«Neko no Jutsu»
O
«Jutsu de gato»

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SasuSaku

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Disclaimer: Naruto no me pertenece (lamentablemente), y los dos primeros capítulos de esta historia son parcialmente hechos por mí, pero estos dos fueron hecho por Queen - Kirei en un principio; yo sólo me encargo de continuar esta historia a partir del capítulo tres, con su permiso obviamente —situación que explicaré más abajo. El prólogo es mío al 100%.

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Summary extendido:

Sasuke decide volver a Konoha, intentando seguir la voluntad de su hermano, la voluntad de Itachi. El problema no es eso, el problema es que él sigue siendo una amenaza a los ojos de los habitantes de Konoha. Tsunade, quien sí confía algo en él (gracias a la intervención de Naruto y su molesta insistencia), decide que si Sasuke quiere volver, debe ganarse la confianza de los habitantes antes de poder pasear libremente por su ciudad.

La única forma de hacerlo era que él tuviera una apariencia realmente inofensiva, mientras supuestamente estaba tras las rejas, ganándose la confianza de todos desde las sombras. Cosa que era una total mentira.

La apariencia que se le asignó fue la más cruel y humillante que Tsunade pudo encontrar, sumándole el hecho de que estaría bajo la custodia de su kunoichi de mayor confianza: Sakura.

Si quieres volver a vivir en Konoha, tendrás que pasar por esto, Uchiha Sasuke. Tendrás que soportar el Neko no Justu. ¿Lo aceptarás?

Hn, sólo dame la maldita poción de una vez.

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«Neko no Jutsu»

Prólogo


Caminaba con la mirada en alto, los puños cerrados y algo hastiado. Rápidamente, cambió esa postura al verse frente a las murallas de Konoha; dio ágiles y veloces saltos para que no le descubrieran antes de tiempo, traspasando las barreras que, se supone, deberían ser intraspasables.

No tenía la menor idea de cuál sería la reacción de la aldea en general. Es más, ni le importaba. Tampoco conocía a Tsunade en lo más mínimo —con mucha suerte la había divisado cuando atacó a los cinco Kages, y luego llegaron a su rescate, así que no pudo apreciar demasiado—, por lo que tampoco tenía alguna idea de cómo iría a reaccionar frente a la situación que le plantearía. Bueno, de hecho sí sabía cómo reaccionaría, era la Hokage y se esperaba una reacción de algún líder digno, ya que él era un traidor y punto. La condena era la muerte.

Pero le daba igual ser llamado traidor. No se mortificaba por sus decisiones en la vida, al igual que las personas no lo hacían por su clan difunto, gracias al cual ellos vivían tranquilos ahora. Sí, aun les guardaba resentimiento.

Mas, por eso estaba frente al edificio del Hokage, escondido entre unos espesos árboles que lo ocultaban de miradas curiosas y del sol abrasador de medio día. Ningún ninja lo había notado todavía. Y así se hacen llamar ANBU, pensaba, mientras aún intentaba buscar una forma de plantear su regreso sin hacer algún malentendido como que había vuelto porque sus compañeros lo habían hecho cambiar; la forma en que plantearía todo era lo que condicionaría su estúpido pero "necesario" castigo.
No obstante, el porqué estaba allí era lo que lo motivaba —internamente— a intentarlo: Itachi. Le había dejado una última enseñanza, porque él siempre estaba marcando la forma en que viviría, quizás había decidido decirle que era hora de que él decidiera qué hacer; Itachi le había dicho de que hiciera lo que quisiera. De que no se dejara llevar; era hora de que madurara y no se dejara teñir de ningún color que él no quisiera. Lo jodía estar allí, escondido y esperando con cierta expectación la decisión, pero estaba allí para intentar superar su… resentimiento; no era como que se arrepintiera, sino, era que sus estúpidos e insistentes compañeros le habían calado tan profundo al punto de que él llegara a pensar de que quizá sí había un "algo" más para él.

Lo que ahora él quería era intentar seguir la voluntad de su hermano. Se repitió un millón de veces que los lazos estaban cortados, pero esos malditos insistentes que se hacían llamar compañeros suyos siempre querían mostrar lo contrario. Quizás era hora de ver quién estaba en lo cierto —aunque una parte de él sabía quién lo estaba, siempre lo supo, pero prefirió ignorarlo.

Quería seguir la voluntad de su hermano, pero no porque fuese la voluntad de su hermano, sino, porque quizás hallaría algo por lo que seguir. Ya no había ni venganza, por más que quisiera destruir Konoha por haberle hecho sufrir, se sintió incapaz cuando vio a su hermano de nuevo y entendió todo lo que sacrificó por esa villa; destruirla no era justo. Y eso que él no era nadie que predicara la justicia. Mas, el destruir Konoha no era algo que pudiese parecer una probabilidad hoy. Como le jodían sus estúpidos seres queridos, intentando (y logrando, a veces) cambiar sus propósitos.
Entendió que Itachi sufrió más que él (lo que de por sí era mucho, a su ver), pero seguía ahí junto a él. Siempre. Al igual que sus compañeros.

Una oportunidad más no era mucho que pedir, aunque nunca la rogaría. Simplemente, él quería pensar que… había un "algo" mejor para él, como las personas queridas por él siempre le dijeron. No era alguien sentimental, para nada, pero de igual manera, todo eso ocurría en su interior sin su permiso; y así sus pies lo guiaron a Konoha nuevamente. La guerra había acabado hacía unos días, y realmente sentía que ya no tenía donde ir; sentía un vacío, después de luchar junto a sus compañeros… irse nuevamente le dolió más: ya no había nada que lo obligara a irse.

Entonces… ¿y si se quedaba? Una nueva posibilidad surgió dentro de él, y antes de que dijera un «no» tajante a su subconsciente, se hallaba frente a las murallas de su aldea. Por eso el hastío, porque sabía que eso quería; pero no lo admitiría, no era alguien que hablase de lo que pasaba dentro de él.

—Uchiha Sasuke… —murmuró una voz a su espalda—. Mmm, ya sabía que vendrías.

—Tsunade.

Ya se me hacía extraño que ningún ANBU notara mi presencia, pensó, esbozando una sonrisa torcida por un segundo.

—Creo que necesitaremos hablar de eso que me quieres pedir en un lugar más privado.

—¿Qué, acaso temes que el consejo de Konoha nos vea y te acusen de traición? —musitó con veneno.

—Veo que andas expresivo, según me han contado sueles ser muy callado, niño. Y no, esos viejos decrépitos están en la cárcel; ¿no te habías enterado? —Sasuke abrió la boca en forma de sorpresa, pero se recuperó inmediatamente. No quería demostrar demasiado en esos momentos, lo mejor era indagar antes de actuar. Después de todo, ni siquiera se había dado vuelta cuando Tsunade irrumpió su pensar; ni la había visto a la cara aún—. Bien, creo que sabes cuál es tu castigo. Presentarte así es un tanto arriesgado.

—Hay cosas a hablar.

—Lo sé. Pero ni creas que tus delitos serán perdonados así como así, ex-Akatsuki.

Esta vez no se sorprendió, después de todo, ella era la Hokage y debía ser inteligente como para saberlo de antemano. Sí había sabido que los Kages sabían que lo habían rescatado unos enemigos, pero no se esperaba que supiesen a nombre de qué organización venía. Bueno, los Kages eran Kages por algo.

—Tu punto a favor es que ahora que se descubrió toda la verdad acerca de Itachi, tus acciones son justificables; sin embargo, hay algunas que no entran en este concepto ni bajo el amparo de esto. El punto a discutir es cuál será tu castigo, no si tienes o no éste. ¿Entiendes?

—Hmph.

—Creo que tengo el jutsu perfecto para tu castigo —la Quinta hizo lo posible para que el tono malicioso no se le escapara—, pero no te gustará. Aunque… después de todo, no tienes ni derecho a quejarte; te estoy dando, además, ciertos beneficios por tu participación en la guerra a favor de la aldea: haya sido tu intención o no, nos ayudaste. Pero este jutsu… ¿Serás capaz de soportarlo para volver? —Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa, que él no vio pero sí percibió, ya que seguía de espaldas a ella.

—¿De qué hablas?

—Mejor entrar de una vez… Así platicamos tranquilamente sobre qué es el Neko no Jutsu.


«Neko no Jutsu»

Capítulo uno: El gato está fuera de la bolsa.


—¡¿Qué?! —Los ojos de Naruto se abrieron de golpe ante las palabras de la Hokage—. P-pero… ¡no puede ser! ¡Tiene que haber otra forma de castigar a Sasuke en lugar de…!

—No la hay, Naruto. De acuerdo a su expediente, Uchiha ni siquiera debería haber pisado Konoha de nuevo —lo interrumpió Tsunade—. Y, sin embargo, le estoy dando una oportunidad para que demuestre su lealtad con la aldea.

Sasuke suspiró con pesadez, antes de cruzarse de brazos y recargar su cuerpo en la pared.

—¿Estás segura de que no hay ninguna otra solución, Tsunade?

—¡Porque tiene que haber otra, vieja Tsunade! —Lo apoyó Naruto con impulsividad—. ¡Es sólo que tu edad y todo ese sake que bebes a diario ya no te dejan pensar con claridad!

La aludida les envió a ambos una mirada desagradable, claramente molesta por aquel trato tan poco formal hacia su persona. Era la Hokage después de todo… Aunque claro, Naruto seguía siendo Naruto y a Sasuke no podría importarle menos su puesto.

—Es la única solución, Uchiha —le contestó Tsunade, juntando sus manos y apoyando la barbilla en ellas—. Aún estás catalogado como uno de los criminales más peligrosos en todo el país del fuego. No puedo dejarte andar por la aldea como si nada y sin un castigo apropiado.

—¿Y no pudiste pensar en uno menos estúpido? —soltó el chico, desdeñosamente, volviendo a su postura arrogante de siempre. Las cejas rubias de Tsunade comenzaron a temblar ligeramente—. Porque aun no entiendo el punto de esto…

—El punto, Uchiha —hizo énfasis en su apellido y se levantó de su escritorio, apoyándose en sus manos—, es que eres el traidor de la aldea —le recordó con tono serio, recibiendo un gruñido a modo de respuesta—. Puedo drenar tu chakra fácilmente y reducir toda tu fuerza, pero no es suficiente para hacer que los habitantes se sientan seguros contigo… O al menos, no aún. Con tu nueva forma, serás mucho más inofensivo y me podrás demostrar si eres capaz de comportarte.

—Hmph.

—Cuando haya pasado el tiempo suficiente para que la aldea te perdone y vuelva a confiar en ti, yo misma te devolveré a la normalidad —le indicó Tsunade, tomando asiento de nuevo y abriendo una de sus gavetas—. Por el momento, tendrás que resignarte.

Sasuke decidió no hacer ningún comentario al respecto. Aunque no es como si tuviera mucho que agregar, de todas formas; estaba claro que aquella bruja disfrutaba con toda la situación. ¿Es que cree que vale más que los demás habitantes?, pensó ella, ya he hecho todo lo que podía, él sabe que tiene que tener un castigo.

—Sigo pensando que tus métodos son muy raros, vieja —Naruto se cruzó de brazos, mientras meditaba—. Pudiste amarrarlo a un árbol, ponerlo a recoger toda la basura de la aldea, encerrarlo con esa loca de Karin que lo detesta a muerte… —el rostro de Sasuke se tornó ligeramente verdoso ante eso último. Cuando se reencontró con Karin fue… tenso.

—Cállate, idiota.

—Entonces… ¿estás de acuerdo con mi condición, Uchiha? —Tsunade sacó un pequeño frasco y lo dejó sobre el escritorio.

El Uchiha chasqueó la lengua con resignación. —Como sea. Si es la única forma, acabemos con esto pronto y sólo dame la poción.

Naruto frunció el ceño y ladeó un poco la cabeza. —Oye, oye, ¿pero con quién se quedará Sasuke durante todo este tiempo? No puede estar solo en su antiguo apartamento, es peligroso para él por los habitantes que lo odian… y conmigo no se queda —se apresuró a agregar.

Tsunade hizo todo lo posible para que no notaran su sonrisa maliciosa—. Sakura ama a los gatos, ¿sabían?


No era su cumpleaños, San Valentín, ni ningún otro día especial. Por eso, Sakura no pudo hacer nada más que sorprenderse cuando aquella mañana, frente a su puerta, se encontró con una caja de mediano tamaño, envuelta en un bonito papel color azul y con un gran listón rojo.

¿Un obsequio? La joven ninja se inclinó para tomarlo, frunciendo levemente el ceño al notar que estaba más pesado de lo que pensaba, ¿pero de quién?

Pensó en Naruto, pero inmediatamente lo descartó; era bastante poco probable que el chico se hubiese levantado tan temprano (en su día libre) para ir a dejarle un regalo. Además, habría tocado a su puerta y esperado a que le abriera para dárselo, no simplemente dejado en la entrada y desaparecer… Y luego habría pedido una ida a Ichiraku.

¿Kakashi-sensei…? No, el jounin estaba en una misión y no volvería dentro de una semana. Y de todas formas, no podía ser de él. Después de años de recibir sólo ropa provocativa («¿Llamas a ESTO ropa, sensei?» Le había preguntado una vez, después de desenvolver un minúsculo vestido que le iría mejor a una Barbie que a ella, y que la haría lucir como una desesperada por conseguir un resfriado) y números del Icha Icha Paradise como regalo, sabía que el envoltorio no concordaba.

Más vale que no sea una broma, entró de nuevo a su departamento con la caja en brazos, cerrando la puerta suavemente. Sus padres estarían de misión por un mes (una reconstrucción de un lugar o algo así) y Tsunade hizo ciertos movimientos para que ella se alojara, mientras tanto, en un departamento muy hermoso y con una vista inigualable de Konoha; lo mejor era que sus padres apenas habían salido hacía tres días.
Caminó hasta la cocina y la dejó sobre la mesa, mientras pensaba en quién podría haberle regalado algo. Cuando descartó a Ino, Hinata, Tenten, Sai, Shikamaru y todos los demás, se atrevió a pensar en Sasuke… pero era imposible.

Lo único que sabía del chico, es que había vuelto a Konoha hace un día —junto a parte de su equipo antiguo formado para asesinar a su hermano, según supo—, y que no había abandonado la torre del Hokage. Y conociendo a su maestra, no lo dejaría salir hasta que se desahogara completamente con él. Había estado tentada en ir a verlo, pero justo tuvo que atender a un paciente bastante grave y en eso se le fue todo el día.

Aunque, a pesar de las cosas pasadas en la guerra, sentía que el Uchiha no extrañaría su presencia (después de todo, estaba en la cárcel) inmediatamente, así que no había prisa. Bueno, lo iría a ver cuando se sintiese mentalmente preparada y lo suficientemente segura de qué decirle; sabía que él jamás querría su lástima, de hecho, suponía que su visita lo molestaría porque él tenía un gran orgullo. Así que mucho menos pensaba que el chico se hubiera molestado en regalarle algo.

Dejó escapar un profundo suspiro y sólo en ese entonces reparó en la pequeña nota adherida al listón del regalo. La abrió e inmediatamente reconoció la letra.

Sakura,

Siento haberte enviado esto de forma tan repentina. Ahora estoy ocupada con… Tú sabes, cosas de Hokage, y no puedo hacerme cargo de él ahora. Sé que estás en tu día libre, pero creí que no tendrías problemas con hacerme este pequeño favor y cuidar de él por un tiempo.

Es algo malcriado, arisco y no le agrada mucho la gente, pero confío en que podrás manejarlo. ¡Por algo eres mi pupila!

Suerte,
La Godaime.

PD: Shizune creyó que el envoltorio y el listón serían un lindo detalle.

—¿Un encargo de Tsunade-shishou? —Se sorprendió la chica, dejando la nota a un lado y comenzando a desenvolver la caja—. ¿Y cómo que «arisco» y «malcriado»? ¿Acaso será…?

Sus dudas se desvanecieron rápidamente en cuanto arrancó el último trozo de papel y abrió la tapa de la caja, revelando a un lindo y pequeño gatito de color negro.

Y, ciertamente, tal como había señalado Tsunade, tenía un porte arrogante y arisco.

Pero lejos de notar su actitud y mirada huraña hacia ella, Sakura dejó escapar un chillido de emoción que casi lastima los (ahora más) sensibles oídos del Uchiha y se inclinó hacia él con una gran sonrisa en el rostro.

—¡Qué lindo eres! —Lo abrazó con fuerza, provocando que Sasuke se erizara por completo al sentir su espacio personal invadido—. ¡Eres la cosa más linda que he visto en mi vida!

Sakura alzó al gatito en el aire para tener una mejor vista de él; era de mediano tamaño, sus ojos eran tan negros como su suave pelaje y aquella mirada molesta y arisca… le recordaban vagamente a alguien.

Sasuke resopló y arrugó sus bigotes ante el comportamiento tan efusivo de la chica. Si así había reaccionado por un simple gato, ni se imaginaba cómo lo habría hecho en frente de él, en su forma normal y conociendo que había vuelto a la aldea por su… voluntad.

Desde esa cercanía, también se permitió darle un mayor vistazo a la chica. Sí, puede que no hubiera cambiado mucho psicológicamente (aunque Naruto y Tsunade habían mencionado cientos de cosas y méritos sobre ella que no hubiese creído si no hubiese luchado junto a ella en la guerra; de verdad, había impresionado a todos) como había comprobado en algunos encuentros entre ellos, pero definitivamente… la chica que tenía delante suyo no era la misma Sakura de hace tres años; aunque su estatura no había aumentado demasiado, unas curvas que sólo percibió por la cercanía —jamás se había fijado en una chica físicamente, menos desde que fue con Orochimaru— indudablemente no existían, o él no se había fijado. Comprobó que su cabello no solamente lucía sedoso, sino que su apariencia decía la verdad.

Y, definitivamente, lo que estaba contra su estómago no estaba antes. Era extraño estar tan cerca de… los pechos de ella, lo ponía algo exasperado. Nunca fueron voluptuosos, pero sentirlos así le decían que tampoco eran tan inexistentes; sí pequeños pero…

¡Pensar en eso no era de él! Idiota, pensó.

¿Sakura? Sasuke arrugó la nariz. Le era difícil acostumbrarse a esta imagen de la chica, algo así como una mujer; nunca había observado demasiado su cuerpo como para notar la estrecha cintura, las caderas del tamaño perfecto y que arriba no era del todo plana. Le era difícil asimilar que se estaba fijando en eso, era raro.

—Así que tú eres mi encargo, ¿no? —le dijo suavemente, como si le estuviera hablando a un bebé o a alguien particularmente lerdo. El Uchiha se irritó un poco, pero no pudo evitar pensar que cuando no gritaba, su voz era bastante agradable; había pensado lo mismo, sin darse cuenta, durante la guerra—. Tsunade-shishou es algo descuidada, así que lo mejor será que yo te cuide.

Si Sasuke hubiese podido formular un «hn», lo habría hecho.

Sakura dejó al gatito en la mesa por un momento y revisó la caja. —Qué extraño. No hay ninguna placa ni collar por aquí. ¿Entonces cómo puedo saber tu nombre?

La forma desagradable en que el minino la miró y en donde el mensaje: «Eres molesta» estaba más que claro, le dio una idea.

—Sasuk… No, Sasu-chan es mejor —Decidió la Haruno, satisfecha, volviendo a acunarlo en sus brazos. El pelaje y las orejas del Uchiha volvieron a erizarse, no sólo por oírla llamarlo con ese apodo tan estúpido, sino por la cercanía de su cuerpo con los pechos de la chica de nuevo—. Te queda perfecto.

Salió de la cocina y subió las escaleras hasta llegar a su habitación. Depositó a Sasuke suavemente sobre su cama y éste entrecerró los ojos de inmediato; esperaba encontrarse con algo rosa y femenino… Pero no, era la de una persona madura; lo único rosa visible era el cabello de la chica.

—Hoy es mi día libre, Sasu-chan —le comentó con una naturalidad que sorprendió al aludido, mientras caminaba hacia el armario y buscaba su ropa—. Así que tengo todo el día para cuidarte y consentirte —sacó un par de prendas y las arrojó sobre la cama en donde estaba Sasuke. Éste prefirió ignorar el delicado sujetador rosa que había caído justo a su lado—. ¿No te parece genial?

Si esperaba que "Sasu-chan" asintiera o le contestara de alguna forma, estaba perdiendo el tiempo. Lo único que Sasuke hizo fue ladear su cabeza y mirarla como si fuera una tonta. Sakura se sintió algo incómoda ante esa actitud tan conocida para ella, pero sacudió su cabeza.

Es sólo un gato. No puedes pensar en él hasta en este tipo de situaciones…

Se dirigió al baño y abrió el grifo de agua caliente, esperando a que se llenara la bañera.

Volvió a salir y Sasuke la observó acercarse nuevamente hacia él, ladeando la cabeza bruscamente cuando la chica le quiso acariciar las orejas. Sakura suspiró con cansancio ante su comportamiento, pero luego le sonrió. —Tsunade-shishou no me dio ninguna indicación en especial, pero supongo que no habrá problema si te doy un pequeño baño, ¿verdad?

Sasuke abrió los ojos con pánico.


—¿Está segura de esto, Tsunade-sama? —preguntó Shizune con preocupación, mientras se apartaba un mechón del rostro—. Quizás Naruto-kun tenga razón y haya otras formas de castigar a Sasuke.

—Aún no puedo confiar completamente en Uchiha como para dejarlo andar por su cuenta —Tsunade dejó su sake a un lado—. Necesito que alguien lo vigile las veinticuatro horas del día y ¿quién mejor que mi alumna para hacerlo?

—¿Pero por qué un gato? —La mujer alzó una ceja.

—Debía ser algo común y corriente para que no llamara la atención —explicó la Hokage con tranquilidad—. Toda la aldea piensa que Uchiha está encerrado tras las rejas y tenerlo en la casa de Sakura como una simple mascota, no levantará ninguna sospecha nunca.

—Sakura se enfadará cuando descubra que está compartiendo el mismo techo que Uchiha. Debió decirle de quién se trataba.

Tsunade sonrió. —Si se lo hubiera dicho, por ningún motivo habría aceptado quedárselo. Pero Sakura es muy lista, no le tardará mucho en descubrirlo.

—¿Y qué pasará entonces? —La morena conocía perfectamente el fuerte temperamento de la chica, se podía equiparar con el de Tsunade; tomando en cuenta cómo fue que esta última dejó a Jiraiya cuando la espió en los baños termales… Sasuke sufriría una descarga de ira temible.

—Sólo esperemos que se haya encariñado lo suficiente con él como para no asesinarlo —contestó despreocupadamente. Shizune entornó los ojos.


—¡Sasu-chan! —la chica tiró de él con fuerza, pero Sasuke había aferrado todas sus garras al cobertor de la cama—, ¡suéltate de ahí! ¡Vas a rasgar todas las mantas si sigues!

Lo jaló con un poco más de fuerza, sin llegar a lastimarlo, hasta que por fin pudo desprenderlo de la cama. Sasuke trató de escapar de sus brazos, pero la kunoichi lo sujetó justo a tiempo.

—Es sólo un baño, Sasu-chan —le dijo, intentando calmarlo, mientras caminaba hacia el recinto. Cerró la puerta tras de ella y dejó al gato en el suelo, para verificar si el agua estaba lista.

Sasuke inmediatamente le dio la espalda y corrió hasta la puerta, intentando abrirla por medio de arañazos y rasgaduras. Pero no había caso. Nuevamente entró en pánico cuando, al cabo de unos minutos, sintió las manos de Sakura levantarlo del suelo. —Tranquilo, pequeño. Yo también entraré en la bañera y no dejaré que nada te ocurra.

Volvió a cargarlo en sus brazos.

—Estaré en el agua contigo todo el tiempo.

Sasuke ni siquiera pudo pensar en lo absurdo que era hablarme a un animal como si fuera una persona, ya que en cuanto su cuerpo fue estrechado contra algo exquisitamente suave y redondeado… se paralizó por completo.

Mierda… Cerró los ojos y tragó saliva con dificultad ante la situación. Sakura… ¡Sakura estaba desnuda y lo estaba abrazando! ¡Abrazando! ¡ABRAZANDO!

Intentó detener cualquier tipo de pensamiento indebido u hormonal, pero le fue inútil. ¡Por favor! Si hasta a través de su pelaje, podía sentir perfectamente los pezones de la chica presionarse contra su cuerpo. Y erectos, para remate. Nunca se había sentido así y era…

No, ya tenía un nuevo objetivo en mente para asesinar.

Sí.

Iba a matar a Tsunade, definitivamente iba a matarla…


N/A:

Es un dos en uno, seh. Pero el prólogo era necesario

¡Hola! Bueno, nada más que decir que Queen – Kirei me eligió para permitir continuar la historia… Conste que ella misma ofreció ésta, ya que la inspiración se le fue totalmente y pensaba que sería algo entretenido, que quizá alguien pueda haber continuado. Inicialmente tenía el capítulo uno y dos arriba, así que por eso los dos primeros son parcialmente escritos por mí, ya que modifiqué ciertas cosas y otras están iguales; de nuevo, ella me permitió usarlos de base. Antes eran casi idénticos, mas, ahora cambié unas cosas definitivamente para adaptarlos a como quiero que vaya esta historia y no se parecen tanto.

La historia se iría explicando por sí misma de a poco. No los quiero bombardear con información en sólo el primer capítulo, ¿eh? Pero creo que ya entendieron que es después de la guerra. Algunas acontecimientos de la guerra que ya han ocurrido en el manga los ignoraré (uno en específico, lo sabrán en el próximo capítulo cuando lo vean vivo) pero igual se explicarán.

Gracias por permitirme continuar la historia, y, por lo mismo, ¡toda esta historia va dedicada a ti, Queen – Kirei! :) Y este capítulo en especial, ya que ¡hoy es tu cumpleaños! No sé si lo leerás, ya que te he mandado un PM y hace un tiempo que no te veo por estos lares; pero igual.

Estoy muy feliz por iniciarme en este fandom, lo amo.

Ups, perdón por alargar tanto esto. Será la única vez, ¡se los prometo! xD

Ojalá la disfruten y me vayan diciendo qué tal está mediante sus reviews :) Actualizaré… Hm, ¿qué día? Quizá los martes, pero la próxima entrega les diré la fecha "oficial".

Adiós.