Hola, Chicos este es un nuevo fic que tenía pensado desde hace mucho tiempo, pues lo quería compartir.

¡Espero que le guste!

La serie de Crash Bandicoot es de Naugthydog porque la otra compañía cómo se llama a sí "Sierra" arruino la saga por completo para mi siempre será Naugthydog como oyeron.


Citas a ciegas

Capítulo único

Cortex estaba en un restaurant de lujo sentado, lo más alejado de las personas de su alrededor, ya que él era muy solitario, además no quería que notaran su presencia; como era buscado por el FBI por tratar de conquistar el mundo. Él traía un smoking negro iba muy bien peinado con lo poco de pelo que tenía, claro. En la mesa estaba una rosa roja y una caja de chocolates en la tradicional forma de corazón con un listón rojo fuerte.

En ese lugar donde estaba sé encontraría a su cita a las ocho en punto. Él suspiraba cada rato pensando ¿Por qué me deje convencer por Nina? Él se encontraba nervioso por la situación extraña en que lo metió su sobrina. Ella había arreglado una cita a ciegas para que conociera una mujer, jamás había tenido contacto con una mujer después de tantos años. ¿Cuánto fue? Hace quince años precisamente, pensó.

Cortex quería demasiado a su sobrina ya que después que él replicará que era una mala "idea" pero ella siempre le respondía: es necesario porque siempre estaba solo y pues ya era hora de tener a alguien con quien compartir, además nunca me tendrás contigo siempre.

Hasta que al fin lo convenció aceptó ir, pero antes de irse Nina le dijo que se su nombre era: "Noa, Little" y que no dijera su verdadera identidad.

‹‹Recordó cuando Nina le daba las últimas indicaciones le estaba acomodando el moño a su tío, para que se viera guapo.

―Ok, lo haré, no te preocupes—dijo Cortex mirando a su sobrina.

―Tío estoy orgullosa de ti—comentó Nina con una sonrisa, le estaba acomodando el moño del cuello. ―Recuerda… te llamas…

—Lo sé, lo sé― respondió Cortex, suspira. —Me tengo que ir, no quiero dejarla esperando―diciendo eso sale de la habitación.

— ¡Suerte!―gritó Nina desde adentro de la habitación.

Cortex suspira por quinta vez.

―Espero que todo salga bien.― Se sube al zeppelín. ››

El científico regreso a la realidad, estaba sentado en el mismo asiento mirando su copa. Levanto la vista para mirar a su alrededor con ansias, él veía que entraban y salían personas del restaurante personas finas de la ciudad también observó a los meseros que iban y venían con alimentos, bebidas o sin ellos. Los meseros iban corriendo porque había demasiadas personas que atender.

Cortex no dejaba de ver hacia la puerta él pensaba lo peor, dentro de sí decía que a lo mejor se le olvido o tenía planes malvados y por eso no llegaba. Él se sacudió la cabeza, no se imaginaba salir con una científica malvada. Además conquistar el mundo era su mayo delirio, no compartiría ese triunfo con nadie.

Ya casi eran las ocho de la noche consultando su reloj, cuando la manecilla chica y la grande estaban en el doce y en el ocho se dio cuenta que ella no había llegado. Se esperó unos quince minutos más y ella no llegaba, entonces se dio por vencido se estaba levantando para irse hasta que vio algo insólito o mejor dicho a quién entraba al restaurant. Era una bandicoot con cabellos de oro, tenía la estatura media y sus ojos eran verde esmeralda traía un vestido rosa resacado y zapatillas de ocho centímetros que se acerca a un mesero como preguntándole algo.

Él miró horrorizado al ver que su cita era la hermana de su peor enemigo: Coco Bandicoot ella era inteligente, pero nunca se imaginó que era su cita, trató de ocultarse poniéndose la mano en su cara, pero no hubo tiempo de hacerlo.

Vio que se acercaba después que le preguntó a un mesero y apuntó hacia donde se encontraba él, ella miró hacia allá y empezó el camino hasta que se acercó hasta donde Cortex estaba y lo miró perpleja por que estaba sentado muy elegante y le preguntó:

― ¿Qué haces aquí?—estaba nerviosa.

―Lo mismo pregunto yo—contestó irritado Cortex.

―Pues para tu información busco a mi cita—dijo Coco mirando fijamente hacía el muy amenazadoramente. ―Y estas sentado en mi mesa.

—Lo siento mucho―comentó y Cortex fingió dolor, pero después sonríe con malicia. —pero YO reservé esta mesa.

―Entonces tú…—se dejó caer en la silla, lo miró con odio― ¿Tú eres mi cita?

Cortex asintió con una sonrisa divertida por la expresión de la cara de Coco. Ella no podía creerlo porque estaba saliendo con el peor enemigo de su hermano con el Dr. Neo Cortex, quería irse de ahí, pero no podía, porque no sentía las piernas, además no le respondían.

Al contrario Cortex también estaba confundido, él no lo demostraba, sí que sabía controlar sus sentimientos, en un instante se preguntaba cada momento acaso no había más chicas que no sean la hermana fastidiosa de su enemigo, ¿Por qué me pasa esto?, pensó mientras observaba a la bandicoot que estaba sentada frente a él.

― ¿Se sientes bien, señorita?—preguntó un mesero preocupado, se acercó ya que la vio pálida.

―No… no… ¡Tú no eres mi cita!—gritó furiosa amenazando a Cortex con un dedo. El mesero se sobresaltó y se va ofendido porque fue ignorado.

Cortex se puso las manos masajeándose con los dedos la cien, no la soportaba era tan escandalosa y muy agresiva.

―Según yo…—empezó a decir serio, aunque por dentro disfrutaba la escena―fui citado en este restaurant y mi cita se llama Cocuyo.

― ¿Qué?―Coco saco una rosa Roja. Cortex se sorprendió cuando ella dejo la rosa en la mesa y su voz temblaba cuando comentó: —. Yo buscaba a Noa Little…

―Pues ese soy yo….

―No puede ser porque me pasa de todo—diciendo eso Coco suspira, se levanta para ya irse a su casa.

Cortex se levanta un momento para detenerla diciéndole:

―No, espera―Coco se detuvo a unos centímetros de la mesa en donde estaban—. Quédate, pues ya que… además… hay que disfrutar la mesa ¿Qué te parece?

Coco se sorprendió por lo que le decía Cortex, ella se sintió extraña ¿Por qué es amable conmigo? ¿Se está volviendo loco? No, no creo él ya está loco desde pequeño. Ella se sentó en la mesa con él.

El mesero que se había ofendido por el caso que le hicieron les dio el menú. El científico observaba el menú, con mucho cuidado, quería comer algo rico, sabía perfectamente que Coco pediría lo mismo que él porque no tenía los conocimientos suficientes sobre comida elegante, así que ordenó espagueti con queso y un Wiski, como él sabía Coco pidió lo mismo, sin embargo ella en lugar de la bebida alcohólica encargo una limonada. Se fue el mesero y Cortex comenzó la plática:

―ham… bueno… ¿Cómo estás?

—Bien, gracias―contestó Coco muy tensa mirando hacia abajo. No quería demostrar lo nerviosa que estaba. Ella preguntó lo casual en una conversación—y ¿tú?

―Bien, creo que igual―Cortex respondió mirándola, su olfato no lo engañaba, ella traía un perfume que olía rico, además ese vestido le sentía bien, así que no evito él de decirle un cumplido—, pero no tan guapa como tú.

Coco levantó la mirada con asombro nadie le había dicho eso, ni si quiera sus hermanos y Aku, aku. Ellos nunca tenían esos detalles con ella, pero eso sí, le habían prohibido salir con personas desconocidas, más si es su peor enemigo, solo hay un problemita, sus hermanos ni Aku, aku no lo saben, ni lo sabrán.

Llega el mesero con sus pedidos. Coco se sorprendió por el gran plato que le dieron. Cortex miraba su copa de Wiski, la tomó rápido mientras veía a Coco saborear la comida, sin embargo la Bandicoot le dio un sorbo a su limonada, además sonreía con sonrojo. Cortex se sintió extraño porque jamás había estado con alguien, nadie le quitará la satisfacción hoy tenía que disfrutar la cena.

Comenzaron a comer, mientras comían ellos seguían charlando por un buen rato, cuando terminaron de cenar se fueron a caminar a un parque que estaba cercas de ahí, es decir, unas cuadras del restaurant.

El científico estaba a gusto con la compañía que por cierto era muy extraña, seguían caminando por el lugar hasta que llegaron a una banca. Coco se sentó en una esquina alejado de él. Cortex miraba la luna con mucha atención, Coco también la veía entonces comentó:

―Esta hermosa la luna. ¿No lo crees?―dirigiéndose a su acompañante que era muy extraño.

―Solo por esta ocasión te daré la razón—volteando a ver a Coco―. Sabes algo, nunca había estado acompañado...

―Y eso—interrumpió Coco perpleja, ella se acerca a Cortex para darle ánimo―. No te preocupes… todo saldrá bien, además pensé que eras un amargado—enfatizó en lo último, hubo algo extraño en el científico por las palabras de la rubia que hizo que no le afectará en lo absoluto.

―Pues la verdad no sé, llevaba mucho tiempo que no salía con una chica, pero nunca me imaginé contigo—Coco sonrió y Cortex continuó con la charla―Hace quince años que no salía, la última fue la mamá de mi sobrina…

― ¿La mamá de Nina?―se tapó la boca con las manos. Cortex asintió y Coco no lo podía creer. Entonces Cortex prosiguió el relato:

—La amaba con todo mi corazón―Suspira y le empezaron a salir lágrimas. Coco lo toma del hombro. —Ella eligió a mi hermano, me rompió el corazón en miles de pedazos y al último se casaron… yo me quede triste y solo además nunca la olvidaré, pero…―lo último le hizo un nudo en la garganta—la verdad la amo todavía…

―No sé qué decirte Cortex—susurro Coco sin mirarlo, no sé qué decirle, que le digo, que le digo,pensó la rubia. Ella observaba todavía la luna. Volteó a verlo con melancolía―Lo lamento…. Enserio…

Cortex se limpia las lágrimas y le pregunta sobre su vida. Coco le dice a Cortex que ella se metió en eso de las citas a ciegas porque quería encontrar pareja, porque se sentía sola, cada vez que mencionaba el problema que tuvo con su novio y el porqué de su rompimiento.

Cortex solo se limitaba a escuchar en algunas ocasiones o hacer preguntas, así estuvieron un buen rato hasta que se decidieron irse a su casa, se levantaron de la banca, ella le decía que tomaba un taxi, pero é se negaba a dejarla ir sola, que él la llevaba a su casa. Ya arriba del Zeppelín no hablaron más hasta que llegaron a la casa de los Bandicoot:

―Es ahí―dijo Coco apuntando hacia la casita.

―Lo sé―acercándose a la casa. La miró con una sonrisa, cuando aterrizaron―te acompaño hasta la puerta…

― ¿Seguro? Yo puedo caminar sola…

―Estoy seguro. No te voy a dejar ir sola―Él abre la puerta del zeppelín―vamos…

―Entonces, vamos―dice Coco sonriendo―gracias por abrir la puerta.

Cortex dejo su zeppelín a unos cuantos metros de la casa de Bandicoot para no levantar sospechas. Ellos caminaban hacia la puerta cuando ya estuvieron ahí:

―Bueno, me divertí mucho—dijo Cortex en la puerta de la Bandicoot.

―igual yo—contestó Coco sonriendo.

―Bueno me voy—, pero cuando ya se iba Coco lo detiene tomándolo de la mano. Cortex se le queda mirando y pregunta: ― ¿Qué sucede?

Coco le da un beso en la mejilla a Cortex él no se lo esperaba fue algo que lo dejo helado por unos instantes porque nadie le había mostrado afecto ni siquiera su sobrina.

—Eso a que se debe, me refiero al beso―preguntó poniéndose la mano en la mejilla.

—Solo es de agradecimiento―Coco abre la puerta se detiene antes de cerrar la puerta le dice—: Buenas noches Cortex.

―Buenas noches Coco, que descanses—. Coco le dice adiós con la mano y después entra a la casa y lo deja a él afuera―gracias….

Cortex estaba caminado hacia su dirigible para regresar al castillo, iba pensando en lo que hizo, es entonces juró no revelar la identidad de su cita, a nadie, ni siquiera a su sobrina.

Ya cuando llega su hogar iba a su cuarto, pero antes va al dormitorio de Nina. Él se acerca a la cama donde se encontraba profundamente dormida y después acariciando su mejilla le dice: "Gracias a ti, conocí a una persona excepcional." Le da un beso en la frente, la arropa más con sus sábanas y sale del cuarto.

Al día siguiente Nina en la mañana le preguntaba de como la fue en la cita ayer, pero Cortex siempre le decía que le había ido muy bien. Ella le exigía que le revelara datos de los sucesos de ayer, pero Cortex nunca reveló la identidad de su cita a ciegas, eso sí jamás olvidará el momento lindo que había pasado.