Cap 10: the show must go on

El sonido del teléfono, logro despertarla de su profundo sueño, aunque al principio creía que era parte de su pesadilla.

Estaba segura que del otro lado de la línea, era su madre desesperada por saber dónde estaban sus hijas y Hancock lloraba porque, de alguna forma, era consiente que si respondía, su amo la iba a castigar… La morocha de ojos azules podía sentirlo, detrás de ella mirándola bajo sus anteojos purpuras de punta y con una sonrisa permanente y perversa disfrutando su constante torturamiento.

Ella se encogió sobre sí misma, apoyo su cabeza sobre sus delgadas rodillas al mismo tiempo que se tapaba sus orejas con sus puños deseando con todas sus fuerzas que el teléfono parara, la imagen de su madre llorando no paraba de circular sobre su cabeza. Se enderezo lentamente para detener el horrible sarpullido que le quemaba la espalda, tenía miedo que si lo hacía muy de prisa, otra vez, se iban a volver a abrir sus heridas. Había tardado mucho tiempo en cicatrizarse, no quería volver a las infernales noches donde el aire se le escapaba de los pulmones cada vez que intentaba inhalar… si es que le llegaba un poco de aire, al tener la cara tanto tiempo pegada a la almohada, la ahogaba cada vez más, pero no podía cambiar de posición porque el ardor tocaba hasta cada una vértebra de su columna vertebral.

Hancock pudo sentir como, las vibraciones de su amo en el piso eran más fuertes a cada pisada. En cuestión de segundos, él estaba detrás de ella, sentado en el piso enredando sus largos brazos sobre los pechos todavía no desarrollados de su esclava.

-Lo estás haciendo bien putita…- susurro él en su oído, jugando con la punta de su lengua el lóbulo de la oreja. La chica tembló ante el tacto- si sigues así, vas a ser recompensada.

-¿Podre ver a mis hermanas?

-S-o-l-o s-i t-e p-o-r-t-a-s b-i-een- respondía divertido su amo mientras jugaba con la punta de su pequeña nariz, le gustaba verla directamente a sus ojos zafiros, perder la luz pero manteniendo un poco de esperanza. Es el truco más viejo para domesticar a una niña.

Se aleja un poco de ella pero sin dejar de sostener su cabeza entre sus dedos y la impulsa hacia abajo- ahora se buen niña y haz a tu papi feliz….

Hancock levanto la cabeza observando a través de sus extraños anteojos, sabía que a él le gustaba que ella no le quitara la vista mientras le desabrochaba el pantalón. El cabello rubio de su amo estaba perfectamente prolijo, debía haber llegado de trabajar y a pesar de que siempre tenía esa sonrisa amplia, la niña notaba como estaba gozándolo, creyó que era porque durante su ausencia no se había escapado y limpio toda la casa.

Su mirada después se concentró en el pantalón naranja de su amo, torpemente desabrocho los botones y bajo el cierre, el hombre dejo escapar un suspiro divertido al ver la expresión de su esclava, cuando su miembro erecto salió de la nada… él no estaba utilizando calzoncillos.

-Abre la boca- ordeno… la esclava de doce años creía que era su amo pero cuando levanto la mirada se encontró con un hombre de extraña cabellera castaña peinado con una larga trenza. El tipo tenía rasgos asiáticos acentuados y un bigote puntiaguda.

-Sabes que no me gusta esperar putita…- susurro Momonga mientras desplegaba una sonrisa pervertida y ella no tuvo más remedio que obedecer.

-¡NOOOO!

El grito de Hancock provocó que su garganta sufriera una dolorosa descarga eléctrica impidiendo que el aire entrara nuevamente en sus pulmones. Jadeando y transpirando se tocó los labios segura de que podía sentir la piel del miembro de su antiguo amo entre ellos, su mano en su cabellera negra y la otra sobre sus pechos.

Luchando por respirar trato de volver a la realidad. Había algo en ella que le decía que estaba en su antigua casa de su amo, que volvía a tener doce años y él estaba detrás, espiándola con un aire perverso. Sus lágrimas provocaron nauseas enfermas sobre su estómago. Quería gritar hasta quedarse sin voz pero no lo hizo, por orgullo negándose a que un insignificante recuerdo le arruine el día.

En medio de la confusión, estiro su largo brazo para buscar su celular pero no lo encontraba en la mesita de luz. Lo más que seguro es que este en un bolsillo de uno de sus pantalones. Y ahora no tenía ganas de levantarse de la cama, todavía tenía que recuperarse de la pesadilla.

Hancock no recordaba la última vez que había tenido pesadillas

-Hehibime-sama- entro enseguida su asistente rubia, Enishida, temblando como hoja y asustada. Hancock levanto una ceja preguntando qué pasaba- El Vice-Almirante Momonga quiere verla.

-Que pase- a ella no le gustaba nada que viniera sin que Luffy estuviera presente, pero antes de conocer a su novio ya lo había manejado muchas veces. Se peinó un poco y se arregló la ropa, preparada para sacar a otro "cliente molesto"

Momonga entro frunciendo el ceño, como siempre, pero aun así se notaba su expresivo mal humor.

-Buenos di…- comenzó a saludar Hancock pero la detuvo la mano de Momonga sobre su mejilla. Estaba acostumbrada a este tipo de trato de su parte pero no iba a dejarse dominar.

"No otra vez" pensó la morocha mientras se paraba orgullosa.

-¿Pero qué…?- tampoco pudo terminar la pregunta. Momonga la volvía a pegar pero esta vez, cerró el puño con fuerza y calculo al lado del ojo derecho de la Cortesana.

Hancock, roja de la vergüenza, cerro el ojo donde le había pegado y trato de devolverle el golpe. Pero el marino tenía reflejos rápidos, por lo que la esquivo como si ella fuera demasiada lenta. La agarro del cuero cabelludo y la golpeo contra la cabecera de la cama. La mujer soltó un gemido doloroso seguido por una pequeña risa de parte del marino

-¿Qué te parece tan gracioso?

-Adoro verte así- susurro con lujuria Momonga al oído de la morocha, y luego muerde con fuerza el lóbulo de la oreja, vibrando de emoción ante el grito del dolor de Hancock- ¿No te encanta ver como un animal es finalmente domesticado?

-Eres un enfermo- susurro con asco Hancock, pero sus ojos centellaron un poco de miedo, al notar la mano de Momonga dentro de su corpiño.

-No tienes derecho a decir eso, querida- dicho eso, la agarro de la muñeca y la tiro hacia la cama donde rápidamente la esposo hacia la madera. Impidiendo a Hancock cualquier movilidad brusco.

-No te había especificado desde el principio que no me gustaba que me aten- resalto enseguida la Cortesana visualizando sobre su cuarto si tenía algo filoso cerca, pero solamente pudo alcanzar al peine.

-Ese era un trato que claramente se rompió hace mucho tiempo- el Marino se quita el uniforme tranquilamente, incluso cuando Hancock empezó a gritar por seguridad o cualquier chica para que le saquen al loco de mierda.

-Nadie te va a responder- el marino se saca la camisa blanca, dejando expuesta sus bien formados músculos y empezó a sacarse las botas- me traje a todos mis subordinados hoy por lo que hasta la que limpia está ocupada…

No necesito que terminara la frase, quedaba bien en claro lo que decía. Estaba sola con él, en todo el piso. Por lo que no importa cuánto grite, nadie la va a escuchar.

-Es hora de que te saque esa maldita mascara de puta buena- gruñe mientras levanta el mentón de la mujer moviendo su cabeza frenéticamente- quédate tranquila que pague por lo que puedo hacerte lo que quiera.

-Eso si… se inteligente como siempre lo eres Hancock-chan y ahórrate el dolor- Momonga esperaba la reacción incrédula de la Cortesana al oír su nombre junto con el "chan" como si fueran amigos de toda la vida, cuando ella lo que más deseaba era quitarle los ojos.

-Me vuelves a pegar y te demando…

-Me demandas y vuelves a ser esclava- parecía una amenaza vacía pero Hancock no pudo evitar temblar. Ella demostraba una falsa imagen de mujer fuerte, siempre y cuando no la hicieras recordar de su pasado. Se saca los pantalones y lo deja sobre la estantería perfectamente doblados- De ahora en adelante, contestaras todas mis preguntas con total sinceridad ¿Quedo claro?

-Si- no sabía para donde iba el marino pero tenía un mal presentimiento.

-¿Me puedes explicar esto?- Momonga le tira en sus piernas largas el periódico del día. El encabezado ocupaba como la mitad de la primera plana. Con una simple mirada anunciaba el triángulo amoroso entre un marino de alta calidad, con una prostituta más linda que Jessica Rabbit y el más cruel Jefe de la Familia Japonesa

"¿Luffy una persona cruel?" Hancock no pudo evitar pensar en eso, hasta que cayó en cuenta lo que sucedía…

Las fotos de ella con Luffy decoraban la portada del periodico, sin disfraz, expuestos como Dios los había traído al mundo.

Como Dios lo había traído al mundo

Ohhh mierda…

-Esto es claramente Photoshop- se apresuró a decir la Cortesana aunque estaba destruida por adentro- aunque debo admitir que es bueno con la máquina- recibió otra cachetada. Una zumbido paso por su oreja derecha y pequeñas lagrimas salieron de su ojo azul.

-¿Encima tienes el descaro de mentir?- agarra el vestido de la mujer y de un tirón realiza un tajo tan grande que termina arriba de su cintura, dejando expuesta la tanga roja de Hancock. No pudo evitar bostezar una lujuriosa sonrisa al verla, sus ojos comenzaron a brillar tanto que la Cortesana le dio asco. Le recordaba porque los hombres eran repugnantes… abandonan a las familias (nunca conoció a su padre) y la tocan como una moneda alejándola de sus hermanas.

Momonga agarro la otra muñeca suelta de Hancock pero esta vez con suavidad mientras que con la otra a caricia el muslo derecho rozando un poco más la tela de la ropa interior. Hancock trato de alejarse pero la esposa lograba que su muñeca ardiera al menos que se quedara quieta. Lo cual no es un buen gusto.

-Lo sé desde hace tiempo Hancock…- el Vice-Almirante trataba de causar miedo pero la Cortesana simplemente largo una carcajada sonora.

-¿Desde cuándo?-No creía que durante todo ese tiempo incomodo (y divertido a la vez) en que los tres salían, Momonga tenía claramente la idea de que era Luffy.

-Quera que tuvieras recuerdos felices con él…

Momonga apretó con fuerza el musculo de la mujer sin dejar de enjaular sus furiosos ojos azules. Hasta él se sorprendió lo sádico que podía llegar a ser; quería jugar con ella, manipularla hasta romperle todas sus estúpidas esperanzas.

-No existe nada más terrible que perder a alguien que amaste. Ya aprendiste esa lección por las malas pero parece que todavía sigues siendo una perra en celo.

Hancock no era tan estúpida, como para no entender el doble sentido. El Vicealmirante se acomoda entre sus piernas, logrando que su miembro erecto frote peligrosamente con la tela roja.

-No sé de qué estás hablando- la Cortesana tenía una lucha interna violenta, no debía llorar, no debía mostrarse débil. Pero cada paso es más complicado que el anterior, cada segundo las risas de su antiguo amo resonaban su cabeza, recordando que siempre estaría dependiendo de los hombres.

Solía creer que ahora ella, los gobernaba a ellos. Pero solamente era una cruel mentira, una fantasía que vivía.

Respira hondo una vez más. Lo había manipulado un par de veces, podía hacerlo ahora

-Supongo que nada vale, ocultarte la verdad…- sonríe maliciosamente al ver como este se detiene. Había bajado su tanga hacia sus muslos. Ella se obliga a relajar los músculos y calmar los latidos de su corazón, si nota que estaba nerviosa, todo se perderá, y terminara en el fondo del abismo… en el oscuro hoyo como boca del lobo, olvidado y despreciado- el muchacho tiene una… ridícula obsesión conmigo. Como te dije la primera vez que descubriste que estuve con él, paga más que vos. MUCHO más.

Y Hancock, seguía y seguía. Mentía acerca de su relación y lo hará por siempre. Momonga frunció el ceño, su bigote largo ocultaba su sonrisa apenas despejada con una sombra siniestra, junto con un brillo en sus ojos tenebrosos y negros… ¿Por qué el orgullo de los demás hacia las situaciones se volviera en su contra? Él también es un egoísta maldito, pero al menos sabe cómo manejarlo. Hancock todavía es una inmadura de mierda que cree llevarse el mundo por delante sin sufrir de las consecuencias y los sacrificios

-¿Entonces es solamente un cliente más?- su voz le producía la piel de gallina, tenía algo en mente, en mejor jugar con cuidado.

-¿Qué tienes en mente?

Su sonrisa creció, de una manera irregular, levantando solamente la esquina derecha de la boca. Se agacha lo suficiente para que sus labios rasposos toquen el lóbulo de la oreja de la prostituta, jugando un poco con la punta de la lengua.

-Si es solamente un cliente, no pasa nada que lo mate ¿Verdad?

La joven mujer parpadeo un par de veces. Matar a Luffy, ¿Cómo esa asquerosa rata de la alcantarilla, se atrevía a amenazarla con semejante acusación? Además… ¿Quién se creía que era? Luffy era capaz de derribarlo con el dedo índice y romperle en la mitad su estúpido soberbia engreída

-Hancock… puedo darte la posibilidad de ser libre

-¿Qué?- la Cortesana no pudo evitar disfrazar su confusión ¿De qué estaba hablando?

-Se mía… solamente mía… y no tendrás que ser una esclava nunca más- la voz del marine era casi inexistente, su lengua se deslizaba como si fuera un susurro tenebroso de una serpiente. Un depredador intentando hipnotizar a su presa- Nunca más serás ensuciada por otros hombres. Serás libre

¿Libre? La última vez que fue libre tenía diez años, cuando su madre se había descuidado un rato y varios hombres la raptaron. Desde ese momento, no tuvo oportunidad de tomar decisiones sobre su vida, el maldito pajarraco se encargó que ella lo recordara bien. Aunque hubo varios momentos inútiles que creía haberse librado de su esclavitud, cuando logró escaparse de las garras de su amo y al decirle a la policía lo que le había pasado, la metieron en un coche y la llevaron de vuelta a la mansión rosa chillón, con él esperando sonriente en la puerta de la casa.

-Se mía y yo seré tuyo. Quiéreme y yo te querré por siempre. Dejare en paz, a ese mocoso de mierda. Estate conmigo y nunca más serás esclava de nadie

La petición sonaba más que tentadora para cualquiera, pero en la mente de Hancock solamente sonaba la voz de Luffy


La primera vez que vio esa asquerosa Mansión color rosa chillón era una niña inocente, todavía sin tener suficiente conocimiento sobre el mundo en que vivía. Creía que la iban a torturar, que la iban a poner a hacer trabajos forzosos hasta que se vuelva polvo y ceniza. Típicos tareas del hogar…

Pero el jamás la había obligado tener una escoba o un paño en la mano… no.

Todo se derrumbaba, ¿Cuándo había perdido el equilibrio? ¿Cómo permitió que la encadenaran hasta el fin de la fría noche?

Luffy ...

Luffy la cegó hasta quedar ciega. Quemo sus ojos con amor dulce y eterno, casi fantasioso. Como la historia dramática de los cuentos de hadas, el amor a primera vista había hechizado a ambos hasta tumbarlos como muertos fuera de la realidad, luchando contra un crimen sin sentido como el destino.

Conocía a Momonga mucha antes que el mono sobreprotector –Hancock desplegó una tranquila sonrisa ante el pensamiento- le había cogido cariño y se termino acostumbrando a su presencia. Era temperamental y sumamente egoísta, celoso y posesivo, divertido jugar con él, con sus sentimientos. Creerle que ella lo amaba y mentirse a sí misma. Había llegado al punto de soportar sus susurros incómodos y las múltiples cachetadas llenas de odio despreocupante. Hubo un tiempo que le había dado lastima, al ver como se arrastraba hacia ella, con el orgullo intacto.

Después recordaba que era un hombre, un ser despreciable "dueño del mundo"

Aun despues de su "libertad", siguio estando en contacto con su amo cuando este la llamo para pedir el 45% de sus ganancias (hubiera sido menos si ella hubiera tenido la inteligencia de pedirle permiso para mostrar su "mercaderia") o volveria a la vida de esclavitud.

No importa donde este, el Criminal era consiente de todos sus movimientos, como un marionetista controlando el desgatado titere. Pero esa mañana cruzo la linea y solo había una manera de cortar los hilos...

Llego hasta la puerta de reja doble, toco el timbre y se ocultó más el rostro, empujando la tela de la capucha hacia abajo.

-¿Quién es?- la voz le era desconocida, otra vez debió cambiar los guardias… tan paranoico como siempre.

-Avísale a Donquixote que Hebihime quiere hablar con él.

-Enseguida…- el tipo del otro lado de la línea, pareció dudarlo por unos segundos. Pero al tratarse de su jefe, no podía esperar que venga gente común y corriente. Por supuesto, Hancock no iba a decir su nombre a plena luz del día, aunque no se notaba ni un alma transitando por la calle más lujosa del país.

Hebihime era el apodo que le había puesto cuando "era su esclava", Hancock no fue capaz de ocultar su emoción cuando el trajo las ultimas serpientes exóticas de quien sabe que parte del mundo. Si se portaba bien, la dejaba alimentarla o incluso tocarla cuando estaba tranquila.

Era increíble e irónico, a la vez pensar que la última vez que vio la lustrosa Mansión se había prometido a si misma nunca más pisar los costosos pisos de piedra, ni en esta vida ni en la otra.

Las puertas de reja afiladas se abrieron en par, cada uno yendo al lado contrario en perfecta sincronía. Hancock noto pequeños cambios en el patio delantero, como los arboles viejos y desgastados, floreciendo las pocas frutas que lograron reproducir en su longeva vida. Levanto las cejas al ver dos flamencos caminando cerca de un lago profundo, conocimiento que sabía por experiencia. Su antiguo amo tenía el extraño fetiche de "hacer el amor" en la orilla del lago con todos los animales rosados alrededor, observando curiosos a la intrépida pareja.

En si no había cambiado mucho, noto como los guardias escondidos la estudiaban con cuidado; ellos creían que ella no se percato de su débil presencia pero Hancock tenía demasiado talento en conocer la presencia camúflage de los demás.

La puerta principal de la Mansión la abrió una joven con un vestido bordo oscuro, delantal y escote prominente. Su pelo negro opaco estaba decorado con una cofia y dos mechones rebeldes enrulados tapaban el delicado rastro de la chica. Hancock no pudo evitar sonreír con amargura cuando volvió a ver a Baby 5; el ultimo recuerdo que tiene de ella, la sirvienta le había pegado una fuerte cachetada por el descaro de "abandonar al Joven Amo y traicionarlo" segundos antes que finalmente lograra su "libertad"

-Hebihime…- la voz de la sirvienta era tenue e indiferente. Dejaba en claro que no le agradaba para nada su presencia. Después de todo, Hancock siempre fue y será la favorita de Doflamingo.

-Baby 5… - con la elegancia exacta de una Cortesana de alto nivel, se deslizo a su alrededor entrando finalmente en el hogar. Un fuerte escalofrió recorrió su espalda, acentuando en la cicatriz en forma de garra. Otra vez estaba sucia…

La sala principal seguía tan intacta como doce años atrás, con muebles más modernos y pintura fresca blanco pastel.

-El amo ahora está ocupado…- la morocha sirvienta contenía la ira era admirable. Sus manos lentamente, se movían hacia atrás, donde el nudo de su delantal ocultaba las 9mm- si quiere le puedo preparar una taza de té mientras esperas

-¿Ocupado?- por supuesto, la mayor sabía bien el significado oculto en la palabra. Sonrió con melancolía, quitándose la capucha para dejar expuesta su belleza cegadora, turbando con grandeza y arrogancia. Aun recordaba todos los significados siniestros y repugnantes que se esconden detrás del "ocupado"

-Mientras no envenenes mi te, me gustaría una taza, con mucha crema y poca azúcar- la voz era tan agradable que nadie sería capaz de detectar una pisca de maldad o sarcasmo. Puede que Baby 5 tampoco, si no fuera porque la conoce bien.

Aprovechando la humilde servicialidad de la joven (al que no pudo ocultar el brillo necesitado en sus ojos marrones al ver que alguien precisaba su ayuda), los pasos silenciosos de la Cortesana se volvieron inexistentes, difícilmente la joven morocha podría haberse dado cuenta que apenas salió de la habitación (en cierta forma, esperaba que la siguiera). Hancock se movió rápidamente hacia el segundo piso, ala izquierda tercer pasillo, puerta del fondo.

Su mente se cristalizo cuando los débiles gemidos acompañados por los crueles y duros movimientos de la cama contra la pared se hicieron apenas percibidos… Un fuerte tick apodero su ojo izquierdo con una cruel serpiente rosa creciendo rápidamente en su interior, mostrando sus afilados colmillos goteando veneno amarillo transparente. Cruel y dulce veneno capaz de corromper los músculos más agiles y duros.

Ella no solamente era un buen cuerpo por el que todos babeaban. Su fuerza sobrehumana supera los límites, uno podría igualarla con el de un Almirante de la Marina. Lo que significa que de una simple patada puede tirar abajo la enorme puerta (con todos los seguros puestos) estrellándola hacia la pared opuesta. Como resultado, una increíble cantidad de polvo y pedazos de madera.

Nunca hagas enojar a una mujer. Menos si esa mujer es Boa Hancock.

-¡PAJARRACO MENOPAUSICO! ¡JAMAS UN HOMBRE ME HA HECHO ENOJAR TANTO! ¡TE TORTURARE TANTO QUE ME SUPLICARAS QUE TE MATE!

La monstruosa mujer estaba segura que no lo iba encontrar solo en la habitación, contaba con eso, quería descubrirlo en su momento más revelador. Sabía que no podía esperar una posición sexual "normal", había aprendido más de él que con los clientes más fetiches del mundo. LO QUE NO ESPERABA, era que la rubia disfrazada de gatubela fuera una antigua empleada suya… y la expresión de Maggie quedaba en claro que no se había percatado de su llegada. Doflamingo mucho no contaba con la situación debido a que su cerebro se desconecto con "Pajarraco menopaúsico"

-¿H-Hancock-sama…?- después de varios parpadeos confusos, la más joven del extraño trió fue quien hablo primero- ¡KYAAAAH!- la rubia avergonzada ante la terrible situación, oculto sus pequeños pechos con sus delgados brazos y se acurruco en una esquina de la cama, abrazando sus piernas. Mientras tanto, Doffy (con el miembro húmedo al aire), se recuesta un poco, con una sonrisa lasciva decorando su rostro bronceado.

-¡Hebi-chan! ¡Ya era hora que me visitaras!- exclama dramáticamente. Aprovechando todavía la confusión de Hancock al ver a su antigua "Kuja", se coloca una bata naranja flúor mientras se lleva una copa de vino en sus labios- ¿Te gustaría algo de beber? Si no recuerdo mal, tu pequeña debilidad es el vino blanco ¿No?- agarra una gruesa botella y sirve un poco en una fina copa-Maggie cariño ¿No te acuerdas lo que te enseñe cuando…?

-¡Tu!- como una serpiente, la Cortesana se desplaza con elegancia hacia la joven rubia, expulsando un aterrador aura negra y unos ojos lunáticos rojos sometiendo su rostro. Cualquiera saldría corriendo, pero Margaret estaba paralizada del miedo; el cabello de su antigua jefa optaba por una forma reptilia y los colmillos se acentuaban más a medida que avanzaba- ¡Maldita rata, traidora! ¡Encima que tuve compasión contigo ¿Así es como me pagas?! ¡Publicando mí historia! ¡Voy a destrozarte y lanzarte a las bestias!

Levanta la mano para darle una fuerte cachetada. Maggie, instintivamente se protege con las manos. Estaba preparada para el dolor, pero el golpe nunca apareció, aun así el ruido agudo de una mano impactando sobre una mejilla fracturo el denso ambiente en mil pedazos. Cuando la prostituta se atrevió a mirar lo que había pasado, diviso a "su dueño" sujetando con fuerza una muñeca de Hancock y la otra inclinada hacia un costado, mientras tanto la morocha tenía la cabeza desviada, con su pelo negro reluciente tapando gran parte de su encantador rostro.

Hancock trato de devolverle el golpe, ella era rápida pero desgraciadamente Doflamingo era más; a pesar de sus flexibles y ágiles movimientos en cuestión de segundos estaba atrapada entre los fuertes brazos de su antiguo amo, siendo amenazada con un pedazo de vidrio antiguamente perteneciente de la botella de vino. Doflamingo lo había roto al ver como Hancock le dio un par de feos golpes. Una de las cosas que más odia en el mundo, es que lo marquen.

-¡BOCHAN!- Baby 5 entro de la nada, a la lujosa habitación, encontrándose con la nueva vestida con el peor traje de Gatubela que allá visto y felizmente, Hancock siendo humillada.

-¡Fuera!-ladro furioso Doflamingo, con una vena en su frente a punto de estallar. Al ver que nadie se movía, le dirigió una severa mirada hacia sus dos sirvientas- ¡AHORA!

Las jóvenes no tardaron en obedecer. Una vez que estuvieron solos, el rubio se arregló la bata y estudio con tristeza el cadáver de la botella. Gracias a Dios, que tenía una nevera personal en su habitación.

-Sabes que me encantan tus visitas- recorre la habitación, tirando el resto en el cesto- pero cada vez, vienes más indisciplinada ¿Por qué no te quedas unos días? Te recordare lo que es la domesticación…

-Sobre mi cadáver…- siseo con cuidado, sabía lo peligroso que era ese hombre. Cada vez su día se estaba haciendo peor, dos veces había sido controlada por el hombre como un juguete ¿Qué le estaba pasando? ¿Cuándo se volvió tan débil?

-Tan amargada como siempre ¿Cuántas veces debo decirte que debes disfrutar más la vida? ¿El amor rosa?- abrió lo que parecía un armario, cuando en el interior se demostraba una pequeña heladera- La verdad no entiendo porque tan enojada… te salve la vida.

-¡¿Salvarme la vida?! ¿Qué clase de mente retorcida tienes para pensar así?

-Cuidado con las palabras Hebi-chan…-los ojos filosos de Doflamingo resaltaron detrás del cristal de sus anteojos- Yo no soy el malvado de esta historia. No existe. Solamente un hombre que espera el regreso de su chica favorita. Quiero que seas feliz.

-¡¿Feliz?! ¿Eso es lo que realmente deseas de mí? Entonces desaparece de mi vida, condenado monstruo. Eres peor que el cáncer, eres el más vil de los parásitos. Prefiero que ver como mi piel hierve antes que me vuelvas a tocar y…- no podía seguir ignorando el molesto vibrador a causa de su celular. Lo peor de todo que Doflamingo seguía con esa sonrisa engreída, lo cual o podía ser un buen presagio o un indicio de la muerte.

-No seas maleducada y contesta Hebi-chan- "ordena" el pájaro maldito.

El celular seguía vibrando, paro por unos segundos pero inmediatamente se movía con fuerza. ¿Quién le rompía las pelotas a esa hora de la mañana? Saco el celular escondido entre sus pechos y no pudo ruborizarse al ver el nombre de su amado en la pantalla. Doffy frunció ligeramente el ceño.

Estuvo dudando por unos momentos en contestar. Había planeado romperle la cabeza, revivirlo y después castrarlo para colgarlo en medio de una plaza pública y que todas las mujeres al que el degenerado le rompió el corazón, haga lo que quiera con él. Pero parece que va a tener que postergar sus planes. Se dirigió hacia la puerta doble para abrirla pero ninguna de las dos cedía ¿En qué momento las había cerrado con llave?

-Puedes hacer la llamada aquí, no tengo problema- alego contento el rubio mayor, con una copa de líquido bordo rozando sus labios ¿Dónde consiguió la botella?

"No cambio nada"

No podía esperar mucho tiempo. Conocía bien a Luffy. A estas alturas debe estar desesperado.

-No diré nada si atiendes~~

-¿Cómo sé que dices la verdad?

-¿Qué gano? Cuando la rubia llego…

-Margaret

-¡Si esa tonta! Parecía desesperada. Y sabes bien que solo vivo para complacer a las mujeres.

-para que te complazcan a su ...

-Curiosamente lo que deseo es lo mismo que las conejitas fufufu- el celular de Hancock, comenzó a vibrar- cada minuto es peor para el niño. A su edad debe tener las hormonas alteradas…

-¿Y cómo sé que no tienes micrófonos ocultos?

-Ohhh~~~ ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Aun cuando me abandonaste, me heriste (a mí y mis subordinados) y permitiste que cada hombre viera MI mercancía… Posees un lugar importante en mi corazón- el celular volvió a vibrar…- atiende que me está empezando a sacar de quicio.

Oscuras memorias inundaron la mente de Hancock ante la voz grave. Sabía bien que lo último no era mentira. Todavía no entiende bien cómo funciona el corazón del rubio, ese tono monstruoso y cálido a la vez, es la clave de su manipulación; varias veces cayo en ella pero no volverá a repetir el mismo error.

El amor rosa de Doflamingo es como ahogarse en un pozo lleno de barro.

El de Luffy es la misma sensación que volar hacia el sol.

Apretó la tecla para responder la llamada.

-¡HHHHAAAANNNNCOOOOCCCCKKKKKKK!- el grito de Mugiwara por poco provoca que los vidrios de la habitación se rompan- ¡¿QUÉ PASO QUE NO CONTESTASTE?! ¡CASI ME AGARRA UN INFARTO! ¡¿ESTAS BIEN?! ¡¿ALGUIEN TE HIZO DAÑO?! ¡¿EL BARBUDO DE MIERDA FUE A BUSCARTE?! ¡NO TOQUES A MI MUJER!

-Luffy… Todo está bien, solamente lo había dejado en vibrador.

-¡No me asuste así! ¡Creí que te paso algo! ¿Viste el periódico? ¡Nami está echando fuego por la boca! ¡Hasta Ace vino furioso a retarme!

-¿En serio?- observo de reojo a Doffy, su tranquilidad le ponía nerviosa…

-¡No entiendo porque se enojan! ¡Así le enseñamos a ese maldito que no se meta contigo!

-¡LUFFY, EXPLÍCALE EL PLAN DE UNA JODIDA VEZ!- la morocha oyó con claridad el grito de Ace. No podía entender que pasaba en el fondo pero estaba claro que el ambiente esta alborotado.

-¡Si, si, si, no hace falta gritar! ¿Hancock dónde estás? Enviare a Franky y Ussop a buscarte y de ahí partiremos.

-¿A dónde?

-¡Puede ir a Inglaterra! ¡Shirahoshi la ayudara!-grito Ace desde atrás. Hancock no pudo evitar sonrojarse ante la información. Lo último que quería ver era al hermano mayor de esta.

-¡Suuuuuuppeeer! ¡Mis chicos todavía siguen en Norteamérica! ¡La aceptaran enseguida!

-¡Hancock-chaw puede ir a Pariiis! ¡Ahí está mi restaurante! ¡Y dormirá en mi cama!

-¡Eh! ¡¿Ahí está también Trafalgar?! ¿No había viajado hace poco?

-Un lugar menos exótico. Ya hablamos con Vivi. Ella la esconderá en Egipto.

-¿No habíamos quedado en Canadá? Doctorine dijo que el pueblo está cada vez más aislado.

-¿Escuchaste bien?- podía ver a su amante saltando de un lado a otro, ansioso- Puedo llevarte a cualquier lugar del mundo, tengo amigos por todos lados. Solo escoge, y te iras con tus hermanas y tu madre… Nadie más que nosotros sabrá del cambio y después me iré contigo… ¿Qué dices?

-¿Me lo prometes?- bajo la voz, lo suficiente como para que el mayor tuviera que hacer esfuerzo para escuchar- ¿Me prometes que después vendrás por mí?

-Shishishishi ¿Alguna vez has dudado de mí?

Lucho para que las lágrimas no salieran de sus ojos. Respiro profundo un par de veces, levantando la cabeza y recuperando la postura.

-Tengo que terminar unas cosas. Búscame en una hora

Cortó y escondió el celular en sus pechos. No le sorprendió un par de manos recorrer su cintura.

-Hebi-chan- la voz de Doflamingo era sedosa mientras besaba su largo y delicado cuello- se inteligente y quédate conmigo…

Sonó como una súplica, pero la joven boa sabía bien, que se burlaba de ella.

-Pierdes el tiempo, Doflamingo- de un pequeño empujo, se alejó de él.

-¿Acaso el amor te volvió ciega? Ese muchacho te embrujo con palabras empalagosas y promesas vacías…

-Lo mismo haces vos con todas las mujeres (y quien sabe cuántos hombres)

-No es lo mismo… Momonga matara a Luffy

Fue… estresante. Por un momento, Hancock creyó que los papeles realmente se había invertido: ella era la pobre víctima, siendo estrangulada hasta que su conciencia se rompa por completo.

Respiro hondo…

-¿Cómo sabes eso?

-No importa… debes saber bien lo que pasa cuando los celos enloquecen.

Se refresco el rostro y recordó porque había roto una promesa propia y volvió a pisar ese infierno rosa. Para ser libre de una vez por todas.

Levanto la mirada y posiciono su brazo derecho sobre su cintura.

-No puede asustarnos

-Es un hombre de contactos fuertes, aunque no lo parezca. Te encontrara, lo matara, te convertirás en su puta y tarde o temprano, volverás a mí.

Fue instinto, su mente se desconecto para obedecer a ultima orden dentro de su subconsciente. Su mano se deslizo por el interior de su muslo derecho, sujeto con fuerza el mango y se deslizo hacia la derecha del extravagante rubio. Como era de esperarse, Doffy adivino sus futuros movimientos y logro inmovilizarla. Pero su instinto lo traicionó cuando Hancock decidió soltar su espíritu adolescente y empujo su rodilla hacia la entrepierna de su antiguo amo, con tanta fuerza que sintio el hueso de la gigantesca pelvis.

-¡HIJA DE P...!

El golpe había sido rápido y efectivo... "Como un ninja" pensó divertida la morocha, al recordar lo que diría su novio. Pero lamentablemente el extravagante rubio poseia una resistencia de acero; incontable veces antiguas amantes suyas habían decidido atacarlo en esa "delicada zona especial" y con el paso de los años, llego a adaptarse al dolor y poder recuperarse rápido. Situación que no esperaba la Cortesana.

-¡¿Que estás haciendo?!- grito encolerizado Doflamingo cuando su preferida, movió la hoja filosa hacia el lado derecho de su bronceado rostro, provocando una leve herida. Logra sujetar su muñeca pero Hancock descarga su fuerza en su rodilla para golpear directo en las costillas- ¡Después de todo lo que hice por vos!

-¡Nunca hiciste una mierda, siempre me trataste como una basura! ¡Toda mi vida me hiciste creer que solo valgo para que alguien pague por mi! P-Pero Luffy... El... El me ama, bastardo ¡Y nada de lo que hagas lo va a cambiar!

Hinchándose de orgullo, levanto el mentón tan alto que tuvo que estirar su cuello hacia atrás.

-¡De ahora hacia adelante yo seré dueña de mi propia vida, escoria inferior!- varias venas aumentaron dramáticamente de tamaño ante la soberbia de la morocha. Después de todo, el es tan arrogante como ella

-¡No permitire que ni vos, ni Momonga, ni siquiera las Kujas me aten a éste infierno!

-¡Pierdes tu tiempo, Hebi-chan!- Doffy desglosó una sonrisa sádica y extensa, mientras su voz se volvía mas sedosa y profunda, disfrutando el caótico ambiente- ¡No puedes ir en contra mía ni de la Marina como si fuera un juego de niños!

-Puedo hacer lo que sea... Porque soy hermosa- poso una mano sobre su barbilla, sus ojos resplandecieron un brillo peligro.

-Fufufu... ¿Realmente creiste que por esa mierda ibas a conseguir todo lo que quieras por solo pestañar? Recuerda que no eres yo... ¡No pongas esa carita, Hebi-chan! Me rompes el corazon. No es mi culpa que ese estúpido amor adolescente te haya idiotizado.

-Por el contrario, me abrió los ojos

-¡Te cegó! Este es el mundo real. El gobierno japones no dejara que una puta esclava los burle junto a un novato. Sabes que esta situación privilegiada hacia los burgueses no solo sucede en este país, con solo levantar el teléfono seras perseguida como una cucaracha y antes de darte cuenta, lavaras tus propias lagrimas de sangre mientras escuchas los gritos de tu interesante amante.

-Que repugnante eres...

-Fufufufufu, de verdad. ofendes cariño- De su bolsillo derecho, quito una pequeña llave dorada decorada con plumas rojas. Sin perder la calma, lo tira hacia la Cortesana admirado la sorpresa mal pintada en la morocha- Ves como soy buena persona

-¿Pero que...?

-Todavia tienes oportunidad- Hancock ahogo un escalofrio al notar la voz tenebrosa del rubio- engañado, usa tu belleza para manipularlo y abandonarlo. Una vez que ustedes dos se separen, el Gobierno los dejara en paz.

-No sabes lo que es capaz

-¿Lo sabes vos? ¿Sabes lo que es tener todo el mundo en contra tuya? Son solo un puñados de adolescente hambrientos de gloria... pero vos ya eres adulta, conoces bien la crueldad del mundo (gran parte gracias a mi) sabes bien que no te dejaran en paz.

-No nos subestimes- Hancock deposito la extravagante llave en la cerradura y abrio la puerta

-Somos criaturas del Bajo Mundo Hebi-chan... No nos merecemos amar


Doflamingo no había conseguido convencer a Hancock, pero la duda se implanto en su mente y la raíz es demasiado profunda, tendrá que remover secretos y temores para poder quitarla. Tendrá que ensuciarse y se lastimara al final, pero... ¿Sacarla solucionara todo?

Había logrado persuadir a Luffy para que no enviara a nadie por ella, tendría tiempo para despejarse la cabeza y poder explicar todo a sus hermanas y a las Kujas. Seguramente dejara a alguien como su reemplazo, ya habían conseguido muy buena fama para retirarse y muchas chicas quedarían en la calle. No podia hacerles eso. Seguramente la Marina las interrogara pero enseguida sabrán de la ignorancia de estas.

Decidida a continuar el plan del Padrino, mando a llamar a sus hermanas mientras organizaba la maleta. Pero en su lugar, apareció una mujer pequeña de avanzada edad, tenia los ojos rojos y los labios pálidos. A Hancock se le cayo un espejo cuando la vio cruzando su habitacon

-¿Que haces aca, vieja?

-¡Asi saludas a tu madre, maleducada!- Nyon pega un salto mortal, lo suficientemente alto como para golpear a su hija con el bastón en la cabeza. La morocha se retorcio de dolor mientras se tocaba la zona lastimada

-¿Pero quien demonios te crees que eres para lastimarme?

-¡Mas cuidado con lo que decís, jovencita! Encima que vengo por tu bien, me tratas de esa forma

-¿Por mi bien?- refunfuño molesta la menor de la habitación. Al estar a la altura de la anciana pudo notar con claridad, la evidencia deprimente: había estado llorando y adelgazo mucho, desde la ultima vez que la visito. Supo enseguida, cual era la causa de su mal estar.

-Iba a llamarte en cuanto supiera mi destino... Supongo que leíste el periódico esta mañana- no era necesario mas explicaciones, Nyon conocía bien la escandalosa relación entre Mugiwara y su hija. Había estado en contra desde el principio pero nunca creyó que Hancock enamorada se comportaría igual que una adolescente terca.

-Claro que lo lei, es por eso que estoy aca- respira hondo, preparándose para soltar la bomba- Doflamingo me llamo hace un rato.

-¡¿Queeeeee?! ¿Acaso ese metrosexual no me puede dejar en paz?- gito furiosa la morocha mientras recogía los pedazos de vidrio del anterior espejo- ¡Seguramente te pidió que me persuadas!

-Tienes razon y... Creo que deberias escucharle

Uno de los vidrios rompió las primeras capas de piel del dedo indice de Hancock, provocando una pequeña pero alargada herida.

-P-Pero... ¿Que dices? ¡NO ESCUCHES LAS LOCURAS QUE DICE! ¡Recuerda lo manipulador y engañoso que puede llegar a ser! ¡¿O no fue el, quien te hizo creer que mis hermanas y yo habíamos muerto para no enfrentarse contra Rayleight!

-¡Claro que lo recuerdo, mocosa!- Nyon se para sobre el bastón para observar mejor los azules orbes de su amada hija mientras la culpa apuñalaba su corazón. Habían secuestrado a sus tres hijas cuando todavía mantenían la inocencia limpia. Desesperada, le habia pedido a un amigo que trabajaba en el contrabando para encontrarlas. Todos conocían la terrible fama del "Rey Oscuro", incluso Doflamingo dudaba si podía con el (para ese momento, un novato inexperto) así que consiguió tres cadáveres carbonizados femeninos y le hizo creer a la madre que eran sus niñas.

Creyó que iba a lograr domesticar a su pequeña, lamentablemente nunca se dio por vencida.

-No quiero que tires ti vida por la borda y vuelvas a la esclavitud.

-¡¿Por que no confías en mi por una vez? Tengo un plan!

-¿Y por cuanto tiempo durara?- las primeras lagrimas demostraron su aparecion en los viejos ojos de Nyon. Una aterradora teoría dejo a la mas joven sin respirar

-Prefiero mil veces, abandonar todo lo que tengo para tener una vida simple con Luffy. No quiero morir sin saber lo que es ser amada de mi vida.

-¿Y porque no piensas en el?- esa pregunta le tomo de sorpresa- ¿Porque no piensas en su seguridad? Es un niño muy joven todavía, de impulsivo carácter y con grandes oportunidades... Pero se consiente, que a esta altura de su vida, no llegara lejos. Piensa en todas las parejas que fueron en contra del mundo, vivieron juntos por muy poco tiempo y tuvieron un final trágico. ¿Realmente podrás soportarlo? ¿Ver el amor de tu vida siendo torturado mientras te lo arrebatan de tus brazos?

-Aun así volveré a ser una esclava.

-Lo serás...- aquello era lo que mas le dolía a la vieja Nyon- Pero si lo detienes ahora, tendrás la certeza que vivirá libre. Con el paso de los años, cuando deje de ser un novato y pase a ser un hombre con experiencia y madurez, si decide buscarte... Yo jugaría todas mis cartas por el

-¿Y si decide no quererme?

El silencio fue lo peor, ella sabia la respuesta. Pero no reaccionaria hasta que alguien se lo estrelle en la cara

-Es un riesgo que vas a tener que tomar


Había telefoneado con Ace y Nami, estos estuvieron de acuerdo con su plan, no lo dudaron ni un segundo. Después de tanto esfuerzo, Hancock no logro ni una muestra de simpatía en ellos. Lo cual es un alivio, facilita todo pero también causan un extraño malestar en su pecho

Ella se responsabilizaría dar el golpe final, estaba sola en el escenario con el maquillaje fracturado y su alma rompiéndose en pedazos. Pero la mascara debía continuar en su lugar...

¿Así es como iba a terminar? ¿El héroe perdiendo? ¿Otro amor fracasado?

Esto no es una torpe historia de amor. En el mundo real, sacrificas tu humanidad para proteger al otro. Duele saber que Luffy siempre la odiara. Pero al menos vivirá, y será feliz

Que tonta había sido ¿Como pudo permitir dejar todo a la suerte? Aposto todo y de una mano, lo perdió.

La limusina se aparco afuera de la mansión; esa día había elegido un lujoso vestido negro, sin magas, de mucho encaje y fruncido en el pecho. Un velo oscuro tapada su rostro pálido pero la transparencia lograba relucir sus vacíos ojos. El Padrino la esperaba en la puerta, dando saltos alegre hacia ella pero su sonrisa se debilita al estudiar el glacial semblante de Hancock

Estaba solo, los demás miembros de la familia esperaban ansiosos en el Hall. Ace y Nami se habían encargado de contárselo a los demás. Nadie se opuso, después de todo, nunca tuvieron muchas expectativas a la unión.

Se movía por instinto, no sentía el peso de su cuerpo ni el miedo al fin del mundo. Hoy, los sueños se quedaran atrapados en el olvido

-¿Que sucede?- pregunto Luffy, un poco inseguro. Desde la ultima llamada a Hancock tenia un mal presentimiento.

-Luffy...- la morocha mayor trago saliva.

-¡¿Te lastimo? Ese maldito imbécil...- el padrino aprieta el puño con tanta fuerza mientras profanaba una maldición. Ella tuvo que acariciarle el rostro para tranquilizarlo

-No, no... No es eso.

-¿Entonces que pasa?- pregunto inocentemente. Hancock maldijo en su interior por la ingenuidad de su amante. No entendería las indirectas, las palabras mas claras dolían mas.

-No podemos seguir así...- no pudo evitar bajar la mirada

-¿Seguir a donde...? ¡Si es por el viaje, ya te dije que puedes elegir el lugar que quieras! Shishishi, cambia la cara. Yo te seguí...- trato de sujetarle la mano pero esta, de la forma mas desagradable posible, lo esquivo retrocediendo dos pasos

Su voz se tornó fría y seria. Cualquiera pensaría que solo esta por educación, que los sentimientos de Luffy le importaba menos que nada.

-No podemos estar juntos...- susurro al final. Ni una lagrima o muestra de arrepentimiento. Tiene miedo de continuar- Momonga me ofreció un trato por mejor, mas dinero y una posición social mas respetable que una prostituta. Lo siento Luffy, pero lo nuestro debe terminar.

El Padrino sintió como todo el calor se esfumo de su cuerpo, como su corazón se oscureció y sangro quemando su pecho como si fuera ácido.

-¿Pero...? Hoy en la mañana... cuando te llame...

-El Vice-Almirante me visito después... Me ofreció un pacto demasiado tentador como para rechazarlo. Me mudare con el y terminare siendo su Cortesana.

-¡PERO VOS LO ODIAS!- el grito de Mugiwara llego hasta los oidos de sus camaradas- ¡No decías que te daba asco que te toque... la manera en que te besaba...!- tuvo que parar, las distintas imágenes de su mujer con ese imbécil le provocaba ganas de vomitar.

-Es verdad... pero Momonga me va a dar algo que vos nunca podrás: libertad.

-¡¿Que dices...?! ¡Si conmigo...!

-Con vos me ocultare hasta que el mundo se olvide de nosotros. Viviré en la calle y escapando de cada movimiento sospechoso.

-¡Lo derrotare! ¡Le romperé los huesos y quedara paralitico! Se asustara tanto que nunca mas nos molestara...

-Eso solo empeorara tu condena- desgloso una sonrisa autosuficiente- fue divertido mientras duro. Pero mi amor lo obtiene el mejor postor, y esta ronda gano Momonga.

-¡Me dijiste que dejaste de ser una Cortesana por mi!

-Te equivocas... Deje de ver a otros como vos lo pediste; me pagaste con vestidos y joyas. Pero ahora eres pobre y ya no sirve para nada.

-¡DIJISTE QUE ME AMABAS!- Hancock había decidido que era suficiente, pero cuando dio media vuelta, el padrino sujeto con fuerza, la muñeca de su antigua amante. Hancock creyó que iba a romperle los huesos de su mano.

-¡ME HICISTE CREER QUE ME QUERÍAS!

Los ojos del famoso criminal se ensancharon, apretó los dientes y trato de contener sus impulsos. Todo lo que ella decía es mentira, lo había visto en sus ojos, en sus manos y en sus labios. La manera en que susurraba su nombre después de una agitada noche.

Por primera vez, quiso golpearla... pero no un puñetazo fuerte capaz de producir un hematoma en su ojo. Una cachetada fuerte y firme (solo para traerla a la realidad). Ella jamas había dudado en su capacidad ¿Cual era la diferencia ahora?

-No es eso lo que deseabas... Un amor heroico; vencer el malo para quedarse con la chica. Jugar al Cuento de Hadas... Esta es la realidad, un niño como vos no puede luchar contra el mundo.

Al final, había sido su antigua Cortesana quien dio el ultimo golpe hacia la cruel realidad. Una cosa era que un total desconocido cuestionara sus metas y sueños, otra muy diferente, era escuchar esas mismas palabras a la persona a la cual desnudo su corazón y esta lo estrangula.

-¡¿QUIEN ERES PARA DECIDIR LO QUE SOY CAPAZ Y LO QUE NO?! ¡SOLO PORQUE VOS ALLAS DECIDIDO RENDIRTE, NO SIGNIFICA QUE YO LO HAGA!

-¿Que harás...? ¿Romperle los dientes y después enfrentarte al gobierno? Esto no es un manga shoujo. No llegaras a nada.

No pudo soportarlo mas, tener que observar los furiosos ojos del padrino, pero no podía desviar la mirada, debía ser creíble. Si demostraba un poco de aflicción, todo el engaño se derrumbaría. Se repetía una y otras vez, que lo hacia por su bien, tantas veces como fuera necesario.

Esta vez no la persiguió. En realidad, grito su nombre varias veces pero ella acelero el paso, no debía mirar hacia atrás o no podrá seguir el dramático show. Los últimos llamados fueron peores, pero una vez el silencio gobernó el ambiente, entendió que todo había muerto. La única conexión posible entre ambos, se desvaneció.

Las puertas dobles se abrieron, el sol se había levantado en su máximo esplendor, ella se movía con elegancia y aguantaba el calor sofocante de la tarde, el negro absorbía mas los rayos solares pero su asfixia era causa de otra enfermedad.

El trastorno de Roxanne.