UNA DECISIÓN INESPERADA

Prólogo:

Querido Diario:

Ya estaba harta de que todos se pensasen que podían decidir por mí, de que todos se creyesen que sabían lo que era lo mejor, pero sabéis que… ¡se equivocan! Si, lo hacían porque esa no es la verdad y estoy harta de que todo el mundo me diga que Stefan es la mejor opción, que Stefan me va a hacer feliz siempre ¡ha!, entonces por qué cada vez que veo a ese hombre mi corazón va a mil por hora, mi respiración se agita y la cabeza me da vueltas. Estoy decidida, hoy todos sabrán la verdad, soy Elena Gilbert y estoy enamorada de…

Capítulo 1:

Querido Diario:

Me desperté por la mañana, como cualquier otra chica normal, claro, si normal significa ser una adolescente metida en un triángulo amoroso en el que los otros dos ocupantes son dos hermanos vampiros de 160 años cada uno, tener una gemela vampira de 500 años flirteando con tu novio y, por si no faltara más, un par de vampiros originales pisándome los talones para matarme y deshacer una estúpida maldición, sí, en efecto, yo Elena Gilbert soy la chica más normal del mundo.

Cerró el diario en el que escribía como todos los días, a la misma hora y con la misma impotencia de saber que todos sus seres queridos estaban en peligro y ella no sabía qué hacer para evitarlo. Se levantó para desayunar y, ya de paso, vestirse e ir a visitar a Stefan para ver si habían descubierto algo más (aunque en el fondo lo hacía para que la zorra de Katherine no tuviese tiempo de insinuarse a Stefan otra vez, ella ya había tenido la oportunidad hace 150 años, no haberla desaprovechado, ahora Stefan era suyo y no había ser en esta tierra que se lo pudiese arrebatar).

Llegó a la mansión y antes de que pudiese llamar, Katherine ya estaba allí, delante de ella, tapándole el camino.

-Quítate, Katherine.

-Y si no quiero, que vas a hacerme, ¿eh? ¡Enana!.

-Ya basta, Katherine-Intervino Stefan.

-Pero Stefan, lo estábamos pasando en grande hasta que esta (mirando a Elena) nos ha interrumpido, ¿me equivoco?

-Eso Stefan, ¿se equivoca?-Preguntó Elena llena de temor por lo que pudiese responder él.

-Pero Elena, eso no es cierto ¡si sabes que le encanta eso de provocar a todo el que se le cruza! –Elena giró la cabeza ya que el tono de Stefan no era tan sincero como ella esperaba que fuese- Elena, tú sabes que te quiero con toda mi alma ¿verdad?

-Sí – Respondió ella a lo que él respondió con un dulce beso en la boca, lo único que no le gustó a Elena de ese momento fue el notar que ese beso no tenía tanto sentimiento como el de todos los besos anteriores que habían tenido, y empezó a replantearse si Stefan, de verdad, iba a ser su príncipe azul por siempre jamás.