Hola, hola, hola n.n

Uf! de nuevo ya paso medio año, muchísimas gracias por continuar aquí, la verdad es que estuve atravesando una temporada muy mala, pero bueno escribir este capitulo me relajaba mucho y la verdad es que me encanto, espero que disfruten tanto leyéndolo como yo disfrute escribiéndolo :)

Le agradezco mucho a JennyLeeTheQueen, yop, Andy y Guest por sus reviews. Que pasen un buen fin de semana ;)


La puerta del templo del tiempo se abrió y Link tuvo que entrecerrar un poco los ojos, todavía no amanecía, pero el viento soplaba en su dirección. El héroe del tiempo se levanto de la piedra donde estaba sentado y se acerco al joven preguntando- ¿Qué ocurrió? ¿La encontrasteis hijo mío?-

El chico jalo aire- yo…- dijo pensativo, no sabia por donde comenzar- mmmh…- suspiro- Navi… lamenta mucho haberlo dejado sin ninguna explicación-.

-¡Que cosa!- exclamó sorprendido el héroe del tiempo- ¿Navi? No… pero ¿Cómo?-

-Ella es la encargada de vigilar el templo del tiempo- dijo el chico- lo extraña mucho tatarabuelo-

-¡No es posible!- gritó el héroe del tiempo pasándose su mano humana por la cabeza -¿Esta viva?, creí que se había desvanecido como las hadas de las fuentes-

-Ella fue quien me guio, a la morada de mi tatarabuela Malon- declaró el chico

-¡Malon! ¿Hablasteis con ella?- preguntó el héroe del tiempo algo desesperado- ¿Le habéis dicho cuanto la amo?-

El héroe del crepúsculo sonrió –Si- dijo y sacó la ocarina de su túnica, aunque estoy seguro que a ella le gustaría que usted se lo dijera-

El antiguo Link miró incrédulo a su tataranieto –¿Se…se me permitirá hablar con ella?- se formaron lágrimas en su ojo azul.

-No se preocupe tatarabuelo, lo llevaré de vuelta a casa- dijo con alegría el joven y entonó Re/fa/re´ 2 veces una pequeña tormenta comenzó, pero también fueron transportados.

Llegaron a villa Kakariko, aterrizaron justo en el techo del hotel porque era ahí donde solía encontrarse el molino. Aún estaba un poco oscuro, pero el sol ya había mostrado señales de aparecer; de repente una gran ráfaga de viento los golpeó, el héroe del crepúsculo resistió, pero no el antiguo Link quien fue empujado violentamente hacia abajo.

-¡Tatarabuelo Link!- grito el chico al verlo caer

¡PLAF! ¡CRACK! ¡SQUIRK! Se escucharon muchos golpes seguidos de un grito -¡OH NO, MI PUESTO!- que provenía del joven goron que solía vender pociones por las noches, el goron se acerco a recoger los escombros cuando noto una armadura y huesos regados, estuvo a punto de tocarlos cuando estos se empezaron a mover y a unirse

-¡Un Stalfo!- exclamo y levantando un jarro grito -¡Maldito Stalfo! ¡Destruiste mi mercancía! ¡Ya verás!- Los gritos despertaron a todos los vecinos que se asomaron a sus ventanas, el joven goron lanzó el jarro, pero el Stalfo lo esquivo. Entonces levando sus puños y furioso estuvo a punto de golpearlo

-¡Esperad jovencito!- exclamo el héroe del tiempo acomodándose la cabeza

-¡Santísimas diosas! ¡Esa cosa habla!- grito aterrorizada una mujer

-¡Largo! ¡Fuera demonio!- grito el joven goron al mismo tiempo que manoteaba-

El héroe del tiempo se esforzaba esquivando los ataques del goron, a quien golpeo varias veces con el escudo, pero como era únicamente un esqueleto, al rechoncho joven no le era nada difícil desarmarlo, le tumbo un brazo y la cabeza y estuvo a punto de pisotearlo cuando desde arriba le llego un golpe seco. Sin pensarlo el joven Link se lanzo desde el techo y le cayó justo encima al Goron

-¡Déjalo!- le ordeno el chico al goron tomándolo por el cuello y aventándolo a un lado, el goron golpeo en la pared

-¡Qué demonios!- gritaron varias personas, viendo como el héroe del crepúsculo tacleaba al goron.

Esta vez el rechoncho joven reboto en el piso, eso le dio tiempo a Link de levantar los huesos y colocárselos al Stalfo. Varias personas corrieron hacia el goron y lo ayudaron a levantarse.

-¡El héroe del crepúsculo se ha vuelto loco!- gritaron algunos

-Atrápenlo tal vez sea peligroso-

-No, el Stalfo debe tener un efecto sobre el ¡Destrúyanlo!-

-¡Sí! ¡Destruyan al Stalfo!- gritaron todos al final y comenzaron a perseguirlo lanzando piedras. Tanto Link como el héroe del crepúsculo sacaron sus escudos para protegerse.

-¿Qué hacemos?- pregunto el antiguo Link mientras corrían

-Ya se- exclamo Link y saco el silbato que le regalo Ilia , soplo con fuerza y un par de halcones llegaron de inmediato y los tomaron a ambos de la cadera.

-Muchas gracias- les dijo Link- déjennos en el cementerio-

Los halcones solo tomaron altura y giraron a la izquierda, después de un momento los soltaron en la parte más alta del cementerio.

-¿Que hacemos aquí?- pregunto el héroe del tiempo incorporándose y recuperando su forma humana.

-Buscar una lapida con el dibujo de un caballo- contestó el chico.

Ambos corrían revisando el cementerio, el chico estaba seguro que no lo había imaginado , corría frenéticamente buscando tanto que se tropezó, cayó justo al lado de una bonita lapida de color amarillento, estaba tan gastada que ya no se podían leer las letras que tenia gravadas, pero sin duda, con mucho esfuerzo, se podía ver la silueta de un caballo.

-La encontré- exclamo el chico y el antiguo Link se acercó

-¿Qué hacemos ahora?- pregunto ansioso el héroe del tiempo.

-No lo sé, tal vez debemos cavar- dijo el chico confuso.

Y comenzaron a hacerlo, pero apenas llevaban unos instantes cuando se escucharon los gritos de la turba furiosa, al parecer no habían dejado de perseguirlos.

-Nos alcanzaron- gritó alarmado el héroe del crepúsculo y saco su espada- Yo lo cubriré tatarabuelo-

Pero el antiguo Link le quitó rápidamente la ocarina- Tengo una idea- le explicó al chico y entono- do´/la/sol/do´/la/sol- El curioso y agradable sonido de un pasaje secreto abriéndose se escuchó y justo frente a él apareció un agujero en la tierra, se lanzó hacia abajo y el joven lo siguió, al instante el pasaje se cerró.

Cayeron en un sitio amplio y oscuro, el chico encendió su candil, sorprendido observo frente a él, pintado en la pared, el retrato de una niña vestida de color verde, estaba sentada en un tronco tocando una ocarina.

-¡Saria!- dijo sorprendido el héroe del tiempo y se acercó a tocar la imagen. El chico caminó por toda esa pared, la imagen del Skullkid tocando la flauta apareció y muchos niños vestidos de verde, justo en la esquina se topo con una enorme antorcha que aunque habían pasado muchísimos años aun estaba llena de aceite, la prendió y nuevas imágenes aparecieron, ahora en la pared de al lado apareció un jardín rodeado de una muralla, en el fondo se veía a una mujer un tanto masculina y a una niña rubia

-Esta era la princesa Zelda- dijo el héroe del tiempo señalándosela a su tataranieto- Aquella es Impa-

Entonces el héroe del crepúsculo corrió hacia la esquina y prendió otra antorcha , y corrió hacia una tercera y una cuarta, cuando el cuarto se ilumino por completo era magnifico . En las 4 paredes estaban pintados hermosos paisajes, el bosque Kokiri, la montaña de la muerte, villa Kakariko, etc. y en cada uno de ellos estaban representadas las personas que los habían habitado, Nabooru la sabia del espíritu estaba en el coloso del desierto, la princesa Ruto estaba en la región de los Zora, pero la más impresionante, la que más sorprendió al héroe del tiempo fue la representación del rancho Lon-lon. Habia un hombre gordo y bigotón, dormido con un montón de cucos, de otro lado, un hombre delgado y bigotón daba de comer malhumorado a un grupo de vacas

-Talon…Ingo- susurro el antiguo Link y pasó sus dedos por aquella pared, pero le comenzaron a temblar cuando se topó con la única puerta de aquella habitación, en ella estaba pintado el retrato de una joven pelirroja, parada en el corral de los caballos, cantaba con los ojos cerrados.

-Malon- dijo y empujo la puerta, esta no tenia cerradura –Está cerrada- dijo y busco con su ojo algo que le permitiera abrirla, en la habitación no había otra cosa más que antorchas y lo que parecía ser un altar en medio, entonces levantó la vista al techo –Arriba, muchacho- grito señalando una lámpara.

-Ya lo tengo tatarabuelo. – dijo el chico, encendió una de sus flechas y la lanzo a la lámpara, esta se prendió y el curioso sonido de un pasaje secreto se escucho de nuevo y la puerta se abrió, esta vez la cámara se ilumino de golpe y la puerta se cerró inmediatamente. No obstante, ni bien hubieron pasado, se escucho tremendo ruido y cayo mucho polvo del techo, seguramente los aldeanos intentaban entrar y pusieron una bomba para llegar a ellos

-No hay mucho tiempo- dijo el héroe del crepúsculo y miro al antiguo Link, pero este no le devolvió la mirada, sino que observo la habitación, en las paredes había representaciones de la vida de Malon en su rancho; desde que era una niña sonriente bebiendo leche con su padre, hasta su preciosa morada en villa Kakariko rodeada por sus hijos. En todas las pinturas Malon estaba acompañada de Epona, menos en una porque pintado justo en la puerta al lado de ella, se encontraba un joven rubio de ojos azules, quien vestía de verde y tenía una chispita azul revoloteando al lado de su cabeza, en su mano izquierda sostenía una ocarina.

-El niño del hada- sonrió el joven Link. Ordon si que se había esmerado en construir un sepulcro digno de sus padres, esta vez en el altar de en medio estaban cincelados en la piedra, un pentagrama con las siguientes notas do`/la/sol/do`/la/sol.

El héroe del tiempo tomo la ocarina y cerrando su ojo entono aquellas notas, conforme tocaba la voz de una mujer se escuchaba, cada vez más clara, ella cantaba al mismo tiempo que el tocaba. El chico se quedo pasmado, conforme avanzaba la melodía una bella mujer aparecía… era pelirroja, transparente e irradiaba un suave brillo blanco. Aquello era lo más hermoso que había visto en toda su vida , podría haber pasado horas observando la escena, pero escucho detrás de ellos varios golpes y el claro sonido de piedras cayendo; la turba había encontrado la manera de entrar, ahora golpeaban la puerta

-Oh no, el goron está con ellos- les dijo alarmado- intentare apaciguarlos- dijo empuñando la espada, pero con un golpe seco lo tiro al piso y con él a muchos escombros, y el cuarto se lleno por completo de polvo, el joven tosió, intentando ver y cuando el polvo se disipo se encontró con el joven goron, tenia los puños levantados, pero estaba quieto, petrificado, al igual que Leonardo y los demás vecinos que estaban armados con piedras, palos e incluso jarrones, todos veían asombrados al par de espíritus cantores frente a ellos.

-Link- gimió Malon de alegría- en verdad volviste- y se tapo la boca con las manos.

-Malon- exclamo con tanta felicidad el héroe del tiempo que lanzo la ocarina y corrió con los brazos estirados, para abrazar a su esposa. En ese momento todos se quedaron aun mas helados, el espíritu de aquel hombre rubio se separo tan rápido de su cuerpo que la armadura y el esqueleto aun se encontraban de pie, cuando el héroe del tiempo rodeo con los brazos a su mujer.

-Te extrañe tanto- gritaba de alegría el héroe del tiempo- Llevo tantísimos años queriendo decirte esto. ¡Te amo Malon! Siempre lo he hecho-

-También te amo Link- dijo Malon y beso a su marido con ternura, una niebla blanca los envolvió y se fueron desvaneciendo poco a poco entre chispas plateadas.

La oscuridad se adueño de pronto de aquel sitio, solamente por el boquete que había abierto el goron entraba luz, eso provoco que todas las personas reaccionaran.

-¿Qué demonios fue eso?- exclamo Leonardo confuso

Link se incorporo y se sacudió un poco, luego tomo el esqueleto que aun tenia puesta la armadura y lo acostó en el altar, se inclino y dijo- Jamás olvidare lo que ha hecho por mi tatarabuelo Link ¡Muchas gracias por esta gran aventura!- entonces camino para el otro lado y recogió una ocarina azul, se dirigió a la multitud y dijo- Damas y caballeros, ese hombre era el gran héroe del tiempo- y mostro la ocarina sosteniéndola con ambas manos.

-¡No puede ser!-

-Es increíble-

-¿Esa es la ocarina del tiempo?-

-Asombroso- exclamaba la multitud.

El chico caminaba despacio abriéndose paso entre la multitud, quienes miraban embobados la ocarina

- ¡Perdóname! De verdad, lamento mucho haberte golpeado – le dijo al joven goron cuando paso junto a él- pero no quería que destruyeras a mi tatarabuelo, el no era un Stalfo común.

-Yo… lamento haber atacado al héroe del tiempo- dijo el goron- también lamento haber destrozado su sepulcro- admitió avergonzado.

-Mmmh, es verdad este sitio quedo en terrible estado- dijo algo enojado- Leonardo, necesitare que se queden al menos 6 hombres, para asegurarse que nadie profane el cadáver del héroe del tiempo. Me quedaría yo mismo, pero debo entregarle esto a la princesa Zelda… ¡ZELDA! ¡SANTISIMAS DIOSAS! ¡QUE DIA ES HOY!-dijo recordando de golpe la coronación.

-Es viernes- le dijo Leonardo

-¿Viernes? ¡Gracias a las diosas!- suspiro tranquilo- aun puedo llegar al castillo- se despidió de ellos y salió corriendo.

Epona ya se encontraba ahí, había llegado corriendo al cementerio cuando escucho que tocaban su canción con la ocarina, así que el joven monto de prisa y emprendió su camino. Cabalgaba rápidamente por la pradera con dirección a la ciudadela, mientras todo lo que acababa de ocurrir le daba vueltas en su cabeza. Pensar que 3 personas habían sacrificado su felicidad para que el pudiera matar a Ganondorf y así convertirse en el héroe del crepúsculo lo confundía, pero también sabía que gracias a ello la paz había llegado al reino, esta vez una paz duradera y quería disfrutarla lo más que pudiera con su nueva compañera de aventuras ; aunque si era sincero consigo mismo aun sentía tristeza por haber perdido a Midna , pero se aferro a las palabras que Saria, la sabia del bosque le había dicho al héroe del tiempo.

- "…ahora mismo continuar atado a ella aunque solo sea en tus pensamientos te está haciendo muy infeliz, Link, déjala ir"-

Así como tatarabuelo se gano su corta felicidad dejando ir a Navi, él también quería obtener la suya y por ahora no se le ocurría una mejor manera que dejando ir a Midna y siendo feliz al lado de Zelda.

Pensar en ella lo hizo sonreír, aquella preciosa joven seria siempre tenía tiempo para él sin importar lo ocupada que estuviera, siempre lo escuchaba aunque él no tuviera gran cosa que contarle, siempre lo saludaba con una sonrisa, un gran honor del que pocos cortesanos disfrutaban y de hecho se sorprendió de lo fácil que resultaba reír con ella algo que tampoco lograban muchas de las personas en la corte ¿Quién sabe? Tal vez sus aventuras junto a ella fueran asombrosas, ella también era muy curiosa ¿no?, ¿Acaso no le había pedido regresar a Celestia para poder admirarla? ¿Cuántas veces no le pidió entrar al templo del tiempo? ; el chico se entusiasmo, tal vez junto a ella podría ir en busca de la misteriosa tierra de Termina.

Se paró en seco al llegar a esta parte, no lo había meditado hasta entonces, pero al llevar a casa al gran héroe del tiempo, había dejado completamente sola a otra persona; alguien que lo habia perdido todo varias veces, se trataba de un niño que se perdió en el bosque, un niño que había perdido a Saria, el mismo niño que perdió a Tael, a Taya y a Link el niño kokiri. Sin pensarlo mucho, jalo las riendas a Epona y se dirigió al bosque.

El crepúsculo estaba a punto de llegar y la joven princesa se paseaba de un lado al otro por el salón del trono, estaba preocupada. Link le aseguro que volvería con un día de anticipación pero aun no regresaba ¿Le habría pasado algo? ¿Estaría herido? ¿Habría escapado?, negó inmediatamente aquellos pensamientos con la cabeza, el llegaría, solo era cuestión de esperar; tal vez si había encontrado al Stalfo y guiarlo al castillo le costaba mucho trabajo, aunque ella realmente estaba aterrada de que el joven insistiera en permitírsele entrar, durante esa semana investigo muchísimo y cada manera que le procuraba la entrada al castillo a un Stalfo , requería que se derramara mucha sangre, algo que ella no estaba dispuesta a hacer. Estaba a punto de llamar a los guardias para que fueran a buscarlo cuando el joven entro, tenía la cara, el cabello y la túnica increíblemente sucia, se notaba que estaba cansado, pero no herido.

-¿Qué te ocurrió?- pregunto la joven acercándose a él- ¿Estás bien?

El chico corrió a abrazarla, su voz había sonado tan hermosa cuando llego a sus orejas que no pudo evitarlo –Zelda, una tumba se cayó sobre mi cabeza – explico el

-¿Qué? ¿Cómo es eso?- dijo la joven

-Es que, encontré al invitado del que te había hablado- dijo Link

-Oh, por el amor de Nayru- gimió Zelda preocupada- ¿En donde esta?-

-Aquí- dijo y dio un golpecito detrás de si a la altura de su cadera, una extraña carita le sonrió a la princesa.

-¿El Skullkid?- pregunto ella confundida devolviéndole la sonrisa al pequeño niño de madera- Creí que querías traer un Stalfo-

-El héroe del tiempo ya cumplió con su misión- explico Link cabizbajo – las diosas le han permitido descansar- hurgo entre sus ropas y saco una ocarina azul- Este objeto le pertenece a la familia real- y lo puso entre las manos de ella.

Zelda la observo detalladamente, ya había visto aquella ocarina azul, pero ¿Dónde? , recordó una pintura del palacio, un retrato de una niña rubia sosteniéndola; en algún momento sus maestros le contaron sobre una ocarina que servía para viajar con el tiempo. No podía ser, la "ocarina del tiempo" tenía una trifuerza dorada justo debajo de la boquilla, así que la joven la llevo hacia una antorcha para poder observarla mejor

-No puedo creerlo… ¡Encontraste la ocarina del tiempo!- exclamo muy sorprendida – pero ¿Cómo?-

-Fue el mismo héroe del tiempo quien me la dio- contesto el

-¿Qué?-

-¡Oh Zelda! No te imaginas que gran aventura he vivido- le dijo y tomándola de las manos la sentó en la escalinata y le conto todo.

La gran ceremonia estaba a punto de comenzar y la capilla del palacio estaba magníficamente arreglada, había enormes estandartes de color purpura colgando de las paredes, todos tenían bordados con hilo de oro el símbolo de la familia real; había grandes guirnaldas de flores colgando desde el techo y como ya había una inmensa concurrencia se habían quitado las bancas, todos los asistentes estarían de pie, una ceremonia tan solemne así lo ameritaba; la concurrencia se hallaba a ambos lados de la capilla y entre ellos se formo un pasillo donde pusieron una larga alfombra roja y al final de ella frente al altar de las 3 diosas colocaron un trono dorado. El joven héroe del crepúsculo observaba todo aquello desde un balcón en la parte de arriba, según la tradición, todos los caballeros debían esperar ahí hasta que la reina los llamara; el chico suspiro satisfecho y entro de nuevo para acomodarse su capa frente al espejo.

-¿En serio puedo tocarla?- pregunto entusiasmado el Skullkid, quien estaba sentadito sobre el espejo acariciando su trompeta.

-Sí, la reina ya te lo permitió- le dijo Link

¡FUUUUUUUU! Toco la trompeta

-¡Todavía no!- lo reprimió Link, el ruido había sobresaltado a todos los caballeros que se encontraban ahí- recuerda que es cuando yo pase por el pasillo-.

El niño se rio y dejo de tocar -¿Podre tocar la canción de Saria?-

-Si te portas bien en la ceremonia, podrás tocarla en los jardines, seguro que a Maripola le gustara escucharla- dijo sonriendo Link. De pronto los murmullos en el piso de abajo cesaron, el chico dejo de admirarse al espejo y corrió al balcón.

Una orquesta comenzó a tocar la melodía de la familia real y entonces se abrieron las puertas, apareció por el pasillo caminando pausadamente la joven Zelda, lucia tan magnífica con su vestido de seda blanca el cual era algo simple, pero por tradición debían usar uno igual cada reina al ser coronada; conforme la chica avanzaba, las personas se inclinaban, al llegar al final se sentó en el trono. Las sacerdotes se levantaron y dijeron largas oraciones en Hyliano antiguo, después del altar de las diosas sacaron una hermosa corona de oro puro y se la colocaron en la cabeza, ella se levanto y los sacerdotes exclamaron –Amados súbditos del reino, ante ustedes se encuentra Zelda ¡Soberana de Hyrule!-

Las personas aplaudieron y con emoción gritaron -¡Larga vida a la reina Zelda! ¡Que viva la reina!-

Cuando los vítores sonaron, el sonido del cuerno ceremonial les indico a los caballeros que debían bajar, uno a uno fueron caminando por el pasillo, uno a uno fueron inclinándose ante la reina; después de unas breves palabras la joven sostenía la espada y les tocaba los hombros, al final se colocaban detrás en formación detrás del trono.

Al momento que el ultimo caballero recorría el pasillo para ser investido el joven se alejo del balcón, ya era su turno de bajar.

-¿Ya está listo alteza?- pregunto Moy. El chico se sorprendió, Moy, Ilia y Leonardo habían subido a darle ánimo

-¿Qué hacen aquí?- pregunto Link

-La reina nos dio permiso de subir- comento Ilia -¡Muchas felicidades Link!- dijo y abrazo al muchacho.

-¡Muchas gracias Ilia!-dijo él y le devolvió el abrazo

-¿Estas nervioso?- pregunto Leonardo

-¡Uf! No, Ansioso- exclamo Link emocionado.

Leonardo sonrió –Te deseo mucha suerte, alteza- y le dio unas palmadas en la espalda

-Se hace tarde- dijo Moy dándole un abrazo- será mejor que bajes- finalizo y el joven bajo las escaleras.

Justo cuando sus pies pisaron la alfombra roja, el Skullkid se paro en el barandal del balcón y toco su trompeta con fuerza, los demás trompetistas lo imitaron; se suponía que la orquesta comenzaría a tocar "la canción del héroe", una melodía que la reina había encontrado y que sonaría en honor del joven; pero ella tuvo una mejor idea, le pidió silencio a la orquesta, algo que desconcertó a todos y entonces hizo algo que el muchacho no imagino ni en sus sueños más lejanos… la joven aplaudió. La audiencia sorprendida volteo a ver al joven y se unieron a la reina con gran entusiasmo. El chico por poco se paraliza de la sorpresa, pero como pudo empezó a avanzar por el pasillo. A diferencia de la reina o los caballeros, ninguna persona se inclino ante Link mientras pasaba, todos prefirieron darle aquella ovación de pie que tanto se merecía.

A pesar de todas las ovaciones que recibía de la concurrencia el chico no era capaz de escuchar nada, sentía sus piernas débiles como si se apoyara en gelatina, sintió que estaba a punto de caer, pero alguien lo tomo del brazo, se trataba de una mujer pelirroja y transparente –Que no os falte el valor hijo mío- dijo ella sonriendo cuando el volteo a verla –No me miréis así, las personas podrían sospechar algo- el chico de inmediato volteo al frente -¿En realidad creísteis que no íbamos a asistir?- y el sonrió, pero casi se tropieza cuando llego al altar; entre los caballeros de la reina estaba uno que portaba una túnica verde debajo de su armadura, sus ojos eran de color azul, iguales a los suyos y tenía el mismo cabello rubio. El héroe del tiempo ahora se veía tan feliz, era transparente al igual que Malon, pero ahora sus brazos y sus piernas eran humanas, y tenía ambos ojos en sus cuencas, el espíritu dio unos pasos al frente para quedar a la altura de la reina y en cuanto el chico se acerco le dijo –Estamos tan orgullosos de vos hijo mío- entonces Malon soltó al joven y le dio un beso en la cabeza, después se reunió detrás del trono con su marido.

Una lagrima estuvo a punto de caer de los ojos de Link, pero la reina le dijo –Arrodíllate-

El obedeció sin chistar, la joven volteo y tomo una delgada corona de plata, sosteniéndola sobre su cabeza dijo- Por el poder con el que he sido ungida y con gran honor, te nombro a ti- le puso la corona en la cabeza y le ofreció su mano para que se levantara- Link, hijo de Ordon, como el gran ¡Príncipe del reino!- esto último lo pronuncio sosteniendo en alto la mano del muchacho.

Las ovaciones fueron entonces tan intensas y ensordecedoras que se quebraron algunas ventanas, el nuevo príncipe estaba tan impactado, que no creyó que se pudiera ser más feliz que en ese momento y quería compartirlo con sus tatarabuelos, así que volteo a buscarlos, pero solo la reina estaba junto a él, ellos ya se habían marchado.