Los Vengadores... ¿Adolescentes?

Capítulo 2

Instalándose


5:55 pm, a un par de calles de la Torre Stark

—Tú apestas —declaró Casey a Tony.

¡Llevaba seis horas esposada a la agarradera de un auto, y su brazo se estaba cansando! ¡Seis horas en un auto! El estúpido supuesto genio de Tony Stark se había perdido en su propia ciudad en camino a su propio hogar.

—¿Qué dijiste? —preguntó Tony malhumorado e incrédulo de que Casey aún no había dicho ese insulto. Habían sido tantos en las últimas horas que podría repetir la mitad y él no se daría cuenta. ¿Qué no es para tanto? ¡Intenta manejar durante seis horas en un auto deportivo con una chica sabelotodo y con lengua rápida! ¡Usaba lentes! ¡Se suponía que era tímida y tranquila, por el amor de dios[1]!

Casey le dio una sospechosa sonrisa dulce.

—Dije que tu auto apesta, huele feo, a aceite. Apesta de apestar. A-P-E-S-T-A-R, como en «tu apestas».

Ahí está, lo repitió. Tony no conocía a nadie más que pudiera decir dos veces el mismo insulto y hacerlo parecer como si no lo hubiera repetido, y mientras tanto, insultándolo de nuevo con que «su auto olía feo».

—Ya cálmate —casi suplicó Tony. Pero solo casi. Tony no suplica.

—¡Oh, sí! ¡Yo me calmaré! ¡Porque yo no tengo nada mejor que hacer que pasear durante seis horas esposada al auto con alguien que podría ser mi abuelo! —afirmó con su voz goteando sarcasmo.

—¡Yo no podría ser tu abuelo! —protestó Tony.

Casey abrió la boca, seguro que con una réplica, tan pronto como Tony dejó de hablar, pero él la cortó.

—¡No quiero saber en qué maneras yo podría ser tu abuelo! —interrumpió. Luego suspiró con alivio—. Además, te dije que no podíamos llegar a mi torre hasta que fueran las seis.

—¿Tu torre? —preguntó inocentemente Casey—. Creí que era de los Vengadores, ya sabes, por la gran «A» en el edificio[2].

La chica sí que sabía cómo provocar a las personas.

Tony gruñó algo ininteligible y se estacionó en el estacionamiento de la torre, al mismo momento en que llegaban el resto de los Vengadores con sus respectivos "prisioneros".

Casey salió sonriendo con suficiencia. Había logrado irritar a Tony. ¿Pero qué se esperaba que ella hiciera? Estuvo encerrada seis horas con un tipo que arruinó su debate, sin entretenimiento y esposada a un auto.

Ella tenía que des-aburrirse.

Al salir del auto (aun esposada al aprieta-tuercas, a falta de su capacidad de evocar el nombre, sostenido por Tony) notó que el resto de los Vengadores, excepto Thor, cada uno llevaba a un chico que tenía su edad o más.

Banner, como Casey lo identificó por las noticias, llevaba a un chico, lindo, rubio oscuro y facciones atractivas, al que echó en uno de esos carros de hotel. No se detuvo a preguntarse por qué en la Torre Stark había de esos carros, ni si se les ocurría un mejor medio para transportar adolescentes desmayados. No tuvo que detenerse, su mente rápida llegó a la conclusión de que los carros de hotel eran para visitas y que no, no se les ocurría un mejor medio, antes de volverse a ver a Natasha Romanoff y a Clint Barton, en un mismo auto, llevando una chica y a un chico a sus respectivos carros de hotel, inconscientes.

Volteó a Capitán América y, sabiendo que él era una persona relativamente partidaria de la paz, esperó que el llevara a un adolescente consciente. ¡Pero no! Steven Rogers llevaba colgado al hombro un chico pelirrojo.

Se dio cuenta de que ella era la única consciente entre los adolescentes que trajeron los Vengadores.

Se dio cuenta de que planeaban que unos adolescentes fueran los nuevos Vengadores cuando los viejos decidieran jubilarse, o morir, o algo.

A Casey le entraron unas ganas casi incontrolables de reír, hasta que escuchó el comentario de la Viuda Negra.

—¿Cómo es que la trajiste consciente? —preguntó—. ¿No intentó huir, Stark?

Casey la miró.

—Oh, yo intenté huir. Pero aquí a Tony Soy-El-Centro-Del-Universo Stark decidió que sería una buena idea esposarme, como si fuera alguna especie de criminal. De cualquier manera, dudo que hayas intentado razonar con ellos, solo los dejaste inconscientes y los trajiste aquí, ¿no es así?

—Una adolescente sabelotodo, justo lo que necesitábamos —murmuró sarcásticamente Natasha mientras evocaba la imagen de la linda chica en el archivo de Casey Carlyle.

Cada uno de los Vengadores empujó su propio carro con su alumno —o paquete— hasta uno de los dos elevadores.

Casey decidió que podía no estar inconsciente, pero también se merecía un viaje en carrito por ser obligada a venir aquí, así que le hizo señas a Tony y lo arrastró hasta uno de los carritos.

—¡Vamos, Ironman, coge uno! —animó Casey a Tony y se subió al carrito.

Tony se encogió de hombros y decidió que era mejor seguirle la corriente, así que se subió al elevador menos concurrido. Se cerraron las puertas y Tony se volvió a Banner y comenzaron a hablar en clave —bueno, no en clave, pero si con términos científicos.

Casey observó al chico inconsciente y, sin ánimos de descifrar la conversación de Banner y Stark, lo estudió.

Era muy lindo. Más que cuando lo vio de lejos. Su cabello era rubio oscuro y estaba desordenado. No era largo, pero tampoco era corto. Le gustaba el largo del cabello del chico. Llevaba una chaqueta que se ajustaba a sus anchos hombros y en su estrecha cintura. Su camiseta era apretada, no demasiado, dejando saber que él tenía músculos firmes, pero dejando trabajo para la imaginación.

Muy, muy lindo.

Las puertas del ascensor se abrieron al mismo tiempo que las del otro ascensor. En el otro ascensor, Tyler ya se había despertado y estaba siendo retenida en una llave por Natasha.

Tyler soltó un grito agudo, uno tan agudo que solo una adolescente podría proferir.

—¡Argh! —dijeron todos los hombres conscientes de la habitación y se inclinaron para taparse los oídos.

Natasha continuó con su llave, pero se estremeció al oír el chillido.

Mientras todo esto pasaba, Casey estaba riendo tan fuerte que se agarraba el estómago por el dolor.

—Hola, soy Casey. Pero me puedes decir Charlie —se presentó Casey.

Casey estaba alegre de que yo tímida aún no había entrado en acción. La chica le caía bien y creyó que podía llevarse bien con ella.

—Tyler. Pero prefiero Ty —dijo Ty a su vez, librándose del agarré de Natasha y caminando a Casey.

Tyler y Casey compartieron una mirada significativa. Debían salir de la Torre Stark como fuera, juntas, se ayudarían entre ellas para salir. No iba a ser fácil. Ellas podían tener habilidades, pero iban contra otro grupo de cinco personas —si decidían escapar en ese preciso momento— que también tenían una o más habilidades.

Fury apareció en el elevador.

Que sean seis.

—Veo que trajeron a sus alumnos —dijo Fury—. ¿Dónde está Thor?

¿Alumnos?, se preguntó Tyler. Casey, viendo su expresión confusa se acercó a ella.

—Mi sospecha es que SHIELD sabe que cuando no estén los Vengadores no habrá nadie para proteger la tierra, así que buscan personas que los reemplazarán cuando no estén —explicó a susurros.

Fury, que estaba suficiente cerca para oír, se sorprendió de su certera suposición, al igual que el resto que escuchó, pero fingió no oír nada.

—Señor, Thor está subiendo por el elevador —anunció Jarvis.

—Parece que ya viene Beach Boy[3] —comentó Tony.

Tyler soltó risitas.

Casey la miró divertida y preguntó—: ¿Qué…? Ah…

Luego sonrió con diversión, aparentemente entendiendo por qué reía Tyler.

—Tampoco daba tanta risa el comentario de Stark —comentó Steve.

—¿Por qué ríen? —cuestionó Natasha.

Casey le lanzó otra mirada divertida a Tyler antes de explicar. Carraspeó y cambió el tono de su voz, intentado volverlo más grave.

—Oh, sí, señor Stark, el dios nórdico del trueno está subiendo el elevador de su torre —musitó.

Luego soltó una risita.

Natasha asintió comprendiendo.

Las puertas del elevador se abrieron, revelando a Thor, cargando a una chica sobre su hombro. La chica en cuestión lo estaba maldiciendo con mucha creatividad, lo que causó que Casey y Tyler comenzaran a reír de nuevo, mientras los Vengadores las miraban con molestia. ¡No querían formar equipo con adolescentes hiperactivas y con capacidad de gritar tan alto!

Thor tenía una expresión bastante cómica, Natasha consideró que eso era parte de la razón por la que las chicas reían. Es una expresión bastante graciosa, reconoció Natasha con su rostro rompiéndose en una sonrisa.

Thor estaba irritado. La chica, Finley, lo había maldecido coloridamente durante tres horas y media. ¿Cómo es que alguien puede maldecir durante tres horas y media? ¿Cómo podía hacerlo una señorita? Thor no lo sabía. Si Finley hubiera sido un chico, al llegar a la torre, la habría tirado al piso sin ningún cuidado, pero era una chica, así que al subir el elevador y llegar hasta el último piso, la dejó con cuidado en el suelo, para luego ganarse un puñetazo de la chica.

Finley realmente no debió haber hecho eso. Estaba segura que el golpe le había dolido más a sus nudillos que al brazo de Thor, pero quiso desahogarse.

—Ouch —murmuró por lo bajo.

Thor intentó mantener la sonrisa de suficiencia de su rostro, la cual fue borrada por la mirada fulminante de Finley. Aunque eso no eliminó su satisfacción interior.

Bueno, ¿y de qué está tan orgulloso? Es más fuerte que una adolescente, gran cosa, opinaba Finley.

Finley se sobó la mano y luego se volvió al resto de las personas ahí.

—¿Hola?

Thor dio un paso al frente.

—Ella es Finley "Finn" Fletcher. Es hija de una sirena. Ella será mi alumna —anunció.

Finley se quedó callada. No podía prestar atención a los demás, pero su mente corría. Había preguntas como: ¿Cómo mi papá conoce una sirena? ¿Seguros que Thor no está loco? ¿Por qué nadie me lo dijo? Y la más aleatoria: ¿Cómo alguien tiene sexo con una sirena?

Finley negó con la cabeza aturdida.

—No. Eso no es posible —dijo, riendo histéricamente—. Las sirenas no existen.

—Las sirenas no existen —repitió asintiendo Clint, reconociendo lo que dijo Finley.

Thor rodó los ojos, y abrió la boca para explicar, pero fue cortado por Casey.

—Bueno, tiene sentido. Si los dioses de la mitología nórdica existen, ¿Por qué no puede existir la mitología griega? —Ante las caras confundidas de todos, ella explicó—: Las sirenas son de la mitología griega. Thor, ¿eso significa que hay otros dioses? —preguntó Casey.

—¿Hay otros dioses? —gimió Fury.

—Sí. Viven en Nueva York de hecho. —Soltó una risa corta—. Está este chico, Per- —Todas las miradas estaban en él, personas que intentaban recolectar toda la información que pudieran—. Olvídenlo —murmuró. Después de todo, no era su lugar revelar un secreto que no era suyo.

—Tienes que hablarnos de ese mundo —insistió Fury.

Thor se quedó callado y negó con la cabeza.

Fury le lanzó una mirada que decía claramente: «Ya hablaremos luego».

—Todos, siéntense —invitó Fury.

Todos siguieron sus órdenes, Tyler, Casey y Finley se aseguraron de sentarse juntas, para representar un fuerte unido… de tres personas.

No muy intimidante, pensó Casey.

—Primero lo primero —dijo Fury, causando que Casey pensara sarcásticamente: No, ¡primero lo segundo! Casey sacudió la cabeza ligeramente con una sonrisa sarcástica—. Steven, dale esto a Zach. —Fury deslizó una caja hacia Steven, quien abrió la caja y sacó un frasco con un líquido ligeramente espeso de color transparente—. Debe tomarlo. Eso lo despertará.

La mente de Casey iba rápido. Era lógico suponer que Zach fuera el chico pelirrojo que trajo Steven, pero ¿para que necesitaba ese frasco? Y si era para despertar al chico, ¿por qué no se lo daban también al resto de los inconscientes?

—¿Para qué lo necesita? —preguntó Casey antes de poder detenerse. Eso pasaba seguido. Para una mente rápida, no se detenía a pensar mucho las cosas. O pensar antes de hablar/actuar.

Tal vez si tenía TDAH después de todo y no fue que la diagnosticaron así por su habilidad. Al pensar eso, revisó si tenía algún movimiento inconsciente sucediendo. Efectivamente, su pie estaba golpeando contra el piso.

—Tiene su energía baja —respondió secamente Fury.

—¿Por qué? —presionó Casey. Bufó con molestia cuando Fury la ignoró.

—¡Stark! ¡Romanoff! ¡Thor! ¡A las chicas! —exclamó Fury mientras rápidamente les lanzaba a Tony, a Natasha y a Thor una pulseras de plateadas.

Por desgracia para Fury, no fue lo suficientemente rápido para que Casey no reaccionara.

Porque como de costumbre, su mente corría. Esas pulseras debían tener alguna especie de rastreador o GPS para que ellas no pudieran escapar. Y si SHIELD era verdaderamente grosero, entonces también contenían una manera para paralizarlas si estaban en la huida.

—¡Finley, Tyler! ¡No dejen que les pongan las pulseras! —gritó.

Finley y Tyler podían no ser tan rápidas como Casey, pero comprendieron el mensaje al instante. Antes de que los Vengadores pudieran hacer nada, Casey salió por las escaleras de emergencia.

La súper-velocidad es genial, decidió Casey. En un par de segundos, Casey ya estaba abajo en el vestíbulo. Hubiera llegado antes de no ser porque eran escaleras y no terreno plano, además de que estaban en el último piso y el edificio era alto.

Ella no paró hasta llegar a Central Park donde, en una de las orillas del parque, había una cafetería. Se sentó en la banqueta de la cafetería, mirando al parque.

Debía decidir qué haría después.

Tyler escapó de una manera distinta.

Las ventanas de piso a techo son inseguras, pensó Tyler, antes de lanzar un escritorio contra la ventana del piso superior. Ella era definitivamente más fuerte de lo que dejaba entrever su aspecto. Debía serlo si ella era tan buena trepadora.

No se detuvo a pensar antes de lanzarse. Eso solo crearía problemas.

Sus manos tenían una fina capa de polvo por haber subido los árboles, y nadie se molestó en limpiarlas, así que Tyler escupió un poco en la palma de sus manos, las frotó una contra la otra, y después se apoyó en la pared. Por el lodo en sus manos, ella no resbalaba, así que solo bajó lo más rápido que pudo hasta llegar al balcón, unos pisos más abajo. Entonces, en el balcón, se lanzó hasta el piso, haciéndose ovillo y dando vueltas en el aire.

Todos observaron expectantes y temerosos. ¿Por qué Tyler se lanzó así? ¡Ella moriría!

Pero no fue así.

Ella calculó todo para que cuando llegara al piso, sus pies tomaran lugar suavemente, a unos centímetros del piso, de modo que no se lastimará los pies.

Luego Tyler se fue corriendo.

—¡Hey! —se quejó Tony al ver su ventana rota.

Finley no desperdició su tiempo. Ella corrió hasta el ascensor mientras ellos observaban a Tyler, así que hacia un minuto habían cerrado las puertas y había bajado. Ahora en el vestíbulo del primer piso de la Torre Stark, ella no sabía qué hacer.

Finley no podía trepar y esconderse como Tyler.

Tampoco podía huir tan rápido como Casey.

La hija de una sirena, pensó Finley. El agua era su lugar. Y sabía exactamente donde había agua cerca.

Finley corrió a la fuente del vestíbulo y comprobó que la recepcionista se estaba tomando un descanso, ya que no estaba ahí. Sin pensar que se estaba atrapando a ella misma, se metió en la fuente, bocarriba para poder huir en caso de que la encontraran.

La fuente era pequeña, no muy profunda, un metro como máximo. Su posición era peligrosa porque, aunque ella estaba contra la pared interior de la fuente, bastaba con que ellos se acercaran y volvieran la vista abajo para que la encontraran.

Finley no escuchó cuando llegaron ni cuando se fueron por el agua más que unas pisadas bajas, ya que el agua estaba disminuyendo su capacidad auditiva de cualquier cosa fuera del agua, pero no la vieron. Ni siquiera a Thor se le ocurrió revisar la fuente.

Cuando Finley dejó de escuchar las pisadas, Finley salió del agua. Por suerte para ella, todavía no llegaba la recepcionista cuando ella salió. Ella caminó hacia la salida y esperó que no hubiera contratiempos en su huida.

Y no los hubo, hasta que las puertas del elevador se abrieron, revelando al Capitán América, quien se había retrasado dándole a Zach su bebida.

Las adolescentes con súper-poderes hicieron cuando las secuestran los Vengadores.

Huyeron.

Todos los Vengadores hicieron lo que los Vengadores hacen cuando se escapan de sus manos unas adolescentes con súper-poderes.

Las siguieron.

6:13 pm, afuera de Honey's Caffé.

Casey se sentó en la banqueta frente a la cafetería en la que se leía "Honey's Caffé". Ella no tenía ni idea sobre quien le pondría a su hija (o hijo) Honey, ni por qué Honey abriría una cafetería y le daría su nombre, pero aparentemente había pasado, o alguien se habían cambiado su nombre a Honey, o tal vez…

Casey sacudió la cabeza. Considerar las posibilidades podía llevarte todo el día. Pero era deprimente cuando no había posibilidades que considerar, como le estaba pasando a Casey.

Casey ahuecó sus manos contra su cabeza, apoyando sus codos en sus muslos. Su vista encontró sus leggins.

Debía deshacerse de su ropa y encontrar nueva. La chaqueta y el vestido que llevaba eran llamativos, y si se reconocían los converse con el corazón a un lado o sus leggins, podrían atraparla.

Casey apoyó sus manos en sus rodillas y se levantó.

—¿Puedo ayudarte en algo? —dijo una voz a sus espaldas.

Casey saltó.

—Emm… no. Gracias. Me tengo que ir…

—¿Pasa algo? —preguntó la mujer a sus espaldas con tono preocupado. Tenía cabello blanco y largo, con pliegues a los lados de sus ojos, como de alguien que sonríe mucho.

Casey tenía dos… tres opciones. Podía huir usando sus poderes, arriesgándose a que la vieja mujer llamara a la policía para dar su vaga ubicación, podía solo irse a velocidad normal, aun dando una apariencia sospechosa… o podía decirle una mentira a la señora y luego irse.

Casey suspiró con resignación falsa, concordante con la historia que planeaba dar.

—Solo son mis padres. Quieren que saque solo dieces y… —Casey se miró a sí misma como si ese cuerpo no le perteneciera—. …mire la ropa que me hacen usar.

Casey no tenía nada contra su ropa, pero supuso que podía ser extraña en gente de su edad. Personalmente, ella la consideraba vintage. Decir que no le gustaba su ropa no era nada propio de ella, pero era perfecto para su actuación.

La señora de dio una mirada tranquilizadora, pero Casey encontró que no la tranquilizó. Había algo calculador en el fondo que la inquietaba.

—¿Por qué no entras por algo para comer? —invitó amablemente la señora—. Mi hija es la dueña del restaurante, corre por nuestra cuenta.

Casey realmente no quería entrar, pero la mujer envolvió un brazo alrededor de sus hombros y la jaló al café. Déjame decirte que era algo más fuerte de lo que parecía.

—No, está bien —insistió Casey—. De todas formas, mamá me necesita en casa. Me escapé hace unas horas y aún tengo tarea que hacer…

Mientras balbuceaba cosas para que la señora la dejara ir, Casey pensó en su mamá y su papá. Ellos no sabían sobre cómo fue secuestrada de su escuela ni que ahora no podía volver a casa.

Tan pronto como se sentó, la señora le trajo un café y una rebanada de pastel de chocolate. No estaba prestando atención, solo pensaba en una manera para contactar a sus padres, así que tomó de su café y del pastel. No es como si de cualquier manera ella se hubiera podido resistir al café. Era como su kriptonita.

Aun así comió rápido, sabiendo que debía salir tan rápido como fuese posible de ahí, donde no podía usar sus poderes.

Pero era demasiado tarde cuando ella se levantó de su asiento, pues recargados contra la puerta la esperaban Stark y Barton.

Mierda, se quejó mentalmente.

6:26 pm, en el techo del edificio frente a la Torre Stark

Tyler no llegó muy lejos corriendo. Bueno, ella en realidad no lo intentó, pero su primera reacción fue escalar. No correr. Su habilidad no le proporcionaba velocidad, le proporcionaba fricción, equilibrio, flexibilidad (aunque eso a veces lo catalogaban aparte), y otras cosas, pero siendo ninguna de ellas velocidad, más que la necesaria.

Así que el primer instinto de Tyler fue subir un edificio.

No fue muy difícil. El edificio frente a la Torre Stark tenía una escalera de incendios que llevaba al tejado, y aunque estaba algo rota, era transitable para Tyler.

Tyler se acercó sigilosamente al edificio y miró a los lados, asegurándose que en la entrada del edificio no hubiera cámaras, y al comprobarlo todo, se acercó al lado del edificio.

Sin miramientos, Tyler subió a maltrecha escalera. En los tramos peligrosos, solo se lanzaba hasta dejaban de serlo. El edificio tenía veinte pisos, así que veinte pisos después, ella estaba en la azotea.

Tyler, ya arriba, se preguntó qué es lo que le harían si la encontraban en el techo de su edificio. ¿Tal vez meterla a la cárcel? Negó ligeramente con la cabeza, descartando la idea. No, ella era menor de edad, además de que en ninguna parte decía que ella no podía subir —aunque supuso que eso era implícito.

Lo peor que podía pasar era que la encontraran, pero cuando lo pensó mejor, ese pensamiento no la aliviaba demasiado. Había escapado de ellos, al fin y al cabo.

Tyler respiró profundo. No la iban a encontrar, de cualquier manera. Ellos esperaban que hubiera ido lo más lejos que pudiera, y al no tener la velocidad de Casey, no le convenía. Tyler realmente deseaba que Casey y Finley hubieran logrado escapar. Parecían simpáticas.

Tyler oyó pisadas a sus espaldas. Rápidas. Y antes de que pudiera agacharse o apartarse, un golpe la tiró al piso.

—Mierda —murmuró molesta.

—Vamos, Tyler. Es hora de ir a la torre.

Cuando se levantó, Tyler notó que tenía esposas.

—Maldita sea, ¿no me pueden dejar en paz? —se quejó Tyler cuando bajaron todas las escaleras hasta llegar al piso de abajo—. No quiero ayudar, repito, no quiero ayudar. Y, a menos que sea de vida o muerte, tampoco voy a ayudar en el futuro, ¿capiche?

—No —contestó Bruce.

—¿Qué clase de respuesta es esa? Es paradójica, dijiste que no entendías cuando te preguntaron si entendías, en otro idioma. Uno pensaría que cuando alguien dice esa pregunta en otro idioma, supondrías que te preguntaban si entendías lo que dijeron en otro idioma, y en este, preguntaron: «¿entendiste?», así que al responder que no entendiste, estas confirmando que si entendiste —arguyó una voz a las espaldas de Tyler.

Cuando volteó —gracias al alegato de la voz, Banner estaba algo aturdido—, Tyler encontró a Casey. Hizo una mueca al notar que ella también tenía esposas en sus muñecas y estaba flaqueada por Clint y Tony —genios que también parecían un poco aturdidos por la diatriba de Casey. Había tenido esperanzas de que ella hubiera venido a su rescate.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca para poder susurrarse entre sí pero sin que los Vengadores escucharan, Casey le murmuró—: Tal vez Finley nos pueda ayudar.

Como si fuera una señal, se escuchó:

—A un lado, neandertal. ¡No necesito que me cargues de nuevo! ¡Una vez fue ya lo suficientemente humillante!

Y era Finley.

Sip, ellas no huirían de nuevo.

Por lo menos no pronto.

6:42 pm, en la Torre Stark

—Honestamente, ¿no pueden solo quedarse a escucharnos? —preguntó Fury.

—Honestamente —imitó Casey—, ¿tenían que ponernos las pulseras plateadas con localizador y posible manera de paralización? A-pa-pa —dijo Casey levantando un dedo y parando a Fury de contestar al ver que este abría la boca—. No, no tenían por qué. Era una manera de prevención. Bueno…,

—Director Fury —ayudó Tony, recibiendo una mirada se irritación de los Vengadores.

—…Director Fury, lo nuestro también. Ustedes vienen y nos secuestran…

—Dejando a algunas de nosotras inconscientes —agregó T yler.

—Dejando a algunos de nosotros inconscientes, ¿y espera que lo ayudemos?

—Probablemente debí haber dado órdenes más específicas a los Vengadores —admitió Fury.

—¡No dejaron inconscientes sin más miramientos! —protestó Tyler.

—¡Thor me llevó como si fuera solo una carga y no una persona! —se quejó Finley.

—Bueno, ¿cómo esperaba que los lleváramos, director? Era claro que no iban a venir por voluntad y supusimos que la mejor manera era el gas somnífero —se defendió Natasha.

—¿Y esperaban que no estuvieran indignados? —inquirió Fury—. Ellos serán sus alumnos. Y las maneras en que los trajeron aquí no ayudaran a inspirar la cooperación de sus alumnos.

—Tal vez no debí dejarla consciente —caviló Tony en voz alta.

Casey lo fulminó con la mirada. Tony se mantuvo firme y de no haber luchado con extraterrestres, probablemente se hubiera encogido, ya que en la mirada de la chica se leía «te mataré lenta y dolorosamente en un futuro cercano» además de que ella era algo intimidante.

—Estúpido —murmuró Casey.

—Señorita Carlyle, señorita DeCourt, señorita Fletcher, por favor. Necesitamos su ayuda. Ustedes podrían ser ayuda valiosa para los Vengadores en el futuro, y necesitamos toda la ayuda disponible —declaró Fury, ignorando las miradas indignadas de los Vengadores.

—¿Para eso estamos aquí? —preguntó Forest.

—Los señores Forest Hayton, Henry Bennet e Isaac Parslow despertaron —avisó Jarvis[4].

—¿No, en serio? —dijo sarcásticamente Tony.

Casey notó que Forest, Henry —el chico lindo del elevador—, e Isaac hicieron muecas al escuchar sus nombres.

—Prefiero East/Hal/Zach —corrigieron respectivamente Forest, Henry e Isaac, para después intercambiar miradas divertidas.

—¿Qué hacemos aquí, director Fury? —preguntó Hal.

Casey evitó mirarle fijamente y desvió la vista. El chico la estaba poniendo nerviosa y podía sentir un sonrojo embarazoso trepando a sus mejillas. La última vez que pasó eso fue el año pasado, cuando Casey desarrolló un flechazo en Luke Manson. Por suerte, Luke se mudó al final del año, lo que le daba a Casey de que no volvería a ver a Luke el resto de su vida, lo que le permitió deshacerse de sus sentimientos por él. Por desgracia, Casey tenía la corazonada de que le sería más difícil deshacerse de Hal. Casey frunció el ceño y desvió la vista. Aunque fue algo difícil.

En estos momentos, Finley deseaba haberse puesto algo más lindo que jeans y una camiseta simple mientras miraba a East. Era muy guapo, llegó Finley como conclusión. Tenía un bonito tono de cabello color moca, y ojos color gris tormentoso, con aspecto de poder perderse en ellos.

Tyler se cruzó de brazos. Nunca le gustó andar alrededor de chicos de su edad, a menos que fueran amigos de su infancia y no mostraran el más mínimo interés en ella. De hecho, la mayoría de sus amigos eran chicos. Pero no sabía cómo actuar cuando ella le gustaba a un chico, así que solo los evitaba. Aunque si el chico pelirrojo le pedía una cita… Sus ojos realmente le intrigaban…

Hal examinó a cada una de las chicas. Había una alta y rubia, otra en ropa una talla más grande que ella y de cabello claro, y otra, la más bella en su opinión, castaña y pequeña. Solo pudo echarle un breve vistazo a sus ojos, pero eran hermosos. Del color exacto del chocolate. Y luego vio un lindo sonrojo en sus mejillas. ¿Habría notado que él la miraba fijamente? Eso anularía cualquiera de las pocas oportunidades que tenía con ella, así que Hal desvió la vista. No con poco esfuerzo. Eso no evitó en su mente recordar su imagen.

East, en cambio, tenía un mal momento tratando de no mirar a la rubia. Cada pocos segundos, East regresaba sus ojos a la rubia. Era la chica más hermosa que había visto, y ni siquiera tenía que llevar la ridícula ropa que las animadoras usaban para atraerle. Y eso lo asustaba. Jamás había sentido algo intenso hacía alguien con quien ni siquiera había tenido una conversación. Y eso aumentaba su miedo a pedirle salir.

Zach estaba desarrollando su propio flechazo. No miraba a Tyler, por nada del mundo miraría a Tyler de nuevo. Eso solo causaría que se le quedara mirando como bobo. Así que él no la miraba. Pero la recordaba de haberla visto unos momentos antes. Recordaba su cabello de un rico color café oscuro y sus fantásticos ojos grises con destellos azules. Bonita no era suficiente para describirla completamente.

Los Vengadores observaron la escena con incredulidad. ¿Acaso todos habían desarrollado un flechazo con una sola mirada? Y más sorprendente aún, ¿eran recíprocos? Lo eran. Uno pensaría que el destino había tenido algo que ver…

—Solo… escúchenos —pidió Fury, interrumpiendo los pensamientos de cada adolescente en la sala—. El mundo puede necesitar ayuda en el futuro y sin una nueva generación de Vengadores… estamos perdidos.

Sin pensar en las razones de Fury, más en bien en su reciente flechazo, todos dijeron a la vez—: Si.

Fury se vio sorprendido por su rápida respuesta hasta que vio que las miradas no estaban puestas en él. Y entendió lo que sucedía. No le importó, de cualquier manera, ellos habían aceptado.

Parpadeó un par de veces y luego retomó el hilo de sus pensamientos.

—Está bien, ustedes se quedarán aquí… Todos, también los Vengadores oficiales —indicó Fury.

—Yo vivo aquí, de cualquier manera —dijo Tony, encogiéndose de hombros.

Las protestas llegaron rápido.

—¿Y las misiones?

Natasha.

—¡Yo no quiero!

Steven.

—Pero mi laboratorio…

Bruce.

—¿En el mismo lugar que Tony? ¡Ni hablar! ¡Mientras duerma me va a poner crema batida en el rostro como una barba!

Clint.

Sorprendentemente, ninguna de los adolescentes. Ellos se habían trasladado silenciosamente a los muebles y miraban a los miembros del sexo opuesto que rondaban su edad con cautela.

—Natasha, lleva a las chicas a su habitación, Tony lleva a los chicos —ordenó Fury.

—¿Por qué yo? —se quejó Tony, dando la impresión de ser más infantil que los propios menores de edad en los alrededores.

—Porque es tu casa —respondió Fury cortantemente—. Es una habitación para las chicas y otra para los chicos, están una frente a la otra en el pasillo. En el piso con el balcón gigante. Ustedes dormirán en ese mismo piso. —Gruñidos—. Barton, Stark y Thor comparten habitación, Banner y Rogers también, y Natasha tiene una propia.

—¿Cuándo pusieron esto? ¿Y por qué no puedo dormir en mi habitación? ¿Y por qué yo tengo dos compañeros? —preguntó Tony malhumorado.

—Cuando no veías, porque sería injusto y porque se me dio la regalada gana.

Tony puso mala cara, pero hizo lo que le pidieron.

—Muy bien, los menores de dieciocho años, a ese elevador —indicó Tony apuntando al ascensor de la izquierda—. El resto en el de la derecha.

El viaje de los Vengadores hasta siete pisos abajo fue tranquilo, pero algo más lento de lo que esperaban, pero habían visto a Tony hablando con su reloj, así que supusieron que él lo había planeado así.

El de los adolescentes no fue tan tranquilo.

Finley notó que Casey antes de entrar, cuando estaban sentados en el mueble, se había hecho un moño francés. ¿Que cómo se hizo un moño francés?, bueno, no se lo pregunten a Finley. El caso es que dejó seis mechones sueltos, exactamente tres de cada lado. Hubiera parecido que se había despeinado, pero Casey se acababa de hacer el moño, ¿y por qué hacerse un moño si iba a dejar seis mechones sueltos?

Finley tampoco lo sabía, hasta que vio como Hal miraba a Casey y como ella se retorcía cada vez que él lo hacía.

Ya en el ascensor, Finley tenía claro que Casey no era tan atrevida como lo había parecido al principio… Eso, o ella tenía doble personalidad. Una idea sobre la que pensar después. Lástima que usualmente cuando Finley lo catalogaba así, eso no pasaba.

Cuando los adolescentes entraron al ascensor hubo un silencio incómodo e instintivamente todo se dividió. Los chicos a un lado, al tener más confianza entre ellos por haber despertado al mismo tiempo y en las mismas condiciones de conocimiento, y las chicas, que también llegaron al mismo tiempo.

—Mi nombre es East, tengo diecisiete años —se presentó East, alargando su mano hacia las chicas, aunque ligeramente más hacia Finley, como Tyler y Casey notaron divertidas.

—Yo soy Tyler DeCourt, pero me pueden decir Ty, —dijo ella apuntándose a sí misma y a las demás al tiempo en que decía su nombre—, esa Finley y a su lado está Casey. Yo tengo quince, pero no estoy segura de ellas.

—Finley Fletcher, o Finn, de dieciséis años —contestó Finley.

—¿Tú cuantos tienes? ¿Cuál es tu apellido? —preguntó Hal con curiosidad, pero trató de encubrirla. No fue fácil, ya que estaba seguro de que si la dejaba libre estaría dando saltitos en su lugar esperando la respuesta. Te imaginarás cuanto la comprimía.

—Quince, Carlyle —murmuró Casey tan bajito que se tuvieron que inclinar para escucharla, pero eso no le molestó a Hal.

—¿Puedes decirlo más alto? —pidió amablemente Hal, aunque había escuchado lo que había dicho perfectamente. Solo quería grabarse el sonido de su voz, ya que la escuchó muy bien la primera vez.

—Quince, Carlyle —declaró Casey después de aclararse la garganta. Casey sentía su corazón latiendo fuertemente contra su pecho. Estaba nerviosa, como cada vez que hablaba con Luke Maldito Manson.

—¿Hay una abreviatura? —preguntó de nuevo Hal.

¿Tú no puedes dejarlo en paz, a que no?, pensó Casey con sorna.

—Charlie. No Cass.

Si, Casey era consciente de que su yo tímido procuraba no decir más de dos palabras por enunciado que formulaba, mientras que su "Míster Hyde" parecía hacer justo lo contrario. No, no le importaba.

Hubo un silencio incómodo.

—¿Y ustedes? —indagó Finley.

—Yo soy Zach Parslow, de quince años —dijo Zach.

—Hal Bennet, también quince.

¡Cállate, cállate!, ordenó Casey mentalmente. No debes notar su voz. No te gusta su voz. Puede ser sexy y profunda pero sin serlo demasiado, ¡pero tú no lo debes notar!, se instó Casey. Esos pensamientos no ayudaban a su nerviosismo, en realidad.

Casey se exasperó y deshizo su moño. El moño estaba destinado a poder controlar cuanto cabello iba a su cara, pero en este momento no le importaba tapar su cara con todo su cabello.

Tan pronto como las puertas del ascensor se abrieron, Casey salió y tomó una bocanada de aire. El recordatorio de que pudo haberse puesto los audífonos del ipod shuffle que tenía en su bolsa —no necesariamente encenderlos— y fingir ignorar a todos llegó inoportunamente en ese momento. Le hubiera resultado más útil hace unos segundos.

—Síganme —dijo Natasha a las chicas, mientras que, de mala gana, Tony hacia lo mismo con los chicos—. Las chicas tendrán este cuarto. —Natasha señaló una habitación al tiempo en que se adentraban más al pasillo de la derecha, visto desde el ascensor—. Y los chicos el del enfrente. Tenemos órdenes de comenzar a las 8:00 en punto mañana por la mañana. Tienen sus pertenencias ya en sus habitaciones. Cada una tiene un armario con cajones, donde se encuentra su ropa. En el cajón inferior se encuentran sus zapatos. Duerman bien.

—¡Espera! —exclamó Tony—. ¿Estás segura de que Fury dijo las ocho de…?

—Sí, Tony. No las confundió (ni yo) con la noche —cortó Natasha—. Hora de irnos.

—Fury dijo que le enseñara su habitación a los chicos… —argumentó Tony mientras seguía a Natasha al pasillo del otro lado.

—Adiós —dijo Casey, con voz clara y rápida, y con movimientos ágiles, entró a la habitación de las chicas antes de que nadie pudiera darse cuenta de lo que había pasado, pero cuidando no sobrepasar la velocidad humana.

—Adiós —murmuró Hal. Estaba algo decepcionado antes de que pudiera hablar con ella.

Dentro de la habitación, Casey se apoyó contra la puerta. Ella estaba decepcionaba, por la misma razón que Hal, pero por eso mismo, también estaba aliviada. ¿De qué iba a hablar con Hal? ¿Y quién le aseguraba que no diría alguna tontería? Yo respondo: nadie.

Casey soltó un suspiro tembloroso y separó su espalda de la puerta. Observó la habitación. El cuarto era profundo, en la pared izquierda habían tres camas, y en la pared derecha, frente a las camas, tres armarios.

Una de las camas, la que estaba segura de que era la suya, era la que estaba al fondo. Era algo cursi, pero le gustaba. La parte de arriba de la colcha era de color beige, tirando ligeramente a rosa. Las faldas de la colcha tenían delicados diseños de rosas sobre un beige aún más claro que el anterior. Había dos almohadas al principio de la cama, ambas con fundas rosas y había un cajón escondido por las faldas de la colcha en el que había una cobija más abrigadora de color blanco nieve.

El armario de Casey era blanco, vintage. Un poco desgastado, previamente. Estaba segura de que si revisaba los cajones y el interior del armario, encontraría sus prendas. Casey se tiró en la cama y lanzó su bolsa a un lado, preguntándose cómo habían traído todo tan rápido.

—Adiós, Hal, Zach. Adiós, East —se despidió Finley antes de entrar a su habitación. Solo Casey, dentro de la habitación, notó como separó la despedida de East de la de Hal y Zach, habiendo escuchado vagamente que eso significaba que esa persona era especial.

—¿Vienes? —preguntó Finley a Tyler.

—Eh… No —respondió Tyler—. Yo voy al baño. Hasta después, chicos.

Tyler se despidió con la mano de los chicos y se dirigió al final del pasillo, donde estaba el baño.

—Hola —saludó Finley a Casey.

Finley analizó la habitación. Su cama era la más cercana a la puerta. El piso tenía una bonita alfombra color borgoña y las paredes eran color lila. Una combinación extraña, y, sin embargo, atractiva.

El edredón de su cama era color azul tirando a verde. Había pequeños detalles aleatorios de líneas. Un monstruo, un círculo, una nariz, un zapato, un pintalabios y más, todos en un verde azulado más oscuro. Las faldas de la colcha eran blancas, también con detalles aleatorios, pero del color de fondo de la colcha. La almohada era blanca, y había un cojín color turquesa con círculos en el centro. La cobija en el cajón escondido debajo era de color azul oscuro. A un lado de la cama, también había un cajón largo. No interfería con el otro cajón, por suerte. El espacio ahí tenía los zapatos de Finley.

Finley miró el armario. No tenía cajón para zapatos, estando este en la cama. El armario era blanco inmaculado, pero tenía dos ventanas en la parte de arriba, antes de los cajones. Estas ventanas tenían cortinas interiores de color azul verdoso pálido.

—Hola —contestó Casey a Finley.

A continuación, la puerta se abrió dejando entrar a Tyler.

—Hola —saludó.

—Hola —saludaron Finley y Casey de regreso.

Tyler evaluó la habitación. Al estar Finley sentada en la cama cercana a la puerta y Casey acostada en la más alejada, Tyler supuso que su cama era la de en medio. El edredón de su cama era un edredón, no como en las otras camas, en las que había una colcha. El edredón era de color morado oscuro, que también tenía un tinte café. Tenía unas franjas que tenía una capa de una tela distinta, brillosa y que parecía tornasolado, y desde algunos ángulos, volvía bronce las franjas de esa tela brillosa. Una de las almohadas era de la misma tela brillosa, mientras que la otra era de la tela de las otras franjas.

El armario frente a la cama era de madera y rústico, con unas elegantes agarraderas de hierro forjado de color negro. Había dos cajones inferiores, en el primero había zapatos y en el segundo un cobertor grueso color borgoña.

—Esto es extraño —comentó Casey.

—Y que lo digas —agregó Finley instantáneamente.

Casey se dejó caer en un diván que había entre su cama y su closet, cruzando las piernas con agilidad y apoyando sus brazos en el brazo del diván. Casey apoyó la barbilla en sus brazos y miró a Finley.

—¿Así que te gusta East? —inquirió con una sonrisa traviesa.

Como se ha dicho antes, Casey no es de las que piensan antes de hacer o decir algo, cosa de la que se dio cuenta después de hacer su comentario a Finley. Hizo una mueca tan pronto como salió de su boca. Ella no era exactamente discreta cuando le gustaba alguien —o eso había sacado de las miradas que le dirigían las personas cuando estaba cerca de Luke, pero sabía que los chicos que estaban aquí, por lo que había observado, no eran los más perceptivos. No se darían cuenta hasta dentro de unas semanas, un par de días como muy poco. El único que podría haberse dado cuenta rápidamente era Hal, pero él no lo iba a notar, porque a Casey le gustaba él, y, a menos que Hal tuviera hermanas o experiencia con las chicas, no notaría cuando un flechazo estaba dirigido hacía él. Casey sacudió su cabeza para despejarla. A veces se confundía con sus propios pensamientos.

Como esperaba, un segundo después, a la defensiva, Finley acusó a Casey y a Tyler—: A ti, Charlie, te gusta Hal y a Ty le gusta Zach.

Bueno, las carta están bocarriba, pensó Casey, ¿por qué no continuar?

—¡Ha! No negaste que te gusta East —le dijo Charlie a Finn.

—¡A mí no me gusta Zach! —lloró Ty.

—¡A mí no me gusta East! —declaró Finn con vehemencia al mismo tiempo que Ty.

—Además, a ti te gusta Hal, y tampoco no negaste —añadió Finn con una sonrisa.

Charlie se encogió de hombros, intentando aparentar casualidad.

—Estaba formando mi punto, no podía negarlo sin desviarme del tema —explicó racionalmente. Una verdad. No podía negarlo por esa razón… y porque mentiría si lo negaba y ella detestaba mentir. No era bueno hacerlo. Era imposible recordar todas las mentiras que hacías, y algún día tus propias mentiras te atraparían. Mejor quedarse con medias verdades, siempre se recuerda lo que se debe ocultar.

La sonrisa de Finn se ensanchó.

—Sigues sin negarlo —señaló.

—Quiero que conste que yo si lo negué, ya que la entera discusión parece girar sobre ese punto —anotó Ty.

Esta era la parte más difícil, en la opinión de Charlie. Sabía vagamente sobre el lenguaje corporal, pero cualquier signo podría ser un signo de mentira, todo dependía de la persona y las circunstancias. Podías ser del tipo de persona que mira directamente para asegurarse de que la persona a la que miente se cree la mentira, o de la que desvía la vista por que no soporta mentir.

Casey era de la segunda clase, pero eso no lo sabía Finn, así que ella no podía tener un punto de partida para definir la verdad de la mentira. Además de que Finn tenía una predisposición a creer que era mentira que no le gustaba Hal a Casey debido a que lo había visto ella misma.

No había escapatoria, y, cuando Charlie habló, deseó haber puesto su confianza en las personas adecuadas.

—Hal me gusta —reconoció—. Ahora admítanlo ustedes.

—A mí no me gusta Hal —dijo Finn intentando retorcer las palabras de Charlie, pero esta última solo se le quedó mirando, así que Finn rodó los ojos—. Está bien. Me gusta East, pero solo un poco.

Las dos se volvieron hacia Ty, quien estaba jugando con un cubo rubik que encontró en la mesa de noche a un lado de su cama. Fingió no notar las miradas de sus compañeras de habitación.

—Ty —canturreó Finn.

—No me gusta Zach, ya lo dije antes —dijo fríamente.

—Tú sabes que si lo hace —le dijo Casey.

Ty suspiró.

—Si les digo la verdad, no estoy segura. Nunca me ha gustado un chico antes, así que no sé cómo se siente. Ahora mismo tengo que comparar esto con lo que siento con mis amigos chicos. Cuando saque una conclusión, se lo diré.

Ty esbozó una suave sonrisa al final.

—¿Cambiamos de tema? —sugirió Charlie, subiendo las piernas al reposabrazos del diván.

Tan pronto como Casey entró a la habitación, Hal se distrajo. Dejó de prestar atención a lo que decía Finley y miró a la nada.

La única chica por la que había sentido una especie de atracción había sido por Josie, la reina de su instituto. Solo duró su primer año, y solo duró tanto tiempo porque todos a su alrededor también tenían una especie de obsesión con ella. Este año había pasado sin problemas y difícilmente pensaba seguido en Josie.

Pero ahora su mente no dejaba de rondar alrededor de Casey. Soltó un suspiró de exasperación, ya que Finley no dejaba de hablar y él se quería ir. Por suerte, parecía estarse dirigiendo especialmente a East, así que Hal entró en su habitación.

Localizó su cama como la más cercana a la puerta y la más lejos de la ventana. Bien. Tenía una especie de trauma con su madre levantándolo por las mañanas con la luz del sol en su cara. A quien quiera que le tocara despertarlo por las mañanas iba a tener que idear otra manera para hacerlo.

Su cama tenía un edredón azul con un motivo de cuadros en diferentes tonos de azul. Había dos almohadas de color azul oscuro y las sábanas debajo de la cama eran también de color azul oscuro. Había una cajonera a un lado de la cama, donde, cuando la abrió Hal, encontró en el cajón inferior una gruesa cobija de color blanco beige.

Frente a la cama había un armario de color negro.

Hal suspiró, se tiró a la cama, puso un brazo sobre su cabeza y con el otro sacó su ipod del bolsillo de la chaqueta. Se puso los audífonos e intentó no pensar en Casey.

Unos minutos después, advirtiendo que Finley solo le hablaba a East, Zach entró a la habitación de los chicos. Decidió que era su habitación, ya que Hal (quien le dio un asentimiento al verlo entrar) estaba acostado en una de las camas, y de las dos que quedaban, una se parecía especialmente a la que estaba en su casa.

La cama era blanca y de plástico. El colchón estaba cubierto de sábanas blancas y el edredón era rojo con rayas naranjas. El armario de enfrente también era de plástico y blanco, pero dentro estaba cubierto de piel sintética blanca.

Finley dio un golpe en la puerta y exclamó a través de ella—: ¡Adiós, Hal, Zach!

—¡Adiós! —contestaron al unísono Hal y Zach al mismo tiempo, lo suficientemente alto para que se oyera a través de la puerta.

Segundos después, luego de unos murmullos, East entró también en la habitación. Dedujo que su cama era la de en medio, la única sin ocupante y la que parecía más de él.

El cobertor era color verde y estampado militar. La cama estaba hecha de madera, igual que el armario frente a ella. Las sábanas eran verde militar y las almohadas tenían fundas del mismo color. Doblada al pie de la cama, había una cobija gruesa de color verde oscuro.

—¿Así que Finley, huh? —insinuó Hal con una sonrisa divertida al ver a East entrar por la puerta. Zach rio entre dientes, también divertido.

—Prefiere Finn —corrigió automáticamente East, lo que causó que Hay comenzara a reír y que Zach riera más alto—. Y no sé de qué hablas. —East frunció el ceño cuando eso los hizo reír con más fuerza—. A ti te gusta Casey —acusó señalando a Hal y luego señaló a Zach—, y a ti Tyler.

Las risas se apagaron y, en lugar de intentar negarlo, solo se encogieron de hombros, aparentando que no les importaba lo que le dijera sobre ese tema, intentando dar la impresión de «cree lo que quieras». East rio con suficiencia.

—Tú nunca dijiste que no te gustara Finley —observó Hal después de unos segundos. East dejó de reír y se mantuvo callado—. Ja.

Ambos grupos pasaros las siguientes dos horas haciendo nada en particular.

9:34 pm, en la Torre Stark

Thor entró a su dormitorio —el cual, por desgracia, tenía órdenes de compartir con Stark y Barton— dándose golpecitos en el estómago con la palma de la mano.

Tony sonrió burlonamente, levantando su vista de su celular al escucharlo entrar.

—Pareces un Santa Claus —señaló sarcásticamente.

—Acabo de comer. ¿De qué hablas?

—Nada —rio Tony entre dientes. Abruptamente dejó de reír—. ¿Y lo chicos? ¿Ellos ya comieron…? ¿Jarvis, los chicos ya comieron?

—No, señor —dijo la voz robótica de Jarvis.

Tony maldijo por lo bajo.

—Llama a todos los Vengadores al comedor, Jarvis —ordenó Tony y maldijo a Fury, que ya se había ido.

—¿Eso incluye también a los adolescentes, señor? —preguntó Jarvis.

—Sí, rápido.

Clint y Thor observaban la escena con confusión y Tony los miró con la misma confusión por su comportamiento.

—¿Hola? Los niños también comen —les anunció.

Las expresiones de Clint y Thor se volvieron alarmadas e inmediatamente se levantaron de su lugar. Llegaron ahí para encontrar que todos ya estaban en la sala diagonal comedor.

—¿Qué quieren? —preguntó bruscamente Casey, quien tenía el aspecto de haber estado dormida.

—No han comido —informó Tony.

—¿Qué? —Casey frunció el ceño al no comprender lo que decía Tony.

—Que no han comido —repitió.

—¿Qué?

—¡Que no han comido! —exclamó Tony, exasperado.

Casey frunció aún más el ceño, pero entonces se alisó y se quitó los audífonos.

—¿Qué?

—Que no han comido —dijo Tony monótonamente.

—Oh. ¿Qué van a hacer de comer? —preguntó Casey, tomando asiento en la barra.

El resto de los adolescentes la siguieron.

—A mí no me gusta el huevo revuelto —informó Finley.

—Ugh, a mí tampoco —acordó Casey.

—Me gusta la carne asada —les dijo Tyler.

—Yo como lo que sea —declaró Hal, sentándose a un lado de Casey (lo que le a ella puso la carne de gallina), mientras se encogía de hombros.

—Mientras no tenga verduras —agregó Zach.

East saludó estando de acuerdo.

Los Vengadores "veteranos" se miraron unos a otros y dijeron al mismo tiempo—: ¡Yo no sé cocinar!

En ese preciso instante, las puertas del elevador se abrieron, revelando a una mujer en una gabardina de color beige, con zapatos de tacón negros y un bolso beige.

—No lo puedo creer —dijo ella al escuchar lo que dijeron los Vengadores—. ¿Ninguno sabe cocinar? ¿Y quiénes son ellos? —añadió mirando a los adolescentes.

—La nuevos reclutas para la iniciativa Vengadores, señorita Pots —respondió Jarvis.

Pepper alzó las cejas y murmuró «Wow» bajo su aliento y soltó un suspiro.

—Por suerte para ustedes —dijo—, yo sí se cocinar.

—¡Yay! —festejó Casey—. ¡No moriremos de hambre por culpa de Stark!

—Disculpa, niña, pero yo fui el que recordó que ninguno de ustedes había comido —dijo Tony, defendiéndose a sí mismo, con algo de presunción en su tono.

—¿Cómo alguien puede olvidar que a quien tienes a tu cuidado aún no ha comido? —inquirió Casey con sarcasmo.

—¡Tú lo olvidaste! ¡Estabas durmiendo!

—¡Sí! Pero yo soy yo y tú eres tú —apuntó.

—¿Y qué?

—Que me triplicas la edad.

—¡No es verdad!

—Si puedes ser mi abuelo, teóricamente me triplicas la edad.

—¡Pero yo no podría ser tu abuelo!

—Claro que sí. Si tu…

—¡No quiero saber de qué maneras podría ser tu abuelo!

Para este momento ya la mayoría de la sala estaba riendo.

—Porque sabes que yo estaría en lo correcto —acusó Casey, señalándolo con su dedo índice mientras lo hacía, con una sonrisa astuta en su cara.

Tony abrió la boca para responder, pero se dio cuenta de que, si seguía discutiendo, estaría así tiempo indefinido. La chica se sacaba argumentos de la manga a cualquier replica, como él. Esta discusión tomaría horas en terminar y con el orgullo que tenía cada uno de ellos, solo terminaría cuando el primero terminara desmayado por el sueño. Sería ella, obviamente, pero después de mucho tiempo…

—Tienes una mente retorcida —le comunicó Tony a Casey.

—Hace falta una para reconocer a otra —respondió.

Se analizaron entre ellos silenciosamente, mientras Pepper recuperaba la compostura y comenzaba a hacer la cena. Para trece personas.

Casey sonrió al advertir que finalmente había encontrado a alguien con quien discutir.


[1] Sé que no todas las personas con lentes son tímidas y tranquilas, solo hago uso del cliché. Lamento si ofendí a alguien.
[2] En inglés, los Vengadores son "Avengers", y si recuerdan la pelicula, al final aparece solo una «A».
[3] Patético, lo sé, pero alguien tenía que hablar en ese momento.
[4] OOC, lo sé.

N-A: Solo quería señalar que las actualizaciones de este fanfic serán más irregulares que las de mi fanfic «Intercambio». Espero que les hayagustado el capítulo.

(¿Alguno de ustedes notó la referenia a Percy Jackson? Si es así, me caes bien. Si sigues leyendo esto, también me caes bien :D)