N/A: He vuelto a mi respiro, mi descanso.

¡Realmente ya van a ser dos años! Si estuviera en un escenario, aceptaría tomates sin chistar. Sin embargo, tengo que decir en mi defensa que no la he pasado precisamente bien, me he graduado finalmente, comenzaré una vida en una ciudad nueva este próximo año, me he quedado en vela más veces de las que puedo contar. He perdido personas… por eso digo que esto es mi descanso. Espero que todos hayan tenido un año bueno y les deseo la mejor de las suertes en todo, disfruten lo que tienen, y si no tienen fuerzas para seguir… piensen en la más mínima excusa para tener como propósito.


Capítulo IV: Comprender II.

«He asesinado a muchas almas hermosas,

Pero no puedo matarte a ti.

He dormido por tanto tiempo sin ti.»

Slept so long – Korn.


Takuma no sabía muy bien lo que pasaba por la mente de su amigo, ahora más que nunca. Sabía que Kaname tenía que lidiar con varios problemas al mismo tiempo, que tenía que frenarse de ser él mismo frente a los que quería para, según él, protegerlos.

Estaba acostumbrado a verlo deambulando con expresión seria y solitaria, por lo que cuando esa madrugada llegó de vuelta de una de sus tantas visitas a la extraña familia de Cross, no supo que decir al ver una pequeña, no así débil, sonrisa sobre sus labios. Ya estaba demás el recordar el hecho de que en vez de encerrarse en su habitación como siempre, había decidido acomodarse silenciosamente entre el pequeño grupo que sus seguidores formaban en la sala de estar.

Al principio nadie había sabido que decir, por lo que Aidou, en un intento de mantener a su líder en un buen estado de ánimo, había decidido que, ante la mirada estupefacta de todos los presentes, lo mejor era preguntarle al sangre pura directamente qué era lo que le tenía de tan buen humor.

El ya haber tenido una respuesta podría haber sido motivo suficiente para que Takuma se preocupase por su amigo, pero fue la respuesta lo que le había afectado en más de un ámbito.

"Los humanos son criaturas terribles, Hanabusa. Pero tal vez es por eso mismo que he decidido enterrar mis secretos con ellos."

Apartando el hecho de que tales palabras fueran pronunciadas con una sonrisa en el rostro no le permitiese entender el sentido de estas, y de que Aidou ya podría morir tranquilo al escuchar a su Rey llamarle por su nombre, Takuma sentía miedo. Por Kaname.

Como noble, no podía entender en su totalidad profundidad de esas palabras. Sabía que los sangre pura eran seres complejos, seres que llevaban más años que cualquier vampiro en la misma tierra en la que ahora vivían. Y aunque también sabía que ambos compartían la misma edad, Kaname había vivido más cosas de las que él podía imaginar.

Y por lo que él mismo había dicho, su amigo había decidido sincerarse en frente de nada más y nada menos que un humano.

Un humano de entre todas las personas.

Soltó un suspiro cansado, lanzándose de lleno sobre el blando colchón de su cama. Shiki le miró desde la cama al otro extremo de la habitación, asintiendo una sola vez en su dirección antes de volverse a enterrar entre las sábanas.

— Hey, Shiki llamó después de una larga pausa en la que su compañero pretendía estar dormido. Sonrió al verlo aparecer de nuevo entre las sábanas, cubriendo un bostezo con ambas manosSi yo te confesase todas las cosas que he hecho… ¿qué harías?

El ojiazul le miró intensamente. Takuma comenzó a rebuscar entre la pila de mangas a un costado, intentando no avergonzarse.

— Me quedaría al lado de Ichijou-senpai. —soltó de manera simple el menor, ganándose la mirada estupefacta de su compañero quien esperaba cualquier respuesta menos esa.

Abrió la boca varias veces sin pronunciar palabra alguna, por lo que después de unos instantes el pelirrojo volvió a ocultarse, dedicándole unas buenas noches como si nada hubiese pasado.

Takuma, en cambio, no podía deshacerse de la extraña pero agradable sensación sobre su pecho.

El último pensamiento que cruzó por su mente antes de dormir fue que, después de todo, tal vez lo que su extraño amigo sangrepura pensaba no era tan complicado.

Yo también me quedaría contigo.


Si bien para el resto las cosas parecían estar yendo bien después de la extraña confesión de su líder, Hanabusa Aidou no podía simplemente recostarse y hacer como que nada había pasado ¡Si hasta Ruka había decidido que estaba bien! Por supuesto que Aidou se encontraba contento por el buen estado de ánimo de su Kaname-sama, porque lo que más le deseaba a la persona que admiraba era completa felicidad. Desde luego que sí.

Pero era por eso mismo que estaba haciendo lo que estaba haciendo ¿no? Porque era su obvio deber como fiel seguidor del único sobreviviente del clan Kuran.

— De verdad, creo que esto no es buena idea…— murmuró cansinamente su primo, pasando vagamente una mano por su cabello. Aidou simplemente le ignoró y siguió caminando hasta la pequeña puerta al final del pasillo que daba a la biblioteca.

Kain miró por la ventana a su costado, negando para sí mismo al ver los primeros rayos de sol aparecer. Sin duda, sería otro de esos tantos días sin dormir. A veces se cuestionaba en qué momento decidió aceptar la locura que su familia le propuso de seguir y vigilar a su primo; de verdad, quién en su sano juicio accedería a vigilar a Hanabusa Aido de entre todas las personas.

—Hanabusa, si Kaname-sama se entera de esto…

— No me vas a cubrir la espalda. Sí, sí, ya lo sé.

El vampiro de fuego se cruzó de brazos. Definitivamente no estaba nada contento.

El ojiazul suspiró antes de girarse hacia su compañero, se detuvo unos minutos para pensar bien en qué respuesta darle. Seguro que si era lo bastante convincente podría poner a Akatsuki de su lado, tampoco es como si quisiera que el otro le cubra la espalda -lo cual no le vendría mal de todas formas, pero era mejor no ilusionarse- pero tampoco quería que arruine todos sus planes.

Después de la revelación de su líder sabía que no podía quedarse de brazos cruzados, algo debía estarle afectando severamente a su querido presidente y él estaba convencido, como que pertenecía a la familia Aido, de que el insignificante ser humano de nombre Zero tenía mucho que ver en todo esto. Y es por eso mismo que debía investigarle, y qué mejor lugar en donde comenzar que una biblioteca.

Biblioteca regulada por Kaname-sama en donde seguro no encontraría nada.

—Akatsuki, tú más que nadie sabes que todo lo que hago es por Kaname-sama —el más alto asintió distraído, sin escuchar realmente las palabras del otro. Sea lo que sea que diga el otro, estaba seguro que no había forma ya de sacarle esas ideas de la cabeza— Hasta ahora ese mocoso ha permanecido en zona segura, pero ahora no se podrá librar de mí tan fácilmente.

— Hm

— Esto te parece una idea terrible, ¿no es así?

—La peor idea que has tenido en toda tu vida. Y eso es decir bastante.

—Excelente.

El vampiro rubio recorrió la oscura biblioteca con mirada pensativa, buscando un pasillo por donde comenzar. Las estanterías eran casi tan altas como el salón en sí, todo hecho en madera de tonos oscuros que le daban un aura de secretismo a la habitación. No era una vista que le agradase mucho la verdad, él siempre había sido un muchacho de descubrimientos, y si bien es cierto que aquí podía encontrar la información que buscaba, a él le gustaba más hacer que leer. Pero nada de eso importaba ahora; la imagen de Kaname-sama era lo que se encontraba en juego ahora y nada podría detenerlo. Era una suerte que Akatsuki entendiera eso también.

Decidió empezar por el primer pasillo a la izquierda, donde la luz de luna entraba más directamente e intentó darse ánimos a sí mismo en cuanto vio lo largo de cada pasillo. La presencia de su primo a unos metros de distancia le recordó que no sufriría esto solo.

—Recuérdame otra vez porqué acepté venir contigo — murmuró Kain, sus hombros hundiéndose levemente ante la prospectiva de que pasaría toda la noche leyendo libros con su primo — porque te juro que podría estar haciendo algo más placentero en este momento que estar aquí encerrado contigo.

— Porque eres mi primo — respondió el más bajo como si la respuesta fuera la más obvia del mundo. Kain rodó los ojos, pero aún así siguió repasando los títulos de los libros uno por uno. — Además no es como si te hubiese obligado realmente, las puertas son bastante anchas para que lo sepas.

«¿Y arriesgar a que Kaname-sama te expulse? No, gracias»

— Además no te creo nada de eso que tienes algo mejor que hacer, después de todo siempre estás conmigo a donde vaya. Y te digo enseguida que si sigues así dudo mucho que Ruka…

Aidou siguió hablando y hablando mientras caminaba sin mirar realmente hacia donde iba, y Kain solo observaba a su primo con cara de fastidio total, totalmente olvidado el propósito de su búsqueda. Finalmente decidió hacer oídos sordos a lo que Hanabusa decía y simplemente caminaba siguiendo a su primo por el largo pasillo.

—… ¿Sabes qué? La verdad es que no me interesa nada lo que se llevan Takuma y Shiki, pero es molesto estar viendo cómo se comportan el uno con el otro sin darse cuenta. Hasta Kaname-sama se ha dado cuenta y-

— ¡Hanabusa, cuidado!

Aidou giró la cabeza hacia el rostro horrorizado de su primo, pero su advertencia había llegado demasiado tarde porque los pies del más bajo trastabillaron gracias a una pequeña elevación en el piso, haciendo al vampiro caer hacia atrás encontrando nada más que una de las estanterías para sujetarse, cosa que hizo de manera inconsciente. Por un segundo creyó que su caída efectivamente se había detenido, pero un segundo después escuchó el chirrido de madera rompiéndose y el sonido de las telas al rasgarse, y lo último que vio fue la enorme estantería balancearse sobre él y la cabellera clara de su primo interponerse entre él y el inminente golpe que venía.


Si alguien le hubiese dicho en ese instante que la transición desde el mundo de los vivos hacia el más allá era como un paseo tranquilo en playas infinitas, definitivamente le rompería la cara de una sola patada. ¡Diablos! Su cabeza dolía como si mil martillos le hubiesen golpeado de una sola vez, y eso era decir poco. El resto de su cuerpo se sentía como si algo pesado le hubiese aplastado, con suficiente fuerza como para hacer que cada movimiento sea un sacrificio enorme. Intentó recordar qué había sucedido para encontrarse en tan mal estado, recordaba haber ido a buscar a su primo y luego haberlo llevado a la biblioteca en busca de… algo, entonces le habló a Kain sobre… ¡agh, qué diablos! Tuvo el impulso inmediato de fruncir el ceño, lo cual le causó más dolor.

Un gruñido se escuchó bastante cerca, demasiado cerca, lo suficiente para hacerlo parpadear, lo cual hizo que nuevamente escuchase el mismo sonido. Se demoró unos segundos en darse cuenta de que él era quién gruñía.

— ¿Hana?

La voz de su primo resonó dentro de su cabeza como si de una pelota saltarina se tratase, causando un leve mareo que hizo que levante una mano hacia su cabeza. Intentó abrir los ojos nuevamente, parpadeando rápidamente para deshacerse de los puntos de colores que causaba la fuerte luz en sus ojos. Tomó impulso al borde de la cama para poder sentarse y luego de unos instantes sintió una mano ajena ayudarle. Contó hasta tres antes de finalmente abrir los ojos.

La imagen de Kain, con una venda alrededor de su cabeza y unos parches en ambos antebrazos, fue lo primero que vio claramente, además del notorio cardenal que se estaba formando al costado izquierdo de su frente. Restaba decir que la mirada que le dirigía no era precisamente amistosa.

Hanabusa no entendía nada.

— Te ves hecho un asco —fue lo primero que atinó a decir.

El otro vampiro se le quedó mirando un largo rato, pensando qué cara tenía su primo para venir a decirle eso con el ojo morado y el cuerpo hecho trizas.

Sin embargo la réplica murió en sus labios al recordar el porqué había esperado el despertar del otro y, removiéndose un poco en su puesto, sacó algo escondido debajo de las sábanas. Hanabusa observó el objeto rectangular que se protegía dentro de la bolsa de tela, recibiéndolo enseguida cuando Kain se lo ofreció.

Era un libro, uno bastante delgado pero aún así pesaba bastante y, por los rasguños que presentaba y el color amarillento de sus hojas, se notaba que era antiguo. Los ojos azules de Hanabusa se elevaron nuevamente hacia Kain, súbitamente inseguro sobre lo que debía hacer.

Ahora recordaba el propósito de su aventura nocturna, y ahora no estaba tan convencido de proseguir con la idea. La mano de Kain empujó el libro aún más hacia él, como diciéndole que ya estaban en esto y era demasiado tarde para retroceder.

No seas cobarde, Hanabusa Aidou.

Cerró los ojos con fuerza, y abrió la tapa del libro.


— Yuki, ¿estás despierta?

Una voz baja, apenas un murmullo, fue lo que la morena escuchó desde el pasillo justo afuera de su habitación. Gruñó, dándose un par de vueltas hacia la luz que se filtraba por la pequeña apertura de su puerta, donde una cabeza plateada se asomaba por ella.

La chica se sentó en su cama e hizo espacio para su hermano, golpeando suavemente el espacio vacío a su lado. El menor sonrió, deslizándose silencioso por la puerta y volviendo a cerrarla tras de sí. Caminó rápidamente hacia la cama, cubriéndose con las mantas aún tibias. Pronto, unos brazos delgados se colaron en su cintura, tironeándolo con ellos hacia abajo.

La muchacha esperó a que Zero se diese la vuelta hacia ella, para luego sonreírle maliciosamente. El peli plateado suspiró.

— Así que… ¿era la visita que querías, o no? —el tono travieso que utilizó la cazadora no pasó desapercibido, causando que Zero escondiese su rostro contra la almohada. La chica rió bajito, dándole un suave apretón a su hermano mediante su abrazo— ¡Lo sabía! Dime, Zero, siempre he tenido la curiosidad de saber cómo es que bes-

Una palma, más veloz de lo que había creído que vendría, cubrió su boca antes de poder terminar la oración.

— ¡Yuki! —la voz sofocada del menor se escuchó de manera angustiosa; sus mejillas se veían rojas aún en la oscuridad. Yuki resopló, dándose rápidamente por vencida.

— ¡Está bien! Ya no digo nada más.

Pasaron unos segundos de silencio entre ambos, los cuales se sintieron como horas para Zero, quien intentaba deshacerse del molesto calor en sus mejillas.

Cuando sus párpados comenzaron a sentirse pesados y su mente se desprendía del mundo real, un susurro casi inaudible se mezcló entre la confusión.

—… ¿Lengua o sin lengua?

¡YUKI!


N/A: Sé que es MUY corto para todo el tiempo que estuve sin actualizar, pero tengo unas cuantas ideas importantes que aún no deben ser presentadas. Después de todo este fanfic no está planeado para ser uno largo (¡Y menos mal!) así que hay que ir viendo con cuidado.

Espero que la próxima vez que nos leamos no esté tan alejada. Saludos!