Notas.: Espero que disfruten este capítulo!

Aclaración: El título de este capítulo se debe a que, tal como le dije a Laynad3, mi propósito es dividirlo por años. Y Zerito tiene trece aquí (O está cerca de cumplirlos. En el prólogo cumplió sus doce) así que título fácil xD

Disclaimer: Matsuri Hino es la ilustre autora de Vampire Knight. Todos los derechos reservados para ella.


Capítulo I: Trece.

«Porque eres el dueño de mi alma. Sólo quiero que lo sepas.»

4 Real – Avril Lavigne.


Cuando despertó, Kaname ya se había ido.

Había tenido la vana esperanza de que al despertar lo primero que vería sería el rostro tranquilo y pulcro del joven, pero por supuesto, debía suponer que él no tendría tiempo para esas cosas; Zero no creía ser así de importante para él, muy a pesar de las palabras de Yuki y el Director. Y muy a pesar de las palabras del mismo Kaname.

Frotó sus ojos aún somnolientos mientras se estiraba y encogía en la desordenada cama una y otra vez al igual que una babosa en un plato de sal. Patética comparación, debió suponer que hasta las babosas eran más elegantes que él a esas horas de la mañana. Había programado la alarma a las 6:00 con la esperanza de que el sangrepura se hubiese quedado dormido y poder verlo a primera hora, pero así como tantas otras veces, simplemente se esfumaba antes de que pudiera siquiera despedirse de la punta de su nariz.

Unos pasos fuera de su habitación le hicieron ponerse en guardia, volviendo a enrollarse dentro de su edredón dispuesto a oponer resistencia si el Director venía otra vez con sus tortuosos entrenamientos.

No creo que esté despierto, no es necesario que te despidas de él. Si le despierto ahora no viviré para contarlo. aguzó el oído dispuesto a identificar el tono de voz de cada persona entre los cuchicheos que lograba entender, logró identificar la voz de Cross entre ellas y la de alguien más pero este último hablaba demasiado bajo para sus oídos. Se removió un poco más, intentando arrastrarse hasta los pies de la cama y quedar un poco más cerca de la puerta cuando ésta se abrió, revelando a un madrugador Director y a un bastante despierto Kaname, quien abrió los ojos de par en par al ver la extraña postura del más chico sobre la cama¿Ze-Zero-kun?

Kaname soltó una risilla disimulada mientras se sostenía del pomo de la puerta y Zero agradecía que desde ese ángulo sólo lograse ver sus ojos y no el resto de su sonrojado rostro. Intentó desenredarse dando un par de vuelta y tumbos sobre la pobre cama, pero desistió de su tarea minutos más tarde.

¿Qué estás haciendo ahí? No es una pose muy natural que digamos. dijo el sangrepura entre sonrisa y sonrisa, la verdad era que el cuadro le enternecía más que nada. Caminó hasta llegar al lado del caracol en que se había convertido Zero, resistiendo las ganas de tenderse junto a él y envolverle tal cual lo hacían las frazadas ahora mismoTe despertaste temprano. murmuró una vez volvió a encontrar el agujero en donde se veían las dos brillantes orbes violetas que tanto le gustaban.

Zero cerró los ojos, en un acto infantil que él quería hacer ver algo vengativo.

Pero tú no estabas… susurró lo más bajito posible pero lo suficientemente alto como para que llegase a los oídos del vampiro. Se movió un par de veces más, hasta que sintió un par de brazos que le sujetaban suavemente la cintura por sobre los edredones. Se acurrucó un poco más cerca, buscando instintivamente ese calor que desprendía el mayor; Kaname corrió la gruesa tela que cubría la cabeza de Zero, enterrando el rostro en los finos cabellos de éste y aspirando ese peculiar aroma que el niño tenía, sintiendo como su ya marchito corazón volvía a latir cada vez que podía abrazarle.

Cross, quién observaba todo con detenimiento, sonrió al comprender que una vez más había sido expulsado de la pequeña burbuja en que se sumían esos dos cada vez que se veían. Murmuró una disculpa antes de marcharse, pero de todas formas sabía que –realmente, aunque le resultaba algo crudo y, para él, triste- podía haber explotado y no le harían el más mínimo caso.

Director, ¿Zero despertó? Yagari-san está esperando. en la puerta contigua a la habitación de Zero, una bastante malhumorada y soñolienta Yuki aparecía frotando sus ojos con el dorso de su mano. La cazadora se había despertado al menos hace una hora atrás, pero su humor y buena disposición se habían ido al caño en cuanto quiso entrar a la ducha y descubrió que su padre no había pagado la cuenta del gas, lo cual al contrario que todos los niños de su edad, que utilizarían eso como excusa para no bañarse, a ella la ponía especialmente del asco ya que era el único modo en el cual podía despejar su mente completamente.

Yo que tú no interrumpiría. Yuki observó casi con fastidio -al cual ya debía ir acostumbrarse- al ver los repugnantes corazoncitos de felicidad que desprendía su padre adoptivo. Quizás el vivir tanto tiempo aquí le estaba haciendo alucinar.

Al final, simplemente decidió dejar una vaga nota bajo la puerta de su hermano y se ajustó su ya legítima Artemis en su pierna por sobre el pantalón antes de salir.


Ruka Souen, una de las más fieles seguidoras del cabecilla del clan Kuran, se acomodaba nerviosamente por sobre el sillón de la pequeña estancia en la cual estaban de paso. Su larga cabellera caía en cascada por sobre sus hombros, enredada por la constante lluvia que caía sobre uno de los tantos pueblos en los que habían estado hospedándose por meses.

No luces muy contenta, Ruka. la rubia simplemente bajó su rostro frente a la atenta mirada que Kain ofrecía sobre sus movimientos desde hace unas horas. Horas que habían empezado desde que el sangrepura se había ausentado sin una excusa bastante convincenteMe gustaría saber que estás pensando, no te has movido mucho desde que Kaname-sama se fue. en realidad, Akatsuki Kain sabía mejor que nadie qué era lo que pasaba por la mente de la hermosa vampira. Y le entristecía.

La chica desvió la mirada de las baldosas hasta el gran reloj que reposaba contra la pared, marcaban ya cinco horas desde que Kaname los había dejado allí, con esa horrible tormenta afuera. Pensó en las posibles cosas que el vampiro podría estar haciendo y su corazón se oprimió un poco más.

No era la primera vez que sabía de las largas salidas del príncipe de los vampiros, salidas a las cuales nadie más que Takuma -y al parecer Aido, ve tú a saber cómo lo hacía- sabía de su destino, lo cual ponía a Ruka a llegar a pensar en cosas bastante descabelladas. Cosas que terminaron en la conclusión de que el sangrepura debía tener a una chica dentro de una estima mucho más alta que ella y que le hacía ausentarse cada vez por más y más tiempo. Por supuesto, ella no tenía el poder ni derecho de reclamarle por su amor no correspondido.

Sólo… titubeó, intentando controlar las enormes olas de angustia y celos que corrían libremente dentro de su menteIré a ver a Aido, Kaname-sama se enojará si vuelve a morder a alguien más sin su consentimiento.

El de cabellos naranja simplemente asintió, observando la delgada e inalcanzable figura de la noble perderse tras la puerta aledaña a la de su habitación. Si él sólo tuviese el poder de ser un sangrepura, le ofrecería todo lo que poseería sin dudarlo ni un solo segundo.

¿Pero qué más poderoso le podría ofrecer, aparte del amor incondicional que ya estaba dispuesto a entregar?

¡Akatsuki, dile que no he hecho nada! ¡No puedes probar que esa chica fue mordida por mí, Ruka! Kain, quién seguía concentrado en buscar alguna manera para resolver sus propios problemas personales, dio un pequeño brinco al escuchar la voz chillona de su primo tan cerca de él. Los ojos azules de Hanabusa se encontraban acuosos a causa de sus ya conocidas lágrimas de la salvación -como las había llamado Takuma al ver cómo estas salvaron al otro rubio de una muerte segura a manos de Kaname¡Aleja ese cadáver de mí! alegó el rubio en dirección a Ruka, quién aún no salía de la habitación. La chica simplemente salió de la habitación, con el cuerpo desvanecido y lánguido de una muchacha joven en brazos.

Por un momento, Kain sintió miedo. Si Hanabusa lo había hecho y Kaname se enteraba…

Está viva. fue la escueta respuesta de la vampira antes de encaminarse con la joven en brazos y adentrarse con ella en el lavabo. Aido suspiró aliviado y su primo pensó que era un completo idiota, había acortado su vida unos buenos años más.

«Espero sobrevivir a esta semana, sólo eso.»


Zero y Yuki jugaban distraídamente sobre la mesa del comedor con una especie de crucigrama entre sus manos con nada más que una vela como iluminación mientras intentaban acostumbrarse lo mejor que podían a la oscuridad. Por supuesto, esto había sido culpa de su irresponsable padre quién había olvidado pagar las facturas de la luz. Otra vez.

¡Ya sé que pone ahí! Eso… eso es… la castaña volvió a contar una vez más los cuadritos en vertical, leyendo una vez más la descripción al costado de éste¿Vampiro? ambos hermanos se miraron entre sí comprendiendo el por qué esa revista estaba precisamente abierta en esa página y dejada distraídamente sobre la mesa.

No creo, a lo mejor es otra. Como… ¿Otomano? sugirió el albino buscando que de alguna forma la palabra coincidiese con la otra, pero no había manera de que Turco tuviese semejanza con Vampiro. Yuki sacudió la cabeza y simplemente anotó la palabra en la hoja.

Estaban concentradísimos buscando alguna fruta que creciese en el Ecuador que degustasen los monos (1) cuando fueron interrumpidos por el sonido de la perilla girándose con bastante dificultad. Sin pensarlo mucho, ambos se levantaron de sus puestos agarrando lo primero que tuviesen a mano; la puerta siempre, absolutamente siempre estaba cerrada y los únicos –a parte de ellos mismos– que tenían copias eran Kaname y, obviamente, Cross Kaien. Y el maestro Toga nunca se aparecía a menos que sea estrictamente requerido.

Yo voy. se ofreció la cazadora, a sabiendas que era la que más experiencia tenía en caso de ser un Nivel E, lo cual era bastante improbable ya que se encontraban en una zona bastante aislada, pero no así imposible de llegar. Sus manos pequeñas se enroscaron en la perilla sintiendo el movimiento desde el otro lado de ésta, empuñó una pluma metálica que el director había dejado tirada, dispuesta a enterrársela en el ojo a quién fuera que no tenga permitido entrar.

Zero asintió a la chica en cuanto esta le miró por última vez.

¡Yuki-cha-! rápidamente y sin pensarlo dos veces, Yuki se abalanzó sobre la figura como si de una cavernícola se tratase, enganchando su brazo en torno al cuello y jalando del largo cabello rubio. Cabello rubio que, justo un momento antes de incrustarle la punta del lápiz en los ojos, se percató de que pertenecía a su padre.

La castaña bufó molesta, desenganchándose de su agarre y dejando libre a un verdaderamente asustado Cross. Zero salió de su precario escondite conformado por una mesilla de café y con una sartén que había encontrado regada por ahí sobre su cabeza que olvidó quitarse.

¿Cómo puedes recibir a tu papi así? lloriqueó el rubio desde su posición fetal sobre la alfombra que cubría el piso, la chica simplemente se encogió de hombros y se encaminó de vuelta a la mesa, dispuesta a seguir con el crucigrama¡No ignores a tu papi, niña malcriada! lo siguiente que podría afirmar recordar el pobre hombre, es haber visto una naranja volar a la velocidad de la luz hacia su cabeza antes de perder el conocimiento.

Tu hermana es una bestia. el cazador experimentado se dirigió a Zero quien, aún con la sartén sobre su cabeza, suspiró. Si esto era ser bestia, todavía le faltaba ver el infierno que debía sufrir cada vez que su hermana le iba a despertar los días de entrenamiento, ella no se contenía ni un poquito. La chica bestia le miró ferozmente desde el otro extremo de la habitación, haciendo que Yagari sonriese divertido¿Qué? A mí no me mires así, sé que eres una salvaje desde que estás en pañales, criaja.

¡Maestro! el albino miró la escena con más detenimiento, pensando en el risible cuadro que formaba su disfuncional familia. La pequeña Kiryuu detuvo sus berrinches en contra del cazador en cuanto este le cubrió la boca, o al menos lo intentó ya que su mano le cubría toda la cara, para hacerla callar de una buena vez; se quitó el cigarrillo que llevaba en la boca –estaba apagado, era sólo la costumbre ya- para comenzar a explicar el por qué de su presencia.

Ya que acabas de asesinar brutalmente a tu padre, tendré que explicarlo yo: mañana comienzan con su trabajo de Guardianes. Los chupasangres llegarán en la noche y ahí se les darán sus bandas como prefectos. Yuki, quién había sido liberada al fin, boqueó como pez fuera del agua: ¡Por fin había llegado el día en que pondría en función a Artemis! y lo mejor era que no tenía que sacrificar al sangrepura de paso.

Zero, mientras intentaba arrastrar al Director hacia el sillón más cercano, se detuvo repentinamente ante esas palabras con una expresión no muy diferente a la de su hermana. Si eso era así entonces…


Los ojos autoritarios y demandantes del vampiro se pasearon por sobre las cabezas inclinadas de los nobles presentes, muchos le habían dicho que debía regocijarse ante la obediencia que estos le rendían, pero él sabía que de no ser porque era alguien de estirpe superior, no sería tratado de esa forma.

…Y por favor, no toquen absolutamente nada que no corresponda. Gracias. el único hijo varón de la familia Aido tragó en seco al sentir la ferviente mirada del Kuran posarse sobre él con la amenaza claramente dirigida hacia él. Fulminó con la mirada al escuchar la disimulada risa de su primo a su costado, gruñéndole en respuesta.

Takuma esperó a que el sangrepura diese por terminado su pequeño discurso antes de darle alcance, jalándolo del brazo. Kaname le miró y asintió, sabiendo las posibles preguntas que el noble le haría; sí, su pequeño Zero estaría allí, desempeñando una labor que francamente no le parecía. Cerró los ojos, intentando pensar en otra cosa pero por supuesto, como cuando siempre que se trataba de Zero, le resultó imposible.

«¿Dónde estaría? ¿Está bien? ¿Ha comido lo suficiente? ¿Se ha divertido? ¿Ha ido a alguna parte?», ésas y muchas otras eran las preguntas que el castaño se cuestionaba momentos antes de dormir. Apretó los dientes al desasosiego que iba llenando su pecho una vez más, como siempre que le sucedía cuando pensaba en el menor. Takuma le miró un poco extrañado al verle marcharse sin mediar palabra alguna hasta perderle de vista detrás de una habitación al azar.

Inhaló profundo, preguntándose cuánto iba a durar la jugarreta que tenía su mejor amigo con el frágil humano.


¡Calcetas del demonio! Zero pegó un respingo en su cama al escuchar a su hermana gritar desde el otro lado de la pared. Frotó sus ojos y bostezó, mirando que el reloj todavía marcaba las cinco en punto y todavía le quedaba una hora para alistarse.

Salió de su habitación pegando una pequeña carrerilla hasta el baño por el frío ambiente de la mañana. En su camino al baño, escuchó un par de sonidos extraños y sospechosos provenientes de la cocina y su estómago se revolvió al ver la terrorífica silueta de su padre preparando lo que sería un veneno alias desayuno. Hizo una mueca de desagrado antes de volver a correr hacia la otra habitación y echarle pestillo.

Quitó su pijama aún con la nebulosa del sueño cubriendo sus ojos que hacían que sus miembros se movieran lánguidos y torpes, bostezó un par de veces y, una vez se hubo sacado la camiseta y el pantalón que usaba de pijama, se metió como pudo dentro de la angosta ducha que tenían en una esquina. El agua fría que salió le golpeó de sopetón, sabía que no tendrían gas por lo menos en un mes pero al menos le servía como despertador, se dijo mientras daba pequeños saltitos bajo el agua fría, ya completamente despierto.

Una vez estuvo listo salió fuera buscando algo con lo que envolverse, pero como siempre, había olvidado sacar y traer consigo un par de toallas que su padre siempre guardaba en su armario. Maldijo bajito y, aún temblando, salió así nada más en dirección a la puerta dejándola lo suficientemente abierta como para asomar tu rostro entre la apertura.

En el mismo pasillo pudo ver a Yuki caminando como los zombis de las películas que solían ver ella y su maestro cada navidad, en dirección a la gran estufa que -se suponía que debía- calentaba toda la estancia. Detrás de ésta, estaban colgados la chaqueta escolar de la chica y un par de toallas que habían sido lavadas ese fin de semana.

Pss, Yuki… murmuró tímidamente el albino, ya que aún se sentía un poco incómodo al llamar a la chica sin el diminutivo en su nombre. Yuki miró hacia todos lados aún con los ojos entrecerrados y levemente hinchados, gruñó y siguió su camino. Llamó otro par de veces sin resultado hasta que al final, exasperado y entumecido por el frío, decidió salir así nada más al pasillo y pegar la carrera de su vida de vuelta a su habitación «Mierda, mierda, mierda ¡Qué frío!»

¡Agh, ponte algo encima si vas a salir del baño! el chico detuvo su carrera a mitad de pasillo, girándose hacia el grito de su hermana tras él. La castaña tenía una expresión molesta y miraba la pared a su derecha con el rostro fuertemente sonrojado.

Lo-lo siento-ooo trató de contestar, pero el frío le hacía imposible la tarea de formular palabras con mucho sentido O-olvidé las to-toallas…

La chica caminó rápidamente hacia la estufa, le lanzó una de las toallas y se marchó de vuelta a la cocina para, seguramente, ayudar a que su padre no iniciase algo parecido a una explosión termonuclear. Una vez envuelto en la calentita y confortable tela, volvió a encerrarse en el baño y esta vez, salió de él vestido.

No hay jugo. Mañana hay que hacer una compra de emergencia, Zero. comentó Yuki mientras mordisqueaba una de las pocas marraquetas que se habían salvado dentro del horno. Su hermano asintió, tomando algunas de las galletas que Kaname había traído consigo hace dos días.

El pecho del menor se comprimió y sintió como si sus costillas estrechasen su caja torácica, haciéndole escuchar el latido acelerado de su corazón ante el recuerdo de los brazos del vampiro envolviéndolo firmemente. Yuki lanzó un par de bromas refiriéndose al color que habían tomado sus mejillas, pero al rato encontró algo mejor con lo que divertirse por lo que empezó a calcular cuánta comida había en la alacena y cuánto faltaba para reabastecerla, descartando el monto total de las facturas del gas y la luz…

La siguiente hora que pasaron dentro de la camioneta que Yagari Toga le había obsequiado a Kaien para su cumpleaños -lo cual sorprendió a sus dos alumnos, ¿quién diablos le regala una camioneta a alguien para su cumpleaños?- pasó más rápido de lo normal, Yuki se la pasaba enganchada de su nuevo reproductor de música que había adquirido el mes pasado y Zero simplemente miraba distraído hacia fuera después de haber compartido audífonos con su hermana. Fue entonces, en ese corto trayecto, que decidió que la música pop no le gustaba.

Ninguno de los dos iba a admitir jamás que sus estómagos dieron miles de vueltas en cuanto bajaron frente a la imponente entrada al recinto, una gran reja de al menos tres o cuatro metros con una extraño dibujo de runas -al menos se parecían en algo a los hechizos del maestro- en el centro de esta, que brillaron cuando el Director sacó el reforzado candado luego de hacer una que otra figura con sus manos que ninguno de los dos logró reconocer. Y cuando entraron, si la fachada que habían visto fuera les pareció hermosa, eso quedaba bastante corto comparado con el vestíbulo.

El menor se quedó unos minutos pasmado, observando todo con grandes ojos violeta. Ahora sí que Cross no tenía excusa para los gastos de la casa. ¿Mantener un lugar así de elegante y no poder pagar las facturas? Seguro lo hacía sólo para sacarlos de quicio a ambos.

Los dos muchachos siguieron al hombre hasta llegar a una modesta oficina con un gran escritorio en medio y dos sillones en las paredes de cada lado; detrás del escritorio se tenía una vista bastante privilegiada del jardín de la Academia, donde a esas horas todavía se podía ver a alguno que otro estudiante nuevo explorando los alrededores.

Bien, como sabrán esta Academia lleva al menos cinco años gestándose desde que pasó de ser el antiguo centro de la Asociación de cazadores hasta lo que es ahora. la muchacha asintió, mientras que Zero simplemente se acomodó mejor en el sillónNos tomó bastante tiempo a mí junto con otros cazadores decidir sobre si estaría bien y si sería seguro incluir una clase con vampiros liderados por un sangrepura, por lo que la clase Nocturna salió como resultado. Lo que quiero decir con esto es que no sólo deben evitar que los estudiantes humanos descubran el secreto de sus compañeros, si no que les protejan ante cualquier circunstancia. esa fue la primera orden que les dio su pase como Guardianes de la Academia Cross.


El resto de la mañana no hicieron más que intentar tomarle el ritmo a su nuevo horario, al parecer Yuki había conocido a una chica, Wakaba Sayori si mal no recordaba, en su primer día por lo que en la segunda clase abandonó el puesto al lado de su hermano con la excusa de que debería hacer más amigos. El albino arrugó la nariz ante eso, totalmente reacio a cualquier posibilidad de comunicación con el medio externo.

Ojalá te comportases como con Kaname-san y conmigo con todo el mundo. Eres lindo después de todo.

Eso había dicho Yuki para después gastarle una que otra broma por lo fácil que se arrebolaban sus mejillas. Zero sabía muy bien que era alguien difícil de tratar, pero una vez estaba con su familia era totalmente al revés.

«Son especiales.»

Suspiró cansado, había estado dando tumbos buscando el maldito baño de varones, pero el pasillo parecía ser infinito y todas las puertas llevaban a un aula diferente. Al final, sus pies le llevaron al precioso jardín que había visto desde la oficina de su padre; incluso si al lado del sangrepura se sentía pequeño, esos árboles gigantes le hacían verse aún más. Por supuesto que no podía esperar más si sólo tenía trece años, lo cual ni siquiera le daba para cursar primer año de secundaría. Sí, cursaba el último año de primaria… todavía.

Un pequeño objeto filoso se asomó por uno de los bolsillos de su chaqueta, destellando brillos dorados que cegaron por un momento sus ojos violáceos. Era la daga que Kaname le había regalado en su cumpleaños pasado, la misma daga que él había escogido en la última salida que había realizado con el vampiro y eso hacía más de un año. Desde entonces, el mayor simplemente iba por un par de horas a visitarle –exceptuando la noche anterior a esta- y luego se ausentaba por un tiempo que le resultaba eterno. Desde niño, Zero siempre sintió una admiración y cariño incalculables hacia el vampiro, un amor inocente que llenaba su pequeño y blando corazón que se había ido desbordando rápidamente a medida que iba creciendo; tiempo atrás Yuki, al rato de haber gastado el tiempo viendo un programa de quizás qué cosa en la televisión, le había llamado y preguntado de lleno si el amor que sentía por el sangrepura era normal. Como era obvio a sus tiernos once años, el albino no había sabido a qué se refería, pero supuso que sí lo era ya que se sentía bien cuando estaba con él.

No fue hasta hace un par de meses en que comprendió el fin de la pregunta, y supo que la respuesta era que no.

Un día que había ido a la ciudad acompañando a su hermana, había visto a una niña y un niño casi de su misma edad tomados de la mano en un gesto tan puro que le hizo desviar la mirada, avergonzado de haberlo visto y Yuki simplemente se había reído de él, como siempre. Pero, ella no entendió que tal reacción del más joven se debía a que días atrás, en una de las visitas furtivas del vampiro, Zero le había tomado la mano de la misma forma en que veía justo en ese momento, pero ellos no se abrazaron como le había abrazado Kaname al coger su mano.

Presionó levemente su pecho, sintiéndose un poquito mal.


Kaname revisaba atentamente una serie de documentos en sus manos, los cuales le recordaban lo desagradablemente solo que estaba. Observó con indiferencia cada espacio en el que debía firmar; si fuera por él, enviaría al diablo todas sus inversiones.

Pero lamentablemente, eran necesarias si quería mantener el futuro de Zero estable.

Adelante. dijo lo suficientemente alto como para que quién sea que estuviese en la puerta lo escuchase. Una muchacha ataviada en uno de los tantos trajes de sirvienta, se asomó tímidamente por la puerta como esperando alguna señal por parte de su amo para hablar; el chico simplemente asintió.

Sus cosas ya está empacadas, Kuran-sama. Ichijo-sama vendrá dentro de un instante a recogerle. Con su permiso. con una leve reverencia, la chica se esfumó en silencio, cosa característica en todos los sirvientes de la mansión Ichijo. Kaname suspiró ruidosamente ante la expectativa de tener que viajar con el Sol aún cerniéndose sobre sus cabezas; guardó los papeles de forma ordenada y se encaminó hacia la misma puerta por donde la chica había desaparecido.

Echó un último vistazo a la habitación que Takuma le había ofrecido una vez se hubo cabreado de todas las veces en que Kaname se deslizaba de una cama a otra cuando compartían habitación. Sonrió, en verdad su amigo no tenía sentido del humor en cuanto a bromas se trataba, pero por sobretodo sonreía porque le extrañaba que pensase que con el simple cambio de habitación le podría hacer parar de hacerlo. Nunca olvidaría la expresión de Takuma al despertarse junto a un semi-desnudo Kaname que aparentaba dieciséis años abrazado a él. Ni el grito que haría historia en su memoria, pero esto último suponía que era por el hecho de que el noble había bebido en exceso la noche anterior, y que probablemente pensó que había hecho cosas 'indebidas' con el sangrepura.

Michael, uno de los choferes a cargo del transporte de Ichijo Asato, le esperaba fuera del elegante vehículo con una de sus puertas abiertas en dirección al vampiro. El joven siempre se había preguntado cuál era el afán del abuelo de Takuma por contratar servidumbre humana, ya que estaba comprobado que la servidumbre de vampiros domesticados era mucho mejor. Pero como siempre que pensaba en el anciano, abandonó rápidamente su hilo de pensamientos.

Una disimulada mueca de felicidad se instaló en su rostro en lo que quedaba de viaje. Por fin iba a poder ver a Zero todos los días que quisiera, sin tener nada que se lo impida.


(1); Sí, es la banana/plátano. Esta escena se me ocurrió porque momentos antes de reanudar la historia, estaba resolviendo un par de crucigramas con mi hermana menor y salió esa pista xD

Notas: Kaname no debería ser tan diferente excepto en algunos ámbitos que le iré agregando ya que es el único que ha conservado su rol original si de los tres chicos se trata.

En la escena en donde Zero olvida sus toallas, bueno, ésa soy yo cada noche después de ducharme. 8D

¡Agradezco mucho sus reviews!