El secreto de los vampiros

Ceri: Hola a todo el mundo! Tiempo sin escribir, ¿no? o.ó y lo mas propable esque ya mas de alguna o alguno (me regunto si hombres leeran esto, hmm... *pensando*) tenga unas mil maneras de matarme pensadas por demorarme mas de un año en actualizar n.n

Mikan/Hotaru: ¡¿DONDE TE HABIAS METIDO?!

Ceri: Larga historia corta, falta de inspracion no segui escribiendo, cuando me volvia era solo un poco despues a mi lindo computador se le ocurre pegarse cada 5 minutos despues de que lo encendia, empece a ver otros animes por lo cual lei fics y quede obsecionada con Detective Conan asique segui leyendo historias, despues empece una obsecion por una pareja yaoi de la seria, segui leyendo historias, de a ratos escribia el capitulo hasta que lo termine y lo unico que me falta era pasarlo a word y mas por eso me demore u.u PERO YA ESTOY DE VUELTA! ^^/ y con un nuevo capitulo no menos, un poco mas largo que los anteriores.

Mikan/Hotaru: ¬¬ Ya era hora.

Ceri: Eh. Eh. Ya entendi pero mi falta de imaginacion es un problema para mi ñ.ñ

Mikan: *sacar soga*

Hotaru: *apuntar con Baka gum*

Ceri: Je je ^^U *risa nerviosa, retrocediendo lentamente* B-Bueno, sin mas preambulos... ¡que comience el capitulo! n.n/

Hotaru: no escaparas ¬¬ *avanzando hacia ella con Mikan*

Ceri: Je je ^^U OH! ¿Qué es eso? o.o *apunta a un lugar detras de Mikan y Hotaru, ambas voltean* ¡ADIOS! *sale corriendo a toda velocidad*

Hotaru/Mikan: ¡Hey! ¡Vuelve aqui Ceri! *corren detras de ella*

Ceri: *desde algun lugar lejano* Gakuen Alice y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a Tachibana Higuchi. La historia es completamente mia salida de mi cerebro. u.u


Capitulo anterior…

-¡¿Quién eres y que haces aquí?!- gruño la loba a aquella sombra debajo de ella que no se le veía la cara.

Asustada de sobremanera a causa de esa loba que de quien sabe dónde salió, se tele-transporto sin dudarlo ni un segundo y sin percatarse de que al estar votada en el piso estaba tocando un objeto que se fue con ella. Al desaparecer, Heis quedo en cuatro patas tocando el piso, luego giro su cabeza hacia atrás donde se encontraba Mikan oculta en la oscuridad apoyada en la pared, habiendo presenciado lo que había sucedido desde que salió de su cuarto.

Capítulo 5: Primera aparición

La habitación había quedado en un gran silencio, mientras la castaña se acercaba dónde estaba Heis atraída por el brillo de algo que estaba junto a las patas de esta. Se puso en cuclillas para tomar lo que parecía una pulsera que observo fijamente dándose cuenta, con la poca luz que había, que esta estaba bañada en oro y como dije tenía el nombre del propietario escrito con letras en cursiva y mayúscula.

-¿Qué habrá estado buscado?- dejando la pregunta al aire, aun con la pulsera en mano y en cuclillas, comenzó a ver a su alrededor.

-Lo que sea que haya sido, hizo un gran desorden para encontrarlo, y lo más probable es que no lo encontrara al haber detenido su búsqueda- menciono Heis también mirando su entorno.

Había varias cajas votadas en el suelo con las cosas esparcidas por todos lados pero una fue la que llamo la atención de Mikan, se puso de pie y camino hacia ella, poniéndose de rodillas junto a la caja que levanto recogiendo algunas cosas que se habían salido de esta para echarlas dentro cuidadosamente.

-No puede ser- exclamo Mikan indiferente revolviendo los objetos de aquella caja en busca de algo.

-¿Qué sucede?- pregunto Heis que había vuelto a su forma humana para ayudar a recoger y guardar las cosas esparcidas en el suelo en su respectiva caja, pero se detuvo al oír a Mikan.

-No está- fue la respuesta calmada que dio colocándose de pie para buscar, lo que sea que buscaba, entre las cosas esparcidas en el suelo y las cajas, tanto como las que habían caído como las que estaban cerradas.

-¿Qué cosa?- pregunto un poco angustiada por la desesperación en que la castaña hurgaba entre todas las cosas que estaban esparcidas en el suelo y las cajas.

-El álbum- contesto de la misma manera, calmada, aun hurgando entre las cosas, hasta que desapareció del campo de visión de la loba al entrar al cuarto donde habían dormido, para luego comenzar a escucharse ruidos que se producían por el movimiento de las cosas y los pasos de la castaña.

-¿Álbum?- pregunto Heis más confundida que nunca con varios signos de interrogación sobre su cabeza, mirando hacia el cuarto aunque no la podía ver.

Después de esa pregunta se hizo un silencio sepulcral que ponía nerviosa a Heis al no escuchar ningún ruido, nada, hasta que…

-¡JURO QUE SI LA ENCUENTRO, LA MATO!- grito Mikan furiosa asustando a Heis que perdió el equilibrio y cayó sentada al piso con una mano en el pecho donde se encontraba su corazón.

-¡¿A qué viene ese grito?!- exclamo un poco molesta, levantándose del piso para sacudir su falda y soltar el aire que no sabía que tenía retenido; respiro profundo para tranquilizarse y calmar a su acelerado corazón, que por un momento pensó que se le saldría por la boca por tal susto que le dio.

-Está muerta- dijo Mikan entre dientes ignorando por completo la pregunta que le había hecho la oji-ámbar, saliendo del cuarto y de alguna forma que solo Dios sabe cómo, estaba bañada y con el uniforme puesto, tenía el cabello sujetado en una cola baja que reposaba sobre su hombro derecho y tenía puesto sobre su cabeza unos lentes de lectura de marco fino color ámbar… ¡Esperen! ¡¿Lentes?!

-¿En qué momento te has duchado y cambiado? ¿Desde cuándo usas lentes?- pregunto Heis asombrada mirándola incrédula por eso y también por recordar lo que había gritado, era la primera vez que escucha una amenaza o sentencia de muerte de parte de ella con tanta furia e ira.

-Ha pasado una hora desde que entre a mi cuarto- dijo Mikan mirándola como si tuviera dos cabezas e ignorando la pregunta sobre los lentes.

-¡¿Qué?!- Heis no podía creer lo que le decía, asique miro por la ventana y pudo ver como el sol comenzaba a asomarse en el horizonte, luego miro hacia el reloj colgado en una de las paredes que marcaba las 6:57 am-¡Nooo! ¡Llegare tarde a clases!- al gritar corrió hacia la ventana, la abrió y se transformó en lobo- esta conversación aun no acaba- dijo y salto por la ventana para luego correr a una velocidad impresionante.

-*Suspiro* Al fin se fue- comento con indiferencia dirigiéndose a la cocina.

Se acercó al refrigerador y lo abrió, observo un momento el interior hasta que saco una caja de jugo de limón, lo cerró y de una de las alacenas saco un vaso y se sirvió el jugo.

Se tomó el líquido de un trago y dejo el vaso vacío en el fregadero. Salió de la cocina para dirigirse a la sala, se sentó en el sillón frente al televisor plasma el cual encendió para distraerse un poco y olvidar la frustración e ira que sentía en ese momento mientras recordaba la importancia que tenía ese misterioso álbum y lo que contenía.

Quedaban minutos para que comenzaran las clases y algunos ya comenzaban a correr para no llegar tarde aunque Mikan era la excepción, ya que no hace mucho había salido de los dormitorios y ahora caminaba lentamente, con los lentes puestos, leyendo un libro de tapa café que no tenía ni título o autor. Estaba caminando paralelo al bosque sumida en su lectura, cuando algo resplandece entre los arboles; al sentirse observada se detuvo y levanto la mirada hacia el frente cerrando el libro en el acto. Miro por el rabillo del ojo hacia el bosque pero al no sentir ningún movimiento o ruido proveniente de este, siguió su camino tranquilamente pero apenas y dio tres pasos cuando unas dagas de hielo se dirigen hacia ella, las cuales consiguió esquivar a tiempo, solo una la alcanzo rosándole el rostro donde se hizo presente un pequeño y fino corte en la mejilla saliendo en el acto una hilera de líquido carmesí.

-Tsk. - emitió un poco frustrada al ver la sangre en sus dedos al limpiarse la parte afectada.

Había quedado de espalda al bosque cuando más dagas fueron hacia ella y sin más opción las esquivo al tiempo que el libro que tenía en su mano desparece y en su lugar apareció una máscara de gato blanco que en un rápido movimiento, sacándose los lentes, se colocó mientras seguía esquivando algunas dagas.

Durante unos segundos todo quedo tranquilo, sin indicios de movimiento alguno.

Mikan -aún con la máscara- quedo mirando fijamente el bosque sin moverse, alerta a cualquier movimiento o ataque y no tuvo que esperar mucho cuando el suelo se comenzó a congelar de manera rápida en dirección a ella; no reacciono a tiempo y cuando se dio cuenta no se podía mover a causa del hielo que ya había alcanzado sus pies. Del mismo lugar de donde había salido el hielo, comenzaron a levantarse pilares sin forma en distintas direcciones del mismo material por el camino congelado, y al no poder moverse, sin esperárselo, uno salió por debajo de ella con tal brutalidad que al ceder el hielo de sus pies salió, literalmente, volando sin embargo antes de caer dio una voltereta en el aire hacia atrás impidiendo que todo el peso de su cuerpo se fuera contra el suelo cayendo apoyada en una sola rodilla.

-Tch, supongo que… - comenzó a decir Mikan para sí misma alzando la vista hacia el bosque donde se comenzaba a distinguir una silueta que se le acercaba lentamente -hoy llegare tarde a clases. - prosiguió para luego levantarse y sonreír con frialdad a la persona que se encontraba, ahora, a unos metros de ella...

Comenzaron las clases y en el salón A de secundaria no paraba el bullicio, como no había un profesor que mantuviera el orden hacían lo que se les daba en gana, algunos hablaban y otros estaban jugando o haciendo bromas con sus alice, como sea era un total caos que ya ha ciertas personas se les estaba volviendo irritante y empezaban a pensar maneras de como silenciarlos.

La puerta se abrió y bailando como una bailarina entro el afeminado *Cof* *Cof* ¡digo! ¡digo! Entro Narumi sonriente y con un aura color rosa llena de flores alrededor. (Ceri: Ay Dios! -_-)

-¡Buenos días, mis amores! - saludo una vez en el escritorio aunque lo único que recibió como respuesta fueron caras de asco y desprecio haciendo que le bajara una gota por la nuca- lo más probable es que se estén preguntando el por—

-¡Kyaaaa! ¡No la tengo! ¡No la tengo! ¡No la tengo!- grito Aoi asusta interrumpiendo a Narumi que la miraba extrañado igual que los demás mientras esta ignorando todas las miradas, hurgaba con desesperación entre las cosas dentro de su mochila.

-¿Aoi-chan? ¿Está todo bien?- pregunto Narumi.

-¿Eh?- Aoi alzo la cabeza poniéndose nerviosa al instante al sentir como todos la observaban- em…si, si, si, si…no se preocupe Narumi-sensei jeje- sonrió tontamente y cuando ya no la miraban suspiro aliviada, aunque aún sentía una mirada penetrante a su espalda.

-Bien, como les iba diciendo…- Aoi dejo de escuchar después de esas palabras y nerviosa comenzó a pensar.

-¿Y ahora qué hago? Tengo que encontrarla- pensó desesperada conteniéndose a gritar para no llamar la atención de nuevo- lo más probable es que se me haya olvidado ponérmela, por lo cual debe haber quedado en mi habitación. Sí. Eso debe ser. - razono quedando más tranquila, aun así algo le molestaba- Pero…estoy segura de que aun la llevaba puesta cuando— detuvo sus pensamientos abruptamente y su expresión cambio a una de horror en segundos- ¡¿Y si…?! ¡¿Y si…?! ¡¿Y SI SE ME CAYO CUANDO ESTABA ALLI?!- grito en su mente asustada y desesperada intentando con la poca cordura que le quedaba calmarse para ordenar sus pensamientos.

Con tanto lio en mente no se dio cuenta de que tres personas la miraban de manera interrogante por su extraño comportamiento, ya hace minutos que se habían dado cuenta de las expresiones raras que estaba poniendo la menor de los Hyuuga, lo que le estaba dando cierta sospecha a cierto azabache.

El lugar de cierta castaña se encontraba desocupado y por lo que parecía nadie se había dado cuenta de ausencia a excepción de dos personas que se preguntaban en dónde estaría.

En estos momentos Aoi estaba pálida, temblando y con una mirada llena de temor; Hotaru, que estaba sentada a su lado, la sentía temblar y extrañada volteo hacia ella con indiferencia. Al verla se preocupó un poco pero cuando le iba a preguntar qué era lo que le sucedía el sonido de algo resquebrajarse llamo la atención de todos, que dirigieron su mirada hacia a una de las tres ventanas que había, la de en medio para ser exacta, la cual el vidrio se estaba trizando y sin que nadie pudiera reaccionar a tiempo este se rompió con tal fuerza que los pedazos salieron volando en distintas direcciones. Por poco y alcanzaron a agacharse y cubrir sus cabezas los que estaban cercanos a la ventana y los demás que tuvieron unos escasos segundos más también.

El sonido de los vidrios caer seso y la mayoría de los estudiantes estaba agachado en el piso cubriéndose la cabeza con los brazos con los ojos cerrados, los abrieron y se levantaron mirando con confusión a su alrededor, solo dos miraban hacia la ventana donde, de pie en el marco, estaba una chica agarrándose el brazo izquierdo un poco más abajo del hombro con su mano derecha (Ceri: No sé si me explique bien._.), y por el color escarlata que tomaba la chaqueta en esa parte se notaba que sangraba. Usaba el uniforme de secundaria y tenía puesta una máscara de gato blanco que impedía ver su rostro; aunque algunos lo intentaron, no la reconocieron.

La chica giraba la cabeza lentamente hacia los lados como buscando algo haciendo caso omiso a las miradas que le estaban dando, hasta que se detuvo al encontrar lo que buscaba. Natsume que la veía desde su lugar la fulminaba con la mirada, no entendía que hacia ella ahí y cuando siguió su mirada para saber que buscaba tanto, frunció levemente el ceño. Aunque había más personas en esa misma dirección y ella estaba con la máscara, estaba seguro de saber a quién observaba pero ¿Por qué? ¿Por qué a ella?

Aoi se encontraba inquieta, incomoda y nerviosa. Sentía como aquella chica-aunque no estaba realmente segura- la escrutaba con la mirada; no sabía porque pero siendo franca no quería ni averiguarlo además de que se sentía impotente e insegura frente a ella, por lo que de a poco comenzó a dar pasos hacia atrás. Craso error.

La chica alzo el brazo derecho hacia la azabache, a su alrededor se formaron dagas de hielo que al abrir su mano, se dirigieron a gran velocidad hacia ella. Natsume, que ya lo había previsto, lanzo esferas de fuego que al hacer contacto con las dagas, se deshicieron al instante.

-Tsk. - emitió la chica molesta volviendo a sostenerse el brazo izquierdo.

Natsume se interpuso en el campo de visión de la chica y Aoi dándole la espalda a esta.

-¿Qué haces aquí?- pregunto el azabache con frialdad.

Asustados, se alejaron de ellos formando inconscientemente una U- algo deforme por los pupitres-, quedando solo en el 'centro' él, Aoi, que seguía impactada incapaz de moverse, Hotaru que estaba a su lado mirando sin expresión a la chica y Ruka que al igual que la pelinegra también la miraba pero con el ceño fruncido.

-Natsume ¿la conoces?- pregunto Hotaru sin recibir respuesta.

-He venido a dar un recado…-respondió la chica con voz distorsionada, luego desde su altura miro detrás de Natsume- a la entrometida de tu tonta hermana- medio insulto, logrando que Aoi reaccionara.

-¿Recado?- pregunto Aoi con una tranquilidad que no demostraba - ¡¿Quererme atravesar con hielo es un recado?!- grito exasperada- Además, ¡¿A quién le llamas tonta, estúpida felina?!- sin ser consciente de lo que decía o hacía por su enojo, con cada palabra que decía (mejor dicho gritaba) avanzaba hacia la chica con claras intenciones de lanzarse sobre ella por insultarla.

Natsume maldijo por lo bajo lo impulsiva que podía llegar a ser Aoi sin pensar en las consecuencias metiéndose en más de un problema a causa de eso, y ahora parecía que no sería la excepción. Impidió su paso levantando el brazo derecho hacia el lado, haciendo que ella lo mirara con furia impregnada en sus ojos por detenerla, él no se inmuto y como respuesta le dirigió una mirada fría de advertencia. Aoi al verlo se calmó un poco pero solo un poco y a regañadientes retrocedió los pasos que había dado, los cuales no habían sido muchos.

-Hmp. Por lo que parece tu hermana no sabe cuándo debe mantener la boca cerrada- comento la chica molesta por como la había llamado pero sin hacerlo notar en su voz.

-Ciertamente…- contesto Natsume con tranquilidad e indiferencia, mientras a su espalda lo miraba una Aoi desconcertada y volviendo su furia anterior queriendo golpear tanto a su hermano como a la chica y de hecho lo haría si no fuera porque tanto Ruka como Hotaru la sujetaban de los brazos- pero no creo que eso sea de tu importancia en este momento o ¿sí?, Shiro Neko- dijo con seriedad.

En los rostros de Hotaru y Ruka se reflejó la sorpresa, sin embargo en el de Aoi el desconcierto reemplazaba la furia que había sentido hace solo segundos, tanto era que pasaba su mirada desde Natsume a la chica repetidas veces, incrédula.

-¿Shiro…Neko?- pregunto Aoi dubitativa de repente, interrumpiendo el silencio que se había formado.

Todos miraban la escena confusos, no entendían nada y Hotaru que escuchaba todo lo que murmuraban les miro amenazante para que se callaran de una vez por todas; realmente la estaban hartando.

Narumi, que estaba escondido detrás del escritorio, asomo su cabeza dirigiendo su mirada hacia la chica; la miraba con el ceño fruncido, al igual que Natsume no entendía que hacia allí aunque a diferencia de todos los que estaban en el salón, él sabía muy bien de quien se trataba.

-¿Qué planeas…Mikan?- era la pregunta que rondaba en su mente y no encontraba respuesta.

-Hmp, perdón si no me presente antes, no lo creí necesario- dijo sarcástica la chica- pero ya que lo ha mencionado, que remedio- comento rendida.

-¿Quién eres?- se atrevió a preguntar Hotaru seria, la chica dirigió-bueno o eso pensaban- su mirada hacia ella.

-¿No lo ha dicho Kuro Neko, ya?- murmuro poco audible que solo lo alcanzo a escuchar Natsume, quien estaba más cerca de ella- ¿Qué, quién soy? Algo difícil de responder, puesto que mi identidad es un secreto para todos, incluidos mis compañeros - sonrió de medio lado tras la máscara tras ese pensamiento, le daba algo de gracia- me llaman Shiro Neko y pertenezco a la quinta habilidad alice, habilidad peligrosa… ¿tiene suficiente con eso, Imai-san?- pregunto con voz neutra, más de alguno tenía los ojos abiertos a mas no poder por la sorpresa y/o el miedo.

Hotaru la miro desafiante. -¿Crees que como ellos te tendré miedo? ¿De alguien que solo estoy conociendo recientemente y dice ser una estúpida esclava de la academia? Ja! No me hagas reír- término con frialdad.

Natsume miro de reojo a su prima por unos segundos, antes de volverla a la chica que con la elegancia característica de un gato bajo del marco sin hacer ruido alguno, jugando con una daga lanzándola al aire y luego atraparla, para repetir lo mismo.

-Bueno, bueno...parece que en este salón existen personas que no saben cuándo callar- comento la chica con frialdad siguiendo con su juego con la daga.

Lanzo una vez más, la atrapo y antes de que nadie se diera cuenta estaba cruzando el salón hacia Hotaru con rapidez y daga en mano de forma amenazante.

Casi todos chillaron sorprendidos al darse cuenta de lo que iba a pasar, y más fue su sorpresa cuando vieron a Natsume interponerse en su camino y, sin remordimiento, darle una patada en el abdomen que, literalmente, la mando a volar. Sin embargo, antes de que pudiera chocar con cualquier cosa, la chica dio una voltereta en el aire cayendo sobre sus pies en uno de los pupitres.

-¡¿Pero qué demo—?!- antes de si quiera pudiera terminar el pensamiento, fue interrumpida abruptamente por un dolor punzante tanto en el hombro izquierdo y el abdomen, lo que le dificultaba el respirar -¿Cómo...?- inhalo una bocanada de aire recuperando la compostura -¿Cómo pudo detenerme?

Impactada. Era la palabra perfecta para describir su estado, nunca nadie había podido tocarla, un par de roces tal vez, pero nunca le habían logrado asestar una patada, mejor dicho, NUNCA la habían golpeado. Bueno honestamente, aunque fue una sorpresa, no se quejaba; como dicen 'siempre hay una primera vez para todo'.

Esto será interesante, pensó con pequeña diversión.

-¿Sorprendida?- pregunto Natsume con frialdad, de pie delante de las pelinegras y el rubio.

-Tal vez...- susurro con la misma frialdad, aunque pareciera casi mágico que se notara con la distorsión en su voz.

Natsume detuvo con una mano el puño que iba directo a su cara, y al instante bloqueo con su brazo libre una patada directa a su cabeza. Contuvo una mueca ante el dolor que sintió en el brazo, el infierno de patada que era esa, no quería ni pensar que hubiera pasado si no la hubiera detenido.

-No...Dejare que las toques- declaro fríamente y una mirada de pocos amigos

-Tsk. -Shiro Neko, impulsándose con la otra pierna, saltó girando de lado logrando que Natsume la soltara y se hiciera hacia atrás esquivando la segunda patada que iba hacia su cabeza. Cayó sobre una rodilla y una mano posada en el suelo.

-Ríndete. No permitiré que te acerques.

-Deberías dejar de hacer eso- comento Shiro Neko en pie, haciendo un movimiento con las manos apareciendo una daga en cada una.

-¿Hacer que?- pregunto Natsume con ironía.

-Entrometerte en mi camino- manifestó haciendo girar las dagas y lanzar la de su mano derecha hacia él, seguida por la de la izquierda.

Natsume inclino su cabeza hacia la izquierda como la daga paso zumbando cerca de su oreja y se agacho, pasando la siguiente donde antes estaba su cabeza. Moviéndose con rapidez, apoyo ambas manos en el piso e impulso su cuerpo hacia arriba quedando en posición invertida, separo las piernas y girando sobre su eje, golpeo las dagas desviándolas de su destino. Luego, flexionando los brazos, se impulsó hacia arriba con fuerza dando una voltereta hacia atrás en el aire y estaba en pie nuevamente, con una gélida mirada dirigida a la chica. (Ceri: Me costó una eternidad escribir esta parte -.- y esto fue lo que creo me quedo lo más cercano a lo que quería describir -.-)

-Hmm...- tarareo pensativa- te has dado cuenta- declaro observando a donde fueron a parar sus dagas. Una incrustada en la pared, entre dos ventanas, y la otra en el escritorio.

-¿Pensabas que no lo haría?

-Honestamente…- comenzó acercándose con tranquilidad a él quedando a un metro de distancia- No- sin nadie notarlo, la chica ya tenía fijo su puño en la boca del estómago de Natsume, quien se inclinó hacia ella en respuesta con un gemido ahogado-. Solo pensé en que estas siendo un maldito estorbo en mi camino- murmurando esto alejo su puño dejándolo caer.

-¡Onii-chan!- exclamo Aoi entre preocupada y asustada asiendo ademan de ir hacia él, pero una mano posada en su hombro se lo impidió. Observo a su lado a punto de reclamar, siendo detenida por la gélida mirada de Hotaru que negó con la cabeza y volvió su vista al frente; confundida la imito.

-Bien. Ahora si no te importa…- hablo Shiro Neko mandando una mirada de soslayo a Natsume que permanecía en el suelo-, terminare con mi trabajo- paso a su lado caminando hacia Hotaru y Aoi que ahora estaban detrás de Ruka, que la miraba con el ceño fruncido.

Los tres, al verla caminar hacia ellos, habían retrocedido hacia el otro extremo del salón paralelo a las ventanas.

Shiro Neko se detuvo a unos metros estando frente a frente con Ruka, solo quedando entre ellos los pupitres- ¿Qué?- exclamo molesta-. ¿Acaso también tu pretendes detenerme, rubiecito?

Ruka, ignorando el disgusto que le causo el apodo, la miro fijamente- Tal vez no pueda detenerte…- lanzo una mirada rápida detrás de la chica- pero eso no quiere decir que dejare que te acerques- aclaro.

-Vaya- soltó sin emoción y frialdad-, conque ahora tenemos al valiente caballero de brillante armadura rescatador de damiselas en peligro- su voz carecía de sentimiento volviéndose cada vez más oscura-. Lástima…- menciono con voz neutra y una calma que aterraba- lástima que la valentía no sea suficiente para sobrevivir en esta vida…- con dos dagas en cada mano se acercó velozmente a ellos.

Soltando gritos de sorpresa, horrorizados y ahogados, todos cerraron los ojos cuando la vieron a pocos centímetros de Ruka, con claras intenciones de querer incrustarle aquellas dagas, tanto a él como a Aoi y Hotaru, siendo esta ultima la única en no gritar y cerrar los ojos; además de Ruka, esperando el golpe. Los ojos de ambos se ensancharon del asombro.

-Tsk. ¡Maldita sea! ¿Dejarías de entrometerte en mi camino? Me estas colmando la paciencia con tus interrupciones y yo de repetir lo mismo cada 5 minutos- dijo irritada una voz femenina.

Un fuerte golpe se escuchó sobresaltando a todos, haciendo que se encogieran en su lugar rehusándose a abrir los ojos, aunque sea por curiosidad, temiendo lo peor.

-Te lo diré una vez- la voz era oscura y llena de frialdad, haciendo que a la mayoría les recorriera un escalofrió por su columna vertebral y abrieran los ojos, involuntariamente.

Lo que vieron los dejo mudos. Todas las miradas quedaron fijas en el escritorio de Narumi, quien en ese instante, temblando, salía gateando de detrás del mueble por el lado izquierdo.

En la parte delantera del escritorio, incrustada en la madera de espalda a esta, esta Shiro Neko. Tenía la cabeza inclinada hacia adelante, con las piernas estiradas sentada en el suelo; un hilo de líquido carmesí se había esparcido por su mano izquierda, y la parte debajo del hombro izquierdo de su chaqueta se teñía de color carmín. A causa de la máscara que llevaba, no se podía ver si tenía alguna herida o no, pero su cuello del lado derecho le recorrió un hilo de sangre que casi llegando al hombro se desvió hacia su pecho.

-O…Onii-chan- dijo Aoi, llamando la atención de todos de Shiro Neko, a Natsume, que la miro de reojo unos segundos, para después caminar hacia la chica solo deteniéndose a unos metros frente a ella.

-…No dejare que les hagas daño- termino su declaración, observando que el cuerpo inmóvil de la chica comenzaba a moverse con dificultad- ¿Aun no te rindes?

-¿Tengo…-levanto la cabeza con contrariedad hacia él- esa opción?- despego su espalda del escritorio soltando un pequeño quejido, no se sabía si era de dolor o frustración, dada la situación.

-Deberías- respondió Natsume formando una flama en su mano derecha.

-Lo siento, pero…- lentamente empezó a ponerse de pie, agarrándose el brazo izquierdo donde tenía la herida, sin poder moverlo- no puedo si quiera considerarla.

-Entonces…-Natsume incremento de tamaño la flama de su mano-morirás-. Sentencio, pero antes de que pudiera hacer algo…

-¡Onii-chan no, no lo hagas!- el grito de Aoi lo distrajo lo suficiente para que Shiro Neko aprovechara la oportunidad dada para barrerle los pies y correr hacia ella.

En un abrir y cerrar de ojos, ni la chica ni Aoi se encontraban.

-Mala idea niña- la voz distorsionada de Shiro Neko se escuchó desde el lado izquierdo del salón. Todos voltearon hacia las ventanas, más específica, hacia la ventana por donde había llegado la chica.

-¡Aoi!- grito Ruka alarmado. A la mayoría se les ensancharon los ojos, aterrorizados.

-Muy mala idea.- repitió Shiro Neko con sequedad. Aoi la miraba con una combinación de miedo y nerviosismo, sin saber qué hacer.

En este momento Aoi hubiera preferido mantener la boca cerrada por el simple hecho de que se encontraba suspendida en el aire, desde el segundo piso del edificio de secundaria. Antes de que se hubiera dado cuenta, Shiro Neko la había tomado por la garganta con la mano derecha y en menos de un segundo estaba en el aire a muchos -aterradores- metros sobre el suelo.

-Ni se les ocurra hacer algo estúpido- advirtió la enmascarada- …en especial tú, Kuro Neko- sentencio con voz amenazante aumentando la fuerza en su agarre.

- O…Onii-chan- hablo con dificultad Aoi viendo detrás de la chica, que solo la miraba a ella, donde a unos metros estaba Natsume.

-Suéltala- dijo él fríamente, ya en pie.

-¿Eso es una orden?- pregunto la chica indiferente sin voltear.

Si antes creía que sería estrangulada hasta morir, se equivocó rotundamente. Aoi sentía que su cuello se rompería en cualquier momento, ya no podía respirar. Desesperada, llevo sus manos hacia la de la chica que la tenía agarrada y comenzó a forcejear para que la soltara. Fue imposible.

-¡Kyaa!- Aoi grito al sentir como la presión aumentaba en su cuello.

-¡Déjala ir!- exclamo Hotaru disparándole con el Baka gum.

Con agilidad y sin siquiera moverse de la ventana, Shiro Neko esquivo cada bala que se dirigía a ella sin voltearse pero al momento de evadir lo que parecía ser la última, para consternación de todos, soltó a Aoi. Contuvieron la respiración.

-Ups…- expreso la chica con frialdad sin rastro de culpa en su voz, mientras veía como la pelinegra caía luchando por mantenerse consciente.

Solo cuando escucharon un fuerte golpe seguido por un gemido, reaccionaron. En medio del pasillo entre los pupitres estaba Aoi tosiendo, intentando recuperar el oxígeno que le fue negado a sus pulmones, de rodillas y con una mano en el piso mientras con la otra se agarraba el cuello.

Hotaru y Ruka se acercaron a ella, la primera se arrodillo para estar a su altura y coloco una de sus manos en la espalda moviéndola en círculos en un intento por reconfortarla. Aoi levanto la vista jadeando por la falta de aire en sus pulmones, la miro con ojos llorosos que mostraban pánico y terror, y sin pensarlo en absoluto, se abrazó a ella con fuerza. Hotaru la rodeo con sus brazos sin decir nada. Sentía como su prima temblaba y comenzó a sollozar contra su pecho, entonces dirigió su mirada a Ruka, quien al recibirla miro a Natsume que al igual que los demás, miraba la escena.

-Toma esto como una advertencia- se escuchó la voz calmada e indiferente de Shiro Neko, llamando la atención sobre ella, pero en especial la de Natsume que tenía el ceño levemente fruncido con una mirada tan gélida que les dio miedo a todos. Ella ni se inmuto, solo observaba como aquella niña se separaba de a poco de la pelinegra y la miraba con temor.

-¿Q-Qué…?- pregunto Aoi con dificultad, sentía un horrible nudo en la garganta a causa del miedo que no la dejaba hablar.

-No lo diré de nuevo…- dijo Shiro Neko de manera gélida-…toma esto como una advertencia- repitió irritada sin cambios en su postura calmada.

Natsume por alguna razón sintió que esas palabras, en vez de ser para su hermana, iban dirigidas a él y lo confirmo cuando Shiro Neko se volteó ligeramente hacia él agarrando su hombro izquierdo, y se lanzó hacia atrás desapareciendo de la vista de todos.

En ese preciso momento la puerta al final del salón, se abrió captando la atención de los que estaban cerca. Solo con ver de quien se trataba, como si el lugar donde estaban parados quemara, retrocedieron tan rápido que terminaron empujando a los que estaban detrás, que por el impacto perdieron el equilibrio chocando a los que tenían al frente, creando así un efecto domino hasta que casi todos cayeron al piso.

Los únicos que se habían salvado fueron Natsume, que seguía cerca del escritorio, y Ruka, Hotaru y Aoi que estaban a unos metros de sus compañeros. A los cuatro les recorrió una gota por la nuca.

-¿Qué paso aquí?- pidió una fría y tranquila voz femenina, atrayendo toda la atención de los presentes a la recién llegada.

-¡Mikan-chan!- un grito entre emocionado y desesperado nombro a la castaña, rompiendo el silencio que se había formado.

Narumi, que salió de quien sabe dónde, se lanzó contra Mikan, que distraídamente se movió hacia el lado, haciendo que este chocara con la puerta, cerrándola con él estampado en la madera para luego, medio inconsciente, caer hacia atrás.

A la mayoría le recorrió una gota por la cabeza por tal escena.

-Demasiado temprano para observar un desastre y soportar idiotas- comento Mikan para sí misma dando un suspiro con los ojos cerrados y una mano masajeando su sien; suficiente ya había tenido con lo que le paso camino al salón.

Más de alguno frunció el ceño, no les había causado nada de gracia aquel comentario. Todas las miradas se habían posado en ella, que al notarlo abrió los ojos dándoles una mirada impregnada de frialdad y desinterés que hizo contraste con su voz.

-¿Qué?- espeto con frialdad- ¿Me quieren decir algo? Porque si es así hablen-. No estaba de humor y los presentes lo notaron por lo que con un poco de miedo desviaron la mirada excepto cuatro personas- Lo que pensé. -murmuro.

-Mikan- la nombrada miro a la pelinegra de ojos violetas que la miraba con indiferencia de pie junto a su prima.

-¿Hm?- musito sin mucho interés.

No estaba de humor para nada, ni siquiera para tener una conversación normal sin ser sarcástica y mordaz, y ya lo había demostrado. Pero incluso antes de que la pelinegra pudiera hablar, reparo en una persona de las tantas que no había prestado atención antes y la estaban mirando, recordando entonces lo que tenía guardado en el bolsillo de su chaqueta; metió la mano y lo saco, dándole una mirada rápida a lo que tenía en su mano sin revelar que era y volvió su vista a la persona.

Si ya antes los presentes habían notado su mal humor y ni siquiera se atrevían a hablarle, ahora no sabían si moverse. Su mirada antes fría como el hielo había cambiado drásticamente a una serena, casi reflexiva, que no demostraba sentimiento alguno, por un lado se sentían aliviados al ya no estar bajo su mirada fría, pero con solo percibir el aura oscura que desprendía, contuvieron la respiración.

-¿Te enseñaron alguna vez…- Mikan comenzó a caminar lentamente, con una calma que era casi aterradora, con los ojos fijos en aquella persona dirigiéndose hacia ella- que es malo andar husmeando en las habitaciones de otros, sin su permiso?- se detuvo a escasos metros del individuo que solo podía mirar con nerviosismo, bajo la aterradora mirada tranquila de la castaña.

Continuara...


Ceri: *se asoma desde detras de un muro, mira a ambos lados y suspira* Bueno, parece que las e perdido *mira al frente y sonrie* Y? ¿Que les ha parecido el capitulo? n.n espero que les haya gustado y espero sus reviews con todos sus criticas incluidas las de mi ausencia u.u, tambien agradesco todos los que me han mandado y gracias por su apoyo y el hecho de que lean mi historia, a todos, ¡gracias!

Mikan/Hotaru: *apareciendo detras de Ceri* Ahora no escaparas.

Ceri: *ignorandolas* De nuevo muchas gracias, y espero esta vez actualizar por lo menos no en un año ñ.ñ si, lo siento por eso pero no se preocupen que aunque me demore demasiado seguire la historia hasta al final. n.n

Mikan: Mas te vale ¬¬

Ceri: u.u Hai, Hai *camina hacia una puerta mientras las dos la observan, la abre y se detiene* Espero sus REVIEWS y pido disculpas si alguno espera respuesta pero cuando subo los capitulos no tengo demasiado tiempo para responder u.u ahora, si alguien tiene alguna pregunta o algo les asegure que definitivamente respondere en el proximo n.n no se preocupen, bueno eso es todo por ahora nos vemos en mi proximo capitulo Ja ne! *sale rapidamenta de la habitacion y cierra la puerta*

Mikan/Hotaru: Hey! *corren hacia la puerta, la abren y se detienen* Nos vemos en la proxima! Ja ne! *salen y la cierran, la habitacion queda vacia*

?: ¡KYAAA! *se escucha detras de la puerta.

?/?: VUELVE AQUI Y PONTE A ESCRIBIR! *pisadas rapidas y un golpe, todo queda en silencio*