Advertencia: Ya saben, ninguno de los personajes es mío... esta historia me vino de pronto a la cabeza y en fin, espero les agrade.

ESAS COSAS DE POCIONES…

I.- La ayuda de Sam.

La verdad era simplemente que Freddie estaba emocionado. Tantas horas de trabajo duro habían fructificado en algo. Sabía que el primer premio del concurso "Sorprendente tecnología juvenil" estaba en su bolsillo. Ya podría ir pensando en lo que gastaría el dinero. Tal vez un viaje. Tal vez esa computadora nueva o algo de ropa. Tenía que pensarlo, pero antes, tendría que probar su invento.

¿Quién más si no Carly para ayudarlo? Arregló todo en un abrir y cerrar de ojos. Tecleó algo mientras murmuraba: "Creo que la playa será lo mejor". Luego salió corriendo a buscarla.


- Odio limpiar… especialmente si es pintura a prueba de lavado. Y peor aún, ¡el color no me gusta!

La cocina era un desastre. Carly protestaba por tener que limpiar un caos que ella no había hecho, sino Sam, quién, al llegar a su casa, se había puesto a jugar con un spray de pintura de Spencer para terminar poniendo perdido todo el sitio. Ahora la susodicha se hallaba sentaba en la sala con los pies sobre el sillón, un libro en las manos y grasitos en la mesa. De vez en vez se llevaba uno a la boca mientras Carly, estropajo en mano, la miraba con censura.

- ¿Podrías ayudarme? ¡Este desastre lo hiciste tú!

- No puedo, estoy leyendo.

- ¡Estás fingiendo que lees, que es muy distinto!

- No, en serio… hice una apuesta.

- ¿Qué clase de apuesta? – preguntó Carly no muy convencida.

Sam, sin terminar de masticar el grasito, intentó responder a su amiga - Pues…

- ¡Carly! ¡Carly! - Fred entró como un bólido a la habitación, dirigiéndose directamente a Carly ante el aparente desinterés de Sam. - ¡Tienes que venir! ¡Es fabuloso!

- ¿No te enseñaron a tocar la puerta, ñoño? - Preguntó Sam sin despegar la vista del libro.

Freddie volteó a verla con cara de circunstancias – tú nunca tocas.

- Sí, pero yo no soy ñoña.

Fred iba a responder algo no muy amable, pero se detuvo al darse cuenta de algo, a cambio, preguntó con extrañeza- ¿Eso que tienes en la mano es un libro?

- No, es una bomba nuclear.

- Bueno, basta. – Intervino Carly antes de que el asunto llegara a más - ¿qué es fabuloso?

- ¿Recuerdas aquél concurso que vimos por internet? – inquirió Freddie volviendo a su asunto.

- ¿El de tecnología juvenil? – Recordó Carly emocionada - ¿lo ganaste?

Freddie contestó con alegre seguridad – no, pero ya casi es un hecho.

- Si claro, como independizarte de tu madre.

- ¡SAM! – protestaron a la vez.

- ¿Qué? – preguntó Sam con cínica inocencia.

- Bien continúa…- pidió Carly dirigiéndose a Freddie.

- Te digo que casi es un hecho, porqué en casa tengo el invento que me hará ganar. Sólo me falta probarlo en otra persona aparte de mí.

- ¿Quieres que yo lo haga? ¿No es peligroso?

- ¡Por supuesto que no! ¡Es genial! ¡Se trata de realidad virtual!

- Suena bien – aseguró Carly con una sonrisa.

- Bueno… - comenzó Sam, levantándose y poniendo el libro bajo su brazo – si no hay otro remedio.

- ¿A dónde vas?

Sam miró a Freddie hablando con total lógica – pues con ustedes, ¿no? Vamos a ver tu fabuloooooso invento.

Fred desvió la mirada inquieto y luego dijo. – eh, preferiría que te quedarás aquí, fingiendo leer.

- ¿Por qué?

- No quisiera estropear mi trabajo… es decir… es muy importante para mí y si hubiera alguna falla, de cualquier tipo…

- ¿Insinúas que puedo echarlo a perder? – Sam estaba ofendida, al menos eso podía percibirse.

- Algo así – balbuceó Fred con un poco de apuro.

Era hora de entrar al rescate. Carly así lo entendió por qué dijo – no te preocupes, yo le cuidaré las manos, la tendré entretenida con grasitos – dijo alegre tomando el alimento no tan nutritivo de la mesa.

- Está bien, pero promete que no tocarás nada. – Dijo el chico a Sam, resignándose muy a su pesar.

- Lo prometo en nombre de la magia – juró Sam levantando el libro y cruzando los dedos de la otra mano detrás de la espalda.

- ¿Harry Potter? – Preguntó Fred sorprendido al ver la portada. – Creí que lo único que leías era la trilogía del oso Boogie.

- Bah, es sólo por una apuesta… digo que no tiene caso leer los libros si puedes ver las películas. Es sólo para darme una idea…

– Vaya… - dijo Fred volviendo enseguida al tema que le preocupaba - pero en fin, dejemos eso… ¿vamos o no a probar mi invento?

- Vamos… y yo voy con ustedes. – Aseguró Gibby apareciendo en ese momento, metiendo apenas la cabeza por el espacio que dejaba la puerta entreabierta.

- Oigan, no creo…- intentó negarse Fred, pero Sam pensaba en una cosa.

- Oye… ¿Y probaremos el invento en tu casa? ¿No llegará tu madre y nos desinfectará a todos?

- Sam tiene razón. Será mejor hacerlo en el ático. Estaremos más cómodos. Llevemos arriba todo el equipo de Fred y listo.

La última palabra la tenía Carly. Gibby mostró sus "músculos" mientras decía "yo ayudo con eso".

Fred no tuvo más opción que llevarse a todos, mientras Carly cerraba la puerta y decía "la pintura tendrá que esperar".


- Creo que ya casi está listo… si… ¡Muy bien!... ahora podré ver que pretenden esos patéticos bufones de I Carly… - Nevel Papperman intentaba hackear una vez más el ordenador de Freddie, con gran éxito. Sólo por el gusto de molestar. Leyó en la pantalla y sonrió ante lo que había encontrado. Tecleó con rapidez algo en su computadora y luego sonrió. "¿Dónde los había puesto?" se dijo, buscando algo con la mirada, "ah, sí, aquí". Tomó una especie de casco de un cajón y luego dijo en voz alta al tiempo de ponérselos. "¿Quieres realidad virtual Benson?... ¡Te tengo noticias! ¡La tendrás!". Comenzó a reír malvadamente mientras volvía a teclear rápidamente algo en su computadora.

- Bien, les explicaré rápidamente – decía Fred mientras terminaba de realizar los últimos ajustes – mi invento trata sobre realidad virtual.

- Eso ya nos lo dijiste – interrumpió Sam aburrida.

- Sí, pero lo que no les dije es que tan real puede ser. Programé un viaje a la playa para que lo comprueben, así que pónganse cómodos y colóquense estos cascos. Yo también los acompañaré, soy el guía.

Todos al instante se pusieron cómodos y se colocaron los cascos aquellos, pero Sam se levantó con una enorme duda. - Hey… un momento, si vamos a ir a la playa, ¿no será bueno llevarnos unos bocadillos?

- Sam – Freddie intentó ser claro – se trata de realidad virtual, no necesitamos bocadillos.

- Sólo uno…

- Tienes los grasitos que trajo Carly…

- ¡Necesito un refresco! ¡Algo para beber…!

Fred respiró resignado – está bien, yo lo traeré… pero no toques nada.

Salió deprisa, mientras Gibby y Carly charlaban sobre lo increíble de disfrutar la playa en casa. Sam estaba dispuesta a seguir las indicaciones de Freddie, pero al leer en la pantalla, le surgió una sospecha. Arrugó la frente mientras leía. Tenía que ayudar a Fred, aunque él le había dicho que no tocara nada. Pero no lo había prometido. Al menos no como debía. Torció la boca en una sonrisa y pensó. Borró lo que estaba escrito, sólo que, en ese momento, los pasos de Fred se escucharon, así que simplemente, escribió algo al azar y deprisa se acomodó en uno de los sillones.

- Aquí tienes tu refresco – Fred entregó la bebida a Sam y luego se colocó los lentes en la frente, sin saber que Sam había cambiado las cosas y que lejos de ahí, Nevel seguía el mismo procedimiento. - ¿Listos? – Nevel estaba listo. - ¡Ahora! – y oprimió la tecla enter mientras Nevel, a la vez, decía "¡ahora!" y daba también enter.


Bien, veremos que tal se manejan los chicos en el potterverso. Es un fic muy sencillo, sin complicaciones, como los capítulos de ICarly. Eso si, con Sam y Freddie de cajón.