Disclaimer: Naruto no nos pertenece. Nosotros sólo tomamos prestado su universo para divertirnos y crear historias sin ningún ánimo de lucro.


Prólogo.


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Es una tarde soleada y cálida en los bosques que comprenden el vasto territorio del país del fuego. Sakura se encuentra inmersa en la tranquilidad de dicho entorno, dando vueltas en círculos nerviosa y dubitativa.

Había salido a recoger unas hierbas medicinales y otros ingredientes que le encargó el cuerpo médico de su aldea, bajo órdenes directas de su maestra. La locación de éstas la obligó a alejarse considerablemente de su hogar, o de cualquier poblado grande, si uno observa con cuidado el mapa.

Por supuesto, esta tarea fue cumplida con éxito hace como una hora atrás, ya que ella se conoce casi de memoria la ubicación de dichas plantas. Lo que todavía la mantiene deambulando por la espesura del bosque ahora mismo es la urgencia de resolver sus propios conflictos internos.

Recapitulando, ella y Naruto fracasaron en aquella misión, junto con Sai y el capitán Yamato, de ir en busca de Sasuke.

El moreno se había esfumado junto con Orochimaru y Kabuto casi tan rápido como dieron con ellos. Además, Uchiha casi los mató a todos en el proceso de darles la espalda una segunda vez.

Tristemente, ellos aún no están a su nivel, y él tampoco mostró tener ninguna intención de volver a la aldea…

Se siente pésima consigo misma. Por un lado, por ver sufrir a su amigo, y por el otro, porque ella tampoco pudo cumplir su promesa de ayudarlo a recuperar a Sasuke. Más aún se siente frustrada porque sus esfuerzos para recaudar información sobre el paradero de Orochimaru habían sido prácticamente en vano.

"De no ser porque él me dio información sobre Orochimaru, jamás habríamos dado con esa guarida en primer lugar." Piensa por un instante.

Sus cavilaciones, a este punto virando por las ramas, retornan casi al instante a su problema inicial ante la mención del ninja renegado.

Akatsuki. Ese Akatsuki. Un shinobi con años de experiencia en el combate e incontables victimas en su haber, pero con una apariencia joven totalmente artificial, adquirida gracias a su condición de marioneta humana. Sasori de la Arena Roja. El criminal al que ella había salvado de la muerte.

¡Por dios! ¡Le había salvado la vida! ¡¿En qué demonios pensaba en ese momento?!

De más está aclarar que, lo que en un principio fue una precipitada decisión del momento, acarreó consecuencias nefastas después, dejando a la muchacha terriblemente arrepentida, además de confundida y asustada al no poder medir a ciencia cierta la magnitud de su error.

Es decir, claro que sin sus datos su equipo no habría conseguido llegar nunca al escondite de Orochimaru, además de que no es como si desde entonces tuviese noticias sobre él o sobre lo que estuviese haciendo…

Las dudas comienzan a carcomer su consciencia. ¿Habrá vuelto a Akatsuki? O peor, ¿Volverá por ella con la intención de vengarse?

Sakura no puede hacer más que tragar saliva ante la última duda que acaba de plantarse en su mente.

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Siempre fue perseguido por el mundo ninja desde ese incidente en su aldea. Ser perseguido ya no es novedad para él.

Antes, al menos tenía a Akatsuki para protegerlo. No es que a sus compañeros les importase realmente su seguridad, sino que el resto del mundo piensa que ese es el caso. Nadie jamás lo perseguiría abiertamente por sus crímenes teniendo a la mayor organización terrorista de su lado… pero ahora…

Akatsuki no se lleva bien con el fracaso, y eso es exactamente lo que él les dio. Ahora también los tiene en su contra... Eso le parece molesto...

Algunos pensarían que para vivir en condiciones tan contraproducentes, hubiese sido mejor haber perdido la vida en batalla, pero no él. Esa clase de pensamientos son claramente imbéciles a su vista. La vida puede extenderse eternamente, la muerte es sólo ponerle fin a algo que pudo ser arte.

Aunque su vida ya no tiene sentido... Bueno... no precisamente su vida, sino el por qué esta no se extinguió en su último combate. Él debió morir a manos de la kunoichi que le hizo frente aquel día.

De todas formas, esa clase de pensamientos no tienen mucho espacio en su mente en éste momento. Sin importar por qué llegó a esta situación, en ella está y en ella tendrá que existir.

Por primera vez en un buen tiempo, Sasori está verdaderamente solo, solo y además escaso de armamento.

Sin embargo, no todo es negro en esta situación. No aún. Por el momento, Akatsuki cree que él está muerto, y no lo buscará hasta que existan pruebas de lo contrario. Pruebas que no piensa dar, pero eso no quita que ella sabe que él vive, y si ella lo sabe, quizá Konoha también. Quizá también lo sepa la Arena, y por eso debe ser cuidadoso.

Un solo cuerpo móvil fue recuperado de entre los escombros de la batalla, aquel que fue abatido por las marionetas de Madre y Padre, y que es el que está utilizando actualmente. Desafortunadamente, el veneno en que sus escasas armas solían estar embebidas se secó, y por ende perdió efectividad. Si quiere obtener acceso a su antiguo arsenal, debe comenzar por reponer sus herramientas.

Es imposible crear venenos complejos, debido a la escasez de diversos materiales a los que lógicamente no tiene acceso, pero el bosque en el que se encuentra ahora debería tener suficiente para crear algo decente.

Sacando provecho de su actual situación nómada, el renegado busca hierbas entre la maleza del bosque para crear aunque sea alguna sustancia que le cause una mínima ventaja en caso de combate. Cicuta, ortigas, algunas toxinas que requieren ser ingeridas… las cosas no se ven muy prometedoras. Nada llama su atención.

Excepto… Esa planta que fue cortada, muy recientemente. Él lo nota al instante. Hay alguien más en el área.

Es alguien con conocimientos en herbolaria: un creador de venenos, o un curandero. No hay muchas más opciones. Estando entre los territorios de la Arena y la Hoja, su nación debe ser la Hoja, porque su propia aldea de origen es demasiado retrógrada como para ir a buscar algo fuera de sus paredes.

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Ella no quiere alejarse mucho más de donde obtuvo aquellos materiales, pero su subconsciente demanda la tranquilidad de aquel sitio. Necesita aclarar sus pensamientos, calmarse, reflexionar sobre su situación... Para su desgracia, con el pasar de los minutos esto resulta ser una irónica arma de doble filo.

Mientras que el silencio la ayuda a sumergirse en sí misma, al mismo tiempo la desespera el no encontrar alguna solución sólida a sus pesares. ¿Qué debería hacer? ¿Debería ir a buscarlo y matarlo finalmente, o confesar ante todos que lo había salvado, y atenerse al castigo que impongan para ella?

¿Cómo cumplir promesa alguna, cuando justamente siente en este preciso instante que está empujando a su amigo jinchuuriki a la boca del lobo? A él y a su aldea…

Intentando poner orden a sus ideas, Sakura rememora de nuevo. Ella le había perdonado la vida a un asesino en masa, porque no tuvo las agallas para dejar que su vida se extinguiese en el último segundo. ¿Eso no la vuelve una traidora?

La idea le asusta. ¿Por qué lo hizo? Peor aún, ¿Qué hacer con ello ahora?

Por la impotencia que le causa el torrente de circunstancias desfavorables que está viviendo en este momento, no puede evitar clavar un puñetazo de furia reprimida en el tronco del árbol más cercano a ella, resquebrajándolo y generando un sonido seco que se pierde en la inmensidad de la naturaleza.

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¿Buscar al sujeto misterioso, o abandonar el sitio? Ahí el dilema.

La aldea de la Hoja tiene esas tradiciones amistosas con los niños, como enviar a sus shinobis en grupos de tres. Patéticas prácticas en lo que respecta a la formación de verdaderas figuras del mundo ninja, pero justo ahora son un inconveniente para él.

Es probable que no sea un solo ninja, sino tres. No obstante, Sasori revisa la zona circundante y sólo encuentra un tipo de huellas: peso mediano, edad no muy avanzada, sin problemas al caminar.

El sólo hecho de que haya dejado huellas, implica que no está acostumbrado a misiones de infiltración. En otras palabras, es un novato... Nada de qué sorprenderse, dadas las políticas de crianza de Konoha. Si está reuniendo hierbas, este puede ser uno de dos casos: o ésta es su misión personal sin apoyo, o uno de sus compañeros está herido y requiere atención.

Buscar y eliminar a este posible grupo puede ser una buena manera de hacerse con recursos para recuperar su arsenal, pero si ellos lo superan será el fin. Sin embargo, la última batalla que tuvo fue una anomalía estadística, no se repetiría otra vez.

Está claro que son de Konoha. Además, muestran algunos signos de ineptitud, y existe la posibilidad de que uno este herido. Su equipamiento vale más que los riesgos, así que mejor será localizar a este shinobi antes de que se reúna con su equipo.

De repente, Sasori oye un sonido similar a ramas rompiéndose no muy lejos de donde se encuentra con esas huellas. La opción de interceptar a quién sea que haya dejado esos rastros, se presenta en bandeja de plata.

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Sakura mite un suspiro de frustración al posar sus ojos sobre la magulladura del tronco, reprendiéndose internamente por no haber controlado la explosión de sus emociones. Entonces, se percata de un ligero cambio a su alrededor.

Una presencia… Está segura de percibir una presencia aproximándose. Es débil, casi puede pasar desapercibida, pero ella es una shinobi observadora. Su especialidad es la de evadir a su enemigo, como cualquier médico capacitado.

Sin embargo, esta vez huir sería en vano. Sus huellas delatan su presencia, y el hueco en el tronco también. Sea lo que sea que estuviera ahí, ya se percató de ello y ahora viene en su dirección.

No le queda de otra que hacerle frente a lo que sea que estuviera allí. Es más, puede que un buen combate contra un posible enemigo sea la forma perfecta de dar rienda suelta a sus emociones contenidas.

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Sorpresa, la anónima inexperta no es tan inexperta al parecer… Ahora que por fin la ve... Es ella... Aquella chiquilla que le perdonó la vida por quién sabe qué motivo. ¿La consideran traidora? ¿Huye de su país? ¿Logró engañarlos?

El enfrentamiento está descartado, ella fue capaz de ganarle cuando poseía todo su armamento, con ayuda de Chiyo, claro está. Ahora, estando así de limitado, Sasori no tendría chance.

Por otro lado, pareciese que el elemento sorpresa está de su lado, pero él sabe que subestimar a este oponente es una manera rápida de morir. O quizá no hay motivos de enfrentamiento. Es decir, no lo mató cuando él era una verdadera amenaza para ella, y él estuvo en bandeja de plata ¿Por qué lo haría ahora?

Toma algunas precauciones de escape, atando su actual cuerpo a los árboles con hilos de chakra finos, para poder moverse siendo atraído hacia ellos en caso de necesitar huir, o usar maniobras evasivas. Por último, carga algo de polvo dentro de una cavidad bajo su muñeca, en caso de necesitar cegarla, y sin más preámbulos se presenta ante ella sin omitir palabra.

La curiosidad le gana a su cautela.

Los puños de Sakura se tensan, junto con todo el resto de su cuerpo. Sus ojos jade se abren reflejando su impresión al identificar al marionetista, la marioneta, al ser… la cosa frente a ella.

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Notas de autor.

Primero que nada. No soy el único autor de esta obra. El final fue escrito hace cuatro años y el inicio hace solo dos.
Permítanme explicar.
El fin de esta historia coincide y es el comienzo de otra que se encuentra en forma de doujin. EL autor de este doujin me contacto proponiéndome escribir una precuela a su historia. Cosa que acepte sin mayores dudas.
Con el fin de evitar spoilers no divulgaré la identidad de este coautor ni su doujin. Lo haré público al terminar la historia. Si alguien no tiene problemas con adelantarse a la historia tiene la libertad de contactarme por mensaje privado.
En el caso de que usted lector haya llegado a esta historia conociendo previamente este doujin agradecería que no divulgue sus conocimientos a lectores nuevos.
Como muchas de mis historias esta ya tiene un cuerpo y final escritos que solo deben ser retocados y publicados por lo que puedo prometer que esta historia vera un final.

Gracias por leernos.