La hija de la luna

Guía:

Guerreros del sol: eran youkais que podían transformarse en fénix con poderes sagrados por lo tanto no se llevaban bien con el resto de los demonios ya que representaban una amenaza para juntaban en poblados numerosos, eran muy alegres, cantaban y bebían whisky de fuego alrededor de una fogata todas las noches. Poseían cabellos de color negro y sus ojos eran de color miel.

Whisky de fuego: bebida producida únicamente por los guerreros del sol ya que eran los únicos que la toleraban, se lograba quemando una flor de loto dentro de una fuente con mitad de agua y mitad de whisky.

Guerreros de la luna: estaban conformados por las 4 razas de demonios perro, eran los principales enemigos de los gurreros del sol y los que lo llevaron a la extinción.

Estaban los daiyoukais del norte donde se encontraba el mar y sus poderes se basaban en el dominio del agua. Tenían el cabello rubio y ojos azules.

Los daiyoukais del sur su territorio eran praderas y pastizales junto con el este dominaban la tierra, la diferencia era que el sur interactuaba y se comunicaba con los animales y el este con los arboles. Poseían el cabello de color rojo y los ojos verdes.

Los daiyoukais del este constaban con un territorio de bosques. Se habían separado de los del sur ya que estos eran pacíficos y el oeste era guerrero y siempre intentaban atrapar a la gente entre sus bosques. Tenían el cabello de color marrón con ojos negros.

Los daiyoukais del oeste poseían un territorio muy basto con bosques y montañas dominaban el aire. Poseían cabello blanco y ojos ámbar.

Mamá (2° capitulo)

Nos dirigimos hacia el claro, ya podía oler a esos dos dragones cerca junto con otro olor, sangre humana y una ¿niña? Esa niña no era humana… y seguía viva debían apresurarse. Empezó a correr dejando a Usui atrás quien gritaba, poco le importaba ahora, algo le decía que no se perdonaría la muerte de esa niña. Poco a poco comenzaba a haber más luz y menos arboles, era una claro gigante, nose si se le podría llamar claro por encima había un precipicio, en el centro había, como había pensado, dos dragones uno de ellos sostenía a una niña que gritaba y llamaba a su difunta madre que yacía en el piso desangrada , esa imagen me hirió en lo mas profundo, esa niña me recordaba a mi, y el que otro tuviese que pasar por eso sacaba su lado mas violento, desenfunde mi espada y los dragones se percataron de mi presencia, se voltearon hacia mi y el que tenia las garras desocupadas se rio, lo que me puso mas furiosa.

-¿a que creen que juegan? -Les grite.- ¿a caso les parece divertido molestar a una niña solo por el hecho de ser dragones? ¡A mi no me parecen mas que dos lagartijas asustadas!- y diciendo esto empecé a correr en su dirección dispuesta a atacarlos. Me atacaban con sus colas, las cuales esquivaba con facilidad ya que al ser pesadas las hacia mas lentas, me trepe a una en un ataque y empecé a escalar el dragón que sostenía a la niña, llegue a la cabeza y le clave mi espada en el cuello, empecé a liberar energía purificadora la cual viajo por mi espada y se adentro en la criatura este grito de dolor y empezó a rogar que pare, pero ya era tarde había pasado a ser cenizas, la niña estaba a punto de estrellarse contra el suelo al igual que yo.

-Usui, la niña-grite. Usui con su súper velocidad la atrapo y yo caí de pie.- jajaja, creo que tengo habilidades de gato.-reí. Y con un movimiento de mi espada lancé miles de rayos azules hacia el dragón restante, que al parecer hablaba, eliminándolo.

-valla, eso si no me lo esperaba-musitaba una voz desde el precipicio.-ves hijo ¡los humanos son maravillosos!

Me di la vuelta y los vi, no podía creer que se me hubiesen pasado por alto. Dos figuras encapuchadas nos observaban desde arriba, ¿acaso ellos avían planeado esto? Bajaron levitando y miraron la criatura que Usui estaba cargando, me puse en frente cubriéndolos.

-disculpa mis modales, no queremos molestarlos, pero no puedo evitar enseñarle a mi hijo cada oportunidad que se presenta sobre la bondad del corazón humano, quiero que el aprenda a tener uno .si no es imposible que piense que el amor no es una debilidad.- dijo la figura que aparentaba ser mas grande.

-jajaja, una vez conocí una persona que me decía que el amor era una debilidad.-conteste.

-¿y, le enseñaste lo equivocada que estaba?

-no, el me enseño que tenia razón. La vida es cruel para el que ama, y lo aprendí de la forma mas dura.

-¡eso no puede ser posible! ¡El amor es maravilloso cuando lo encuentras!

-si es que lo encuentras. Muy pocas personas pueden encontrar al amor de su vida y son la minoría. Pero siga intentando, creer no siempre mata.-y diciendo esto me di la vuelta y me fui, con Usui pisándome los talones, tal vez le tenía miedo a esos tipos.

Una vez lejos del peligro me senté en el suelo y le pedí a mi acompañante que trajera leña para la fogata. Miré a la niña y poniendo mi mejor cara le pregunte.

-¿como te llamas dulzura?-se la notaba asustada pero al decir esto se tranquilizo.

-Ayumi

-¡Ayumi, que lindo nombre! El mío es Rin. Y…

-¿Por qué me salvaste? Nadie lo hubiese hecho…todos me odian.-dijo haciendo un puchero.

-¿y por que no? Yo no te odio, no tengo razones para ello.

Me abrazo fuerte de la cintura y empezó a llorar.

-¿sabes? Cuando yo era chica también perdí a mi familia, unos bandidos los mataron, y yo lo vi todo, pero a mi, como a ti, me salvaron y por eso estoy aquí, a veces la vida actúa de manera muy cruel pero hay que seguir. ¿Si? ¿Lo aras por mí?

-si ¿podrías ser mi mama?

-em, yo nunca fui madre nose como se hace.- le dije nerviosa, esa chiquilla era igual a mi, ahora entendía al pobre señor Sesshomaru, era muy directa.

-¡no importa! Por favor no me dejes.-

-puedes hacer lo que quieras, no te dejare hasta que te encuentre un buen hogar donde tengas amiguitos y padres, y ya no me necesites-

-siiii, ¡será súper divertido! vos, yo y el chico guapo de allá.-Usui se puso totalmente rojo, ya había regresado con la leña y se había puesto a escuchar.-mami tengo hambre ¿cuando comeremos?-dijo la pequeña.

-cuando regrese, me iré a pescar ahora mismo.

Y me adentre en la espesura del bosque en busca del rio al cual oía cercano.