Aquí se adapta y/o suceden los vídeos: "Un grito de socorro", "Una damisela en apuros", "Una pieza de puzzle", "Amenaza no identificada", El almacén, La matanza de majini, Al lugar del siniestro y La cita.


Seguía sorprendiéndole todo; la chica rubia que pidió socorro pero compartió el mismo final que el primer hombre que mataron, si es que se le puede llamar hombre. El equipo Alpha muerto, y su capitán entregándoles la información que consiguió antes de acompañar a sus hombres. Vencer al monstruo uroboros que los aniquiló. Todo para terminar en un ascensor, y velos allí bajando de este.

Era un almacén con vehículos de la BSAA. Apenas bajaron apuntaron todo con sus pistolas como ya solían hacerlo siempre- Aquí está –comentó Chris abriendo uno de los autos, pues había visto una maleta.

Sheva lo observó pero volvió a lo suyo. Últimamente sentía que no podía dejar de estar en vigilia- ¿Qué era esa cosa? –preguntó refiriéndose a la criatura uroboros.

- Una arma bio-orgánica que nos ha dejado esa rata de Irving. –genial, el extraño sujeto que han estado siguiendo y que tiene relación con el nuevo y misterioso virus, pensó Sheva. Asimismo, Chris abría la maleta que resultó ser un laptop, y proseguía- Teniendo en cuenta lo que le hizo al equipo Alpha, creo que tenemos suerte de estar vivos.

- Si hubiéramos llegado antes… -razonó siendo interrumpida.- Probablemente también habríamos muerto. –espetó sin ánimo Chris. Sheva simplemente calló, triste.

Tras terminar, llamó por su intercomunicador- Chris al cuartel general, ¿me recibís? – Aquí el cuartel general. Buen trabajo. Analizaremos la información inmediatamente. – Toda la ciudad se está yendo al infierno. La gente actúa como esos Ganados descritos en el Informe Kennedy; pero además, hay algo nuevo, algo con lo que jamás nos habíamos encontrado.

Sheva lo miró y agregó- Además, no disponemos de ningún vehículo. Solicito nuevas instrucciones. – La misión sigue en pie. Vuestra prioridad es capturar a Irving. Creemos que ha podido huir a la mina, al otro lado de la estación de tren.

Chris interrumpió avasallador- Espere, sólo quedamos nosotros dos. ¿Quiere que vayamos allí sin refuerzos? – El equipo Delta ya está en camino. Ellos os ayudarán a localizar y apresar a Irving. –Redfield miró hacia arriba derrotado, mientras que Alomar procedió mediadora- Pero espere, no podemos… - Repito, la misión sigue en pie. No podemos dejar que escape. –Mientras el otro continuaba, ambos se miraban complicados, hasta que Sheva volteó el rostro mientras seguían oyendo- Id a la mina al otro lado de la estación. Corto y cierro.

- ¡Esto es una locura! –Comentó molesta a Chris, luego desvió la mirada.- ¿Alguna vez has tenido la sensación que tu vida no importa nada? –comentó serio el otro. Lo miró increpadoramente, siendo correspondida. "Quién era, y por qué estaba en África en realidad" pensó Sheva.


Ahora ya no sabía qué esperar; un tipo loco con una bolsa en la cabeza y motosierra en mano, ciudadanos con ballestas con fuego, hasta perros que partían sus cabezas en dos para sacar tentáculos y colmillos desde su interior. Aún así, seguía sorprendiéndole todo, como el hecho que acababan de encontrar en una plaza el helicóptero de Kirk caído e incendiándose.

- Oh, Dios mío… -dijo Sheva, y es que acaba de encontrar a Kirk quemándose en la punta de una torre de neumáticos. Cuervos volaron. Se pusieron alertas, mirando a todos lados dándose la espalda, y es que ruidos los rodeaban. La gota que derramó el vaso: enemigos en motos y con cadenas dirigiéndose hacia ellos a máxima velocidad. Perfecto.

- ¡Cuidado! –Chris la agarró de la cintura y tiró al suelo con él, salvándola de un cadenazo. Su sacrificio le valió ser atrapado por esta y arrastrado por el de la moto. Sheva apuntó rápidamente hacia la cadena, demorándose en enfocar su punto y disparar; pero salvando a Chris y corriendo hacia él.

Tras disparos y piruetas esquivando las motos, Redfield captó cómo uno de los otros caía de un disparo. Empezó a buscar a su alrededor: Alguien los estaba ayudando. Lo pilló: Un hombre de color y rapado los estaba salvando desde un techo con un rifle. Increíblemente, se vieron acompañados por un gran grupo de la BSAA África, que poco a poco exterminó a todos los enemigos. El misterioso hombre otrora en el tejado y ahora en el suelo, salvó justo a tiempo a Sheva del último.


- No sabes cuánto me alegro de veros por aquí. –Comentó Chris llegando junto con Sheva al hombre con el rifle, ahora estaban solos los tres en un cuarto- Stone, capitán del equipo Delta. –se presentó amigablemente el otro.

- Chris Redfield –correspondiéndose ambos un estrecho de manos.

- Sheva… -saludó Stone.

- Gracias, Josh. Te debo una. –le respondió ella feliz.

- ¿Ya os conocías? –comentó con visible molestia Chris. Quizás incomodidad.

- Josh era mi instructor. Me enseñó casi todo lo que sé. –explicó rápidamente, sin saber por qué.

- Sheva se convirtió en la hermana pequeña del equipo. –dijo mirando a Chris, luego volteó a la otra- Sheva, ahora tenéis que seguir buscando a Irving. –Continúo hablando mientras sacaba una tarjeta de memoria mirando a ambos- Por los datos que hemos podido recuperar del disco duro, creemos que podría estar en la mina. Dentro hay más información. –Le dio el objeto a Chris- Nosotros iremos cuando acabemos aquí. –Sheva asintió ante esto- Tened la radio a mano por si a caso.

- Gracias, Josh. –Mencionó. Fue el turno del otro para asentir.

Chris sacó su PDA e introdujo la tarjeta, tras tocar ciertas cosas en la pantalla, la imagen de una mujer de pelo rubio largo, con ojos cerrados y al parecer en agua, se abrió- Jill… –dijo por acto reflejo, anonadado recordando en lapsos una mansión en un risco, su compañera Jill y él entrando a un cuarto; un anciano muerto; un hombre rubio y de negro con lentes; ellos siendo vencidos por él; a punto de morir; Jill lanzándose al vacío con el sujeto para salvarlo; él mismo tendiéndole la mano para rescatarla sin lograrlo…

- Chris… ¿Estás bien? –cuestionó preocupada Sheva, ya se estaba cansando de sus "episodios".

Él la miraba a ratos mientras respondía, estaba tan perturbado que no sabía dónde observar- Esta fotografía… es… - ella agudizó la mirada y él la desvió- Olvídalo, no es nada. Vámonos –le dijo mirándola y luego fijándose al frente. Sheva prefirió creerle y asintió.