Nada de esta historia es mio, los personajes le pertenecen a J. y la historia le pertenece a ani_potter yo solo la quiero compartir con todos ustedes.

Sumario: Una gran amiga de Harry viaja al pasado, a la época de los merodeadores, y con una gran sorpresa descubre que no puede recordar nada de nada. Ni su nombre, ni a sus amigos, ni de dónde viene, ni al chico de ojos verdes y pelo azabache que la encandiló desde siempre.

Entonces, en su desesperación, descubre que hay cierto chico en Hogwarts que es codiciado por todas las alumnas del colegio. Descubre lo dulce y amable que ese chico puede ser. James Potter la ayuda cuando no sabe qué hacer y ella se encariña de él. Al principio, solo como amigos...

¿Pero qué es lo que sucederá cuando ella se ofrezca a ser su "novia de mentiras" para darle celos a la enamorada de James? ¿Qué pasará entre ellos mientras fingen ser novios? ¿Seguirá su hermosa amistad? ¿Se enamorarán? ¿Lograrán realmente poner celosa a Lilian Evans?

Pero lo más importante de todo: Llegado el momento, ¿a quién elegirá James Potter?

¿A la chica que toda su vida amó pero que siempre lo ridiculizó cuando él todo lo que quería era captar su atención?

¿O eligirá a esa chica que conoce de poco tiempo, de la cual no sabe casi nada, esa buena amiga suya que lo ayudó sin pedir nada a cambio?

Capitulo 1

Estamos en medio de la batalla final. Todos corrían y gritaban hechizos a un lado y otro. Yo era la única persona que pensaba fríamente. Y todo era porque mi mejor amigo se encontraba en mayor peligro que todos los demás.

Mi mente nunca había sido fría y calculadora, pero estaba demasiado aterrada como para dejar ver mis emociones en un momento así. No perdía de vista al chico al que yo más quería, no podía concentrarme en nada más.

En un momento lo tuve a tan solo centímetros de distancia y me distraje de la pelea que estaba manteniendo con uno de los mortifagos. Él se acercó a mí rápidamente y lanzó un hechizo hacia delante de mí.

-Analía, por favor, ten cuidado. Concéntrate-me pidió con voz suplicante. Yo no podía apartar la mirada de él, quería grabarlo en mi mente, recordarlo por lo que pudiese pasar. Tiró de mí hacia detrás del sauce boxeador y me aplastó contra el árbol, seguro de que nadie podría atacarme sin que él pudiese evitarlo antes-Sabes que no puedo soportar que te desprotejas por mí. Presta atención a la batalla. Cuando todo acabe nos reuniremos todos juntos, Ani-habló rápida y apresuradamente, sin dejar de ser tan dulce como lo era siempre

-Pero, Harry, yo…-no me dejó terminar, topó con su mano mi boca y me abrazó muy fuerte

-Por favor, te lo suplico, te lo ruego; ten cuidado. Te quiero y lo sabes bien. Cuando todo esto acabe necesito que estés viva, no podría soportar que mueras por mí-yo solo presioné los labios y asentí

-¿Y cómo sé que a ti no te sucederá nada?-pregunté con los ojos anegados en lágrimas

-No llores. De acuerdo, te concedo eso, no puedes saberlo-lo miré aterrorizada-pero sé que estaré bien

-¿Me lo juras?

-Te lo juro. Te quiero, no lo olvides-dijo sonriéndome antes de volverse a lanzar a la lucha

Yo me quedé estática unos momentos, estupefacta. Luego moví la cabeza ligeramente y me metí en una nueva batalla.

No sé cuánto tiempo estuvimos peleando. No había manera alguna de tener conciencia del tiempo que transcurría. Pero en un momento, todo paró. Voldemort habló a todos. Ordenó la retirada momentánea de sus seguidores y le dio un mensaje a Harry. Yo rogué que Ron y Hermione estuvieran con él, para impedirle hacerle caso a su enemigo.

Me apresuré al Gran Salón para reunirme con todos los demás. Busqué a mi mejor amigo con la mirada, pero no lo encontré. Localicé a Ron y Hermione alrededor de una de las camillas en las que estaban los que había perdido la vida en la batalla. Todos entraban y salían, buscando más cuerpos.

Me acerqué corriendo hacia donde había visto a mis dos amigos. Me tapé la boca para no gritar. De mis ojos se escurrieron un par de lágrimas, que sequé inmediatamente. Fred, Fred Weasley. El hermano de Ron. Dios santo, no. Miré a Ron, parecía estar inmóvil abrazado a Hermione. No les pregunté por Harry, no me atreví. Me acerqué a Ron y lo abracé yo también por unos instantes. Luego me erguí y corrí hacia la puerta del Gran Salón. Busqué a Harry por todo el castillo. Pasaba un cuadro que tuviese un habitante (eran bastante escasos en estos momentos) y le preguntaba si había visto a mi amigo.

Llegué al despacho del director y vi la gárgola en el piso. Antes de que pudiese formular mi pregunta, sentí como alguien se movía a mi alrededor. No sé cómo explicarlo, pero sabía que era él. Sabía a dónde se dirigía y también sabía que él no deseaba que yo lo siguiera. Pero no me importó.

Me apresuré, cuidando que él no se diera cuenta. No lo veía, pues estaba debajo de su capa para la invisibilidad, pero estaba segurísima de que era él y también de a dónde se dirigía. El muy cabeza dura estaba yendo al bosque prohibido, donde se encontraba esperándolo Voldemort. Me enojé. En cuanto yo lo tuviese cerca y a salvo lo mataría, estense seguros de que lo haría. Bueno, si salíamos vivos de esta.

Cuando llegó a la linde del bosque prohibido se quedó quieto. Yo me escondí como pude e intenté ver el por qué. Me invadió un frío escalofriante, algo que te entristecía hasta el alma. Temblé y, acto seguido, un par de manos me jalaron sin ningún cuidado. Me agarraron del cabello y de ambas manos y no logré zafarme por más que intenté. Forcejee con quien me tenía prisionera, pero no conseguí nada.

-No deberías estar por aquí, niñita-comentó con voz falsamente dulce sobre mi rostro. Hice una mueca de asco, pero que horrible aliento

- Y tú deberías lavarte los dientes más seguido, amigo-le espeté sarcásticamente

No pareció hacerle gracia alguna mi comentario. Tiró de mi cabello aún más fuerte y me jaló hacia el bosque. Nos internamos, por algún extraño hechizo los dementores nada nos hicieron. Pero yo pude sentir cómo Harry iba detrás de nosotros. Me dio un escalofrío de pensar en el simple hecho de que él intentase salvarme.

-Creo que al señor tenebroso le fascinará una pequeña víctima más

-No me das miedo, grandulón-dije firmemente-y mucho menos me da miedo Voldemort

Se estremeció al escuchar ese nombre y yo me reí levemente. Era increíble que ni siquiera sus seguidores se atrevieran a decir su nombre.

Llegamos a un claro que yo bien conocía. Aquí era donde solían estar Aragog y sus millones de hijos. Puaj, odio a las arañas con toda mi alma. El mortifago me arrojó al suelo delante de Voldemort y yo miré al hombre que tenía delante con odio.

-¿Qué tenemos aquí?-preguntó con voz juguetona-¿Qué hace esta pequeña niña inofensiva por los alrededores de este tenebroso bosque en estos momentos?

-Bien. En primer lugar: no soy pequeña. Y en segundo: no me das miedo, Voldemort

-Ah, ah-murmuró, describiendo un círculo a mí alrededor-¿Alguno de mis leales servidores conoce a esta chiquilla impertinente?

-¿Cómo? ¿Hasta hace un segundo no era una niñita inofensiva?-pregunté sarcásticamente

-Es una de las mejores amigas de Potter, mi señor-voltee a ver a la mortifaga que había hablado. Bellatrix Lestrange

-Asique la mejor amiga de Potter…-dijo Voldemort pensativo-¿Es que tu amigo te ha enviado para sustituirlo, pequeña?

-Harry no es capaz de algo así, y tú lo sabes bien, cara de serpiente-me enfadé. Podía aguantar cualquier cosa, salvo que insultaran a mis amigos-He venido por mi propia cuenta

-Vamos a hacer un trato, linda-me dijo con voz sedosa-Tú traes a tu amiguito y yo te dejo libre sin un solo rasguño-dijo jugando con su varita

-Bien. En primer lugar: no entregaría a Harry por nada. Y en segundo: ¿tan estúpida crees que soy, Riddle?-le espeté. Su rostro de serpiente se contorsionó y me miró con furia

-Escúchate bien, niña. Hablas como toda una mortifaga, podrías ser una de nosotros. Podrías pertenecer al bando que tiene la vitoria asegurada

-Ok, tienes dos problemas conmigo. El primero es que no traicionaría a mis amigos por nada y el segundo es que prefiero morir a unirme a tu grupo de títeres

-Bien, tú lo has pedido-comentó, apuntándome con la varita. Cerré los ojos, esperando a que su hechizo me golpeara

-Avada Keda…

-¡Eso no!-gritó una voz. Voltee la mirada y vi a Harry corriendo hacia mí. Se posicionó delante de mí y se agachó para mirarme. Pasó una mano por un rasguño que tenía en mi rostro y por unos cuantos que tenía en mis brazos-¿Estás bien, Ani?-yo asentí y lo abracé

-Conmovedor-replicó Voldemort. Harry se separó de mí y se interpuso entre su enemigo y yo

-Ya estoy aquí-replicó él-Déjala irse, no tiene nada que hacer aquí

-Podría ser…-comentó el señor tenebroso-Debo admitir, Potter, que te has conseguido una amiga perfectamente leal. Pocas veces he visto tanta lealtad hacia alguien. No sé si has conseguido escuchar nuestra conversación anterior pero estoy seguro de que sí

-Sí, he escuchado-contestó secamente

-Bueno, todo un premio. Dejaremos que se valla, incluso yo soy piadoso. Puedes irte, niña

-No me iré a ninguna parte-dije firmemente. Harry me miró con los ojos como platos

-Vete de aquí, Analía-dijo seriamente

-No me iré-repetí cruzándome de brazos

-Vete ahora

-No, Harry, no voy a dejarte aquí. Me lo juraste hace solo unas horas y si vas a romper tu juramento yo no te dejaré solo ni un segundo

-Bueno, bueno. Esto es verdaderamente conmovedor, pero no tenemos su tiempo. Tienes dos opciones Analía, te vas y sales ilesa o te quedas y abstente a las consecuencias

-Me quedo

-Se va

Harry y yo hablamos a la vez. Él me miró con fiereza y me indicó con un movimiento de cabeza que me fuera en ese instante.

-VETE AHORA-me gritó Harry. Yo lo miré a los ojos un segundo y al instante siguiente levanté la barbilla orgullosamente

-No, no me iré-dije con la voz igual de calma que antes

-Por favor-esta vez solo negué con la cabeza ante su pedido

-Evidentemente la chiquilla no se irá, Potter. Asique creo que será mejor que nos encarguemos de ella en primer lugar

Entendí las palabras a la perfección y, sin embargo, lo que me atemorizó fue que me apartara de Harry. Tomé su mano con firmeza y lo miré con una sonrisa. Lo siguiente que percibí fue una luz verde dirigirse a nosotros y vi a Harry utilizar su varita. Interceptó el hechizo de Voldemort y observé las chispas que surgían de ambas varitas.

Todo sucedió en un segundo, no pudo haber sido más de eso. Harry me empujó fuera de la trayectoria de los hechizos y quedé justo en medio, donde los hechizos colisionaban. De la nada comencé a ver todo negro, casi ni logré sentir como se desvanecía mi conocimiento. De un segundo a otro, todo era negro. No veía nada, no escuchaba ningún sonido y ni siquiera podía moverme. Dejé de luchar, algo deprimida ante el hecho de que todo había finalizado.