchos pasillos, pero me sería fácil encontrar mi habitación.

─Eso creo.

─Bien… si quieres algo, o necesita salgo, solo ven a buscarme. ─asentí, y sin decir nada más, se fue, no sin antes, echarle un último vistazo a Samantha.

─Lo que decía… eres una privilegiada. ─Me dijo ella levantándose y yéndose.

Encontrar mi habitación fue todo un reto… si, ya que la mayoría de los pasillos eran iguales, y además… me daba la impresión, de que la mayoría de los hombre que iban detrás mía, me seguían. A si que no me quedó otra que acelerar el paso. Pero bueno… fue "fácil" encontrar mi habitación, haciendo memoria… se encontraba. Y que no me dio mucho tiempo a ver bien la habitación, me fui a "investigar". Entré al baño…y… vaya… era enorme… tenía de todo, bañera, ducha, jacuzzi, lavabo, water… azulejos azules en el suelo, azulejos blancos en las paredes, un gran espejo… y ya sabía lo primero que haría, darse una ducha… seguro que la relajaría… aunque también sería mejor cambiarse de ropa… pero no había otra… a si que tendrá que decirle a Samantha como hacía ella para la ropa…

Bueno… lo primero… lo primero… una ducha… ya tendría tiempo de meterse en el jacuzzi…

Me quité la ropa, la sacudí un poco, y la dejé doblada en el suelo. Me metí en la ducha, y dejé que el agua me cayera durante unos cuantos minutos, para después salir, ya que, no valía la pena enjabonarme si luego iba a sudar más, a si que salí y me sequé, me puse la ropa, volví a la habitación, era bastante grande, con una cama grande… y un armario, vacío, por supuesto. También había una mesa con una pequeña con una lámpara. Lo que me llevaba a pensar, que todavía no había visto en ningún sitio ninguna ventana, ¿En serio estaríamos en una nave? No lo parecía. Bueno… tampoco es que hubiese visto muchas, pero eso era casi imposible… ¿o no?

Y ahora… ¿Qué haría? Eso era un rollazo… Podría ir a visitar a Guía… Supongo que se encontraría antes de llegar a la sala de entrenamientos… A si que me dirigí allí rápidamente, no quería encontrarme con ninguna "presencia". Llegué rápido, y efectivamente allí estaba, sentado detrás de una mesa, con los pies encima de ésta, leyendo algo, al parecer una revista. Al intentar llamar su atención, muchos de los que estaban allí, me miraron… pero no les presté mucha atención. Guía bajó la revista y me vio. Sonrió.

─¿Qué haces por aquí? ─me dijo mientras se sentaba decentemente bajando sus pies de la mesa.

─No sabía que hacer hasta que venga Cell a por mí, a si que me dijeron que viniese a verte.

─Pues esto es muy aburrido, me vendrá bien algo de compañía. ─Ya… es verdad que se le veía bastante aburrido.

─¿Qué haces tú aquí?

─Mi trabajo es muy aburrido, solo tengo que… soy como un buscador, se donde están cada unos de los soldados que trabajan aquí.

─¿Cómo lo sabes? ─¿tendría poderes…? Él me sonrió.

─No lo comprenderías, eres humana, hay muchas cosas que no sabes.

─¿Eres humano? ─le dije muy directamente, él hombre pareció sorprenderse.

─¿Puedes contarme todo lo que sabes? ─¿Podía? Por supuesto que sí, ¿debía? La respuesta no estaba del todo decidida.

─Yo… no… ─Guía se levantó de la silla en la que estaba, rodeo la mesa con pasos decididos y se puso delante de mí.

─No tengas miedo, ya sabemos que sabes más de la cuenta, y nada de lo que digas o sepas podrá causarte problema alguno. ─De alguna manera, eso me tranquilizaba muchísimo, y además, no tenía nada que perder.

─Yo… no se mucho.

─Tú solamente cuéntame lo que sepas. ─La chica, solo se limitó a mirar al hombre seriamente.