Finalmente, espero que esto no resulte decepcionante.

Inazuma Eleven GO! (c) Level 5


Capítulo 12

"Una inusual forma de pedir matrimonio"

Hiroto/Midorikawa

(Midorikawa's POV)

Era un día normal en la empresa Kira. Todos los empleados se encontraban concentrados en sus trabajos. Desde el conserje hasta el jefe. Y como todos los días, estaba más que atareado con las diversas tareas que conllevaba mi puesto de auxiliar administrativo.

Uno pensaría que este tipo de trabajo no sería tan cansado, pero bueno era ni más ni menos que el secretario del jefe de la empresa entera. Por lo que no tenía ni un segundo para descansar. Además siempre había intentado esforzarme al máximo, hasta para la más mínima cosa, no importaba qué.

En aquel momento, me encontraba acomodando diversos papeles en diferentes carpetas y después dentro del archivero donde correspondía. Estaba muy concentrado para no confundir ninguna información, cuando mi susodicho jefe me interrumpió.

–Ryuuji, te tengo un encargo. –me dijo sonriente.

–¿Qué cosa, jefe?

–Necesito que vayas a recoger un paquete a la oficina de correos.

Levanté una ceja curioso. Era un encargo fuera de lo normal. –¿Por un paquete? ¿Y por qué no lo han entregado ellos directamente?

–Eso es lo que quisiera saber. Es una documentación que debió llegar aquí desde ayer pero por alguna razón no ha llegado. Por lo que quiero que vayas a checar si no lo tienen por ahí en artículos con falta de datos o algo por el estilo ya que está directamente a mi nombre y como sabes nunca me mandan nada a mi nombre.

Asentí sin darle mucha importancia. –Bueno, iré cuando termine esto.

–Es que… necesito que vayas ahora–dijo con pena.

No tenía muchas ganas de hacer un recorrido tan largo, pero no me podía negar, era mi trabajo cumplir órdenes, incluso de alguien tan fastidioso como lo era mi jefe.

Suspiré dándome por vencido. Me levanté de mi asiento y me estiré un poco. –Muy bien, iré.

–Muchas gracias–me dijo mientras se acercaba a mí y me rodeaba por la cintura.

–Hiroto…–ya veía venir lo que iba a hacer.

Él se rio y me tomó ambas manos para que no evitara que me besase.

–Hiroto, ya te he dicho que mientras estemos trabajando nada de gestos amistosos–le reprendí.

–No ser amistoso contigo es muy difícil–me contestó. –Además un simple beso no daña a nadie–susurró, acercándose nuevamente a mí. Si cedía a sus peticiones sabía que terminaría olvidando el pedido que se me había confiado y no me podía permitir fallar en mi trabajo. Yo tenía mis prioridades. Incluso cuando la cercanía con Hiroto hacía que casi, y repito casi, se me olvidaran.

–B-bueno ¡me tengo que ir de todas formas! –balbuceé, soltándome del abrazo y saliendo de ahí.

El tiempo en que tardó el elevador en llegar a primer piso me bastó para que el calor de mi rostro se bajase.

Salí a la calle y busqué un taxi que pudiera tomar, no pasó mucho tiempo cuando uno se detuvo. Le indiqué que me llevara a la oficina de correos y el chofer arrancó el carro.

No estaba muy lejos, pero había algo de tráfico a aquella hora. Después de unos 10 minutos, llegamos al destino. Le pagué y me bajé.

La oficina de correos era un edificio no muy grande y era además muy viejo. Se notaba que el lugar no había sido remodelado en mucho tiempo, en parte porque la gente no usaba el correo con toda la tecnología que existía ahora.

Subí las pocas escaleras que había hacia la puerta y entré. El lugar estaba casi vacío. Me acerqué a un señor de edad avanzada que atendía en el lugar.

–Disculpe, vengo a buscar un paquete que debió haber sido entregado hace días en la empresa donde trabajo. No sé si se habrá perdido…

–¿Qué destinatario tenía el paquete, joven? –me preguntó.

–Kira Hiroto. El paquete debería venir de Tokio.

El señor tecleó en su computadora. –Al parecer tenemos un paquete con ese remitente, nos acaba de llegar hoy. Déjeme lo traigo.

Me pareció extraño que hubiera llegado hasta hoy cuando debió llegar desde hacía días, pero a veces ocurrían retrasos. El señor no tardó mucho en regresar con una caja mediana de cartón.

–Aquí está –me entregó la caja.

No estaba muy pesada. Revisé la etiqueta donde venía la dirección del remitente y destinatario. Como esperaba, el paquete estaba dirigido a la empresa con el nombre de Hiroto, pero el remitente era una dirección desconocida. Esperaba ver la dirección de la empresa Kamigawa, pero en cambio esta dirección no me decía nada.

–Gracias. –dije y me fui del lugar. Volví a llamar un taxi y me subí.

Sentía que la situación de este paquete era extraña. Algo estaba fuera de lugar, aunque no sabía decir que. No podía hacer nada al respecto hasta no hablarlo con Hiroto.

Justo cuando íbamos a mitad del trayecto, el carro dejó de avanzar de la nada. El chofer intentó arrancar varias veces, y al ver que el carro no prendía, se bajó y abrió el cofre del carro. Después de que pareciera revisar varias cosas, volvió a subir e intentó arrancar de nuevo sin éxito.

–Parece que voy a tardarme un poco en esto. –me avisó. –No sé si prefiera buscar otro transporte.

–Bien–acepté. –¿Cuánto debo pagarle?

Me dijo la cantidad y le pagué. Bajé. En ese momento estábamos en una calle no muy transitada, por lo que el que encontrara otro taxi iba a ser algo complicado.

Esperé un buen rato, pero todos los taxis que pasaban iban ocupados. Comencé a perder la paciencia.

Después de otro buen rato finalmente un taxi desocupado pasó. Subí y le indiqué que me llevara a la empresa. No tardó más de 3 minutos para mi suerte, pagué nuevamente y bajé.

Subí al elevador hasta el piso superior. La recepcionista volteó a verme y sonrió.

–Ya regresaste, Midorikawa.

–¡Finalmente! –bufé.

Ella asintió y regresó a lo que estaba haciendo. Seguí hacia la oficina de Hiroto y abrí la puerta. Hiroto estaba en su escritorio con un montón de papeles. Tomé la caja y la puse en el escritorio de mi jefe. Suspiré pesadamente.

–Aquí está el correo–le anuncié.

–¿Puedes abrirla, por favor? –pidió sin levantar la vista de unos papeles que estaba leyendo.

Sí, claro, era obvio que iba a decirme eso.

Agarré unas tijeras que estaban sobre mi escritorio y quité los sellos para poder abrir la caja.

Dentro de ella, al contrario de encontrar montones de papeles como esperaba, había una caja más pequeña. Observé el contenido algo confundido, ¿acaso me había equivocado de paquete? Después de todo, la dirección de donde venía no la conocía, bien este paquete no era el que Hiroto esperaba.

–Oye, Hiroto, además del paquete que fui a buscar, ¿había alguna otra cosa que estuvieras esperando?

–No, no creo que haya nada más que me pudiera llegar ¿Por qué?

–Pues ¿no me dijiste que era documentación la que venía dentro de este paquete?

–Sí.

–Esto no son papeles, viene otra caja. La dirección del remitente me pareció extraña, tal vez este paquete no era el que buscabas, lo siento.

Hiroto alzó la vista al parecer igual de confundido que yo. Miró la caja y revisó la etiqueta de los datos. –La dirección está bien. No es la de la empresa de Tokio, pero a veces envían cosas de esta dirección. Sobre los papeles…es extraño. Tal vez sean discos, puede que hayan enviado todo digitalizado.

Me siguió pareciendo muy raro, pero me encogí de hombros y abrí la segunda caja. Adentro había todavía otra caja más pequeña.

–¡Esto es una broma verdad! Esto no puede ser ninguna documentación. –me quejé.

Hiroto frunció las cejas en confusión. –Pues no queda más que ver que es lo que contiene.

Bufé evidentemente molesto, abrí la caja, esperando a ver que era su contenido, para irónicamente encontrar otra cajita.

Sin embargo, esta cajita no era una caja de cartón como las otras, ésta era una pequeña caja negra de terciopelo, como las que suelen contener...

Me quedé inmóvil, ahí, observando la cajita sin saber que decir o pensar. ¿Por qué habían enviado eso? ¿De verdad lo había enviado la empresa de Tokio? No…claramente no. Esto…esto sólo podía significar…

Levanté la mirada hacia Hiroto y me sonrió. Se levantó de su lugar tras el escritorio y fue a pararse a mi lado.

No puede ser.

–¿Qué ocurre? –preguntó como si no supiera lo que pasaba.

–Eh...esto...esto es...

–Hay que abrirla para ver que hay dentro ¿no?

Alterné miradas entre la caja y él, tratando de comprender lo que estaba pasando. Hiroto me instó a que tomara la caja.

Con algo de tremura estiré la mano y tomé la cajita negra. Dudé un momento, no sabiendo cómo reaccionar ante lo que podía estar dentro, pero después de respirar profundamente con mis dedos temblando, la abrí. Adentro no se encontraba otra cosa que un anillo. Contemplé sin palabras en admiración el accesorio frente mí. Sin embargo no era un anillo como pude haberlo imaginado, era un anillo de oro con una banda azulada en medio. Diferentes piedras adornaban el anillo, cada una de ellas simulando un planeta.

–¿Qué…?–no sabía que decir, estaba demasiado conmocionado como para darle sentido a mis palabras.

–Espero no te moleste la temática del anillo. Sabes lo mucho que me gusta la astronomía, y pues, de alguna forma quería representar lo importante que eres para mí, Ryuuji. –Me sonrió. –Había pensado en dártelo en algún tipo de cena como se suele hacer. Pero pensé que tal vez sería mejor hacerlo así, más privado. Pensé que te gustaría más. Siempre te esfuerzas de más para todo, sobre todo para el trabajo. Creí que sería una buena idea aprovechar eso. Seguramente te molesto ir por el paquete y regresar para encontrar que no era lo que esperabas. Sólo quería que supieras que aunque te cueste mucho lidiar conmigo, al final sólo quiero darte lo mejor que pueda darte.

Las palabras seguían atoradas en mi garganta sin poder salir. Hiroto ciertamente terminaba sorprendiéndome más cada día. Miré nuevamente el anillo.

–Tengo que hacer bien la propuesta, ¿verdad? ¿Lo prefieres así? –preguntó sin realmente esperar mi respuesta.

Tomó la cajita de mis manos y me volteó de frente hacía él. Se hincó.

–Midorikawa Ryuuji...

No es verdad.

-¿Me harías el gran honor de casarte conmigo?

Me quedé ahí parado, sin poder pronunciar palabra. Hiroto esperó pacientemente. Me pregunté si estaba nervioso de mi respuesta. Entonces cuando pensé que finalmente había encontrado otra vez mi voz, me eché a reir. Hiroto no esperaba eso, ya que me vio aterrorizado, ni yo tenía idea de porque me reía, pero eso me ayudó a decirlo fácilmente.

–Sí–dije todavía riendo. –Me encantaría, Hiroto.

Hiroto tomó mi mano izquierda y colocó el anillo en el dedo anular.

Se puso de pie y me le abalancé encima, descartando todo lo que le había dicho, lo besé incontables veces.

Nunca hubiera creído que este trabajo pudiera ser tan grato. Sin duda el primer día que me presenté con mi solicitud en mano no esperaba que algo así terminara ocurriéndome. Ni siquiera cuando me encontré cara a cara con Hiroto aquella vez pensé que terminaría saliendo con él. Después de todo nunca había albergado esperanza en ello y había pasado mucho tiempo en el que no habíamos sabido nada el uno del otro, años en los que uno olvida las cosas que pasaron y trata de seguir adelante; aunque, bueno, cuando uno lo piensa bien no es como si 10 años fueran tanto tiempo… al menos no para mí.

Y si reflexionaba sobre todo eso ahora, podía decir que no me hubiera gustado que las cosas pasaran de otra manera.

Hiroto me miraba sonriente y no podía evitar hacer lo mismo.

Quien sabe que cosas nos depararía la vida a partir de ahora.

...

-¡Chicas! Dijo que sí.-Anunció Hiroto a un gran número de empleadas que se encontraban fuera de la oficina. De alguna forma sabían con antelación de la situación y habían estado esperando noticias con ansias. Miré sin habla la escena. Nanami se me acercó y me felicitó. Tuve que cubrirme la cara de la gran vergüenza que estaba sintiendo.


Como me gusta hacer fics de propuestas extrañas .u.

Si llegaron hasta este punto de la historia ¡les debo dar las gracias! Aguantar mis eternos monólogos es difícil. Haha.

Agradecimientos:

Como siempre, gracias a cualquiera que se haya dado el tiempo de leer, incluso si no les gustó tanto. Y a todos los que siguieron la historia desde el principio y/o la agregaron a favoritos.

Por supuesto un súper agradecimiento especial a todos los que me dejaron review:

Marychan29, Shizuya Kiyama, Andorea, MidorikawaxRyuuji, IchiBerryz, IceCreamLover96, Evangeline-Darkness12, lola, Tixi, Miichiihiiroo Kaazeemaaruu, Otogawa Francis y Mimi-chan.

También gracias a AutumnRose745 por aguantar mis bloqueos y flojera para seguir este fic. Por fin terminé.

No me queda decir más que espero sea posible traer nuevos fics en poco tiempo.