Capitulo 8, derechos a TK ;) Está algo corto, prometo actualizar más seguido [Vacaciones e.e ] Espero sea de su agrado…

:3

— Oi Rukia, vamos a fuera.

— ¿Para qué?

— Tú sólo sígueme.

—Si no vas a decirme para que no pienso ir :v

Igual que siempre, terca y desesperante. Siempre me pone las cosas difíciles ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Ahhh! Rukia me desesperas, llevo casi media hora batallando para sacarla de ahí, pero sigue terca en ver de qué habla Byakuya con el padre de Ishida, ¿No se supone que siempre respetas los asuntos de tu hermano? ¿No que eres discreta y que… Un momento, ¡Tú maldita enana!

— Lo haces a propósito verdad ¬¬

— ¿A qué te refieres Kurosaki?

— Deja ese maldito tono, ¡Lo haces a propósito enana del demonio!

— ¡Deja de llamarme enana, maldita sea!

— ¿Por qué lo haces? A fuerza quieres estar detrás de tu estúpido hermano, ¿a caso no notas su cara de molestia?

— ¿Y a caso tú eres mi niñero o algo así? ¡Deja de vigilarme!, creí que tú y yo podríamos ser amigos pero eso no ocurrirá jamás ¡por que eres lacayo de mi hermano!

—Eso jamás ocurrirá por que yo… por que tú… porque… ¡Ahh! ¡Maldición Rukia! Acompáñame al patio de una jodida vez.

— ¿Para qué?

—¡Ahhhh! ¡Me estás volviendo loco!

—Esta bien, vamos.

—¿Qué?

¿¡Qué diablos ocurre con ella!? Sigue igual que siempre, me hace cabrear y luego me da por mi lado ¡Y eso me cabrea aún más! Por lo menos ha accedido a salir conmigo, al patio, si a eso me refiero, ahhh ¡Estúpida kuchiki!

—y bien?

—Bien qué?

—¿Para qué me sacaste de la fiesta?

—¿A eso llamas fiesta?

No contesto. Estuvimos unos minutos en silencio, afuera, el viento comenzaba a soplar más fuerte, los coches seguían llegando llenos de gente.

—caminemos

— Lo que usted diga, Kurosaki-kun.

—Deja ese tono, no te va.

—¿Y crees que a ti si te va darme ordenes?

—¬¬' y cómo quieres que lo pida entonces?

—Exactamente así, pí de lo.

—Señorita Kuchiki, me haría el honor de acompañarme a recorrer los jardines de karakura en esta hermosa noche de luna y viento ensoñador? ¬¬

—Exageras -_-

—No pidas cosas que….

—Bien, caminemos.- Dijo interrumpiéndome, otra vez.

—¿Por que siempre te gusta llevarme la contraria?.- No tengo idea de si se lo había preguntado antes, pero quise hacerlo ahora, aunque no estoy seguro de si realmente me importe saber la respuesta, es decir, creo que ya la conozco, es por lo mismo que a mi…

—¿Siempre? Si a penas nos conocimos.

—. . . – Había olvidado ese detalle, ella no me recuerda… eso duele.

—Aunque… siento, por alguna razón, que eso es mentira.- Mis ojos se abrieron más de lo normal, por la sorpresa, o quizá era ilusión, a caso ella… ¿Me recuerda? ¿Aunque sea un poco?

—P-por qué lo dices?.- Se sobresaltó un poco, quizá fue el tono de mi voz.

—Ehh, yo, no he dicho nada.- aparto la vista rápidamente y la desvió hacia enfrente.- caminemos.

Y eso hicimos, caminamos y caminamos y seguimos caminando, hace ya muchos pasos que habíamos salido de la mansión de Ishida Ryuken, y entramos a una zona de campo muy amplia, una arboleda, el viento soplaba con mayor intensidad allí, observe cómo temblaban levemente sus hombros y sus brazos, mientras ella se abrazaba a si misma. No dije nada. Me quite el saco gris y lo puse sobre sus hombros, ella se sobresalto al sentir el peso del saco sobre ella, y el calor del mismo.

— Q-qué haces?.- Dijo notablemente sonrosada, aunque aún queda la duda de que haya sido por el frío o el enojo.

—Tsk! Calla.- Hizo ademán de quitarse el saco, la detuve, dejándolo fijo sobre su cuerpo, con mis brazos.

—I-ichigo.- Sus ojos contrastaban con la luna, y sus mejillas rosadas enternecían ese ambiente, que extraño.- Ichigo.- Su mirada cambio, su rostro se comprimió, parecía un poco asustada, más bien sorprendida.- ¿Q-qué es eso?

Voltee mi cabeza en dirección a lo que ella miraba, pero no encontré nada, no vi nada, de repente su voz me sobresalto.

—¡Ichigo, Cuidado!

Sólo sentí el peso de su cuerpo, empujándome, caímos al suelo y rodamos un poco sobre la hierba, ella se levantó, tenía una expresión sería en su rostro, después comenzó a lucir desesperada, miraba en todas direcciones, buscando la fuente de su ligero temor.

— ¿Que ocurre?- Dije levantándome a su lado.-Rukia…

— … - Permaneció en silencio, un silencio frío, sepulcral y alerta, en vigilia.

—Rukia, mírame, oi, Rukia ¿Qué diablos te… - De pronto sentí sus pequeñas manos sujetando las mías, me halo.

—¡Corre! .- Fue lo único que me dijo, mientras, aún sujetando mi mano, ella misma lo hacía.

—Oi, enana que diantres…- fue entonces cuando mi pequeña mente lo entendió, sus movimientos de temor y sorpresa, la manera en que miraba a todos lados en busca de algo…

—Hollow .- Dijo suavemente, seria, con los ojos templados y con expresión fría.-

Me dediqué a observarla unos segundos, algunos mechones sueltos de su cabello se movían en dirección contraria al viento, sus ojos fijos en un solo punto y esa pose de combate, que indicaba que estaba lista a atacar en cualquier momento… una voz me sacó de mi ensimismamiento, un gruñido más bien, un fuerte "goaarr", seguido del sonido, tan conocido por mi, del filo de una espada desgarrando al enemigo.

"Sácala de aquí" fue lo único que escuche de mi sentido común. Permanecía igual, de la misma forma en que se encontraba mientras yo la estuve observando con anterioridad, su mirada perdida y estática. Me acerque hacia ella lo más rápido que pude, toqué su brazo y al hacerlo sentí una especie de descarga eléctrica, inclusive pude distinguir un pequeño destello plateado emanar de nuestro contacto… frío, así se sentía su piel al tacto, un frío profundo. Cayó inconsciente de repente, afortunadamente yo ya estaba lo suficientemente cerca y pude sostenerla entre mis brazos, evitando así que su cuerpo cayera en el suelo verdoso, la sujete fuertemente y corrí lo más que pude, adentrándome en el bosque, el sonido de una batalla aún vibraba de manera repentina en mis oídos, como una estación de radio descompuesta, mitad interferencia, mitad claridad… un poco de nada.

Gracias de nuevo por leer, aún hay más de este embrollo extraño…

Tsuki wo miru tbi omoi dasu ")