Holaaaa les presento un nuevo cap de "Everybody Love Me", un yaoi donde Harry no se puede quejar del protagonismo que lleva xD


Un dia, una amiga me escribe por wpp

-¿Che vos escribiste un fanfiction slash sobre Harry Potter?

-No que yo recuerde...

-Ahi uno ridiculo con tu nick *y el enlace*

Honestamente, yo me recontra habia olvidado que existia (pido disculpas). Desde que comence a estudiar en la Facultad de Medicina, apenas tengo tiempo para escribir y cuando lo tengo, lo unico que deseo es dormir (y un poco de vida social)

Y la verdad me sorprendi, porque ahora recuerdo que solamente tenia 1 follow (sera por eso que lo abandone?)

Soooouuuu volvi a releerlo... algunas escenas me causaron dolor de cabeza por culpa de la redaccion, en otras no podia creer lo chicle que resulto y un poco de verguenza porque mi amiga lo leyo

Asi que se me presentaron dos opciones:

1) Eliminarlo o modificar algunas cosas

2) O simplemente exagerarlo un poco mas

Asi que ¡Ladys and Gentleman! Les presento el resultadoooooo de la segunda opcion jjajajajjajajaj

PD: cuando escribi este capitulo "50 Sombras de Grey" era solo un libro mas (pues no habia salido la pelicula) y "Cazadores de sombras" era la adiccion de los adolescentes

Entonces…- pregunta Harry mientras se acomoda los anteojos- ¿Este es el famoso Phantenomium?

-¡Siiiii!- sonrieron los gemelos saltando como conejos al ver la enorme cola que habia en la entrada del Pub, pero los pelirrojos ubicaron rápidamente a su mejor amigo Lee que estaba cerca de la puerta- ¡Famoso entre los Cazadores de Sombras…!

-¿Cazadores de sombras?- preguntaron Ron, Harry y Hermione mientras bajaban por la colina. El Pub estaba en el medio del campo, pero tenía alrededor una enorme cantidad de autos y escobas de todos tamaños. A los tres les pareció extraño esa palabra pero conocida.

-Un grupo de chicos que se están haciendo famosos…- explico Fred.

-Pero lo que no saben es que nunca ganaran nuestra popularidad…- termino George, dando vueltas dirigiéndose hacia Lee.

Los tres jóvenes no pudieron evitar mirar para todos lados, increíbles cantidad de jóvenes de distintas edades se tambaleaban de un lado a otro mientras se reían de cualquier estupidez que pasaban, muchos aun sostenían las botellas de vodka, cerveza, whisky y demás. Los tres se sintieron increíblemente incomodos, como si fueran unos niños luchando porque los demás notaran que eran adultos.

La idea de salir a bailar se les ocurrió a los gemelos en la mañana, aun después de la dura pelea que tuvieron hace dos noches, seguían tan unidos como siempre: excelente noticia para Harry que se habia esforzado junto con Hermione (Ron no quería saber nada) de juntarlos. Harry desplego una sonrisa dulce cuando escucho la idea… por un tema de autosatisfacción: a Duddley nunca lo dejaban ir a Boliches porque decían que todavía era muy chico, en cambio Harry iría por primera vez, superando a su primo. La simple idea le encantaba.

Pero ahora que estaba con sus amigos a punto de entrar, los nervios le estaban enloqueciendo la cabeza. No entendía porque estaba nervioso.

-¡Harry deja de moverte!- le grito enojada Hermione, un poco colorada. Ella también estaba alterada: estaba vestida con la ropa de Ginny, porque ella no tenía prendas adecuadas para salir (quería ponerse unos simples jeans y camisa pero Ginny le recrimino que tenía que ponerse ropa más "adecuada") tenía un vestido negro, la espalda estaba al descubierta con pequeñas tiras pero Hermione se ocultaba bajo una enorme chaqueta de Charlie.

-¿Y ese vestido?- pregunto Ron al notar con más atención a su amiga, el vestido era bastante ajustado por lo que resaltaba el poco desarrollado cuerpo de la chica pero sobresaliendo las ricas cualidades que la pubertad le estaba dando.

-Me lo compre con tu mama cuando fuimos al pueblo- mintió Hermione, no iba a decir que le pertenecía a su hermana.

-¿Y esa chaqueta?- Fred apareció detrás agarrando la manga de la cazadora que llevaba puesta la castaña, logrando que subiera su mano. Ella trato de ocultar su incomodidad desplegando una simple sonrisa- Es más grande que de tu talla ¿No?

Fred sonreía burladamente, con un aura demoniaca rellenando sus oscuros ojos rojos de Diablo. El pelirrojo sabía perfectamente que era de Charlie, que se lo habia dado a la menor porque decía que estaba muy descubierta. Después quiso acompañar al grupo (Ginny se entre puso también alegando que no era justo que su hermano saliera y ella no) pero Arthur lo necesitaba para que lo ayude a hacer un informe del punto de vista de los muggles hacia los dragones, mientras que Molly mandaba a dormir a Ginny, respetando que todavía era muy chica para salir de noche. Ginny subió haciendo un puchero hacia su cuarto desplegando gordas lágrimas de sus ojos marrones. Charlie también se puso de mal humor, y le enseño hechizos para alejarse de todo pervertido que se acerque a Hermione.

Hermione lo encontró innecesario, pero le gusto ver el lado protector de Charlie.

-Es de mi papa…- mintió rápidamente la chica de nuevo, mientras se abriga más con el chanel- me lo dio porque dice que no tengo suficiente abrigo.

-Te ves adorable- susurro Fred con un hilo de voz sensual, capaz de recordar a la chica las deliciosas escenas que tuvo con Harry… Hermione enseguida se puso colorado ante los recuerdos y como si el pelirrojo leyera su mente bajo su mentón para que sus labios acaricien el lóbulo de la oreja de Hermione- pervertida…

La menor decidió no contestar.

-Todavía no puedo creer que este sea la última noche de vacaciones- concluyo Ron para mantener la cabeza de sus amigos ocupadas.

-Yo no puedo creer como tu madre nos deja salir, si mañana nos tenemos que levantar temprano- agrego la castaña con una voz autoritario parecida a la Señora Weasley, lo que se ganó que varios chicos alrededor de ella, la observaran mal: Aguafiestas…

-Hermione baja un poco la voz- suplica Harry, alejándose un poco de su amiga (Ron hace lo mismo), resaltándole a los demás jóvenes con la mirada que no estaba con ella. Hermione abrió la boca sorprendida y desilusionada por la inmadurez de sus amigos. Iba a devolverle la jugada pero una voz logro que le erizarán los pelos de su cuerpo.

-¿Harry?- un joven de dieciséis años, midiendo alrededor del metro noventa salió de la nada y se dirigió hacia el grupo de amigos. Morocho de ojos grises con una sonrisa capaz de derretir a cualquier chica. Liberando un aroma que derretia el corazón de todo ser viviente produciéndole una electricidad calurosa, se hacerco al morocho de ojos verdes. Estaba vestido con unos jeans un poco ajustados y camisa negra muy abierta…- ¿Harry Potter?

-¿S…Si…?- tartamudeo Harry al verlo. Sabía que de algún lado lo recordaba pero no podía (pero si quería) desviar su atención en otra cosa.

-Veo que no te acordas de mi…- el joven desplego una sencilla sonrisa demostrando sus dientes perfectamente blancos y un brillo en sus ojos que lograba extraña vibraciones en el cuerpo de Harry.

"¡Agárralo Harry, agárralo y átalo para que no se vaya!" le grita su Dios Interior, un pequeño Harry vestido como un antiguo griego saltando de alegría al ver al misterioso guapo hablando con él.

-Nos conocimos en el Campeonato- aclara el joven acercándose a Harry pero enseguida dos pelirrojos (George y Ron) aparecieron detrás del morocho; ambos tenían los ojos completamente rojos y un aura negra posaba por ellos. El joven retrocedió un poco al verlos- Mis abuelos te curaron el tobillo y yo te acompañe hasta la tienda...

-¡Ahhh ahora me acuerdo!- ese día Harry, tenía su mente desperdiciada en el sexy rostro de Wood que lo habia perdido para siempre- ¡El prefecto de Ravenclaw!

-¡Exacto!- el joven lucha por no sacar la vista ese ojos redondos, para no ver la maligna cara de George y Ron- Perdón que esa vez no me presente soy Christian Grey- estira la mano y Harry la estrecho, pero se arrepintió enseguida al notar que estaba sudada.

-Hola- saludo nuevamente Harry mientras deseaba que nunca más lo soltara. Pero su Dios Interior lloro de lastima al ver que Christina lo soltaba. Harry escucho un "Ejem" de parte de Ron que estaba detrás de él con George cruzados de brazos y frunciendo el ceño. Harry sonrió tratando de suavizar un poco el ambiente mientras pedía ayuda a Hermione a través de sus ojos, pero la chica estaba concentrada en no dejar de mirar al Ravenclaw mientras se tocaba el pelo tontamente.

-¡Ahhh ellos son mis amigos, Ron, Hermione, Fred, George y Lee!- el morocho a punto a cada uno mientras lo iba nombrando. Fred y Lee se acercaron con más gracia y abrazaron al de ojos grises.

-¿Se conocen?- pregunto Harry un poco celoso.

-Siii, estamos en el mismo año- agrego Lee sin dejar de mirar a Harry, mientras agarraba la muñeca de George y lo tiraba hacia el grupo apretándola para declarar que no quería sorpresas- generalmente formamos grupos en la clases que tenemos con Ravenclaw.

-Ahhh con que eso- el corazón del morocho volvió a latir normalmente, al ver que no era nada en especial.

-Ehh yo también vine con alguien…- detrás de Christian apareció un grupo de chicos igualmente altos, pero uno se destacó entre los demás- Ellos son Jonh, Marcus, Carmen, Anastasia y Cedric…

Ahora no era solamente era George y Ron los de mal humor. Fred y Lee fruncieron el ceño al escuchar el nombre de "Cedric" mientras que Harry y Hermione estaban ocupados en mirar a los dos sex-simbols que tenían al lado. Los dos parecían una pintura hecha de un artista bastante talentoso.

Harry se sintió tonto al pensar que Cedric se parecía a un caballo: fuerte, majestuoso, interminablemente bello y terriblemente adictivo. Un caballo de pelaje blanco y pelo amarillo largo llegando hasta sus rodillas.

Christian era más un felino; un gato, un guepardo o pantera. Un depredador siempre listo para saltar hacia su deliciosa presa, pero incapaz de compartir. Necio, egoísta, hermoso y de movimientos seductores que creaban múltiples orgasmos.

"Oh Dios Potter, no lo dejes" susurro su Dios Interior al mirar una foto ampliada a lo máximo de Christian Grey, el gran Dios Griego.

-¡Cedric mucho gusto verte!- el morocho dio un saludo cálido desplegando una dulce sonrisa. El castaño respiro hondo al ver la amabilidad de Harry, estaba incomodo ante la mirada de los Weasley y Lee Jordán. Pero lo que no paro de mirar al Gryffindor y a Hermione.

-Hola Harry, no creí encontrar esta noche...

-Fue algo de ultimo momento…

-Nosotros tambien….

Silencio…

Silencio sumamente incomodo…

-¿Ustedes no son muy chicos para entrar?- pregunto una joven del grupo de Christian y Cedric hacia los mas chicos, con una mirada orgullosa y protectora. Debia ser la Herminone del grupo.

Hermione iba a contestar que ya eran lo suficientemente mayor para liderar sus acciones cuando una voz terciopelada, quebro sus nervios.

-Y yo que crei que iba a se una noche interesante.

Impulsivamente, todos los de Gryffindor fruncieron el ceño, como si la peor peste creada por un cruel bromista, estaría contaminando el ambiente fiestero (en especial, al trio de oro). Ahí estaba el, es su "máxima esplendor" con sus dos guardaespaldas detrás de él y su patético grupo de amigos. Harry y Hermione fueron los únicos al notar, la curiosa vestimenta de Draco Malfoy... Muy muggle. De pantalones de cuero ajustados y una camisa (abierta a mitad de pecho) plateada resaltando sus ojos grises, a pesar de las al altas horas de la noche.

-¿Soy yo o utiliza delineador?- susurro Harry mas para si mismo. El grupo de Cedric y Christian, decidieron alejarse excunsando que tenia que encontrarse con unos amigos. Ellos no eran parte del futuro conflicto y no querían tener problemas antes de entrar.

-¿Malfoy?- pregunto Ron, sin poder creer lo que veía- ¿Que mierda llevas puesto?

-¿Te gusta Weasley?- respondió mientras levantaba el mentón, autosuficiente- Aprovecha todo lo que quieras, sera la ultima vez que veas algo de primera calidad.

-Dudo mucho que a Ron le importe eso- Defendió Hermione mientras estudiaba los atuendos de las alumnas de Slytheryn. Odia admitirlo pero ninguno estaba o muy vulgar o muy desnuda. Aunque ella no se iba a dejar pisonear por algo tan simple.

-Le sorprende tus atuendos... "Muy muggles"

-No seas estupida, Granger- granizo Parsy Pakyrson, mientras estiraba su cabello hacías atrás - Son los muggles quien se copiaron de nosotros.

-¿Es por eso que abandonaron las túnicas de sus bisabuelos?- la ingeniosa pregunta de Harry recibió una risa pequeña de parte de su amiga pero la gran mayoría de los jóvenes que fueron criados en una familia de magos, le dedicaron en silencio una serie de elaboradas maldiciones.

-Burlate todo lo que quieras, Potter- Malfoy estudio con atención el atuendo de su "archi-enemigo"... Nada mal para ser un pobre mestizo (ropa elegida por la Sra. Weasley y Ginny), la forma en que resaltaba su rostro al desordenar su pelo (accidentalmente sexy), permitiendo la cicatriz en una faceta secundaria. Hacia tiempo que se había olvidado, el curioso color verde que adorna los ojos del Gryffindor ¿Como es que no lo noto antes?

-Veremos si decides pelear una vez que llegues adentro- y como el rubio siempre debía tener la ultima palabra, con un ligero movimiento del mentón, elevo su presencia y condujo a su grupo de seguidores directamente hacia la puerta, salteandose la infernal fila.

-¡¿PERO QUE MIERDA?!- grito enfurecido Ronald, que a pesar de las vibraciones del Pub, no se pudo apreciar al verdadero timbre de su voz. Básicamente la mandíbula de los Weasley cayó al suelo al notar una gran cantidad de Slytherin entrando (como si fueran los dueños del lugar), mientras de burlaban abiertamente de los pobres desgraciados que debían esperar a que los Guardias del lugar inspeccione a cada chico.

-!ESO NO ES JUSTO! ! ¡Apenas llegaron!- volvió a maldecir Ron, mas por no llevar su varita encima. Empezó a dudar si seria capaz de derribar el faro accidentalmente ubicado con los snobs de la comunidad mágica.

-Ellos tienen el pase dorado- explicó suavemente Lee Jordan- Se que sale una fortuna, comparado con el normal.

-¿Y que beneficios porta? Además de entrar sin hacer fila- pregunto la única chica del grupo.

-Se que son VIP, además de los mejores lugares hacen la vista gorda en los menores de edad- ante la mirada inquietante de los dos chicos de cuarto, este resoplo- Venta de alcohol.

El único que no prestó atención a la charla era Harry, quien se preguntaba que lo llevo a Malfoy delinearse lo ojos. No iba a ser asqueroso y mentirse a si mismo, pero al maldito le quedaba bien... De alguna manera ayudaba a resaltar la mirada

-Hermione... ¿Tienes delineador?- pregunto George

-¿Eh?

-¡Lo encontré!- grito estusiamado Fred, quien se habían anticipado a los pensamientos de su hermano y revolvió la cartera de la chica sin que se diera cuenta, en busca del "El Inolvidable"

-¿Que estabas haciendo? ¿Acaso era necesario?

-¡Oh Granger, Granger!

-¿Desde cuando me llamas por mi apellido?

-No podemos permitir que las malditas serpientes nos arruinen la noche por ser V-I-P, así que demostraremos que no es necesario el dinero para relucir- explicó uno de los gemelos, con una voz ronca al que solo Harry conocia

-Y ni es por ser vanidosos pero nuestros rostros saldrían con la portada de la revista "Corazón de Bruja" si lo permitieramos- explico el otro mientras señala su cara "Mas hermoso que una Veela"

-Pero otros necesitan ayuda- declararon los dos al mismo tiempo. Estudiaron el rostro de su mejor amigo Lee (hermoso y delicioso como chocolate) sin necesidad de retoque. Harry no necesitaba mucha ayuda; en cambio, su hermano Ron...

Ambos gemelos sonrieron maliciosamente; después enviaron mensajes telepáticos a Lee y Harry que por alguna conexión mágica sin sentido, lograron entender el mensaje y concentraron toda su inteligencia en inmovilizar a Ron sin perder su atractivo look en el proceso

-No tengas miedo Ronny, solo vamos a relucir esos ojos azules, al que J. K. Rowling ni se molesto en describir en siete libros- Lee lo agarra de atrás ante la mirada terrorífica del menor (la misma expresión que cuando esta en frente de una araña)- No seas cobarde y mira para arriba.

-¿Crees que funcione Freddy?- duda George.

-Haremos lo que mejor sabemos hacer... Magia- Todo el grupo se estuvo en la mira de los magos y brujas al rededor, disfrutando la pobre tortura del pequeño pelirrojo. Lamentablemente, la belleza duele y esa noche, Ron lo aprendería por la mala cuando le clavaron el lapiz en el ojo.

Lamentablemente y por falta de costumbre, termino llorando como una niña por lo cual tuvieron que repasar varias veces, hasta que lograron su cometido. Harry no se quejo mucho pero también le lagrimaron los ojos. Hermione ya se había puesto pero le retocaron (por si las dudas).

-Harry, no nos odies por esto- pidieron ambos gemelos, al mismo tiempo que los sujetaban los hombros.

-¡Por Merlín, George! ¿Lo puedes creer?-grito Fred teatralmente exagerado. Todos se voltearon a verlos, por culpa de esa escencia mística que liberan los gemelas

-¡No! ¡¿Estas seguro que es el?

-¡Si! ¡Harry Potter vino esta noche!

-¿Quien? ¿Harry Potter?

-¡SI! ¡Harry "El niño que sobrevivió" Potter!

El renombrado tenia gana de llorar y que los gritones salgan volando como Marjories Durleys. Ya a estas alturas sabia que tanto su nombre como la famosa cicatriz es como una vela encendida en una oscura habitación: no puedes apartar la vista, caminan directo hacia ti sabiendo que el resto del camino sera mas fácil.

Para el pobre Harry no le quedo otra alternativa que soportar los manoteos y el contacto innecesario de parte de los magos jóvenes al querer rozar su frente para asegurarse que no fuera maquillaje. Sus dos mejores amigos se retiraron atrás (con Lee en el medio) dejando el espectáculo proceder naturalmente pues su odio a las serpientes (en ese momento) era mas fuerte que la comodidad de un amigo. Afortunadamente y por acto de magia divina, la fila para poder entrar al boliche se dividió en dos, como Moisés en el mar rojo, dejando pase libre al vengador grupo

-Mister Potter- el guardia, un señor de la misma altura que Hagrid pero con mucha más musculatura y menos brillo en sus ojos (del tipo cariñoso) le sonrió de forma estúpida a Harry mientras realizaba una torpe reverencia y desataba el nudo de la cuerda roja que permitia poder pasar finalmente.

-De haberlo sabido que se iba a presentar hoy, lo debaja entrar... Estoy seguro que si el dueño hubiera tenido conocimiento de usted, habría marcado su nombre bien grande en la lista...

-Ehhh ok...- el morocho solo quería entrar de una vez, sin tantas vueltas.

-Le avisare que se presento...

-No es neces...

-Tambien a mi compañero para que los dejen pasar en la zona VIP...

-¡Somos los representantes del señor Potter!- saltaron los gemelos con una tarjeta de presentacion, brillante y dorada con tonos escarlatas- ¡Si nos ofrece bebida gratis (ignorando el hecho que seamos menores), le ofreceremos un mechon del Salvador para brindarle la mejor de las oportunidades y seguridad a su familia!

Antes que Harry entendiera lo que estaba pasando, unas tijeras cortaron gran parte de su pelo y el guardia del lugar se puso a llorar de felicidad mientras caía de rodillas y dejaba el paso hacia el ruidoso grupo con los gruñidos de los jóvenes queriendo también una parte del Niño que Vivio.


El famoso trio de oro, todavia seguia sin comprender la exaltacion de los demas jovenes magos y brujas.

Su primera impresion fue debastadora pues el ruido galopeante de la musica electronica azotaba sus timpanos gracias a las enormes ondas de las vibraciones. Despues de unos pasos, tuvieron la mala suerte de encontrarse con un grupo de fumadores sin respeto a los pulmones de los demas y cuando quisieron luchar por encontrar el poco oxigeno habitado en ese reducido espacio no podian movilizarse por culpa de la gran manada de jovenes exaltados y ansiosos por entrar a la pista

¡¿PARA ESTO SE DESESPERABAN LOS MAYORES?! ¿Para ser pisoteados, quemados por cigarrillo y perder su preciada audicion? El trio dorado le dirigio una mirada penetrante a los mayores ¡Querían volver a la acogedora Madriguera!

-¡AGÁRRENSE DE LOS BRAZOS PARA NO PERDERSE!- Fred les grito en el tímpano al trío- ¡LEE NOS GUIARÁ A LA SECCIÓN VIP!

No tuvieron oportunidad de quejarse o de visualizar la opción de irse a casa. Harry sintió un apretón sobre su muñeca y al levantar la mirada, visualizo a su amigo Ron. En la oscuridad, las pecas había desaparecido y los flashes del boliche resplandecian sus ojos azules, como si su color fuera los más claro en un mar de tonos oscuros. Este se ruborizo y agradeció que su amigo no se diera cuenta. Hermione estaba detras de el y un gemelo le sujetó el brazo libre pero con más suavidad que su hermano menor.

Era increile como las luces danzantes, lograban destacar los pequeños gestos: así como los claros ojos de Ron y la sonrisa cariñosa de George.

Sabía que ese Weasley se trataba de George, pues desde el incidente de hace dos noches, lo había tratado con mucho cariño como si descubrieran que habían sido amantes de toda la vida. Todo gracias a una ligera mentira...

"Harry... ¿Te encuentras bien?" Todavía con solo recordarlo, le causaba escalofríos en su columna vertebral. La voz provenía dentro de su pechos y se extendió en su cabeza. Era sedosa, cariñosa y un poco autoritaria pero escasa en malas intenciones. Le había asustado. Lo único que necesitaba era más sucesos extraños para amoldarse a su dramático verano.

Todavia asustado, se dirigió al cuarto donde se encontraba George acostado en la cama, e insistió en que durmiera juntos y abrazados. El pelirrojo enseguida intuyo que estaba incómodo y asustado, así que cumplió con las peticiones.

Esa noche, no hubo pesadillas.

Lo que no se esperaba, es que iba a ser despertado con besos en la frente y caricias en sus mejillas.

"-¿Estas mejor?- pregunta Weasley preocupado.

-Si- Harry mueve la cabeza para verlo (aunque sin los anteojos, todo era borroso) y George le besa accidentalmente un ojos... Entre risas de los jóvenes, le besa el otro- ¿Vos?

-Si- le acaricio el rostro- Perdón, por lo de anoche.

Harry resoplo- Ya era hora que te disculparas... si no pensaría que sos una serpiente"

En el fondo, el Elegido se había alegrado de no ser la razón por la cual los gemelos siguieran en discordia. Ya demasiado drama tuvo que vivir en este verano para separar al dúo mas inseparable que conoció en su vida y ahora le tenía que sumar, que escuchaba voces dentro de su cabeza...

Si cuando lo escuchaba no le dolía la cicatriz ¿Aún era lo suficientemente preocupante como para notificar a Dumblendore?

Tal vez, Sirius le ayude... antes que molestar al director de su escuela.