¡AVISO IMPORTANTE! ¡LEAN! Verán… esta historia es una traducción que fue comenzada por otra chica hace mucho tiempo atrás, pero por razones que desconocemos, no terminó la historia, por lo tanto, yo quise terminar de subirla porque me pareció un fic muy pero que muy interesante y genial. La cosa es que me parece que ella dejó de usar su cuenta FF, razón por la que asumo que no me respondió, y sin su permiso no puedo subir los primeros 5 capítulos en español, y si no los leen no podrán entender la historia, así que tendrán que buscarla, el título es igual, "La extraña Desaparición de Sally-Anne Perks", y la autora es Grengras. Lo siento, pero no puedo subir el link, la página no me deja. Espero disfruten tanto como yo la historia.

Disclaimer: Nada de esto me pertenece, todo es de la brillante J.K. Rowling y Paimont, autora de la historia original en inglés quién me dio su permiso para terminar la traducción.

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Aun había tiempo antes de que los demás pudiesen regresar de Hogsmeade. ¿El debería atreverse a entrar a hurtadillas a la oficina de Dumbledore para hablar con los retratos de los antiguos directores? Ellos podrían saber algo, tal vez el sombrero seleccionador estuvo aún más confundido en su presencia. Pero cuando Harry se aproximaba a la oficina del director, escuchó pasos y voces adentro, y se aparto precipitadamente. Aparentemente, Dumbledore estaba en su oficina, atendiendo a un visitante. Harry creyó escuchar la voz de la profesora McGonagall, curiosamente chillona, como si estuviera protestando.

Harry sintió que sus ideas daban vueltas en su cabeza. Su parte racional no pudo encontrar respuestas a las preguntas que lo rondaban, y empezó a dudar que sus fragmentados recuerdos de Sally-Anne nunca llegaran a un significado o una imagen clara. Encontró refugio en el baño de Myrtle la llorona. Después de todo, Myrtle fue además un eco del pasado, una figura casi tan elusiva como Sally-Anne.

Encontró a Myrtle rondando instintivamente por uno de los cubículos del baño.

—¿Vienes a llorar? —Preguntó ella con optimismo—. Los baños son excelentes para eso, ya sabes.

Harry simplemente sacudió su cabeza y se sentó al lado de ella.

—¿Me puedes ayudar con algo, Myrtle? —Preguntó Harry.

Su cuerpo inmaterial flotó hacia su lado.

—Por supuesto. ¿Has perdido algo?

Harry suspiró.

—Supongo que sí. Recuerdo a una chica, pero parece que desapareció en el aire, se perdió en algún reino donde las cosas no tienen nombres. Aun no sé si ella es real o es algo más…

—Oh, cariño —Myrtle suspiró suavemente—, ¿te enamoraste de un fantasma?

Había un tono expectante en su voz, y Harry respondió apresurado:

—No, no hablo de un fantasma. No sé lo que es ella. Un recuerdo, quizá… Dime, Myrtle, ¿tú la recuerdas? Ella fue seleccionada en Hufflepuff hace dos años, y entonces desapareció. Su nombre era Sally-Anne.

Una sombra de la fantasmal sonrisa cayó sobre la cara de lamento de Myrtle.

—Sally-Anne… Si, si la recuerdo. Ella solía venir aquí para hablar conmigo.

Harry sintió su corazón latiendo en su pecho.

—¿En serio? ¿Ella vino y habló contigo? —Sus preguntas estaban saliendo de él—. ¿Cómo era? ¿Qué te dijo? ¿Era un fantasma o una chica? ¿Qué pasó con ella?

Myrtle apoyó su cabeza a un lado y se quedó pensando por un momento. Entonces, ella dijo suavemente:

—¿Cómo era ella? Era infeliz. Por eso ella venía aquí, supongo. Cuando vives en un baño llegas a ver más lágrimas de las que nadie podría soñar. A la gente siempre le gusta ocultar sus lágrimas, y este lugar es bonito y privado. Al principio, ella no me hablaba; ella simplemente se sentaba aquí, perdida en sus tristes pensamientos. Pero entonces, ella notó mi presencia, y después de unos pocos días empezó a hablarme. Ella no parecía en lo absoluto inquieta de que yo fuera… Bueno, tú sabes qué, no como las otras personas. Ella me hablaba, como a una amiga.

—¿Qué dijo ella? —La voz de Harry salió como un susurro y Myrtle suspiró.

—Oh, ella hablaba de muchas cosas, y algunas de ella no tenían sentido. Sus palabras eran confusas al principio, como si ella no recordara como bien como hablar. Pero entonces se hizo más coherente. Primero, ella no podía entender porque ella estaba aquí, en Hogwarts. No paraba de decir "¿Cómo puede ser esto?". Ella me habló de Susan Bones, quién se había hecho su amiga, y de sus clases, y de la amable profesora Sprout. Por unos pocos días, ella pareció un poco emocionada por estar en Hogwarts. Ella dijo que le cayó mucho mejor Susan que Amaryllis. No tengo idea de quién es Amaryllis, ¿y tú?

Harry asintió, incapaz de hablar. De acuerdo al Sombrero Seleccionador, Amaryllis Zeller fue una de las cuatro chicas seleccionadas en Hufflepuff en 1896.

—Alguna amiga suya, supongo —Dijo Myrtle encogiéndose de hombros—. Como dije, Sally-Anne parecía feliz al principio. Pero luego, se fue dando un cambio en ella; una tristeza empezó a crecer dentro de ella, y pasaba más y más tiempo en el baño llorando. Y entonces un día, desapareció y nunca regresó… No sé a dónde se fue…

—Ni yo —Murmuró Harry—. Oh, Myrtle, ¿Tú crees que ella era real? ¿Era humana?

—¿Humana? —Preguntó Myrtle suavemente—. Oh si, ella era humana. Quizá ese era el problema.

—¿Qué? —Harry se quedó contemplando el cuerpo fantasmal a su lado—. ¿Qué quieres decir?

Myrtle negó con su cabeza.

—Ella era humana —contestó tranquilamente— Pero no quería serlo.

...

Ron y Hermione regresaron de Hogsmeade sonrojados de la emoción, con sus bolsillos llenos de dulces y cervezas de mantequilla. Ron parecía haber recuperado su antigua alegría, y había una emoción genuina en su mirada cuando le dijo a Harry:

—Mala suerte, amigo… Estar encerrado aquí todo el día. Te traje algunas ranas de chocolate y dulces de Honeydukes.

Harry aceptó de buena gana, más agradecido por el espíritu de Ron que por los dulces.

—¿Aún así, qué hiciste todo el día? —murmuró ron indistintamente, con la boca llena de dulces.

—Oh… —Harry sonrió— Charlé un rato con Myrtle. De hecho, me empieza a gustar.

—¿Qué mal, eh? —Ron se mostró comprensivo. Hermione levantó la vista rápidamente, y Harry supo que ella debía de estar ansiosa por escuchar su conversación con Myrtle.

—Toma —Ron le lanzó otra rana de chocolate— Te lo mereces, Harry. No puedo imaginar qué clase de conversación habrás tenido con Myrtle la llorona… —y al decir esto se estremeció.

—Hablamos sobre Sally-Anne Perks —Dijo Harry tranquilamente. Él quería, desesperadamente, hablar con su amigo de Sally-Anne. Quizás Ron escucharía ahora, cuando Hogsmeade y sus fantásticas tiendas lo habían dejado de buen humor.

—¿Quién? Oh… —Ron frunció el ceño— ¿Todavía piensas en ella? Esto se está poniendo raro. Sabes que no existió, ¿no? Yo sé que has pasado por muchas cosas en tu vida, amigo, y es natural que… que empieces a ver cosas a veces. Pero de veras, si no puedes dejar ir esta extraña obsesión, tal vez deberías de buscar algo de ayuda. Hay una sanadora en San Mungo que mi mama conoce; ella se encargó de Percy cuando lo atacaron los gnomos del jardín hace unos años atrás. Quizá necesitas ir y verla… —La voz de Ron perdía fuerza cuando vio la expresión asesina en la cara de Hermione—. Bueno, estoy tratando de ayudar —replicó defendiéndose.

Harry suspiró y desgarró violentamente la envoltura de su rana de chocolate. El cromo adentro cayó al piso.

—¿Qué? —Ron estaba mirando la tarjeta, paralizado, con su pecosa cara pálida. Harry lo miró inquisitivamente.

—¿Qué pasa, Ron? ¿Estás bien?

—Tú has… ¡Tú has encontrado El señor de Aratta! —Susurró Ron atónito.

Harry cogió el cromo del piso. Si, ahí estaba en efecto El Señor de Aratta.

—Este es el cromo de las ranas de chocolate más raro de todos —La voz de Ron temblaba mientras hablaba—. Ha habido rumores de su existencia, pero nadie había visto realmente uno… ¡Y tú estás sosteniendo uno en tu mano!

Harry miró al Señor de Aratta, quién le devolvía una sonrisa serena.

—Supongo que sí. ¿Lo quieres?

Ron lo miró como si hubiese, finalmente y sin lugar a dudas, perdido sus sentidos.

—¿Que si lo quiero? Desde que tengo memoria, la gente ha estado diciendo que este cromo no existía realmente, que era un mito hecho para vender más ranas de chocolate. Y aún así, todo niño que ha abierto la envoltura de una rana de chocolate sabe que siempre hay un momento en el que tu corazón late con absurda anticipación cuando abres la cubierta plateada: Quizá serás el único. Tal vez tú serás el único que encuentre al Señor de Aratta… Nadie lo ha conseguido, pero aun contenemos el aliento cada vez que alguien nos da una rana de chocolate. Cuando yo era pequeño, creía con todo mi corazón que yo sería el único en encontrar al Señor de Aratta. Cuando crecí, supe que las probabilidades de encontrarlo eran casi inexistentes. Pero de alguna manera, eso hizo que mi corazón se agitara aún más fuertemente cuando arrancaba la envoltura de una rana de chocolate —Ron sonrió un poco—, ¡Si Dumbledore solo supiera cuantas veces lo maldije antes de llegar a Hogwarts! Te lo juro, parecía que cada vez que desgarraba la envoltura de la rana de chocolate tenía un dibujo de ese maldito director adentro, en lugar del fabuloso Señor de Aratta…

Harry lo miró por un largo rato. Entonces, el le tendió el cromo a Ron, silenciosamente.

—¿Qué es esto? —La voz de Ron sonó quebrada.

—Puedes tenerlo, Ron —Dijo Harry despacio— Ten El Señor de Aratta si quieres. No coleccionaré los cromos de las ranas de chocolate nunca más.

—No coleccionarás más… Harry, no puedo tomarlo. ¿Tienes idea del valor de ese cromo?

—No. Escucha, Ron, realmente no me importa el cromo. Me gustaría que tú lo guardaras.

Ron tomó el cromo, con una expresión incrédula en su pecosa cara.

—Oh, gracias, Harry. Guao, no sé qué decir… —unos segundos después añadió—. ¿Harry? Siento lo que dije, sobre tus recuerdos de aquella chica. Tal vez ella realmente existió… Después de todo, El Señor de Aratta existe, ¿no?

Harry sonrió.

—No te preocupes por eso, Ron.

—Solo espera a que Fred y George vean esto —Todavía aturdido, Ron fue en busca de sus compañeros coleccionadores de cromos de ranas de chocolate para enseñarles el milagroso cromo. El debió de pensar, acertadamente, que Hermione no iba a demostrar mucho entusiasmo por El Señor de Aratta.

Tan pronto como Ron no pudiese escuchar, Hermione sacó una carta de su bolsillo.

—De mis padres. Acaba de llegar. Ellos fueron a Somerset House esta mañana.

—¿Y?

Hermione sacudió su cabeza.

—Nada. No hay registros de una muggle llamada Sally-Anne Perks nacida en 1980 o en 1885. Quizás Sally-Anne no era su nombre real…

Harry le contó sobre sus conversaciones con el Fraile Gordo, la Dama Gorda y Myrtle la Llorona.

—No sé que más hacer con esto —Exclamó en voz baja— Si Sally-Anne recordaba a Amaryllis, asumo que ella debía ser la misma chica seleccionada en 1896. ¿Pero cómo podría ser eso? ¿Ella pudo haber tenido un giratiempo?

Hermione frunció el ceño.

—No creo que eso fuese posible, Harry. Nadie podría viajar muy atrás en el tiempo. Ella debió haber sido algo así como un fantasma.

—Tanto el Fraile Gordo como Myrtle dijeron que ella no fue un fantasma, y ciertamente ella no se veía como una en los breves momentos en los que la vi —Hermione palideció.

—Bueno, algún otro tipo de entidad, algo como un fantasma sin ser uno… Quizás los fantasmas de Hogwarts pueden decirnos más.

...

A la media noche, Harry, Hermione y Dobby subieron las escaleras de la torre de Astronomía para el encuentro con las sombras del pasado. Harry consideró brevemente pedirle a Ron que los acompañara, pero Hermione estuvo reacia "El ya tuvo su visión sobrenatural hoy" Replicó ella hostilmente.

La vista que encontraron en la parte superior de la torre dejó a Harry sin aliento. Unas dos docenas de formas incorpóreas flotaban en la noche iluminada por las estrellas, figuras indistintas de extrañeza cautivadora. Harry de inmediato reconoció a Nick Casi-Decapitado, vestido con un extravagante traje con volantes en el cuello tambaleante, al Barón Sanguinario, una grotesca y lúgubre figura cuyo color blanco perla estaba cubierto de manchas oscuras.

El espectro de la Dama Gris se cernió a un lado del Barón Sanguinario, su pálida y etérea belleza era aún más sorprendente al lado del terrible fantasma. Harry reconoció la sombra aristocrática de Sir Patrick Delaney-Podmore. Myrtle la llorona revoloteaba indistintamente entre los fantasmas reunidos, pero la sombra de una sonrisa inmaterial apareció cuando vio a Harry. Muchas de las fantásticas figuras reunidas en la luna llena no estaban familiarizados, pero vieron la pequeña y frágil figura del Profesor Binns entre ellos.

Harry, quién siempre pensó en el profesor fantasma como cualquier otro maestro (y uno particularmente tedioso) vio al pequeño espectro del profesor Binns con un temor repentino. Ahora que veía la forma del profesor brillando a la luz de las estrellas entre los otros fantasmas incorpóreos, se dio cuenta de que el profesor Binns era más que la personificación del aburrimiento, el pertenecía a otro reino, uno no-humano, un reino de misterio.

La borrosa forma del Fraile Gordo se cernió en frente de ellos.

—Bienvenidos, mis queridos señoras y señores —Exclamó suavemente—, y bienvenidos nuestros amigos del reino de lo real. He convocado ésta Consejo de Fantasmas porque un asunto de importancia ha llamado mi atención, una cuestión de recuerdos y olvidos.

Una palpitación pasó a través de los fantasmas reunidos, como un susurro. Harry pudo sentir a Hermione temblando a su lado, y su mano deslizándose en la suya.

—Dinos, Harry Potter —Dijo el Fraile Gordo, con su voz sonando extrañamente distante, como una voz de un sueño—, acerca de lo que recuerdas. Parece que tú, y sólo tú, estás consciente de una curiosa ausencia.

Harry suspiró profundamente. Todavía no estando completamente seguro si estaba despierto o soñando, él le contó la historia de la olvidada Sally-Anne a los espectros reunidos. Una Hermione pálida y un Dobby con los ojos muy abiertos complementaban la historia con detalles que el omitía. Dobby habló de sus "estadísticas", y el Profesor Binns murmuró: "Ah, sí, hechos, eso es todo lo que necesitamos, datos". Su voz era seca, como un pergamino desmoronándose. Harry sonrió maravillado, de pronto, si el fantasma del profesor Binns se quedó en Hogwarts era simplemente porque el no podía soportar separarse de los hechos de sus lecciones de historia.

—La cuestión —dijo el Fraile Gordo lentamente—, es como esta pequeña chica pudo desvanecerse completamente. El tiempo que estuvo aquí fue extraordinariamente corto, pero además de eso, ella debería haber sido recordada. Pero los recuerdos fueron modificados y sus archivos cambiados mágicamente. Parece que alguien quiso asegurarse de que esta chica sería olvidada. Nosotros normalmente no participamos en los asuntos de los vivos, pero este olvido impuesto nos concierne a todos. El recuerdo de cada persona debe ser apreciado; que horripilante sería hacer desaparecer a alguien de la memoria de todos —Miró a las formas espectrales reunidas en el techo—, no permitiremos que ella sea olvidada. Mis lamentados amigos, ¿qué recuerdan de Sally-Anne?

La Dama Gris fue la primera en hablar.

—Creo que la vi una o dos veces, caminando con su amiga de Hufflepuff. Yo normalmente no la hubiese notado, pero algo en ella capturó mi atención: ella era una tímida y pequeña niña nueva, y aún así ella fue la única que dirigió a la audaz Susan a sus aulas de clases y le explicó cómo encontrar el camino a través de los complicados corredores. Ella era tímida y pequeña, y aún así ella caminaba a través de Hogwarts con una tranquila confianza como si ella ya estuviese familiarizada con los pasillos y corredores del castillo

—¿Recuerdas haberla visto antes, mi lady? —La voz de Hermione sonó pequeña y temerosa en la noche. La Dama Gris ladeó su cabeza

—No podría decirte. He visto a muchos niños pasar por este castillo. Una solo recuerda, después de todo, a los que fueron extraordinarios.

—Me temo que ella debió de tener un final violento —La voz del Barón Sanguinario hizo que Harry pensara que era malévola y oscura, y sintió que tiritaba—, quizá quién la mató hechizó las mentes de los que estaban alrededor y los hizo olvidar toda su existencia para cubrir su crimen.

—Pero si fue asesinada, ¿no debió de convertirse en un fantasma? —Sugirió Nick Casi-Decapitado gentilmente.

—Ah —La voz del profesor Binns sonó débil en la noche—, pero no todas las víctimas de asesinato se convierten en fantasmas, y no todos los fantasmas son víctimas de un asesinato. Más si ella fue la víctima de un crimen doble como sugiere el Barón Sanguinario, entonces seguramente ella hubiera rondado por el castillo hasta que su asesino hubiese sido llevado a la justicia.

El Fraile Gordo asintió ante aquella sugerencia.

—Pienso que estás en lo correcto; ella no pudo ser asesinada. Pero, ¿A dónde pudo haber ido?

—Yo recuerdo haberla visto en mis clases— Dijo el profesor Binns, ajustando sus lentes espectrales—, y entonces, ella hizo una pregunta. Aquello me pareció un poco raro, por lo que lo recuerdo bien. La mayor parte del tiempo, los estudiantes se contentan con cerrar sus ojos y escuchar en silencio. Pero Sally-Anne Perks hizo una pregunta. Déjenme ver… ¿Qué preguntó? Algo sobre la historia de Hogwarts, creo recordar. ¡Ah, sí! Ella preguntó si los retratos tienen alma. Le aseguré que no, que ellos son meras huellas de una persona. Peeves me habló una vez sobre un mapa mágico del colegio, creado hace mucho tiempo por un grupo de estudiantes, que enseñaba los nombres de todos y su ubicación exacta en el castillo. Parece que está perdido desde hace mucho tiempo, probablemente es el mejor; uno podría imaginar que un mapa así sería usado para todo tipo de travesuras. En un mapa así, uno sería capaz de ver, me imagino, a todos los seres que tengan nombre y alma. Todos los humanos serían mostrados en el mapa, pero los fantasmas no, desde que nuestras almas no están más aquí. Uno no podría ver los retratos, claro está, y los animales tampoco serían visibles en el mapa.

—¿Los animales no tienen alma? —Susurró Dobby—. ¿Ni si quiera la lechuza de Harry Potter?

El profesor Binns lo miró con asombro.

—Por supuesto que los animales tienen alma, pero ellos no se mostrarían en el mapa porque sus nombres verdaderos no se saben. Los magos llaman a sus mascotas acorde a sus propios caprichos, por supuesto, pero sus propios nombres, otorgados por sus padres al nacer, son desconocidos por las personas.

—¿Y qué hay acerca de los elfos domésticos, señor?— La voz de Dobby temblaba.

Una sonrisa inmaterial aparecía en las espectrales facciones del profesor Binns.

—Por supuesto que los elfos domésticos tienen alma. Me atrevo a decir que verías cientos de elfos domésticos en ese legendario mapa de Hogwarts.

—¿Qué? ¿Hay elfos domésticos en Hogwarts? —La voz de Hermione fue un susurro.

Dobby la miró sorprendido.

—Si, por supuesto, señorita. Dobby le dijo que las comidas son preparadas en las cocinas por los elfos domésticos.

¿Los elfos domésticos preparan las comidas? Yo creía que las cocinas tenían su propio encantamiento —Harry pudo ver como Hermione se molestaba.

—Y por supuesto que también hay partes del colegio que no pueden ser mostradas en el mapa —Reflexionó el profesor Binns—, una habitación en particular puede estar escondida por alguna razón, como la temida Cámara de los Secretos…

—¿Y las personas, señor? —Preguntó Harry—. Si una habitación puede ser invisible en el mapa, ¿una persona también puede serlo?

—Por su puesto, muchacho— El Fraile Gordo fue quién respondió— Estás rodeado de gente indetectable en este momento.

Harry miró alrededor a las efímeras figuras de los fantasmas.

—Díganme —suspiró—, ¿una persona viva puede ser indetectable también?

El Fraile Gordo negó con la cabeza.

—No, ni si quiera una capa invisible podría hacer eso. Aún tendrías un alma y un nombre, aparecerías, incluso si nadie puede verte.

—A menos, claro, que hayan sido robados tu alma y tu nombre… —Dijo el Barón Sanguinario macabramente.

Harry sintió la mano de Hermione temblando en la suya, y sintió a Dobby cada vez más cerca de él. Loa fantasmas brillaban a su alrededor. Por un momento, Harry imaginó un mapa perdido en algún lugar mostrando tres puntos solitarios en lo alto de la torre.

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¡Bien! Aquí está el sexto capítulo de la historia, y el primero que yo subo de la traducción. Espero lo estén disfrutando. Lamentándolo mucho, no puedo prometer actualizar rápido, porque este capítulo nada más fueron nueve páginas de Word, y pues da su trabajito traducir todo eso; sé que es una historia de suspenso y quieren saber ya que pasa, pero espero me entiendan por ese lado. Aún así prometo no dejarlo inconcluso, y así este tarde, lo van a tener, "mejor tarde que nunca". También prometo no dejar inconcluso el otro fic, para quienes lo estén leyendo, pero he estado medio ocupada y aprovecho estos días de semana santa para ponerme bien en esto.

Bye!