Después del entrenamiento.

Y fue ahi donde te vi.

El ver aquellos hermosos ojos rojos pasión, tan brillantes y efímeros, tan vivos y profundos... Me cautivo. Me sobresalté y no deje de verte, en verdad era sorprendente como aquellos ojos me habían atrapado, te limpiabas el agua con la que anteriormente te habías enjuagado tu suave rostro, donde las gotas caían sobre tus suaves pómulos y tus pálidos labios rosas, finos como el de una dama, aquel brazo delgado pero lleno de fuerza tomaba entre tus finos dedos una toalla, la cual conforme movías tu mano, limpiaba tu rostro.

Me acerque a ti.

Por fin te había visto sin esos googles azules que no permitían ver tus ojos a nadie, ni al mismo Sakuma, el cual por lo que veo, no te deja de acosar ni deja de pensar en ti. Ciertamente me molesta un poco, pero ¿Qué más da? No soy nada tuyo.

-¿Eres tu Kidou? .- Oh Dios, la pregunta más estupida que he hecho en toda mi vida, posaba tímidamente una toalla en mis labios, me hablaste por sobre tu toalla.

-JAJAJA, tranquilo Fudou, si soy yo... ¿qué acaso no me habías visto sin googles?.- Me preguntaste

-N...no realmente.- Solté un tanto tímido, realmente ver a Kidou así me ponía los nervios de punta, al fin y al cabo, lo amaba tanto... Claro, sin que él lo supiera, no es como si se lo fuera a decir a alguien así de fácil.

-Bueno...- Me habló colocando su toalla sobre su mejilla derecha.- Tratare de mostrarte estos ojos más seguido... Akio-kun.- Sonreíste de una manera muy tierna terminando de limpiar tu rostro.

Me sonrojé

"¿A mí?" Fueron los pensamientos que pasaron por mi mente, realmente haber escuchado eso me hacía muy feliz pero... no dejaría mi orgullo de lado, sabía que sus lindas frases solo eran superficiales, por amabilidad, por agrado, nada más, no es como si realmente sus palabras tuvieran sentimientos... ¿o sí?

Lo golpee con mi toalla en la espalda, como el orgulloso Fudou Akio que era, "Toallazo G5" fue lo que dije mientras lo golpeaba, después salí corriendo "Huida V3", grite de nuevo algún nombre para mis nuevas "habilidades", solo sentí tu mirada sorprendida en mi huida.

Me oculté.

Estaba sentado abrazando mis piernas, con las mejillas totalmente rojas y un sentimiento cálido invadía mi cuerpo.

"Te amo" "Te amo" "Te amo". Era lo único que pensaba en ese momento, estúpido Kidou, ¿porque te amo tanto?...

Escuché el crujido de una pared. Sakuma me veía a lo lejos, seguramente había visto toda la escenita, pero no me importaba, Kidou me había mostrado sus hermosos ojos y no me amargarían por nada esa bonita tarde... Después del entrenamiento.