¡Hola!Este es mi primer fanfic yespero que les guste, porque tengo grandes aspiraciones con éste fic. Tengo la esperanza de poder ir mejorando capítulo a capítulo el fic, tengo escrito hasta el capítulo siete y estoy escribiendo el ocho, pero poco a poco iré subiéndolos. Quiero que sea largo, además estoy trabajando en otro fic relacionado con la serie, luego les daré algún detalle.

#Disclaimer: Tokyo Mew Mew no me pertenece, lo único que me pertenece aquí es la trama de esta historia, pero los personajes y la serie son de sus respectivos dueños.


«Los cyniclones están de vuelta»

1.- La tristeza de Ichigo


Ichigo estaba perdida en sus pensamientos, quizás estaba demasiado triste como para disfrutar ese encuentro con sus amigas; permanecía como una estatua, estaba echada en la silla, mirando un punto fijo en el horizonte.

Muchas cosas en que pensar, definitivamente. Un vacío que llenar, suponía ella. ¿Por qué se sentía así? Bueno, ya había pasado un mes desde que habían derrotado a Deep Blue y ellas no habían sabido absolutamente nada acerca de los cyniclones, y menos de su planeta. Sin esos enemigos —que al final, de verdad no eran más que marionetas de Deep Blue—, ellas no eran Mews.
Definitivamente ahora tenían demasiado tiempo libre y poca acción en la vida, porque, aunque Ichigo no lo quisiera admitir, ¡era genial no tener que emplear el tiempo en hacer tarea!

Además, la partida de ellos había dejado bastante triste a las Mews, aunque especialmente a tres: Pudding, Lettuce e Ichigo. Quizás porque fueron las que más llegaron a conocerlos, o al menos, a entenderlos.

Se sentía impotente: él le dio un beso antes de morir, ella no se inclinó, pero sí se besaron… Él depositó tanto cariño en ese beso, fue como si quisiera decirle algo antes de morir mediante ese beso; sus sentimientos no escondidos que ella confundió con obsesión y juego, finalmente fueron confirmados. Un escalofrío la había recorrido cuando eso sucedió y ahora lo sentía de nuevo al recordar todo eso.
Quisiera o no admitirlo, igual empezaba a extrañar a Kish. Era tan espontáneo e impredecible, que era divertido pasar un tiempo con él.

Bueno, fue divertido pasar unos minutos con él antes de que se fuera. Luego, el muy idiota había arruinado ese momento besándola (no en la boca, pero ¡igual se había aprovechado!) frente a Masaya.

Oh, él era otro tema. Aún dolía un poco cuando mencionaban su nombre, porque Ichigo le había querido mucho como para olvidarlo tan pronto, pero por esa misma razón (por el gran cariño que le tenía) ya no dolía tanto. Si él era feliz, ¿cuál era la idea de amargarse por su felicidad? Había seguido su sueño, y ahora se encontraba exageradamente lejos.

No, Ichigo se había obligado a que no doliera. Incluso así, quedaba el asunto de Kisshu: se había acostumbrado tanto a su presencia, ¡que era asquerosamente extraño estar sin él! Le apenaba un poco recordar sus momentos junto a él —ya que con él había pasado más tiempo que con los demás aliens—, porque sentía que había sido muy mala con él, cuando lo que él quería era salvar a su gente.

Él tenía un corazón mucho más puro que el de ella, sin duda. Queriendo ser sincera, asumió eso: querer dañar a otro que quiere proteger a sus seres queridos para proteger a tus seres queridos, es ser ególatra.

Auch, incluso sonaba más complicado que las ecuaciones de segundo grado en matemáticas. Ni ella se entendía en su cabeza, ¡la frase que había formado era muy complicada!

«Hunf», gruñó Ichigo en sus pensamientos. Pero para calmarse, intentó repasar las actitudes de Lettuce y Pudding en el último tiempo; eran extrañamente similares a la de ella, sabía cómo se sentían, y quizás por eso sus actitudes eran similares, porque se sentían iguales: Vacías.

Todas se sentían terriblemente vacías, y sus actitudes lo comprobaban.

¿Era porque ya no eran Mews? «Dejémoslo así —pensó Ichigo—, para no complicarnos».

Pudding trataba de negar que se sintiera vacía sin los extraterrestres, mejor dicho, sin Tart, pero los hechos la delataban. Desde el día en que vencieron a Deep Blue, ella se transformaba en Mew Pudding y empezaba a recorrer toda la ciudad, según ella era porque "quería asegurarse de que Tokio estuviera a salvo", pero su mirada delataba que extrañaba a alguien y que estaba buscando a ese alguien.
Los ojos de ella siempre la delataban, era muy expresiva y eso jugaba en contra.

Una vez ella había mencionado que quería regalarle otro caramelo a Tart, pero nadie sabía a qué se refería. No era un caramelo en sí, era un beso. Sí, un besito como el que le había dado de despedida.

Lettuce era un caso diferente, porque pareciese que ella tenía un pequeño flechazo por el odioso, arrogante y te-pagaré-más-por-hora (excusa que usaba para que ellas se quedaran en el estúpido Café Mew Mew, cuando ese café era un lugar odioso, con un jefe odioso y mucho rosado —no podía decir que era odioso, porque era su color favorito—. Fachada hermosa para encubrir el exceso de trabajo laboral. Horrible) Ryou. Aunque, luego de un tiempo pareció alejarse de él poco a poco, ¿por qué sería? Sólo sabía que se notó triste un día y luego empezó a suceder, se le veía triste constantemente.
Había veces en las que se la escuchaba hablar sobre cómo podrían haber evitado pelear con los aliens, o qué cosa podría haber pasado si sólo le hubiesen entregado el Mew Aqua de una vez. Todos se habían preguntado lo primero, pero lo segundo… Bueno, la respuesta sería clara: no estarían hablando sobre ellos, porque no les hubiesen tomado algo de cariño. Además, quizás Deep Blue se hubiese hecho más poderoso.

Mejor ni pensar en eso, porque ellas casi mueren en esa batalla, porque Deep Blue fue poderoso de por sí.

Y por último: Ichigo. Ella no se sentía sólo vacía, también se sentía impotente y triste: Kisshu y los demás se habían ido, habían ayudado al final, y ella —como representante de todas las Mews, siendo la líder, el ejemplo del grupo— sólo pudo darles las gracias en el último momento. La culpabilidad pesaba como un lingote de oro en sus hombros: haber tratado alguna vez mal a ellos dolía, porque ahora entendía cómo habían sufrido.

Y así se hacía llamar la protectora del mundo, lastimando los sentimientos de los demás. Qué ejemplo a seguir, por Dios…

Para rematar, Ichigo se sentía triste porque Kisshu le había dicho muchas veces que la quería, pero ella ni siquiera le prestó atención. «Está bien que quieras mucho a Masaya-kun —se decía ella—, pero debiste haber sido más dulce con él», curiosamente, esto sólo la hacía sentir más y más culpable.

—Ichigo-chan, ¿estás bien? —preguntó Lettuce, algo preocupada por la forma en que estaba actuando Ichigo. Solía actuar distante pensando en Aoyama, pero ahora continuamente la había pillado en las nubes.

—¿Eh? Esto… Sí —Ichigo trató de sonar lo más convincente posible, pero resultó todo lo contrario. Lettuce estaba a punto de decir algo de nuevo, pero llegó el camarero a pedir su orden.

El lugar al que habían ido era una hermosa fuente de helados, las cinco chicas habían ordenado raspados para refrescarse un poco. Desde que habían derrotado a Deep Blue, las cosas se habían simplificado mucho; sin los ataques de los extraterrestres, básicamente eran chicas normales que no tenían necesidad de ocupar sus poderes Mew. Sentían algo de nostalgia por los viejos tiempos, así que decidieron juntarse, aunque seguían viéndose en el Café Mew Mew.

Todas sentían nostalgia por esos días. Sí, podrían tacharse de egoístas por querer que aparecieran otros locos con afán de destruir el mundo y demás, ¿pero quién las culparía por querer vivir más aventuras? La vida en Tokio transcurría tan agitadamente que algo de acción era tan… deseable.

—Queremos cinco raspados de diferentes colores. Uno morado, otro azul, el otro rosado, uno amarillo y por último uno verde —dijo Zakuro con cierta indiferencia. Lucía realmente bien y elegante con esa blusa amarilla con aquellos tirantes que se resbalaban por sus hombros, y esos pantalones blancos que hacían ver sus piernas más largas, complementado con sus zapatos tenían un poco de taco, sumándole lo veraniegos y casuales que eran.

Vestimenta esperada en una modelo.

—Entendido, señorita —dijo cortésmente el camarero, que desapareció al instante.

—Como estaba diciendo Ichigo-chan, has estado muy extraña últimamente… —Ichigo temía que Lettuce dijera eso, pero lo dijo y se vio obligada a contestar; las cuatro chicas estaban esperando la respuesta de Ichigo, porque no era muy común verla así.

—Bueno, han pasado muchas cosas —dijo finalmente, titubeando un poco—. Ya saben, con Masaya-kun y mis padres…

—¿Qué? —dijeron las cuatro al mismo tiempo, sorprendidas por lo que ella había dicho sobre Aoyama.

—Bien, les contaré. Hace una semana, Masaya-kun fue llamado al «Programa de Protección del Planeta», éste incluye una beca para ir a estudiar a Inglaterra por un año mínimo y no recuerdo qué más. A mí no me llamaron a ese programa, aunque estoy tranquila con eso, no tendrían por qué — Ichigo suspiró—. Él tenía que elegir entre el sueño de su vida y yo; no podía permitir que dejara el sueño de su vida por mí, esta oportunidad quizás no se presente nunca más y no iba a dejar que la perdiera. Le dije que fuera, así que él y yo terminamos, porque él fue llamado para ir a Inglaterra por dos años, y si se sentía conforme, podía quedarse más.

Las cuatro Mews estaban sorprendidas y no podían decir nada, ninguna escondía su sorpresa, ni siquiera Zakuro. Mint reaccionó primero y se decidió decir lo que todas estaban pensando.

—¿Y cuándo te vas con él?

—¿Hmm? Mint-chan, ¿que no escuchaste bien lo que dije? A mí no me llamaron a ese programa.

—Hmph, ¿y no piensas ir? —inquirió algo descolocada.

—No… claro que no. No puedo interrumpir, ¡Masaya-kun está cumpliendo su sueño, no soy tan mala para prohibírselo!

Todas habían creído que ella lo seguiría, pero no… Había preferido no interferir con el sueño de Aoyama, quedarse a un lado y observar qué pasaba. Definitivamente no estaban viendo a la misma Ichigo, porque ellas sabían cuánto quería a su novio —ahora ex-novio— y que lo seguiría donde fuese.
Esta chica pelirroja decía ser Ichigo, pero se veía más madura. O más tonta… Dependía de dónde se mirara.

—¿Y qué ha sucedido con tus padres, Ichigo-chan?

—Bueno Zakuro-san, ellos se van por un mes a un crucero; por una parte es bueno, ya que podré estar sola y pensar. No saben el lío que armó mi papá para dejarme sola — Ichigo soltó una risa, las Mews ya habían salido de su asombro, así que también rieron—, pero lo conseguí, con un millón de condiciones, pero ninguna fuera de lo normal.

—¿Y cuándo se van? —preguntó Pudding.

—En dos días.

—Tengo una idea: ¿qué tal si hacemos una pijamada mientras tus padres no están? Hace mucho no hacemos algo en tu casa, aburrida —Al terminar de decir esto, Mint sonrió con un brillo malicioso.

—¿Qué? Bueno, supongo que esa es una… ¿buena idea? No sé, pero quizás no me lo prohíban —Ichigo se mostró algo indecisa con la propuesta, pero igualmente feliz—. Mientras no lleve muchachos a la casa, mis padres no pondrán problemas.

Las cuatro Mews sonrieron, así que empezaron a planear la pijamada. Sería el día en que los padres de Ichigo partirían al crucero.
Armaron muchos planes (Mint proponía cosas muy costosas, Zakuro no hablaba mucho, Pudding decía cosas locas y Lettuce las negaba con cierto temor) hasta que el mesero llevó sus raspados y pudieron comerlos para aliviar un poco el calor.

Ichigo calló al notar una acción de Pudding: ella miró al cielo unos momentos, quedándose pensativa, y luego se le vio con los ojos vidriosos. ¿Pudding, su querida y divertida Pudding, que nada la ponía triste, por qué se ponía así? Sonrió de lado con cierta melancolía, porque quizás sabía qué le pasaba… Sin embargo, era mejor confirmar.

—Pudding, ¿estás bien? —inquirió Ichigo, mientras todas miraban a una Pudding con ojos vidriosos que evadía la mirada.


Notas de autora:

Este es mi primer fic, y había sido finalizado por primera vez el 4 de febrero del 2013, comencé a editarlo el 30 de marzo del 2013. Cambió mucho mi estilo desde que empecé a escribir y pensé que sería una buena idea hacerlo más complejo, porque sentía que podría haberlo hecho mejor, pero al ser principiante… No lo estoy reeditando por gramática u ortografía, sino porque quería hacer los capítulos más largos y pulir ciertas cosas.

En un principio sentí cierta aprensión hacia la idea de editar esto, porque como era mi primer fic, era el recuerdo de cómo partí. Iré poco a poco, agregando ciertas cosas, pero sin perder la esencia principal de esta historia.

Quiero aclararles una cosa: yo trabajaré con las personalidades del manga de Tokyo Mew Mew, que es muy diferente del anime. ¡Pudding tiene un monito y se besan con Tart! De hecho, el final es mucho mejor que el del anime. Los momentos que pondré acá, como recuerdos y todo eso, serán del manga.

Si necesitan información sobre cuándo actualizaré, vayan a mi perfil.

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¡Un abrazo!