Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa I come back!

Sorry por tardar mucho, es que justo lo subi en comienzo de pruebas y como es fin de año me estan dando a full la escuela ¬¬

En mi opinion, este es mas pesado que el anterior y un poco crudo, tal vez aburrido, mi manera de redactar es de baja calidad y queria subirlo rapido porque me estaba agarrando cargo de conciencia. Y aunque no reciba reviews voy a seguir subiendo :)

Ah mireee3D2Y le doy un abrazo, la verdad me sorprendi mucho cuando vi que ya tenia un comentario el mismo dia que lo subi, apenas lo vi comenze a escribir este cap, de verdad muchas gracias *-*

Lo mismo con MAD, anque tuve que ir al traductor de google para entender lo que habias dicho, mi ingles es el mismo que el de un raton. Igual ARIGATO...

Cana Lawliet-san: Konichiwaaaaaaaaaaaaaaaaa ¿Posta en realidad se escribe ojeras en lugar de orejeras o_O? Estube toda mi vida creyendo que en realidad asi es como se escribian, ensima en mis 16 años las putas maestras de Lengua no me corrijieron ¬¬ y con Coby, yo tambien creo que es fuerte y tengo poca imaginacion para las peleas, sinceramente mucha importacia no le di, porque estaba emocionada con terminar el cap y subirlo

Y para Eli Lawliet (eress hermana de Cana o_O?) gracias por el comentario y vas a ver que este cap esta peor con la redaccion que el anterior, pero para el otro mejorare porque sera mas emocional. Me alegro que te haya gustado como Luffy ve a las mujerees jajajajjaja me rebente la cabeza en buscar una respuesta que diria Luffy caracteristicamente.

Igualmente difruten el cap xD

Capitulo 2: Criolla Lady Marmalde

-¡¿Margaret, todavía no saliste?!- Kikyo una mujer esbelta y muy alta entro al camerino, dando un portazo, con un gran enojo mirando directamente a una joven rubia de pelo corto y ojos marrones. Esta la observo un poco extrañada y enojada a la vez- ¡Faltan cinco minutos para tu espectáculo!- Kikyo cerro la puerta de tal manera que pareciera que la pared se venia abajo. Margaret un poco asustada por el humor de su jefa, se aplicó un poco de rubor en la cara y salió corriendo hacia la puerta.

-¡Maggie los tacos!- le grito dulcemente Aphelandra mientras le extendía los zapatos de taco fino. Margaret enojada, lanzando un pequeño gruñido y se puso los zapatos mientras rezaba con llegar a tiempo.

-¡El ojo!- grito Aphe un poco desesperada.

-¿Qué ojo?

Aphe la agarro con un poco brusca y la llevo hacia el espejo más cercano. Margaret pego un grito apenas se vio reflejada, tenia un ojo pintado y el otro no. Parece una pelotudez pero no quedar bien a último momento era casi imposible. Agarro un estuche del color más parecido que tenía al alcance de la mano y comenzó a pintarse, mientras gemía de miedo.

Las demás chicas se empezaron a reír por la ruda torpeza de Maggie, pero no era la única que pasaba por esa situación. Como todos los viernes, los caballeros llegan de sus trabajos cansados y hastiados de su jefe que los cuestiona por todo y gritaba como una madre grita a sus hijos. Hasta que llegan a la Aldea de las Kujas, donde no importa tus deseos oscuros todos son aceptados; ese día llegaba mayor clientela. Últimamente los clientes empezaron a ser personas con alto rango social, como trabajadores de la Marina e incluso criminales con alto nombre en los periódicos, todo dependía de ellas para no perder la popularidad que estaban ganando, no querían volver a tratar con los sucios y depravados vagabundos de las calles negras. Por supuesto, depravados había en todas las clases pero se sentían más seguras.

Apenas Margaret salió se encontró con Kikyo que se estaba arreglando una cola de caballo alta para verse más atractiva, y demás chicas que corrían mientras se subían las medias con encaje de colores llamativos, algunas se arreglaban los corpiños y otras su corta pollera. Margaret escucho la música de Can-Can y se apresuró a salir al escenario.

Los colores claros se distorsionaban en la realidad y parecían solo flashes moviéndose de un lado para otro, eso era lo positivo de su vestimenta, debido a que el objetivo era confundir al publico masculino y no saber cuando la chica se sube la pollera para mostrarles sus más ricas cualidades o simplemente daban vueltas de un lado para otro, eso los dejaba sedientos y pagaban más. Mientras tanto abajo, las estaban un poco mejor posicionada o las más lindas estaban abajo seduciendo al publico y aprovecharlo para sacarle un poco más de plata. Algunas después de un tiempo, ya tenían experiencia en el negocio y se convertían en las "Cortesanas" (favoritas) de algunos clientes, por supuesto de los de primera clase, aquellos que en lugar de darle dinero, se reverenciaban mientras les mostraba el enorme diamante que con solo ponérselo en el cuello sienten como pesa, existe historias de mujeres que dejaron el negocio para perseguir al hombre que creían haber estado enamorada, infelizmente la gran mayoría vuelve nueve meses después. El espectáculo de las Kujas generalmente no varía mucho, porque tenía más comodidad de parte del cliente. Los hombres se sentaban miraban el baile de las principiantes, mientras lo seducían las Cortesanas; una vez terminado los grupos del escenario, cuando las Cortesanas ya tenían a su presa en su trampa charlaban con ellos o los llevaban a la pista de baile y después ahí, cada uno por su camino. Por supuesto, todo a su debido tiempo, no todos eran iguales, algunos les gustaba coquetear e admirarse a si mismo. Pocos iban directo al atajo.

Margaret escalaba poco a poco con las Kujas, no es una mujer fea pero tampoco como para pagar un cuarto para pasar la noche con ella, pero era tan alegre, servicial y "natural", que a muchos hombres les parecía que estaban en una cita en lugar de un cabaret, eso los hacia sentir más confortable. Por supuesto, como toda principiante en algún momento tenia que pasar por el escenario, en el centro para que todos los hombres la vieran. Margaret no tenia problema con eso, mientras no les tocara los extraños con gustos muy extraños no pasaba nada.

-Parece un palo como baila Margaret- dijo Rindo, una joven morocha sujetaba su pelo con una coleta y tenia una cara seria.

-Zahahhaha- la risa macabra de Daisy hizo que algunos se separaran de ellas, Rindo le dedico una mala cara.

-Te dije que dejes de reír así, espantas a los demás- la morocha furiosa encendió un cigarrillo, Daisy no se molesto en su comentario.

-Tampoco para tanto, soy una de las mejores- menciono orgullosa Daisy- todos me desean, sin importar mi risa- poso delicadamente como estuviera en una revista erótica.

Rindo sin mucha importancia comenzó a mirar un poco alrededor, cada vez eran más los hombres que venían, todos atontados y contagiosos por los sensuales movimientos de las Kujas, cada uno se veía más ridículo que el anterior, le extraño ver que casi no había marinos generalmente eran ellos los que adornaban el lugar, pero esta noche existía más criminales con su estúpida pandilla.

-¿Habrá pasado algo esta noche con los soldaditos?- pregunto curiosa Rindo.

-la gran mayoría se situó en el otro lado del país, parece que hubo una emergencia- Rin una castaña de pelo corto y flequillo largo para un costado, se sentó entre Daisy y Rindo- Shu me llamo hace un rato- dijo elegantemente como un beso- se disculpaba por no venir.

-¿Sabe esto Hancock-sama?- pregunto Daisy sin dejar de sonreír.

-Claro que lo sabe, no soy traicionara como vos- le respondió grotescamente Rin. Daisy estaba a punto de responderle cuando un hombre de corpulento de enormes músculos se acercó a las chicas, le dedico una depravada mirada a Rin. No se necesito palabras para entender lo que querían, basta con ver los enormes anillos que tenían en los dedos gordos. Rindo y Daisy vieron como Rin se alejaba de ella y caminaba como si estuviera en una pasarela con el grandote detrás de ella.

-Parece que Rin ahora tiene un nuevo dueño, Zahahahahha, ¿Cuánto tiempo le das para que el tipo vuelva asqueado?- Daisy empezó a reír a carcajadas de nuevo. La morocha mordió con más fuerza el cigarrillo mientras la miraba fastidiada ¿Cómo una maleducada puede llegar a ser cortesana, encima que no es linda? Pero eso es algo que no puede discutir, Hancock-sama y sus hermanas son las que eligen quieres van subiendo. Miro otra vez a su alrededor, y vio como unas de las Kujas abrazaba "muy cariñosamente" a un hombre de pelo azul celeste y parecía más zombi que un humano común y corriente, esa idea lo divertido mucho más a la chica de rodete.

-Daisy-empezó a cantar Rindo mientras iba calculando las palabras para enojar a su amiga- mira quien esta cerca del acuario.

Daisy todavía con ese aire divertida y de carismática, miro el acuario -un lugar donde las chicas se vestían de sirenas y hacían bailes acuáticos para cortejar a sus chicos-, vio como Heat, un pandillero compañero del criminal Eustass Kid, poseía una sonrisa más amplia de lo normal y despacio pasaba sus grises manos sobre la cintura de una Kuja bajita de grandes senos, y con numerosos billetes verdes en su tanga. La sonrisa inmóvil de Daisy fue desapareciendo poco a poco mientras sus ojos se enrojecían de ira, pero inmediatamente pego un gran puñetazo contra la mesa.

-¡Maldita puta! Solo porque son grandes puede sacarme a mi Heat.

-Utilizaste le prefijo "mi"- dijo rápidamente Rindo mientras fumaba un poco más divertida, hizo una señal a una camarera para que le trajera un vaso, no hacia falta preguntar todo conocían su dulce debilidad hacia el vino blanco viejo- espera a que se entere Kikyo o peor… Hancock.

Daisy la miro confundida y un poco sorprendida por el comentario de su compañera, mientras Rindo solo arqueaba las cejas divertida desafiándola y estudiándola. Pero Daisy no se iba a dejar vencer, se levanto, se arregló su traje escotado y volvió a aparecer esa sonrisa de maniática que tanto la definía, lanzo una "mala palabra" en silencio como para que no la escuchara Rindo, camino a largos pasos ignorando a los borrachos que se les acercaba a ella, agarro del pelo a la maldita tetona y la tiro al piso; la chica la miro desconcertada y parecía que estaba a punto de llorar, un cobarde después de todos. Daisy le grito algo que no consiguió escuchar debido a la fuerte música, mientras que la pobre chica tirada al piso se fue corriendo hacia detrás del escenario llorando, mientras tanto la lunática se acercaba majestuosamente a Heat. Rindo divertida por el espectáculo, miro otra vez a su mesa y se dio cuenta de que su bebida ya había llegado, y bebió con cuidado. Daisy empezó a tener el problema que a toda Kuja les ataca una vez, se estaba encariñando mucho con su cliente, eso era algo muy preocupante.

El espectáculo recién había terminado y entro un nuevo grupo de principiantes (no tan principiantes) que ocuparon rápidamente su lugar como un grupo de expertas hartas de estar bailando. Por su parte, Margaret tenia un descanso antes de ocupar de ser camarera, era una pequeña tarea que hacia para tener un poco más de plata. Por suerte, diviso a sus dos mejores amigas rápido, ambas estaban sentadas en una mesa pequeña medias escondidas en la oscuridad, parecía que esta noche no tiene mucha onda por trabajar. Maggie, como le decían cariñosamente ambas, se dirigió rápidamente hacia ellas y con la silla que sobraba se sentó entre ellas:

-¿Qué hacen acá en el medio de la oscuridad?- dijo con una sonrisa cariñosa, las otras dos les respondieron igualmente.

-Ya los mejores se los llevaron las víboras- dijo melancólicamente Aphe mientras miraba con cariño su vodka, a pesar de su enojo su voz infantil, hizo que su comentario no sonara tan brusco.

-Parece que le tomaron afecto enseguida a las malditas- dijo Sweet Pea, una mujer grandota pero que lo recompensa con sus altos pechos. Señalo a la fiesta, donde se podía ver claramente los como "sus jefas" se reunían, bailaban y hablaban con hombres de mal aspecto, se notaba a simple vista que no eran personas "comunes", criminales que últimamente estuvieron destallando sus nombres en los periódicos. Su apariencia física variaba cada uno yendo a diferentes extremos debido a sus peculiares personalidades. Se podía ver como el terrorista Eustass Kid con su atuendo rockero y su actitud violenta y desalmada tenia alrededor a unas cuantas chicas que le traían a él y su banda enormes cantidades de cerveza, estaban sentados en un sillón enorme rojo metido en un hoyo oscuro tapados por una tela purpura transparente, parecía que el lugar donde estaban era más lujurioso; Basil Hawkins estaba en la parte de los bailes de caño y Capone Bege en el comedor hablando con las damas. Las Cortesanas o las víboras, como le gustaban decir las tres chicas se habían enganchado a los mejores y parte de sus secuaces también habían tenido mayor oportunidad- Los dejamos escapar.

-Siempre los dejamos escapar- dijo con voz baja Margaret pero lo suficientemente alto como para que sus amigas pudieran oírla. Ambas la miraron extrañada y deprimidas dándose cuenta de que sus torpes esperanzas nunca iban a ser respondidas, siempre se quedaban atrás para tener los mejores hombres y terminaban con los sucios y pobres secuaces tan inservibles que ni una mosca se asomaba a su vacía billetera… pero alguien tenía que estar con ellos, si no el trabajo no se completaba, a Margaret al principio no le importaba ya que la presión de tener éxito y convertirse en una favorita no era muy grande, pero con el tiempo comenzó a entender porque sus amigas se quejaban mucho y le daban mucha importancia los status de sus clientes, después de muchos años, recién salió del taconeo del escenario.

-Si no fueran por ellas, ahora mismo estaría con Killer- dijo Aphe con su voz dulce e inocente mientras miraba con sus ojos de enamorada y su cara se daba a un tono sonrojoso- pero las víboras ya lo hipnotizaron con sus ojos diabólicos.

-¿Todavía crees que ni le importas?- dijo indiferentemente Margaret, un poco harta de la negatividad de su amiga- Ni siquiera le hablaste alguna vez.

-Es amor a primera vista, como las historias de amor de la vieja Nylon.

-Parece más un cuento infantil.

-Si no fuera por las víboras, vos continuarías con tu fantasía y yo tendrías a más joyas- dijo Sweet Pea, mientras bebía una enorme botella de whisky.

Las tres se quedaron calladas en el medio de la oscuridad, mirando para el piso o la pared negra debido a la sombra… parece que esta noche se encontraban un poco desanimadas, debido a la poca clientela interesaba en ellas. En cierto sentido, las tres saben que se van a arrepentir con no aprovechar esa noche en estar con alguien, rara vez vienen tantos famosos criminales al mismo tiempo. Son prostitutas, no pueden encariñarse con su cliente aunque últimamente se esta volviendo normal esperar a cierta persona pasar por la enorme puerta de mármol, pero las chicas se camuflaban diciendo que en realidad solo están jugando con ellos, puede que también en cierta parte sea verdad, las ayuda a mantenerse fuera de la realidad. Las víboras o Cortesanas, ya eran las más fuerte y tenían sus propios métodos para no caer en su propia tentación, por eso fueron elegidas por parte de Hancock-sama, la dueña y Cortesana Mayor de las Kujas. Margaret miraba con tristeza la fiesta, todos se divertían y se reían a carcajadas como toda banda de borrachos, ella anhelaba estar ahí en el medio del humo de los cigarrillos y aturdidos por la música, pero sabia que ahí estaban mujeres que a pesar de que las respetaba tenia un mal presentimiento de que no la iba a pasar bien.

Margaret se paro tan bruscamente que su silla se cayó al piso, nadie excepto sus dos amigas parecía interesarle por la escena, tenía una cara seria y decidida:

-Vamos donde esta Eusstad Kid.

-¡Estas loca!- un grito no tan grito salió de la boca de las otras dos mujeres que se sentían avergonzadas por el comentario de su amiga.

-Pero ahí esta, Daisy… Rindo y Rin, ahora me doy cuenta de que también esta Cosmos- dijo Sweet Pea mientras miraba resentidamente la mesa del terrorista rebelde, en cierto sentido prefería no acercarse antes que pensar que ahí probabilidad de que tenga una humillación publica.

-¿Y que tiene?- dijo despreocupada Maggie mientras cruzaba los brazos- ¿Aphe de verdad no sueñas con ser la Cortesana de Killer, que se acueste solo con vos?

-Si… pero- dijo la chica inmensamente alta mientras se ruborizaba y fijaba para la pared incapaz de mirar los ojos de su amiga- pero él se va a acostar con otras…

-¡Pero si quieres a alguien primero tienes que luchar!- Maggie golpeo la mesa con ambas manos mientras la miraba enojada- ¡Somos Kujas, jugamos con los hombres para robarles la plata, somos guerreras!- se enderezo y se señalo a si misma con mucho orgullo mientras un foco la empezó a iluminar a ella con brillo a su alrededor- Los hombres caen en nuestros pies por nuestros caprichos y pagan fortuna por que seamos las elegidas para cumplir sus más deseadas fantasías, no somos cualquiera y nunca pensaran como si fuéramos cualquiera, también los ayudamos a que haya un poco de alegría en sus oscuras vidas ¿Y saben que? Si quieren ser dueñas de un solo hombre séanlo, pero primero tenemos que respetarnos y demostrarles a ellas- señalo a las víboras- que estamos en su nivel y luchar por ese hombre.

Aphe y Sweet Pea la miraban admirándola mientras le salían estrellas en los ojos, cada una trago con dificultad y miraron devuelta la mesa del delincuente rojo, si seguían pensando, perdiendo el tiempo, las chicas se iban a llevar los mejores y ellas también tenían derecho. Aphe se levanto sin quitar la mirada a Killer, el rubio de pelo inmensamente largo, su cara tapada hacia que creciera más su curiosidad por ver que belleza se ocultaba a bajo con cuantos cicatrices de peleas tendrá, y el color de sus ojos, la forma de sus labios, ninguna chica había conseguido una noche con él, parecía que no le interesaba ninguna a pesar de que le daba plata para que le hicieran un baile privado.

-Después de todo, no somos cualquiera- susurro Sweet Pea mientras miraba a su alrededor. En la pista de baile para que varias chicas empezaran a moverse, bailando provocativamente mientras unos iban con ellas, lo que ellos no veían era como las billeteras iban desapareciendo, al ritmo de Sweat de Basement Jaxx- Las tres se miraron y se dirigieron hasta donde estaban los piratas. No dieron tres pasos cuando una chica de la misma altura de Margaret choco contra ellas, las dos cayeron al piso pero apenas la chica se levanto pidió disculpas y rápidamente corrió hacia el vestíbulo abriendo la puerta lentamente mirando curiosa. Ninguna de las tres le dieron bola, más bien le parecían un poco de mala educación, pero enseguida cuatros rubias se asomaron también por la puerta:

-¿Qué estarán mirando tan curiosas?- pregunto Sweet Pea mientras miraba como las cinco chillaban entre si y se reían tontamente.

-Mejor vayamos a ver que pasa- dijo Aphe muy decidida pero enseguida Margaret le agarro la mano y la mira con mala cara- Solo es un ratito- dijo la chica alta mientras le aparecía una gota por su cabeza.

-¡Después nos vamos a enterar, ahora vamos con Kid!- la agarro más fuerte y la empujo hacia la mesa cubierta, Aphe la obedeció mientras sentía como sus piernas le comenzaban a temblar. Una par de gemelas se unieron también a las chicas que espiaban por la puerta, entre empujones pudieron ver el vestíbulo mientras chillaban entusiasmadas y hablaban contenta entre si, enseguida un grupo de chicas que estaban solas se acercaron por curiosidad, después de una rápida charla las jóvenes abrieron los ojos mientras se tapaban las bocas para ocultar el gemido que soltaban impulsivamente, rápidamente se acercaron por la puerta entreabierta y movieron las piernas constantemente mientras saltaban de alegría. Aphe no puedo escuchar lo que decían pero había algo detrás de la puerta que hacia que cada vez más y más muchachas se asomaran hasta el vestíbulo, había algo ahí que las ponía tan contentas ¿Cuándo fue que tantas chicas se ponían contenta con solo una noche? Cuando un criminal pelirrojo joven vino una vez de la nada y los marinos de cada vez más alta calidad ¿Sera alguien importante?

-¿Al menos no podemos echar un vistazo?- Aphe se detuvo mientras observaba como aparecían signos de pregunta encima de las cabeza de sus amigas. Es verdad que en siento sentido lo que menos quería era estar cerca de Killer pero la curiosidad la estaba matando ¿Otro almirante más de la marina?

Maggie y Sweet Pea miraron la puerta, ya el grupo de chicas se iban incrementando cada vez más, peleándose por ver atreves de la puerta. Ambas se miraron preguntándose que deberían hacer, ya estaban tardando mucho tiempo en acercase a un simple grupo y sentían que si no lo hacían de una vez no iban a poder avanzar más. Un grito hizo que las tres dieran un pequeño salto al regresar de la realidad, miraron el gran grupo de mujeres que se separaron de la puerta lentamente mientras actuaban ridículas, como un grupo de adolescente de quince años que van a ver a su estrella de música favorita, mientras se arreglaban y se hacían más profundo su escote.

Las grandes puertas de mármol comenzaron a abrirse lentamente y a pesar del ruido por el choque contra el suelo, todo parecía confuso y solo un sonido mas de la música, ahora no solo eran esas chicas si no también las demás jóvenes que por impulso querían ver quien había llegado. De la puerta salió un muchacho, más adolecente, vestido de esmoquin negro (la chaqueta estaba abierto y la camisa roja), chaqueta angosta y un sombrero de paja que no combinaba para nada con el estilo de ropa. Se podía ver que el muchacho tenia el pelo negro y la sombra del sombrero le tapaba los ojos de manera que parecía mucho más misterioso.

I just wanna make you sweat

Atrás aparecían otros hombres, un rubio (que le tapaba un ojo) de camisa azul claro no yendo al celeste semi desabrochada pero con pantalones ajustados y zapatos negros, miraba para abajo y fumaba un cigarrillo; otro hombre de pelo verde como el pasto y cortó con una chaqueta abierta negra y remera verde con corbata, y pantalones anchos negros. Otro pelinegro como el de sombrero de paja, también poseía un peculiar sombrero naranja-con dos emoticones azules, uno con el ceño fruncido y otro con una sonrisa, también poseía dos correas secundarias que colgaban de ambos lados del sombreros y con un gran medallón de cráneo de toro con borlas de color naranja- también llevaba un abrigo de plumas negras y el torso desnudo, pantalones cortos negros también y bolsegos. El que más destacaba era un hombre como de dos metros, pelo parado azul, no utilizaba pantalón pero si llevaba una campera negra enorme.

-¿Es él?- se escuchaba los susurros de las chicas que clavaban sus ojos en el extraño grupo que recién había llegado, pero el mas importante era el llamativo sombrero de paja.

-¿Pero no estaba escondido?

-¡¿Quién va a querer estar todo el día encerrado?!

-Lo mejor es estar acá.

-Lo veo y no lo creo.

Muchas chicas comenzaron a arreglarse mientras veía como Sombrero de paja mirada seriamente de un lado para el otro. Margaret comenzó a sentir como su corazón se derretía debido al calor adentro de ella ¿Cómo alguien puede ser tan elegante y serio a la vez? No sabia porque se sentía intimidada y emocionada al mismo tiempo, le empezó a costar respirar y sentía como quería correr hacia él alegre mientras gritaba su nombre, pero sabía como comportarse.

-¡Por favor, Señor Monkey D acompáñame a su balcón!- la voz de la recepcionista sonaba más aguda de lo normal y se notaba que estaba nerviosa, traspiraba a chorros. Mugiwara se limito a seguirla mientras miraba el lugar curioso como el resto de sus compañeros.

Margaret le dirigió una mirada nerviosa a sus amigas mientras no paraba de sonreír, era algo inevitable, el criminal no solo más buscado si no también el más lindo. Las observaba como seguían con la mirada a la inevitable banda.

-Chicas- noto como su voz se quebraba- ¿Monkey D Luffy?

-Monkey D Luffy- el nombre les sonó poderoso y lo dijeron despacio.

-¿Maggie?- dijo Aphe mientras media las palabras para que le creyesen- En un señal.

-¿Señal de que?

-Del destino- exclamo entusiasmada- hace un rato dijiste de demostrarles a las malditas de que estamos en el mismo nivel y Mugiwara no Luffy llega por primera vez. ¡Es una oportunidad, una señal!- comenzó a saltar de lo emocionada que estaba.

Sweet Pea y Maggie se miraron mientras analizaban las palabras, no sonaba para nada loca.

-Tiene razón Margaret- exclamo Sweet Pea- ¡Esta es tu oportunidad, no ahí que desaprovecharla!- la agarro de los hombros y la agito un poco. Margaret sentía como lo que decían sus amigas eran un poco fantasioso, pero de vez en cuando las noches se vuelven destinadas para una y esta debería ser su noche. Las tres respiraron hondo y salieron corriendo por las escaleras a pesar de la torpeza de los tacos. El balcón en un espacio enorme donde se puede ver tranquilamente el escenario; a diferencia de abajo esta dividida por sectores por ejemplo, Eusstad Kid solo tenia un sillón grande para sus chicas y su pandilla, en cambio Luffy tenia varias sillones privados para cada uno. Significa que esa noche ni se molestaron en calcular cuanto van a gastar.

Se fueron por la parte oeste y vieron como el padrino, con una cara inexpresiva, estaba rodeado de muzas vestidas con lencería, él ni siquiera se había sentado pero sus amigos que estos mismos tenían un aire bastante deprimente y oscuro.

-Monkey D Luffy- la voz coqueta de una chica sonaba muy tentador- ¿Cómo quieres que te llame? ¿Mugiwara-chan o prefieres que utilice el prefijo san o sama?- cada vez que pronunciaba una palabra se veía más ansiosa- ¿O prefieres que utilice tu nombre?

-¡Tonta… a él le gustaría que utilizan sama!- una castaña con dos pompones en la cabeza la provoco un poco.

-Puedes decirme Luffy si quieren- una sonrisa sincera y un poco grande hizo relucir sus dientes blancos mientras le brillaban los ojos- o como ustedes deseen

Las chicas soltaron una risita un poco divertidas, no creían que su voz iba a ser tan agradable y hostil.

-¡Neh Luffy, ¿Es la primera vez que vienes acá no?

-Shi shi shi shi shi- Luffy comenzó a reír un poco nervioso- fue una salida de ultimo momento…Pero mi hermano Ace ya vino antes acá- Luffy señalo el sillón blanco donde estaban sus amigos. Enseguida la nube negra y oscura se fue remplazándose por brillos notables mientras los chicos hacían poses serias y sexis.

-Ahhh, no sabíamos que tenias un hermano- comento una de las chicas sin quitar la mirada a Luffy.

-En realidad, somos herma…- Ace aprovecho la oportunidad para hacerse notar pero se dio cuenta que no pudo continuar, las chicas lo miraron con caras sombrías y parecía que sus ojos se volvían rojos de furia. Ace tranquilo volvió a sentarse en su lugar mientras las chicas volvían sus caras penetradas en Luffy, a este ya le estaba empezando a dar miedo la expresión de las chicas.

-¿Entonces… Luffy que te gustaría tomar?- las chicas parecían zombis y la voz muy sombría como si en cualquier momento quisieran chuparse el alma de Luffy.

-Emmm- Luffy comenzó a ponerse más nervioso cuando se dio cuenta de la falta de espacio que tenia y comenzó a temblar- ¡WHISKY CON ROCAS!

Era casi cómico como las chicas salieron disparadas hacia el bar, lo que pidió Luffy no era fácil de preparar y también se necesitaba un poco de tiempo para considerar el buen sabor. Luffy lanzo un suspiro un poco cansado y comenzó a reír a carcajadas.

-¡No creí que me iba a cansar tan rápido!- se sostuvo por la baranda, re feliz por la cálida y rápida bienvenida de parte de las Kujas- ¡Estas chicas si que son energéticas!

-¡Cállate!- el puño de Sanji y Ace se dirigió directamente en la cara de Luffy, el chico salió disparado directo hacia el piso. Dos enormes chichones aparecieron en la cabeza de Luffy, este comenzó a quejarse por el dolor mientras le salían pocas lágrimas.

-¡¿POR QUE MIERDA ME PEGAN?!

-¡PORQUE TE LLEVAS A TODAS LAS CHICAS!- respondieron ambos al mismo tiempo, mientras le mostraban los dientes a Luffy.

-¡Y NO ES MI PROBLEMA!- Luffy se incorporo rápidamente mientras se apoyaban por el baranda, pero Ace lo agarro de la chaqueta y lo levanto como si fuera papel.

-Entiendo que estés emocionado por que va a ser tu primera vez ¡PERO PRODIAS DARNOS UN POCO A NOSOTROS!- le chillo Ace.

-¿Qué les hiciste a estas pobres chicas para que estuvieran junto a voz?- Sanji lo apunto con el cigarrillo mientras las aletas de su nariz se empezaron a mover debido al enojo.

-Nada…- se quejo Luffy mientras apoyaba sus brazos en su espalda relajado, luego volvió a ampliar su sonrisa-
¡Parece que Chopper tenia razón después de todo! Shi shi shi shi shi shi shi

Ace le pego en la cabeza de tal modo que ahora el padrino tenia tres tremendos moretones.

-Recuerda solo tienes que elegir a una- dijo Ace relajado mientras se apoyaba por la baranda- les demás déjenoslas a nosotros.

-En realidad, puede elegir más de una si hoy esta de buen humor- dijo Franky que estaba sentado en uno de los sillones del lugar mientras sonreía muy contento.

Silencio, mucho silencio. Zoro (que estaba sentado justo en frente de él), Ace y Sanji lo miraron con cara demoniaca, sus ojos comenzaron a tener un brillo rojo como los de las chicas hace un rato, y comenzaron a fruncir el ceño. En cambio Luffy, seguía con una cara inexpresiva e infantil mientras procesaba la información de Franky

-Idiota no le des más ideas- Zoro comenzó a susurrarle, apenas moviendo la boca. Ace y Sanji asistieron, Franky iba a contestarle pero Sanji inmediatamente corrió a taparle la boca:

-Ya suficiente que aguanto a unas de mi princesas al lado de Luffy- la voz de Sanji se hacia mucho más sombría de lo normal como la de un muerto. Franky saco la lengua y comenzó a lamer la mano de Sanji, este solo pudo soportar unos segundos, enseguida Sanji salió a limpiarse la mano con su camisa.

-Luffy ya tiene diecinueve años, es lo suficientemente mayor para decidir lo que quiere y lo que no- se recostó más sobre el sillón.

-¿Hablas del trio?- pregunto Luffy tranquilamente y con toda la inocencia del mundo.

-Primero tienes que perderlo, después viene el trio- se apresuró a comentar Ace.

-¿Ace… vos alguna vez hiciste uno?- curioseo Luffy mirando a su hermano con los ojos como platos.

Ace tardo un poco en reaccionar con la pregunta, luego comenzó a sonreír mientras le brillaban los ojos y ponía una sonrisa picara.

-Y… eso es algo que tengamos que hablar cuando tengas un poco más de experiencia.

-Nunca lo hiciste- dijeron al mismo tiempo Sanji, Franky, Zoro y Luffy, como si fuera tan obvio.

-¡CALLENSE!

Luffy

Las voces de las chicas múltiples venían corriendo hacia el padrino, era cada vez más dulce y parecía que cerca de las jóvenes todo era color de rosa. De todas solo una, tenía el vaso con el whisky. Las Kujas en cuestión de segundos estuvieron rodeando a Luffy como antes, ignorando los corazones rotos de Sanji y la depresión aguda de Ace.

-Luffyyyyyy, acá tienes tu bebida- dijo la de los pompones en la cabeza mientras le extendía la bebida.

-Gracias- dijo Luffy mientras sonreía y ¿Miraba a la chica con ojos sinceros?

-Luffy- una voz media quebrada salió en el medio del circulo de chicas, una rubia de pelo corto y ojos marrones, parecía que tenia otra bebida, estaba intentando pasar en el medio de las jóvenes pero estas le cortaban el paso, se amontonaban una al lado de la otra para impedirle el paso. Luffy la había escuchado pero no podía verla, inmediatamente otras chicas se ponían en frente de él ¿Luffy esto? ¿Luffy lo otro? ¿Luffy? ¿Luffy? Era su nombre escuchando por todas partes pero con diferentes voces.

-¡Ehi, déjenla pasar!- Luffy comenzaba a enojarse por la ignorancia de las Kuja hacia su compañera. Una pelirroja que estaba viendo como Margaret seguía pronunciando el nombre de sombrero de paja cada vez más fuerte e inmediatamente le tomo el vaso de vidrio y grito para que la escucharan todos.

-Deberías tener más cuidado con el vaso de vidrio- paso el dedo por el borde del vaso y después lo mostro a todo el grupo que tenia un poco de sangre- esta re filoso…

-¿Te lastimaste?- la pelirroja tenia planeado un discurso para humillar a Maggie pero Luffy la interrumpió enseguida. El grupo de chicas se abrió enseguida y Luffy pudo ver a Maggie y detrás de ella, una súper alta y otra súper gorda, le agarro ambas manos para ver si tenía alguna herida y nada.

-Podrías haberte lastimado vos, Luffy-sama- se apresuró a decir la pelirroja. El padrino la miro tan mal que parecía que sus ojos se achicaban pero no dijo nada durante un buen rato. Agarro de la mano a Margaret y fríamente menciono:

-Mis amigos están solo, ocúpense de ellos.

Luffy y Margaret se sentaron en un sillón que estaba cubierto por telas transparentes con tonos lilas, mientras que el resto del grupo de chicas se dirigieron hacia los demás, pero los cuatro chicos las miraron con muy mala cara. Se miraron entre ellos y Zoro que estaba más cerca de ellas, saco un billete de cinco y lo puso sobre la mesa:

-Por sus servicios.

Cuando las chicas se fueron, Zoro llamo a una camarera para que le traiga bebidas y algo para divertirse. Pronto otro grupo de chicas "más calmadas" se acercaron a los chicos y la fiesta verdadera no tardo en venir.

-¡Lucy!- Ace volvió a ser el niño de siempre cuando vio a la rubia culona que tanto lo volvía loco y ella lo respondió con una sonrisa alegre. Mientras que Sanji se vio rodeado de cinco chicas que no paraban de acariciarlo y darle pequeños besos en el cuello, el humo del cigarrillo parecía que salía en forma de corazón. Franky se acercó a un par de gemelas un extraño peinado cuadrado negro y nariz bastante larga como Usopp.

-Hola guapo- una voz bastante coqueta y tentadora hizo que Zoro se atragantara un poco con su enorme jarro de cerveza, miro a la chica y se quedo un poco "atontado" lo que más le impacto son los enormes ojos violeta que tenia, no sabia porque su cabeza era incapaz de girar para mirar a la chica, esta sonrió un poco más- ¿Quieres compañía?

-Como quieras- respondió bruscamente Zoro mirando para otro lado y sintiendo como se pone colorado cada vez mas, mientras ella se sentaba.

-Parece que los chicos la esstan pasando bien, shi shi shi shi shi- dijo Luffy mientras se recostaba en el largo sillón y escuchaba las risas de sus amigos.

-Ehmmm- Margaret entro en presión, sabiendo que era demasiada la suerte que tenia- ¿Quieres ir con tus amigos?

-Ehh- Luffy la miro un poco atontado por el alcohol que había consumido pero siguió sonriendo igual- noooo quedémonos acá, es más cómodo.

-ok…

-Sabes es mi primera vez en un lugar como este- bebió otro gran trago.

-¿Enserio?

-Si… no se como comportarme shi shi shi shi shi shi- amplio más su sonrisa.

-No te preocupes, lo estas haciendo bien.

-Shi shi shi shi shi shi shi, que bueno- y comenzó a reír a carcajada, quiso beber otro poco pero se dio cuenta de que no había más- ¡Ahhh, justo cuando me estaba gustando!- comenzó a hacer un berrinche.

-¡Ahora te busco más!- Maggie agarro el vaso rápidamente y salió del lugar para hacerle señas a una camarera, y lo sustituyo por otro que ya estaba lleno.

-¡Uhhhh que rápido!- Luffy lo agarro y bebió un poco.

-Siempre tenemos todas las bebidas listas por si acaso- dijo la chica mientras se sentaba en el sillón. Luffy volvió a sonreír mientras la miraba con cariño, la agarro de la mano y la tironeo hacia él.

-Veniiiiiiii más cerca, no quiero que te alejes shi shi shi shi- bebió otro sorbo

-Ok- Margaret a pesar del tremedo olor a alcohol que tenia Luffy no se molesto en acercarse a él, su cuerpo estaba muy cálido.

-Che Margaret…- empezó a preguntar el padrino un poco mareado.

-¿Qué pasa?- dijo la Kuja cuando se empezaba a acomodar en el pecho de este.

-¿Alguna vez hiciste un trio?

Fue tanta la conmoción que se separo de Luffy enseguida con la cara roja como tomate y lo miraba inexpresiva mientras él era tanto la risa que le empezaba a salir las lágrimas.

-¿Quieres…un…trio?- pregunto Maggie con cuidado.

-Solo preguntaba, nada más.

-Ahhh- el corazón de la muchacha todavía seguía dando saltos contra su pecho.

-Veniiiii sentate- Luffy le estiro la mano para que fuera con él, la rubia lo obedeció mientras se acomodaba otra vez.

-¿No es muy rápido para pedirte eso?- pregunto Luffy mientras la abrazaba más a él.

-En realidad no- dijo Maggie mientras se acomodaba- el tiempo y lo que pedís no importa, para nosotras todo es rápido- vio como Sombrero de Paja bebía un poco más- el tema es agarrar, no soltarlo y hacerlo rápido para tener la plata segura.

-Eso explica porque las chicas eran muy molestas… todo expresss- se sorprendió a si mismo, dijo una palabra inteligente.

-No eres cualquiera, todas quieren estar en mi lugar.

-¿Enserio?- esta vez, Luffy se volvió más enserio como si todo lo que había consumido ya le habría pasado el afecto.

-Si… eres muy famoso entre nosotras, Luffy-sama.

-Entonces decís que ahí que aprovechar- susurro Mugiwara, la rubia capto la indirecta enseguida y el joven se separo un poco de ella, su sonrisa seguía intacta- párate en el medio- la chica lo obedeció rápidamente- da vueltas lentamente- Luffy cruzo los brazos y se acomodó más adelante del sillón mirando cada centímetro de Margaret, tenia una cara muy seria y parecía bastante concentrado- tienes un poco de carne… pero menos de lo que imagine.

"¿Esta diciendo que le gustan las gordas?"

-Bueno! No importa shi shi shi shi, me voy a acostumbrar con vos.

-Pero…- Maggie comenzó a sentirse incomoda- ¿Quieres que llame ha alguien más…robusta?

-Ehhh noooo- hizo una expresión de desagrado- quédate conmigo- estiro los brazos como un nene queriendo un abrazo.

Margaret mientras lo miraba con mucho cariño mientras se incorporaba sobre él, se sento sobre su rodilla y agarro la cabeza de Luffy mientras este se apoyaba sobre su pecho. La chica sentio el olor del pelo negro del padrino entrando directamente en su nariz, algo la hacia pensar en la playa, un olor de su antigua casa cerca del mar que tenia su familia antes de venderla, e irse a la oscura y tenebrosa ciudad. La rubia cerro los ojos mientras respiraba más profundo para oler mejor, era dulce y muy empalajosa como adictiva. Abrazo al chico con más fuerza mientras su cabeza daba vueltas, estaba a punto de dormirse. Una música suave de violin tocado cuidadosamente comenzó a resonar en su cabeza, conocía esa melodía tentadora y divertida, apretó más al pelinegro contra ella y Luffy, callado todo este tiempo, la chica abrió de par las piernas lo cual quedo en mejor posición para ella y el muchacho, y comenzó a mover muy despacio la cintura de modo que se rozaran. El padrino dejo que ella se sentara arriba de él mientras se recostaba sobre su pecho y sentia un cosquilleo un poco molesto. La música dejo de ser un solo de violin cuando enseguida comenzó el ruido de trompetas, piano, y demás instrumentos de cuerda, todos al ritmo del jazz suave. Maggie aumento el ritmo y le beso la frente del chico, luego lo agarro de la cabeza y lo subio, ambos se quedaron mirándose a los ojos con el mismo tono marron que tenían, pero el de Luffy era mucho más oscuro…

-¡Luffy tienes que ver el espectáculo…!- Ace tiene la mala costumbre de entrar sin avisar, venia abrazado de Lucy mientras abrió las cortinas muy fuerta de manera que quedaran para ambos costados, muy alegre e ingenuo. Ni se había ocurrido pensar ni por un segundo que su hermano iba a estar ocupado… pudo ver como Margaret se ponía colorada al ver a los visitantes ruidosos, pero Luffy seguía con esa expresión natural de un tonto que no le importa nada. Ace tambien se puso colorado y sin saber como reaccionar, su hermanito si que tiene suerte el hijo de puta- perdón por la molestia- se inclino (y Lucy tambien) y cerro las cortinas rápidamente.

-¡Espera Ace!- Luffy agarro de la cintura a Maggie y la sento al lado de él, se dirijio directo a las cortinas ignorando a la chica- ¿Qué espectáculo?- abrió las cortinas y salio mientras se dirijia a sus compañeros, pudo verlos enseguida a pesar de la oscuridad y la poca luz que había, hablo directo con Ace.

-¿Qué?- pregunto su hermano.

-¿Qué shhhow?

-¿Qué?

-¡¿QUÉ ESPECTACULO? SORDO DE MIERDA!- Luffy agarro a Ace y le grito en el odio de modo que quedara más sordo de lo que estaba, este lo aparto enseguida y le señalo el escenario donde había dos chicas bailando al ritmo del jazz.

-Tenemos que bajar para verlo- dijo Ace en el oído- es el mejor de todos. Los demás ya bajaron para buscar lugar.

Mugiwara sonrio mientras se tambaleaba de un lado para otro y se sujetaba de la baranda, no podía mantenerse parado pero seguía con su característica sonrisa, a Ace tambien le costaba un poco y ponía un poco de su peso con Lucy.

-¿Luffy-sama?- la voz de Margaret sono de la nada mientras abrazaba el brazo del padrino.

-¡Magggie, vamoooos a ver el espectaculoooooooo!

Esta simplemente se esforzó por sonreir más.

Los cuatro bajaron y gracias a la ayuda de las chicas se sentaron cerca de sus compañeros. Luffy y Margaret se sentaron en una mesa chiquita aparte, la rubia más cerca de él y lo sostenia como si en cualquier momento se fuera, si pudiera lo ataria a él con una soga y le haría doble nudo, pero Sombrero de Paja solo miraba tranquilo el escenrario.

"¡Vamos puedes hacerlo!" Penso la rubia en sus adentros.

Generalmente era el cliente quien decidia cuando iban a subir a las habitaciones, por supuesto, ya que "siempre tenían la razón". Pero ella sentia que si no le daba un enpujon al criminal no iban a llegar nunca más arriba y todo su esfuerzo iba a ser en vano. Era estúpido que ella preguntara primero y rompia una de las reglas básicas de toda chica con su trabajo, pero cualquier podía llegar a sacárselo de encima tan fácil, como el hermano rompió la hermosa atmosfera que habían creado, Luffy no dijo nada de lo que había pasado ¿Sera que no se éxito con ella? No era posible, si no la hubiera sacado enseguida, lo que si es que tampoco sintió "que se levantaba" y eso que esa posición ensendia a cualquiera, era bueno para tomar la iniciativa y parecía que Luffy estaba colaborando.

"Ahora o nunca"

Lo abrazo más fuerte y lo miro a los ojos para soltar las palabras, pero están enseguida quedaron en el aire y lo único que se pudo escuchar fue una especie de lamento y gemido mezclado, había algo en la mirada del Mugiwara que no le cabia. Por lo poco tiempo que había estado con el chico, se podría decir que es una persona estrovertida y muy alegre, que defendia a sus amigos y respetaba a las mujeres, alguien con quien se podía ganar una buena plata y sin tener miedo. Pero esta vez su cara era… seria como si mirara algo que no era real y inexitente, esta serio y con un tono peculiar de brillo en los ojos, no estaba sonriendo pero hizo una mueca que era lo más parecido a unas sonrisa. El solo del piano dominaba el ambiente mientras se podía ver una luz roja claro en el escenario chiquita, lo suficiente como para alumbrar a una sola persona. Una mujer alta, delgada y unas curvas delicadas, tenia puesto vestido violeta largo con un estilo oriental, sin mangas y con signos calavericos deribando de las serpientes. Unas piernas que parecía el doble de la longitud de su torso, desnudas y suaves. Lo que más llamaban la atención eran sus ojos zafiros que hipnotizaban a cualquiera, un azul marino perfecto simple y puro. El tiempo no parecía recorrer mucho en ella y las imperfecciones eras mas que perfectas, ella era perfecta. Luffy no podía entender como algo tan valioso puede estar prohibido. Grande, hermosa, de pechos extravagantes y una pose que sujeria que era una fiera pero con una mirada tierna y celestina, parecía una criatura pequeña malcriada y egoísta pero que lo ocultaba bien y difrutaba su admiración, Luffy podía ver claramente todo eso reflejado en los ojos azules de la mujer. Su pelo era tan negro como el de él y tan largo que casi llegaba a la cintura y labios curvos carnosos y grandes. El corazón del padrino se detuvo, mientras comenzaba a arder y se derretia adentro de él pero seguía cumpliendo su trabajo, la sentia a ella adentro de su piel como si fuera una serpiente que se mete adentro suyo. El mundo se volvió tan oscuro pero sin tocarla a ella, es especial

Luffy estiro el brazo que tenia libre porque el otro por alguna extraña razón no lo podía mover, cuando la yema de sus dedos sintió las plumas del abrigo de Ace, sin apartar la mirada de la mujer. Ace que estaba más colorado de lo común miro a Luffy por un segundo y volvió al escenario.

-Ella…

-¿Cómo dices Luffy?

-Quiero que sea ella… es mia- Y mágicamente su característica sonrisa se volvió un poco mas… divertida y descarada.