Los personajes son propiedad de Kota Hirano.

Es una historia alternativa, por supuesto.

Recomendación: Todo esto me fue inspirado cuando escuché ''Hometown Glory'' de Adele. Será digamos, el tema musical de la historia.


Se retorcía en su cama mientras sudaba e intentaba gritar, las caras demoníacas de aquellos vampiros aparecían por donde sea que miraba, los zombis se acercaban de amontones muertos de hambre, incluso los escuchaba gritar su nombre, intentaba escapar, pero sus piernas no respondían, el miedo se frotaba las manos y su voz parecía no ser escuchada. Sangre. Su boca sabía a sangre.

Se incorporó en su cama gritando mientras despertaba de vuelta a la realidad, jadeaba mirando a su alrededor y se dio cuenta que estaba en su cuarto, que había sido una pesadilla, respiro la paz mientras jadeaba y se limpiaba el sudor de su frente, hasta que se abrió su puerta.

-Hija, ¿te encuentras bien? ¿Qué ha pasado?- Entró una señora de cabello rubio ondulado corto, prendiendo la luz de la recámara, mientras se acercaba a la niña preocupada y se sentaba en el borde de su cama.

-Nada madre, solo tuve una pesadilla…- Contestó la niña ya más relajada y agradecida por haber despertado. De repente vio que entro su padre de cabello café oscuro al cuarto y se acercaba a las mujeres.

-¿Qué ha sido todo este alboroto?- preguntó el padre tranquilo mientras se sentaba al otro borde de la cama de su hija.

-Al parecer Integra volvió a tener pesadillas, Arthur…- le contestó la madre acariciando el rostro de su hija con ternura preocupada.

-Padre, aquellas criaturas que nos atacaron la otra vez… no dejo de soñarlas, me persiguen padre- Le contó angustiada mientras se acercaba a el y su padre en ello, la abrazó confortándola. La madre se levantó de la cama.

-Iré a prepararte un té, hija… te hará dormir por completo- Le dijo su madre a la niña, que solo asintió enterrando su rostro en el pecho de su padre.

-Integra…- le llamó su padre seriamente pero tranquilo, a lo que la niña le llamó la atención la forma de nombrarla y levantó su rostro para mirarlo.- Integra, los vampiros… son criaturas muy poderosas, son monstruos que se alimentan de la sangre humana y no tienen sentimientos, porque han dejado de tener alma… han dejado su humanidad a un lado-.

Integra escuchaba atentamente a su padre asustada por lo que decía pero a pesar de sus 13 años, sabía que el no mentía, sabía que el conocía a esas criaturas. Su padre prosiguió.

-Son terribles… lo sé, pero… no puedo evitar pensar su naturaleza inmortal ¿realmente ellos lo desearon? Creo que no, hija. En verdad creo que nunca desearon ser inmortales… me dan lástima, son como niños atrapados bajo su maldición- Integra abrió los ojos por las palabras de su padre.

-Ellos sufren Integra, sufren como un humano no tiene idea… sufren mucho más que nosotros, son sanguinarios sí… pero cuando ven un alma de fuego, indestructible, valiente, el humano… es cuando se convierte en la única amenaza para él. Un vampiro no puede ser destruido por uno de ellos porque seria inconcebible, no pueden ser destruidos por alguien que se rinda ante ellos, entiendes lo que te digo Integra?- Su padre tomó las manos de ella mirándola profundamente a lo que la niña asintió más calmada.

-Nunca debes rendirte ante ellos Integra, nunca debes entregar tu alma…- Su padre la abrazó cerrando los ojos y después le dio un beso en la frente.

-Entiendo padre…- Habló la niña después de las palabras de su padre a lo que él sonrió.

-Integra, querida, aquí está tu té…- Llegó la madre de Integra, entregándole el té caliente mientras la niña lo tomaba en sus manos.

-Gracias, madre…- Le sonrió la niña cálidamente.

-Bueno, es hora de irnos a dormir de nuevo, mañana hay mucho por hacer ya que es mi día libre, iremos por primera vez juntos a la opera…- Anunció su padre levantándose y tomando a su esposa de la cintura para retirarse del cuarto.- Descansa hija- Su madre apagó la luz y cerró la puerta, pero la niña se dio cuenta que su madre había dejado una vela encendida a su lado para no quedarse a oscuras. Integra suspiró y tomó un poco de té, miró la ventaba y observó la luna, tal vez mañana sería un buen día.


-No entiendo que tan interesante puede ser el trabajo de Arthur, sé que mi propuesta por acabar con vampiros y zombis es mucho mejor, mi organización supera la de él en muchas maneras… el no tiene el ejército necesario, yo lo tengo, lo tengo todo… dinero, mansiones, ejércitos y te tengo a ti, chupasangre. Mi organización debería ser la mejor, no la de él- Se quejaba un hombre de cabello marrón lacio largo, peinado hacia atrás en una coleta baja, con ropas negras y grises, mientras encendía un puro.

-Puede ser, señor…- Contestó una voz ronca de barítono hacia el otro extremo de la oficina.

-Manda a las tropas humanas a Cheddar- Ordenó el hombre mientras revisaba unos documentos que tenía en sus manos.

-Eso es trabajo del capitán…- Contestó la voz ronca con ironía y burla.

-Ese estúpido capitán no sirve para nada, de seguro lo único que ha de hacer en su vida es coger, tenía que ser francés el imbécil…- El hombre se quejaba mientras abría el periódico con el puro en su boca.

-Lamento no entender entonces porque fue contratado…- Le devolvió el vampiro.

-Porque tiene muchos hombres a su poder, mientras mas perros trabajen para mi, mejor… siempre mueren muchos en un simple ataque de zombis lentos, incompetentes-

El hombre siguió leyendo el periódico malhumorado.

El vampiro solo lo miró sin expresión alguna, de repente el hombre de cabello marrón se volteó a mirarlo con una ceja levantada.

-¿Qué esperas a cumplir mi orden, monstruo?- Le preguntó exasperado y malhumorado, como casi siempre solía estar.


Gritos de muchos hombres se escuchaban por todo el lugar, los zombis se comían sus cuerpos y algunos se convertían en uno de ellos.

-¡Manden refuerzos, estamos perdiendo muchos hombres aquí y esas asquerosas cosas aumentan!- Gritaba un hombre por radio mientras disparaba a los zombis que se trataban de acercar con ayuda de dos hombres a lado de el.

-¡Ayúdenme! ¡Ayúdenme!- Gritaba uno de los soldados que intentaba escapar de las garras de los zombis que lo mordían devorándolo.

-¡¿Acaso no escuchan?! ¡Manden malditos refuerzos, mierda!- Gritaba el soldado por radio aún asustado por ver como sus compañeros eran devorados. De repente escucho gritos a lado de el y miró como los zombis arrastraban a los únicos soldados con vida. Aterrorizado, tiró la radio e intento correr hacia la camioneta que estaba enfrente para escapar, cuando estuvo apunto de lograrlo, un zombi saltó por detrás de el y lo mordió por el cuello, el hombre soltaba gritos desgarradores mientras era devorado.

De repente, balas perforaban la cabeza y los corazones de aquellos zombis, siendo convertidos en cenizas automáticamente. Un hombre de cabellos café oscuro ondulado, disparaba con exactitud a cada una de aquellas criaturas, con ayuda de unos 5 hombres que disparaban igual que él, matando a todos los zombis.

-Señor Arthur… el área a sido despejada- Anunció un soldado llegando hacia el.

-El muy idiota de Burton hizo todo este desastre, estoy seguro… ¿No quedo ningún sobreviviente?- Preguntó mientras guardaba el arma.

-No señor… nadie salió con vida-

A lo lejos, un vampiro de capa negra y el hombre de cabello largo marrón, miraban todo lo que sucedió. El hombre apretaba sus puños de coraje al ver como tan pocos hombres de Arthur lograron derrotar a toda esa manada de zombis. El vampiro miraba sin expresión la escena, como si fuera algo que viera todos los días y cruzó los brazos.

El hombre de coleta se giró furioso de ahí siendo seguido por el vampiro.


-Mátalos…- Ordenó a un hombre que parecía ser un ladrón desesperado por dinero y joyas.- Y te daré una gran recompensa…- El ladrón solo sonrió con malicia ante esas palabras, mientras miraba las fotografías de sus próximas víctimas.

-No se despegue de su televisor…- Le dijo el ladrón mientras salía de aquella oficina.


Los padres de Integra y ella, salieron de la opera pasando por un callejón para dirigirse al auto.

-Me encanta la opera- Exclamaba la madre mientras se acomodaba su lujoso abrigo- Ojala pudiera cantar así algún día, no te gustaría cantar así Integra?- Le sonrío su madre mientras la miraba. A lo que la niña solo la miró asustada por el comentario.

-No madre, eso… eso es imposible- Se rió la niña mientras miraba como su padre la abrazaba por el hombro.

-Pero querida, habías dicho que querías que Integra fuera una modelo, no es así?- Bromeó el padre esperando la reacción de su hija que no esperó mucho, puesto que la niña los miró asustados. Los padres rieron ante eso, sabiendo que su hija era muy diferente a todas las niñas de hoy en día.

-Es broma cariño, serás lo que tu quieras ser…- Le dijo el padre amorosamente a lo que Integra solo le sonrío cálidamente, hasta que el momento fue interrumpido por el sonido de un arma cargándose. La familia miró hacia el frente y miraron a un hombre vestido de negro pero con la cara descubierta.

-Dame tu cartera y las joyas, ahora- El ladrón apuntó hacia Arthur a lo que el hombre intentó no inmutarse por el bien de su mujer y su hija.

-Tranquilo amigo, te daré la cartera… tranquilo- Arthur sacó su cartera lentamente y se la entregó con las manos hacia arriba. El ladrón la tomó desesperado y después apuntó hacia la mujer mayor.

-¡Las joyas, dame las joyas!- le gritó el hombre, la mujer retrocedió protegiendo a su hija por detrás asustada, cuando Arthur miró que el ladrón tenía intenciones de dispararle se interpuso entre ellos bruscamente, por lo que el ladrón le disparó a Arthur cayendo al suelo, a los pies de su esposa, las mujeres gritaron asustadas.

-¡Arthur! ¡No!- Gritaba la mujer mayor agachándose para tomar a Arthur a lo que el ladrón asustado le disparó a la mujer también. El ladrón tomó el bolso de la mujer y salió corriendo de ahí atemorizado.

Integra miró a sus padres muertos a sus pies, en aquel frío callejón, con la cara en shock y temblando paralizada con lágrimas en sus ojos.


-Olvidó todo… la niña no sabe ni siquiera cual es su nombre, esta pasando un trauma terrible, la encontramos en un callejón con una pareja muerta en frente de ella… eran sus padres y el hombre resultó ser su hermano, lo siento mucho Señor Richard- Le anunciaba un doctor a un hombre de cabello café oscuro y ondulado, de traje azul marino, indiferente a la situación.

-No se preocupe Doctor, no era muy cercano a el de todas formas… no sabía que tenía una hija- Pasó una mano por sus cabellos como estresado por aquello.

-Tal vez pueda quedarse con la custodia de la niña…- Le comentó el doctor vagamente.

-No, para nada, le pediré un favor… nadie debe saber que soy tío de esa niña, nadie debe saber que Arthur Hellsing, tuvo una hija…- Le dijo esto mientras sacaba una enorme cantidad de billetes y se lo entregaba al doctor, este solamente asintió tomando el dinero y guardándolo en su saco.

-Borre su nombre, borre cualquier rastro de ello, déjela sola, sin nada y sin nadie… mándela a un orfanato o tirela a la calle, pero que nunca sepa que tiene un nombre y que nunca sepa quien fue su familia- Ordenó Richard profundamente malhumorado saliendo de aquél hospital.


Fue bruscamente tirada al suelo, arrastrándose contra el frío piso, tenía sangre en la nariz y moretones en su cara, su larga cabellera rubia se esparció por todo el piso, la niña solo escuchó a sus agresores reírse maliciosamente, intentó incorporarse pero alguien la sujetó de su cabellera alzando su rostro bruscamente.

-¿Sabes? Estas bastante buena… ¿Cuántos años tienes?- Le preguntó el hombre que la tomó por los cabellos mientras sonreía con malicia y se lamía los labios. Integra no contestó, ante estó el hombre le dio una bofetada sacando un grito ahogado desgarrado de parte de la niña.

-Será mejor que contestes, pequeña perra… porque mi paciencia tiene límites- El hombre se había manchado su bata blanca de trabajo en el hospital por la sangre de Integra, pero ella siguió en silencio.

-Ah, lo olvidaba, no recuerdas nada, no me importa, te voy a coger de todas maneras…- El hombre empezó a desgarrar las ropas de Integra.

-Avísenos cuando termine, doctor…- Dijo uno de los hombres que estaban detrás mientras entraban al hospital por la puerta trasera.

Integra al notar que el hombre en verdad iba a violarla, reaccionó. Había estado en shock y no recordaba nada. El doctor cuando estaba apunto de quitarle su blusa, ya que se había deshecho de sus abrigos, Integra pateó la zona baja del hombre fuertemente, el doctor no se lo esperó puesto que se aprovecho de su falta de memoria y su estado paralizado, se encogió de dolor maldiciéndola. Integra se levantó rápidamente corriendo lejos de aquél callejón, asustada y perdiendo su rastro en la nieve, corrió lo más rápido que podía entre la gente, corrió sin detenerse en ningún momento, sin tener rumbo, desapareció de aquellas calles de Londres.


-Oficialmente, usted esta a cargo de cualquier ataque vampírico o de zombis, todo será su terreno… Felicidades, Burton- Anunció Su Majestad, la Reina al hombre de largos cabellos en una coleta. Quien solo sonreía irónicamente.

-Muchas gracias su señoría, no la defraudaré… es una lástima que la organización Hellsing haya muerto, era una gran organización- Contestó Burton con fingida dolencia, pero disimulada.

-Así es, señor Burton… por algo pasan las cosas, puede usted retirarse- Terminó la reina, a lo que Burton solamente hizo una reverencia y se marchó del lugar.


Okey, okey

No es un fic nuevo, lo tengo desde hace ratito, pero es la primera vez que lo publico, entiendo si resulta confuso o algo así, al parecer será una larga historia, aún así, soy nueva en esto de escribir fics, así que ya saben, cualquier confusión, algo que no cuadre en el fic, lo que sea, háganmelo saber porfavor.

Oh sí, anhelo reviews.