La Canción del Guardián

Capítulo 3. La Cafetería.

Hola chicas y chicos de Fanfiction. Estoy publicando mi primera historia y espero que les guste mucho, la historia es algo viejita (la escribí hace como 5 años) y tendré que darle unos ajustes. Agradezco muchísimo los review's que me dieron, los tomaré en cuenta para poder mejorar esta historia.

Pido una disculpa, ya que en el capítulo anterior tuve un error al mencionar que la casa de Tyson es un templo cuando en realidad es un Dojo (aparte de ser casa, desde luego jeje), ya saben los errores que encuentren no duden hacérmelos saber. Aclarado esto, prosigamos a lo que nos concierne:

Beyblade y ninguno de sus personajes me pertenecen, para mala suerte mía (de ser así, la serie hubiera continuado por mucho tiempo más).


Ya pasaban de las 9 de la mañana y él apenas se venía levantando de la cama. Su noche no había sido de las mejores, de hecho después de despertar de esa pesadilla ya no pudo volver a dormir. Había avisado a los chicos la noche anterior que este día no habría entrenamiento aunque no les dijo el porqué. Después de darse un baño se dirigió a la cocina para desayunar, pero no encontró nada que se le antojara, así que tomó sus llaves y salió del departamento.

Camino por un buen rato, tratando de decidir que y en donde desayunaría, pero no encontraba un lugar que fuera de su total agrado. Siguió caminando hasta llegar a una avenida que era muy famosa por tener varias cafeterías. Recorrió por fuera de cada cafetería y llego a la que era su favorita, pero se encontró con la novedad de que estaba saturada y fuera de ella había una fila enorme de personas que esperaban su turno para entrar. El tan solo ver la fila lo desanimó y siguió caminando y se topó con un pequeño establecimiento, que se encontraba escondido entre 2 edificios grandes.

-"Crepúsculo del Pabellón del Café". Nunca me había percatado de este lugar. No se como es el servicio de este lugar, pero los otros establecimientos están llenos y ahora lo último que quiero es estar rodeado de gente. –Después de mucho pensar, se decidió finalmente por entrar.

El lugar era pequeño pero acogedor, se respiraba un ambiente tranquilo. La decoración era simple pero agradable a la vista. Busco con la mirada hasta encontrar en un rincón una mesa disponible, era perfecta para él que quería estar alejado de todos, pero teniendo una vista de todo el lugar. Tomo asiento y espero a que tomaran su pedido, después se dedico a ver el lugar, aunque su mente en realidad estaba en otra parte.

Su memoria hizo un recorrido por los recuerdos que llegaban a su mente, uno tras otro, era como si estuviera viendo fragmentos de una película triste y deprimente. Algunas escenas permanecían más tiempo que otras y puso especial interés en los recuerdos que tenía de la época de la abadía.

Las frías paredes del edificio, pasillos y celdas oscuras, el extenuante ejercicio físico, el desgaste emocional, las torturas sufridas, gritos y lamentos interminables, el terror que sentían cuando oía pasos dirigiéndose hacia su celda. Cerro los ojos tratando de que esos recuerdos se esfumaran, pero no podía apartarlos, irremediablemente, la imagen de aquella niña, la única niña del laboratorio, le provoco escalofríos. Ahora podía apreciar características que su mente infantil en aquella época no pudo procesar. Su cabello era de color rubio o al menos eso parecía, estaba totalmente revuelto y caía hacia el frente de manera que cubría su cara casi por completo, su rostro era pálido, sus labios estaban resecos y sus ojos. Sus ojos eran grandes, de un azul claro y se encontraban llorosos y lo más perturbador era que se veían sin vida, lo veían pero sin verlo realmente, casi podía sentir como su mirada lo atravesaba y no podía apartar su mirada de ella y así hubiera seguido de no ser por que la mesera lo sacó de sus pensamientos en el momento que puso la taza humeante con el café que había ordenado anteriormente.

Decidió que alejaría esos pensamientos de su mente y solo se preocuparía de disfrutar su café, incluso comenzó a planear lo que haría el resto del día, como ir de compras para surtir su despensa, ir a buscar al pequeño gatito que días atrás había encontrado abandonado en un callejón y que con suerte podría llevarse a casa, entrenar un poco con Dranzer y quizás en la noche ir a caminar por el muelle. En eso estaba hasta que escuchó la campanilla a la entrada de la cafetería que anunciaba a un nuevo cliente, y observó a quienes habían entrado. Era una pareja de jóvenes que platicaban alegremente, este hecho no le hubiera importado en lo más mínimo de no ser porque el joven que venía con la chica era Ray y que para su mala suerte iban caminando hacia su dirección. En un acto reflejo, se giró para que el aludido no lo reconociera, no tenía ganas de ver ni de platicar con nadie y mucho menos si se trata de alguno de sus compañeros de equipo. Y para su mala suerte se sentaron en la mesa que se encontraba detrás de la suya, aunque eran separados por una jardinera. Trato de concentrarse en cualquier otra cosa, pero le fue imposible, la charla de todos modos captó su atención.


-Y dime Sheryl, ¿cuántos años tienes?, ¿a qué te dedicas? –Se habían sentado uno frente al otro para poder platicar mejor.

-Pues acabó de cumplir los 19 años y soy cantante.

-¿De verdad? ¿Cuándo los cumpliste?

-Hoy. Pero no soy profesional, apenas estoy comenzando y cantó en lugares pequeños.

-Ya veo. Pues muchas felicidades Sheryl. Dime, ¿En dónde trabajas?

-Gracias. Es un pequeño canta-bar. No tiene mucho que entre a trabajar ahí, hace poco más de cuatro meses que llegué a Tokio, pero aún así todavía no conozco mucho de la ciudad. Fue hasta hoy decidí ver que hay en este lado de la ciudad.

-Disculpen la tardanza, -había llegado una mesera con las cartas del menú y las colocaba frente a los jóvenes- ya estoy lista para cuando deseen ordenar. –Finalizó con una pequeña sonrisa.

-Si, gracias. Mmm veamos… yo voy a querer un frappé de chocolate blanco, por favor. Tu Ray ¿qué vas a pedir?

-Solo quiero un expresso, por favor.

-Muy bien, enseguida se los traigo. – La mesera se fue dejándolos solos de nuevo.

-Así que eres nueva por la ciudad. –Sheryl asintió – ¿entonces de donde vienes?

-De una pequeña isla, la isla Mayas.

-¿Isla Mayas? Nunca he oído hablar de ella.

-Eso es porque se trata de una isla privada, le ha pertenecido a mi familia desde hace generaciones, además que es pequeña. Aún así pertenece a Japón. Es muy linda y la gente es agradable, pero me gusta más vivir en la ciudad... Ahora cuéntame de ti Ray.

-Bien, realmente no hay mucho que contar acerca de mí.

-¿Bromeas? ¡Eres el actual campeón mundial! Debes conocer muchos lugares y esas cosas.

-Jeje pero no solo yo soy el campeón, somos un equipo. Verás lo componemos Tyson, Kai, Max, Kenny, Hilary y yo. Tyson es un chico un poco impulsivo, pero es un gran amigo, es muy fuerte y nunca se rinde ante nada. Max es el chico más alegre que te puedas imaginar, es muy raro cuando está molesto y le encantan los dulces. Kenny o "el jefe" en el equipo cumple la función de asesor técnico, aunque es un buen amigo, siempre puedes hablar con él y te da buenos consejos, aunque es un poco tímido con las personas que no conoce. Hilary es una compañera de Tyson de la escuela, ahora amiga nuestra. Siempre nos da ánimos en las batallas y nos apoya en los entrenamientos, aunque suele ser un poco gruñona y exigente y es mejor que no se enteré que te dije esto último jejeje- Sheryl escuchaba atenta a todo lo que contaba Ray y trataba de imaginarse como sería estar con ellos.- Kai es el chico más serio y reservado del equipo, pero no dudará en apoyarnos si estamos en problemas, creo que somos algo parecidos. También es la voz de la razón, aunque Tyson a veces no lo escuche. Y finalmente estoy yo.

-El chico buena onda que, sin conocerme, me ayudó contra unos tramposos, que me invitó a tomar un café y que me cuenta acerca de sus amigos. Sin contar además, que su equipo es de los mejores del mundo.

-Somos los mejores del mundo, -enfatizó la frase- Además de los más guapos, carismáticos y galantes del mundo y las chicas nos persiguen por montones. –le dijo con una sonrisa.

-Ah y que aparte, es muy humilde. -Finalizó ella y ambos estallaron en carcajadas.


"Así que el casanova Ray esta en cacería… Sería una lástima que alguien le contara a Mariah lo que está sucediendo". Estos eran los pensamientos de Kai. "Aunque me decepcionas, creí que tu eras diferente y que no serías capaz de mentirle a tu novia, que sorpresas da la vida. Bien como sea, ese no es mi asunto y solo tú eres responsable de tus actos. Lo malo de todo esto es que perdí el poco silencio que había conseguido. Aunque este café es muy bueno, realmente sabe bien, quizás regrese otro día." Le dio un buen traga a su café y se quedo contemplando la taza.

-Creo que ya es hora de ir a buscar al pequeño gato del callejón. Con suerte lo encontraré en el mismo lugar de la vez pasada. –Levantó una mano para llamar la tención de la mesera, que rápidamente entendió la seña y se encaminó hacía el con una pequeña charola.

-Aquí está la cuenta, joven. – Tomo la charola y la mesera se fue. Checó la cuenta y depositó en la charola la cantidad a pagar y caminó hacia la salida.

-Gracias por el café. –Le dijo a mesera que le abrió la puesta de salida.

-Fue un placer atenderle. Vuelva pronto. –Lo despidió con una sonrisa y él se la regreso.


Mientras tanto en la mesa de Ray y Sheryl, ambos disfrutaban de sus cafés mientras platicaban de cosas triviales como el clima de la isla, el comportamiento de la gente de la ciudad, etc. Todo iba muy bien hasta que el sonido de un celular los interrumpió.

-Disculpa Ray, puedo… -dijo mostrando el celular en una mano.

-No hay problema.

-Gracias. –Se sonrió. -¿Quién habla?

-Sheryl, soy Ingrid. Necesito que vuelvas al hotel. Ya te conseguí un lugar mejor y quiero que vengas a verlo, se que te gustará.

-¡Que bien!... Pero, ¿No podría ser después? Es que estoy algo ocupada.

-De verdad no tengo mucho tiempo disponible, tengo otras cosas que hacer y apenas me di tiempo de venir a buscarte al hotel. Además recuerda que tienes que alistarte para que esta misma tarde te instales en tu nuevo hogar y tener tiempo para arreglarte para la función de esta noche.

-Es cierto. Ok espérame ahí, mmm… cálculo que en media hora estoy ahí.

-Como tú digas, solo apresúrate por favor.

-Si. Y de nuevo muchas gracias Ingrid, de verdad muchas gracias.

-Sabes que no tienes que agradecer nada, lo hago con la mejor intención del mundo. Eres la hija que nunca tuve.

-Y tú la mejor madre del mundo. Nos vemos luego, adiós Ingrid.

-Hasta luego Sheryl.

-¿Era tu madre?

-No exactamente, es una amiga de la familia, pero ella me ha criado todo este tiempo.

¿Y qué hay de tus padres?

-Ellos murieron cuando tenía ocho años, en un accidente aéreo. –Su mirada se volvió triste al recordar el suceso.

-¡Lo siento mucho, Sheryl! No debí preguntar. –Se encontraba apenado por lo que había preguntado.

-Descuida, no lo sabías. Además fue hace mucho tiempo y ahora ya no me afecta e Ingrid me ha apoyado mucho así que esta bien. –Mostró una sonrisa para dejarle ver que estaba diciendo la verdad. –Ahora, si me disculpas tengo que retirarme. Ingrid me esta esperando en otro lugar.

-Si no te preocupes, ¿quieres que te acompañe?

-No es necesario, es cercas de aquí. –Comenzó a levantarse de su lugar y Ray también.

-¿Podremos encontrarnos otra vez? Es que fue muy agradable conversar contigo.

-Por supuesto, opino lo mismo. ¿Por qué no vienes esta noche a verme cantar? Quizá hasta podrías traer a los demás. Sería fantástico que los Bladebreakers asistieran a una de mis funciones y sirve que me los presentas a todos. ¿Te parece bien?

-Excelente idea. Dame la dirección del lugar.

-¿Tienes donde anotar? –Ray tomó una de las servilletas que había en la mesa y se lo dio a ella. Escribió la dirección en la servilleta y se la devolvió. –Es aquí, mi función comienza a las 8:30 de la noche. Espero que puedan asistir todos.

-Estaremos ahí, no lo dudes.

-Bien. Ahora si me tengo que ir o Ingrid me matará. Fue un gusto conocer Ray.

-El gusto fue mío. –Se despidieron con un beso. –Nos vemos en la noche.

-Si, los estaré esperando. –Salió del lugar y se encaminó hacia el hotel.

-Bien Ray. Aún no has perdido tu toque. -Se dijo así mismo, mostrando una sonrisa de orgullo. –Ahora le llamaré a Mariah, y tengo que regresar a casa de Tyson para decirles sobre esto y después la titánica tarea de convencer a Kai de que vaya con nosotros. –Pagó la cuenta y salió de la cafetería y se dirigió hacia la casa de Tyson.


-Me pregunto donde diablos estará ese pequeño gato. Vamos gatito, sal de donde quiera que estés.

Kai se encontraba buscando al gatito en un callejón, revolviendo bolsas de basura y cajas viejas.

-¡Ya te encontré! Ven pequeño, veamos como estas.- Lo encontró detrás de un destartalado contenedor de basura. –Tienes tu patita lastimada. Tendremos que ir a buscar a un veterinario para que te revise, después iremos a la playa a caminar un rato en lo que pienso un nombre para ti. ¿Te gusta la idea?

El gato parecía entender todo lo que Kai le decía, se encontraba muy sucio, con su patita lastimada, definitivamente estaba desnutrido por la extrema delgadez que mostraba. Lo tomó en brazos y comenzó a acariciarlo mientras se dirigían a la salida del callejón y el gatito ronroneaba feliz.

-Me acabas de alegrar el día. Este no es de mis fechas favoritas y no quisiera estar solo, aunque tampoco quiero estar en compañía de una persona. Tan solo quiero despejar mi mente y no seguir recordando a esa chica del laboratorio de Boris. Nunca supe como se llamaba o que es lo que ha sido de ella o si esta viva o muerta. Tan solo, tan solo quiero olvidar esa escena. Quiero olvidar el recuerdo de verla torturada frente a mis ojos.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

Me acabo de dar cuenta que en el primer capítulo tengo un error, en la parte del despertar de Sheryl ella piensa "más de 1 millón de personas", en realidad era como un sarcasmo y me falto ponerle las comillas jeje lo siento.

Estar en la escuela es divertido pero es estresante, y se que se preguntarán "¿por que diablos estaría feliz de estar en la escuela?" y yo les respondería: ¡Estoy estudiando Medicina! Es lo más genial que hay para mí. Y se preguntarán "¿y eso que rayos tiene que ver con nosotros?" y de nuevo les contestaré: Porque la Medicina absorbe mucho el tiempo de sus estudiantes y eso se traduce en que habrá ocasiones en que no podré subir los capítulos a tiempo (buuuu).

Bien es todo, ya saben cuídense mucho, coman frutas y verduras y se fijan hacia los dos lados cuando vallan a cruzar la calle.

¡Nos leemos después!