"terminar el trabajo de transformaciones, adelantar los brotes de herbolaria, entregar el pergamino de runas...". Era todo lo que ocupada la mente de un joven, cuya caminada le llevaba a las afueras del magnífico castillo de magia y hechicería. El 6to año había empezado hace apenas 2 semanas y ya tenían suficiente trabajo para maldecir a los profesores. Bueno, eso si eras un Griffindor desatendido y vago como un grupito que conocía.

Pero no el. Nunca le pasaría eso a él. Su metro con 70cm eran adorados por esos pasillos, muchas chicas y chicos se, literalmente, tiraban a sus pies por solo conseguir aunque fuera una mirada de desdén de su persona. Su cabello, negro azabache, era algo desprolijo pero al mismo tiempo tenía un estilo juvenil y era domesticado con facilidad por sus dedos cada vez que algún mechón salía de su perfecto lugar. Pero lo que más llamaba su atención, eran sus ojos. Herencia paterna directa, los ojos rojizos eran una admiración en ese castillo.

Tan empeñado en su pensamiento no vio la figura desubicada que caminaba en su misma dirección, al igual que él, estaba metida en sus pensamientos. Un grupo de chicos de 1er año paso a su lado cuando ya estaba a dos pasos del otro y, por causa del descuido y la gravedad, choco con la persona cayendo encima del. Sus libros y apuntes quedaron regados por todo el pasillo.

-oh mierda...es Riddle...corran¡- fue el grito de los chicos, que escaparon al ver quien fue víctima de su accidente

-Ouch....-se quejo sentándose un poco- Disculpe, no fue mi intención pero...-sus palabras murieron al ver con quien había chocado. Un par de ojos chocolate le devolvían la mirada sorprendido y avergonzado, su cabello rojizo (nada comparado con el vulgar rojo de la Evans) era de un tono suave y atrayente. Se puso de pie de inmediato y tendió la mano al otro con una de sus mejores sonrisas. -Buenos días...pido disculpas por el accidente, algunos no caminan, solo corren cuando no deben hacerlo-

-No... La culpa es mía... estaba distraído...-su mirada se paso por el ancho pasillo detallando los techos abovedados y las pinturas que se movían ante sus ojos- este lugar es impresionante...-susurro.

-Tú no eres de por aquí verdad?- se inclino a recoger sus útiles escolares, solo para hacer algo más que quedarse embobado viendo a la persona frente a él- "una actitud nada Slytherin"- pensó divertido.

-oh, cuanto lo siento...-el otro se arrodillo y le ayudo a recoger sus útiles- Hola, Mi nombre es Keiran Nash, un gusto conocerte....-dio la pauta para continuar mientras le pasaba un libro de herbolaria -Soy nuevo, recién acabo de llegar y creo que me he perdido- su mirada de vergüenza le removió algo en el estomago-me dirigía a ver al director pero...las maravillas de este castillo me hipnotizaron-

-Tom Riddle...-recibió el libro y apretó la mano cedida- un gusto conocerte Keiran- sonrió cortes- Si quieres yo te puedo guiar al despacho del director... No estamos tan lejos y puedo desviarme un poco de mi ruta original- ofreció sin saber muy bien por qué.

La sonrisa del otro le dijo que la idea era aceptada. así que ambos, con pasos lentos, se dirigieron al despacho del director. Tom comentándole a Keiran las diferentes actividades y clases.

-aunque claro...cada grupo de clases depende de la casa a la cual pertenezcas...- voltearon otra esquina y se encontraron con que a unos metros venia el director con su inigualable sonrisa, dos Griffindor y la directora de la casa de los leones y sus amigos Severus Snape y Lucius Malfoy

-Joven Nash, que pena dejarle solo por los pasillo, entenderá que el estruendo que escuchamos era un poco mas importante- sonrió bonachón en director- Joven Riddle, gracias por acompañar al nuevo alumno de Hogwarts. Ahora, minerva, puedes acompañarme, estoy muy seguro que Sirius y James se comportaran debidamente. Joven Keiran, nos vemos en la Cena que será en pocas horas. Mientras tanto estoy seguro que el señor Riddle será una buena compañía—El brillo en los ojos azules del director le mando un escalofrió a todos.

Cuando los adultos se fueron, la tensión era evidente, hasta que uno de ellos rompió el silencio.

-mira pedazo de animal –siseo Severus—te vuelvo a ver a menos de 10 metros cerca mío y juro que te castrare a lo muggle frente a todo el comedor—dicho esto dio media vuelta y salió directo a las mazmorras

-Nos vemos luego Tom, y bienvenido a Hogwarts Nash, espero que caigas en nuestro cálido nido-sonrió coqueto el rubio antes de irse tras su pareja cual perro faldero.

-hmm, el...Una perfecta imagen de los leones, caer en garras de serpientes…jajá-fue el ladrido del perro de Black-vamos james, y Keiran ¡te esperamos en la cueva de los leones¡-jalo a su amigo y salió disparado al lado contrario de las serpientes

-pero si las serpientes no tienen garras…-fue el susurro divertido de Keiran ante las palabras del otro

-bueno…eso es algo de lo que veras en nuestra castillo- suspiro alzando una ceja - Espero que pases una buena estancia en el colegio, ahora vamos…la cena no tarda en empezar—siguieron caminando hacia el comedor-dudo que te aburras este año-dijo divertido

Afuera, en los jardines, los arboles estaba en su verde más intenso y el aire estaba plagado de suaves perfumes. La primavera en todo su fulgor apenas empezaba. Las aves cantaban y los pasillos albergaban mariposas revoloteando en todos los estudiantes.

-oh~ la primavera…-suspiro el director- este será un gran año- sonrió bonachón al ver pasar a Tom y Keiran en agradable conversación-ju ju ju, será muy entretenido…ahora ¿Dónde me escondieron mis caramelos de limón?-