Todo lo referente a Harry Potter pertenece a JK Rowlins.

Cap. 1

Era el momento.

Para el, esta era la lucha final.

La situación no dejaba de tener una gran carga heroica.

El, frente a su enemigo y sus seguidores listos para la pelea.

Detrás, los que se suponían que eran sus amigos y compañeros en el bando de la luz.

Sabía lo que se esperaba de el; un par de hechizos, un breve combate y por ultimo su muerte. Para que a continuación Albus Dumbledore acabara con Voldemort. Volviendo a ser el salvador del mundo mágico.

El seria recordado y llorado pero poco más.

Sonrió ante lo que el sabia que pasaría. Si supieran lo que quería hacer. Si alguien pudiera averiguar todo lo que había hecho.

Daria lo que fuera por ver sus caras cuando todo fuera descubierto.

Todo hecho de la forma más rápida y discreta posible. La ayuda de Dobby y Winky resulto fundamental.

Cualquiera que no estaba implicado con alguno de los dos traicioneros bandos, había dejado el país. Sus verdaderos amigos, la gente que de verdad era justa y franca, podrían tener una oportunidad.

Necesito tiempo pero lo consiguió. Lo que más le gustaba era que todo se había hecho delante de todos y nadie se percato. Ni siquiera el odioso viejo sonriente de Dumbledore.

Todos habían estado tan pendientes de el y de la lucha, que no vieron nada mas.

Se puso serio al pensar en la gente que permanecía detrás de el. Serian todos conscientes de lo que pasaba o al igual que el habría alguno que seguía al maldito viejo ciegamente. ¡No!. El sabia que no. Se había asegurado de conocer a cada persona implicada, desde que lo supo. Cuando averiguo lo que sucedía a su alrededor sin que el lo sospechara si quiera.

Todo por una frase. Una frase oída hace poco menos de dos años, cuando se suponía que no estaba allí y de la forma más tonta y casual.

DOS AÑOS ANTES:

Acababa de terminar su quinto año. Su padrino había muerto y el volvía a ser prisionero en la casa de sus tíos por todo el verano.

Harto de aguantar una de las múltiples peleas de su tío. Harry decidió que tenía que huir. No sabía aparecerse y estaba seguro que alguien lo estaría vigilando en el exterior para que no se fuerza. Así que se le ocurrió una forma de huir.

- ¡Dobby por favor ven!.- Harry vio como poco después el pequeño elfo apareció ante el.

- ¡Harry Potter ha llamado a Dobby!.- el elfo seguía igual de hiperactivo que siempre.-¡Dobby esta encantado de ayudar a su amigo el gran mago Harry Potter!.- el chico se agacho y le toco en el hombro.

- ¿Podrías llevarme a la madriguera?.- el elfo lo miro sin entender.- Ya sabes la casa de mis amigos los Weasley. Los de pelo rojo.- el pequeño ser se puso triste.

- Dobby sabe donde es, pero Dobby no puede llegar a ella solo puede dejar a Harry Potter cerca.- respondió el elfo algo triste.

- ¡Eso me vale!. ¡Seria genial!.- le respondió el moreno. Al instante el pequeño ser se puso muy contento.

Harry tomo un par de objetos y su varita. Después se acerco al elfo.

- ¿Me harías el favor de recoger todo esto después?.- pidió algo avergonzado por el estado del cuarto. El elfo feliz asintió.

Tuvo que reconocer que la aparición elfa era mucho más suave que la de los magos.

- Esto es lo mas cerca que Dobby puede ir.- dijo triste el elfo.- Sin ser llamado no puedo entrar en la casa de un mago.

Harry podía ver a menos de cincuenta metros la madriguera.

- ¡Es perfecto!. ¡Gracias!.- Algo mas alegre, el ojiverde decidió aprovechar la situación para sorprenderlos.- Me vendrá bien para divertirme.

El moreno se cubrió con su capa invisible y se acerco a la puerta de la cocina.

Miro por la ventana abierta como los habitantes de la casa se preparaban para el almuerzo.

Molly daba los últimos toques a ala comida. En la mesa Ginny ordenaba los cubiertos en su lugar, mientras Ron miraba la fuente de carne con ansia. Arthur permanecía leyendo el periódico. No había rastro de los gemelos, seguro que estarían en su nueva tienda en el callejón diagon.

En el momento que se disponía a quitarse la capa invisible Molly había llevado la fuente de patatas a la mesa e hizo una pregunta que le hizo esperar a descubrirse.

- ¿Que ha dicho Albus de Potter?.- pregunto la mujer a su marido.

La forma de referirse a el llamo su atención. Decidió escuchar más atentamente para poder saber algo de lo que sucedía. En su mente prefirió ignorar la forma en la que se refirieron a el. Arthur dejo el periódico mientras Ron se servia una buena cantidad en el plato.

- Si todo sale como esta previsto, la lucha final será a finales de su siguiente año o como mucho después de su cumpleaños.- respondió el patriarca.

- Pobre idiota.- añadió Ron dejando a Harry paralizado.- Si tienen suerte morirá siendo mayor de edad.- su hermana le golpeo.

- ¡Calla imbecil!, que eso nos conviene.- miro a su madre sonriendo.- Tal vez me de tiempo a ser la señora Potter.- las mujeres dejaron escapar una risa.- Bueno, la viuda Potter.- de nuevo las risas que acompañaron Arthur y Ron escupiendo trozos de carne.

- Que ganas tengo de que todo termine.- dijo Molly.- ¡No soporto a ese mestizo en mi casa, ni a la sangre sucia!.

- Si no fuera por lo que nos paga Dumbledore.- añadió Arthur.

- ¡Estoy harto de oírlo!.- siguió Ron.- ¡Que si el me ataca, que si mato este o aquel!.- bufo.- ¡Al menos me sirve para ser popular!.

- ¡Y da gracias!.- dijo su hermana. El pelirrojo la miro serio.- Con tus notas, Dudo que tu puesto de prefecto te dure mucho. ¡Aun no me creo que Dumbledore te lo diera cuando se lo pediste!.

- ¡Al menos yo no tendré que acostarme con el!.- respondió el pelirrojo con asco en la voz. Ginny se tenso y le apunto con la varita.

- ¡Calla desgraciado!.- le respondio ella molesta.

- ¡Ronald!. ¡No te metas con tu hermana y agradece que gracias a su sacrificio la familia tendrá lo que se merece!.- le dijo su madre. El pelirrojo tomo otro trozo de carne.

- Solo me molesta que tenemos que hacer todo el trabajo.- añadió Ron.- ¿Por que no hacen algo los gemelos?.- su madre le dio un golpe.

- ¡Por tu bien espero que ellos no se enteren de nada!.- le dijo a su hijo.- Parece que lo aprecian y no deben saber nada de esto.

- ¡Ya es increíble que Potter no te halla descubierto!.- le dijo Ginny.

- Eso es por que se lo que tengo que hacer.- dijo satisfecho el pelirrojo.

- ¡Callad y comed!.- los callo Molly.

Aunque Harry hubiese querido, no podía moverse. Se quedo paralizado preguntándose si era una pesadilla. En su interior deseo que así fuera.

Desde la ventana seguía oyendo las quejas del que suponía su mejor amigo. Y como sus padres le llamaban la atención de cómo había estado a punto de estropearlo todo por sus peleas con la sangre sucia.

Parte de lo que Harry oyó ese día le convenció de que algo no era lo que el había creído. La que consideraba como casi su familia solo estaba junto a el por conveniencia. Y por lo que parecía todo orquestado por Albus Dumbledore. No conocía toda la historia y lo que sabía le asqueo. Tenía miedo de averiguar más de lo que le habían ocultado, pero supo que sin el resto no podría terminar el puzzle.

Cuado consiguió moverse se alejo llorando del lugar. En silencio y con las lágrimas recorriendo su cara, se dirigió a una zona alejada y bien oculta de forma que podría llorar con tranquilidad.

Vio una lechuza acercarse y supo lo que sucedía. Seguro que su desaparición de la casa de sus tíos había sido detectada. Esa lechuza sin duda les notificaba a los Weasley por si se le ocurría acercarse a su casa. El aviso llego tarde para los traidores.

Tenia que trazar un plan y rápido. Necesitaba tiempo.

- Dobby.- el pequeño ser apareció ante el.

- ¡El gran Harry Potter ha llamado a Dobby!. ¡Dobby es feliz de...!.- el chico llorando lo paro.

- Después hablamos. Necesito que me lleves de nuevo a mi cuarto en la casa de mis tíos.- el ser miro al chico que lloraba y lo tomo de la mano. Nada más a parecer el moreno supo que nadie había entrado aun en el cuarto. Tenia tiempo de organizar algo.- ¡Escúchame!.- pidió al elfo.- Quiero que vuelvas a Hogwarts y si alguien te pregunta viniste a traerme algo de comida. ¡Por favor, es muy importante!.- el ser asintió.- Después te llamare.- pensó en algo.- Y si es posible me gustaría que Winky venga contigo.- Se oyó alguien pegando en la puerta de entrada de la casa.- ¡De prisa!.

El pequeño elfo asintió y desapareció. Harry, sin dejar de llorar, abrió su escondite y saco una bandeja de dulces que había traído de Hogwarts. Los dejo sobre su baúl a la vista, antes de volverse a tirar llorando sobre la cama.

Poco después los golpes en la puerta de su cuarto, le avisaron de la presencia de alguien.

- ¡¿Que?!.- respondió aun llorando. En la puerta apareció el propio Albus Dumbledore. El viejo mago, se sorprendió al ver al chico, pero este no lo miro y siguió llorando.

- ¿Como estas Harry?.- dijo el anciano con cierta pena en la voz. El chico no respondió.- Siento todo lo que estas pasando.- suspiro.- He notado algo raro en las defensas y he venido a comprobar…- El chico sin mirarlo señalo la bandeja de dulces.

- ¡Dobby!.- fue lo que dijo antes de seguir llorando. El viejo mago asintió para el mismo.

- Entiendo. Discúlpame por esta visita. Si necesitas algo no dudes en mandarme una lechuza.- sin decir mas dejo al chico con su dolor.

Harry estuvo llorando más de una hora. Sentía dolor e ira. Dolor por todo lo que le había sucedido e ira por la traición que rodeaba su vida.

Necesito el resto del día para conseguir el suficiente ánimo para poder controlarse.

Una vez hecho decidió que tenía que averiguarlo todo y… vengarse. Pensó en lo que había oído y solo le quedo una cosa clara lo único que esperaban de el era que muriese y dejase su fortuna atrás. Si su destino era morir lo haría a su manera. Tenía que trazar algunos planes, pero necesitaba más información y por supuesto ayuda.

Pensó en todo lo sucedido durante su vida. En toda la gente que lo rodeaba. Sabía con seguridad en quien no confiar. Dumbledore y los Weasley. Pero quien más estaba implicado. Quien si estaba de su parte. Por lo que oyó en la madriguera, los gemelos desconocían todo y su amistad parecía sincera. Hermione parecía la única que le era leal y sincera.

Pero que pasaba con el resto de sus amigos y conocidos en el mundo mágico. Tenia que encontrar la forma de saberlo y necesitaba ayuda.

- ¡Dobby!, ¡Winky!, ¡venid por favor!.- los dos seres aparecieron. La hembra estaba algo triste pero tenía mejor aspecto.- Quiero haceros una pregunta y por favor respondedme. ¿Que sabéis sobre la gente que dice ser mi amigo?.

- ¡A Dobby le gusta Harry Potter!. ¡Dobby es leal a Harry Potter!.- el mago sonrió.

- Lo se.- miro a la elfina que dio un tímido paso atrás.- ¿Sabes algo Winky?.

- Winky oye cosas, pero Winky es un elfo malo y no puede decir nada por que seria un elfo mucho mas malo.- Harry comprendió eso.

- Os propongo algo.- El moreno miro a los dos seres.- ¿Queréis ser los elfos de mi familia?.- los dos elfos lo miraron con los ojos muy abiertos. Por sus caras parecía que estaban interesados.- Tomare eso como un si. ¿Que tengo que hacer para ligar un elfo a mi familia?.- Dobby salto y se agarro a una de sus piernas llorando de felicidad y poco después Winky hacia lo mismo con la otra.

Diez minutos después los dos estaban ligados a la familia de Harry Potter. Libre ya la elfina de su miedo, le dijo todo lo que sabía.

Harry apretaba los puños con fiereza. Había oído conversaciones de Dumbledore con otros miembros de la orden. Solo tenía constancia de una cosa, McGonagall y Flitwick eran desconocedores de todo lo que sucedía.

Lo mismo se podía decir de algunos de sus amigos. Entre ellos Hermione, Luna y Neville. Pero el viejo los hacia ir en la dirección que le interesaba. Sobre todo a Hermione.

El chico paso tres días pensado en su siguiente movimiento. Solo tenía una cosa clara, no merecía la pena seguir viviendo. No después de lo que había sufrido. Solo se esperaba que muriese. Aun si sobrevivía, algo que dudaba, seguiría siendo utilizado.

Sabiendo eso puso en orden sus ideas. La conclusión era simple tenia que ayudar a quien se lo mereciese. No podía dejarlos a merced de esa gente. O los mataban los mortifagos, o los utilizaban ya fuera el ministerio o el viejo y sus seguidores. Se asqueo de lo que era su sociedad.

Si el mundo de la magia estaba podrido el lo dejaría desaparecer. Pero no con aquellos que no se lo merecían y eran solo victimas de los que se consideraban mejores o más sabios.

Su primer pasó averiguar todo aquello que no le habían dicho. Empezando por su fortuna.

Dobby lo llego a Gringotts y allí supo de su patrimonio. Había heredado toda la fortuna de su padrino y junto a la fortuna de los Potter, era uno de los magos más ricos del país. Por no decir el que más.

Sirius lo había declarado legalmente mayor de edad. Algo que el anciano manipulador había evitado decirle. Con esto ya podía tomar posesión de la fortuna de los Potter. Eso lo convertía en el mago más rico e influyente de la comunidad mágica Británica. Con infinidad de propiedades y empresas y dos asientos Familiares sin discusión en el Wizengamot.

Algo de lo que había heredado de Sirius era como poco único. La incredulidad del duende se contagio al chico.

- ¿Hay algún problema?.- pregunto el moreno. El duende lo miro.

- Es usted el primer heredero Black digno de esta parte de la herencia.- señalo el pergamino.- ¡No se como, ni me importa!.- Añadió con rapidez y molestia.- parece que por matrimonio, los Black son los herederos de otra antigua y poderosa familia. Los Gawain.- Harry abrió los ojos sorprendido.

- ¿Gawain?. ¿Como el caballero de la mesa redonda del rey Arturo?.- pregunto el chico. El duende miro a Harry serio.

- No se nada de eso. Si quiere puede ser investigado.- el chico asintió sorprendido. - Como decía. Cuando esta familia desapareció, su patrimonio se unió al de la familia mas cercana con la que emparentaban, los Black.- miro el pergamino.- Salvo por una propiedad a la que por determinadas razones no podían ser merecedores de conseguir. Una isla completa de su propiedad y ajena a cualquier gobierno del mundo.- el duende se ajusto las gafas para leer mas interesado.

- ¿Como puede ser eso posible?.- pregunto Harry sin terminar de creérselo.

- Esta isla quedo sellada y a parte de cualquier tipo de herencia o reclamación, por una condición que ningún negro pudo cumplir.- hizo una pausa.- Ninguna relación de conocimiento o práctica, por propia voluntad con nada relacionado con magia negra o comportamiento cruel reconocido. El alejamiento de su heredero totalmente de la creencia sobre sangre pura de la familia Black y lo que los magos llaman partidarios de las fuerzas oscuras.- El ser lo miro.- ¡No necesariamente tenían que ser del bando de la llamada Luz!.- volvió a ver el pergamino.- En su caso podríamos decir que la neutralidad o… ¡otra parte descontenta con el resto!.- dejo el pergamino en la mesa.- En definitiva nadie que practicara las costumbres mas valoradas de la estirpe de los Black. Parece que ese fue el motivo de la separación de ambas familias.

- Debería haberla heredado mi padrino.- añadió el moreno. El duende negó.

-Su padrino cumplía esa condición, es cierto.- respondió el duende.- pero la condición era muy concreta. Tenia que ser un alejamiento comprobable y total. Al menos de dos generaciones.- El ser miro al chico.- Sirius Black fue la primera generaron que cumplía este requisito, pero usted como su heredero es la segunda y la que gana ese derecho.- le tendió el pergamino con la información del lugar. Harry lo tomo y lo leyó.- No hay que decir que además esta lo suficientemente alejado de la familia Black como para no ser considerado uno de ellos.- sonrió.- ¡Aunque tenga algo de su sangre!.

Harry miraba las anotaciones que había sobre la isla.

El lugar en si era totalmente desconocido para el resto del mundo. Un lugar inmarcable e irrastreable. Alejado de tanto magos como muggles. Y con casi todo lo necesario para permanecer completamente aislado del resto del mundo indefinidamente. El nombre del lugar lo dejo sin saber como reaccionar.

- ¿Es esto correcto?.- pregunto Harry sorprendido. El duende se encogió de hombros.

- Si lo dice en el pergamino así es.- respondió el ser.- Estos documentos no se ha tocado por siglos.- termino el duende. Harry se sorprendió de este hecho pero le inspiro en su idea. Salvaría a todos los que lo merecían llevándolos a ese lugar y olvidándose del resto.

Con ayuda del duende comenzó a revisar sus posesiones y propiedades. Dejo todo preparado para su venta a la mayor brevedad. Solo algunas tenían que ser conservadas. Las casas ancestrales de las familias y un par de importante y poderosos lugares mágicos.

Aun tenia otra sorpresa entre la documentación. Fue increíble cuando encontró varios contratos matrimoniales entre los Potter y otras familias. Varios de ellos estaban en suspenso desde hacia mas de un siglo. Y un par fueron anulados por la desaparición de la familia.

No le extrañó que Albus Dumbledore, como su guardián, dejo los contratos de matrimonio validos en suspenso, e incluso introdujo uno más con la menor de la familia Weasley. Este se haría efectivo al llegar a los 17 años. El chico abrió los ojos al darse cuenta de que al cumplir la mayoría de edad mágica estaría obligado por un compromiso vinculante a casarse con la chica Weasley. Antes, incluso le hubiera resultado agradable la idea, pero ahora le repugnaba solo el pensarlo. Fue una suerte que este compromiso no podía hacerse valido sin la aprobación del jefe de la casa, por mucho que lo quisiera el viejo manipulador.

Al estar emancipado y ser reconocido como jefe de sus dos casas, se aprovecho de que aun no tenía la edad requerida y cancelo el compromiso con la pelirroja. Pidió a los duendes que esto no fuera comunicado.

Una vez aclarado todo, decidió poner sus asuntos en orden para el momento de su muerte.

Pero al hacer testamento se llevo una sorpresa.

- Cuando una familia antigua desaparece sin heredero, o relación comprobable con otra familia, todas sus posesiones pasan al gobierno.- dijo el ser.- En su caso serian dos familias antiguas. La parte de los Potter iría al ministerio y la parte Black.- miro un pergamino.- a los Malfoy.- se rasco la barbilla.- Y no me extrañaría de que su antiguo guardián mágico recibiera una buena compensación por… digamos revisar sus intereses todos estos años.- Harry sintió como le ardía la sangre. Nunca aceptaría eso.- Es la ley de no haber un heredero legal.

Si no quería que todas sus posesiones pasaran al ministerio y a esos otros hijos de puta tenia que conseguir alguien que le heredara. El chico pidió la opinión del experimentado banquero.

- Entonces. ¿Que me sugiere?.- Preguntó al duende.

- Tomar una de las brujas vinculada a un contrato y después hacer testamento a su favor.- respondió el ser.- Incluso podría tener un hijo con ella. Legitimaría todo mucho mejor.- El avergonzado chico se quedo sin saber como responder.

- Lo… pensare.- pudo responder al fin.- ¿Hay… algo mas?.- El ser asintió antes de tomar otro pergamino.

Un par de puntos más fueron aclarados y el chico regreso gracias a Dobby a la casa de sus tíos. Los elfos se encargaron de ocultar su salida, aunque solo funcionaba durante unas horas. Para sus planes tiempo suficiente.

De vuelta en su cuarto pensó sobre todo lo que había averiguado. Si moría sin un heredero, todas sus propiedades pasarían al ministerio y los Malfoy. Su guardián mágico también recibiría una parte importante. Harry se enfureció al pensar en dejar un solo knut al maldito viejo.

Suspiro al saber como arreglarlo de la forma que quería. Tenia que casarse.

La idea no le agradaba. La chica que escogiera seria viuda en menos de tres años. La única solución que se le ocurría era conocerlas y hablar de ello. Ella tendría la última palabra.

Miro los contratos de matrimonio que tenia. Algunas chicas eran mayores que el y otros permanecían aun bloqueados al desaparecer la familia o no tener una mujer disponible.

Uno de los antiguos llamo su atención al reconocer el nombre. La familia Abbott. Pensó en el apellido y recordó a la bruja que estaba asociada al compromiso.

- ¡Hannah!.- dijo Harry esperanzado.

Conocía bien a Hannah era una de sus compañeras de curso en Hufflepuff y pertenecía al ejercito de Dumbledore. Ahora el nombre del club que formo le repugnaba.

De todas las chicas tubo que admitir que la idea que fuera su heredera le agrado. Era muy bonita, alegre, honesta y leal con todos los que la conocían. Dejándoselo todo bien organizado, estaba seguro de que la chica respetaría su deseo y ayudaría a todos. Su familia había permanecido alejada del viejo manipulador y del maldito cara de serpiente. Comenzó a organizarlo todo.

Un día después de cumplir 15 años, Harry decidió poner su plan en marcha.

Con los regalos de cumpleaños que recibió, había una carta que le informo de su traslado para resto del verano en dos días. Tenía poco tiempo.

Sintió una siniestra alegría al quemar todos los regalos Weasley y de Dumbledore. Había averiguado algunas cosas mas sobre la gente que en la que podía confiar. La lista era corta, entre los más cercanos.

Los elfos le habían servido para espiar y comprar para el. Estaban muy contentos con su nuevo amo.

Se arreglo con una túnica recién comprada y de buena calidad. En la parte sobre el corazón había un bordado de los escudos heráldicos de ambas casas, Potter y Black. En su mano los anillos de las dos grandes familias que lo reconocían como señor de ambas.

Cogió una carpeta con documentos y con un Dobby bien vestido para la ocasión, desapareció de su cuarto en dirección a su destino.

La casa de los Abbott era grande aun no siendo muy ostentosa. Su familia tenia profundas raíces en el mundo mágico aunque, como su padre se caso con una bruja de segunda generación y con familia muggles, a Hannah la consideraban una media sangre.

Harry tenía miedo de lo que se podía encontrar. Lo tenía todo muy planeado y arreglado con Gringotts, pero como se suele decir nunca sale todo como se planea. Deseaba que este no fuera el caso.

El banco mágico se había encargado de informar a la familia del contrato de matrimonio que se quería negociar. A los sorprendidos Abbott, solo se les dijo que ese día recibirían al novio para tratar el tema.

El chico toco el timbre de la puerta y se oyeron algunos pasos. Harry trago saliva cuando lo oyó y se preparo para lo que le esperaba. Dobby había desaparecido como se esperaba de un buen elfo, por lo que tenia que hacer frente a todo solo.

La puerta la abrió dejando ver un hombre muy alto de espesa melena rubia. La cara seria demostraba que todo aquello le disgustaba. Al ver al asustado chico delante de su puerta se sorprendió.

- ¿Que deseas?.- Pregunto al chico. Harry trago saliva antes de responder.

- Creo que esperaban mi llegada.- el rubio se puso serio un segundo.- Gringotts debió de informar de lo referente a…- no se atrevía a terminar. El hombre se fijo en su aspecto y los dos escudos sobre su túnica. No reconoció ninguno sin embargo.

- Debo admitir que con toda esta tontería del matrimonio concertado me esperaba alguien mayor.- fue la respuesta de Frank Abbott.

- Le aseguro que esto también es muy extraño para mi.- respondió el chico. El rubio miro a los lados.

- Creo recordar que es costumbre que el señor de la familia acompañe al novio.- dijo serio el señor de la casa.

- Soy el ultimo de mi familia.- respondió el ojiverde.- Por lo que soy también el señor.- Al decirlo levanto la mano y dejo que viera sus anillos de familia. El mago levanto una ceja sorprendido.

- ¿Puedo saber su nombre al menos?.- Pregunto al fin.- Tengo que admitir que ahora mismo no recuerdo las familias a las que representas sus escudos de arma.- Harry asintió.

- Por supuesto. Soy Harry Potter.- respondió el chico. La cara del hombre, con mirada incrédula y la boca abierta de forma tonta, describía que esta revelación nunca se ha habría esperado.- Y puedo ver que sabe quien soy.- miro detrás de el.- ¿Le importaría que habláramos en el interior?.- el gran rubio se aparto y el chico asustado entro a la casa.- Gracias.

El interior reflejaba un lugar tranquilo e iluminado. Destacaban muchos retratos mágicos y fotos de familia, algunas muggles. En el centro de la sala un gran y fascinante reloj presidía la subida al primer piso. Había muebles mágicos mezclados con los Muggles. Eso demostró al chico que la familia no era purista de la sangre como otras.

Se apreciaba cierto nivel económico sin rallar en la opulencia.

Una cabeza rubia asustada se asomo desde un lateral.

- ¡¿Harry?!.- Hannah salio al reconocer al chico. El la vio y se tenso.

- ¿Que tal Hannah?.- respondió el nervioso.- ¡Me alegro de verte!.

- ¿Que haces aquí?.- la rubia miraba a su padre serio y al chico. Harry tomo aire antes de responder.

- Señorita Hannah Abbott en virtud del compromiso matrimonial alcanzado entre nuestras dos familias estoy aquí para las negociaciones necesarias y solicitar su mano en matrimonio.- La chica sonrió antes de desmayarse. Harry en un paso, que sorprendió al padre de la chica por su rapidez, cogió a la Hufflepuff antes de que cayera al suelo. Harry miro al patriarca Abbott.- Esto no me lo esperaba.

Diez minutos después y con la presentación del chico a la sorprendida y molesta madre de la rubia, Hannah se despertaba en su sofá y veía a su preocupada madre delante de ella.

- ¿Mama?.- la mujer le sonrió.- He tenido un sueño muy raro. Harry Potter decía que se quería casar conmigo.- decía medio despierta aun.

- En realidad vengo a negociarlo.- dijo el con temor. La chica abrió los ojos de golpe y se incorporo. Miro a su amigo y se quedo paralizada.

- ¡¿QUEEE?!.- La chica miraba a todos sin saber que decir.- ¡Esto… Esto…!.

- ¡Lo primero es que nos tranquilicemos!. ¡Después vamos a ver que es toda esta tontería!.- dijo la madre de la chica.

- No es ninguna tontería.- Harry saco el compromiso matrimonial de su túnica.- Perdón si no lo hago correctamente, pero esto es algo que yo desconocía hasta hace poco.- El padre de la chica tomo el pergamino y lo leyó.

- ¡Este documento tiene al menos 200 años!.- Dijo Frank. Harry asintió.

- Y aun es legal. Es lo malo de los contratos vinculantes entre familias. Si una generación no puede cumplirlo, pasa a la siguiente.- termino el ojiverde.

- ¡No entiendo toda esta tontería!.- dijo la madre de la chica.- ¡Los dos sois menores y no podéis… casaros!.- Harry saco otro pergamino y se lo dio al Frank.

- Soy legalmente adulto y por lo tanto perfectamente capaz de contraer matrimonio.- al decirlo sonrió nervioso.- El padre de la novia puede autorizar la unión si la mujer es menor.- respondió entregándoles otro documento que explicaba este detalle.- Mi esposa será considerada adulta desde el momento de la boda.

- ¡Pero…pero!.- Hannah no sabia que decir.- ¡¿Por que yo?!. ¡Creí que salías con Ginny Weasley o… con Hermione Granger!. ¡Yo solo te conozco del ED!.- Harry se puso serio.

- Hay muchas cosas que han cambiado.- todos pudieron notar la seriedad de la cara del chico.- Esa es la razón por la que estoy aquí.- suspiro.- Se que lo que voy a pedir es demasiado y entiendo que se nieguen. Pero antes de decir nada les pediría a todos un juramento inquebrantable.

- ¡¿Como te atreves a pedir eso?!.- Frank Abbott se levanto molesto.- ¡No pienso hacer algo así y menos nadie de mi familia!.- Al contrario que su padre la joven solo lo pensó un instante. Conociendo a Harry tenía sus motivos.

- De acuerdo.- dijo Hannah. Sus padres la miraron sorprendido.- Se que es algo muy importante para que lo pidas.- La chica tomo su varita.- ¡Yo Hannah Abbott juro por mi magia no decir nada de lo que hoy se me informe aquí a menos que se me autorice o la otra persona sea participe de la información!. ¡Siempre y cuando no sea un tema ilegal!.- Una luz de su varita sello el compromiso. La chica miro a sus padres.- No creo que algo así sea pedir mucho.- Harry asintió agradecido.

Con cierta reticencia los padres de la chica realizaron el juramento.

- Les aconsejo que se sienten por que no es agradable.- dijo Harry mirando al padre de la chica.

Harry tardo mas de una hora en explicar su situación. Las dos mujeres de la familia lo miraba horrorizadas. Frank Abbott. Cogió un vaso de whisky de fuego y al oír lo que les decía el joven lo destrozo en su mano. Las dos mujeres de apoyaban una en la otra sin dejar de mirar al moreno.

Cuando el chico término suspiro con cierto alivio.

- Y esa es la razón por la que estoy aquí. Se me aconsejo aceptar un compromiso para poder hacer testamento.- El varón de la casa se paseaba de un lugar a otro.

- No lo entiendo. ¿Por que?.- . Pregunto Frank Abbott. Harry lo miro triste.- Veo que tu vida ha sido y es terrible pero no termino de comprender los motivos para…

- Voy a morir antes de dos años.- lo interrumpió el moreno.- ¡Tres como mucho!.- Todos lo miraron asustados.- Es lo que todos esperan que haga.- añadió con burla.- ¡Morir por el bien común!. Luchar contra mi enemigo y perder para que otro lo venza.- se puso serio.- Y quiero asegurarme que la gente que de verdad me importa y me aprecia, salga del país a salvo.- Hannah comenzó a llorar al oírlo.- Se que es egoísta el pedirle a su hija que se case con un moribundo pero...- se notaba la convicción en su mirada.- No pienso dejar que esos hijos de puta hagan lo que quieran y se repartan todo lo que poseo.

- ¡Pues vete tu del país!.- dijo Enma la madre de Hannah.- ¡No metas a muestra familia en esto!.- El sonrió con tristeza.

- Entonces esto no acabaría.- dijo mirando a la preocupada madre.- Ambos lados harían lo que fuese para encontrarme. ¿Cuanta gente moriría por mi culpa?. No pienso soportarlo mas.- se veía la decisión en su mirada.- si voy a morir será a mi manera.

- ¿Pero por que yo?.- pregunto la rubia medio llorando. El la miro sonriendo.

- El contrato admito que es una de las razones. De todas formas tu y tu familia seriáis parte de la gente que quiero salvar.- se rasco nervioso la cabeza.- Además, necesito la ayuda de un adulto para organizarlo todo mientras estoy en Hogwarts.- al decirlo miro al varón.- He sido informado de que cuenta con contactos en sus negocios con el mundo Muggles.

- Lo siento, pero no podemos ser parte de esto.- dijo Emily molesta.- Quieres casarte con mi hija por una razón egoísta. ¿Has pensado en sus sentimientos?.- el asintió.

- Cuando yo muera ella será libre de comenzar su vida. A salvo de toda esta locura.- miro a todos.- No pido nada mas que una firma en un documento que se hará publico a mi muerte. Pero que ya será legal desde el momento del enlace. Hannah será mi heredera y evitara que traten de obligarme a hacer cualquier otra cosa. Será solo unos minutos mi esposa.- la miro.- Se que te pido mucho, lo se. Nunca te pediré que hagas algo que no quieras o que pudiera perjudicarte. No te he ocultado nada y si puedo evitarlo nunca lo haré. Solo necesito tu ayuda para salvar a nuestros amigos y familias.- La rubia pensaba mientras lo oía. Su madre se dio cuenta de esto.

- ¡Que ni se te pase por la cabeza!.- le dijo Enma a su hija. Harry le hablo a la mujer.

- ¿Podría responder a esta pregunta señora Abbott?.- pidió el chico.- Usted es una bruja de lo que los mortifagos llaman media sangre.- añadió con rapidez.- ¡Créame esa tontería no me importan en absoluto!.- La mujer asintió.- Si gana Voldemort...- la familia suspiro.- ¿Que cree que les pasara?.- la mujer entendió lo que quería decir.- Piense en esto ahora. Si por el contrario gana Dumbledore. ¿Que le asegura de que tarde o temprano no tratara de usar a su hija en alguna de sus locas ideas?. O en caso de no conseguir vencer al señor oscuro, después de mi muerte, convencer a su familia de que luchen en su bando cuando yo muera.- miro a Hannah.- Ella es miembro del grupo que formamos el año anterior. Seguro que sabe que son luchadores capaces.- al hablar se notaba que Harry se estaba tomando todo el asunto muy en serio y que no tenia duda que sucedería de esa forma.- Los convencerá y formara para usar en la forma que le convenga.- El ojiverde se callo y miro a la mujer.- Dígame señora Abbott. ¿Que es lo que usted preferiría?.

La mujer oyó a Harry y admitió que todo tenía demasiado sentido al oírlo. Un sentido profético y peligroso.

- Entiendo.- término la mujer mirando a su marido que asintió conforme con lo que el dicho había sugerido.

- Solo falta la opinión de la novia.- trato de bromear El moreno. Hannah había oído lo dicho a su madre y no tenia dudas de que todos podía suceder como el había dicho. Al final tomo una decisión.

- ¡Yo, Hannah Abbott estoy conforme con el compromiso de matrimonio y doy mi conformidad!.- añadió con rapidez.- ¡En espera de la aceptación de mi padre y guardián!.- A su lado su madre la miraba tranquila.

- Gracias.- le dijo sonriendo el moreno. A su lado su padre lo pensó un instante.

- ¡Yo, Frank Abbott!.- su mujer suspiro y asintió.- ¡Doy mi consentimiento a este enlace!.- el pergamino brillo un segundo.

- Gracias, de verdad.- dijo aliviado el moreno. De nuevo se tenso ante lo que tenia que decir a continuación.- Se que es muy precipitado pero nos esperan en Gringotts para la boda.- Todos lo miraron asombrados.

- ¡¿Como que la boda?!.- dijeron todos los Abbott.

- Perdón por esta encerrona pero necesitamos tiempo para prepararnos y nadie puede interferir.- miro a la chica.- Hannah se que no será la boda de soñabas y lo siento. Tratare de compensarte.

- ¿Por que todo tan precipitado?.- Enma estaba nerviosa ante lo que sucedía.- Nos gustaría avisar a algunos familiares y…

- ¡Nadie puede saber de esta boda!. Eso creo que ha quedado muy claro.- la callo el chico.- Mientras mas gente lo sepa, mas fácil es que alguien lo averigüe. Si se descubre que estamos casados su hija seria un objetivo de ambos lados y dudo que su familia sobreviva.

- ¡No pienso casarme sin un buen vestido!.- dijo la chica. Harry abrió los ojos sorprendido. Al ver la sonrisa en la cara de la chica el también se rió.

- Si quieres un vestido apropiado...- miro a la chica.- ¡Winky!.- una elfina apareció con mas diez vestidos de novia flotando a su alrededor.- Puedes escoger el que te apetezca. Todos han pertenecido a una dama Potter. Te dije que todo estaba preparado dentro de lo urgente de la ocasión.

Las mujeres quedaron asombradas ante los trajes. La calidad y el lujo eran indiscutibles.

Una nerviosa Hannah señalo uno algo mas sencillo, pero de indiscutible belleza.

- Este es precioso.- dijo la rubia sonriendo.

- Tomate tu tiempo.- dijo el moreno.

Un minuto después la chica salía corriendo con el vestido hacia su dormitorio seguida de una muy molesta madre.

Cuando la chica bajo, los varones quedaron asombrados. Parecía que el vestido fue hecho para ella. Harry se paralizo por la belleza fresca de la sonriente chica.

- Preciosa.- dijo como pudo. Hannah sonrió.

Entre Winky y Dobby llevaron a todos a una sala de Gringotts. Allí les esperaban tres duendes y un par de magos. Harry tuvo que admitir que la joven estaba deslumbrante con el vestido.

Firmados los documentos, se procedió a la ceremonia de unión realizado por Ragnok el director y jefe de Los duendes de Gringotts. Ellos se encargarían de autentificar y registrar el enlace. Además lo mantendrían en secreto hasta el momento preciso. Esto evitaría que la chica corriera peligro y anularía cualquier intento de obligar al chico a contraer otro matrimonio.

Los nerviosos jóvenes se dieron un tímido beso al terminar. Dos magos actuaron como testigos y bajo juramento de no divulgar nada. Hannah miraba el anillo que el había puesto en su dedo y suspiro.

Al terminar Harry se disculpo y desapreció ayudado por un elfo, mientras la elfina devolvía a una sorprendida familia Abbott a su casa.

- ¡El amo Harry vendrá mañana!. ¡Lamenta no poderse quedar!. ¡Esta siendo vigilado y si desparece mucho tiempo lo descubrirían!. ¡El amo lo siente de veras y ruega su comprensión!.- dijo la elfina antes de desaparecer.

Todos se quedaron mirándose asombrados.

LA familia Abbott pensó en lo que había sucedido en tan poco tiempo. Hannah miraba su anillo pensando en mil cosas. La cresta de la familia Potter estaba grabada en el fino anillo. Sus padres pusieron sus manos sobre los hombros de la joven.

- Espero que todo salga bien.- dijo su padre.

- Si Harry dice que es posible se que hará todo lo que pueda para conseguirlo.- Los padres se miraron al oír la convicción de su hija. La flamante recién casada.

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Aquí esta la cuarta historia.

A partir de ahora comenzare a publicar el resto de una de las historias.

Gracias a todos los que han dejado su opinión y han leído esto.

Espero que al menos os entretuviera durante la lectura.

Comenzare a responder los RR cuando continúe una historia.

Hasta la proxima.