Spice

Me inspiro esta canción (Spice) de Rin y Len Kagamine (Vocaloid) tienen que verlo. En serio búsquenlo en youtube.

El fic está ambientado en la actualidad, en una ciudad donde todos son humanos. Este sera una historia de 3 capitulos. los otros 2 los subire juntos, no me tardare. Espero les guste.


Marshall Lee

Me despertó el teléfono al llegar la madrugada. Una voz me pregunta "en dónde estoy y con quién". Sólo le doy escusas, no respondo nunca nada, todo lo que quiere es oírme decir "eres todo lo que necesito" y por dentro empiezo a reír. Todas siempre se creen que es amor, yo lo veo como lo que es: simple atracción.

Acaricio los largos cabellos rojizos de la chica que duerme a mi lado mientras termino la llamada telefónica. Miro la hora, 1:17 a.m. es temprano. Salir con sigilo se había vuelto mi especialidad entre otras cosas y yo aún tenía energía para divertirme por ahí.

Me había citado nada menos que la nueva practicante para doctora de la escuela, era definitivamente sexy y sabía que después de nuestra interesante "conversación entre clases" iba a querer volver a verme. Se hacía muy recatada ante todos, pero ya la había visto en acción y cuando quería podía dar excelentes espectáculos previos. Si, ese era yo cumpliendo con mi labor, hacer que esta noche sea de mi posesión.

A la mañana era lo único que me fastidiaba, tener que levantarme para ir a las clases de la preparatoria. Estaba dejando unas cosas en mi casillero cuando la vi pasar a mi lado directo a la sala de clases. Jump, ni siquiera me notó, Fiona se la pasaba ahora demasiado pendiente del profesor sustituto que había empezado a asistir a nuestra clase en remplazo de la maestra Simone.

Qué asco, hubiera jurado que Fiona tenia mejores gustos. Gumball era la clase de profesores muy educados y con aspecto encantador, "un príncipe". Y mi mejor amiga había caído redondita en su trampa.

Teníamos clase con él la primera hora, realmente no me sentía de ánimo para verle su afeminada cara. Saque mis lentes y fui a la biblioteca, podía leer, componer y lo mejor había lugares escondidos a los que nadie iba así no más. Estaba cogiendo un libro haciendo la de "estudioso" cuando una de mis nuevos prospectos vino por un pedido para mí. Fue fácil con esta chica, la había notado observándome mucho en los últimos días, si mal no estaba se llamaba Bonibell, ella sabía que reputación tenía, que nunca salía con nadie, pero no hizo nada para resistirse. Sabía de antemano todo lo que tenía decir y ella era consciente de eso, aunque fuese mentira sabía que quería oírme decir "Te amo más que a nada en el mundo", sólo quiere sentir que si la tengo a ella no necesito nada más, lo siento pero aun no puedo ser de una sola. La dejo justo cuando ya se ha vuelto adicta a mí, en el preciso momento que necesita pedirme más. Ya tenía la primera cita de esa noche.

Caminé por los pasillos ya que era el recesó, me senté en la escalera para estirarme un poco.

-Marshall- reconocí la voz que me llamó desde la otra escalera que seguía a la que yo estaba, levanté la cabeza y sonreí para saludar a Fiona-, dónde estabas?

-Me dio flojera entrar a clase, asi que me fui a la biblioteca a dormir un rato.

-Cuando no tú- dijo ella sonriendo, mi mejor amiga me entendía mejor que nadie en el mundo, ella no me reprochaba nada, amigos de la infancia, conocíamos casi todo el uno del otro, Fiona era linda pero algo ingenua y dudaba que supiera de mis aventuras de las noches, rogaba porque no lo supiera, sólo a ella quería mantenerla al margen de todo, hubiera dicho pura. Pero ya no podía decir eso. Y era culpa de ese maldito reemplazante-. Ahora ya no te dejare escaparte.- dijo ella bajando y tomándome de la mano y jalándome al salón de clase.

Realmente dudaba de mi poder de autocontrol si le veía la cara a ese tal Gumball. Lo bueno era que las siguientes horas ya no estaría él. Me agradó tener la capacidad de odiar a alguien tan rápido cuando se lo merecía. El día anterior me había tenido que quedar para arreglar unas cosas en la sala de música y cuando había pasado por nuestro salón de clase había visto a Fiona y a "ese" abrazándose en una pose demasiado sugerente. Me sorprendió tanto en ese momento que no reaccioné más que para irme antes de hacer alguna locura. Nunca me había sentido tan molesto. Fiona era la única persona que había querido mantener pura, alejada de todo tipo males, del tipo de cosas que yo hacía. Y ese condenado reemplazante había malogrado lo único puro que yo tenía.

Me senté junto a la ventana, y a mi lado se sentaba Fiona. Me puso al día de lo que se había hecho en clase, Fiona no sé preocupaba mucho por mí en ese aspecto, era naturalmente muy inteligente y captaba rápido las clases, otra cosa era que me aburrían y ella cumplía siempre con mantenerme al tanto de todo.

Cuando terminó la última clase me pidieron quedarme para tomarme una prueba a ver si las faltas no afectaban mi calificación estándar. Fiona se fue algo apurada y no tarde en verla desde la ventana. Pero otra vez ahí estaba. Ese afeminado maestro suplente había venido a recogerla en su carro.

Ella se le acercó y fácilmente se deslizó entre sus brazos hasta besarlo. Me levanté de súbito de mi asiento mirando con cólera hacia la ventana, el profesor que recién entraba se me quedó mirando con mala cara. Que cara debí tener puesta yo que al verme se notó que lo intimidé. Fui directo hasta él, habían otros 3 chicos más en el salón, pero todos guardaban un silencio sepulcral, tomé una de las hojas que tenía en la mano la mire un rato.

-Las respuestas son 83, Las Guerras Púnicas, Gustavo Adolfo Becker, y la portada del libro decía sólo 1984.- le dicté las respuesta en orden le planté la hoja juntó con las demás que estaba por repartir. Aparte de playboy, tenía la fama de malo.

Estaba seguro que el Profesor Mentita lo entendería, yo conocía un poco de la anterior vida de ese profe, muy parecida a la mia, y la verdad parecía tener la certeza de algo sobre mí.

No estaba de humor para pensar más en eso. Tomé mis cosas y me fui a dar una vuelta para calmarme. Después de un rato me llego un mensaje, para ese momento ya estaba más calmado, era mi nueva adicta. Sólo sonreí, y fui a acudir a mi distracción del día.

No conocía el amor, para mí todo es atracción y diversión. La noche pasó toda suave por mí. Pero no tenía que mal-acostumbrarla. Me fui de su lado antes de que rompieran los primeros rayos de sol. Ese era yo, lanzándome al precipicio para después huir.

Era temprano cuando llegue a casa. Me duche y cambié de ropa y salí. Fiona vivía al lado y ella no tenía la costumbre de levantarse temprano. No había pasado mucho tiempo a su lado en los últimos días y aunque recordar lo que había visto el día anterior no me hacía gracia, si quería tener la oportunidad de preguntarle, ella tenía que estar despierta. Entre y su hermana Cake me dijo que la levantara porque ella tenía que ir a la universidad y se fue. Entre en el cuarto de Fi, estaba durmiendo, vi tres cuadros en su velador, una de cuando eras niños y estábamos en el jardín, otra de cuanto entramos a la preparatoria, y la última era nueva, una que se había tomado que ese profe afeminado. Estuve calmado hasta que vi esa foto. Las cosas no eran como siempre, mi reglas para las demás chicas no fusionaban con Fi; con ella todo era al revés, era yo quien perdía el control. Voltee a verla, ella estaba empezando a despertarse y yo no pude controlar mis impulsos. Me abalancé sobre ella, besándola y sujetándola de las muñecas para que no se resistiera. Cuando me separé de ella, me observaba sorprendida; al darme cuenta de lo que había hecho, simplemente salí del lugar y caminé a cualquier lado.

Maldición. Se suponía que yo no debía sentir nada por ella. Que debía mantenerla al margen de todo. Si no fuera por "ese" todo esto no estaría descontrolado.

Al final fui a la escuela después de una horas, tenía que encarar a Fiona por lo que había hecho. Mi regla de huir tampoco aplicaba en ella, rayos. Cuando abrí mi casillero para sacar unas cosas, una nota calló.

"No sé porque lo hayas hecho ni lo que estás pensando. Pero no importa, te perdono si es que crees que hiciste mal. Aun así debo hablar contigo. Te espero al final de las clases en la azotea. Fiona."

Cuando entre a las clases ella sólo me sonrió como si nada pasara. Esperaba otra clase de mirada o algo pero ella seguía como si fuese cualquier otro día. Después del segundo receso ella no volvió al salón, al fin algo raro pasó aunque no fuera lo que esperaba. Por qué estaba tan indiferente? Tan poco importaba lo que había hecho? Tenía a cuantas chicas quería, y la única que quería tener conmigo era la que menos caso me hacía ¡¿acaso era la maldición del mejor amigo?! ¡Qué tenía ese afeminado que yo no superara!

Al terminar las clases me dirigí a la azotea. Ella estaba ahí mirando el paisaje. Se volvió a sonreírme. Sólo actué. Por qué él sí y yo no. La jalé hacia mí y ambos terminamos en él piso. A pesar de eso, ella siguió viéndome de manera indiferente.

Cómo podía seguirme viéndome así. Después de lo que había hecho esa mañana. Era la expresión perfecta de todos los sentimientos que tenía por ella, todos lo que había mantenido en secreto y alejado de la realidad. Cómo es que nada de eso podía importarle? Lo sabía por cómo me miraba. Sentí un nudo formarse en mi garganta y 2 segundos después una lagrima caer directo en la mejilla de ella. Quien diría que tampoco me importaba llorar si era sólo delante de ella.

Su expresión cambio rápido cuando me vio así. Primero sorpresa, y luego ternura y con culpa. Extendió una mano hacia mí y se levantó como pudo para abrasarme. Cerré mis ojos para sentir su calor mientras todo lo que me había fastidiado en esos días desaparecía.

Ser serio no era lo mío. Pero si debía de hacer eso para que ella me eligiera, lo haría con todo gusto.


ok, espero que les haya gustado, no me tardare con el siguiente capi... espero sus comentarios y criticas, solo no sean muy duros conmigo u.u