Los personajes no me pertenecen.

La historia es mía y es alternativa.


Burton ajustaba su corbata con la elegancia que lo caracterizaba a pesar de estar peleando con su mente. Evelyn lo veía aun desnuda sobre las sábanas en silencio, no pudo evitar una pequeña lágrima cuando sabía que iba a partir para no volver de nuevo. Cuando Burton se colocó su abrigo se volteó hacia la mujer mirándola con un gesto indescriptible.

-Esto ha sido un error muy bajo de mi parte, ni se te ocurra volver a buscarme- Habló en un susurro ronco listo para marcharse.

-Sólo necesito saber que George está aquí y entonces no volverás a verme de nuevo- Pidió la castaña en un tono lastimoso mientras se levantaba de la cama cubriéndose con la sábana color hueso. Burton se volteó un poco para encararla.

-George volverá cuando cumpla su deber como heredero de mi organización, mientras tanto, tú te mantienes lejos y callada ¿Entiendes? No quiero saber que vuelves a mandarle un mensaje a Phil para ir a buscarte, esto ha sido demasiado…- Se pasó una mano por su cabello tratando de controlar su paciencia para volver a voltearse completamente y encaminarse a la salida.

Evelyn notó en Burton que su guardia estaba desaparecida, a pesar de que la rechazaba, su energía no era igual. Podía notar su estrés y arrepentimiento, sin embargo; se atrevía a decir que no estaba arrepentido en lo absoluto y eso era lo que lo tenía estresado. Entonces Evelyn se adelantó a la puerta antes de que él pudiera tocarla. Burton se detuvo dando un paso hacia atrás con su ceño fruncido.

-Burton…- Comenzó la mujer dejando sus lágrimas en un cajón- Las circunstancias no son lo que tú o yo quisiéramos que fueran, nunca lo fueron en realidad pero se te sigue olvidando que George también es mi hijo- Entonces Burton arrugó la nariz molesto- Y aunque él cree que no existo, yo tengo derecho en él también, tengo derecho a decidir por él como tú lo haces- Le reclamó Evelyn sin darle importancia al aura negativa que ahora él generaba.

-No me digas, mujer…- Evelyn frunció el ceño- Ahora vienes y me reclamas tus derechos sobre George cuando tú podías tenerlos pero los rechazaste- Sentenció Burton en un gruñido.

-¡No, no es así!- Se defendió rápidamente la castaña pero él continuó.

-Te dije que dejaras esta vida, Evelyn- Ella abrió los ojos ante ese recuerdo- Tenías todo en la palma de tu mano…- Burton habló más para él pero nunca dejó de observarla- Lo rechazaste y eso incluye a George- Entonces Evelyn no tuvo más que decir que no fuera su mirada sobre la de él- No me pidas derechos que acabas de recoger de la basura, bastante hago con mandarte a Phil para hacerte saber de él, no te lo mereces…- Soltó con desagrado para pasarle por un lado y abrir la puerta. Ella, perdida, lo dejó pasar.

Burton ya había abierto la puerta pero se detuvo abruptamente.

Evelyn notó aun su presencia así que se volteó para verlo.

Sólo vio unos billetes volar cerca de su cara hasta que llegar al suelo… y los acompañó el ruido de su puerta.


-¿Qué clase de invitación?- Preguntó entonces Adabelle observando al vampiro ansiosa.

-Hay un muro en tus pensamientos, es difícil acceder a ellos…- Comenzó a responder el azabache haciendo que la rubia entrecerrara un poco los ojos.

-Entonces tú sabes que no tengo absolutamente ningún recuerdo de mí misma…- Intentó reaccionar Adabelle.

-No es un secreto, se lo dijiste a George después de todo- Entonces ella lo volteó a ver- Y George ha tenido una mente escandalosa desde que llegaste - Se burló el vampiro mientras metía las manos en sus bolsillos.

Adabelle se quedó en silencio por un momento.

Aunque no quería, le era un tanto difícil asimilar que tal vez no vería nunca a George de nuevo y escuchar su nombre era simplemente un recuerdo de ello. Suspiró profundamente cerrando sus ojos para sacar cualquier tipo de emoción o sentimiento y entonces abrirlos al terminar su suspiro. Alucard levantó levemente una ceja sonriendo de lado en un gesto apenas visible.

-¿Y qué propones? – Preguntó con pesar la rubia aunque decidida haciendo que ahora el vampiro sonriera mostrando sus colmillos.

-No habrá nadie que pueda ayudarte más que yo- Empezó el azabache haciendo que Adabelle entrecerrara sus ojos sutilmente.- y exactamente por eso, no hay nadie que pueda ayudarme más que tú- Entonces la rubia contuvo su aliento por un momento. Alucard agudizó su mirada en ella sin dejar su pequeña sonrisa de lado.

-¿En qué podría alguien como yo ayudar a alguien como tú?- Preguntó Adabelle casi con burla.

Alucard esperó unos segundos para responder.

-Tu sangre…- Mencionó el vampiro ronco y despacio, saboreando cada momento de la palabra.

Adabelle abrió sus ojos ante su confesión.


Burton había llegado a su mansión bastante acabado, como si hubiese perdido una batalla importante. Se tumbó en la silla de su escritorio soltando un suspiro cansado. Golpeó un momento con sus dedos el escritorio para después sacar de su cajón una fotografía de su hijo cuando era un niño. George tenía los ojos de Evelyn. Eran idénticos. Azules. Burton acarició el vidrio que cubría la foto con la yema de sus dedos. Su hijo siempre había sido un espirito aventurero, todo lo contrario a él, no le importaba destruir las reglas con tal de seguir sus placeres, no conocía etiquetas o tipos de sociedades, él siempre fue un líder en todo el sentido de la palabra, desde pequeño siempre tuvo enormes convicciones haciendo que llegaran a formar una tormentosa relación de padre e hijo.

Burton suspiró de nuevo.

No pudo evitar pensar que si tal vez Evelyn se hubiese quedado con George, su hijo entonces sería feliz. Ellos eran iguales de despreocupados… pero George era lo único que podía tener de ella sin que manchara su nombre y su prestigiado puesto. Evelyn era una prostituta. Aunque él le ofreció el lujo de su mansión, le ofreció eliminar su pasado y comenzar de nuevo, ella desistió. Ella quería vivir humildemente con él llegándole a pedir que abandonara su organización. Incluso le dijo que se fueran del país para comenzar de nuevo junto a su familia, pero abandonar la organización por una prostituta era inaudito. El poder bailando en sus manos y esa mujer queriéndolo apagar. Jamás. Eso no iba a pasar.

-Señor…- Lo llamó Phil desde la puerta. Burton se exaltó un poco desde su lugar, estaba tan absorto en sus pensamientos que no escuchó abrir la puerta.

-Sí, dime Phil- Le respondió ronco mientras guardaba la fotografía de nuevo en su cajón y se acomodaba mejor en su silla.

-George está en la línea y me dice que usted no responde- Burton frunció el ceño extrañado y volteó a ver su teléfono. Una luz roja estaba encendida que indicaba una llamada perdida y la otra luz verde parpadeando indicaba que alguien esperaba en la línea.

-Sí, sí, enseguida contesto, puedes retirarte- Hizo un gesto con su mano haciendo que el mayordomo sólo diera una reverencia y cerrara la puerta detrás de él.


Adabelle se relajó después de unos segundos, sin embargo; la tensión seguía en todo su cuerpo.

-Más te vale que tengas un punto antes de que encuentre una estaca y la entierre en tu boca- Soltó agresiva la rubia haciendo que elvampiro soltara una carcajada.

-¡Pero qué arraigo! Ni tendrías ni la oportunidad de moverte- Le señaló Alucard.

En menos de un segundo, acorraló a Adabelle en una pared del callejón en el que se encontraban colocando sus brazos a cada lado de ella haciendo que ella se pegara tanto a la pared del susto como si quisiera ser parte de ella, sin embargo; jamás dejó de observarlo con el ceño fruncido.

-La vida de un humano es sólo un sueño, Adabelle…- Le susurró el vampiro mientras sus ojos borgoña se hacían cada vez más rojos y fijos. Ella tragó.

-¿Es Burton?- Preguntó sin rodeos haciendo que Alucard se quedara callado.- Él fue quién te mando a asesinarme ¿cierto?- Él bufó por lo bajo acentuando su sonrisa.- Espero a que George se fuera para actuar contra mí- Siguió la rubia intentando armar las piezas.

-¿Sabes? Eso tiene mucho sentido…-Dijo Alucard mientras quitaba lentamente sus brazos sobre ella.- Pero no es él quién debe preocuparte, hay alguien que en verdad busca asesinarte…- Adabelle sólo lo observó esperando alguna respuesta.

-¿De qué demonios me estás hablando?- Empezó ella a exaltarse. Alucard esperó unos segundos antes de responder.

-George es mi amo también y a él debo obedecerlo por igual, es parte de mi sello con la familia Catwright- Empezó serio el azabache confundiendo más a la rubia.- Él antes de irse me ha pedido que cuide de ti…- Entonces ella detuvo una vez más su respiración.- Hay alguien que quiere deshacerse de ti-

-Escucha, él único que me ha amenazado ha sido tu amo Burton, no tengo recuerdos de mi pasado, además sólo tengo 13 años ¿Qué podría haber hecho yo para que alguien quisiera asesinarme? No he hecho nada desde lo que recuerdo más que vagar como muerta viviente, no tengo nada que puedan quitarme ni nada que yo tenga que pude haber quitado ¡No tiene sentido!- Argumentó Adabelle apretando con sus dos manos su falda. El vampiro se mantuvo en silencio unos minutos cerrando sus ojos tranquilamente.

-Cuando George supo de tu pasado y tu nombre- Mencionó Alucard haciendo que ella le vinieran los recuerdos.- ¿Recuerdas que pasó esa vez?-

-Un disparo…- Fue lo único que dijo ella perdiendo su mirada para después entender lo que él quería decir agitando su cabeza en negación.- ¡No tiene sentido! En todo caso, quién pudo haber sido atacado sería George, por ser el hijo de alguien como Burton, yo no pinto nada-

-Adabelle…- Nombró Alucard resonando casi en todo el callejón. Ella sólo se detuvo en sus ojos.- Sé quién es la persona que quiere deshacerse de , conozco su nombre, he hablado con él y sé a quién quiere asesinar- Ella sólo miró al suelo intentando aguantar lo que él le decía.

-¿Por qué? ¿Por qué quisiera alguien deshacerse de mí?- Preguntó más para ella con el rostro bajo.

-Tengo algunas pistas del porqué, involucra tu pasado, sin embargo; aún me falta por saber y sólo tú tienes la razón verdadera - Le dijo Alucard mientras bajaba un poco de lado su cabeza para poder observar sus ojos. Entonces ella levantó su mirada acompañada con la de él.

-Ni siquiera sé mi nombre, estás equivocado- Le contraatacó Adabelle con un gesto de molestia y de desespero.

-Puedo saber tu pasado, Adabelle- El viento voló sobre la capa negra del vampiro.

-¿Cómo?- Preguntó ella sin prejuicio de nada.

-A través de tu sangre- Contestó sin rodeos haciendo que ella se recargara de nuevo sobre la pared.


-Te lo digo George, esa muchachita no se ha vuelto a pasar por aquí, es obvio que no te da la importancia que tú le das- Soltó con veneno Burton mientras hojeaba un libro sin ganas.

-¿No la habrás amenazado, cierto?- Preguntó George del otro lado haciendo que Burton rodara los ojos.

-Te he dicho que no la he vuelto a ver- Mintió el castaño. Recordó cuando se la encontró antes de ir a ver a Evelyn y las cosas que le dijo pero eso no tenía por qué saberlo su hijo.

-¿No está Alucard por ahí?- Preguntó de nuevo el menor esperando que la respuesta fuese afirmativa.

-No, no está por aquí, de hecho, no me ha molestado en un buen rato…- Reflexionó Burton entrecerrando un poco los ojos.-¿Para qué lo quieres?- Le preguntó volviendo a su actitud desganada.

-No, para nada- Burton escuchó como su hijo soltó un suspiro.

-Escucha, le diré que se comunique contigo más tarde ¿Está bien? Pero ya deja de preguntarme por esa niña- Le regañó Burton mientras cerraba el libro.

-Esperaré su llamada, gracias padre- Se despidió George con un tono ronco y desalentado.

-De nada, mantenme informado de cualquier cosa- Al decirle esto escuchó que su hijo cortó la línea así que el colgó su teléfono también empezándose a preguntar por el vampiro.

-¡Phil!- Llamó Burton.


-No, tu sólo intentas aprovecharte de la situación- Negó la rubia apartándose de la pared y alejándose un poco colocando una mano sobre su frente.

-Acabo de decirte que George me ha pedido que esté al pendiente- Le recordó aburrido el vampiro con los sentimentalismos de su joven amo.

-¿Y por qué George te pediría eso? Es obvio que hay una trampa entre ustedes los Catwright- Empezó Adabelle a ponerse un tanto paranoica.

-Él es más astuto de lo que piensas, es obvio que él presentía algo después de aquél disparo y tu confesión de aquella tarde- Adabelle se volteó hacia el vampiro.

Se quedó en silencio por un momento. Después del disparo, conoció a Alucard, recordó como George se molestó cuando Burton lo presentó ante ella como si nada, recordó cuando no quiso hablarle sobre Alucard y ahora entendía un poco porqué. Alucard tenía el poder para hacer que ella recordara su pasado a través de su sangre, además, era lo mismo que ella pensó hace un momento, Alucard era la arma de Burton y si él hubiese querido hubiera mandado al vampiro a asesinarla. Adabelle estaba en una pelea de deseos.

-Quiero conocer mi pasado- Sentenció Adabelle de repente haciendo que Alucard entrecerrara sus ojos con una sonrisa.- Pero… no quiero morir o ser convertida en alguien como tú- Soltó franca. Alucard soltó una amarga carcajada.

-Es una lástima cuando tienes todo el potencial de ser más de lo que eres…- Adabelle sólo entrecerró sus ojos confundida. Después de unos segundos el vampiro preguntó.- ¿Eres virgen?- Sonrió de lado burlón.

Adabelle se sonrojó frunciendo el ceño pero los recuerdos de aquél hospital donde intentaron violarla, la atacaron de repente. Alucard los leyó haciendo que cerrara sus ojos lentamente.

-Déjame contestar por ti…- El vampiro se acercó con su imponente presencia, ella se quedó quieta.

Alucard tomó su mano en un gesto delicado y de su abrigo sacó una pequeña daga haciendo que Adabelle se alarmara.

-¿Qué demonios haces?- Preguntó tratando de quitar su mano pero el vampiro no la soltó.

-Cálmate, no te dolerá…- Le dijo Alucard mientras tomaba el dedo índice de ella y pasaba suavemente la daga en él, haciendo una pequeña cortada donde la sangre empezó a pintarse a lo largo de su dedo.

-Alucard ¿Qué haces?- Volvió a preguntarle la rubia cuando el vampiro guardó de nuevo su daga.

-Necesito comprobar qué clase de riesgos vamos a tomar- Le respondió simplemente elevando un poco más la mano de ella. La sangre fluía sobre su dedo y Alucard sintió como le ardía la garganta.

-No te atrevas a morderme, Alucard- Ordenó prácticamente la rubia haciendo que el vampiro le sonriera casi seductor.

-No lo haré… aún- Dijo burlón mientras comenzaba a sacar lentamente su lengua y comenzaba a lamer el dedo de Adabelle. Entonces abrió un poco sus ojos degustando inmediatamente el sabor para después entrecerrar sus ojos nublados de placer. Ella se sonrojó al ver como el vampiro se deleitaba en lamer su sangre. Intentó apartar su mano de nuevo pero él no la soltaba y no parecía tener intenciones de hacerlo pronto.

-Alucard, suficiente, ya has probado demasiado- Alegó Adabelle después de unos segundos. Alucard la observó un momento sin dejar de lamer y entonces vio algo en sus ojos. Algo que lo hizo perderse unos segundos y eso fue lo que hizo separarse de ella. Empezó a respirar un poco pesado como si pudiera el aire servirle. Soltó una pequeña risa por lo bajo.

-Cada noche tengo más suerte…- Se dijo a sí mismo confundiendo a Adabelle.- Eres una virgen en todo su esplendor…- Le dijo Alucard mientras la rubia se tapaba la cortada con parte de su falda.

-¿Eso qué significa entonces?- Le preguntó Adabelle mientras el vampiro comenzó a caminar pasándola un poco de largo.

-Significa que debes dormir bien esta noche…- Contestó Alucard mientras comenzaba a desvanecerse en la oscuridad.

Adabelle sólo lo vio desaparecer, sin embargo; lo último que le dijo sonó como que volverían a verse pronto. Suspiró y empezó a sentir como le dolía la cabeza. Necesitaba volver a casa.


Richard caminaba por su oficina de un lado a otro. Tenía un presentimiento muy amargo y lúcido que le estaba quitando el aliento. Su puesto y su libertad no estaban en un lugar muy agradable. La hija de Arthur estaba arruinando lo que él había planeado por más tiempo de lo que ella tenía viviendo.

-''Debí haberla asesinado ahí mismo…''- Pensó con rabia apretando los dientes recordando cómo sólo la dejó en el hospital pensando que jamás causaría problemas.

-Si los de la mesa redonda ¡La Reina! Llegaran siquiera a sospechar…- Se dijo entre dientes mientas empezaba a morderse las uñas.- Si me llego a deshacer del testamento de Arthur y por alguna maldita razón se llegan a enterar de que Integra está viva, no habrá vuelta atrás-

Richard se peinó el cabello hacia atrás cerrando los ojos y aguantando el aire, en eso escucha que tocan su puerta y pega un respingo.

-Demonios… ¡Adelante!- Grita el castaño para irse detrás de su escritorio. La puerta se abre dejando ver a su mayordomo quién trae la bandeja con el juego de té.

-Disculpe, amo ¿Lo interrumpí?- Se disculpó Walter cerrando con una mano la puerta detrás de sí para caminar hacia su escritorio. Richard sólo hizo un movimiento con las manos.

-No, no, tengo mucho trabajo, eso es todo- Contestó algo irritando sin voltearlo a ver. Walter puso la bandeja de té en su escritorio y comenzó a servírselo mientras lo miraba de reojo.

-Ya veo, espero que el té del día de hoy calme lo relaje un poco- Le comentó Walter despreocupado mientras le entregaba la taza de té.

-Sí, yo también- Tomó la taza de forma temblorosa mientras revolvía el té con una pequeña cuchara-

-No quisiera estresarlo pero…- Richard volteó a verlo- El señor Catwright llamó para confirmar la reunión del viernes por la tarde- Terminó de informar Walter viendo como su amo suspiraba de manera pesada.

-Lo había olvidado por completo, ahorita le marco, Walter…- Le dijo Richard a su mayordomo mientras frotaba sus dos manos contra su rostro. Walter simplemente dio una pequeña reverencia y se retiró de la oficina de su amo.


-Qué sorpresa que llamaras, George…- Se burló el vampiro mientras bailaba la sangre en su copa.

-Tengo algo de qué hablarte, Alucard- escuchó decir el azabache a su joven amo más serio de lo que empezó la llamada. El vampiro sólo contestó con un murmullo indicándole a que siguiera.

-Hay algo que no me ha dejado tranquilo durante los últimos meses y días incluso…- Comenzó George haciendo que Alucard entrecerrara un poco sus ojos.- Es sobre Adabelle-

-¡Vaya! Esa muchacha te tiene perdido- Soltó una pequeña carcajada el vampiro con un poco de rabia. Alucard sabía lo tan orgulloso que era su amo, sobre todo cuando era sobre chicas, pero la llegada de Adabelle lo había puesto tan vulnerable, que aunque se regocijaba en ello, de alguna manera lo molestaba-Ya habíamos hablado de ella, George. Sé lo que te preocupa-

-No, no entiendes. Tengo un presentimiento muy extraño sobre ella y creo que tú sabes que está pasando- Lo acusó su joven amo en una voz ronca y extraña. Alucard sólo cerró los ojos tranquilamente.

-¿A qué te refieres, George?- Lo incitó el azabache a hablar. Escuchó un gruñido de su amo.

-He estado pensando los últimos días sobre lo que platicamos sobre ella, me extraña que lo tomes tan a la ligera cuando tú mismo la has buscado.- Alucard posó su mirada en un punto perdido- ¿Crees que no lo sabía? Déjame terminar con esto, tú sabes el pasado de Adabelle o almenos, sabes quién intenta deshacerse de ella- George sólo escucho una fuerte carcajada de su sirviente inmortal.

-¡No puedo evitarlo! Cada vez me sorprendes más, amo. Tu sentido de la intuición es de temer- Le elogió con sorna mientras tomaba un sorbo de su copa.

-Alucard…- Soltó George en un tono de voz distinto que hizo al vampiro callar.

Hubo silencio por unos segundos.

-Cuida a Adabelle de mi padre, cuídala de quién sea que esté detrás de ella-

Alucard sólo guardó silencio unos segundos más.

-Ya me lo habías pedido, George...-

-Tú no entiendes lo que es que yo no pueda estar ahí- Confesó George más para él que para Alucard.

-Escucha lo que te diré, porque sabes que sólo lo digo una vez…- Comenzó el azabache captando la atención de su amo.- Cumpliré tu orden, lo que me pides, lo haré así tenga que desobedecer a tu padre- Escuchó al ojiazul exhalar relajado.

-Gracias, Alucard…-

-Pero a cambio de eso, tendrás que dejarla ir…- Terminó de hablar el vampiro haciendo que su amo se callara unos segundos.

-¿A qué te refieres con eso?- Preguntó en voz grave.

-La cuidaré, estará a salvo pero tú ya no tendrás que ver nada con ella nunca más- Le aclaró el azabache.

-¿Es esto obra de mi padre?- Soltó con un gruñido contenido.

-Tú padre no tiene nada que ver en esto, George. ¿Quieres a Adabelle a salvo? No la busques más. No quiero que la menciones ni que tus pensamientos me griten por ella-

-Alucard ¿Pero qué demonios me estás diciendo?- Gritó George confundido.

-Que ya no te corresponde- Respondió Alucard simple. El castaño guardó silencio unos segundos.

-Quieres beber su sangre- respondió oscuro y ronco.

Alucard dejó caer su copa haciendo que el eco golpeara los muros fríos.

-Voy a beber su sangre…-


¡Estoy de vuelta!

Espero que aún esté alguien por ahí. Espero sus reviews.

Peace out.