Capítulo Cinco

POV Felicity:

La chica del espejo era… Una princesa.

El vestido que portaba era blanco hasta el piso, sin mangas, y tenía pequeñas flores lilas, rosas, y plateadas a un costado. Su cabello rosa estaba recogido en una media cola que caía en ondas sobre su espalda. Sus zapatos eran de tacón alto y estaban hechos de cristal artificial.

Sus párpados estaban pintados con una sombra lila y sus pestañas eran largas, negras aunque, en las puntas, plateadas. Sus mejillas tenían un rubor rosa y sus labios habían sido pintados de un color rosa fucsia. Flores lilas, rosas, y plateadas fueron dibujadas en sus brazos. Y, en su cabeza, estaba colocada una corona de plata con joyas a juego.

— ¿Te gusta?—preguntó Sean, mi estilista en jefe, pasándose una mano por sus cabellos azules.

— ¡Claro que sí! Dios, Sean, me has convertido en una princesa—dije dando vueltas por todo mi cuarto.

— Te equivocas, tu gente te convirtió en su princesa años atrás. Yo solo te vestí como una.

— Gracias, Sean—dije abrazándolo—. Esperemos que a la gente de los distritos se le olvide mi apellido y decidan patrocinarme.

La puerta se abrió y, por ella, entró un risueño Anthon, él era quien me peinaba y hacía las uñas en el equipo de preparación.

— Hay alguien afuera que quiere hablar con la princesa.

— ¿Quién es?— pregunté sorprendida—. Pensé que la única que podía venir era Effie.

— ¡No le digas, es sorpresa!— gritó una de mis estilistas gemelas. Al parecer era Malina, ya que Malissa era demasiado formal como para gritar.

— Tienes diez minutos, querida.

Me senté en uno de mis sillones y esperé a que Sean y Anthon salieran del cuarto. Casi de inmediato entró mi visitante.

Un hombre en sus veintes. De cabellos café obscuro y de piel color oliva. Ojos grises con flechazos verdes me miraron y, al agachar mi mirada, vi el vendaje en su mano izquierda.


POV Gale:

Todos estábamos ya en nuestros asientos esperando a que el desfile empezase cuando me dieron unas ganas horribles de ir a verla. Tenía que saber si se encontraba mejor. Había visto a la niña dos veces en mi vida y, sin embargo, sentía que tenía que protegerla. Recordé lo que había pasado tan solo un par de horas y suspire.

¿Estás bien?—preguntó una vocecita.

Me tomó unos segundos reconocer que era la misma voz que había estaba gritando de furia hace tan solo un minuto. Se agachó a mi lado y me tomó de la mano.

Ven, vamos a curarte esa herida—. Agarró la rosa del suelo y la cajita de cristal, y después me llevó a dentro de la mansión. Estuvimos caminando un buen rato por los pasillos hasta llegar a una puerta. La abrió y me invitó a entrar.

Todo en el cuarto era rosa. La cama, el piso, las paredes. Volteé a ver a la niña y sonreí cuando vi su cabello rosa.

Te gusta el rosa— no era una pregunta sino una observación. Ella soltó una risita. Sonaba tan dulce e inocente.

Siéntate, por favor— dijo, indicando su cama.

Entró al baño y regresó con un kit de emergencias en sus manitas. Se sentó en un baúl que estaba frente su cama y sacó un algodón y lo untó en alcohol.

Te dolerá un poquito— dijo, limpiando mi mano.

Por favor, fui un soldado— alardeé—. No me dolerá nada. ¡Ah!

¿Decía usted, Sr. Hawthorne?—dijo la niña riendo de nuevo.

Por un segundo me vio a los ojos y quedé embobado. Eran hermosos, de un color azul grisáceo, llenos de alegría. Y el segundo se acabó y ella volvió a vendar mi mano. Cuando terminó, guardó todas las cosas en el kit de emergencias y lanzó este a la cama.

Debí de haberme ido. Dar las gracias y largarme de ahí, pero no podía. ¡Dios! Me sentía tan débil, la última vez que me sentí así fue cuando Katniss estaba en la arena.

Gracias.

¿Por qué? —pregunté.

¿No debería ser yo el que diera las gracias? Pero, qué va, últimamente nada es como debería de ser.

La niña se quitó su blazer y sus zapatos, quedando en su blusa dorada, su short y sus calcetas. Eso más su cola de caballo toda desecha la hacían verse tan linda.

¿Pero qué rayos te pasa Gale? Por lo menos es siete años menor que tú. Estoy enfermo.

Tomó la caja de cristal y la puso en una mesita que estaba al otro lado del cuarto. Yo no había reparado en esa parte de la habitación.

La pared estaba llena de posters de tributos y vencedores. Haymitch, Maysilee, Johanna, Finnick, Peeta, Marvel, Cato, Clove, Glimmer, Finch, Foxface, otros cuyos nombres no recuerdo, y por último, Katniss.

Entonces entendí porque Felicity se había burlado de Catnip, se sentía, en cierta forma, traicionada.

Por cortarte la mano.

¿De nada? —bromeé. Ella volvió a reír.

Me refiero a que cuando te cortaste me detuviste de hacer pedazos a mi rosa. Por poco, término con su vida — dijo dramáticamente poniendo una mano en su pecho mientras besaba la rosa para después devolverla a su cajita.

¿Tu rosa?

Mi abuelo la arrancó del rosal cuando yo nací. Ha estado en esta cajita por 14 años. Era importante para él. Es importante para mí—. Se sentó a un lado mío en su cama y pude ver como una lágrima salía de su ojo para ser borrada por su mano después.

Entonces me alegro por haberme lastimado.

Idiota.

Debo irme—dije levantándome.

Sí, adiós—dijo sonriéndome y tomando mi mano por un segundo.

Me levanté de mi silla y me excusé con Johanna y Peeta. Caminé hasta la Mansión Snow rezando por que aún estuviera ahí.

Cuando llegué me abrió la puerta Effie Trinket. Su cara era de sorpresa cuando me vio.

— Katniss no está aquí.

— Lo sé— dije mirando entre la gente del recibidor. No, al parecer solo eran estilistas y escoltas—. Quisiera ver a Felicity.

— ¿Anthon, Malina, podrían llevar al Sr. Hawthorne al cuarto de Felicity?

Un hombre de cabello verde y una muchacha de pelo purpura asintieron y me indicaron que los siguiera.

Pasamos por interminables corredores hasta llegar al cuarto de Felicity.

El tal Anthon tocó la puerta y después entró. La mujer pegó su oreja a la puerta. Cómo odiaba a la gente del Capitolio. Eran tan superficiales y tontos. Bueno, no todos, Felicity no parecía ser así.

— ¡No le digas, es sorpresa!— gritó la mujer. Dios, ¿esta gente tiene oídos supersónicos o qué?

Después de eso salieron del cuarto Anthon y un hombre de cabello azul quienes me dijeron que tenía diez minutos.

Abrí la puerta y la miré. Estaba ahí sentada en un sillón cerca de una ventana, vestida como una princesa.

Cuántas veces no dije odiar a las personas de aquí. Con sus cabellos de colores y sus acentos dulzones.

Pero con Felicity todo era diferente. Su cabello era el más hermoso que había visto y su dulce voz me abrazaba y hechizaba. Sí, me hechizó y me ha convertido en un enfermo que solo piensa en una niña siete años menor que él.

Me senté junto a ella y dije:

— Estoy seguro de que conseguirás muchos patrocinadores—. Toqué su suave cabello y agregué: —Te ves hermosa.

Sus mejillas se pusieron aún más rosas de lo que ya estaban y me dio las gracias.

—Es la verdad— admití, acercándome a ella.

Coloqué mis manos en sus mejillas y me incliné para por fin probar esos labios, cuando la puerta se abrió y entró Effie.

— ¡Vamos, vamos, Felicity! ¡Ya, ya, ya!— canturreó—. ¿Oh, interrumpo?

Bajé mis manos a mis costados y le deseé buena suerte a Felicity. Le di un beso en la mejilla y me fui.

POV Felicity:

¡Dios mío!, ¡Dios mío!, ¡Dios mío! Me dijo que era hermosa y estuvo a punto de…

— ¡Te iba a besar!— gritó Effie dando saltitos y aplaudiendo—. Gale Hawthorne te iba a besar. ¡Y los interrumpí! ¿Por qué no me dijiste?

— Apenas lo conocí hoy, Effie.

— Oh, bueno. Yo que juraba que el tipo nos odiaba a todos los de por aquí—Effie seguía aplaudiendo hasta que miró el reloj de oro en su mano—. ¡Oh, Dios mío! Vamos, vamos— dijo empujándome hacia la puerta y por el corredor—. Vamos a los carros.


wallalalalalalala perdon por tardarme DOS semanotaaaas o fueron tres?! la primera estuve en disneeey y despues cuando volvie se descompuso mi Mac asi que no pude escribiiiir pero ya subooooo y ya estoy a la mitad de el cap 6

besooooos, Nathi