Con este fic si que tuve inspiración… no sé como lo escribí prácticamente todo en un día… bueno, espero que les guste...w


Hermanita, te casarías conmigo?

Cuando papá trajo a mi "hermana" a casa fu la primera vez que me dije "La historia se repite aunque se cuenta de manera diferente", hice una canción con eso frase, por eso nunca la olvide. Mamá estaba destinada a la grandeza y papá era un misterio sobre la tierra. Cuando se conocieron mamá ya era muy mayor y por años trato a papá como lo que era: un niño. La cosa cambio cuando papá creció y mamá no pudo permanecer inmune a él. Ya que mamá era la reina de los vampiros y la sucesora a ser emperatriz de la Nocheósfera, dejo a papá a cargo de la parte vampírica. El cómo lo transformo después de que se negara ella misma en un principio era algo con lo que mamá se burlaba de papá, decía que ni los años de inmortal le quitarían lo ingenuo.

Por años papá se considero el último de su especie, al menos hasta su conversión; pasaron cerca de 200 años para que en un continente alejado de donde creció, encontrara en criogenia a la ultima sobreviviente de una comunidad, otra humana, estaba completamente sóla en medio de una ciudad llena de monstruos. Él decía que así hubiera continuado siendo humano, no la habría conocido. Eran 200 años.

Y como papá era tan imaginativo, no tuvo mejor idea que ponerle la versión femenina de su nombre, la llamó Fiona. Yo sabía que mi padre y ella no tenían relación sanguínea real, pero ella parecia más hija suya que yo mismo. Debo admitir que cuando llegó fue un reverendo fastidio; lloraba, corría, destrozaba todo y me seguía a donde fuera, sin embargo igual que un animalito, la música parecía calmarla.

Mamá y papá eran un dúo dinámico de aventuras cuando estaban juntos y yo tuve que encargarme, a pesar de mis pocos años, que "mi hermanita" saliera indemne de cada locura. En las noches de tormenta (papá me hacia vivir en el mundo de arriba los días que Fiona asistía a la escuela del dulce reino) ella venía y me jaloneaba diciendo:

-Marshall, Marshall, Marshall…

-queeee?- decía medio dormido.

-Dejame dormir contigo.- yo estaba tan cansado que no le discutía nada y sólo la dejaba entrar en la cama.

-Marshall, hijo, te ves taaaan lindo haciendo de hermano mayor, jajaja.- mamá siempre se burlaba de mi cuando podía.

-Marceline, no me digas que a ti no te agrada Fiona.

-Finn, cariño, yo no he dicho eso- ella sabía cuando usar su voz de "soy inocente"-, yo sólo digo que nuestro Marshall termino queriendo mucho a su hermanita.

-Calla, mamá!

-Jajaja.

Fiona lloraba de pequeña para ir a la escuela, cuando creció me hacia llevarla volando a la misma. Sólo unos años después me hizo la pregunta que empezó a voltear mi mundo.

-Marshi, algún día me morderás?- rompí un acorde de mi bajo.

-¡¿QUÉ?! ¡NO!

-Pero!.. Yo no viviré por siempre. Un día debo volverme vampiro, no?!

-No! Claro que no!

-Eh?... entonces quieres que me vuelva fantasma?

-No, pero…- tuvimos un momento de silencio, aun recuerdo su mirada triste y enojada.

-Soy humana, y sé lo que eso significa para los vampiros- el comienzo de esa frase me cayó como balde de agua fría, no me gustaba lo que veía venir-. Si tú no quieres morderme… le pediré a otro que lo haga.

-No! No puedes!- dije tomándola por los hombros-. Mataré a quien sea que se le ocurra tocarte!

Ella sólo me empujo y salió corriendo. Empecé a imaginar que mamá debió pasar algo parecido con papá. Encontré a Fi una horas después en la casa del árbol, me disculpé con ella y no fue fácil (era la primera vez que me disculpaba), le dije que si ella quería que yo la convirtiera, yo lo haría pero que debía esperarse unos años para eso.

-Años por qué?- dijo como siempre impaciente.

- Si te convierto ahora serás pequeña y plana el resto de tu existencia, en verdad quieres eso?- después de darme una bofetada en la cara gritando "Pervertido", agregó un "Trato hecho" y se fue corriendo otra vez.

Otra cosa con la que tuve que lidiar después fue la cuestión de los "besos" por primera vez presté atención a que habían demasiados príncipes en Aaa.

-Pero que tiene de malo que Fiona quiera conocer el amor?- mamá era capaz de seguirme una conversación a la vez que escribía la letra para una canción.

-Tiene de malo que sólo hay príncipes feos, raritos o que pueden lastimarla. Ninguno es bueno para Fí.

-Hijo, tienes que dejar ir a tu hermana.

-Que ella no es mi hermana.- estaba irritable en esa ocasión. Mamá paró de escribir y me miró por un momento.

- Bueno, si no quieres que otro lo obtenga, simplemente róbale su primer beso.- me dijo mientras volvía a escribir.

Y para que me dijo eso. La idea me rondó hasta un punto en el que sólo pensaba como llevarla a cabo, que iba a hacer, soy egoísta. No fue difícil pues una noche volvió con la cara tranquila pero triste diciendo que la habían rechazado. La lleve a unas ruinas que había encontrado cerca de una playa para animarla.

-Gracias Marshy, siempre estas mí.- dijo tomándome la mano. Fue cuando ya me pude contener, la acorrale contra un pared y la besé.

-Ninguno de esos príncipes te merece- le dije dándole algo de espacio para que respirara, estaba muy sonrojada-. Eres mía Fi y no pienso entregarte.- no recuerdo ni porque dije eso, sólo que volví a besarla una y otra vez, de algún modo llegamos a la casa del árbol y nos quedamos dormidos en el sofá. En ningún momento ella me rechazó y eso me aseguró que ningún príncipe rarito me quitaría lo que era mío.

Ahora que lo pienso en retrospectiva, me pregunto si lo que pasó después fue intencionado.

-Hijo, estuve discutiendo con tu madre y…ah, Marceline, en verdad es necesario?

-Sí, Finn, vamos díselo.

-Y ahora qué diablos pasa?

-Marshall- papá estaba serio-, es tiempo de que escojas una esposa.

-¡QUÉ!- dije…

"PLAT" se escucho un vidrio romperse. Fi estaba en la puerta y había escuchado todo. Salió y a partir de ese momento empezó a evitarme. La noticia de que tenia que elegir esposa no se hizo esperar y prácticamente fui obligado a conoces a cada loca que quería volverse princesa, futura reina, no sé y la verdad no me importaba. La única chica que me importaba en verdad se la pasaba de aventura en aventura y hacia de todo con tal de no volver a casa, y aunque en la noches trataba de alcanzarla, no siempre podía hallarla. Sin darme cuenta había empezado a suspirar más seguido; sabía que me había enamorado de Fi, fui consciente de eso justo antes del beso, en qué momento fue, no tenía la menor idea.

-Por qué me tengo que casar?- me queje, estaba flotando mirando a la nada.

-Nadie te ha dicho que te tienes que casar.- soltó papá distraído cuando pulía su espada.

-Espera un minuto, qué significa eso?

-Te dije que tenias que escoger, allá tú ve cuando te cases.

-Genial, aunque eso no ayuda, ninguna de esas locas del reino me agrada y debo admitir que hay otras que me dan escalofríos.

-Marshall- papá me arrojó algo que sonó como una moneda, cuando lo examiné era un anillo plateado con un zafiro incrustado-, yo no soy de la realeza y aun así me casé con Marceline. Sólo dale ese anillo a la persona que tú quieras.

A quien yo quiera. Papá siempre sería un héroe, y siempre cumplía con su promesa de ayudar a otros. Ahora sólo debía… decir banzai.

-Marshall, qué sucede, para qué me citaste?- le había pedido a Fi que me encontrara en el balcón de las ruinas de la playa a la puesta de sol. Recuerdo que la capucha con orejas de conejo se le había caído y estaba con el pelo suelto.

-Fi, quiero que seas la primera en saber… que ya elegí una esposa.

-Marshall, yo… no quiero saberlo.- le interrumpí el paso cuando pretendía irse.

-Fiona, escúchame.

-¡NO! ¡no quiero saberlo!- se tapó las orejas con las manos y me miro con súplica-. Por favor Marshall, no quiero saberlo.- ahí vi mi respuesta, había estado nervioso pero ya sabía cual era la respuesta.

-Fi, escúchame.

-NO!- la tomé de las muñecas para que no se me escapara.

-Fi, mírame!- ella se quedo quieta mirándome. La solté lentamente y busque en mi bolsillo-. Fiona, te casarías conmigo?- le mostré el anillo con el zafiro.

Ella me miró con ojos grandes y 3 segundos después se desplomó en mí delante.

O O O

-Bien, repíteme lo que pasó.

-Resumido: le pedí que se casara conmigo y se desmalló.

-Hijo, en eso resultaste como tu padre, no tienes tacto.

-No seas cruel Marceline.

-Pero es la verdad, Finn.- dijo mamá sentándose en el regazo de papá y picándole la cara.

-Mejor vámonos Marce; Marshall cuidará de Fiona.

-Claro- respondió mamá al tiempo que salía con papá de la habitación-. Marshi, mantén las manos lejos de tu hermana.

-Que ya no es mi hermana.

-Cierto, que relación para incestuosa; hijo! Que pervertido resultaste ser!

-Cállate, mamá!

-Jajaja.- fue lo último que le escuche.

Me la había pasado recordando todo mientras veía dormir a Fiona. Sólo unos minutos después de que mis padres se fueran, ella despertó.

-Mmm… dónde… Marshall, qué pasó?- esta desorientada.

-Mira tu mano y lo sabras.

-¡Hah!- se sentó de golpe al mirar el anillo. Se le notaba en los ojos que estaba sorprendida, encantada y maravillada con él.

-Aun no me has dado una respuesta, Fiona.

-Sí, SÍ, ¡SÍ!- dijo abalanzándose de la cama a mis brazos-. Te amo, Marshall Lee.- y ahora fue ella la que me estampo un gran beso en los labios.

O O O

Epilogo

-En verdad no te importa darles ese anillo, Marceline?

-No, está bien. Finn, tú me pediste matrimonio con ese mismo anillo y por eso se volvió tan valioso para mí. Estoy segura que para ellos también lo será.

-Por instante, presionarlo para escoger una esposa me pareció mucho.

-Marshall es como yo, se da cuenta de las cosas y responde sólo bajo presión.- dijo la aun reina de los vampiros, recordando el tiempo que ella había tardado en darse cuenta de lo que ella misma sentía-. Finn?- dijo dándole un beso a su esposo, sin darle tiempo a responder- ¿para siempre?- pregunto separándose de él.

-Para siempre.- dijo él tomándole la mano.


Este es el primer Fiolee que escribo. es que realmente me encantó esta pareja.

les agradeceria si me dejan algun review ya q este es el primer Oneshot que hago.

Si les llega a gustar quiza me anime a hacerle una pequeña continuación XD...