Hola, hola n.n:

Tenia un tiempo que no escribía nada nuevo y la verdad es bien divertido. Bueno esta es mi primera historia de la leyenda de Zelda, soy una gran fanatica de estos juegos y espero que mi historia le guste a todos los fans de esta saga tanto como me gusta a mi escribirla. Me encantan los crossover aunque tambien la manipulacion del tiempo y si a ustedes les gusta de la misma manera, sean bienvenidos. Que el resto de las vacaciones de Verano se la pasen muy bien :)

Legend of Zelda asi como todos sus personajes son propiedad de Nintendo


Era una noche fresca, cuando Link despertó asustado, se encontraba durmiendo en el cuartel general de la guardia real de Hyrule y recorrió su habitación con los ojos tranquilizándose, por orden de la princesa el tenia una habitación para sí mismo y un lujo supremo, una chimenea, pero no hacia tanto frio y por lo tanto estaba apagada; sintiéndose aliviado el joven se levanto y se asomo a la ventana, la luz de la luna llena y las estrellas iluminaban el paisaje y entonces escucho de nuevo la razón por la que había despertado, eran los lastimeros aullidos de un lobo, que sin embargo no le pertenecían a ningún animal, estos formaban una lenta y melancólica melodía . –De nuevo se lamenta el viejo- dijo recordando al guerrero que le había enseñado las técnicas de la espada -¿Qué le pasara?- se pregunto y se recostó de nuevo en su cama, no se pudo volver a dormir así que escucho atentamente hasta el amanecer.

En esa hermosa mañana la ciudadela de Hyrule se preparaba como todos los días para sus actividades normales, los panes y pasteles salían de la panadería al puesto para ser vendidos, relucientes peras y manzanas ya se encontraba en sus canastas, leche, queso, huevos, jugo; en fin cualquier cosa que sirviera para desayunar ya podía encontrarse en el mercado, pero esa no era una mañana como las demás, porque además del barullo típico de la hora, también se escuchaba a hombres dando órdenes, piernas subiendo por escaleras, martillos golpeando y cascabeles sonando, etc. Se estaba preparando a la ciudadela para el gran acontecimiento: La coronación de la reina Zelda, que se llevaría a cabo el sábado por la noche; también se investiría a los nuevos caballeros, sin embargo lo que todos se preguntaban era el gran honor que se le concedería al héroe del crepúsculo. Había infinidad de rumores, algunos decían que se convertiría en el jefe de la guardia real, otros decían que en el primer ministro y algunos otros incluso hablaban de de que se convertiría en el consorte real… y fue precisamente por esa razón que el joven héroe había salido del lugar, ya tenía suficiente con estar nervioso por sí mismo como para escuchar las tonterías que se decían de él, Tenia muy poco tiempo que formaba parte de la guardia real y entrenaba a diario con los otros soldados, pero ese día en especial su mente no se encontraba sobre tierra firme; dejo caer la espada y el escudo varias veces, corto un mechón de cabellos a un chico que entrenaba con él y se tropezó con sus propios pies; por lo que decidió aclara su mente, así que se disculpo con el jefe de la guardia alegando la barata excusa de un dolor de estomago y después de ponerse las sencillas ropas que había traído de Ordon, saco a Epona de las caballerizas y se alejo de la ciudadela.

En realidad no se alejo mucho, solo lo suficiente para no escuchar el bullicio de la ciudad, cuando se hallo en un campo lleno de flores y césped se bajo de Epona y se recostó en la hierba (No sin revisar el terreno primero, entre los matorrales siempre podía uno halla rupias y dolía mucho la espalda si te acostabas en ellas). Ahh! Los relajantes sonidos de la naturaleza, los pajaritos cantan, los insectos zumban, el viento rozando los cabellos –Esto es tan rico- se dijo- y pensar que hace pocas semanas esto estaba lleno de monstruos y bandidos".

Se quedo meditando un largo rato, pensaba en su pequeño pueblo y en lo que Talo, Lalo e Iván estarían haciendo, pensaba también en Ilia, en sus cabras y en Midna, en lo muchísimo que la extrañaba. – ¡No te vayas Midna!- se imagino a si mismo gritando en el momento que se rompió el espejo del crepúsculo, siempre se pregunto por qué no lo había hecho, porque había sido tan cobarde. Y fue así como sus pensamientos lo regresaron con Zelda, nunca supo a ciencia cierta que tan profunda fue su conexión con Midna, a veces se preguntaba si aquel cambio en la princesa del crepúsculo no era sino el reflejo de su conexión con Zelda y eso lo agobiaba mucho ya que tenia fuertes sentimientos hacia Midna; fue cuando regreso al tiempo presente y a la ceremonia del sábado la coronación de la reina Zelda…y la suya propia, ese día se convertía en un miembro de la familia real ¡Un príncipe! , no lo había meditado bien cuando se lo dijeron, tampoco cuando se lo conto con entusiasmo a Ilia, a Telma y a Leonardo, pero solo pensarlo en ese momento lo aterraba; porque eso lo convertía en el primero en la lista de posibles consortes para la reina, tal vez los rumores no estaban tan lejos de la realidad, se empezó a sentir muy mal, quería desesperadamente hablar de eso con alguien, alguien como un padre; pero él no lo tenía, con gusto hubiera entregado la espada maestra para poder hablar con el aunque fuera solo una vez.

-Es cierto- dijo incorporándose, había recordado la razón por la que se despertó en la madrugada, se levanto y se dirigió de nuevo a la ciudadela, derechito al castillo.

Tras dejar a Epona en los establos corrió a toda prisa, quiera hallar a la princesa, ella le había dicho que se debían tener completa confianza para lo que estaba planeado necesitaba de alguien con conocimientos que él no tenía, por eso quería recurrir a la portadora de la trifuerza de la sabiduría. Entro corriendo, en el castillo también estaban todos atareados, los cortesanos iban y venían, revisando grandes listas; los sirvientes fregaban pisos, pulían armaduras y espejos, etc. Se acerco a un cortesano que no parecía estar haciendo nada en particular.

-Estoy buscando a la princesa Zelda, ¿se encuentra aquí?- le pregunto

El hombre miro sus ropas y con gesto altanero le contesto- Su majestad se encuentra muy ocupada, no sé si tenga tiempo para atenderte- y de inmediato un guardia se le acerco y le susurro al oído- ¡Idiota! Es el héroe del crepúsculo-

Los ojos de aquel cortesano se abrieron como platos- discúlpeme señor- dijo inclinándose- no lo reconocí, la princesa se encuentra realizando algunos preparativos, en los jardines, yo mismo lo llevare con ella-

-No es necesario- dijo Link negando con la cabeza, salió, bajo una escalera y se encontró con que la princesa estaba de frente, revisando el color de los manteles que se colocarían en las mesas que ya estaban puestas en los jardines

-¡Majestad!- saludo el chico inclinándose ante ella.

La hermosa joven se acerco y le dedico una gran sonrisa- Link- le dijo- ¿Cómo has estado? ¿Han terminado ya los entrenamientos?, aunque suena un poco absurdo ¿no es cierto? El gran héroe del crepúsculo entrenando con los soldados, debes de aburrirte mucho-

-Me alaga, majestad- dijo el joven

-Eres demasiado formal- le reprocho Zelda- Te he dicho que me llames por mi nombre, quiero tener toda tu confianza, somos amigos-

-Perdóname- dijo Link sonrojándose- es que todavía me da pena-

Zelda soltó una risita, le encantaba lo sencillo que todavía era el chico –Bueno y ¿que querías decirme?- pregunto ella

-Tengo una pregunta, sobre uno de mis invitados-dijo el joven héroe

-¡Oh!, si es sobre el alojamiento del príncipe Ralis, no tienes de que preocuparte, ya lo tenemos contemplado, di ordenes para encontrarle un sitio que estuviera a su altura y encontramos una preciosa bañera de plata, donde el podrá pasar la noche, es un chico tan delicado, pero estoy segura que le gustara, ¿quieres verla?-comento Zelda.

-No, no es por eso-negó Link- es sobre otra persona, me gustaría incluir a alguien más en mi lista-

- De acuerdo- dijo la princesa

-Aunque esta persona es muy diferente- dijo Link

-Mis asistentes ya contemplaron el alojamiento para cualquier tipo de invitado, así sea un goron, un zora o cualquiera que se presente- afirmo Zelda

-Es que no estoy tan seguro que le sea posible venir al castillo- dijo Link- No sé si pueda entrar o necesita algún instrumento especial, para que pueda venir.-

-¿Cómo el espejo del crepúsculo?- pregunto con un poco de amargura la joven

-No, no se trata de un Twili- contesto el héroe- "y aunque quisiera, que Midna estuviera aquí, nunca podrá volver"- pensó el joven triste- veras el ya no se encuentra entre los vivos, es un Stalfo-

-¿Un Stalfo?- pregunto Zelda sorprendida. Link asintió con la cabeza- ¡Vaya! Eso es…muy extraño realmente- comento la joven mordiéndose un labio- ¡Cielos!, me la pusiste muy difícil- dio unos pasos pensativa- ¿Un stalfo? Link, la mayoría de ellos no son más que fantasmas sin vida, es decir, no saben lo que están haciendo en realidad, solo son la sombra de un caballero que traiciono al reino y por su traición están condenados a atacar cualquier cosa que se les ponga enfrente, aun si no se trata de un enemigo, aun si no se trata de una persona, algunos han atacado perros o caballos ¿Por qué quieres invitar a un Stalfo?-

Link se llevo a la princesa a la parte más lejana del jardín, si los demás escuchaban aquello creerían que estaba loco y le conto todo con respecto a ese Stalfo, de las piedras aulladoras, de las técnicas de espada y como gracias a ellas habían librado al reino de Ganon y Zant. Zelda se impresiono, como por un tiempo compartió el corazón y la mente con Midna sabía todo lo que había atravesado Link, pero ninguna de las 2 supo nunca del Stalfo.

-Parece que ese hombre aun esta consiente- dijo por fin la joven- buscare en los libros, estoy segura de que en alguno debe decir como poder introducir un Stalfo al palacio, y ¿el se encuentra muy lejos?-

-No, estoy seguro, tengo que ir a buscarlo- contesto el joven- y vengo a pedir tu permiso para ausentarme del palacio-

-La coronación es la semana que viene- dijo con seriedad Zelda- ¿crees poder regresar a tiempo?-

-Si, pienso buscarlo en la pradera, en la fuente de farone, en kakarico pero no más allá de la montaña de la muerte, para poder regresar por lo menos con un día de anticipación.

-Siendo así- dijo solemnemente la princesa- Joven héroe del crepúsculo, tiene mi permiso para irse-

Link decidió empacar de inmediato, así que regreso a su habitación y guardo algunas de sus pertenencias, salió discretamente por la puerta sur de la ciudadela, aun con sus ropas de Ordon puestas, para no llamar la atención, espero a la caída de la noche; tal vez porque le recordaba a Midna y se sentía mas cómodo, pero sobre todo porque los Stalfos aparecen por las noches. Cabalgaba pausadamente con Epona sosteniendo el candil en su mano, se aparecieron 2 Stalfos pero ninguno poseía una armadura como la del "viejo" como le gustaba llamarlo, se dirigía a Kakarico, que estaba más cerca y buscaría la piedra aulladora. Sin las criaturas del crepúsculo el viaje fue bastante tranquilo.

Al amanecer llego a Kakarico, ato a Epona cerca de la entrada del pueblo y en la parte de atrás de la fuente se cambio de ropa, poniéndose su traje del héroe para que su "viejo" lo reconociera y como era muy temprano y no había nadie en la calle, se dirigió al cementerio; camino observando las lapidas por si alguna le daba una pista, pero algunas eran tan viejas que no se podía leer lo que decía en ellas, hasta que recordó que la piedra aulladora no estaba ahí, sino en la montaña de la muerte.

Decidió subir la montaña por el camino del cementerio, aunque era muy de mañana el calor era insoportable, pero el caminaba lo más rápido que le daban sus piernas, pero, poco antes de llegar al pueblo lo detuvo un enorme obstáculo, un grupo de gorones recogían pedazos de madera y piedra carbonizadas, otro grupo permanecía inmóvil, pero era porque cuando alguien del otro grupo quería subir, se enroscaban y lo lanzaban al aire para alcanzar el siguiente nivel. Se acerco a uno de ellos y le pregunto -¿Qué ocurrió?-

-El joven que salvo al gorojefe- dijo el goron reconociendo a Link- hace 2 días que la montaña despertó, hacia mucho gorotiempo que no pasaba y eso provoco un gran derrumbe que...-

-Que elimino el sendero para ir al pueblo- comprendió Link y miro a sus alrededores, no había ni un solo rastro de la piedra aulladora.

-¿Viene a ver al gorojefe?- pregunto el rechoncho goron-Puede subir a mi espalda si gusta, lo subiré al pueblo.

-No, muchas gracias- dijo Link- Es solo que vine en busca de un objeto, era una piedra blanca con antiguas inscripciones en ella y un agujero en el centro ¿no la habrá visto?-

-goropiedra blanca- pensó el goron- si la vimos goroseñor es posible que no estuviera completa, recogimos muchos escombros anoche-

-¿Algún Stalfo que estuviera por aquí?- pregunto el joven

-Oh no goroseñor, cada vez que alguno de esos entes malignos se atreve a pisar el pueblo o sus alrededores es eliminado- comento orgulloso el goron- por suerte ninguno ha aparecido o nos quitaría el gorotiempo-

-Bien, en ese caso- comenzó desilusionado Link- enviare un mensaje a Hyrule para que les manden una escuadra que les ayude con la limpieza y reconstrucción-

-Muchas gracias gorojoven- lo interrumpió uno de los gorones ancianos que conoció en las minas- pero no será necesario, contamos con suficientes hombres y conocemos mejor el terreno, además sin ofender, pero los gorohumanos no tienen tanta fuerza para escarbar en esta dura piedra, lo que nosotros pudiéramos realizar en menos de una semana les tomaría al menos 3 meses de trabajo a ustedes; no hace falta que se moleste- finalizo amablemente.

-Bueno, entonces me retiro- dijo Link inclinando la cabeza, bajo por el sendero de que daba a Kakarico, en esos tiempos de paz comenzaron a llegar más personas al pueblo y la gente lo saludaba con entusiasmo al reconocerlo (amablemente él les devolvía el saludo), el chico se detuvo a comprar pan y queso; y le preguntaba a las personas por cualquier Stalfo que, gracias a los goron que vivían en la villa ya no se aparecían por ahí, por ultimo antes de partir paso a ver a Leonardo.

-Joven Link- dijo el hombre de largos cabellos negros al verlo entrar en su templo- tenía mucho tiempo que no venias por aquí-

-Estuve algo ocupado- comento Link-

-Si, me lo imagino, ser un miembro de la guardia real debe ser agotador, supongo has tenido mucho trabajo- dijo Leonardo.

-Realmente no mucho- dijo Link encogiéndose de hombros-

-¿Cómo van los preparativos para el sábado?- pregunto Leonardo sirviendo al chico un gran tarro de cerveza que Telma había mandado

El chico suspiro – bien, supongo- pero no sonó nada entusiasmado- es la princesa quien se haya mas ocupada- bebió un buen trago a la cerveza, estaba helada y deliciosa- La verdad es que me estoy muriendo de nervios- luego dijo pensativo- sin embrago…-

-¿Qué pasa?- pregunto Leonardo

-Necesito encontrar la manera de atraer un stalfo al castillo-

-¿Un stalfo?- exclamo Leonardo incrédulo

Link asintió con la cabeza- veraz es que es muy larga la explicación y en resumidas cuentas, estoy seguro de que ese guerrero no es un traidor, la verdad es que cuando se dio la invasión de las criaturas del crepúsculo me ayudo mucho y…bueno sé que sonara algo estúpido, pero con él sentía una conexión especial, como si…no sé explicarlo- admitió el joven dándoles otro trago a la cerveza- Salí de la ciudadela para buscarlo, pero no tengo idea de donde este o como comunicarme con él-

-¿Cómo lo encontraste durante la batalla del crepúsculo?- pregunto Leonardo

-"aullando como un lobo"- pensó Link sin decirlo, eso sonaba muy absurdo así que dijo- él se ponía en contacto conmigo- lo que era verdad a medias- he preguntado por todo el pueblo pero nadie ha visto un Stalfo-

-¿Cómo es?-pregunto Leonardo-

-Es un esqueleto, con un escudo, una espada y armadura- contesto Link

-Esa información no te servirá chico- dijo Shad quien se asomo por la escalera que daba al sótano donde había estado todo ese tiempo- Todos los stalfos se ven así, ¿hay algo que lo haga diferente?-

-Se transforma en un lobo- dijo el joven héroe

-Interesante- dijo Shad acomodándose las gafas- jamás había escuchado que un Stalfo cambiara de forma- salió por completo del sótano y se sentó en la mesa

-¿Cuándo fue la última vez que lo viste?- pregunto Leonardo.

-Poco antes de terminar la guerra- contesto Link- desde entonces no lo he visto ni he hablado directamente con el-

-¿Ese Stalfo habla?- pregunto Shad sorprendido- ¡Oh por las diosas! Esto es genial- Leonardo volteo a verlo algo enojado por lo que añadió- discúlpame no quería ser irrespetuoso-

-Mira chico- empezó Leonardo- Tal vez ese hombre ha pagado su deuda y las diosas le han permitido descansar, por eso ya no lo has vuelto a ver-

Link tomo otro trago a la cerveza y negó con la cabeza- lo he escuchado aullar, no es el aullido común de los lobos, el aúlla melodías, a veces muy tristes y, el primer día que me presente al servicio de la guardia me pareció verlo en las afueras de la ciudadela- cerro los ojos recordando- me acerque un poco a él, pero en el instante que iba a llegar ¡PUF! Se desvaneció-

-¿De qué hablabas con él?- pregunto Shad, sirviéndose un poco de cerveza

-Me enseño varias técnicas de espada- dijo Link- y decía que una vez que haz tomado el camino del héroe es para siempre y que él lo sabía porque lo había tomado, varias veces me pregunto si era el elegido de las diosas, porque él había sido elegido por las diosas-

-¿Cómo luce, cuando no toma la forma de un lobo?- pregunto Shad y bebió un trago a la cerveza- pero piensa en los detalles, como es su escudo o su armadura-

-No sé, no le preste atención a eso…su espada- dijo pensando- se parecía a la espada maestra, la que deje en el templo del tiempo-

-El símbolo en tu mano- dijo Shad- ¿el tenia uno igual?-

-Sus manos siempre estaban enguantadas, pero es un Stalfo, si alguna vez tuvo el símbolo ya no se notaria- contesto Link acariciando su mano izquierda

-y aulla melodías- se dijo a si mismo Shad

-¿Qué piensas?- pregunto Leonardo al joven de las gafas

-¿Haz escuchado la historia del héroe del tiempo?- pregunto Shad a Link

-¿Qué?- exclamo Leonardo

-Claro, es un cuento de hadas muy famoso- contesto Link

-¿Estas loco?- dijo Leonardo

-Pero mira las similitudes- dijo Shad- El héroe del tiempo era un gran espadachín, portador de la espada maestra, hábil en el arte de la música, elegido por las diosas-

-Pero solo es una linda historia que le cuentas a los niños antes de dormir- insistió Leonardo- Además el gran héroe del tiempo fue todo, menos un traidor-

A lo que Shad protesto- Todo cuento tiene su base real, recuerda que se perdieron valiosísimos manuscritos cuando se cambio a la ciudadela de lugar y algunos aun no han sido traducidos-

Leonardo y Shad siguieron discutiendo, pero Link no les prestaba atención. Analizaba lo que Shad había dicho, el héroe del tiempo y su stalfo si tenían un cierto parecido, tal vez no fuera un traidor, tal vez creyera que seguía siendo su deber proteger al reino- O tal vez- dijo en voz alta llamando la atención de Shad y Leonardo- Algo lo perturbaba, lo suficiente para preocuparle incluso después de muerto-

Link se termino su cerveza y se levanto de la mesa -¿Tienes alguna idea de donde podría encontrarlo?- le pregunto a Shad

-Algunos libros de historia sitúan su morada mas allá del bosque de farone- contesto Shad

-Estupendo- dijo emocionado Link- me dirigiré enseguida hacia allá- se levanto y estrechando la mano de Shad dijo- gracias por la pista-

Shad asintió con un movimiento de cabeza- ¡Mucha suerte!- le dijo

Se acerco a Leonardo quien le dio una palmada en el hombro -¡Muchas gracias por la hospitalidad!-dijo Link.

-No hay de que- dijo Leonardo- solo espero que no persigas una fantasía-

-Nos vemos el sábado- le dijo a ambos y salió por la puerta