No sé como pero a varias personas les gusto mi fic, creanme que leo cada review que me dejan y cada uno me da una inmensa felicidad TTwTT... asi que al fin pude hacerle una conti, sinceramente lamento la tardanza pero queria pensar bien como hacerla. Ojala les guste. Nos leemos... XD


La boda

-Marshy?

-…

-Marshy?!

-…

-Marshall Lee! Te estoy hablando!

El chico que estaba flotando mirando hacia el techo, se giró y bajo hasta la altura de la humana que le estaba hablando.

-Ya, repítelo.- en verdad ni había escuchado lo que le estaba diciendo.

-Te preguntaba si me vas a convertir antes o después de nuestra boda.

-Fi, no puedes olvidar eso- dijo queriendo esquivar el tema- aun eres joven, no quieres probar más cosas a la luz del día aun?

La chica sabía lo que él pretendía, pero sonrió con picardía, ahora ella tenía un haz guardado bajo la manga.

-Pues ya que lo dices, te muestro algo que aprendí, se llama "boing".

-Boing?- al chico vampiro, por alguna razón, la palabra no le dio buena espina.

-Sí, mira- la chica pego los codos a los costados, levantó los brazos lado a lado, puso los pies en puntillas y dio 2 pequeños saltos-Boing, boing.-fue obviamente notorio lo que se movió más de arriba hacia abajo. Marshall se sonrojó por completo.

-¡qué diablos te está enseñando esa gata!

-Mmm? No fue Cake. Me lo enseño mamá.- en la mente de Marshall apareció la imagen de Marceline guiñando un ojo y sacando la lengua.

-Ha!- dijo tapándose media cara con una mano-, debí imaginarlo.

-Pero ves… ya no me puedes poner la excusa de que soy chiquita para convertirme.

-kujj…- se aguantó un momento la risa- y plana… eras chiquita y plana…jajaja.- no se aguantó mucho.

-¡calla maligno! ¡que ya no soy plana!

O O O

-Finn…-dijo la reina vampiro abrazando por detrás a su compañero y apretando a su pecho contra la espalda de él- qué estás haciendo que ni caso me haces?

Más el chico había parado de pulir su espada y estaba completamente rojo. Estaba demasiado pendiente de los dos suaves atributos de su esposa que lo presionaban como para estar concentrado.

-Ma-Ma…Marcy…

-Jajaja. Siempre te pones así.

El chico dejó la espada a un lado, tomo las manos de la vampiresa y la jalo delante suyo, sentándola en su regazo.

-Ya, dime que pasa?

-Pues sucede que al fin Fiona y Marshall ya se decidieron. Se van a casar!

-Vaya, después de 2 años ya era hora.

-Oh vamos Finn, tú eras sólo un poco mayor que Fiona cuando nos casamos.

-Y ahora como lo piensan hacer?

La Reina sonrió de manera muy sospechosa:-Pues me pidieron que lo planeara.

-Oh no.

-Oh sí. Al fin sacaré mis viejos planes de boda! Negro y rojo! Haré una temática estupenda!

O O O

-Por qué nunca me dejan salirme con la mía.- refunfuñaba Marceline con los cachetes inflados.

-Ma, tú siempre te sales con la tuya, pero esta es mi boda, no podías salirte con la tuya.-le respondió Fiona al tiempo en que la reina vampiro le colocaba los últimos detalles del velo de su vestido.

-Hija, pasas demasiado tiempo con Marshall, ya se te están pegando sus ideas.

La chica humana sólo se rio. Quizá era cierto, después de que empezara a llevar el anillo de compromiso en su mano, había vuelto a pasar mucho tiempo con Marshall, quizá se le estaba pegando mucho su rebeldía.

La puerta se abrió y era Finn que venía a recoger a Fiona. Él iba a entregar a Fiona en el altar. Marceline se fue para reunirse con el resto de los invitados. El ahora héroe vampiro, miró a Fiona, realmente parecía su hija de sangre. Recordaba claramente como hace unos años atrás en un largo viaje de aventura la había encontrado, un pequeña bebe dormida en una cámara de criogenia, recordaba haberla llevado al dulce reino para que la despertaran, y como Marceline estuvo más que feliz de adoptarla como hija. La pequeña niña había crecido tomando todas sus costumbres de ir a por aventuras. Sin embargo cuando se fue haciendo algo mayor notó lo que se venía, ya no era el despistado de antes, y ver los sentimientos que su hijo y su hija adoptiva iban desarrollando no le sorprendieron mucho. Es más le pareció bien. Si lo observaba del modo objetivo, no había nadie que la quisiera tanto y no la lastimara en el proceso como Marshall.

-Estas preciosa Fiona.

-Gracias papá.- la costumbre de que lo llamara así era algo que no se podía quitar.

Fiona tomó del brazo a Finn y este le ayudo a darse vuelta con el largo vestido para salir del cuarto. Marceline tuvo que modificar algo bastante sus planes de como quería que fuera la boda pero aun asi había hecho un gran trabajo. El rojo quedo pero no pudo poner nada de negro en los adornos. La boda se celebraría en los jardines del dulce reino y la recepción seria en el castillo, cortesía de Gumball, el tataranieto de la Dulce Princesa, Bonnibel. El vestido de Fiona era blanco con unos cuantos adornos en celeste claro, y dejaba los hombros al descubierto, el velo también llevaba uno que otro bordado en celeste, la influencia de su padre adoptivo había llegado a hacer que ese fuese su color favorito. La boda se estaba llevando a cabo justo en el ocaso, y Gumball estaba haciendo de maestro de ceremonias. Marshall recibió a Fiona en el altar y la ceremonia comenzó. Todo transcurrió normal hasta la parte de los botos, en el que una Cake muy emocionada había olvidado acercarse con los anillos, la gata casi se tropieza en su carrera por llegar al altar.

-Muy bien. Marshall Lee aceptas…-comenzó Gumball.

-Ahí viene la sentencia.- bromeó en susurros Marceline hacia Finn.

-…a Fiona como tu legítima esposa.

-Pero si tú aceptaste la "sentencia" también.- Finn le contestó a Marceline también en susurros.

-Acepto.- entonces Fiona colocó un anillo en el dedo del chico.

-Fiona aceptas a Marshall…

-Eso porque si no te me ibas a ir con otra princesa que se te cruzara en el camino.- Marceline aun susurrando se la devolvió a Finn.

-…como tu legitimo esposo.

-Eso? O que cuando me viste esperándote en el altar, deseaste casarte conmigo más que nada en el mundo.-Finn sabía muy bien como se había sentido su Marcy cuando ellos se casaron. Por ese instante la vampiresa no supo que responderle.

-Acepto.- ahora era Marshall quien colocaba un aro en el dedo de la humana.

-Por el poder que se me otorga como príncipe de este reino, los declaro marido y mujer. Puede be…- tanto Marshall como Fiona se adelantaron para darse el beso-…sar a la novia.

Todo el mundo presente irrumpió en aplausos.

-Finn, quién te dijo eso?- dijo Marceline refiriéndose al anterior comentario de su esposo, mientras aplaudía.

-Hable con la Dulce Princesa.

-Esa chismosa.- dijo la reina con una sonrisa burlona, recordando a la que hace tantos años atrás había sido su mejor amiga.

La recepción, el baile, hasta la comida, todo había sido sencillamente perfecto. Y aunque la dulce gente no solía resistir mucho, la fiesta duro hasta muy entrada la noche. Cuando acabó todo, los recién casados se fueron la nueva casa que tenían en la cueva, regalo de Marceline y Cake.

Cuando llegaron estaban cansados así que se quitaron los trajes de fiesta, se pusieron unos pijamas de seda, y se recostaron pensando en descansar. Pero era la primera noche que dormían juntos como esposos, sólo acurrucarse juntos, luego un beso que cada vez se hizo más largo, y sencillamente la cansancio de la fiesta ya no los pudo detener.

Cuando uno estaba en una cueva mucho tiempo era difícil saber si era de día o de noche. Y más si habían tenido una rutina intercalada de cama, ducha, sueño, cocina, cama, ducha, cama, sueño, y así unas cuantas veces más.

-Oye Marshy, ya nos comprometimos, nos casamos, cuanto más tengo que esperar?- pregunto la chica humana en uno de los lapsos intermedios de su pequeña nueva rutina.

-Esperar para qué?

-Para ser vampiro también, mi rey.- oh sí, Marceline se sintió aliviada de darle el puesto a su hijo después que este se casara. Ahora Finn no tendría excusa para ayudarla con la Nocheosfera.

-Fi, aún queda tiempo para eso. Te prometí hacerlo. Así que ten paciencia.

-Bueno- habían sido muchas las veces que le preguntaba eso y Marshall siempre le evadía el tema, pero estaba demasiado feliz como para molestarse en insistir-, sólo no me hagas esperar tanto que me salgan canas.- pero tenía que agregar algo.

Marshall la acurrucó para que se durmiera un rato. La verdad era que con Fiona no había problema, ella había tomado una decisión y estaba preparada para ello. Pero Marshall no estaba listo para dejarla ir aun por ese camino. Él se había privado de tantas cosas al volverse un vampiro por completo, no quería que la persona que más amaba se privara de ello también, pero tampoco quería perderla, así que sabía que tenía que convertirla, sólo que esta noche no. Aun no estaba listo.

Miro a Fiona ya dormida a su lado y sonrió:- Buenas noches, amor.

O O O

Epilogo 2 Vamos!

-Pero yo que tengo que hacer ahi?!- dijo Finn casi gritando mientras se agarraba fuerte de una de las columnas del palacio.

-Sí me ayudas acabare más rápido!- Marceline tironeaba de las piernas del chico.

-No quiero ir a ese lugar!

-Sólo me vas a ayudar con tareas de gobernar, ya suéltate!

-Odio las tareas de gobernar!- el chico sujeto más fuerte.

-El anillo que me diste decía para siempre, no seas cobarde!- ahora Marceline lo jalaba de la cintura.

-Cuando te di el anillo no pensé que incluiría tareas de administración! Y no soy cobarde!

-Deja de ser nena entonces y ven!- dio un último tirón que logro que Finn se soltase.

El chico pataleaba para soltarse del agarre de soberana de la Nocheosfera, pero fue de poca ayuda.

-Cake, cuida de mis chicos hasta vuelva!- dijo Marceline mientras atravesaba un portal, llevando a Finn a rastras.

La gata solo ladeo su pata de un lado a otro para despedirse.

-Pobre chico-dijo la gata-, no lo envidio.


Muchas gracias a todos los que me dejaron reviews antes y por adelantado tambien se los doy a los que se animaran a dejarme alguno.

Nos vemos en otra historia n¬n